Descargo de responsabilidad: Nosotros (Kyubi1, PepeFernandez, Víctor, María, Ellis, Carmen y yo, KanadeSilver) no somos dueños de Date A Live ni nada relacionado con él, solo la historia y los OCs.
Capítulo 8: Manantial en calma, corrientes desalmadas.
La confianza es algo que se gana, no se puede comprar, ni siquiera rentar. Es difícil obtenerla y más cuando se trata de personas algo cerradas. ¿Por qué las personas son cerradas? ¿Por qué no podemos confiar un poco en alguien? ¿Por qué se miran con tanta desconfianza si son personas?
Las personas no se entienden entre sí y jamás lo harán, porque el día en que eso suceda, todo va a cambiar. Si los humanos son cerrados, los espíritus lo son aún más. Siempre perseguidos, siempre siendo cazados y motivo de peligro, siempre siendo atacados antes de siquiera mirarlos un poco y ver… que no hay diferencia entre el ser humano y espíritu.
Pero tenemos miedo. Ese sentimiento que nos da mala espina, ese sentimiento que nos hace dudar y que nos hace correr. Miedo a algo desconocido y los motivos de ese algo. Así también se crea la desconfianza.
Y por muchos años, esa fue la perspectiva de Kanade. Hasta que conoció a Shidou, después de tantas experiencias, ella entendió que había cambiado.
Regresó con sus escoltas, estaba sonriente por los perritos. No se cansaba de verlos caminar en sus cuatro patas, moviendo la cola de un lado a otro.
—Hoy me divertí mucho —comentó con una sonrisa en sus labios. Hikari se adelantó un poco para ver la cara de la chica.
—Yo también me divertí, atrapar perritos es toda una novedad para mí.
—Lo bueno es que no les pasó nada malo. —Satou lo dijo serio mientras observaba con sus ojos azules tenues al cachorrito que llevaba con la correa. Luego se agachó para tomarlo en brazos.
El canino le ladró y el joven sonrió ligeramente.
—Hubiera sido una pena si les hubiera pasado algo.
«¡Está sonriendo!» Pensaron los dos jóvenes con sorpresa. «Es la primera vez que lo veo».
El chico de ojos oscuros se quedó viendo como Satou era lamido por el cachorro y él reía en voz baja, la chica lo vio tan feliz que lo imitó pero no pudo reírse cómo él. Pues la lamida le dejó un poco de saliva como cualquiera puede esperar.
«Satou… has sido tan hostil con todos… ¿Por qué ahora que te veo pareces un niño?»
—No entiendo de qué te ríes, creí que haría cosquillas. —Alejó al perrito de su cara pero lo retuvo en su pecho con sus manos.
—Porque… desde que salvé a uno de ellos de morir, siempre he querido uno. Me gustan los animales, con ellos estoy en paz… no siento preocupación ni angustia. No sé cómo explicarlo.
—Antes estabas muy serio, ahora entiendo todo.
—A mí también me gustan los animales, son muy lindos. —Siguieron caminando, el Anti-espíritu agradecía que todo estaba yendo muy bien. Incluso Ratatoskr sonreía al verlos tan tranquilos, su plan había ido de maravilla.
Era simple en realidad, cuando una necesidad se presenta y no puedes resolverla solo, no queda más que confiar a fuerzas en otra persona para pedirle ayuda. Es un método de supervivencia natural; ayudarse los unos a los otros para conseguir un objetivo común.
—Espero que lleguemos muy pronto.
—¡Eh! —Ella se asustó un poco por ese comentario del espíritu—. ¿P-por qué?
—Pues estuvimos corriendo de aquí y allá, ellos deben estar cansados y sedientos.
—Es cierto, no sabía que te preocupabas tanto por otros, Satou —dijo Hikari con algo de sarcasmo, quería sacar más de ese chico amable pero como el otro no entendía de sarcasmos ni indirectas, cerró su puño. La chica notó un poco de tensión entre la mirada del espíritu y se puso nerviosa.
