Kisses Cursed (Traducción)
Sinopsis: [Universo Alterno, cuento de hadas] Vagamente inspirado en "La Bella y la Bestia." Algunos dicen que él fue alguna vez un hombre, maldito, y otros, que había vendido su alma a los demonios, convirtiéndose en uno a cambio. (Traducción autorizada por The Fictionist.)
Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen. Todo es propiedad de J. K. Rowling y los derechos cinematográficos para Warner. La historia no me pertenece a mí, sino a The Fictionist, quién muy amablemente aceptó mi petición de traducción.
Beta Reader: Aldo PG.
Agradecimientos especiales a: Exoesqueleto7, por su habilidad literaria para con las rimas y poemas,; una gran fuente de sabiduría parlante. Pueden visitarlo en su blog, "Lluvia de peces."
Notas Finales: Sin duda alguna uno de mis caps favoritos~ Amé traducirlo y seguramente les encantará también. Ya poco a poco nos acercamos a la verdad de las cosas ;P
Sin más nada que decir, feliz 14 de febrero!
Cap 8 La Rosa y la Espina
Era una trágica historia, a decir verdad.
Tom Riddle, joven y solitario. Tom Riddle, de dieciséis años y arrogante, al borde de la inmortalidad, mientras usaba sus poderes para matar al único hombre al que Merope Gaunt siempre había amado.
Lord Voldemort, frívolo como una serpiente y más arrogante aún, esquivo de la redención. Lord Voldemort, quién había llegado tan lejos como para dividir su alma, causando estragos en otro mundo, a millas de distancia de la tranquila ciudad de su concepción.
Merope Gaunt, el espectro a sus espaldas, portando una piedra negra vibrante en su dedo, queriendo mejorar para su hijo.
Merope Gaunt, que incluso en la muerte hizo un pacto terrible. Merope Gaunt, que maldijo al hijo que resultó ser tan parecido al padre que él aborrecía, y sin embargo, que le ofreció la oportunidad para ser salvado.
Dividir el alma tiene terribles consecuencias, y la muerte tiene un sentido del humor extraordinario cuando se trata de cobrar, y no le gustaban las personas que se creían mejores por encima de su status o condición social.
La única cura para tal odio era el amor. Y Merope había esperado -creído- que en algún lugar, había alguien que pudiese ofrecer una cosa así. Así que ella le puso candado a la maldición, y escondió la llave. Y un niño solitario y egoísta, se había encargado de hacer de todo esto un juego.
Tom Riddle había sido condenado en el momento en que siguió adelante con sus actos para asegurar su terrible inmortalidad, pero había sido su madre quien moldeó la maldición de inmortalidad en algo que, de tal manera, podía estar destinado a romperse. Agarrando las piezas destrozadas del alma mutilada de su hijo, y las esculpió en las formas en que se encontraban ahora.
Todo esto, con la esperanza de que un monstruo pudiera encontrar el amor. El amor restauraría su alma, haciéndole entero de nuevo.
Teniendo en cuenta todas las trágicas víctimas y los sucesos que han acontecido a lo largo de todos estos años, a Harry se le estaba dificultando para perdonar incluso el cuidado de esta madre en particular.
Ya sea que tuviera que amar a Voldemort lo suficiente como para que el poder de sus sentimientos sanara un alma rota y restaurara un corazón separado, o si era que Voldemort tenía que encontrar a alguien que le importara lo suficiente... realmente no lo sabía. Pero no podía dejar de sentirse de manera pesimista. Y de igual manera para el Sin Nombre, con todo lo que había hecho y descubierto hasta ahora, aún pensaba de él como si fuera un completo idiota.
Pero Hermione había dicho que se debía confrontar a todas las piezas...
La cabeza de Harry le dolía con tan sólo pensarlo.
El cuarto de Riddle, su retrato, lucía exactamente igual como la habitación en la que Harry acababa de dejar. La misma cama con dosel, el mismo escritorio elegante que Harry sabía ahora que le debe de haber pertenecido al padre del hombre.
El Enigma aún se aferraba a su mano, su agarre se encontraba cálido ahora que había entrado en el mundo del retrato. Harry se encontró bajo una especie tranquila de escrutinio, y tragó en seco.
No tenía idea de qué hacer ahora.
"Para encontrar una respuesta, hay que saber cómo y qué preguntar,
y sólo entonces podrás ver detrás de lo que hay más allá..."
La cuestión era, que no tenía idea de qué preguntar.
La habitación estaba sorprendente en su antigua gloria; el jardín exterior era la imagen de orgullo y esplendor.
