Notas de Autor

Todos dicen que los personajes de Free! NO me pertenecen, son propiedad de Kyoto Animation y Animation DO.

Mi fic se volvió Hiatus x Hiatus :V …

Advertencia del capítulo: esto va para largo…capitulo dividido en tres partes. En esta parte hay unos bloques que se relatan de adelante para atrás.

Para un buen gusto, un buen susto.

Capítulo 8. Dos pasos atrás y uno adelante. Parte I.

Cuando las personas crecen y se vuelven adultos dejan de creer en cosas como la magia y la fantasía, y Haruka estaba deseoso de convertirse en uno de ellos pronto. ¡Qué dolor de espalda le estaba dando Rin! ¿Rin?, sí. Se preguntaran, cómo aquel inocente joven pelirrojo, que estaba lejos de ser una persona de malos sentimientos, pudiera estar siendo acusado tan injustamente por una cosa tan absurda como una maldición. Si, el arisco prodigio estaba muy seguro de ello, qué Rin tenía que ser una especie de hechicero como para mandarle desde tan lejos una maldición. Desde que le colgó la llamada hace apenas una hora, no ha dejado de sentir una maquiavélica presencia encima de sus hombros. Qué molestia, ni siendo egoísta podía disfrutar de si quiera una pisca de satisfacción.

Makoto, como buen chico que era, le explicó a su mejor amigo el por qué de su dolencia. "Culpa" había dicho él. Pero Haruka soltó un bufido incrédulo junto con una sonrisita pretenciosa. ¡Cómo si Makoto supiera lo que era eso! ¿Por qué habría de creerle? Él dudaba seriamente de que su amigo lo hubiera experimentado al menos una vez en carne propia. Makoto era complaciente y bondadoso. Pensar que era capaz de sentir culpa por sus correctas acciones era absurdo. Haruka le dejaría catequizarlo todo lo que quisiera, total, no iba a funcionar.

La cuestión era que Haruka estaba lejos de sentir culpa por haber evadido la comprometedora pregunta de Rin. Él se sentía con todo el derecho de no contarle. Una cosa era mentir y otra no decir nada, mentir estaba mal en todos los aspectos; en cambio, no decir nada tenía su propia subdivisión; todo dependía de la moral, de la situación, del tópico en sí. Haruka pensaba que Rin era un necio. En vez de estar feliz por su inesperado desempeño, le buscaba lógica sin ningún motivo aparente. Había que ser bastante ocioso como para venirle con tremendas cavilaciones. Rin le había expuesto sus inquietudes como si fuera el título de su tesis de grado.

¿De cuándo acá Rin era tan listo? Cómo pudo darse cuenta de que escondía algo. Era de locos, se suponía que Makoto era el Sherlock del grupo en cuanto a su persona. En ese momento, Haruka estaba caminando por el distrito comercial junto con su mejor amigo. Él parecía normal, no había nada fuera de lo común. Aquellos típicos ojos de cachorro, y una voz suave cual estrujable profiterol. Amable y querendón. Y fue ahí cuando el sentido golpeó a Haruka. A pesar de que la última vez que intercambiaron palabras fue para repasar el típico dialogo del mantenimiento de la amistad de su amigo colmilludo, ahora Makoto no mencionaba nada referente a ello. Si Makoto no estaba siendo atosigante después de haberlo traído de compras con él de una manera tan sospechosa, a una hora de haberle hecho aquel desplante a Rin, era o que Makoto ya sabía todo y estaba esperando que bajara la guardia, o aun no tenía todo claro y estaba preparando el terreno para sacarle algo cuando menos se lo esperaba.

De cualquiera de las dos formas, Haruka no estaba dispuesto a ceder. Si Makoto buscaba maneras de reeducarlo, él simplemente le restaría importancia al asunto, y en dado caso de que aún no supiera nada, lo abandonaría en la ignorancia.

"Por cierto. Adivina a quien me conseguí al medio día." El joven de atesada cabellera volteo su rostro para mirar con cierto desconcierto a su amigo. A lo mejor Haruka estaba demasiado paranoico. Makoto empezó a hablarle de algo que no tenía nada que ver con él. Menos mal.

"¿A quién?" le preguntó mientras hacía memoria para ubicar una de las librerías que quedaba cerca de allí.

"Me conseguí a Yamazaki, que coincidencia ¿no?" Makoto decía aquello como si fuera la cosa más ocurrente y divertida del mundo. Aunque Haruka por su parte no le veía mucha gracia. Su sorpresa fue inevitable, terminó por morderse un cachete para que Makoto no se diera cuenta que aquello le había afectado. En qué momento se habrían encontrado, siendo por esas mismas horas donde él mismo había estado con el estrambótico hombre aquel del que se hacía mención. "Se sorprendió mucho al verme."

Haruka veía a Makoto Sonreír de oreja a oreja. Por qué aquello le hacía sonreír tanto. Yamazaki nunca se mostraba simpático, pero a Makoto parecía agradarle. Haruka no decía nada, pero su amigo sabía que lo estaba escuchando.

"Iba de camino a almorzar…" Así que se habían encontrado justo después de que se había despedido de él, pensaba Haruka. "Tenía que comer rápido porque tenía que irse al trabajo." Y Haruka supuso que Sousuke volvió con sus amigos al restaurante familiar. Apostaba que con ellos seguro pasaría un mejor almuerzo que con él; después de todo, de qué podría hablarle a Sousuke mientras comen, seguro se aburriría de él en cuestión de minutos. Aunque solamente aburrirlo podía considerarse un milagro. Juraba que si comía con él, seguro se indigestaba; porque qué podía ser más desagradable para Yamazaki, mientras come, que ver su ordinaria y exasperante cara.

Haruka, sin darse cuenta, había dejado de escuchar a Makoto, y fue cuando bajo a tierra firme, pillando el dialogo de su amigo a medias, que se enteró de algo aún más exasperante que su bello y porcelano rostro.

"…le dije que no tenía que pagar mi parte, pero el insistió." Makoto iba a seguir de largo pero Haruka lo interrumpió atropelladamente:

"¿Comiste con Yamazaki?" Makoto asumió que seguramente Haruka había perdido el hilo entre tantos detalles, pero él se sentía el único culpable, así que le dijo con una placida sonrisa:

"Si, el me pidió que lo acompañara."

"¿Comiste con él y sus amigos?" Haruka trató de esconder su rostro viendo a los alrededores. Pensar que invito a Makoto a que se sentara con esos barbáricos amigos suyos…

"¿Eh?, ¿qué amigos? Solo estábamos los dos. ¿Hablas del trabajo de Yamazaki? el regularmente almuerza solo porque sale directo a su casa cuando almuerza." La sangre de Haruka bombeaba con dificultad. Sousuke nunca comía con nadie y de paso decidió almorzar con Makoto en vez de sus amigos...

"¿Es así?" Respondió para disimular su agravio.

Y Makoto siguió con su anécdota: "Luego salimos del restaurante y antes de despedirnos en la estación, me compró una barquilla con un vendedor ambulante…" el risueño joven de ojos verdes se cubrió el rostro con una mano mientras los colores subían hasta sus orejas "…me dio mucha vergüenza porque habían unas chicas de instituto que se quedaron viéndonos y después se rieron." Makoto rió nervioso "Y entonces Yamazaki dijo: "No les hagas caso. Acabas de hacerles el día", y me dio mucha risa, porque entonces, él se voltio y le lanzo un guiño a las chicas." Y en eso Makoto dejo salir una carcajada "Yamazaki es muy interesante, y muy desinhibido ¿no crees?"

