Hola, bueno, es mi primer fics de VA y realmente espero poder hacerlo bien, aunque no estoy segura de como jeje. La historia es basada después del final de El último sacrificio así que espero que les guste. En está historia habrán muchas cosas nuevas y viejas, como drama, celos, amor, peligro y sobre todo (el elemento fundamental) sangre, es decir, es de vampiros, ¿no?
Aviso:
.: Vampire Academy :. - POV General
.: (nombre) :. - POV Personaje
~ Debo decir que la saga Vampire Academy fue un libro escrito por Ritchelle Mead
~ Instinto de Sangre ~
Capítulo 8:
Perdida y encontrada
.: Christian :.
Apenas hace ya tres días que Rose se fue sin decir adiós a nadie. Con esa mirada dura que te perforaba en el pecho, sabiendo que hablaba tan enserio que no podrías ni siquiera hacer una broma para relajar la tensión. Una de esas miradas que solo ella puede dar. Una que no puedes contradecir. Una que te deja claro lo que quiere.
No habían muchas cosas que hacer en casa de Abe desde que Rose se fue. Las cosas seguían igual, como si nada hubiera cambiado. Adrian seguía bebiendo y fumando, Jill y Mia seguían fortaleciéndose con el agua, Eddie aún tenía una mirada seria de guardián al igual que los demás. ¿Qué cambió? Algo cambio, sí, algo cambio. Lissa y Dimitri.
Dimitri seguía siendo mi guardián serio, uno que no demostraba emoción a no ser que Rose estuviera cerca, pero ahora ni siquiera con las bromas de Adrian sonríe, antes sí. Entiendo que él quiere de vuelta a Rose o probablemente, le hubiera gustado ir con ella, pero es obvio que puso a su trabajo primero. Yo.
En cuanto a Lissa… Dios… Lissa ha estado encerrada en su habitación. Era como repetir la historia de cuando Rose se fue hace un año para matar a Dimitri que entonces se había convertido en Strigoi. La pena y el dolor estaban con ella en todo momento y he intentado ayudara, pero es casi imposible ya que ella no quiere que nadie lo haga. No puedo quejarme, si fuera ella estaría igual devastado en especial considerando la promesa que le hizo Rose de que cada vez que hiciera un loco viaje que le pondría fin a su vida se iba a llevar a Lissa con ella.
Abe se había marchado al día siguiente. No sé que habrá hablado con Rose, porque ellos lo hicieron antes de irse, pero sé que probablemente Abe le dijo que la recibiría con las puertas abiertas. Ahora nuestro problema era ese. No saber cuándo lo hará.
Intente animar a Lissa durante estos tres días, me era algo imposible, pero finalmente lo lograba, ya casi las cosas volvían a ser como antes para ella. En cuanto a Dimitri, él no era de muchas palabras.
– Lissa – Sonreí levemente al verla acercarse a mí con una sonrisa. Era la primera vez que sonreía desde que Rose había ido.
– Hey – Me besó en la mejilla – ¿Quieres salir?
La mire confundido, pero supe que detrás de su sonrisa había algo oculto, algo que podría traernos problemas. No me preguntes cómo lo sé, solo lo sé. Salimos de la casa y nos sentamos en un viejo columpio cercano en algo parecido a un parque. Abe realmente tenía una gran casa aquí.
– ¿Qué sucede? – Pregunte al ver a Lissa sentada con la mirada agachada.
– Creo… creo que encontré el paradero de Rose – Me miro esperanzada – Podemos ir por ella
Suspire frustrado.
– Lissa, Rose dijo que tenía que alejarse. Yo sé que quieres ir con ella, pero no creo que… – Intente decir.
– Christian, Rose es mi mejor amiga y lo sabes – Me miro seria – Yo tengo que ir. Ella se fue porque pensé que estando con nosotros iba a ser peligroso, la entiendo, yo pienso lo mismo, pero sé que allá fuera, sola, entonces el peligro es mayor
La mire fijamente. El destello en sus ojos dejaba claro lo mucho que deseaba salir de aquí e ir por Rose. Yo también quisiera hacerlo, créeme que quiero, pero no puedo dejar que salgamos. Era peligroso.
– No, lo siento – Negué con la cabeza. Lissa estaba enojada, se le notaba demasiado en el rostro.