—Hikari… tiene algo de razón, no te habíamos visto así.
—No tengo de qué preocuparme más que por mí mismo. Pero eso no quiere decir que deje a un perrito de esta manera. Así que espero que Shidou tenga comida para ellos.
—¡Maldita sea! —Kotori en el centro de mando gritó y hasta su paleta se le cayó de la boca.
—¿¡Qué sucede, comandante?! —Preguntó su siempre servicial, Kannazuki.
—No tenemos comida para esos perritos y las cosas van muy bien. Necesitamos que ellos sigan juntos.
—Tengo una idea.
—¿Cuál, Reine? —preguntó un poco desesperada. Al monitorear los niveles de todos se dio cuenta que Kanade estaba tensa pero estaba dando lo mejor de sí misma al mantener la calma y el control, eso era bueno y a la vez malo, no tenían muchas opciones después de todo.
—Déjales el mandado de ir a comprar comida para los cachorros. —Kotori iba a decir algo pero ella volvió a hablar—. Lo sé, Kanade ya estuvo recibiendo estrés, más de lo que debería a estas alturas. Pero Kotori, antes no hubiéramos pensado en dejarla a cargo de algo, no lo sabe pero se está haciendo responsable.
—Eso es un buen punto. Es verdad que esto también fue una buena prueba de la resistencia de Kanade al estrés, pero… la DEM le atacó mientras salió sola. Y otra vez tendría que ir al centro.
—Eso es una posibilidad, pero… me preocupa más el otro chico. Hikari es muy estable, pero el otro…
—Entiendo… —Kotori se cruzó de brazos al ver el medidor emocional de Satou. Del cero al cien, al principio apenas y había un 10 por ciento. Cuando agarró al perrito esto subió hasta el 50 por ciento pero tan solo Hikari abrió la boca, bajó hasta el 15 por ciento—. Tiene picos altos y bajos, sobre todo estos últimos. En realidad, Kanade no ha logrado mucho con él pero no entiendo algo.
—Yo también tengo la misma duda, cuando Shin trató con Miku… los números bajaron mucho pero se notó, ella lo expresaba.
—Eso iba a decirte, este chico es más extraño. ¿Por qué si sus niveles son tan bajos se le ve tan tranquilo?
—No sabemos nada de este espíritu ni cuanto poder tenga. Pero sus niveles emocionales son tan inestables que me preocupa que si ahora está así, ¿cómo será cuando reaccione de manera agresiva? —La comandante quedó observando al chico de cabello negro detenidamente, como si pudiera ver a través de él. Reine como analista que era, tomaba ciertas anotaciones de cómo reaccionaba Satou a las cosas que había podido notar hasta ahora.
—No podemos hacer que se enoje, sería un error fatal. Shidou no sabe por qué lo busca y menos sabe sobre estas condiciones. —Ella tomó asiento y entrelazó sus manos como si fuera a rezar y las puso encima del teclado—. ¿Cuánto queda para que lleguen a casa?
—28 minutos al paso que van, comandante —informó Kannazuki.
—¿Qué vas a hacer, Kotori?
«Hasta ahora solo Kanade ha hablado con ellos de manera más… sutil que cualquiera de nosotros. Satou no se ha mostrado agresivo a pesar de los números, pero la AST o peor, la DEM puede que vuelvan a aparecer». Ella tomó algo de aire. «Shidou no está preparado para esto, no sabe de la inestabilidad emocional de este espíritu, si dice algo que lo moleste… podría ser un problema».
—¿Kotori?
—Estoy pensando… —Kotori cruzó una pierna mientras miraba a los chicos caminar sin nada más qué decir. «No quiero estresarte, Kanade. No después de tantos avances. Y si los mando al centro a comprar comida… hay una posibilidad que se encuentre con la DEM o la AST, sea quien sea, si hacen a ese espíritu enojar… quien sabe que pueda pasar». Kotori suspiró y abrió los ojos después de tanto pensar. —No quiero arriesgarme, Reine. Shidou no está preparado para esa charla, se oye delicada, si se equivoca un poco, no quiero pensar en lo que pasará. Con eso de que los espíritus le desagradan.