"Eso parece." En esos momentos había una revolución en la cabeza del moreno. Él sabía que no tenía que extrañarse de aquellos previos eventos. Era natural que aquello pasara. Yamazaki le tenía confianza a Makoto, según, tenían trato desde hace unos meses, y estábamos hablando de Makoto, una persona de sangre ligera, que fácilmente podía acoplarse en cualquier grupo de amistades. Y el otro asunto era Yamazaki, que inesperadamente, era una persona extrovertida, con su cierto carácter, eso sí, pero se veía del tipo de personas que si le gustaba alguien, era honesto y directo. He ahí la diferencia, Sousuke lo odiaba a él por lo que era imposible esperar ciertos favoritismos.

Haruka sabía todo eso, pero aun sabiéndolo, no podía superarlo. La amargura, la infelicidad, la simple desolación que sentía, cuando no debería puesto que muchas personas se preocupaban por él, lo embargaban totalmente. ¿De qué momento para otro se había vuelto tan caprichoso?, Cuál era el empeño de tener a Yamazaki sobre la repisa de "amiguitos". Primera vez que buscaba forzar algo de esa índole. Él iba con la corriente, no la forzaba. Era tan anticlimático, tan diferente de su carácter. Y lo peor de todo era que aun queriendo forzar las cosas, la verdad era que estaba fuera de su alcance. No había nada que pudiera hacer para que se hiciera su voluntad. Su voluntad no era más fuerte que aquel imponente sujeto bajo el nombre de Yamazaki Sousuke. Simplemente no lo era.

"¿Haru, estas bien? Te ves un poco afligido, ¿estas mareado, quieres sentarte a tomar algo?" Al parecer Haruka había dejado el piloto automático encendido, y tenía que hacerle un poco de mantenimiento a su psiquis, era problemático bajar la guardia delante de Makoto. Esta noche le convendría bien una buena terapia en la piscina del campus; ¡oh, pero no iría esa misma noche!, era una lástima pero él mismo se había prometido no caer en la tentación de ir los fines de semana, no quería meterse en problemas por andar en terreno académico en días no laborales; no era buena idea dejar mal a su entrenador. Solo le quedaba contar las horas para que llegara el lunes.

"No. Estoy bien."

Finalmente entraron a una papelería. Era bastante rudimentaria, nada aficionada al arte, pero siempre se podía chequear por no dejar. Haruka tomó la batuta, se dirigió directamente a la estancia de los lápices de grafito y se enfrasco en su búsqueda. Makoto veía a los alrededores, con la esperanza de recordar si algo le hacía falta que pudiera comprar en esa tienda.

"Oye Haru. ¿Crees que encuentres todo?" Makoto, como siempre, atento a todas sus ondas. Ciertamente aquel no era sitio de su completa devoción. No era una tienda muy surtida. No conseguiría todo lo que necesitaba. Tampoco quería retener a Makoto toda la tarde en ese martirio.

"Lo dudo." Se enderezo junto su amigo y le dijo: "Vamos a 'Utensilios y más' del C. ." Mares de ojos brillaban con insistencia, aquello le arranco una sonrisa divertida al más alto. Era bueno saber que a "Haru" le estaba gustando su vida universitaria.

A unos pasos de su destino, Haruka recordó algo desagradable. La cuestionable manera en la que se había despedido de Rin. No era tanto el asunto en sí, sino que temía por su mejor amigo. Haruka no podía calcular las repercusiones que caerían sobre Makoto después de lo ocurrido con Rin. Así que trato de prevenir a su compadre.

"Makoto, somos amigos ¿no?" pregunto con cierto recelo fingido.

Makoto trataba de limpiarse una pelusa que le había caído en su camisa, y respondió siguiendo el hilo del ridículo: "Eso espero; si no, no sé a quién le he estado prestando mis mejores pokémon todos estos años."

Haruka sonrió de medio lado y prosiguió con su cometido "Entonces escucha, voy a darte un buen dato."

Makoto se voltio extrañado "¿Sobre Pokémon?"

"Eso es trampa." Por nada del mundo, del mundo real, Haruka arruinaría sus batallas pokemon con Makoto. Tenían dos semanas re-jugando Pokemon Diamante y Perla; a final de mes batallarían el todo por el todo. A pesar de las distancias y las responsabilidades personales, siempre tenían tiempo para hacer cosas juntos. "Pero no. No es sobre Pokémon. Hago esto por tu bien."

"Dime el dato ganador entonces." Haruka le dio una repasada nuevamente al asunto, pero concluyo que lo mejor era destapar aquello.

"Si sabes lo que te conviene, no hables con Rin hoy." A lo mejor tampoco era buena idea hablarle mañana. "Tal vez el miércoles este todo despejado." El semblante de Makoto se tensó al instante. De nuevo estaban aquellos dos como perros y gatos.

"¿Pasó algo con Rin?" Era otro de esos días en donde tendría que encharcarse las manos para reconciliar a aquellos dos. Pero si él no lo hacía, entonces quién lo haría.

"…" Y como siempre, Makoto no seguía órdenes directas. Aunque era demasiado pedir salirse con la suya sin antes sacrificar algo a cambio. Por parte de Haruka, la información le iba a salir bastante costosa.

"No quieres hablar de eso. Si quieres que ignore a Rin, al menos tengo que saber el por qué, ¿no lo crees?"

"Rin ha perdido la cabeza." Porque qué más explicación que esa, pensaba Haruka.

"Haru." Le llamó la atención, como de costumbre. Aquello no podía dejarlo pasar. Makoto le dio los cuatro segundos reglamentarios de la mirada con reproche.

"Es la verdad." Haruka se veía casi en el abismo. Tal vez fue un error haber traído el tema a flote. Normalmente no lo hubiera hecho, pero qué le garantizaba a él que Rin no correría en la noche a llorarle a Makoto para que lo atosigara por él.

"Si pudieras darme una idea, ¿si me entiendes?, una pista al menos. Sabes cómo me gusta ser imparcial" trató de negociar ahí todo dócil.

Pero aquella negociación estuvo destinada al fracaso desde un principio, puesto que Haruka detestaba la alcahuetería de Makoto hacia Rin. "Condescender a Rin no es imparcialidad, Makoto."

"Auch"

"Y si te dijera la razón, tu acoso no tendría descanso tampoco."

"Doble auch." Pero Makoto no iba a rendirse tan fácilmente. Aquellos conocimientos adquiridos de toda una vida conociendo al introvertido hombre a su lado, no lo iban a dejar mal parado. Si Haruka no quería decir nada, él simplemente tenía que hacerlo por él. "Lo lamento por ti Haru. Incluso si no me dices la verdad, tarde o temprano terminare descubriéndola. Dame tiempo." Haruka no sabía si Makoto solo estaba tratando de parodiar alguna escena de un antagonista que le haya gustado últimamente; pero el sabia la triste realidad, que Makoto era capaz de eso y más.

La declaración de antihéroe de Makoto tuvo el efecto esperado. Haruka tenía tanta pereza de batallar mentalmente con su amigo, que terminó sincerándose con él. Ya instalados en el nuevo establecimiento, Haruka volvió a su cometido original, buscar sus materiales, y mientras estaba en ello, se deshizo del peso muerto llamado Rin.

"Rin cree que tuve motivos ocultos con respecto a mi participación en los 200m de mariposa."

Por un momento hubo un silencio sepulcral. Makoto giro su rostro para estudiar el de su amigo. El desconcierto era tal, que no podía esperar a que Haruka le diera la confirmación. Pero era cierto, Haruka le devolvió una mirada seria para asegurárselo.

