Espero que tengáis ganas de leer, por que este capítulo es bien largo. Como en el anterior os quejabais de que lo había dividido en dos, pues este lo he dejado enterito para que lo leáis todo de un tirón.
Espero que lo disfrutéis.
Un abrazo, Fern25
LOS PERSONJAES DE NARUTO NO ME PERTENECEN
Capítulo V - El reencuentro...
Con los ojos desorbitados, miraba al ensangrentado fardo que había sido arrojado sin muchos miramientos en el suelo, casi a lado de su mesa por la persona que lo había traído cargando.
Se levantó despacio de su escritorio y se acercó para poder verlo bien. Tras echarle un rápido vistazo se volvió de manera inquisitoria hacia el joven que estaba en pie.
- ¿Qué cojones es eso, Naruto?
El aludido se pasó una mano sobre su rasposo mentón antes de contestar, mirando al hombre que estaba en el suelo totalmente noqueado.
- Hummm..pues ..es el último encargo que me pediste. Este es…..ehh.. se llama.. ehh..
Tras unos instantes intentando recordar inútilmente el nombre de su presa, metió su mano en uno de sus bolsillos para sacar un arrugado papel y leer muy atentamente el contenido.
-..Se llama Hoshino Toru.. Sip, .. eso es..Criminal de clase S. Antiguo ninja de la aldea oculta de la Hierba y un cabrón asqueroso que se dedicaba a violar a niñas…- tras decir eso miró con furia al individuo que estaba a sus pies. - No me fue difícil encontrarlo. Estaba en una casa de labranza intentando, según él, pasarlo bien con la mujer y la hija del labrador…Naturalmente, le tuvo que "enseñar" que hay otras formas de divertirse…
La rubia intentó controlar la frustración y el estado de ansiedad que el ya no tan infantil rubio le provocaba constantemente. Intercambió una mirada con su morena asistente que también se encontraba en el despacho y esta con un asentimiento de cabeza, confirmó la identidad del sujeto. Con un hastiado suspiro, Tsunade se acercó más al joven.
- Ya veo..pero, …¿Que parte de "lo quiero vivo" no entiendes, animal?
La mujer miraba con claro enojo al shinobi que impasible ante su estallido de cólera esperaba pacientemente a que esta se calmara para poder aclararle lo que le estaba preguntando.
- Pero…¡Si está vivo, ttebayo…! ..Mira- dijo dándole un suave puntapié a la inerte y sangrienta figura, que empezó a gemir y quejarse quedamente al recibir el golpe de la punta de la bota del rubio. - aun respira..y mas o menos es capaz de hablar…todavía…
Agachándose agarró al herido por el cuello y con una sola mano lo levantó a pulso y lo puso ante la cara de una sorprendida Tsunade que se encontró con una faz amoratada, desdentada y terriblemente magullada a solo unos centímetros de su rostro, haciéndola saltar hacia atrás por la impresión.
- ¿Lo ves, vieja..? ..¡Si hasta tiene los ojos abiertos…!
La Hokage sintió una extraña oleada de compasión por el despojo que el joven sacudía frente a ella y que efectivamente tenía los ojos abiertos pero porque tenía tan hinchados los párpados que apenas podía cerrarlos.
- Por favor Naruto, ¡déjale en el suelo!.. y deja que Shizune lo lleve al hospital…¡Por Dios!...¡esta más muerto que vivo…!
Ambos observaron como la morena ayudada por un ninja de la guardia de Tsunade, cargaron al hombre y lo sacaron por la puerta. Entonces la mujer se volvió para mirar al joven de nuevo.
A pesar de que habían pasado más de tres años desde que sucedió, aun no se acostumbraba del todo a la imagen del nuevo Naruto que tenía ante ella. Poco quedaba de aquel niño rubio e hiperactivo que le ganó su colgante en una apuesta. Ahora el hombre que de pie ante ella le devolvía la mirada era lo que la extraña simbiosis o mejor dicho, la derrota y posterior apropiación de la esencia demoníaca del desaparecido Kyubi, había hecho de él.
Pasando por unos meses la veintena, el joven Uzumaki era para muchos el shinobi perfecto. Fuerte, arrojado, valiente y prácticamente invencible. Tal como su padre predijo, fue capaz de derrotar al zorro que tenía sellado en su interior y apropiarse de gran parte de sus cualidades. Por eso, sus sentidos tan desarrollados, su monstruosa fuerza y su asombrosa agilidad y velocidad, le hacia ser el ninja más cualificado y poderoso, no solo de todo Konoha, si no que también de todas las naciones ninjas.
Pero eso se debía en gran parte a que Naruto después de su enfrentamiento, había a su vez renunciado a algo. Había perdido una parte de su humanidad, transformándose en lo que siempre le habían acusado de ser en su niñez. Finalmente lo era. Un ser único y magnífico. Un semi demonio.