– Entonces iré sola – Se puso en pie. Suspire molesto y la tome de la muñeca para evitar que se fuera.
– ¿Y qué harás entonces? – Pregunte enojado – Bien, sales de aquí y te diriges a donde ella está... ¿Y luego? ¿Qué harás para defenderte? Lissa, allá afuera está lleno de Strigoi. Si te ven, te matan
– Tú no lo entiendes – Las lagrimas comenzaron a asomarse en sus ojos – Tengo que ir por ella. La he visto por el vínculo. Ella me necesita
– Ambas están locas – Dije bruscamente – Ella necesita primero quitarse de la cabeza que no puede hacer todo sola y tú necesitas quitarte esa idea de ir a buscarla como si pudieras hacer que el peligro desapareciera con compulsión o un pestañeo
Eso solo la irrito más. Intento soltarse de mi agarré, pero me negué. De pronto ella se quedo quieta, mirando al vacío. Rodé los ojos sabiendo que probablemente por su mente estaba cruzando el paradero de Rose. No sé bien como funciona esto de meterse en la mente de los demás, pero sé que Lissa tampoco lo sabe. La única que sabe como entrar y salir a voluntad propia es la misma Rose, en cuanto a Lissa no siempre puede hacerlo.
– Santos cielos – Su respiración se volvió agitada. La mire preocupado y ella me miro asustada.
– ¿Qué paso? – Pregunte temeroso de la respuesta.
– Está… está en problemas – Dijo confundida – O eso creo. Ella está siendo perseguida por varios hombres
– Seguramente robo algo – Rodé los ojos.
– No, Christian. Ella nos necesita – Me miro con suplica. Intente no mirarla a los ojos, mientras menos sintiera la compulsión menos iba a ceder, pero había algo que no se me quitaba de la cabeza. Rose puede meterse en muchos y cientos de problemas, pero siempre los enfrenta y nunca sale arrancando. Ella sola podría enfrentarse a un ejército con una rama o al diablo con un palo de bambú.
Mire a Lissa. Ella ya no intentaba usar la compulsión conmigo. Luego mire el cielo. Estaba teñido de un anaranjado muy hermoso que nos advertía que pronto oscurecería. Suspire pesadamente y maldije para mis adentro lo que estaba por decir.
– No podemos ir solos – Ella suspiro pesadamente – Al menos no sin un guardián que pueda cuidarnos
Me miro sorprendida. Le sonreí forzadamente y deje que me abrazará. ¿El plan para esa noche? Tomar a Dimitri, un auto e ir a buscar a Rose.
.: Rose :.
¡Santa mierda! No importa cuanto corriera, ellos seguían persiguiéndome como si fuese una presa. Corrí y corrí por todas las calles evitando los callejones puesto que dudo que tengan salida. Salté por encima de varios autos, me deslice por capos, empuje a muchas personas y robe una bicicleta. Sigo arrancando de éstos que no hacen más que seguirme.
¿Strigoi? No, no lo son. ¿Humanos? Ja, ni en mis más locos sueños me dejaría vencer por humanos. ¿Moroi? Yo puedo vencerlos fácilmente. ¿Dhampir? Sí, eso son. Dhampirs.
Seguro te preguntas como termine siendo perseguida por un grupo de Dhampir. Bueno Todo comenzó esta mañana cuando me desperté para seguir mi pista, débil, para así encontrar a Samara y obligarla a decirme porque ella me estaba buscando. Una fuente muy confiable me dijo que ella se encontraba en la ciudad. Ahora, el problema aquí es este. Yo estaba camino a comprar un hotdog cuando vi a un grupo de Dhampir sin vergüenza que estaba intimidando a un humano. Estaba enojada, sentía cólera y no pude evitar acercarme a ellos para defender a los jóvenes. Y lo peor de todo es que eran niños de diez años. Eso sí hizo que mi rabia creciera. Había golpeado a uno de ellos y enseguida todos comenzaron a seguirme. Yo hubiera derrotado a todos sin problemas… de no ser porque la policía apareció. Oh santos cielos, siempre metiéndome en problemas. Ellos habían arrancado de la policía y yo no les hice caso, pero ahora me seguían como locos luego de haberme encontrado.