"¿¡De eso se trata todo!?" preguntó sorprendido con cierto aire de decepción. "Dios, Haru, pensaba que era algo serio. Dejen de tontear y hagan las pases."

"No te confundas. Nunca dije que fuera serio para mí." En resumidas cuentas, todo era cosa de Rin, según Haruka. Makoto lo veía despectivo. ¿Es que nunca iban a crecer?

Ya Makoto no tenía muchas ganas de aparentar simpatía. La 'peleíta' era demasiado tonta como para que necesitara intervención suya. "Entonces qué, ¿Rin te pregunto si tenías motivos ocultos?, ¿y que le dijiste tú?"

"Que no era de su incumbencia." Makoto tuvo que romper el contacto visual, cerró pesadamente sus parpados y soltó un largo suspiro.

"Si están haciendo esto a propósito, déjenme decirles que envidio mucho su vitalidad." Makoto dejó escapar una risita y se dispuso a ayudar a Haruka; fue a la esquina del pasillo y saco una cesta de compras.

Haruka se sintió ofendido por aquel comentario. Por supuesto que no lo hacía a propósito, quién en su sano juicio buscaba ser objeto de reprimenda de aquel insufrible joven pelirrojo. Haruka esperó hasta que Makoto se reincorporara a su lado para decirle claramente, y sin que pudiera quedarle duda alguna:

"No lo hago a propósito." Makoto estaba muy acostumbrado a los pucheros de Haruka. 'Cuánta indignación' pensaba éste en cuanto a la expresión de su amigo el prodigio.

"Deberías decirle la verdad y ya. Veras como deja el fastidio." Aquello tomo por sorpresa a Haruka. ¿Entonces, Makoto sospechaba lo mismo? Aunque si lo pensaba bien, él mismo lo había admitido al haber expuesto su negativa hacia Rin. Y ahí estaba Makoto, sacándole información cuando menos se lo esperaba. En cuanto a su dinámica, los consejos de Makoto siempre eran basados en la honestidad. Pero que el mismo hubiera llamado "un fastidio" a Rin, había sorprendido a Haruka de sobre manera. Pero otra vez, el asunto estaba fuera de discusión. No le iba a decir la verdad.

"No tengo por qué hacerlo." Le respondió devuelta a su amigo, concentrado en sus asuntos; examinaba la graduación de unos lápices de dibujo, y los seleccionados los depositaba en la cesta de compra que cargaba Makoto por él.

"Oh, vamos Haru, no es la gran cosa. Te aseguro que el peso de tus hombros se aligerara en cuanto le digas la verdad. ¿Te estaba crujiendo la espalda hace unos momentos, o no?" Qué persistente…

"Ustedes nunca se rinden…" escupió casi con rabia. Haruka avanzo hasta el siguiente pasillo para buscar unas hojillas, y se creía lo suficientemente optimista como para encontrar un paquete de borrona, la cual no había conseguido todavía.

Makoto dejo salir una jovial carcajada "¿Ustedes?, ¿yo también? ¿Por qué me asocias? Yo no te he preguntado nada." Termino riendo al final nuevamente pero Haruka no podía seguir su dialogo así que permaneció en silencio. Se agacho para revisar otra estantería, casi ignorando el hecho de que Makoto estaba ganando terreno para saltarle encima.

Makoto se puso al lado de Haruka, agachándose con todo y cesta, se quedó viendo el perfil del joven de cabellera azabache y disparo finalmente: "Te seré sincero, en estos momentos, no sé cómo ayudarte." Hizo una pequeña pausa y luego prosiguió. "Hasta hace unas horas juraba que todo estaba en su sitio, que nada había cambiado. Es más, pensaba que la riña que habías tenido con Rin, refería de algún modo tu promesa con él, y no fue así. ¿Existe algo que este revolucionando tu cabeza en estos momentos?"

Perspicaz. Y como siempre muy afilado.

Haruka se quedó por un momento meditando lo que le había dicho su amigo. Ciertamente si había algo nuevo, algo que no estaba allí antes. La cuestión era que hablar sobre ello no le proporcionaba ninguna base estable. Sin saber dónde pisar, sin saber cómo expresarse, simplemente no estaba listo para plantearle a su amigo aquella disfuncionalidad con la que estaba obrando su cuerpo últimamente. Él no se sentía en la capacidad de despejar la incógnita por sí mismo, pero tampoco quería pedir una segunda opinión; muy dentro de él, no quería que nadie supiera de esta anormalidad que lo estaba carcomiendo.

Era una lástima ver como nuestro héroe se dejaba envolver por las inseguridades del momento, si tan solo supiera que aquel hombre que estaba a su lado, su amigo del alma, estaba haciendo andar esas neuronas, y para bien. Makoto sentía que tenía la verdad en sus narices, pero si se trataba de algo tan llanamente simple como la indecisa naturaleza de Haruka al escoger un traje de baño para el día, entonces debía estar ignorando los aspectos más cruciales. Debía ser aún más perspicaz que de costumbre.

Ambos estaban inmersos en sus propios pensamientos, fue el tono del teléfono de Makoto el que los saco del trance a ambos. El repique había sobresaltado un poco al más alto, se paró de sopetón y al sacar apresurado el teléfono de su bolsillo termino por resbalársele de los dedos haciendo que este rodara por el suelo hasta una considerable distancia. El teléfono había quedado a milímetros de Haruka. Makoto soltó una risita apenada y le pidió el favor a Haruka de que se lo alcanzara.

Haruka le hizo el favor, levanto su teléfono que tenía justo al lado de sus pies, y en acto reflejo, no pudo evitar ver el nombre que aparecía en la pantalla como llamada entrante.

"Yamazaki Sousuke."

El rostro de Haruka dejo entrever una ligera perturbación. Su boca se secaba. Sus manos abandonaron la calidez corporal y empezaron a sudar. Su pecho empezaba a ser ruidoso. Golpeteos rítmicos que desquiciaban a su autor. Podía palpar su propio nerviosismo sin tener que meterse embustes. ¿De dónde venía este miedo? Porque era miedo, ¿o no?

Aunque fue solo por unos instantes, Haruka no fue el único que sintió el tiempo congelarse mientras sostenía el intercomunicador. Makoto se había dado cuenta del episodio por el que acababa de pasar Haruka. Pero aun en ese momento no tenía idea de lo estaba a punto de descubrir. Makoto finalmente llamó la atención de su amigo, puesto que el tono estaba a punto de cesar y por consiguiente finalizaría la llamada.

"Haru." Haruka se espabiló de ipso facto. Pasó sus dedos por la pantalla táctil para tomar la llamada para no perderla, y luego le paso el teléfono a Makoto para que este contestara.

Sin saber quién llamaba y por el repentino cambio de modalidad, Makoto respondió atropelladamente apenado "¿A-aló?"

"Tachibana. Hola otra vez." Makoto conocía aquella voz. Era Sousuke. Sonrió plácidamente mientras seguía oyendo a su interlocutor, y al subir la mirada, no pudo evitar ver como Haruka le daba la espalda. "Estaba hablando con Rin hace un rato y me mando a decirte que estuvieras pendiente esta noche, que te va a llamar al skype."

"Oh. Está bien. Estaré pendiente entonces." Makoto respondía automático, estaba consternado por Haruka, que ni siquiera se volteaba o volvía a lo suyo, solo se quedaba parado de espaldas sin mover ni un musculo.

"Por cierto Tachibana," se oía un tono grabe y áspero del otro lado de la línea "¿Está Nanase contigo?"

