Subimos al taxi, y no alcanzó a ponerse en marcha que Rachel ya estaba dormida sobre mi hombro, creo que es tanto el alcohol que ha tomado, que su aliento es capaz de embriagarme a mí, y al pobre taxista.

Treinta minutos tardó el pobre hombre en llegar hasta nuestro hogar.

-Rach- le susurro moviéndola un poco para intentar hacerla reaccionar. –Vamos Rach, llegamos, la cama es más cómoda- le digo riendo y logró que reaccione.

La tomé fuerte de la cintura, pasando su brazo por mis hombros, recargando su peso en mi cuerpo, para lograr arrastrarla hasta el departamento.

-Rach, cariño, vamos un poquito más- le dije suavemente sin levantar la voz para no despertar a los dos chusmos que tengo como amigos.

-¿Soy tu cariño?- miré a Rachel de reojo y la encontré con la mirada fija en mi perfil.

-Si, eres mi cariño- le dije riéndome, cada ocurrencia tienen los borrachos. –Ven vamos a acostarnos- ella solo asintió con una sonrisa.

Acosté a Rachel en la cama lentamente para que no se maree.

-Rach te sacaré la ropa para que duermas más cómoda- le avisé tranquilamente.

-No más "Rach", dime cariño siempre, me gusta cómo suena en tu boca- levanté una de mis cejas intentando indagar lo que acaba de decir Rachel, pero enseguida me di cuenta que su estado era cada vez peor, por lo que mañana me preocuparé por estas cosas.

-Ok-

Le saqué el jean, y la remera que traía puesta, y me voltee a buscar algo de ropa cómoda para que duerma. Pero cuando volví a mirarla ya dormía tranquilamente, por lo que preferí dejarla en ropa interior, eran incontadas las veces que la había visto así.

Me acosté a su lado, y parece que notó mi presencia rápidamente ya que se acomodo con su cabeza sobre mi pecho mientras se aferraba con fuerza a mi cintura.

Yo no pude resistir las ganas de acariciarle la espalda, y me dejé llevar, total mil veces lo había hecho, mil veces habíamos dormida así, no entiendo porque ahora es como si fuera la primera y la situación se siente completamente nueva.

Entre miles de confusiones que estaban azotando mi estado, y una verdad inminente que estaba gritando mi subconsciente, me quedé profundamente dormida.

La mañana nos encontró abrazadas aferradas una al cuerpo de la otra, y no pude evitar soltar un suspiro de alegría al notar que lo que había pasado anoche no era un sueño, las cosas con Rachel habían mejorado realmente. Pero tampoco podía olvidar todas las cosas que me estaban pasando a mi por tenerla cerca, y lo mucho que me dolía tenerla lejos.

A la vez las palabras de todos mis amigos llegaban cada vez con más fuerza a mi mente, y el resultado era cada segundo más obvio.

Rachel interrumpió mis pensamientos removiéndose en la cama, acercándose hacia a mí.

Ahora si venia la parte difícil, seguramente no recordará nada de lo que ha sucedido.

-Rach, cariño- le dije suavemente, usando el cariño a propósito para ver si estaba algo consiente cuando me realizo ese extraño pedido.

-Mmmm- dice sin abrir los ojos.

-¿Te encuentras bien?-

-¿Quinn?- oh oh ni se acuerda que durmió conmigo -¿Eres tú? Se me parte la cabeza al medio-

-Si cariño soy yo, y se te parte la cabeza porque anoche te bebiste todo lo que había a tu paso-

Rachel seguía en la misma posición, su cabeza seguía encima mío, y sus brazos se seguían aferrando a mi cuerpo.

-¿No recuerdas nada Rach?-

-Quedamos en que no me llamarías más Rach, ahora soy cariño-

Y mi hobby preferido volvió al ataque, si me quede completamente estática, congelada, muda, paralizada, o todo lo que se le parseca. Rachel parecía acordarse de todo. Y algo comenzó a crecer en mi interior.

-¿Recuerdas todo?