Odio cuando me meto en problema así, en especial porque tengo mejores cosas que hacer. No sé cómo, pero logre saltar una valla con la bicicleta. Termine en un callejón sin salida. Tire la bici a un lado y me subí a un bote de basura para poder saltar el muro.
– No lo creo – Escuche la voz de uno de los Dhampir. Gruñí pesadamente mientras apoyaba en una rodilla sobre el bote. Debían ser seis de ellos, rayos, antes eran menos. Yo contra seis Dhampir. Probablemente podría demás vencerlos, pero tengo el ligero presentimiento que meterme en una pelea callejera podría retrasarme un poco, ¿no?
– Bien, bien. Has ganado, me tienes – Alcé las manos en rendición sin moverme de donde estaba ni cambiar la posición. El Dhampir más viejo, un hombre de unos cuarenta años me sonrió maliciosamente y se me acerco. Si el viejo ya tenía cara de ser acosador, no quiero ni pensar en lo que podría hacerme.
– Vaya, si que eres escurridiza pequeña – Me sonrió. Su tono de voz no me calmaba, es más, hacía que mi corazón latiera a miles. Diablos. Quise calmar los latidos ya que pronto iba a oscurecer y dejar que mi corazón me delate no me iba a ayudar con Samara.
– Sí, bueno, eso he oído – Hable totalmente despreocupada. No tenía nada más que hacer. Entrar en pelea.
El viejo me tomo de la muñeca y yo aproveche de darle una patada en el pecho que lo derribo. Todos ellos se pusieron de acuerdo para sacar una estaca. Rodé los ojos y subí al muro. Mire a los Dhampir con una sonrisa burlona y luego salté al otro lado.
Dudo mucho que esos vejetes pudieran saltar el muro sin problemas así que me aleje tranquila aunque es probable que lo intentaran. Siguiente paso: la policía. Como lo supuse los viejos intentaron pasar el muro, algunos lo lograron, otros fueron atrapados por los policías. Sonreí con orgullo mientras me recargaba en una pared.
– Listilla – Dijo una mujer de unos mil años – Fue muy inteligente. ¿Trabajas en cubierta? Un Dhampir que se las da de policía
– De hecho – Sonreí al Dhampir frente a mí – Yo no me las doy, tampoco quiero trabajar para ellos. Solo devuelto un favor
Era cierto. Devolvía un favor. Cuando el golpeé a uno de ellos antes de que intentará hacerle daño a un niño, resulta que se considera ilegal y un acto salvaje. La policía dijo que si los ayudaba a encontrar a estos idiotas entonces no iban a tomar cargos conmigo. Yo estaba muy enojada porque en primera no hice nada malo, solo defendí a los niños y en segunda aún no podido cenar y muero de hambre.
– ¿Evitar ir a la cárcel? – La mujer se me acerco. Yo le di un solo puño en la cara y ella cayo desmayada al suelo. Hice una mueca y sacudí mi puño.
– Tal vez se me fue la mano – Musite.
– Ya lo creo – Me gire a un lado y vi a un policía. El mismo que me dijo que si los ayudaba no traería cargos conmigo.
– Bueno, trabajo terminado – Dije despreocupada – Si me disculpas, iré a comer
– Puedo invitarte a comer algo si quieres – Me sonrió torcidamente.
Lo mire de reojo. Tenía unos veinte años de edad, era joven y muy guapo. Cabello marrón algo desordenado, pero de una gorma que lo hacía ver muy galán, con un flequillo ladeado y ojos color azules. Hombros anchos y era un poco más alto que yo. El uniforme policial no le hacía ver mal. De hecho los pantalones oscuros y la chaqueta azul con la placa le hacían ver muy bien.
– No lo creo – Negué con la cabeza – Estoy ocupada. Haré algo importante después de comer
– ¿Ah sí? – Me miro interesado.
– Sí. Y tú deberías estar ayudando a tus amigos – Dije apuntando a los vejetes que estaban resistiéndose al arresto.
Él chasqueó la lengua y me sonrió aún – La banda estará en prisión. Llevamos más de un mes intentándolo, fue muy hábil de tu parte haberlo logrado. Sin embargo, también tuviste algunos problemas
– ¿Correr por toda la ciudad? – Levante una ceja. Él negó con la cabeza.
– Te diré que si aceptas ir a comer conmigo no tomaré cargos contigo – Dijo sonriendo.