Aquella pregunta lo tomó por sorpresa. Sousuke jamás le había preguntado eso antes, puesto que sabía que las agendas de ambos amigos estaban bastante apretadas por si solas, y era raro acordar citas. "¿Haru? Si, está conmigo." Debía ser cosa de Rin, a lo mejor Haruka le había dicho que se vería con él.

Haruka solamente podía oír la voz de Makoto, y al oírse nombrado, su piel se tornó de gallina. ¿Por qué estaban hablando de él?

"¿Por qué?, ¿quieres hablar con él?" Haruka pelo los ojos hasta poner ambas pupilas cuales canicas. ¿¡Qué rayos!?

Se llegó a escuchar un estrepitoso sonido desde el lado de Sousuke y luego respondió agitadamente "¡Pásamelo!" Makoto sudó una gota de desconcierto, ¿cuál era la urgencia?

Haruka oía a Makoto acercársele por detrás. Era tiempo de volver a ser el Nanase Haruka de siempre y traer a relucir su mejor cara de poker. Justo cuando estaba a punto de darle la cara a su amigo, éste deslizo su teléfono por la oreja de Haruka, haciendo que se girara alarmado. El moreno dejo salir una apagada exclamación, pero decidió apagar su sorpresa al darse cuenta de que era el celular de su amigo lo que le calentaba la oreja, y el estar este allí significaba que la llamada seguía en curso. Haruka tuvo que recolectarse a sí mismo. No podía haber fallo en su conducta. Makoto lo veía con su jovial expresión de siempre. Todavía tenía las cosas bajo control.

"Yamazaki quiere hablar contigo." .Le informó finalmente el propietario del artefacto.

Sousuke, al oír la voz de Makoto alejarse, ametrallo al nuevo usuario con el que compartía comunicación. "¿Nanase, estás ahí?" le preguntó algo rudo. Pero su voz casi siempre sonaba a insulto así que Haruka no se quedó estático por su manera de hablar sino por el hecho de que estuviera hablando con ese individuo. Haruka volvió a ser dueño de su persona y afirmo su presencia secamente con un murmullo seguido de un "¿Cuál es tu asunto conmigo?"

Nariz apuntando a los cielos. Aquella vocecita aristócrata y pomposa ponía a Sousuke a mil. No estaba ofendido, realmente no lo estaba, pero estaba tan acostumbrado a ponerse a la defensiva cuando Haruka le hablaba así que terminó por demandar su petición de la manera que mejor le pareció. "Mi asunto es que el viernes que viene almuerzas conmigo sí o sí."

Sousuke estaba muy listo para oír una odiosidad en respuesta propia a la que él mismo le había lanzado a Haruka, pero no escucho nada. Un silencio incomodo inundo la llamada. Sousuke se sentía casi ignorado, por un momento pensó que la llamada se había cortado pero la respiración del menor hizo que esa posibilidad fuese descartada.

Haruka por su parte estaba en un inmensurable estado de shock. Su cara estaba inafectada por los hechos, se mantenía serena y pulcra delante de los ojos de Makoto, que lo fulminaban sin compasión. ¿Qué se supone debía responderle a Yamazaki? ¿Por qué uso el teléfono de Makoto para hablar con él, y de paso obligarlo a comer con él? ¿En qué estaba pensando ese hombre? ¿Por qué seguía con la guachafita de pegársele? ¿Por qué no terminaba de dejarlo en paz? Era casi como si de verdad quisiera salir con él…

Haruka trago con dificultad al pasarse esa posibilidad por la cabeza, pero en el momento de la verdad no pudo salir con algo mejor que: "Lo siento. No creo que pueda." Haruka despego su oreja de inmediato del aparato, cortó la llamada y le entrego su celular a Makoto.

Nanase Haruka era el maestro del hielo. Su cara estuvo imperturbable desde el primer hasta el último momento de la llamada, al igual que su voz, que se mantuvo estable y serena, muy acorde con la invitación. Makoto pregunto curioso "¿Sucedió algo?"

Y el prodigio le contesto: "No, nada. Vamos a pagar esto." Haruka tomo la cesta de compras de la mano de su amigo y empezó a andar hasta la caja. Cuando se formaron, Makoto se dio vida uniendo piezas de rompecabezas; pero Haruka no era el único en sus pensamientos, sino también Yamazaki, que si lo pensaba bien, éste también se había comportado extraño hoy con él al medio día.

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Hay ciertas personas que son capaces de reírse de las cosas de la vida, pero Sousuke no era una de ellas. Aquella personalidad pesada, el placer de tener todo bajo control, simplemente era de esos que cuando abrían un paquete de papas debían cerrarla después sin dejarla medio abierta, debía estar cerrada al vacío, hermética, sin riesgos a que se enfríen. Errar era humano; sin embargo, resultaba insoportable dejar pasar todas aquellas equivocaciones, cómo destrozaba aquello su psiquis.

Ese día había sido todo menos calculado. Al fin había tenido oportunidad para acercársele a Nanase Haruka, y lo raro era que ni siquiera había tenido que buscarlo por su cuenta; simplemente estaba allí, en su rango de alcance, y después como cruel juego del destino, terminó ahuyentando al miserable aquel. Parecía una estafa todo, ¿Dónde estaba la cámara escondida?, ¿Nanase también estaba en esto?, todo se preciaba. Era ridículo. Primero lo acosó y lo obligó a que lo acompañara, luego permitió que aquellos cabezas de aire lo insultaran, lo utilizaran como diana de tiro al blanco y después lo "irrespetaran". Perfecto, lazos de amistad asegurados, seguro que sí.

Cuánta vergüenza sintió al encontrarse a Tachibana Makoto unos minutos después de dejar en paz a Nanase.

Aquella sonrisa afable. Ojos destellantes que despedían bondad pura. Simplemente no podía con ello. Sousuke tenía que apartar la mirada para que no se le callera la careta de vergüenza.

"Yamazaki que raro verte por estas horas. ¿Cómo has estado?, ¿ya de camino al trabajo?"

Aquel hombre era de naturaleza amistosa. El aire que se respiraba con él era totalmente diferente. Se podía ser uno mismo delante de él. No había presión, no había que disimular los hábitos. Tú pensabas que estaba bien la forma en la que te comportabas delante de él. Pero la desventaja de aquello era que te dejaba muy fuera de guardia.

Había un momento en que te descuidabas, quedabas expuesto; sin querer, revelabas algo que al principio había sonado natural el despacharlo por tu boca, pero al dejar pasar un rato te dabas cuenta que acababas de decir algo de más, algo innecesario, algo que ciertamente aquel sujeto no tenía por qué saber.

Y cualquiera pensaría: "Bueno, realmente no era nada importante, aquello no le proporcionaba ninguna utilidad a esa persona."

Pero con Makoto Tachibana no era así.

Después de unos cuantos encuentros, Sousuke había aprendido que tipo de persona era Makoto. Era un amigo leal, bonachón, discreto y sensible; gracias a Rin, la personalidad de su amigo el nadador de espalda estaba bastante clara. Pero fue mediante el trato que Sousuke pudo darse cuenta del único defecto de Tachibana Makoto.

"Tachibana es un entrometido de primera."

Era un poco rudo decirlo, pero Sousuke pensaba que Makoto se metía mucho en donde no lo llamaban. Al principio pensaba que eran cuestiones entre el trio amigo idiota, es decir Nanase, Tachibana y Rin. Qué como los dos menores eran tan volátiles, él más alto terminaba por mediar entre ellos y finalmente obligarlos a hacer las paces. Pero la cosa no quedaba allí. Sousuke ya había pillado varias veces como Makoto trataba de usar en él las mismas técnicas que usaba para dialogar con sus amigos.

