Marshall tenía el corazón roto, sabía que tenía que salir de ahí o se rompería en pedazos, estar enfrente de ellos era lo que menos quería. Cuando salió pudo percatarse de que el rosado príncipe había decidido seguirlo y como ya no tenía ánimos de seguir escuchándolo apresuró su paso y en la oportunidad que tuvo se escondió tras una casa dejando pasar al príncipe que claramente iba hacia su casa así que decidió ir a su hogar más tarde para no encontrarse con él. Cuando la obscuridad inundó el mundo de Aaa se dio cuenta que ya era momento de ir a su casa en todo caso ya no era hora para el príncipe estuviera en la calle y ya no se lo encontraría, se dirigió a su hogar con la cabeza hecha un caos y los ojos hinchados por culpa de las lágrimas que se escaparon sin querer, entró y se tiró en su cama para llorar o golpear la almohada cuando sonó su teléfono, primero pensó en no contestarlo pero cuando recordó que había quedado de hablar por teléfono con su amigo Keil el cual pertenecía a su banda decidió tomar el teléfono.

-¡Hola! Marshall, pensé que no querías habar con tu tan querido amigo ¿cómo has estado?

-Hola Keil, pues digamos que sigo vivo, es lo que cuenta.

-¿Problemas?

-Algo así.

-¿Con tu madre?

-No, no he hablado con ella hace tiempo.

-Uy esto me suena a Gumball, te dije que no era buena idea regresar a ese lugar, si me hubieras aceptado yo te hubiera hecho muy feliz y...

-Keil no empieces con lo mismo y sí me estoy muriendo de nuevo por su culpa aunque el error de regresar fue mío, creo que hubiese sido mejor para el si nunca hubiese vuelto habría sido feliz con ese niño.

-¿Está con alguien más? ¿Te rechazo? Pero qué pasa con ese tipo.

-No me quiere, eso es lo que pasa Keil, pero ya no quiero hablar de eso, solo quiero encerrarme y no saber nada del mundo por 1000 años o más.

-Por favor Marshall no de nuevo, ya pasamos por esto, la última vez que nos vimos me dijiste que no pasaría de nuevo, dime ¿qué pasó?

-Ahhhhg lo sé Keil y te agradezco por haber estado ahí para mí, pues es que Gumball quiere a alguien más, no le importó nada de lo que yo sentía por él y creo que jamás sentirá por mi lo mismo que yo siento por él y eso duele Keil, duele mucho.

-¿Sabes qué? Me voy para allá, verás que yo hago que te pongas feliz.
-No es necesario Keil, además quiero estar solo.

-No te estoy preguntando, además tengo algunas cosas que comprar y me caerá bien el viaje y si quieres podemos decirle a la banda y tocar en algún bar de ahí sé que eso te hará sentir mejor.

-No, no, los chicos por fin tienen sus vacaciones ¿y quieres arruinárselas? además muy apenas te querré ver a ti así que déjalo así está bien y no tengo ganas de tocar ahora.

-Bueno, bueno, está bien mañana temprano estoy ahí, suerte que ya estaba cerca. Adiós mi sexy vampiro.

-Siempre sabes cómo animarme o fastidiarme. Adiós mi nada sexy amigo *haha*.

-Si tengo que ser cero sexy para que rías un poco no me molesta, bueno chao.

Keil siempre sabía cómo hacerlo reír, pero eso era normal se conocían desde pequeños y formaron una banda con la cual eran muy exitosos. Antes de regresar al dulce reino Keil había confesado sus sentimientos a Marshall el aún sentía muchas cosas por Gumball aunque esté lo rechazó muchas veces y no pudo corresponderle a Keil pero a pesar de eso seguían siendo los mejores amigos y le agradecía tanto por siempre estar ahí cuando más lo necesitaba como ahora. En el fondo no quería estar solo, sabía que estar solo contribuiría a una profunda depresión y no quería otra, acaba de salir de una.
Al día siguiente escuchó que tocaron la puerta, se levantó un poco molesto ya que interrumpieron su sueño y era de día, se supone que todos saben que los vampiros duermen de día a que tonto se le ocurriría ir a la casa de un vampiro a molestar a esa hora, se vistió rápido y bajo para abrir pero antes de que se acercará a la puerta escuchó a Gumball gritar su nombre y pidiéndole que abriera, solo se quedó esperando a que se fuera, realmente no tenía ganas de hablar con él, después de un rato se fue y él se sentó a pensar un poco triste, estaba triste pero al mismo tiempo molesto, antes de que siguiera con su episodio volvieron a tocar el timbre pero esta vez la voz era otra, una más gruesa y rasposa.

