Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, pero la historia si.

Lo que está escrito "entre comillas" son los pensamientos de la gente.

Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.

La historia está escrita desde el punto de vista de Renesmee.

En esta historia los personajes son humanos.

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8. DESVINCULADOS.

Me quedé helada al verla allí, aunque en el fondo de mi ser sabía que era lo más normal. Leah, la novia de Jacob, estaba sentada a su lado en la cama, con la mano de Jacob entre las suyas. Estaban hablando, y ninguno de los dos se dio cuenta de que estaba mirando a través de la puerta.

- Al menos Jacob está bien. – murmuré, volviéndome.

- Señorita! – exclamó un enfermero al verme. Estaba tan en shock que no me molesté en huir. – Señorita, usted no debería estar aquí.

- Lo sé. – dije, intentando reprimir las lágrimas.

- ¿Está usted bien? – me cogió del brazo y, sin apenas darme cuenta, me puse a llorar. – Señorita, dígame por favor, qué es lo que puedo hacer por usted.

- ¿Jacob está bien? – dije, señalando la puerta de la habitación.

- ¿El señor Black? Si. Se recuperará.

- Bien.

- Por favor, señorita. – el enfermero secó mis lágrimas con sus dedos, mirándome preocupado a los ojos. – No llore.

- Lo siento.

- No se disculpe. – me dio un pañuelo y me sequé las lágrimas. - ¿Cómo se llama?

Cullen.

- ¿Es usted la hija del doctor Cullen?

- Si. – dije ante su cara de sorpresa.

- Vamos.

El chico me cogió del brazo y me dejé llevar por él hasta lo que reconocí como el despacho de mi padre. Me senté en su silla y el chico, del que aun no conocía el nombre, me dio un vaso de agua.

- Gracias, desconocido.

- Me llamo Garret. – dijo el chico, sonriendo.

- Gracias, enfermero Garret.

- No debería volver a colarse en urgencias, y mucho menos si su padre es médico. Tiene contactos. Podría haberle preguntado a su padre. – me guiñó un ojo y se agachó a mi lado.

- No quiero que sepa lo que ha pasado. – murmuré. – Es algo muy complicado.

- De acuerdo.

- De verdad. Gracias por todo. – le di un beso en la mejilla y le abracé. Hacía mucho tiempo que no me sentía así. Estaba siendo receptiva, volvía a aceptar a la gente que me rodeaba, y ese chico me daba confianza. Me caía bien. – Has sido muy amable con una chiflada que se ha colado en urgencias para ir a ver a un tío que ya tiene novia.

Garret se puso a reír y me devolvió el abrazo.

- Amable es mi segundo nombre.

- Gracias por todo, enfermero Garret Amable. – dije, haciendo que aun riera más fuerte.

- Al final va a conseguir que me sonroje. – sonrió, mirándome a los ojos. – Tengo que marcharme, o su padre me va a echar la bronca.

- Vale.

- ¿Quiere que le diga algo a su amigo?

- No! – exclamé sin apenas darme cuenta. – No quiero que Jacob sepa nada de mí.

- De acuerdo. Será nuestro secreto.

- Si.

- Me voy. Nos vemos!

- Si! Nos vemos. – dije, viéndole salir del despacho.

Garret me sonrió y se fue. Me quedé sentada en la silla de mi padre, pensando en todo lo que había sucedido. Mi móvil comenzó a sonar, pero al ver el nombre de mi madre en la pantalla, lo ignoré. No quería volver a escuchar las tonterías de mi madre. "Por eso mismo no quieres escucharla. Porque no son tonterías. Tiene razón."

-¿Qué haces aquí, cariño?

Alcé la vista. Mi padre estaba en la puerta, mirándome.

-Nada.

Al principio no dijo nada, aunque debió de ver en mi cara que no quería hablar del tema.

- He visto que Garret se iba de aquí.

- Me ha traído él.

- Que amable.

- Si. – dije, aguantándome la risa, recordando que habíamos hecho Garret y yo respecto a esa palabra. – Bueno, debería volver a casa. – dije, aunque realmente ese era el último lugar al que me apetecía ir.

- ¿De verdad vas a ir a casa?

- Claro. ¿Por qué?

- Tu madre me ha llamado y me ha dicho que habíais discutido.

- Ya… Si… Eso…

- ¿Te gusta Jacob?