-Si, y por eso no quiero levantar la cabeza de donde la tengo, porque voy a morir de vergüenza cuando vea tus ojos-

-Cariño- le dije con todo el tono burlón que podría salir de mis labios –No hay nada de que avergonzarse, estabas celosa, yo también lo estuve cuando vos dormías con St James y te olvidabas de mi- y con esas palabras logré que saliera de su escondite y me mirara.

-Yo nunca me olvidé de ti Quinn-

-Si si lo hiciste, cuando estabas con el no dormías conmigo casi nunca, y casi siempre estabas pegada a su cuerpo-

-¡Mentira!- me gritó completamente sacada de quicio

-Rachel no es mentira, piénsalo, ¿Cuántas veces me dabas tiempo a mi cuando estabas con él?

-Siempre- contesto escuetamente, cayendo en cuenta de que yo tenía razón. –Lo siento Quinn, yo nunca quise dejarte de lado, sabes que eres lo más importante-

-Hey Rach es normal que sea así, el era tu novio, y casi fue tu esposo, lo más normal del mundo es que le hayas dado más tiempo a él que a cualquier otra persona- le dije buscando que vea que tengo razón, y que yo no estoy enojada por eso.

-Yo… yo lo sé, pero…. Es que no quiero que le des el tiempo que me das a mi a nadie más- me dijo completamente roja, y en menos de dos segundo la tenía escondida con la cabeza bajo la almohada.

-Ya te lo dije anoche, nadie ni nada nos quitara estos momentos, tu eres importante, más que importante para mí, y estos días peleadas han sido un infierno, y si me hubieras dicho desde antes que este era el problema, te hubiera demostrado que estabas equivocada- le dije sincerándome completamente con ella.

Rachel me miró asintiendo, y pude ver en su mirada que había algo más que no estaba diciendo, era algo que sentía pero que claramente no se animaba a decirme. Pensé en presionarla y obligarla a contarme que le pasaba.

Pero siendo sincera conmigo misma, hay muchas cosas en mi interior que yo tampoco entiendo. Desde que nos separamos, que me he dado cuenta que ella es mucho más importante de lo que yo creía, que no puedo vivir sin ella, que la necesito, que necesito abrazarla, tocarla, tenerla.

Y aunque estos pensamientos son los más difíciles de aceptar, sé que la amistad que siento por Rachel está cruzando una barrera. Pero no es algo que pueda exteriorizar, porque no tengo una seguridad del 100% y me da miedo abrir la boca y arruinarlo todo.

Muchas cosas me dan que pensar que a ella le está pasando algo parecido, y si fuese así sería genial en algún punto, pero por otro lado está el riesgo de perderla para siempre, ¿porque si la relación no funciona?, ¿o realmente no somos compatibles?, ¿que haremos con nuestra amistad?, las parejas casi nunca terminan bien.

Y por otro lado, tal vez yo este confundiendo todo, y Rachel solo tenga sentimientos de amistad.

Pero como sea, necesito primero tener las cosas bien en claro, saber lo que quiero, decidir cómo actuar, para animarme con seguridad a sobrepasar algún límite, porque con Santana fue todo fácil yo estaba cansada de los hombres, y la latina tengo que admitir que es sexy, y experimentar por atracción física es completamente simple, lo que me está pasando ahora va mucho más allá de lo físico, o lo linda que pueda ser Rach, y cuando los sentimientos están de por medio podemos salir las dos lastimadas, y yo no quiero lastimar a Rach, y tampoco quiero sufrir, y mucho menos quiero perderla.

El terror que siento ahora junto con la ansiedad es demasiado fuerte, y me prohíbo hacer las cosas mal en esto, no puedo arriesgarme hasta no saber con claridad, que quiero y que quiere.

¿Y Finn? Oh diablos me había olvidado que existía, no sé qué haré con él, agradezco que se haya ido, eso me da estos días para saber cómo actuar.

Me había perdido tanto en mis pensamientos que Rachel se había vuelto a dormir aferrada a mi cuerpo.

Miré la hora, y me di cuenta de que ya no podíamos seguir durmiendo.