Abrí los ojos sorprendida. ¿Cargos? Enserio. ¿Por qué? Él me miro con una sonrisa, como si pudiera leer mi mente.
– El robo de una bicicleta – Me hizo un ademan.
– Dije que la regresaría – Mire la bicicleta y luego camine hasta el muro para saltarlo – Hazme el favor y aléjate, ¿sí? No iré a cenar contigo – Me senté en el borde de arriba – Además de que eres corrupto y me dices que defender a un par de niños es ilegal, no eres mi tipo, y tengo novio
Me lanzó una mirada dura que expresaba lo molesto que estaba. No le hice caso y termine de saltar. Tome la bicicleta e intente hacer memoria de quien me la había dado para ir a devolverla. Recorrí el camino lentamente, me tomo mucho tiempo lograr llegar al parte y luego sonreí. Busque al niño por todos lados y cuando lo encontré pensé que era mi día de suerte hasta que el estúpido humano policía se apareció frente a mí nuevamente.
– ¿Qué? ¿Me estás siguiendo? – Pregunte enojada antes de cruzar la calle. Él estaba en su auto de policía sonriéndome como si eso pudiera hacerme caer a sus pies.
– Algo así, solo me aseguro de que devuelvas la bicicleta – Dijo sonriendo.
Apreté los puños con fuerza y lo ignore. Después de devolver la bicicleta mire al cielo. Y faltaban unos minutos para que anochezca. La estaca de plata estaba escondida en mi chaqueta y pese a la escapada aún me sentía bien para poder pelear si se me aparecía un Strigoi, pero preferí volver al hotel.
Al llegar a mi habitación en el hotel me desplome en la cama pensando en mi siguiente movimiento. Ya era la tercera noche que buscaba a Samara y aún no la encontraba, es extraño esto. Además, necesitaba tener un plan porque nuevamente no tenía nada en mente.
Mente… tal vez si iba a visitar a Lissa…
~.~.~
Cerré mis ojos suavemente intentando entrar en su mente. Las barreras estaban abajo lo que me permitió un fácil acceso; sin embargo, en su mente, ella pensaba y pensaba en mí. Estaba nerviosa y asustada. Pude darme cuenta de que ella había hecho un buen trabajo entrando en mi mente mientras yo contribuía con el policía aquel. Ahora ella se encontraba en un auto junto a Dimitri y Christian. Supe enseguida que eso no podía ser bueno.
Ella había aprovechado de descubrir más o menos en donde estaba y le había dicho a Christian, con un rápido vistazo supe que lo convenció sin necesidad de la compulsión para que, junto con Dimitri vinieran a buscarme. Me sentí molesta porque ella no me hiciera caso cuando dije que tenía que hacerlo sola.
Es cierto. Ponía en peligro a los demás estando con ellos, ya lo he visto con los ataques que he tenido de Strigoi. Ha sido horrible. En especial considerando el último que tuvimos en la carretera. No quería ponerla en riesgo ni a ella ni a nadie y mucho menos sabiendo que Samara tenía planes para mí.
– ¿Dónde está? – Pregunto Dimitri conduciendo. Entraron en la ciudad hace unos minutos.
– No puedo entrar en su mente – Dijo Lissa preocupada – Pero creo que está en un hotel ahora mismo. Puedo sentir que ella se encuentra bien y está descansando
O probablemente en tu mente. ¿No lo has pensado?
Lissa seguía intentando entrar en mi mente, pero no podía. Suspiro en derrota y miro por la ventana intentando adivinar por qué no podía entrar en mi mente. Para ella era como si yo misma le hubiera bloqueado el paso, lo que es tonto porque a diferencia de ella yo no sé hacerlo y créeme que si supiera lo hubiera hecho.
– "Rose" – Pensó ella preocupada – "¿En dónde estás?"
~.~.~
Sentir ese miedo y esa preocupación en su ser completo hizo que saliera de su mente. Torcí los labios y fruncí el ceño, preocupada. Lissa realmente estaba preocupada por mí y yo por ella. Honestamente nos complementamos así, es por eso que somos mejores amigas. Pero aún las mejores amigas deben estar separadas para hacer ciertas cosas solas y por mucho que me duela hacerlo tengo que.