Harry estaba casi cegado por la luz del sol. Un sol brillante, como un resplandor celestial, más brillante que cualquier otra cosa que Harry haya visto nunca antes. Sus ojos se entrecerraron debido al resplandor, y podía sentir el calor imposible en su piel. No tenía idea de que el sol podría verse y sentirse de esta manera.
Más sin embargo, sentía incertidumbre.
"Para encontrar una respuesta, hay que saber cómo y qué preguntar,
y sólo entonces podrás ver detrás de lo que hay más allá..."
Claramente se estaba refiriendo a Riddle, ¿no?
— ¿En qué época estamos? —Preguntó en voz baja. —Esto debe ser antes de que comenzara la maldición.
Realmente esperaba que eso no contara como una pregunta equivocada o mal formulada, algo que finalmente ocasionara el "regresarlo a sus seres queridos dentro de una caja de cerillas", como se mencionaba mucho en los mitos de la Casa Riddle. Mitos que, a estas alturas, no dudaba de que la gran mayoría fueran reales.
Miró hacia un lado, al notar la manera en la que Riddle le estudiaba.
—Es el día en el que yo asesiné a mi padre. —Respondió. —El día en que la maldición comenzó. Se repite cada noche a partir de ahora; verás, era de noche cuando lo hice.
— ¿Es por eso que la Bestia y el Monstruo cambian por la noche y el día? —Ellos habían dicho... le habían dicho que el Monstruo era un monstruo porque era abominable, el peor de todos ellos, pero Harry nunca había recibido una respuesta sobre los crímenes del hombre...
¿Había sido éste el crimen?
Pero no sería el primero, a juzgar por la disposición del Pasado al asesinato, podía imaginar que Tom Riddle había intentando ser moralmente correcto por mucho tiempo... hasta haber cometido el crimen que más le interesaba.
El asesinato del señor Tom Riddle, su padre.
El Enigma tarareó, en un murmullo: —Bingo.
Harry miró alrededor de la hermosa casa con más temor ahora. No hubo mención de pruebas ni confrontaciones anteriores, así que exactamente, ¿de qué manera había enfrentado al Enigma?
Y aún seguía sin saber cuál sería la maldita pregunta más importante de todas.
—Ven, —Riddlecontinuó, ofreciéndole un brazo. —Camina conmigo. —Harry dudó un momento, antes de aceptar y dejar que lo guiara fuera de la habitación. El resto de la casa, también, estaba más impecable que nunca, sublime e imponente, con las ventanas abiertas a un mundo en el que después sería rechazado.
Miró detrás de él cuando salieron, sólo para hacer una pausa cuando su mirada cayó en el lugar del retrato en donde estaría el Enigma, si esta era la misma habitación que ocupaba fuera de la pintura.
Pero casi se sobresaltó con espanto al ver que en su lugar estaba...
—Tienes un retrato de mí. —Le dijo con inquietud. Riddle le dedicó una sonrisa - una que le recordaba más bien de manera alarmante al Monstruo, con honestidad.
—Por supuesto que sí.
Estaba aparentemente de pie frente al retrato, pero no se apoyaba en el marco ni moviéndose como lo hacía la pintura del Enigma. Más bien estaba congelado, con una mano extendida, como si todavía pudiera llegar a tomar la mano de Riddle y pasar a través del retrato. Congelado, y...
—Tengo hebras de rosas y espinas envueltas alrededor de mi cabeza.
—Sí. —El bastardo tuvo la audacia de parecer divertido por su reacción.
— ¿Acaso puedes explicar al menos eso sin decir alguna clase de acertijo exasperante?
Riddle lo consideró por un momento, inclinando su cabeza hacia un lado. Parecía estar en un peculiar estado de ánimo indulgente, y Harry se preguntó si debería sospechar al respecto.
— ¿Qué has notado sobre los retratos de la Casa? —Preguntó Riddle.
Harry frunció el ceño. —Bueno... que cambian, parecen vivos... puedo estar a través de ellos...
— ¿Y?
Harry se quedó mirándolo, tratando de ver hacia donde quería llegar. ¿Acaso estaba siendo increíblemente estúpido, perdiéndose de algo realmente obvio? Se concentró, sus ojos se posaban del retrato hacia él.
—Y... y... — Pensó en cómo el Monstruo era un reflejo de Riddle, distorsionado. De cómo el Sin Nombre se parecía a la Bestia, pero con el corazón todavía en su lugar. En cómo el Pasado, también, parecía una versión normal de la Profecía. —Cada uno de ustedes tienen sus contrapartes. Tú luces como ellos pero... sin ninguna de las cosas raras.
Riddle resopló.