El joven lo llevaba relativamente bien. Los cambios físicos no eran muy notables a simple vista. Su aspecto era prácticamente humano, salvo en pequeñas diferencias. Su altura era especialmente grande y su corpulencia bastante notable. Sus hombros y espalda eran anchos y fuertes y su cuerpo estaba perfectamente modelado con músculos recios y muy definidos. En resumen, tenía un físico imponente e impresionante, pero había otros hombres también muy altos y robustos en la aldea, por lo que no era tan extraño.
Lo único que lo hacía diferente eran, sus pequeños colmillos afilados, los cuales se asemejaban un poco a los habituales en todos los miembros de la familia Inuzuka, y sus ojos que tenían la extraña habilidad de cambiar de color según su estado de ánimo. Oscilando entre el azul más intenso y claro, al rojo más profundo y tenebroso.
Eso, sin contar por supuesto, con lo más llamativo de su fisonomía, y que él prefería ocultar a la vista de todos, no se sabia claramente si por evitar el posible temor que pudiese despertar, o bien, por un simple y llano atisbo de vanidad. Sus fuertes, afiladas y letales garras que mantenía oportunamente ocultas tras unos resistentes guantes de piel negra.
Tsunade después de observarle, se sentó tras su mesa y se puso a escribir. Sin levantar la mirada habló al joven que aun esperaba a las siguientes órdenes.
- Bueno Naruto, puedes tomarte unos días libres para descansar. Te llamaré cuando te necesite de nuevo.
El joven resopló con molestia. - ¡Pero si yo no estoy cansado! ¡ttebayo! ..Venga vieja, dame otra misión..Seguro que tienes por ahí más criminales que capturar…
La mujer soltó la pluma y levantó la mirada, para añadir - Casi no quedan, En unos meses has traído mas de una quincena…solo quedan unos cuantos que aun no sabemos donde están…Así que, déjalo por ahora y vete a descansar como te he dicho…
- ¡Pero es que me aburro, joder! ..¡Vamos abuela Tsunade..tienes que tener algo por ahí que yo pueda hacer!..
La mujer lanzo un gruñido por lo bajo. Este chico conseguía echar por tierra sus buenas intenciones de ser tranquila y reposada como siempre le había recomendado su viejo maestro. ..¡Pero es que el no había tenido que lidiar con Naruto..Grrr!
- Si tanto te aburres,..¿por que no ingresas en el ambu como te recomendamos todos?..¿eh? ..Ellos siempre tienen misiones peligrosas y emocionantes..Además te daría el liderazgo de un escuadrón…
El joven empezó a juguetear con el pie sobre la alfombra del despacho.
- Ya sabes que yo voy por libre…Nunca me he adaptado bien a ir en un equipo…
La mujer asintió reconociendo el dolido tono de su voz. Comprendía los motivos del joven y aceptó sus razones. Apoyó entonces su rostro sobre la palma de su mano y con una leve sonrisa intentó convencerlo.
- Está bien. Si te vas a casa y esperas solo un par de días, te prometo que buscaré algo especialmente para ti…
Los azules ojos se iluminaron y una ancha sonrisa se dibujó en el apuesto rostro.
- De acuerdo entonces. Pero dos días…solo dos días, vieja…
Y diciendo esto, desapareció tras una nube de humo rojo. La mujer suspiró con agotamiento. ¿de donde cojones sacaría una misión peligrosa para darle a este zoquete, si precisamente él había acabado ya con casi todos los criminales que pululaban por ahí?..
Miraba su hermoso y maduro rostro con tristeza. ¡Como podría ser él quién le diera la terrible noticia! Viendo sus grandes y expresivos ojos que le miraban con una clara interrogación, se afanaba en buscar la manera de hacer el que duro trago fuese asimilado de la forma más dulce posible para ella.
- Aya…- Susurró captando inmediatamente la atención de ella. Esta la devolvió una sonrisa y esperó a que el hombre terminase de hablar.
- Tengo algo importante que decirte…
La mujer se acercó y posó suavemente una mano sobre su brazo haciéndole avanzar hacia el interior del salón, pero este se detuvo haciendo que ella le mirase intrigada.
- ¿Qué ocurre Ninsei...?
Antes del que el hombre pudiera continuar, el pesado portón de entrada se abrió dejando pasar a una preciosa joven de rosados cabellos que entró en la estancia como una exhalación.
- ¡Hola abuela,..Sr. Yumi..!
La mujer se acercó a su nieta que ya iba como una bala corriendo escaleras arriba con varios libros bajo el brazo.
- ¡Sakura!...¿no ibas al teatro esta tarde?...¿como es que estás aquí todavía?
La chica se detuvo y se asomó por el barandal para ver a su abuela que le hablaba desde más abajo.