A lo mejor lo hacía con las mejores intenciones, pero a Sousuke no le gustaba ni que se metieran en su vida privada, ni que le intentaran resolver los problemas.

Claro, como se había mencionado, Makoto era hábil para hacerte sentir a salvo, por lo que era difícil no terminar soltando algo que le pudiera dar soporte para una hipótesis trillada de tu estado de ánimo actual, el que te esforzabas por ocultar al mundo entero.

Al principio le había dado tanto gusto haber intercambiado algunos diálogos con Makoto que terminó invitándolo a almorzar con él, cosa de la cual se arrepintió mucho después.

El almuerzo había empezado muy bien, primero hablaron de ocurrencias de su vida diaria y después sobre los futuros proyectos que tenían predispuestos para los próximos días. Luego, como cosa rara, hablaron de Rin, y Sousuke termino sumándose mortificaciones en la espalda. Makoto le había dicho los problemas que tenía Rin tratando de comunicarse con Haruka, y eso que todavía estos dos desconocían la conversación que tenían en ese momento los previamente señalados. La mención de Nanase descomponía a Sousuke. Justo ahora que Rin estaba incomunicado con su amigo, venia él y ofendía a Haruka de diversas y ortodoxas formas. Él, que era como parte del "Team Rin", un ente individual, molestar a Nanase era como si Rin también lo hiciera; él lo sabía bien, que si cometía una tontería con Haruka, perjudicaría a Rin.

Sousuke seguía martirizándose por el tonto accidente de la camisa manchada, si tan solo supiera que Haruka no le había dado ni cinco lochas a ese asunto. Y a pesar de que en ese momento las cosas se veían bastante grises desde el punto de vista de Sousuke, él, en lo profundo de su ser, todavía guardaba la esperanza de que podía enmendarse con Haruka.

Sousuke termino por despejar su culpa y siguió hablando pistoladas con Makoto, sin percatarse, muy a su pesar, de que Makoto tenía rato inquietándole su actitud corporal. Después, el educado joven de ojos turquesa se dio vida agradeciéndole a Makoto por su idea del video de la competencia de Nanase. Confidentemente le confesó que aquello le había parecido lo más ingenioso que pudo habérsele ocurrido.

Era justo lo que necesitaba Rin para espabilarse después de haber pasado tanto tiempo desde que este y Nanase habían asistido a aquel seminario. E inesperadamente, Makoto estaba de acuerdo con él, pero desde un punto de vista distinto. Rin necesitaba una chispa, estando tan lejos y tan solo, sin ningún punto de apoyo, solo daría para llenar un enjambre de inseguridades; pero, con aquello, podía sentirlos a todos más cerca, a él, a Sousuke, y especialmente a Haruka, todos apoyándolo en su sueño.

Sousuke había salido de ese almuerzo muy satisfecho, tanto por el asunto de su estómago como la productiva solidificación de los lazos de hermandad. Que diferencia con Nanase. Apenas si podía tener una conversación decente con el introvertido genio. En ese aspecto estaba muy por debajo de los otros dos jóvenes; Rin podía ser egocentrista pero él sabía que a Nanase le simpatizaba eso, puesto que él era igual, pensando siempre primero en sí mismo, y Makoto no solo era encantador para el público en general, sino que era el que mejor comprendía a Nanase, ¡cielos, tal vez era el único capaz de comprenderlo! ¿Cómo competir con eso?

Pero incluso si no tenía altas expectativas, no era como si la plaza de amigos fuera exclusiva, Nanase no solo tenía a tremendos amigasos como Makoto y Rin; según Sousuke, pensando despectivamente, Nanase tenía otro par de amigos "regulares". Hazuki y Ryugazaki. Desde ese Angulo la vara no se veía muy alta. ¿Qué tendrían aquellos dos que no tiene él? Perfectamente Nanase podría darle un espacio a él también ¿Por qué no?, ¡¿Por qué rayos no?!

Él había sido un nadador de primera, él podía reconocer su habilidad, bueno, ahora sí. Él podría serle útil a Nanase. Y No era como si solo necesitara sus antecedentes de natación, él también sabia de unas buenas películas para recomendarle; y no era tan mal albañil, cualquier día que necesitara su ayuda él estaría a primera hora en su casa ayudándolo en lo que fuera. Si necesitaba un aventón, él sería el primero en ofrecérselo. ¿Gripe?, ¡en su casa habían cientos de medicamentos para toda clase de dolencias! ¿No compraste cebollín en el último mercado que hiciste? "¡Haberlo dicho antes, Nanase, llévate todas mis hortalizas!"

¡Él podía ser buen amigo!

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Toda la tarde había sido un mártir con el papeleo y las llamadas en la cooperativa; y si no hubiera sido por "aquella llamada" que le hizo a Makoto durante el trabajo, sinceramente todo hubiera sido más bonito.

Justo entrando en a la oficina le había llegado un correo de Rin. Qué necesitaba hablar urgentemente con Makoto. Muy sombrío aquel mensaje, en su opinión. Conectándose a su email, empezó a chatear con su mejor amigo. Qué habrá pasado ahora.

A través de los correos de Rin se podía sentir el humo que salía de sus orejas. Por algún motivo estaba muy enojado con Nanase. Por supuesto que Sousuke le dijo que no podía extenderse con él hablando ya que estaba en el trabajo, y por supuesto, como a Rin le faltaba poder de síntesis, no pudo resumirle en pocas palabras su agravio y terminó contándole nada referente a ello. La ambigua conversación dejo todavía más frustrado a Sousuke. Y como guinda del pastel, Rin termino dejándole el recado de pedirle a Makoto que se comunicara con él lo antes posible.

Sousuke recordaba que Makoto le había dicho que a lo mejor se iba a quedar por el distrito comercial porque tenía diligencias que hacer, así que iba a esperar que avanzara la tarde para después llamarlo, y así lo hizo. La llamada tardo en agarrar, y aquel suspenso desconcertaba a Sousuke, hasta que por fin se oía del otro lado la voz de Tachibana.

"¿A-alo?" aquel tono inseguro desconcertó a Sousuke, pero lo dejo pasar al instante.

"Tachibana. Hola otra vez." Dejo salir un quejido teatral y se acomodó en su silla "Estaba hablando con Rin hace un rato y me mando a decirte que estuvieras pendiente esta noche, que te va a llamar al skype." Y reviró los ojos como si Makoto pudiera verlo.

"Oh. Está bien. Estaré pendiente entonces." Tan amable ese chico.

En ese momento, la batuta que había caído sobre Makoto, en cuanto la responsabilidad de encargarse de los problemas mentales de Rin, molestaba a Sousuke cual filoso alfiler. Una vez más era relevado del cargo, y cómodamente Makoto podía complacer los caprichos de su mejor amigo. Tal vez era algo que se le daba natural a ese sujeto. Cuánta experiencia ha de tener para ser como Tachibana. "Cuándo crezca quiero ser como Tachibana" pensaba Sousuke burlonamente. Pero dejando las bromas de lado, al menos él si era capaz de tratar con Nanase sin problema alguno.

A lo mejor Makoto siempre estaba para él. Era como si su trabajo consistiera en asistirlo, mientras que tratar con Rin era una especie de trabajo extra para ganar unos cuantos peniques. Como se diría en cierto país, "matando tigres." Así era como lo veía Sousuke. Estaba claro que para Nanase, estar alrededor de alguien tan capaz como Tachibana Makoto, era simplemente algo natural. Y estar con él, en cambio, era totalmente antinatural.