Busque en mi maleta la ropa que traje. Compre un vestuario nuevo aquí en Ottawa, algo que dice «Rose Hathaway es una chica peligro». Para una pelea unas botas no era la mejor opción sin embargo unas botas para pelear era lo mejor, color negro para hacer juego con el traje, también compre unos jeans muy ajustados color azules oscuros, casi negros. Una polera negra sin mangas y una chaqueta negra de cuero con el cierre un poco más a la izquierda ya que era grande. Cerré la chaqueta hasta el pecho dejando a la vista la polera. La estaca estaba a mi costado en un cinturón
Me mire al espejo y sonreí levemente. No es que quiera ser vanidosa, pero con este vestuario estaba perfecta. Solo hacía falta un cole para atar mi cabello en una cola y todo estaría terminado, el cole lo guarde en mi bolsillo solo por si acaso y luego salí de la habitación.
Nuevamente no sabía a donde dirigirme ya que no tenía pistas de donde encontrar a Samara así que era hora de poner el plan en marcha: sigue los pasos de Rusia. Iba a buscar a los Strigoi y a ordenarles que busquen a Samara y le digan que la quería ver.
– Muy bien – Respire hondo – Liss, si me ves ahora… quiero que te olvides de mí. Vuelve a casa y mantente lejos del peligro
.: Lissa :.
– Muy bien – Rose respiro hondo. Algo me decía que lo que iba a decir a continuación no me iba a gustar en nada. Ella siempre había sido la clase de chica que cuando se mete en problemas intenta no meter a los demás con ella si con eso se refiere a sus vidas – Liss, si me ves ahora… quiero que te olvides de mí. Vuelve a casa y mantente lejos del peligro
Estaba claro. Ella no podía hablar conmigo como yo con ella, pero sabía que yo podía ver y oír lo que les decía a los demás así que esa era la mejor manera para que me enviara un mensaje.
Supe por sus sentimientos que ella estaba por hacer algo cruel y tal vez sea la razón por la que no me quería cerca. Rose como siempre tan impulsiva. Creo que desde que el vínculo de nosotras volvió las cosas han estado peor para ella, puedo sentirlo y cuando enfurece la oscuridad la rodea. Lo malo es que yo no puedo absorberla como ella conmigo. ¿Por qué hay cosas que son unidireccional?
Ella camino por las calles en las penumbras. El vestuario que usaba me dejaba muy claro que iba a entrar en batalla y además le daba un bono extra: la hacía ver sexy. Cualquiera que pasará lo notaría y seguro que Dimitri lo haría ahora mismo si pudiera verla. Caería embobado enseguida.
Rose camino tranquilamente por las calles, con las manos en los bolsillos, intentando pasar desapercibida, sin embargo con la mirada buscaba algo. De pronto se detuvo y yo pude sentir, como si me sucediera a mí, unas nauseas en el estómago. Rose bajo la vista y luego se dio la vuelta con un movimiento rápido y estaca en mano para acorralar a un Strigoi que se le apareció de la nada. Santos cielos. Eso fue increíble. Yo no esperaba a que se moviera tan rápido.
Rose, sin duda alguna, no estaba de humor para una pelea contra el Strigoi. Lo podía sentir, ella estaba seria e intentaba con todas sus fuerzas no clavarle la estaca en el corazón. Estaba teniendo una lucha interna y supongo que es normal ya que estaba muy enojada con el Strigoi por intentar hacerle daño por la espalda. Además, estaba frustrada porque por donde quiera que caminaba la atacan.
– ¿Dónde está ella? – Pregunto Rose enojada. Con su antebrazo izquierdo presionaba en el pecho del Strigoi para apegarlo más a la pared y la estaca estaba rozando el pecho a la altura del corazón.
– ¿Ella? – Pregunto el Strigoi. Santos cielos, jamás había escuchado hablar a uno y su voz… bueno a Dimitri sí lo he escuchado hablar cuando era un Strigoi, pero ahora que lo veo y lo oigo. La voz de un Strigoi es demasiado fría, tenebrosa y da miedo. No sé como Rose puede estar frente a él escuchándolo – Debes ser Hathaway. Algunos de nosotros nos hemos enterado de que Samara está detrás de ti. Debes ser su juguete o algo por el estilo
Sentí un dolor como si fuese mío, pero esté dolor no era de Rose, era del Strigoi. Rose estaba clavando su estaca.