- Si, ..pero se me ha hecho tarde en la universidad y por eso vengo corriendo a cambiarme y peinarme un poco…no puedo ir con estas pintas..- añadió señalando su pantalón vaquero y su pelo recogido de cualquier manera con una pinza.- Voy a arreglarme que la función empieza en menos de veinte minutos…
- Sakura, ..¿no está mi hijo contigo? – intervino entonces la voz recia del acompañante de la Sra. Erizawa.
La chica asintió con la cabeza y siguió subiendo las escaleras antes de añadir por encima de su hombro, haciendo que su voz fuese perdiendo intensidad al alejarse de las dos personas.
- ¡Si!.. me está esperando en el coche..
La mujer rió ante la vitalidad y alegría que derrochaba su nieta. Lo más importante ahora para ella en esta vida era lograr la felicidad de la única familia que le quedaba en el mundo. Su pequeña Sakura. Se volvió hacia su amigo y se sorprendió por su adusto gesto, entonces recordó que el hombre intentaba decirle algo antes de la interrupción de su nieta.
- Por cierto, ..¿Qué me estabas diciendo antes de que Sakura nos interrumpiera?
El aludido se acercó y la tomó con delicadeza del brazo conduciéndola hacia una de las puertas que había en el amplio recibidor y que conducía al despacho de la mujer.
- Mejor hablemos en tu oficina, Aya. Lo que tengo que contarte es muy grave…
- Me estas asustando. ¿Qué ocurre..? – pregunto la mujer mientras se sentaba en uno de los sillones y veía como su acompañante cerraba cuidadosamente la puerta, antes de sentarse en el sillón continuo a al suyo.
Se aclaró la garganta y miró fijamente a la sorprendida mujer. Finalmente con un hilo de voz, solo dijo un par de palabras. - Ha desaparecido…
Ello lo miró sin comprender.
- ¿Ha desaparecido?..¿quien ha desaparecido?..
El sacudió su cabeza en una negación. Mirando sus manos indeciso, solo añadió. - No es quien, sino ..qué…
- ¡Oh, por favor, Ninsei,…explícate mejor, que no te entiendo! ..¿de que estás hablando?..
La mujer se levantó de su sillón y empezó a pasear por la estancia. Le frustraba que no le hablasen claro y que se anduvieran por las ramas.
- La espada…
La femenina figura se detuvo de golpe y lentamente se volvió hacia el hombre que aun sentado miraba sus manos con gesto ausente.
- ¿Qu..que..estas diciendo…?
- Lo que estás oyendo…La espada maldita ha sido robada y no sabemos donde está ahora o peor aun, quien la tiene…
La mujer se acercó al asiento que antes ocupaba y se desplomó sobre el.
- ¿Cuándo ha sido eso?
- Nos enteramos un par de días atrás, pero parece que desapareció al menos hace casi cinco años.
- ¿Cinco años? ¿Y COMO NO NOS HEMOS ENTERADO HASTA AHORA?... ¡POR DIOS!
- Es comprensible, Aya. Los miembros de la hermandad no nos conocemos entre nosotros, así es mas fácil mantener el secreto y la seguridad, pero eso ha traído en contra partida, que la noticia del robo haya llegado tan tarde…
El hombre continúo hablando sin esperar ningún comentario por parte de la mujer.
- …Al parecer hace cuatro años un monje de la Abadía galesa donde se guardaba el artefacto maldito, fue brutalmente asesinado después de ser torturado cruelmente. Los mandos jerárquicos de la orden, decidieron mantener el secreto y ocultar el cuerpo, enviando por conductos secretos la noticia del asesinato y posterior muerte del hombre a los diferentes enlaces que se encontraba en la campiña francesa, en una aldea en los Pirineos y en la frontera Italo/Suiza. Pero, los mensajeros fueron interceptados y tanto ellos como los receptores de los mensajes, fueron también aniquilados. Por lo tanto, en la abadía pensaron que la hermandad estaba al corriente pero en realidad la noticia no había llegado a salir jamás de Europa.
La mujer no cabía en si del estupor. ¿Cómo se las habían ingeniado para conocer todos los pasos que darían? ..¿como había sorteado la intrincada y prácticamente infranqueable red de seguridad que la hermandad había tejido en torno a la maldita arma? …De pronto una idea caló en su mente.
- ¡Un espía! …Hay un espía entre nosotros…
El hombre asintió.- Si. Eso es lo que pensamos….pero eso no es lo peor…
- ¿Hay mas..?
El Sr. Yumi se levantó y se arrodilló posteriormente frente a la mujer, para luego tomar las manos de ella afectuosamente.
- La espada está aquí en Japón…creemos que llegó hace unos cuatro años..y además, también pensamos que… es la responsable entre otros del asesinato de tu hija y del marido de esta…
La mujer sintió un repentino y doloroso pinchazo en el corazón. ¡No..no era posible! ..¡no podía ser!...¡Su hija..su pequeña muerta por el diabólico artefacto!..