"Por cierto Tachibana," preguntó distraído, casi fuera de sí "¿Está Nanase contigo?"

"¿Haru?" se escuchó una notoria sorpresa por parte de Makoto. Ahí Sousuke se había dado cuenta de la tremenda metida de pata. Mordió con afán su labio inferior para escarmentarse por su anti característico proceder. "Si, está conmigo."

¿Qué rayos ganaba con preguntar eso?

Ahora que sabía que si estaban juntos, ¿Para qué diantres iba a usar esa información?

"¿Por qué?, ¿quieres hablar con él?" Sousuke, que tenía rato echándose hacia atrás en su silla, al escuchar tan inesperada propuesta, se dejó ir hacia atrás más de la cuenta. Al sentir el desbalance, el imponente joven salto de la silla antes de que se echara tremenda matada. La silla hizo un gran escándalo por sí sola, era la actuación de su vida y lo hizo con esmero, los demás empleados que estaban por la zona voltearon en su dirección, algunos alarmados por el susto que les proporcionó el impacto, y otros preocupados al asumir que alguno de los presentes había sufrido un accidente.

A Sousuke no le pudo importar menos la actuación merecedora de un Oscar de la susodicha cilla; aliviado por no caerse como un idiota, le respondió atropelladamente sus verdaderos sentimientos al sujeto que estaba en el otro lado de la línea.

"¡Pásamelo!" El corazón de Sousuke estaba a mil, podía oír los pasos de Makoto con toda claridad. Realmente le iba a pasar el teléfono a Nanase, ¡si estaba ahí!

¿Y ahora qué rayos le iba a decir?

Sousuke se calmó en auto reflejo y trato de centrarse. ¿Qué necesitaba de Nanase? Necesitaba tener una plática con él. Enmendarse con él. Amistarse con él. Nada ostentoso, solo tenía que acercársele, hablarle, tratar de que Nanase se acostumbre a su presencia; y después, amigos por siempre. Fácil, muy fácil ¿o no?

"Yamazaki quiere hablar contigo." la voz de Makoto era distante. El momento realmente había llegado, Nanase iba hablar con él. Se escuchó un crujido, el teléfono había llegado a las manos de un nuevo usuario. Después llego a oír un quejido sordo desde el otro lado, había sido casi un gemido o una exhalación, no estaba muy seguro, pero había sido de Nanase. Sousuke sentía que tal vez era imaginación suya, la idea de que Nanase no quería hablar con él lo ponía mal. Para alejar aquellos fantasmas, rompió el hielo primero:

"¿Nanase, estás ahí?" preguntó con el tono más neutral que pudo, claro que sin su consentimiento este desbordaba cierta amargura.

"¿Cuál es tu asunto conmigo?" se oyó seco y despectivo desde el otro lado. Bueno, si Nanase no tenía problema de hablar con él, no tenía nada que ver con la poca gracia que parecía darle el tener que gastar saliva. Automáticamente el sistema de defensa personal de Sousuke se activó, exacto, su característica odiosidad, reservada exclusivamente para individuos que en su opinión eran insoportables, o en su defecto, para personas groseras. Sousuke lo veía como algo equitativo, le gustaba pagar con la misma moneda.

Alzo su voz y le dijo rudamente: "Mi asunto es que el viernes que viene almuerzas conmigo sí o sí." Después de tremenda frase, Sousuke no pudo más que cerrar el puño con el que no sostenía el teléfono y soltar inaudibles blasfemias al cielo. ¿Por qué demonios se había dejado llevar? ¿Qué ganaba con comportarse como un cretino? Ahí estaba él, como en ese cuento de la Bella y La Bestia, gritándole a la hermosa come libros a que bajara a comer con él, y "era una orden". "Brillante Sousuke, brillante" pensaba sarcástico.

"Lo siento. No creo que pueda."

Sousuke estaba tan distraído reprendiéndose que no tuvo la suficiente destreza como para reaccionar a aquella negativa, lo próximo que escuchó fue el silencio de la finalizada llamada.

El resto de la tarde se la paso con un humor de perros. La poca autoestima que le quedaba había sido aplastada. No aprovecho la oportunidad que había tenido en la mañana y era obvio que los futuros planes eran algo truncado de por vida. Tan optimista que estaba; aunque no era como si no lo hubiera previsto. Tal vez se había apresurado mucho; después de todo solo habían pasado unas horas desde que lo vio por última vez, a lo mejor Nanase estaba hasta la coronilla de él por hoy y por ello le cancelo de esa manera. Pero ni llegando a esa conclusión podía sosegar su espíritu. Sousuke estaba que echaba humo por las orejas.

"¿Qué pasa Nanase, así de insoportable soy para ti?

¿La idea de comer conmigo te resulta un fastidio?

…al menos pudiste haber postergado la salida, maldito imbécil…

…o decirme cuál es tu puto problema conmigo, eso también sería útil…

¿Por qué siempre tiene que ser tan difícil tratar contigo?"

+ºº*+*-*-*+*ºº+

Lo prometido es deuda. Makoto puntualmente regreso a casa después de ayudar a Haruka con sus compras, y se puso a hacer un surtido de cosas mientras esperaba la llamada de su otro amigo.

Las cosas no se veían bien desde el punto de vista de Makoto. Haruka le mandaba señales confusas, y Rin se encontraba inestable después de tanto tiempo. Ya sabía "con detalle" la discusión que habían tenido aquellos dos al medio día, pero a estas horas avanzadas de la tarde aún no estaba seguro como conciliarlos. Cómo empezaría Rin su reclamo. Muy pesadamente Makoto pensaba que de qué le serviría la versión del pelirrojo, aun así estaban peleados por algo muy absurdo.

La llamada llego sin sorpresas, el joven de ojos verdes agarro aire antes de poder tomarla. Iba a ser duro calmarlo. La pantalla mostro a un diligente Matsuoka Rin organizando su escritorio mientras caía la llamada. Sorpresivamente se veía sereno, Makoto lo saludo para llamar su atención y este al darse cuenta que ya había arrancado la video llamada, le devolvió el saludo.

Por un momento se quedaron en silencio. Rin pensaba que Makoto le iba a preguntar su usual cuestionario de salud, mientras que Makoto estaba esperando que Rin explotara. Ninguna de las dos se dio acabo, prolongando el silencio incómodo. El pelirrojo se cansó de brindar honores y decidió romper con aquel enigma.

"Makoto… ¿Cómo está la vida?" esperaba que con ello se espabilara un poco. Makoto estaba tan apagado que lo hacía sentir incómodo.

"Todo bien." Respondió nervioso con su sonrisa fácil. "y tu cómo estas." Le preguntó con sincero cariño.

"Bien, ya sabes, 'viviendo el sueño'. Por un momento me tenías preocupado. ¿No te divertiste haciendo compras con Haru?"

La mención del moreno hizo gemir al más alto y Rin no lo dejo pasar

"¡Ajá!, ¡lo sabía!, ¡Haru te lo dijo! ¿O no?" el castaño se pasó la mano por la nuca en nerviosismo. "Por Dios Makoto relájate, no te llame por esa tontería."

Makoto miro fijamente a Rin en desconcierto. Por qué había llamado entonces…

"No me gusta que se peleen" tanteó el más alto.

"No fue una pelea. Ni siquiera estoy molesto, ¿me veo molesto?" Rin estaba que golpeaba su escritorio pero se contuvo para que no le fuera contraproducente.

"Te ves exaltado." Concluyo todo reído.