– Así que la conoces – Dijo ella con una sonrisa – ¿Dónde está?
– Sí, la conozco mucho. Somos algo así como… colegas – Sonrió el Strigoi – Ella me hablo de ti. ¿Quieres saber dónde está? Seguro que está planeando su próximo ataque
No aguanto más. La cólera de Rose, creciendo más y más por la oscuridad, le gano en la batalla interna y le clavo la estaca a Strigoi. Ella miro el cuerpo allí tirado. Yo sentía el corazón descolocado, Rose no podía creer que lo hubiera matado y sobre todo seguía frustrada. Quería estar allí con ella para abrazarla y decirle que no se preocupara por nada, ella no tenía la culpa, pero no podía hacerlo.
Gruñó y guardo la estaca.
Una alarma de policía hizo que el corazón se me detuviera. Rose miro unos focos que la estaban iluminando y luego se maldijo internamente. Me asuste porque alguien había encontrado el Strigoi y a Rose en el acto, eso no se verá bien.
– Vaya, vaya, sabía que había algo ti cuando se refería a los problemas – Dijo un policía que acababa de bajar del auto – Esto será más sencillo si no te resistes al arresto preciosa
– Eres asqueroso – Dijo Rose enojada – No te metas en mi camino
Ella comenzó a caminar y cuando paso por al lado de él se detuvo ya que el policía la tomo del brazo. Rose se soltó bruscamente y se maldijo a si misma por su suerte, además de que se estaba quejando porque al parecer el policía no dejaba de coquetearle y cosas así.
– A ver, a ver. Primero la pelea en el parque, luego la bici robada y ahora esto – Dijo él policía con una leve sonrisa – ¿Sabes? Realmente estás llamando mi atención y con ese traje…
– Hey, ya basta. Eso es acoso y enserio me das asco – Se quejo Rose fulminándolo con la mirada.
Pude sentir que enserio a Rose le molestaba el hombre. Era joven y guapo, pero a ella le ponía incomoda cuando intentaba coquetearle o cosas así, probablemente porque tiene a Dimitri. Estoy segura de que Dimitri le partiría la cara si lo viera intentando algo con ella, Rose también lo sabía e intentaba quitárselo de encima.
Ella siguió su camino sin voltear a ver al policía, pero él no la dejo escapar. Nuevamente la siguió y juro que la rabia de Rose estaba por explotar, pero ella intentaba por todos los medios calmarse o de lo contrario arremataría contra él y entonces se iba arrepentir de lo que pudiera hacer.
– Hey, vale, empezamos con pie izquierdo. Soy Devon – Sonrió el policía caminando al lado de ella.
– Alice – Dijo simplemente ella. No sé a que se debe el cambio de nombre, ni que trabajara encubierta. Pude notar que no dudo en nada al momento de cambiar de nombre.
– No fue lo que dijo aquel chico que mataste – Dijo él sonriendo – ¿Rose? Así te llamas, ¿no?
Rose no dijo nada.
– Ya veo. Realmente eres una joven interesante, pero lo que has hecho… no, eso no va a pasar como si nada – Dijo él hombre tomándola del brazo – A ver: mataste a alguien y ni te importa
– Intento matarme – Dijo ella fríamente – Veté. No eres un oficial, solo eres un viejo corrupto que le gusta acosar a las chicas
– Eso… no es cierto – Sonrió torcido – Además, dijiste que tenías novio. No voy por ahí consiguiendo chicas que…
Rose se detuvo de golpe nuevamente. Allí estaba esa sensación de malestar en el estómago. Un Strigoi los iba a atacar y ella tenía que hacer algo. Los instintos de Rose se activaron enseguida y eso me sorprendió demasiado. Ella rápidamente apretó la estaca a un lado de su cuerpo y luego levanto al vista al cielo. Algo estaba cayendo.
– Joder – Dijo ella molesta. Empujo al policía lejos y cuando él se iba a quejar un Strigoi salto sobre el auto. Rose subió también y le dio una patada logrando que él se golpeara en la cabeza contra el parabrisas. Justo cuando ella lo iba a estacar el policía se interpuso tomándola del brazo. El Strigoi salió arrancando.