—Pero si los mantenemos fuera un rato más, podríamos decirle a Shin de la situación.
—Pero está la DEM y no nos han dejado en paz en un largo tiempo. Ahora con la aparición de Hikari y con la de Satou… puede que los estén buscando. Isaac Wescott, no podemos subestimarlo.
—Kotori… creo que lo único que nos queda es arriesgarnos. Aunque lamento dejarle este trabajo a Kanade. —Reine agachó un poco la cabeza pero luego sonrió ligeramente—. Confiemos en ella, lo ha hecho muy bien hasta ahora.
—Ahh… maldita sea, DEM. Otra vez nos pones en aprietos. Reine, ve a mi casa y cuenta la situación a todos. No quiero que nadie esté en casa cuando ellos regresen, a Shidou se le ocurrirá algo para hacerles el mandado.
—Entendido. —Reine fue al área de transportación. Mientras que observó a la chica de cabello blanco con cierta esperanza, los ojos de ella brillaron.
«Kanade, ¡tienes todo mi apoyo!».
De regreso en casa de Shidou, ya habían reparado los destrozos de Kanade en el techo, cada cual estaban metidos en sus actividades comunes, Diva estaba jugando nuevamente, Berserk estaba viendo la televisión, Hikari estaba echado en el sillón cercano a Diva, de espaldas a todos, Nightmare había subido al cuarto de Shidou, hablando de Shidou, él estaba sentado en el sillón mirando el techo reparado y la puerta, mientras que Kanade hablaba con Satou.
─Primero a Hikari luego a mí…
─Perdón, Satou, pero no se me ocurrió una mejor idea… ─Kanade miraba a Satou con un poco de culpa. En poco tiempo había logrado hacerle daño sin querer a Satou y a Hikari.
─B-bien, supongo… ─Satou veía extraño esto en Kanade, pero tenía que tener "tacto" con las chicas en esta situación, al menos eso pensaba.
─Ahora que todo está arreglado, ¿Por qué no dices nada, Hikari? ─Shidou recordó que Hikari solía hablar de más, pero estaba bastante callado, Shidou había estado muy pendiente de la conversación de Satou y Kanade, debía saber si se habían hecho avances…Hikari se dio vuelta para mirar a Kanade y a Shidou entonces pudieron ver que Hikari tenía una consola igual a la de Kotori.
─¿Y esa consola? ─Satou no se había levantado del sillón, pero miraba desde allí lo que pasaba.
─¿Esto? Lo compré antes de venir, Kotori me recomendó el juego que está jugando Diva… Fue fácil comprarlo solo tuve que crear billetes.
─¡Y no me diste ni un billete para pagar las reparaciones! ─Shidou lloró estilo anime al ver su billetera vacía y Hikari sudó un poco.
─Hikari insensible.
─¿Ves? incluso Diva piensa lo mismo. –Shidou señaló a Diva, pensando que esta vez estaba prestando atención al entorno, pero…
─¡Sí, acaba de jugar y ya me ha matado más de diez veces! ─Todos miraron a Diva con una gotita en la cabeza.
─¡Lo encontré! ¡Encontré una película de terror que podemos ver! ─Nightmare bajaba muy feliz las escaleras, dando saltitos, apenas la puso al reproductor, el primero en sentarse a ver fue Hikari.
─Primero las críticas por ver televisión y ahora te les unes… luego no me ayudas a pagar las reparaciones, creo que se te aflojó la cabeza con los golpes. Ojalá del siguiente te compongas. ─Shidou miró un poco decepcionado de la actitud de Hikari, pero Kanade… lo tomó de forma literal.
─Uno puede cambiar de… ¡Gaph! ─Hikari estaba hablando cuando recibió un golpe en la cabeza, Kanade había tomado literalmente lo que Shidou había dicho y luego miró a todos…
─¿Así se va a arreglar? ─Todos dieron una sonrisa forzada…