Una arcada le subió por la garganta, amarga como la hiel. Se puso en pie apartando a su amigo y tambaleándose se dirigió a su mesa y se apoyó sobre el escritorio, conteniendo las ganas de vomitar. La sangre que corría por sus venas, le atronaba en los oídos y la vista se le nublaba por el profundo dolor que le atenazaba el pecho. Si pudiera morir y apagar así la angustia que la asfixiaba lo haría sin dudarlo. Una mano calida se apoyó en su hombro y con delicadeza la acercó a su masculino pecho donde apoyada empezó a llorar con desconsuelo, como no lo hacia en años.
El hombre acariciaba dulcemente los castaños cabellos de la mujer, intentando brindarle el consuelo por el dolor que él mismo se había encargado de darle. Entre los sollozos, escucho la trémula voz de ella preguntarle.
- Buscaban el medallón, ..¿verdad? ..por eso mataron a mi hija…
- Creo que si…por eso, tienes que buscar ayuda, Aya. Estás en peligro. Nosotros solos no podemos luchar contra ese poder…
- ..Peligro…- Esa palabra la hizo reaccionar y apartándose del calido abrazo como un resorte, dejo que una palabra saliese de su boca mientras se precipitaba hacia el exterior del despacho.
- ¡Sakura!..
El hombre consiguió detenerla antes de que saliera de la habitación.
- ¡Tranquilízate, …ella estará bien! He puesto a varios de mis hombres para que les protejan y además..mi hijo la acompaña y jamás permitiría que nada le ocurriese, ya sabes cuanto la quiere…pero aun así, necesitamos la ayuda de alguien experto en estos temas…Por favor, hazme caso y haz lo que te pido…
La mujer asintió levemente y alzó la cabeza para quedarse atrapada en la mirada del hombre. Sintió la humedad correr nuevamente por su rostro, cuando nuevas lágrimas amargas bajaron por sus mejillas.
- Si mató a mi hija y a su marido hace más de cuatro años, ¿por qué no ha venido ya a por mi?...
- No lo se, Aya. Es posible que estuviera esperando encontrar el momento mas adecuado, o algo así. Pero ahora que sabe que le hemos descubierto, no creo que tarde mucho en intentar llegar hasta ti.
En ese momento la puerta se abrió y la joven entró en la habitación después de haber cambiado su anterior indumentaria por algo más elegante y formal.
- Ya nos vamos abuela, volveremos después de cen…
La frase no terminó de salir de su boca cuando se percató de la llorosa imagen de su abuela. Dejó caer al suelo el pequeño bolsito que llevaba en la mano y se precipito al encuentro de esta.
- ¡Abuela! ..¿Que te ocurre?..¿Te encuentras mal?..¡Dime por favor…!
La mujer sacudió una mano como quitando importancia al asunto mientras usaba un pañuelo que su amigo había puesto en su mano para secarse las lágrimas.
- No es nada, hija..solo que me acabo de enterar de la trágica muerte de alguien muy querido para mi y por eso estoy así…no te preocupes de verdad. ¡Anda vete ya, que vais a llegar tarde!
La joven se negó en rotundo- De eso …¡Ni hablar!..voy a decirle a Ginta que no puedo ir y me quedo aquí contigo…al teatro podemos ir otro día..
- No Sakura por favor. ¡Vete y diviértete que yo estoy bien!..
- Pero..
- De peros, nada,... ¡Vamos obedece!...no esta bien que hagas esperar a tu pareja..
- ¡Venga Sakura! ¡Ve tranquila! Yo me quedaré con ella- Intervino el hombre mientras apoyaba la mano sobre el hombro de la mujer. Esta puso su mano sobre la masculina y sonrió de vuelta a su nieta.
- ¡Anda y apresúrate! Después me contarás como fue la velada…
No muy convencida la joven salió al encuentro de su novio que le esperaba en el interior del deportivo negro que esperaba en la puerta de la casa. Se introdujo en el vehículo y tras darle un beso al conductor, este arrancó el motor y desaparecieron de la vista de la pareja mayor que los contemplaba desde detrás del ventanal del despacho de la mujer. Tras ver como el automóvil desaparecía, la femenina mirada enfocó al hombre a su lado.
- Tienes razón. Necesitamos ayuda y ya se a quien he de acudir…
Tras estas firmes palabras, se acercó a su escritorio y sentándose con aire decidido tras su mesa, tomó papel y pluma y empezó a escribir.
..//…
Acarició con dulzura los deliciosos y femeninos labios de la joven con los suyos y se apartó finalmente de su rostro para poder contemplarlo a placer. Un hondo suspiro escapó de su boca. ¡Era preciosa! La joven más hermosa que jamás había visto y era suya. Apoyó la frente sobre la de ella y abrió su corazón.