—Cerca, muy cerca. Las pinturas muestran... la verdad de las cosas. Lo que éramos antes, se podría decir.
— ¿La verdad de las cosas? —Harry volvió a mirar su propia pintura, en el delgado hilillo de sangre que reposaba en su mejilla desde donde las espinas le habían cortado en la frente. Tenía la sensación de que la Profecía, o alguien, tuviera un enfermo sentido del humor si lo retrataban con una corona de espinas de rosas alrededor de su cabeza. —Eso no es muy tranquilizador.
Quería a medias alzar una mano para tocarse su cabello, sólo para comprobar que todo estaba como debería ser.
—No se supone que sea tranquilizador, es la manera en la que es, —contestó Riddle.
—Pero esto está al contrario. Este retrato mío no está en mi... en el mundo real.
—El mundo real. —Los labios de Riddle se torcieron.
—Sí, el mundo real. —Espetó. —El mundo real, no es una pintura. —Definitivamente no iba a permitirle a Riddle que jugara con su mente, haciéndole esto aún más confuso de lo que en realidad ya era con un poco de mierda existencial. —Deja de evadir las cosas.
La mano de Riddle apretó en el brazo en donde todavía lo mantenía sostenido desde que llegaron.
—Hay muchos planos en el mundo, Harry. —Su nombre parecía temblar a través de su propia alma. —Este es simplemente otro de ellos. Si miras lo normal en "el mundo real ", como le llamas, en el que el resto de nosotros estamos distorsionados... sería razonable, mediante la inversión y los opuestos que ya has identificado, que aquí seas tú el extraño.
—Este es el efecto que nuestra maldición tiene sobre ti, la forma que estás empezando a tomar. Es una pintura de la Ofrenda.
El estómago de Harry se sacudió.
—Y aquí estaba yo, pensando en que podría haber al menos un sólo espacio en este lugar que no fuera terriblemente espeluznante, —murmuró, frunciendo el ceño cuando Riddle se echó a reír.
—Ven. Tendrás que dejar esta pintura antes de la noche, a menos que quieras llegar inadvertidamente a invadir el reino de Tú-Sabes-Quién.
Permitió que sus pensamientos volaran, en busca de cualquier explicación posible.
—Si todas las pinturas cambian durante el día y la noche... ¿cuál es la del Pasado? Tú, bueno, el Monstruo y Hermione dijeron que había seis piezas tuyas. —Y sin embargo, Hermione había dicho también que algo parecía faltar, incluso teniéndolas a todas. ¿Y qué pasa con todas las pinturas destruidas, que hay en el resto de la casa?
Merope había tirado la llave a la maldición, desterrada de la Casa Riddle hacia el mundo exterior. ¿O acaso todavía estaba aquí, en la pintura del Pasado? El Pasado le había dicho que necesitaba tanto del pasado como del futuro para poder ver con claridad; si algo se cernía entre ellos, podría ser hallado allá, en los paisajes nebulosos de la pintura.
—Eurydice.
—Entonces... ¿no hay sólo seis de ustedes? — ¿Había estado mintiendo el Monstruo? Difícilmente parecía justo que añadiera algunas mentiras tan desconcertantes en una serie de verdades.
—Eurydice no es uno de nosotros.
—Entonces, ¿quién es? —Y ahora que recordaba, Hermione había dicho que tuviera cuidado con Eurydice...
— ¿Conoces la historia?
— ¿Historia? —Inquirió con extrañeza.
El Enigma suspiró pesadamente, sonando con demasiado sufrimiento, considerando que él no era quien trataba de descifrar esta locura.
—Eurydice y Orfeo, es un mito griego. Eurydice era la esposa de Orfeo. Resumiendo la historia: estaban locamente enamorados, ella murió, él fue a rescatarla del Inframundo... ¿Acaso todo esto no te parece tan pintoresco y familiar?
No obstante, a Harry le tomó algunos segundos para darse cuenta de lo que el Enigma podría estar refiriéndose, de manera vaga.
— ¿Es esto alguna especie de sombrío comentario sobre cómo me ofrecí para haber tomado el lugar de Gin... de ella? — ¡Por el amor de Merlín, todos estaban obsesionados!
Riddle simplemente le sonrió. Y no fue exactamente una agradable sonrisa, aunque tal vez estaba demasiado acostumbrado de ver los dientes del Monstruo en ese gesto.
—A Orfeo se le permitió llevar a su amada fuera del Inframundo, con la condición de que no mirara hacia ella cuando se iba. Y si lo hacía, (en realidad lo hizo), ella desaparecía del mundo terrenal para regresar nuevamente al Inframundo, o ambos se convertirían directamente en piedra. Atrapados y juntos, para siempre.
