LEAN PRIMERO ESTO ANTES DE COMENZAR CON LA LECTURA…
¡SÉ QUE ME QUIEREN MATAR POR LA DEMORA! LO SÉ. DESDE QUE CREARON LAS EXCUSAS TODO EL MUNDO QUEDÓ BIEN, SOLO LES PIDO MIL DISCULPAS POR TANTOS PERO TANTOS MESES DE RETRASO…
EN FIN, AQUÍ LES TRAIGO UN CAPÍTULO MÁS DE ESTA HISTORIA. SÉ QUE A ALGUNAS LECTORAS NO LES GUSTA LEER LAS LETRAS DE LA CANCIÓN DE ALGUNOS FICS COMO A MÍ, PERO EN ESTE CASO ES NECESARIO LEERLA PARA PODER ENTENDER MEJOR. LA CANCIÓN ES DE MECANO SE LLAMA "HIJO DE LA LUNA" PARA LAS QUE QUIERAN ESCUCHARLA, Y EL POEMA QUE VERÁN MÁS ADELANTE NO ES MÍO SINO DE LA BANDA MUSICAL DE ROCK EL MAGO DE OZ. A LAS QUE LE APETECE OÍR ESTA HERMOSURA SE LLAMA "EL PRÍNCIPE DE LA DULCE PENA 1"… NO ES MÁS Y NOS VEREMOS LA PRÓXIMA BESOS Y ABRAZOS, YA TENGO EL ESCUDO PUESTO POR LA QUIERE ABUCHEARME…
Los personajes pertenecen a la gran autora Stephenie Meyer, creadora de este torbellino llamado Twilight… Yo solo dejo volar mi loca imaginación y juego bastante con ellos. ¡Disfruten!
Capítulo 7
HIJO DE LA LUNA
Un silencio cómodo acompañaba a Edward y a Bella en el auto, el saber que estaban juntos era suficiente para estar en paz.
— ¿Hacia dónde vamos? —preguntó Bella rompiendo la atmósfera.
—Creo que la naturaleza nos aceptará hoy.
— ¿La naturaleza?
Edward le regaló una sonrisa. — ¿Aceptarías estar una noche en medio del bosque?
La sorpresa en el rostro de Bella no se esperó, pero el atisbo en su mirada se volvió brillante y pícara.
—Esme nos va a matar.
—Qué mejor que morir entre tus brazos —dijo Edward soltando una carcajada.
A Bella no le hizo mucha gracia el comentario. Edward se dio cuenta, tomó su mano y la llevó a sus labios. Sus ojos se encontraron, ella suspiró, apretó su mano contra la de él murmuró: —No es gracioso.
—No volveré a bromear sobre la muerte.
— ¿Lo prometes?
—La muerte será solo el comienzo de una nueva vida.
— ¿Crees en el cuento de la reencarnación? —la voz de Bella sonó incrédula.
—No exactamente de la encarnación sino en la inmortalidad.
—O sea, en el paraíso o infierno, morir en condena o tener una vida plena junto con ángeles y todo ese decorado.
—Sí, pero no es decorado, es algo que existe —contestó él desviando la mirada de la carretera.
—Ojos al frente Cullen —advirtió Bella al ver que se encontraban próximos a una curva.
Edward rio y antes de pasar la curva estacionó el auto.
—Llegamos —anunció cortando la conversación.
— ¿Tan pronto?
—Sí, baja con cuidado mientras que saco las cosas.
—Cosas… Oye todo lo tienes preparado —reprochó Bella—. ¿Cuándo será el día que yo te sorprenderé?
Edward se acercó a ella por detrás, rodeando sus brazos en su cintura atrayéndola a su pecho. Sus labios besaron suavemente el lóbulo del oído y haciendo un recorrido por toda su clavícula. Volteándola unió sus labios, formando una pequeña batalla en el que solo estaban presentes las sensaciones que crean juntos su unión.
—El solo hecho que estés aquí conmigo es una sorpresa, con solo tu respirar me sorprendes, cada vez que me miras me sorprendes, cuando me besas te amo más y con solo con eso me sorprendes —susurró mientras la besaba.
Bella sonrió. —No es necesario ninguna fiesta sorpresa —susurró contra sus labios.
Edward rio y la soltó, fue hasta el baúl del auto y sacó la carpa y una mochila mientras Bella lo esperaba en la entrada del bosque.
— ¿Lista? —preguntó Edward, mientras ella respondía asistiendo
.
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— ¡¿Cómo que Lucio es su padre?! —rugió Tanya destruyendo un pequeño monumento en forma de una pirámide que colgaba de una pared.