- Te quiero…Sakura…
La joven sonrió dulcemente y deslizo una mano sobre el apuesto rostro.
- Y yo a ti,..Ginta…
Este apretó el agarre que tenia sobre la pequeña cintura y la acercó a su cuerpo para que ella notase el grado de excitación al que ella le llevaba.
- Dime entonces- preguntó entre suspiros - ¿Por qué no me dejas que te demuestre lo mucho que te quiero, ..Sakura?..¿Por que me haces sufrir así?..
Ella sabía a lo que se estaba refiriendo. En sus dos años de noviazgo, no habían pasado de pasionales besos y alguna que otra caricia, pero ella no había dejado que llegasen a nada más. No tenia muy claro por que, pero algo le decía que no era lo correcto. Jamás pensó que fuese por un arrebato de mojigatería, pero lo cierto era que no se encontraba preparada para llevar su relación más allá. Amparándose en su excusa de siempre, le contestó.
- Sabes que quiero esperar hasta el matrimonio. Quizás sea algo antigua, Ginta, pero es algo que me hace ilusión.
Tomando una de sus pequeñas manos, la llevó a la boca y la besó.
- .. Y sabes que respeto tu decisión, pero no por eso dejo de desearte a cada momento.. pero no te preocupes, que no insistiré…esperaré lo que tenga que esperar..
Tras despedirse con un nuevo beso, vio al coche desaparecer tras la verja de salida y entonces entró en el oscuro recibidor de la casa cerrando la puerta y avanzando hacia las escaleras. Antes de llegar, un leve gemido captó su atención. Procedía del despacho de su abuela. Lentamente y en silencio se acercó y abrió la puerta para ver el interior. La visión le hizo precipitarse dentro mientras gritaba pidiendo auxilio.
..//…
Palmeo el redondeado y femenino trasero en un claro gesto para hacerla levantarse, pero solo recibió un adormilado gemido de respuesta. Colocando una de sus enguantadas manos sobre el suave hombro, la sacudió con delicadeza hasta que consiguió que la chica abriese sus azules ojos y lo mirase con picardía.
- Humm…¿Quieres repetir, Naruto Kun?...
- ¿No ves que me estoy vistiendo, Naoko? ..
La chica enrolló una de sus rubias trenzas y volvió a sonreírle mientras se estiraba voluptuosamente.
- Bueno,…podrías desvestirte de nuevo…¿no?..¡Vamos!..Sabes que nadie consigue hacerme sentir lo que tú..
El joven haciendo caso omiso de sus insinuaciones, le lanzó sus ropas a la cama antes de volverse y coger sus armas, entre las que se encontraba una espada que solía llevar bien sujeta sobre su ancha espalda.
- No, no puedo. La vieja Hokage me ha mandado llamar…así que mas vale que te vayas ya. Seguramente no vuelva hasta dentro de unos días.
La chica hizo un puchero que la mayoría de los hombres de Konoha encontraban irresistibles, y se levantó. Lentamente se acercó a la desnuda espalda para acariciarla sensualmente esperando volver a excitarlo para que estuviese de acuerdo en un segundo asalto, pero al rubio no parecía afectarle gran cosa. Este se volvió y con suavidad la apartó para coger su camiseta y terminar de vestirse.
Frustrada resopló con enojo. No comprendía porque el único hombre que conseguía volverla loca, lo único que buscaba en ella era darse un buen revolcón de vez en cuando y luego "si te he visto no me acuerdo". Aunque eso era mejor que nada. El sexo con Naruto era de lo mejor que había tenido jamás y ella,…sabia de lo que hablaba ya que tenia mucho con que comparar…
…//…
Sentada en la incómoda silla observaba la pálida figura que yacía sobre la cama. Con un furioso gesto, se secó las lágrimas que bajaban por sus tersas mejillas reprochándose haber salido cuando estuvo tentada de quedarse en casa. No sabia si podía haber echo mucho, pero al menos lo habría intentado.
El rítmico sonido de los aparatos médicos que habían en la habitación la estaban poniendo de los nervios. Se levantó y se acercó a la durmiente mujer y acarició su rostro con ternura. Nunca en toda su vida el recuerdo de unas palabras fue tan amargo como dos noches atrás, cuando la frase de su antigua sensei Tsunade resonó en su cabeza mientras intentaba sin éxito conseguir que el sanador chakra verdoso saliese de sus manos para curar a su abuela herida.
- …"Quiero que algo te quede bien claro, Sakura…cuando salgas de Konoha y decidas dejar tu vida de ninja atrás, perderás todas tus capacidades adquiridas con tus entrenamientos para siempre.."
..Y efectivamente, así ocurrió. La mortalmente herida mujer se debatía entre la vida y la muerte y ella no era capaz de salvarla. Tendría que verla morir ante sus ojos sin poder impedirlo. Pero gracias a Kami, no fue así. La ambulancia llegó enseguida y consiguieron estabilizarla. Ahora 48 horas después, había salido del peligro y se recuperaba favorablemente.