—Aunque personalmente me quedo con la segunda versión. Es mucho más... hmm... conmovedora. —El Engima pronunció la palabra de manera vaga y a la ligera.
—Correcto... —Dijo Harry, tratando de procesar la información. — ¿Y cuál es la razón de que tengas una imagen de Eurydice en tu casa?
—Bueno, ¿recuerdas cuando te mencioné sobre las reglas de la casa?
Harry se pausó por un momento, tratando de enumerarlas. —No... nombrar lo innombrable, no faltarle el respeto a la casa o las pinturas... no... mirar atrás si me dan la oportunidad de salir. —El corazón de Harry latía con fuerza en su pecho. — ¿Tendré la oportunidad de irme?
—Hay muchas jugadas en este juego que podrías hacer. —Respondió Riddle, sin comprometerse. —Es posible que, en determinadas circunstancias, abandonar pueda ser uno de ellas.
Por primera vez, Harry sintió una oleada de esperanza, aunque se desinfló rápidamente.
—Y... ¿cuál es el truco? No permitirían que simplemente me vaya.
Después de todo, Hermione había dicho que tuviera cuidado con Eurydice por alguna razón. Aunque ella había dicho lo mismo para con los Besos Malditos, y lo había hecho fantástico por su cuenta... ¿Qué acaso no estaba considerando su acuerdo con el Monstruo?
—El mundo es un lugar extraño y misterioso. —Respondió de manera seca. Harry resopló.
Se encontraban ahora en el comedor, y Riddle hizo una pausa de nuevo, deteniéndose. —Aquí es donde yo lo hice. Mi padre, mis abuelos, a esta hora estaban cenando.
—Entonces, ¿es por eso que la Bestia está tan obsesionado conmigo para que asista a la cena?
—Podría tener algo que ver con su fijación en el asunto, sí.
—Así que los mataste a las seis de la tarde.
—No, la cena empezó a las seis. La maldición comenzó exactamente a la medianoche.
—Entonces... ¿los mataste a la medianoche?
—El asesinato fue el catalizador, no el principio. El asesinato fue lo que creó al Monstruo; a estas alturas ya lo podrás haber notado cuando conociste a la Bestia y a las otras "piezas".
Era fascinante, realmente lo era. Pero todavía no estaba ayudando a Harry para descubriera cuál era la pregunta más importante de todas.
El comedor parecía demasiado inofensivo para un crimen tan horrendo como para la división de un alma en diferentes criaturas. Le hizo sentirse tan nauseabundo por el hecho de que había estado sentado allí comiendo todos los días, en la realidad.
La luz trajo una cierta belleza a la habitación, bañándola en los mismos rayos de cálido sol, así como la habitación del segundo piso también se encontraba. Pero todo eso se había desvanecido con la sofocante oscuridad que Harry muy bien conocía.
Se quedaron en silencio, con sus codos tocándose.
— ¿Porqué lo hiciste?
Riddle le miró, pareciendo absurdamente sorprendido de que incluso se atreviera a molestarse en preguntar.
—Yo... bueno, te puedes imaginar, por el hecho de que el Pasado reside en el Orfanato Whool, de no haber crecido con mis padres. —Le respondió. Harry podía sentir un dolor en el pecho al imaginarse hacia donde iba. Sobretodo, si tenía en cuenta que ahora sabía que Merope Gaunt podía estar muerta también. —Odiaba estar allá. Y cómo podrás adivinar, mi madre era una bruja, por lo que sabía muy bien lo que estaba haciendo al momento de invocar esta maldición.
— ¿Y tu padre? —La pregunta hizo que a Harry le sentara mal.
—Mi padre la abandonó, a ella y a mí, cuando descubrió lo que ella era. —La furia repentina en los ojos del Riddle había oscurecido de tal manera que hasta casi podía igualar a los del Monstruo. —Y aún así, —Tom Riddle rió, esta vez con un desprecio que se sintió como si unas garras atravesaran a lo largo de la espina dorsal de Harry. —Todavía ella estaba locamente enamorada de él.
— ¿Y esa es la razón del por qué la Bestia piensa que el amor es una tontería?
—El amor ciertamente es una tontería, y eso que nosotros detestamos ponernos de acuerdo sobre cualquier cosa.
Bueno, eso no hacía que esta maldición fuera mucho más fácil de romper. Realmente, estaba empezando a pensar si Merope había sido una ciega, tonta ingenua, optimista. Porque parecía inconcebible que alguien pudiera amar a una bestia, y mucho menos a un monstruo.
La muerte tenía que estar riéndose en alguna parte...
—Y tú lo mataste porque te abandonó.