"Es tu culpa. Me exasperas." Dejando eso de lado, la cara del volátil tiburón se endureció. Si iba a decirlo, lo haría. Más bien, estaba aliviado de poder hablar de aquello con alguien. "Voy a hablarte de dos cosas. Y una no tiene nada que ver con la otra, ¿está bien?"

"Adelante" lo alentó con una expresión igual o más serie que la que tenía el pelirrojo.

"Tengo que sacarme esto del pecho, Makoto. Siento que serias el único capaz de entender." Se miraron fijamente por un momento hasta que Makoto le dio la señal. "Yo creo. No. Yo estoy seguro, de que Haru está metiéndose en una mierda profunda." Makoto levanto una ceja, pero llegaba a entender. "y perdóname la expresión, pero hablo enserio. Te has dado cuenta ¿o no?, no soy el único ¿cierto?"

"Rin-…" El colmilludo no le dio chance de tutearlo. Continúo con su teoría, a ver si conseguía iluminar al otro.

"Makoto, Makoto, escúchame. No sé lo que le pasa, realmente no entiendo su proceder, en eso me ganas tú. Pero estoy seguro, segurísimo. 'Esto', sea lo que sea que le está pasando, está dejando que sea más fuerte que él." Rin hablaba como un predicador pero la cosa era que Makoto no podía dar su fe por entero.

"Está bien, admito que Haru está extraño…-" le dijo confidente.

"Más de lo usual…" le interrumpió Mandíbulas.

Makoto ignoro aquello y prosiguió. "Mira Rin, Haru me dijo que estabas un poco paranoico en cuanto a su carrera."

Rin tapo su rostro entre sus manos mientras se masajeaba los temples "¡No estoy paranoico!" se alejó y empezó a dar unas vueltas en el cuarto y luego señalo la pantalla como para dar una declaración. "Nanase Haruka solo nada estilo libre. Punto final."

Makoto estaba empezando a tomar enserio las palabras de Haruka. Tal vez Rin estaba perdiendo la cordura. Por qué insistía tanto en darle vueltas a aquel asunto. En ese momento Makoto se compadeció un poco de Rin. Pensando que a lo mejor Rin tenía miedo de que Haruka quisiera abandonarlo.

Makoto también subió la voz y le dijo afectado "Rin. Se lo que debes estar pensando."

"Lo dudo. No me conoces tanto" soltó odiosamente. Era increíble cómo Makoto dudaba de sus palabras. Él estaba tan preocupado, y lo tachaban de loco, que increíble. Qué era por lo que estaba pasando Haruka en ese momento…

Makoto algo dolido por lo último, suavizo su voz. "Solo porque Haru intento un nuevo estilo no significa que vaya a dejar la natación."

"¿De qué rayos hablas, Makoto?" que incoherencia era esa…

Makoto intentaba trasmitir tranquilidad, pero era mejor hablar claramente con Rin. "Debes pensar que Haru solo intento otro estilo para terminar de darse cuenta de que no disfrutaba el rublo profesional de la natación." Aquello dejo de piedra al pelirrojo. Makoto podía ser tan suspicaz. Lástima que solo era un 50/50

Rin drenó su enojo. No valía la pena enojarse con Makoto, no mientras lo veía tan preocupado por él. Dejo entrever una filosa sonrisa y se sentó nuevamente frente a la laptop.

"Si pensé eso. Pero solo los primeros 10 minutos." Makoto lo veía sorprendido. "Te estoy diciendo que ya no es así. Enseguida lo supe."

"¿¡Cómo!?" Makoto no terminaba de salir de su sorpresa, si era así, entonces, ¿cuál era su afán?

"¿Por qué te sorprende tanto? Es insultante." Rin voltio su rostro apoyando su mentón sobre su mano. "Ustedes dos deben creer que soy un bastardo egoísta."

"¡Claro que no, Rin!" negó atropelladamente.

"Ya sé, ya se, cállate. Idiota, Haru jamás haría algo que no le gustara. ¿O crees que se quedaría tan tranquilo todos estos meses entrenando en contra de su voluntad sin haberme partido la madre?" Makoto quedó sin palabras. "Tengo genuina curiosidad en cuanto a la razón que lo impulso a nadar en otro estilo. Pero si él no quiere decirme, yo respetare eso. En estos momentos sé que algo le pasa, pero no puedo sacarle la verdad a golpes. Cuando él quiera hablar, que hable."

Makoto sonrió complacido. "Hoy ambos llegamos a la misma conclusión."

"Lo supe desde el principio. Es tu culpa por haberme subestimado." Makoto se echó a reír con eso y se disculpó con risa y risa. "Solo espero que lo haga antes de que se hunda más. No quiero que se ahogue" algo en la mirada de Rin reflejaba algo más que solo preocupación por un amigo. Era como si se sintiera identificado con Haruka; como cuando vino por primera vez a Australia y no podía decirle a nadie sus frustraciones. Una y otra vez Rin se preguntaba que sería lo que se estaba callando su amigo.

"Haru no va a ahogarse, Rin. Él es Haru después de todo."

"Supongo." Le pareció algo cursi el hecho pero lo acepto.

"Y en dado caso, él nos tiene a nosotros de su lado." Makoto dejo entrever esa dulce sonrisa junto con esos ojos que derretían témpanos de hielo.

"Suficiente, suficiente." Rin hundió su cara en sus brazos como en posición de descanso. Por alguna razón, cada vez que algo tenía que ver entre ellos tres, siempre terminaban hablando en términos cursis; Sousuke tenía razón, su nivel de Bromance estaba sobre 9000.

Makoto contuvo la risa y le dijo en un tono de enojo fingido "¿Qué, te estoy avergonzando?"

"Dejémoslo así. Por favor." Makoto le concedió su deseo y Rin aprovecho para hacer memoria. "Me falta hablarte del otro asunto."

+ºº*+*-*-*+*ºº+

El humor de Rin había subido considerablemente a mediados de la noche de aquel interminable sábado. Solo le quedaba hablar con una última persona aquel día. Se cercioro de la hora, y estimando que Sousuke ya se había bañado y estaba a punto de irse a comer, efectuó la llamada colocando su laptop sobre la cama.

Efectivamente cuando Sousuke respondió al repique estaba todo empapado, ni una pasada de la toalla se había hecho, ésta descansaba ajustada en sus caderas. Su siempre corto cabello goteaba por todo el lugar. Pequeñas gotitas cayendo sobre su clavícula, sobre sus hombros y omoplatos. Había caminado directamente de la ducha a su monitor.

"¿Es que no me puedo bañar en paz?" le ladró.

"Perdóneme su alteza." ¿Qué hacia ese idiota todavía en el baño? Debió haber llegado del trabajo hace dos horas. "¿Te quedaste haciendo algo o qué?, ¿Por qué seguías en la ducha?"

"No, nada, solo quería un largo baño" le respondió, aun con la mayor odiosidad del mundo.

"¡Uy disculpa, no sabía que teníamos otro Haru en la familia!" justo cuando su humor había subido, viene Sousuke mas amargado que nunca.

El comentario hizo cosquillas en el estómago del mayor. En su perplejidad encontró fuerzas para darle la espalda a Rin y buscar otra toalla con la cual pudiera secarse el pelo y el torso sin tener que quitarse la que cubría sus dotes.

"Bueno ya dejémoslo así. Cómo te va. ¿Ya te descargaste con Tachibana?" pregunto burlonamente.

Sin embargo Rin no hizo ademan de darle el gusto. "Puedes apostarlo. Soy un hombre nuevo. Es bueno tener alguien con quien hablar."

"¿Y todavía tienes tiempo para mí? Rin, mi vida, eres un sol. Gracias, bebé."