Acarició de nuevo el rostro de la mujer, cuando sintió como su mano era apresada muy débilmente. Su abuela abrió los ojos y le sonrió, consiguiendo que la joven recuperase algo de tranquilidad.
- Hola querida…me alegro de verte…
- Hola abuela - respondió la chica abrazando a la mujer. - ¿Cómo te encuentras hoy?
- Estoy bastante mejor, aunque estaría mejor aun si pudiese ya irme a casa…
- Bueno no te desesperes,- añadió la joven mientras la ayudaba a incorporarse hasta quedar sentada en la cama – He hablado con los médicos y me han dicho que te darán de alta en uno o dos días como mucho.
- Perfecto entonces. Estoy harta ya de tanto hospital…
- Eres una mala enferma Aya. Deberías dejar de quejarte y permitir que te cuiden un poco. Nos has tenido con el alma en un vilo.
La masculina voz que interrumpió la conversación de la mujer con su nieta, pertenecía a uno de los dos representantes masculinos de la familia Yumi que acababan de aparecer por la puerta. Ginta y su padre. La mujer sonrió al verlos y les dio la bienvenida.
- ¡Vaya no sabia yo que te preocupases tanto por mi!..Ninsei.
- Humm… Bueno, tengo que cuidar bien a mis inversores…por el negocio, ya sabes.
El más joven de los hombres le dio un cariñoso empujón a su padre antes de acercarse a la enferma.
- No le haga caso, Sra. Erizawa. Estaba insoportable por la preocupación, pero se dejaría sacar el hígado antes que reconocerlo. Por cierto, me alegro de verla ya mucho mejor..
La mujer asintió contenta y aun con la mano de su nieta cogida, se dirigió de nuevo al joven.
- Si eso estaba comentando con Sakura. Mañana probablemente me envíen a casa por lo que podremos celebrar la fiesta del sábado.
- ¡Oh no, abuela! ..La pospondremos hasta más adelante cuando tú te encuentres mejor..aun estas muy débil para tanto ajetreo..
La mujer intentó reír, pero un dolor en el costado se lo impidió. Aun así esbozó una amplia sonrisa.
- Hace falta mucho más que unos asaltantes para acabar conmigo, cariño..Nadie podrá impedir que esté en perfectas condiciones para esa fiesta.
La joven intentó protestar buscando el apoyo del joven, pero la mujer los calló con un gesto.
- No, la haremos el sábado. Cuando me den el alta y te ayudaré con los preparativos. Nadie cambiará mis planes…te lo aseguro.
El más joven de los hombres sonrió a la mujer y asintió,
- De acuerdo entonces. Parece que no se le puede llevar la contraria, pero será siempre y cuando Ud. Se encuentre lo suficientemente bien.
Sakura mientras tanto se había acercado al Sr. Yumi para preguntarle discretamente.
- ¿Le ha dicho la policía algo más sobre los atracadores? ¿Han averiguado quienes son o que querían?
Antes de que el hombre pudiese contestar, su abuela lo hizo por el.
- Cariño está claro que eran ladrones que buscaban algo valioso que poder vender en el mercado negro.
- Pero abuela, estaba todo revuelto, pero no parece que faltan muchas cosas. Así que no creo que fuesen simples ladrones…¿No es así Sr. Yumi?
La mujer alisando con sus manos el embozo de la sabana contestó con aire distraído.
- Sakura querida, tendré que hacer recuento de las pérdidas pero te aseguro que con que se hayan llevado solo una pieza valiosa, les habría merecido la pena entrar a robar.
Levantando la vista, enfrentó los ojos de su amigo con una muda súplica en ellos, para luego mirar a su nieta antes de añadir: - Eran ladrones Sakura. Solo ladrones.
..//…
Tsunade sentada frente a la barra de la pequeña tabernita contemplaba la larga hilera de vasos vacíos de Sake que habían tomado. A su lado la enorme figura de su amigo de pelo blanco disfrutaba de la misma bebida que ella y le había ayudado a casi vaciar la bodega del dueño del local. La mujer estaba especialmente contenta esa noche. Un suave sonrojo adornaba su rostro siempre joven y una sonrisilla traviesa iluminaba su cara. Jiraya a su vez empezaba a notar los efectos de la bebida en su cuerpo y su mente cada vez fantaseaba más con la posibilidad de que su rubia amiga decidiese ser algo más cariñosa con él por una vez en su vida.
Volvió su cara para mirarla y la vio perdida en sus pensamientos mientras apoyaba su cara sobre la palma de su mano en un gesto típicamente suyo. Al notar la mirada del hombre, se giró para estar de frente a él y poder hablarle mirándole a la cara.