—Se lo merecía, —declaró Riddle, con una sombría satisfacción dibujada en su rostro. Y puede que eso fuera cierto, aunque Harry no pudo evitar que sus puños se apretaran a sus costados.
Sus orbes esmeraldas se oscurecieron también. — ¿Y qué pasa con todas las personas que has destrozado desde que la maldición comenzó? —Tom abrió la boca para hablar, pero Harry le cortó sin piedad. — ¿Qué pasa con toda esa gente que condenaste a que estuviesen tan solas y atemorizadas, como tú lo estuviste antes? ¿Se lo merecían? — ¿Acaso él había hecho algo para merecer esto? No.
Se había quedado completamente solo cuando perdió a sus padres - James primero, y su madre el año después.
El Enigma lo miró fijamente, parpadeando repetidamente. —Ninguno de nosotros escogió esto.
—Tú reclamas a tus ofrendas.
—Las Ofrendas son la única manera de romper la maldición.
—Sí, pero maldita sea, no tienes por qué matarlos. ¿O sí? —Harry escupió. Los ojos de Riddle se estrecharon, y una sombra parecía descender a través de la habitación, la oscuridad tapando el sol de una manera tan horriblemente familiar. Pero se mantuvo firme, porque se había resignado con esto durante quién sabe cuánto tiempo, y finalmente terminó obligado a explotar.
—No, pero lo hace más fácil, —Respondió fríamente, dando un paso hacia adelante, invadiendo su espacio hasta que la espalda de Harry chocara contra la mesa del comedor. —La Bestia necesita de corazones para calmar la absoluta agonía a causa del enorme agujero en su pecho, y para impedir que su reloj no se detenga antes de haber cumplido los requisitos de la maldición. El Monstruo necesita almas y emociones que sean capaces de manifestarle algún tipo de forma física para no ser atormentado con la nada absoluta.
—Es un hambre constante, y una vez al año realmente no es suficiente. Más bien deberías de estar agradecido de que no descendamos hacia tu insignificante pequeño pueblo y arrasemos a la tierra de una vez por todas.
La respiración de Harry quedó atrapada en su pecho. —Pero eso no significa que sea correcto.
Y sin embargo, eso no quería decir que no lo entendía, lamentablemente.
Las manos de Riddle presionaron con lenta deliberación a cada uno de sus lados, enjaulándole en la mesa. Los hombros de Harry se tensaron, pero se negó a retroceder, incluso cuando la boca del hombre se cernía a pocas pulgadas de distancia de la suya.
—No. —Acordó el Enigma. —Pero esto no se trata de lo que es correcto, y lo que no. Sino del amor, y de la guerra. Luz y Oscuridad, todo a medias.
Harry estaba notando, por primera vez en mucho tiempo, de que Tom Riddle había sido muy guapo. Aunque no era que el atractivo físico importara ahora.
— ¿Y tú? —Se atrevió a preguntar, en lugar de seguir el rumbo de sus pensamientos. — ¿Cómo matas a tus ofrendas?
Porque ya no tenía ninguna duda de lo que la pintura hizo. Era muy común que los únicos que habían regresado al pueblo, estuvieran mutilados o ya fueran cáscaras vacías sin alma, y Harry sabía que ese era el trabajo de la Bestia y el Monstruo. Pero todavía había quienes nunca regresaron.
Su madre, quién se había convertido en una muñeca en la pintura del Pasado, por ejemplo.
El pulgar de Riddle acarició el costado de su mejilla con una ternura bastante engañosa.
—Puedes adivinar el patrón, sin duda...
—El Monstruo es tu contraparte, —dijo Harry con voz ronca. Probablemente esa era la razón por la que Riddle se llevaba bien con la criatura, aún cuando nadie más lo hacía.
La rodilla de Riddle se acomodó entre sus muslos, y Harry consideró seriamente empujarlo, muy fuerte. Porque a pesar de todas las similitudes en la apariencia, el Enigma no era sombra y humo como el Monstruo.
—Efectivamente. —Acordó, con su respiración fantasmagórica sobre sus labios.
Harry recordó de repente que el Pasado había intentado matarlo también. Se llevó una mano hacia la boca de Riddle, por si acaso. Sentía su propia boca insoportablemente seca.
Pero aunque su asesinato se desviara por el camino emocional, eso no significaba que lo hubiera hecho de la manera en la que el monstruo lo hizo, ¿o sí?
Y si Riddle quería hablar, tendría que retroceder un paso para zafarse del agarre de su mano. Harry no era el débil aquí; él tenía sus propias ventajas. No había llegado hasta aquí para ser una víctima, y se negaba a convertirse en una justo ahora.
