Melancolía

Capítulo 8: Siguiendo juntas.

Tristeza estaba en su habitación abrazando el oso de peluche que Alegría le había dado hace unos días, su amor por ella seguía creciendo hasta el punto de ser lo único en lo que pensaba; la amaba muchísimo pero aún no se sentía con el valor suficiente para confesarle sus sentimientos. Al día siguiente, las emociones salían de sus cuartos para iniciar un nuevo día de trabajo; Tristeza se dirigía a su lugar habitual junto a Alegría pero al llegar vio que Temor ya estaba ahí.

Tr: ¿Temor? ¿Acaso Alegría no ha notado mi ausencia?

Pudo escuchar que ambas emociones tenían una plática muy amena, incluso se estaban riendo; entonces Tristeza se apartó hacia donde estaban los estantes con los manuales y comenzó, o más bien, fingía leerlos. Alegría no habló con ella en todo el día, ni siquiera en la noche cuando se fue a dormir.

Un par de días pasaron y no sólo Alegría, sino también las demás emociones actuaban como si Tristeza fuera invisible, ni siquiera se preguntaban en dónde estaba. Empezó a sentirse como en los viejos tiempos, cuando lo único que hacía era sentirse deprimida y rechazada todo el día, cuando aún no descubría su importante papel en la vida de Riley.

Finalmente una de la emociones notó su ausencia, Desagrado la encontró apartada junto al estante de los manuales de nuevo fingiendo que leía.

D: ¿Tristeza? ¿Por qué estás acá tan sola? Parece como si no quisieras estar cerca de nosotros.

Tristeza no respondió de inmediato, sólo sollozaba un poco mientras miraba de reojo a Temor y Alegría.

Tr: Bueno… es que Alegría está con Temor y parece que se la está pasando muy bien con él.

Desagrado no comprendió muy bien al principio esto pero pudo ver hacia qué dirección miraba realmente Tristeza, entonces al saberlo ahogó un ligero grito de sorpresa.

D: Tristeza, ¿acaso tú… estás… celosa?

Tristeza al oír esto la miró muy sorprendida y asustada, su rostro se ruborizó también.

Tr: No… ehh… claro que no… es sólo que…

Pero igual, la reacción la delató; Desagrado le hizo una ligera sonrisa maliciosa.

D: Claro que lo estás; estás celosa de ver juntos a Temor y Alegría.

Tristeza la miraba molesta, pero en el fondo sabía que tenía razón.

Tr: Bueno, sí, está bien; es sólo que no me gusta la idea de sentir que alguien pueda o quiera alejarla de mí.

D: Bueno, la única forma de arreglar eso es que hables con ella; hablar es la clave para una buena relación. Dile cómo te sientes pero sin que sospeche que estás celosa de Temor ¿entiendes?

Tristeza se sentía un poco dudosa.

D: No te preocupes, te seguiré apoyando con ella; si necesitas ayuda ya sabes dónde encontrarme, seré tu consejera en el amor.

Entonces Desagrado escuchó que Furia la llamaba, dejando a Tristeza a solas de nuevo.

Más tarde, cuando llegó la hora de dormir, era el turno de Alegría de hacer la vigilancia.

Tr: ¡Qué bien! Ahora podré hablarle sin que nos interrumpan.

Tristeza se escondió al lado de los estantes mientras los demás se iban a dormir, lentamente caminó hacia ella y podía escuchar a su propio corazón latir con más fuerza con cada paso que daba; tocó la espalda de Alegría y al hacerlo sintió de nuevo ese calor en su rostro y las cosquillas en el estómago; Alegría se volteó para verla.

A: ¿Tristeza? ¿Dónde has estado?

Tristeza intentó no llorar de nuevo frente a ella.

Tr: Bueno… es que últimamente vi que Temor y tú…; espera, ¿tú notaste que yo no estaba?

Por respuesta, Alegría la abrazó.

A: Estuve muy preocupada ¿Por qué estuviste escondiéndote de nosotros… o de mí?

Tristeza entonces también la abrazó.

Tr: Verás… es que estos días te vi con Temor hablando y pasando el momento muy feliz con él. Pensé que ya no querías estar conmigo.

A: Tontita, sólo le hacía compañía; desde que tú y yo nos volvimos grandes amigas y Furia y Desagrado se hicieron novios, Temor me dijo que se sentía muy solo y por eso pasaba el tiempo con él.

Tristeza ya no lo soportó y empezó a llorar.

Tr: Oh, lo siento mucho Alegría; no lo sabía, me sentía celosa de Temor pero ya veo que nunca debí estarlo.

Alegría se sorprendió al escuchar esto.

A: Tristeza, no, no, no; por favor no llores. Todo esto es mi culpa, debí habértelo dicho desde el principio, no necesitas disculparte.

Alegría la abrazó con más fuerza y esto hizo que Tristeza se ruborizara más.

A: No era mi intención hacerte sentir celosa de Temor, perdóname; ahora veo porqué te sentiste así pero no te preocupes, ya estoy aquí contigo.

Tristeza alzó la vista hacia las habitaciones y vio a Desagrado que estaba afuera de su cuarto, las miraba con una gran sonrisa pero también hacía pequeños gestos de burla como besitos y abrazos efusivos entre Alegría y Tristeza.

Tristeza y Alegría se quedaron juntas toda la noche y despertaron muy abrazadas al día siguiente.