– Santos cielo, tranquila chica, llamaré a las autoridades – Dijo él despreocupado. Rose por su parte estaba demasiado enojada por haber perdido la oportunidad de interrogar al Strigoi que la había atacado.
– ¿¡Qué has hecho!? – Grito enojada – ¡Se ha escapado!
~.~.~
Justo cuando estaba por saber que iba a decirle el policía una fuerte sacudida nos detuvo. Salí a la fuerza de la cabeza de Rose y mire a los demás preocupada. Dimitri había sacado una estaca enseguida y Eddie también. Trague saliva y de la nada un Strigoi apareció frente a nosotros.
Me alarme enseguida mientras Dimitri daba un brusco giro que cambio por completo nuestro destino. El auto se volcó con nosotros adentro. Yo realmente no sé qué paso luego, todo estaba tan oscuro para mí. No sé cuánto tiempo paso, pero cuando abrí los ojos pude notar que ya no estaba en el auto ni en mucho menos en un hospital, pero mi cuerpo pedía a gritos una medicina para el dolor.
Estaba sentada en un rincón de una habitación junto a los chicos, mis manos estaban atadas en la espalda por una cadena muy resistente y para reforzarla algo parecido a un pañuelo. Las paredes en la habitación eran de color naranja, como el atardecer, frente a nosotros había una cama de dos plazas con un edredón blanco, a los lados una lámpara y una mesa de noche. Al lado de nosotros había un estante grande con una televisión y en la pared que estaba a mi izquierda, en forma vertical, había una ventana abierta.
No tengo ni idea de donde fuimos a parar, pero te lo digo. No fue la situación más agradable en la que haya estado. Frente a mí había una mujer Strigoi y la pude reconocer gracias a que ataco a Rose en aquel local y yo lo vi por su mente. Esa mujer mordió a Rose en dos ocasiones y no dudo que intente hacernos algo a nosotros. Morir. Probablemente nos iba a matar si es que no nos usa como carnada. Me recuerda a cuando Dimitri lo hizo una vez con nosotros.
– Bien, veamos que tenemos aquí – Dijo ella mirándonos – El héroe de hace unos días, la reina y un joven Ozera .Sí, seguro que contigo – Me miro – Basta
Intente forcejear con la cadena, pero era imposible soltarme. Mire a Dimitri que también lo intentaba. La Strigoi nos tenía atrapados y yo tenía miedo. Miedo de no saber qué hacer con puesto que Rose no estaba aquí para ayudarme y peor aún, no estaba ni siquiera cerca.
– "Rose, te necesito" –
Cerré los ojos con fuerza deseando tenerla aquí. Ella vendrá. Sé que lo hará.
.: Rose :.
Rose, te necesito.
La voz de Lissa resonó en mi cabeza. Estaba asustada, ella me necesitaba desesperadamente y yo aquí perdiendo mi tiempo con un policía inepto que no deja de coquetearme. Cerré los ojos e intente ver en donde estaba, un vistazo rápido.
Samara.
Esa… Juro que cuando me encuentre con ella le voy a romper los colmillos y luego le voy a clavar la estaca en el pecho con tanta lentitud que su muerte va a ser tan lenta y dolorosa. Me las va a pagar, las va a pagar si les hace daño a alguien en especial a Lissa. Más a ella que a Dimitri y Chrisitian, ellos tienen los medios para defenderse solos.
– Maldita sea – Me di la vuelta en busca del Strigoi para sacarle la información y lo vi allí, en una esquina haciéndome señas para seguirlo. Fruncí el ceño y salí corriendo detrás de él ignorando al policía que me gritaba. Me detuve unos metros y mire al policía. De acuerdo, ésto no se vería bien frente a él así que camine hasta él. Me miro serio, él quería una explicación pero no iba a perder mi tiempo, le di un golpe tan fuerte que cayo inconsciente y luego seguí al Strigoi.
Lo estaba siguiendo a toda velocidad cuando llegamos a una casa de dos pisos. Pude sentir la angustia de Lissa, ella estaba aquí y yo caí en una trampa. Por la reverenda que caí en una trampa, pero no importa porque si he venido a salvar a mi mejor amiga entonces lo haré.