—No vas a matarme, Tom. —Le dijo de todos modos, para estar seguro. Éste arqueó las cejas en respuesta, pero dio un paso atrás después de un momento.
—Ooh, me da escalofríos cuando usas mi nombre... como si alguien estuviera caminando sobre mi tumba.
Sí, definitivamente era la contraparte del Monstruo. Riddle le dedicó una sonrisa burlona, como si supiera lo que estaba pensando
Se preguntó si esto se trataba de alguna manera, su prueba.
Parecía demasiado fácil.
"Pero Ofrenda, ten cuidado. Estas cosas vienen con un precio,
aunque intercambiar Besos se puede hacer por el momento."
Hermione había dicho que por cada jugada, siempre existiría un precio.
—Tú en realidad ya lo sabes, como dijo el Monstruo, que hay dos de nosotros que no matan personas...
—Sí, nada más que drenan sus almas, lo cual es mucho mejor. —Espetó.
Ellos se miraron en silencio, y la habitación se volvió gradualmente tranquila e iluminada por la luz del día, como lo había sido antes.
—La muerte que mi padre recibió fue, en última instancia, rápida y sin dolor. Pero hubiese sido mejor que en ese entonces que pudiera drenarlo. Dejarlo completamente vacío, encontrar lo que había pasado por su mente para averiguar por qué hizo lo que hizo. Y otra parte de mí deseaba hacerle trizas, para impartirle aunque sea un momento el dolor que sentimos a cambio durante todos estos años. —Extrañamente, el tono de Riddle era suave de nuevo.
Bueno, sin duda eso explica algunas cosas, en cuanto a las opciones de muerte. Y al menos ahora podía descubrir cuáles eran las piezas que estaban faltando.
La Bestia quería un corazón, el Monstruo quería un alma. El Pasado quería un amigo; y la Profecía, un futuro. Pero seguía sin estar seguro sobre lo que Riddle y el Sin Nombre querían. A menos que, por supuesto, el Sin Nombre quisiese un nombre - pero ya había sido anteriormente advertido con demasiada frecuencia contra los peligros que implica eso.
En cuanto a las preguntas y respuestas... ya había demasiados acertijos en esta casa como para que él sea capaz de averiguar éste con facilidad.
Podía suponer, sin embargo, que si hubiera jugado con la combinación equivocada hasta ahora, ya desde hace mucho estaría muerto. Eso era algo.
Harry tragó saliva, escogiendo bien sus palabras. —Me han hecho creer... que cada uno de ustedes quiere algo diferente de sus ofrendas. Corazones... almas... ¿Qué es lo que tú quieres?
La boca de Riddle se curvó.
— ¿Qué acaso no es obvio? Soy un ser de preguntas y respuestas: quiero tu mente. Tus pensamientos.
—Bueno, sin duda todos ustedes me han hecho pensar un montón recientemente, si cuenta para algo. —Harry intentó. El Enigma se rió de nuevo, arremetiendo cerca de él en un instante. No parpadeaba, apareciendo y desapareciendo como el monstruo lo hacía, pero había sido muy rápido.
— ¿No es así como amas a alguien, Harry? —La criatura maldita le susurró. — ¿En cuerpo, mente y alma?
Tragó saliva, en respuesta. —Yo creo que depende de la clase de amor. No soy un experto. —Se negó a ser perturbado, aunque de repente sintió como su pulso podría saltar fuera de su piel. Esta vez, la mano de Riddle presionaba en su cadera, sus dedos largos se enroscaron debajo del material de su camisa, acariciando lentamente y estrujando un poco a lo largo de todas sus costillas. —Aunque, —añadió mordazmente, — ¿Qué tiene que ver lo que estás haciendo ahora, con mi mente?
—El cerebro se compone de nervios, y ellos reaccionan a los estímulos que son muy físicos. —Le sostuvo la mirada. —Se relaciona con tu mente cuando puedo ver que la manera del roce de mis manos haga que tus ojos se expandan y sientas la piel de gallina a lo largo de todo tu cuerpo. Es fascinante. Tienes una cara tan expresiva.
Harry se negó a ponerse nervioso. Se negaba a estarlo...
—Y ahora te estás ruborizando. —Maldición. Harry gruñó y golpeó la mano infernal del hijo de puta lejos de él.
Esto no estaba ayudándolo en nada. No estaba avanzando, sino que más bien iba en círculos. Esporádicamente en círculos cargados de información, pero seguían siendo círculos, no obstante.
—Eres un animal. —Le dijo, completamente aturdido pero con toda la intención de insultarlo con ganas. Sintió que con esa palabra en específico, había expresado sus sentimientos con claridad.