—Es la princesa de la oscuridad, es intocable —dijo Breen.
—Pero… ¿Cómo? Si la maldita no es humana, entonces, ¿qué es?
—No lo sé.
— ¿Cómo que no sabes? —preguntó Peter.
—Tiene un aura poderosa no será tan fácil de destruir como creen.
— ¿Qué podemos hacer? —La angustia de Tanya se reflejaba en su rostro, el saber que no podría obtener tan fácil a Edward y acabar con esa cosa tan sencillo como quería la ponía mal. Algo debía de haber, un punto débil para destruir y Lucio…
— ¿Lucio sabe de esto?
—No lo sé, pero tendrá que alejarse de ella —contestó Breen.
— ¡Ni lo sueñes, bruja! —gritó Tanya—. Esto debe terminar ahora. —Un pequeño temblor se desplazó por todo su cuerpo, desde sus pies hasta su cabeza, un escalofrío que la envolvió.
—Tengo que estar en la tierra de los humanos y aprovechar que ella es vulnerable.
—Tanya —advirtió Peter al percatarse de la locura y obsesión que se hacía presente en los ojos de Tanya—. No lo hagas.
El aire se tensó en la pequeña casa, los ojos de Tanya adquirieron un color negro. Breen quedó paralizada, no sabía qué hacía ella; de las manos Tanya salió un leve gas que envolvió como una neblina todo el cuerpeo de Breen, ahogándola.
Peter estaba conmocionado, no sabía si detenerla o no. Dentro de su ser una voz le ordenó que se mantuviera al margen, esto no iba a acabar hasta que Tanya consiguiera lo quería. Breen se ahogaba, asustada esperaba que todo terminara pero un dolor recorrió todo su cuerpo, un fuego quemaba sus venas secas y un grito desgarrador salió de su garganta.
—Quiero una poción para ser humana —amenazó Tanya aumentando el dolor de Breen y con ello sus gritos.
— ¡Detente! ¡Maldición Tanya, para! —jadeó Peter sintiendo como el primer latigazo de dolor llegó hasta él—. ¡Detente!
—No… te daré… nada —jadeó Breen.
Tanya rio, una risa que proclama muerte, una muerte que se anunciaba. Breen sonrió con tristeza, este era su final y ella lo sabía. —Hazlo —murmuró con su último aliento.
El gas se fue concentrando en toda la casa, el dolor de los dos seres que se encontraban, se concentraban en sus gritos. Tanya no escuchaba nada, su odio la hacía cada vez más poderosa, su magia se volvía más oscura y su belleza se fue incrementando hasta obtener el resplandor de cuando era un ángel… el vapor se volvía más denso; hasta que los gritos cesaron y con ello la muerte de Breen convirtiéndola en nada y un Peter inconsciente.
Tanya sonrió al ver su reflejo en el pequeño ventanal. Volvía a su belleza, ya no era rubia ni con ojos impactantes violetas, ahora la belleza de Tanya era como una noche sin luna y con el poder suficiente para acabar con la hija de Lucio. Esto mismo lo confirmó al sentir el odio que la envolvía, era poderosa y lo sabía…
.
.
— ¿Ya lo tienes todo listo? —preguntó Bella dejando las ramas que sostenía en el suelo.
—Ya acabé, tenemos techo —sonrió.
Bella rio mientras que él iba hasta ella, la besó en su mejilla, recogió la leña que trajo ella y la depositó al frente de la carpa, mientras que Bella sacaba una manta de la maleta de Edward. Miró al frente y se encontró con un estuche de guitarra acomodada en una de las esquinas de la carpas, tomó la manta junto la guitarra y salió de la carpa.
Cuando salió de la carpa ya Edward intentaba prender el fuego. Después de tres intentos, finalmente lo logró.
Bella extendió la manta junto a él y se sentó entregándole la guitarra.
—Siempre quise, aprender a tocar una.
— ¿Por qué no lograste? —preguntó Edward.
—Esme prohibió la música desde la muerte de mis padres.
—La muerte de tus padres… —murmuró Edward acercándose a ella abrazándola y apoyándola en su regazo.
Bella recargó su cabeza en el pecho de él y respiró tranquila, suspiró y sonrió, miró hacia el cielo en lo poco que el bosque dejaba ver. La luna se presentaba frente a ellos como espectadora de su encuentro, era tan hermosa que daba al bosque un escenario irreal. Los animales cantaban una melodía que la luna la acompañaba con su irreal aspecto, la brisa jugaba en todo el pequeño prado en donde estaban, una dama solitaria que contaba una historia triste y olvidada.