- ¿Sabes?..Le he dado la misión finalmente a Naruto…
Jiraya tomó de nuevo el vaso y le dio el último sorbo apurándolo hasta el final.
- Bueno es lógico. Naruto es mas efectivo y demoledor que varios escuadrones ambus...eso sin contar que no veas la que armaría si se enterase de que ella había estado en peligro y no le habías enviado a ayudarla…
Tsunade asintió con la cabeza.
- Sip..Habría destrozado media aldea por lo menos, ..el pedazo de bestia…empezando por mi despacho.
Los dos sannin rieron por el comentario imaginándose al rubio emprendiéndola a patadas con todo lo que encontraba por delante.
- Si …tienes toda la razón…Tsunade.
Pasó uno de sus finos dedos por el filo del vaso y luego lo tomó mirándolo al trasluz como si fuera algo interesante, mientas Jiraya la miraba expectante sabiendo que tenia algo mas que decir.
- Me alegro de que estés de acuerdo conmigo. Eres el único que crees que he hecho bien…Shizune incluso me ha dicho que estoy loca…
- ¿Si? ¿y eso por que?..
Dejó el vaso sobre la mesa con un sonoro golpe y metiéndose la mano en el voluminoso escote, sacó un pequeño pergamino que le tendió al hombre para que lo leyera. Este procurando no imaginarse el sitio donde había estado dicho pergamino, lo desplegó y empezó a leerlo soltando una carcajada cuando lo terminó.
- ¡Cuánto me gustaría ir en la mochila de Naruto para poder espiarles…! ¡Esto se va a poner muy interesante!..
Volvió de nuevo su vista hacia la rubia que sonreía con malicia.
- Se lo habrás dicho a él por lo menos ¿no?
La Hokage adoptando una dulce mirada le sonrió al su compañero con falsa inocencia,
- ¡Ay No! ¡Que despistada soy! ..¡lo olvidé! … Pero Naruto es un ninja excepcional..sabrá improvisar sobre la marcha…¿no crees Jiraya?..
El viejo sannin empezó a reír con más ganas aun, después se acercó a la mujer y con un improvisado gesto de valor, le rodeo los hombros con su brazo.
- Eres tremendamente perversa, Tsunade…¡Qué bien lo pasaríamos juntos si quisieras!..
La mujer con una sonrisa coqueta, le dio un cariñoso codazo al hombre…que le hizo atravesar la pared del local enviándole una docena de metros más allá.
..//…
Esperaba impaciente ante el hermoso portal a que alguien se dignase a abrirle la puerta. Llevaba esperando algo más de dos minutos y su paciencia había llegado a su límite. Si en treinta segundos no le abrían, tiraría la puerta abajo. . eso seguro. Por fin el chirrido dio paso a un hombre que impecablemente vestido de mayordomo lo contemplaba con ojos como platos. Y es que no era para menos. La imponente figura que se alzaba frente al pobre criado, distaba mucho del resto de los invitados que hacia algo más de dos horas habían desfilado por esa misma puerta.
Tras informarle de quien era, el hombre le hizo pasar hasta una habitación tenuemente iluminada y decorada como una práctica oficina pero con la elegancia y el lujo que tenia el resto de la casa. Esperó durante lo que le pareció una enormidad de tiempo hasta que por fin la persona que venia a ver, apareció ante él.
La recordaba bien. No había cambiado casi nada en todo este tiempo, pero ella pareció no recocerle a él en cambio. Se acercó y le tendió amablemente la mano tras leer el pergamino que traía de parte de su superiora. Le invitó a sentarse y empezó a relatarle en que consistiría su misión.
..//…
Cuando la vio con su elegante vestido, pensó que era el hombre mas afortunada de la tierra. Sus hermosos cabellos, recogidos en un intrincado y favorecedor peinado, enmarcaban su bello rostro como una aureola rosada y perfecta. Y su figura enfundada el seductor vestido, hacia que su sangre latiese fuertemente por sus venas.
La joven entre sus brazos dejaba que la condujese por la pista de baile, deslizándose al compás de la música como habían hecho por primera vez años atrás. Solo que en esta ocasión no eran dos jóvenes que se acaban de conocer y empezaban a entablar una bonita amistad. Ahora eran una pareja que se amaba y que querían crean una vida en común.
Aspirando el dulce aroma de su cabello, la acercó aun más él para susurrarle al oído, las dulces palabras que solo los enamorados comparten y después hacer girar solo por oír de nuevo el dulce sonido de su risa.
..//…
La mujer se puso de pie y miró a su interlocutor bastante asombrada. Si todo lo que aquella carta decía era cierto, el joven no era precisamente un hombre normal. Pero aun tenía sus dudas y así se las traslado a él.
- Disculpa, pero lo que me extraña es que Tsunade haya enviado a un solo ninja. Esta misión es muy peligrosa y yo puedo pagar generosamente por un escuadrón si hace falta o incluso mas.