- Estoy saliendo con Seth. – fui hacia la puerta, sin mirar a mi padre. – No sé que os ha entrado a todos con que me gusta Jacob.

- Me he dado cuenta de como le miras. – dijo, dejándome helada. – No somos tontos, Renesmee.

- Pues fingid un poco.

- No puedo fingir que no me doy cuenta de que estás jugando con los sentimientos de dos chicos.

- Ya vale! ¿Qué queréis que haga? ¿Qué me aleje de Jacob? Vale, lo haré.

- Eso no…

- Hasta luego, papá.

Sin darle tiempo a responder, salí de su despacho casi corriendo. No me detuve hasta que estuve en el aparcamiento del hospital. No sabía donde ir. Era muy tarde y no eran horas de ir de visita.

Comencé a caminar, sin saber muy bien a donde iba, hasta que me di cuenta de que estaba frente a la puerta de casa de Seth.

-¿Renesmee?

Alcé la vista y vi a Seth, asomado a su ventana.

- ¿Ocurre algo?

- No.

- No te muevas. Ya bajo.

Seth no dijo nada al verme, estaba segura de que se había dado cuenta de que no estaba bien, simplemente me abrazó y me llevó a una casita que tenía en el jardín, que tenía desde los cinco años.

Nos sentamos en el suelo y seguimos abrazados, sintiendo su mano acariciar mi espalda con dulzura.

- Renesmee…

- Si?

- Renesmee, sabes que no me gusta presionarte, pero me tienes preocupado. – dijo, sin dejara de acariciar mi espalda en ningún momento.

- Es que no quiero hablar de ello.

- Vale. – dijo, aunque por su tono de voz supe que no le había gustado nada mi respuesta.

- Ya te lo contaré. – dije, aunque aun así no le dejé tranquilo. – Pero hoy no.

- Cuando tú creas conveniente.

- Sabes que me gustas mucho, verdad. – dije, alzando la vista, mirándole a los ojos.

- Eso espero. – acarició mi mejilla, aunque la expresión de su rostro era un poco dura. – ¿Por eso estamos saliendo juntos, no?

- Claro.

- No me gustaría enterarme de que estás conmigo queriendo a otro. Otra vez.

Me quedé de hielo al oír sus palabras. La verdad es que tenía razón, y me dolía mucho que tuviera razón, aunque no pensaba dejarlo. Jacob tenía novia y lo nuestro era imposible. Y a Seth le quería mucho, aunque más como un hermano.

- Seth…

- No.

- Seth…

- No vuelvas a hacerme esto, por favor. – me soltó de golpe y se puso en pie, dándome la espalda. – No me hagas pasar otra vez por esto. – no podía verle la cara, pero sabía que estaba llorando. Su voz le delataba. – No te puedes imaginar el daño que me hiciste cuando me dejaste por James y ya no quisiste saber nada de mí.

- Eso no es cierto. – dije, aunque sabía que yo no tenía razón.

- Ah no? – se dio la vuelta y se me partió el corazón al ver las lágrimas recorrer su rostro. - ¿En serio tienes la cara dura de mentir así?

- Yo…

Nunca había visto así a Seth y me estaba asustando. Sabía que no me haría daño, pero aun así todo era muy confuso.

- No me dejarás por él, verdad?

- ¿Por quien? – pregunté, haciéndome la tonta.

- Renesmee, eres demasiado lista para comportarte así.

- Seth… Entre Jacob y yo no hay nada. – avancé unos pasos, pero Seth retrocedió. – Reconozco que me ha llegado a gustar, pero solo un poco. – seguía avanzando, y esta vez Seth no se movió. – Me gustas mucho, Seth. Me tratas muy bien y eres quien me comprende mejor. – avancé hasta estar delante de él y tomé su mano entre las mías. – Jacob tiene novia, yo tengo novio. No hay más.

- ¿De verdad no quieres estar con él?

- Estoy contigo, Seth.

- Tenía tanto miedo de que volvieras a dejarme… - me abrazó al momento, llorando libremente. – Te quiero tanto…

No dije nada, pero le devolví el abrazo. Me sentía de lo más incómoda, pero al ver a Seth así, acabé de convencerme de lo que debía hacer. Desvincularme totalmente de Jacob.

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Hola, hola.

Aquí estoy de nuevo.

Espero que el capi os haya gustado.

Pd: por favor, tened paciencia conmigo.