Rin se carcajeo hasta caer de espaldas en la cama "Vete a la mierda, Sousuke."

"Ya enserio, ¿todo bien?, ¿Ya Tachibana hizo su ocus pocus y todos son amigos otra vez?" Sousuke reviro sus ojos haciendo burla de las contantes peleas de Haruka y Rin, pero internamente sentía un cierto apretón en el pecho.

¿Ya estaba cansado de tocar fondo que hasta le tenía envidia a Rin?, ¿¡Por Nanase!? Era el colmo pero su envidia no era chiste. Él lo reconocía. Si lo pensaba bien, prefería pelearse mil veces con Nanase a la semana a que tener que cargar con esa inmensa cosa viscosa, pesada y maloliente llamada "indiferencia". Si tan solo Nanase no fuera tan obstinado…porque obviamente era culpa de Nanase que las cosas entre ellos estaban así.

"¿Por qué todos creen que me pelee con Haru? No nos peleamos. Me enoje con él por una tontería pero no fue una pelea. Estoy seguro que Haruka piensa lo mismo." Y lo triste era que tenía Razón. Haruka tenía a Rin en el lugar más recóndito y empolvado de su cabeza. Su drama del momento era que debía sobrevivir ese fin de semana sin la piscina del campus.

"Qué bueno. Bien por ti." Sousuke no estaba seguro si era que se sentía solo o era porque estaba demasiado obsesionado con boberías, pero últimamente se sentía que estaba pasado de 'marica'. Él podía darse cuenta cuando estaba inestable. Ahí estaba de nuevo, haciendo el ridículo en frente de él mismo. "Me das pena Yamazaki Sousuke." se repetía a sí mismo todo burlón.

"Oye, Sousuke. En realidad te llame por algo que no tiene nada que ver con lo que te voy a decir ahorita, así que te pregunto, ¿te puedo pedir algo?"

"¿Cuál es el misterio? Y tu forma de hablar me está dando asquito."

"Más asquito tengo yo que siempre tengo que hablarte mientras personificas a Adán. ¿Quieres pescar un resfriado?" recalcó lanzando una camiseta a la propia pantalla.

"Ya quisiera Eva. Como sea, qué es lo que me vas a pedir que haga."Sousuke se movió a un lado del monitor y se encasqueto los boxers en un movimiento. Se sentó en la silla en ropa interior, mientras se pasaba por el cuello una amplia camisa de algodón.

Sousuke se veía tan somnoliento. Aunque era culpa de esas camisas de algodón viejitas y suavecitas tan cómodas, que al tocarte el cuerpo te sentías en una nube. "Puedes negarte. Si quieres no lo hagas, realmente no es nada importante."

"Habla de una vez, ya veré yo si me niego o no." Qué seria ahora. ¿Hablarle a su madre para que le mande algo?, ¿grabarle una serie?, ¿canjearle unos Riot Points? Realmente no era mucha molestia…

"Bien. Solo quería saber si me podías hacer el favor de ir a ver a Haru este lunes a la hora de sus prácticas. Estaba algo apagado cuando hable con él hoy y aunque acorde con Makoto no fastidiarlo, me haría mucho bien si le echas un ojo." Sousuke tenso toda su cara. Ni una pisca de su mente podía ser revelada a su amigo. Se contuvo cuanto pudo a dejar entrever alguna emoción. Ya se estaba pareciendo a cierta persona.

"Pienso que tendré un mejor diagnostico si lo ves en la piscina. Claro, si tienes trabajo o algo que hacer, no importa."

"No te preocupes. El lunes me paso por allá." Sousuke se levantó del escritorio he hizo como si buscara algo. Aprovecho para buscarse unos pantalones para estirar la cara. Cuándo menos buscaba las cosas, estas se daban. "Este lunes no te me escapas Nanase" pensaba este con una sonrisa maquiavélica adornándole el rostro.

"Perfecto, gracias, me haces un gran favor. Por cierto lo que te dije el otro día, ¿te dieron permiso?"

"Si, ¿no te envié un mensaje?" preguntó mientras hacía memoria.

"No me enviaste nada." qué raro, Sousuke juraba que sí. "Bueno, solo falta que Makoto me confirme y todo quedara hecho."

Fin del Capítulo 8

Notas Finales

¡Llego el momento que todos esperaba! ¡Hora de humillar al autor!

*poniéndose de rodillas* si…perdonen por no haber actualizado, es más pude haberles publicado esta parte primero sin haberlos hecho esperar tanto pero estaba tan decidida a terminar el capítulo antes de empezar a publicarlo por partes

Claro yo no pretendo que se lean un capítulo de 30mil palabras, soy una persona consiente…

Bueno eso venía a informarles, el capítulo está dividida en 3 partes (tal vez 4 si sigo escribiendo tanta paja erótica que a ustedes no les interesa coffcoff…) (es por eso que este capítulo termino tan abruptamente) tienen aseguradas 2 partes más que ya están escritas solo me faltan al menos 2mil palabras para una escena importante :B pero tranquilos, esta misma semana podría subirles la segunda parte ;_; eso si todavía les interesa este fic, nuevamente me disculpo con ustedes :'c han sido unos lectores muy lindos y atentos…

Ya a partir de aquí responderé los reviews :B

Chrome Burns– wow si me das 30 review no me quejaría :V la cantidad de comentarios es lo que atrae a otros lectores :3 gracias por leerme, actualizare..ya lo hice…pero seguiré, lo prometo.

Reini – cariño no sé si aún esperas que termine esta historia pero lamento haberte hecho esperar todo diciembre…y ahora todo 2015…no tengo perdón :I

Labandida – mi madre me dio estupidina al nacer :V se escribe Sousuke tienes toda la razón. Gracias por comentarme todos los capítulos, eres linda *o* pero que sepas que mi ausencia, y esto te lo digo confidencialmente, :V fue culpa de TheGreenRice, ¡ella es la beta reader! :B y sigan leyendo su fic *publicidad barata*

Jonew – gracias por apreciar mis cursilerías Souharu :B y si te dejo K.O. que Sousuke le tocara el hombro a Haruka (wow mi fic es así de mojigato…) no me imagino que te pasara después de que leas las tres partes de este capítulo :B

Chocoguest – :V buen nombre de guest, gracias por el comentario, lamento haber tardado tanto…

Poste de luz, digo Risa Koizumi – graciaspor comentar tres veces :B se me cae la cara de vergüenza por hacerlos esperar, y vuelvo y repito no dejare este fic a la deriva… otra cosa, sé que el fic es lento, pero me da migraña que los personajes se vuelvan ooc para avanzar la historia así que aprecio que te guste mi fic *o*

Mary Kudou – :V la cola del bicentenario me delato… si tienen personalidades difícil pero ¡¿verdad que son el uno para el otro?! :V lo siento pero a ellos nos los shipeo con nadie más…

NiNaSe – déjalo en mis manos :B es ahora que Sousuke y Haruka empezaran a tratarse más que nunca.

Negro nachonte – *w* muchas gracias por leerlo y por favor sigue leyéndolo…

Espero que mi ausencia no haya hecho que se espanten :c se lo que es leer un fic que te gusta y cuando golpeas el ultimo capitulo actualizado y te das cuenta que lo dejo en el 2009…2006…2012…2014 :I haaah… (el 2006 y el 2009 fueron años oscuros…)

En fin, este fic sigue viento en popa, si son lindos esta misma semana subo la otra parte, ya estoy a punto de terminar la última parte así que no desesperen *w* nos vemos en el 2016… :V solo bromeo, chau, espero que hayan disfrutado la lectura.