— ¿Sabes? Mis padres murieron en una noche como esta —murmuró Bella.
— ¿Una noche como esta? —preguntó Edward sorprendido.
—Sí, algo terminó con ellos. A veces pienso que la única que me puede decir cómo fue, es la luna.
Un silencio se apoderó del lugar, un silencio que confirmaba la pérdida de un pasado.
Edward miró hacia arriba, vio la luna llena que los acunaba con su luz. A su mente acudió la canción que siempre le arrullaba a ella cuando era un ángel; a largó un brazo y tomó la guitarra, apartó a Bella de su regazo delicadamente, ella lo miró curiosa mientras que él acariciaba sus mejillas sonrosadas como fresas. Tomó la guitara, la sacó de su forro y con delicadeza posicionó el instrumento en su regazo. Pasó sus largas manos por todas las cuerdas, acomodó la guitarra y una hermosa melodía surgió, Bella se perdió en la leyenda que los labios de Edward recitaban.
Tonto el que no entienda.
Cuenta una leyenda
que una hembra gitana
conjuró a la luna
hasta el amanecer.
Llorando pedía
al llegar el día
desposar un calé.
"Tendrás a tu hombre,
piel morena,"
desde el cielo
habló la luna llena.
"Pero a cambio quiero
el hijo primero
que le engendres a él.
Que quien su hijo inmola
para no estar sola
poco le iba a querer."
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
Dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
Hijo de la luna.
De padre canela
nació un niño
blanco como el lomo
de un armiño,
con los ojos grises
en vez de aceituna
niño albino de luna.
"¡Maldita su estampa!
este hijo es de un payo
y yo no me lo callo."
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
Dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.
Hijo de la luna.
Gitano al creerse deshonrado,
se fue a su mujer,
cuchillo en mano.
"¿De quién es el hijo?
me has engañado fijo."
Y de muerte la hirió.
Luego se hizo al monte
con el niño en brazos
y allí le abandonó.
Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
Dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.Hijo de la luna.
Y en las noches
Que haya luna llena
será porque el niño
esté de buenas.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.
Y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.
—Parece que el niño está de buenas —murmuró Bella mirando la luna.
—Lo está —contestó Edward dejando la guitarra a un lado y retomó la posición en la que estaba.
—Es una canción hermosa.
—Lo es —contestó besando su cabeza.
— ¿En verdad la leyenda existe? —preguntó Bella con curiosidad mirando a los ojos verdes que tenían un matiz gris en la noche.
—Si un humano la creó, posiblemente lo es.
—Es hermosa.
Desde arriba, en la copa de un árbol, la figura de un hombre que miraba en la luna con reproche, pensaba angustiado quien era aquel ser que se atrevía a tocar y recitar su historia, que solo pertenecía a él y a nadie más, una leyenda que se cumplía con el alma que el acunaba en su brazos, su hija.
.
.
Tanya buscaba y buscaba pero no encontraba nada, algo debe de haber. Revolvía desesperada las despensas de la pequeña cabaña, llena de pociones y objetos extraños con diferentes simbologías. No encontraba nada, buscaba por todos lados, incluso detrás de los cuadros y armarios…
Peter se fue despertando, estaba aturdido, aun así sabía que al menor movimiento Tanya podía hacerle daño. Decepcionado, sabía que ella era más poderosa que él. Su aire venenoso era una prueba de ello. La necesitaba, tal vez ella podría ser el cebo para tener con él a la hija de Lucio y con esto un puesto más poderoso en la jerarquía del inframundo. Su avaricia no podía llegar a más, necesitaba destruir no solo a Tanya sino también a Edward y Lucio para quedarse con el trofeo que lo llevaría al poder y por fin poderse vengar de aquel ser que tanto odiaba, presentía, que aquella frágil criatura era letal…
— ¿Por qué no comienzas por aquel libro? —murmuró Peter parándose señalando un gran libro con la cubierta de cuero negro sin ningún título y un poco anticuado que reposaba sobre la gran mesa donde Breen había preparado el altar. Tanya lo miró y sonrió con desgano.
—Por fin despertaste —comentó con burla.
—Se ve antiguo, tal vez allí encontrarías lo que quieres, ¿es que acaso no sabes leer? Te vendría bien —siguió, ignorando el comentario de Tanya.
Tanya lo miró con furia y se encaminó hacia el libro. Lo abrió leyendo atentamente la primera página en donde encontró un poema escrito a tinta con una caligrafía elegante y fina:
La tristeza es mi sangre,
y a su vera, mi vena,
donde mora de pena,
donde muere de hambre.