-¡Maaaaaaarshaall! abre sé que estás ahí.

-Ahí voy, dios porque siempre eres tan fastidioso.

-Yo también te extrañe Marshall a ti y tu mal genio.

-Anda, pasa. Pues tendré mal genio pero así sigues hablándome significa que no te molesta tanto como dices.

-Me acostumbre que es distinto. Pero dime ¿cómo sigues?

-Igual, la verdad siento que no lo superare jamás. Hace un momento vino a buscarme.

-¿Y? ¿Arreglaron las cosas?

-No, ni siquiera le abrí.

-¿Por qué? De verdad que no te entiendo, andas llorando por qué según tú no te quiere pero si te viene a buscar no le abres. A veces siento que eres masoquista.

-No es eso, lo que pasa es que Gumball es una persona buena y obviamente si me vio triste y piensa que es por su culpa vendrá a tratar de componer lo que causo pero sinceramente no quiero que me tenga lastima o algo parecido.

- ¿y si no es eso? No te has puesto a pensar que probablemente el siente algo por ti.

- Claro que no, si realmente sintiera algo por mí no se estaría besando con el mocoso ese, el tal Finn.

- Y ese "mocoso" como lo llamas tu ¿Quién se supone que es?

-Un chico que llego hace días al parecer se perdió, creo que viene de otra dimensión un mundo llamado Ooo y como se llevó bien tanto con Gumball y con Fionna decidió quedarse una temporada y para mi mala suerte el llego al mismo tiempo que yo.

-Oh ya veo, y dime ese tal Finn ¿está interesado en Gumball?

-Sí y aunque él no me lo dijo de frente se le nota que quiere a Gumball

-Hay Marshall realmente no sé qué decirte, yo pienso que deberías hablar con Gumball y aclarar toda esta situación, ya si él te dice de frente que no te quiere pues nos vamos de aquí y te olvidas de él.

- No quiero verlo, no quiero hablar con el yo sé que de alguna manera siente algo por Finn y tengo miedo de que me lo confirme.

-Entonces no te quejes, realmente eres un necio y solito estas convirtiendo tu vida en un infierno y no hablo de la nocheosfera. Marshall dame una oportunidad, sé que no es el mejor momento pero tal vez de alguna forma yo te puedo hacer olvidarlo, piénsalo, no tienes que responderme ahora.

-N-no, no lo sé... por ahora quiero distraerme y olvidar el tema.

-Está bien... anda ve a dormir y en la noche nos vamos de fiesta.

Durante los días siguientes se divirtieron mucho y aunque había momentos en los que llegaba a olvidar a su principito siempre de alguna forma terminaba recordándolo ya sea por que seguían en el pueblo o porque Gumball todos esos días fue a buscarlo aunque ningún día le abrió. Ya estaba comenzando a ablandarse cuando dejo de ir y de nuevo se puso triste y se sintió solo, deseando poder algún día besarlo de nuevo...

***Alto***

Antes de que te vayas lee la notita /-\

Hola hermosos lectores *-*, bueno pues estaba inspirada y aquí esta otro capítulo antes de tiempo y de paso quería decirles que entrare a la universidad y aunque no quiero que eso afecte a la regularidad en que subo capítulo se que en algún momento me consumirá mas tiempo así que les aviso desde ahorita y pues ojala disfruten el capítulo y me dejen sus comentarios y votos. Gracias por leer, los amo y feliz fin de semana ^-^