—Y aún así, te estás sonrojando.
— ¡Yo no me estoy sonrojando!
— ¿Te pones así de nervioso cuando alguien se te acerca, o soy un caso especial? —Las manos no consiguieron tocarle nuevamente, pero estaban tan cerca que se sentía como que si lo estuviera haciendo de nuevo. Harry podía sentir el calor de ellas, olfateando algo que podría ser acrílico.
Seguía viéndolo fijamente, su aliento había quedado en algún lugar de su garganta. Podía sentir la respiración de Riddle en su mejilla, a medida que se acercaba hacia él.
Harry alzó su barbilla. —Considerando la remota posibilidad de que pudieras tratar de matarme en cualquier momento, le quitaría importancia a mis nervios por estar teniendo mi... instinto de conservación.
—Oh, claro, a tu instinto de conservación. —Se burló. —Te ofreciste como voluntario para esto. Y te quejas de que no elegiste esto, pero escogiste esto más que yo, Harry.
Odió cuando el Enigma dijo su nombre. Estaba empezando a captar el por qué se debe tener cuidado con los nombres -porque no era como si se tratara de una palabra cualquiera, sino que más bien se sentía como si estuviese tratando con su propia alma. Temblaba, resonando a través de sus huesos, como si se hubiera despojado de todas sus capas y defensas, a cambio de dejarse completamente al descubierto - exponiéndose en un escrutinio casi visceral.
—No creí que había firmado una especie de contrato para esto.
Los ojos de Riddle se redujeron ahora. —No, pensaste que habías firmado para una orden directa de ejecución.
No había ninguna buena manera de responder a eso, o al menos así parecía. Harry desvió su mirada.
— ¿Debo asumir que no me dirás lo que tengo que saber para desbloquear el próximo movimiento?
—Para encontrar una respuesta, se debe...
— ...¡Ya me sé ese! —Harry gruñó, interrumpiendo la familiar cadencia cantarina con el ceño fruncido. —En serio que todos ustedes han sido los seres más inútiles que jamás he conocido. Uno casi podría pensar que no quieres que esta maldición se rompa en lo absoluto.
—Después de esto, ¿Cuál es el siguiente paso que se te viene a la mente?
—Y yo... ¿Cómo dices? —Harry parpadeó, anonadado.
— ¿A dónde quieres llegar? ¿A quién quieres desbloquear, por así decirlo?
—Pues obviamente, al que se supone que le sigue.
— ¿Y quién crees que sea? —Riddle levantó sus cejas. — ¿El Innombrable? ¿La Profecía? Debes de tener un cerebro en algún lugar de ese nido de pájaros que tienes por cabello, estoy seguro de eso.
Harry se concentró en sus pensamientos, y no en fruncirle seriamente el ceño.
"Si uno es el primero, entonces su gemelo será el último..." El Pasado había sido el primero en haber sido desbloqueado, por lo que le daba a entender que la Profecía sería el último; teniendo en cuenta también sus apariencias.
El Pasado, Riddle... La Profecía sería de último. Quedaba el Innombrable, la Bestia y el Monstruo; a pesar de que no estaba seguro si ambos, la Bestia y el Monstruo, debían contarse por iguales. Teniendo en cuenta que no eran retratos y podía hablar con ellos día y noche sin problemas. De hecho, el no querer hablarles era la parte complicada.
Y podía sentir como el Enigma seguía mirándole, ya estaba siendo una fastidiosa distracción.
Bueno, si eso de "Para encontrar una respuesta, hay que saber cómo y qué preguntar..." se refería a él, entonces lo de "... y sólo entonces podrás ver detrás de lo que hay más allá..." claramente se estaba refiriendo al que le seguía. Entonces, ¿a quién se refería...?
¿A la Bestia, porque no quiere ser visto? ¿Al Sin Nombre, que se suponía que su nombre era un completo misterio del cuál ni siquiera se podía mencionar?
No creía que el siguiente fuera el Monstruo. En todo caso, el Monstruo era el ser más directo de entre todos ellos. Y definitivamente, no veía nada "detrás de lo que hay más allá..." Así que, ¿quién seguía? ¿El Sin Nombre, o la Bestia?
Aunque por supuesto, podía simplemente ir a preguntarle al Monstruo que se supone que debía hacer - pero no estaba seguro de lo mucho que había ofrecido en el trato, teniendo en cuenta todo lo que ya se había dicho, y era probable que vencer al Enigma no era parte de la negociación, de todos modos.