La luz del segundo piso estaba encendida y podía ver una silueta. El Strigoi ya no estaba a la vista así que decidí trepar hasta arriba por unos rosales. Dios que me clave las espinas y llegue a sangrar. Mis pobres manos. Llegue arriba y vi la ventana abierta. Asome la cabeza y me sorprendí al ver a Lissa, Dimitri, y Christian en la habitación, en una esquina, probablemente encadenados. Samara estaba con ellos y me daba la espalda.
Esta podía ser mi oportunidad de estacarla, pero primero lo primer: información. Saque mi estaca y me apoye con las piernas en el borde de la ventana lista para saltar a ella y tomarla por sorpresa. Lissa me miro sorprendida, pero intento no demostrarlo. Le guiñé ojo para hacerle saber que siempre que esté en peligro yo la iba a salvar.
– Vaya, vaya. ¿Es un corazón acelerado lo que oigo? – Pregunto Samara.
Maldita sea.
Ella se dio la vuelta y me miro sonriendo siniestramente. Se me acero rápidamente y yo salte de la ventana para rodar por el suelo. Me puse en pie rápidamente e intente atacarla, pero ella fue más rápida y le lanzó al suelo logrando que soltará la estaca y ésta rodara unos cuantos centímetros lejos de mí. Apreté los puños enojada e intente tomar la estaca, pero Samara me detuvo clavando sus manos en mis brazos. Yo estaba en el suelo tirada, un brazo a un costado y el otro estirado intentando tomar la estaca como por arte de magia. Ella estaba sobre mí con ambas manos clavándome con fuerza.
– Rose – Escuche a Lissa asustada. Incline la cabeza hacia atrás con un gemido de dolor y las cejas ligeramente juntas demostrando que estaba sufriendo con sus manos. Lissa me miraba muy asustada, de hecho tenía una que otra lágrima en los ojos y por nuestro vinculo supe que ella tenía miedo a que Samara me matara en ese momento
– Me parece que este es el fin Dhampir – Dijo ella mirándome fríamente.
– Vamos Rose, quítatela de encima – Escuche a Christian.
Intente aún tomar la estaca, pero a pesar de estar solo cinco o diez centímetros cerca de mí no alcanzaba a llegar. Ella me presionaba con más y más fuerza.
– No pudiste salvar tu vida y mucho menos la de la reina – Me susurro. Solo eso me hizo enfadar. Yo era la guardiana de Lissa y tenía un deber con ella, además era mi mejor amiga y no permitiría que alguien, da igual su raza, le hiciera daño.
No sé de donde salió la fuerza para tomar la estaca que se encontraba a solo centímetros de mis manos, rápidamente se la clave en el cuello y Samara soltó un grito desgarrador. Retrocedió intentando quitarse el arma que me quemaba y yo me acerque a Lissa primero.
– Viniste – Me miro sonriendo aliviada – Dios, casi te mata
– Casi. Es la palabra clave – Sonreí soltando sus manos de unas cadenas – ¿Pensaste que iba a dejarte sola?
– No. No dude de ti – Me sonrió.
– ¡Ahora sí lo pagarás! – Me di la vuelta y le lancé una patada a Samara. Ella retrocedió y luego me tomo de la mano empujándome lejos, mi espalda choco contra la pared, pero rápidamente me recompuse golpeándola en el rostro. Aproveche de tomar la estaca y luego…
– Habla – Apunte con la estaca a su pecho – ¿Quién te envió? El Moroi, ¿quién es?
La había empujado contra la pared y le apunte con la estaca para que hablara. Yo estaba bastante enojada para entonces, pero iba a pedir mis respuestas primero. Las necesitaba. Un Moroi. Maldita sea. Un Moroi envió a un Strigoi para cazarme. Es lo más tonto, ilógico e inmoral que he visto en mi vida.
– ¿Crees que voy a decirte? – Pregunto riendo con sorna.
– Que hables – Presione con más fuerza la estaca y mi brazo.
Ella me sonrió. Abrió la boca y musito solo dos palabras que me congelaron en el instante.
Robert Dorus.
Continuara…
Bueno hasta aquí ha llegado el capítulo número... 8... creo que es el 8 wuaksjaskj espero que les haya gustado y por lo visto cada vez las cosas toman más drama y preguntas, ¿no crees? Es decir, por favor, Robert Dorus... es normal, todos lo sabemos, pero ¿qué hay de los Strigoi que atacaron en manada? Hay muchas incógnitas. Si te gusto ya sabes que hacer.
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