Hambre y melancolía
de que la luna esté llena
de amoríos y alegrías,
soy el Príncipe de la Dulce Pena.
Un beso es donde tú terminas,
y un abrazo tuyo, mi abrigo.
Tu boca donde allí germina
mi delirio y mi muerte… si es contigo.
Lucio.
Al terminar de leer quedó más perdida, ¿el autor de este poema era Lucio? El gran demonio. No, imposible. Con avidez volvió a leer el poema parecía que iba dirigida a alguien…
—Peter —llamó—. Mira.
Le pasó el libro, Peter lo tomó y comenzó a leer el poema, cuando lo terminó miró a Tanya con el ceño fruncido y una mirada interrogante. Comenzó a ojear el libro poniéndolo encima del altar, al instante de hojearlo encontró conjuros de trasformación, resurrecciones y brujerías, leyendas y poemas, en especial sobre la luna…
—Parece que encontramos lo que queríamos y algo más —señaló Tanya mirando una pequeña dedicatoria "guárdalo, será tu recuerdo y tu salvación", firma Lucio.
Tanya y Peter sonrieron y sin esperar, buscaron el capítulo de trasformaciones.
—Creo que conseguimos un tesoro —dijo Tanya alegre.
Peter guardó silencio y paseó por todo el lugar pateando las cenizas de Breen a su paso.
—Tenemos que irnos antes que llegue Fred, no nos esperará nada bueno sin él viene y encuentra esto —murmuró.
—No fue mi culpa que ella ser negara, recibió lo que se merecía —dijo Tanya tomando el libro y algunas pociones.
—Tienes que borrar el rastro.
— ¿Cómo?
—No sé, tu olor es penetrarte. Es fácil encontrarte, apesta a muerte, lo único bueno es que nadie te conoce.
— ¿Qué pasa si nos encontraran?
—Recibirás lo mismo que le hiciste a ella, o tal vez mucho peor. No solo Fred te buscará, también Lucio, algo me dice que dejó ese libro en manos de Breen sin que ningún intruso más lo conociera, recuerda que ella es una de las guardianas de las siete puertas de este infierno.
—Siete puertas, al igual que el cielo —dijo sorprendida Tanya.
—Tanto el infierno como el paraíso tienen muchas cosas en común, querida. —Abrió la puerta y salió—. Mejor salgamos ahora, que el frescor asqueroso de tu perfume en el ambiente antes que alguien te identifique.
—Y a ti no te identifica —contestó Tanya con rabia.
—No, no tengo esencia.
Tanya no dijo nada mientras que Peter y ella se alejaban desplegando sus oscuras alas.
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Edward acariciaba con ternura el cabello de Bella mientras que ella se aferraba a su pecho. Sabía que estaba dormida pero aun así no podía dejarla de verla y sentirla. Cada vez le era más imposible mantenerse alejado de ella. Ese día era el comienzo de su nueva vida, sabe que Bella lo acepta pero había algo que lo angustia. La llegada de Rose y Emmett no presagiaba algo bueno, tenía que saber qué era lo que iba a nublar sus días y deshacerse de eso antes que termine con todo por lo que ha luchado. La canción con la que él la arrullaba abrió un bache en él. La canción tenía misterio, algo en cada palabra de esa leyenda identifica a Bella, pero no sabía en qué. Lo único que sabía era que tenía que averiguarlo y la única que lo podía ayudar y saciar esa curiosidad que lo carcomía era Esme…
gracias a las alertas y favoritos, cada ves crece mas...
Trink'z espero que te haya sorprendido se que no es mucho pero es peor que nada
DELIA CULLEN creo que ya te haces un poco la idea quien es aquel o aquella de ojos plateados como la luna...
jaba bohorquez , ALI-LU CULLEN LizieRossemary12 Eve Runner ini narvel tany cullen espero de todo corazón que esta vez no me demore nada, y me lagro que les hay gustado la hisotria! un besote...
RECIBIRÉ SUS QUEJAS, RECLAMOS, ADEVERTENCIAS, AMENAZAS, CONSEJOS Y TODA CLASE DE COMENTARIOS COMO MUCHO AMOR…
NOS VEMOS EN LA PRÓXIMA…
Aquí les dejo los enlaces de la canción como del poema.
watch?v=POgViZ_Zcek (hijo de la luna - mecano)
watch?v=muaWiwVwzdA (el príncipe de la dulce pena – mago de oz)
CAMY ERZA.