El joven se puso de nuevo en pie y se acercó a la mujer. Esta se sintió un poco cohibida. El joven era tremendamente grande e intimidante, pero lo que mas le impresionaba era el aire de seguridad que emanaba.
- Le aseguro que yo soy todo lo que necesita, señora. Ni Ud. Ni nadie de su familia correrá peligro mientras yo esté aquí.
La mujer asintió algo turbada y se acercó a la pared para apagar la luz dejando casi a oscuras la habitación. Luego pulsó un interruptor que había sobre su mesa. En la pared que estaba a su espalda, un tapiz de algo más de un metro, empezó a deslizarse dejando ver una ventana que daba directamente al salón donde se desarrollaba la fiesta. La mujer le indicó con la mano que se acercara.
- Ven. No te preocupes nadie puede vernos. Por el otro lado, esta ventana es un espejo. Así que puedes mirar tranquilamente.
El joven se acercó lentamente mirando el espectáculo mientras buscaba desesperadamente a alguien en particular. Como dos lanza misiles, sus ojos se afanaban en la localización de su objetivo, hasta que al fin lo encontró. Una maravillosa visión vestida de blanco que le paralizó el corazón para luego volver a oírlo, con un profundo y sonoro latir.
Era ella. Sakura. Su pequeña y añorada Sakura. Solo ella tenía ese color de pelo y esos inmenso e hipnotizantes ojos verdes. Dejó que su mirada se recreara en la bella imagen de la joven durante eternos minutos donde sus ojos la devoraban con hambriento deseo. Descubrió asombrado, que la distancia y los años, no habían mermado el cariño que tenia por ella. Al contrario habían aumentado su intensidad, transformando el infantil y tierno querer de un adolescente en el pasional y posesivo amor de un hombre por una mujer.
De repente, un extraño y molesto malestar recorrió su cuerpo, como si una bestia surgiera de sus entrañas rugiendo con fiereza. Sus ojos se entrecerraron dejando ver solo dos rendijas de intenso color carmesí. Acercándose hasta casi chocar contra el cristal, preguntó entre dientes.
- ¿Quién es ese que baila con Sakura?
- ¡Oh!..es Ginta Yumi. El hijo de uno de mis socios y mi mejor amigo. Es un chico estupendo y ..
Naruto se volvió hacia la mujer y volvió a insistir.
- No he preguntado ¿Qué es?..Ya se que es un niño de papa, gilipollas e inútil. Solo quiero saber ¿Quién es y por qué baila tan pegado a ella?
La mujer sonrió y se acercó al cristal, colocándose junto al joven.
- Bueno es normal que bailen así teniendo en cuenta que precisamente hoy acaban de prometerse.
Aquello le sentó como una patada en cierta parte. ¿Ella prometida? ¿Ella iba a casarse con aquel imbecil?... ¡De eso nada!..Antes dejaría que las dos bestias verdes de Konoha le dejaran ponerse alguno de sus horribles indumentarias verdes…y por otro lado, ¿Por qué Tsunade no le dijo nada?.. Recordó las palabras de la Hokage cuando le informó de la misión: "Sakura y su abuela están en grave peligro. Iras y las protegerás a amabas, aparte de intentar capturar al enemigo. Cuando llegues, te informarán más ampliamente…y por cierto,..Confío plenamente en tu intuición,..Naruto. ..Sé que sabrás lo que tienes que hacer"... ¿Confiar en su intuición?... ¿Que había querido decir con eso?..
La voz de la mujer hablando por el interfono lo sacó de sus pensamientos. Había cerrado el tapiz nuevamente y encendió solo una pequeña lámpara que había sobre su despacho, dejando el resto de la habitación a media luz. Al parecer había mandado llamar a Sakura, así que se deslizo hacia la pared donde se recostó esperando a que la joven apareciera.
Tras unos minutos, la puerta se abrió y la chica entró cerrando justo detrás de ella. Se acercó a su abuela extrañada ante la oscuridad que reinaba en la estancia.
- ¿Qué ocurre abuela?..¿Por que me llamaste?..
La mujer se dio cuenta de que la chica no había visto al joven que estaba justo a su espalda mimetizado entre las sombras.
- Quería que vieras al nuevo guardaespaldas que nos han enviado desde tu antigua aldea.
La joven se giró lentamente hasta quedar frente a la imponente figura que vestida de negro la miraba intensamente. La joven sintió como si el aire le faltara y no fue capaz de decir una sola palabra. Pero él acortando la distancia entre ambos, se acercó lo suficiente como para que ella tuviese que alzar totalmente la cabeza para mirar sus ojos, azules como siempre, pero misteriosos como la noche. Su voz profunda y oscura la recorrió como una caricia.
- Hola Sakura. Por fin volvemos a estar juntos… otra vez..
..///…
Fin del capítulo V - El reencuentro.