Pero realmente tenía todas las cosas de su pasado que aún permanecen con él: su primer amor, la primera vez que había visto los rostros de sus padres, la última memoria que había tenido de Ginny, y cualquier otra cosa de la que el Monstruo pudiese estar curioso. Pero Harry, simplemente... no quería renunciar a esas memorias.
Pero, ¿qué pregunta iba a formular acerca de la Bestia o el Monstruo? Tenía más que suficiente curiosidad acerca de ambos, pero si había alguna clase de pregunta mágica entonces no lo sabía. ¿Seguramente la pregunta se trataba de algo que podía estar relacionado con Riddle? ¿Si era el único con el que ahora se supone que debía estar enfrentando?
Harry no tenía ni idea.
Y realmente se estaba hartando de no tener ninguna maldita idea. Quién quiera que lo había escogido para ser "El Elegido", o lo que sea que ese apodo significaba hoy en día, había estado claramente delirando.
¿Tom Riddle y él? ¿Qué fundamentos tenían para que ambos pudiesen tener alguna oportunidad para cualquier conexión significativa? Y ni se diga del "verdadero amor." Tampoco era como si tuviera tiempo de sobra para charlas sobre los ideales de la vida cuando se encontraba demasiado ocupado tratando muy bien de no morir.
Una cosa era segura: Merope Gaunt estaba loca.
Un pensamiento lo golpeó. —Espera... mencionaste al Sin Nombre y a la Profecía. ¿Eso quiere decir que no es la Bestia ni el Monstruo?
Riddle le lanzó una mirada. Harry sonrió.
Sin Nombre.
— ¿Cómo llamas a lo innombrable? —Murmuró en voz baja, para sí. —Nunca me respondiste a esa, Tom.
El Enigma sonrió.
La Bestia dio un respingo cuando lo vio.
— ¿En qué estabas pensando? —Voldemort siseó, comenzando a levantarse de donde había estado sentado. Al parecer, lo había estado esperando. Harry de inmediato se dio cuenta que no se había aparecido para desayunar, había estado tan ocupado lidiando con todo lo demás, y su estómago estaba aullando en señal de protesta. La Bestia bufó. —Niño tonto.
Harry negó con la cabeza. — ¿Debería asumir que esto tiene que ver con el Monstruo?
Le pareció como si pasaron años desde que acordó su trato, cuando había pasado una noche apenas.
Los dedos le agarraron la barbilla con fuerza, examinándolo mientras se sentaba.
Merlín, estaba demasiado cansado para esto. Porque no era suficiente para vivir con un solo loco, oh no... sino que tenía que haber otros puñeteros seis de ellos.
Harry reprimió un suspiro, sobre todo al pensar que su sueño también durante esta noche, probablemente sería mínimo, siendo honestos.
Aunque al menos ya mejoraría con sus progresos, o se daría cuenta en la noche si había dado en el clavo con la pregunta correcta. De igual manera, había salido de la pintura de Riddle con vida.
—Por supuesto que tiene que ver con la abominación. —Respondió Voldemort. —Sé que no eres un idiota, aunque admito que estoy en cierta desventaja en que te empeñaras a hacer un estúpido trato con esa... ¡esa cosa!
—Vamos, Voldemort. —Se sirvió un poco de pollo. —No es tan malo.
La Bestia le lanzó una mirada oscura. Harry reprimió una sonrisa vengativa. Sabía que no le era de mucho bien si todas las piezas eran tan irracionalmente posesivas con su "ofrenda", pero no podía evitar jugar con la animadversión que se tenían entre todos. Sólo a veces.
—Él es la peor persona que puedas conocer.
—Wow, realmente no debes de quererte mucho. —Observó Harry. Un cuchillo se fue a toda velocidad a pocos centímetros de su cabeza, repiqueteando contra la rústica madera a dónde paró a chocar, y Harry automáticamente se puso rígido, encarándolo finalmente.
Al parecer, ese comentario había llegado demasiado lejos.
Los labios de Voldemort se apretaron en una delgada línea. —No sé qué tipo de juego final pretendes que tengamos aquí, pero te aseguro que la Profecía...
—Oh, ¿qué va a hacer, gimotear porque perdió sus juguetes? Mientras nadie lo desencadene, el resto de nosotros estaremos bien. Deja de jugar a la niñera, Bestia.
El corazón de Harry dio un vuelco al observar como el Enigma se paseaba libre por la habitación. Pero, ¡¿cómo...?! Era, sin duda era Riddle y no el Monstruo que veía justo ahora. Pero ¿cómo carajos podía estar pasando esto...?
"...Protégete y cierra bien la puerta a quienes tú no estimas,
porque todo el mundo sabe que las rosas pueden tener espinas."
Oh, mierda, ¿qué había hecho?