-Dormilona, ahora si hay que levantarse- le dije moviéndola

-No quiero-

-Vamos Rach, ya son las dos de la tarde, tendríamos que comer algo, ducharnos, a pesar de todo hoy también hay que trabajar-

-No quiero-

Me dio mucha gracia la postura de niña chiquita que estaba teniendo. Y comencé a repartirle cosquillas por todo el cuerpo, me posicioné encima de ella dejándola de espaldas a la cama y conmigo encima, no fue hasta ese momento en que presté atención en que la tenía en ropa interior, con la respiración agitada y mirándome con profundidad, como mirando directamente mis pensamientos y mi alma, y me puse completamente nerviosa, y mi respiración también comenzó a agitarse, y por primera vez en mi vida, o al menos completamente consiente quería besarla, quería besar esos labios rojos que estaba mirando sin poder correr la vista de ellos, quería todo con ella en este momento.

Y claramente a ella parecía pasarla algo similar porque no quitaba sus ojos de mis labios, y a punto estuve de mandar al carajo todo lo que había estado pensando minutos antes. Pero fui fuerte y aunque no era lo mejor, era algo que podía calmar mi maltrecho estado de necesidad de sus labios, así que me acerque a su rostro, y creo que ella esperaba que la bese perdiendo la razón, pero no pude, y lentamente deje un beso largo y profundo en su mejilla, para luego separarme de su cuerpo y sonreírle.

-Vamos cariño que ya es tarde- y le guiñe un ojo, completamente consiente del juego que acaba de empezar.

Ella largó una carcajada tan despreocupada que creo que entendió todo lo que acababa de pasar a la perfección. Enseguida la vi salir de mi habitación sonriendo y agitando la cabeza en forma de negación. Podría jurar que hasta la resaca se le fue.

Luego de terminar todo el proceso de aseo particular salí rumbo a la cocina para preparar el almuerzo, pero una morena completamente sonriente estaba haciendo esa tarea.

Y las mismas ganas de hace unos días atrás de abrazarla por la espalda se habían adueñado de mi, pero esta vez no las reprimí.

Me acerque a ella, y lentamente coloque mis manos en su abdomen, posicionando mi cabeza en su cuello.

-Mmmm esto huele muy rico- y no lo dije por la comida, lo dije porque ella olía de mil maravillas.

Ella se giró a penas y cuando encontró mi rostro se ruborizó completamente, y solo me sonrió y asintió.

-Realmente rico- me dijo y creo que ella hablaba de mí. Sonreí y le deje un beso en su mejilla antes de separarme.

Me senté en la mesa a esperar que todo estuviera listo, y hacia muchos días que no me sentía tan completa y feliz como hoy, y por la sonrisa que estaba haciendo mi diva preferida a ella le pasaba algo similar.

-Anoche hable mucho con Henry y no podía creer que tú fueras mi mejor amiga- le dije para romper el hielo e intentar tener una conversación decente.

-Es muy buen chico, no lo conozco mucho, pero hemos compartido alguna fiesta o algún casting, no recuerdo bien, lo que si estoy segura es que tiene talento.

-El me dijo exactamente lo mismo sobre ti- le dije riendo.

-¿Y que tal lleva su salida del closet?- me preguntó bastante interesada

-Realmente muy bien, está más feliz que nunca, se lo ve radiante-

-Me imagino, ha de ser lindo sacarse un peso así de encima, ha de ser como sentirse libre- pude ver en su cara un rastro de envidia hacia Henry, y cada vez me convencía más, que lo que yo estaba sintiendo por ella era completamente correspondido.

-Si lo ha de ser-

Miraba cada acción que Rachel realizaba esperando con ansias que termine de cocinar, porque ya tenía demasiada hambre, lo que nunca esperé fue la conversación que se dio mientras cada una tenía su plato adelante.

-Quinn, ¿alguna vez has sentido algo por una mujer?-

Esa pregunta justo esa pregunta no la tenía que hacer, porque casi escupí la comida, y porque no podía mentirle, ni quería, y serle completamente sincera era una locura, porque recién acaba de descubrir mis sentimientos o lo que sea que me esté ocurriendo hacia ella, y porque tenía que lograr procesarlo yo antes de exteriorizarlo. Y porque tenía demasiado miedo de arruinar todo lo que parecía habíamos logrado avanzar.

N/A: Espero hayan tenido lindo finde, ahora si volveré con las actualizaciones de forma seguida... Saludos