Capitulo 7:

~*Eclipse*~

Lucy se encontraba sentada en la barra junto a Michelle. Desde que volvieron al gremio se sentía muy mal. Natsu se había percatado de eso. Michelle la miraba con cautela, tenía miedo de que se desmallase en ese mismo lugar. Ella jugaba con la comida, le había pedido a Mirajen que le preparase una ensalada de tomates, lechuga y zanahorias, pero había comido muy poco aquella ensalada, en todo el día no había comido casi, ni bebido sangre, pincho un tomate y se lo comió, mastico lentamente la comida, Michelle suspiro.

-Nee-san, come algo, desde esta mañana no comes mucho, puedo ver que Natsu-san está muy preocupado por ti- Lucy desvió su mirada hacia Natsu, quien la miraba de reojo desde una mesa mientras escuchaba la conversación de Gajeel y Gray.

-se preocupa por todo…- se quejó la rubia mientras pinchaba otro tomate y lo comía malhumorada, Michelle suspiro.

-pero es algo bueno- Lucy desvió su mirada hacia Michelle- me refiero a que alguien se preocupe demasiado por ti, eso quiere decir que eres alguien muy importante en su vida, Nee-san- Lucy se sonrojo, desvió su mirada hacia el plato y pincho una lechuga.

-C-Cállate…- murmuro antes de comer la lechuga, Michelle sonrió, Lucy podía cambiar de actitud tan fácilmente.

-Nee-san de niña también hacías lo mismo, cada vez que alguien te decía algo cambiabas de actitud, parecías tener una personalidad para cada cosa- Lucy no le contesto, si no que comenzó a comer más rápido aquella ensalada, en el fondo no quería preocupar tanto a Natsu.

-por cierto, Michelle, ¿tienes donde quedarte?- le pregunto Lucy con la boca llena, Michelle asintió.

-sí, cerca de tu casa he encontrado un apartamento, no te preocupes, todo estará bien- Lucy asintió y trago la comida, volvió a mirar a Natsu.

-¿pero qué está haciendo ese idiota?- susurro. Natsu estaba imitando a Gray de manera graciosa, saltaba por todas las mesas mientras era perseguido por Gray, de vez en cuando miraba a Lucy.

-¿siempre son así?- pregunto Michelle señalándolos, Lucy asintió y siguió comiendo.

-todos los días, a beses se amigan y otras veces pelean hasta destruir el gremio- Michelle sonrió y Lucy suspiro murmurando que no tenían remedio.

-que amistad más rara- Lucy asintió pesadamente.

-oye, Michelle, ya está oscureciendo, será mejor que nos vallamos- ella negó con la cabeza.

-Nee-san tengo cosas que hacer antes de irme a mi apartamento, no te podre acompañar de regreso- Lucy asintió lentamente, se levantó y agarro su osito-mochila.

-nos vemos luego…- Michelle asintió.

-Nee-san, ten cuidado, por favor-Lucy asintió y se despidió con un gesto de su mano.

Salió del gremio casi corriendo, el crepúsculo estaba pasando para darle la bienvenida a un anochecer muy cálido, por suerte, Lucy podía caminar con libertad sin tener que llevar ninguna sombrilla ni sombrero. caminaba con cautela, el gremio quedaba a las afueras de la ciudad cosa que le daba miedo andar sola hasta llegar a la ciudad, por suerte los vampiros tienen una vista mucho mejor en la oscuridad que los humanos, diviso una sombra que saltaba entre los árboles, luego fueron dos, tres, cuatro sombras la perseguía, comenzó a correr, alguien la seguía, tenía miedo, corría y corría, por mala suerte las tiendas ya estaban todas cerradas, se sentía muy débil y cansada, maldecía por no haber querido tomar sangre, aquellas sombras la perseguían, se le acercaban cada vez más, Lucy corría cada vez más lento, su garganta ardía, se estaba quedando sin energías, sus ojos le pesaban, su paso disminuyo hasta quedarse parada jadeando, se dio vuelta, las cuatro sombras estaban detrás de ella, su vista se volvió borrosa, lo último que vio fue a un pelirosado encender su mano y empezar a golpear a aquellas sombras, luego todo se tornó de negro y su cuerpo callo como si fuese de trapo. Aquellas sombras se fueron enseguida que Natsu apareció, se dio vuelta y vio a Lucy quien cerraba sus ojos lentamente y extendía su mano hacia el antes de caer desmayada, el corrió y logro agarrarla antes de que su cuerpo impactase contra el suelo. La sostuvo entre sus brazos, sabía que eso sucedería, Lucy no había tomado la sangre suficiente, ella no era como Gildarts quien casi ni necesitaba sangre para vivir, ella necesitaba tomar más de dos litros de sangre. Decidió cargarla hasta su apartamento, al llegar la recostó en su cama. Lucy se veía tan dulce durmiendo, sus mejillas tenían un rubor encantador, sus cabellos le caían con elegancia y formaban perfectos rulos en las puntas, la piel de Lucy estaba pálida y parecía de porcelana, una hermosa muñeca de porcelana, Natsu apoyo su mano en la mejilla de la rubia y acaricio sus labios con su pulgar, las imágenes del día anterior lo invadieron, aquellos sentimientos confusos, aquel placer que había sentido, el deseo de tenerla todo para él, e incluso la suavidad de los labios de Lucy. Acerco su rostro al de ella, lentamente serró sus ojos y acaricio la nariz de la rubia con la de él.

-te gruusta- se escuchó al pequeño gatito, Natsu abrió los ojos y lo miro sonrojado.

-Happy- susurro, miro a Lucy con miedo a que se despierte.

-Natsu admítelo, te gusta- dijo el pequeño gatito caminando hacia la puerta.

-no lo sé…- susurro Natsu, Happy lo miro de reojo.

-te lo dije, me iré a casa de Erza así tu puedes estar a solas con Lucy- le guiño un ojo antes de abrir la puerta.

-Happy- lo regaño Natsu pero el pequeño minino ya había salido.

Volvió a mirar a Lucy, sonrió, se veía como un ángel durmiendo, ahora sí, acerco más y más sus labios a los de ella, se rosaron, y los apoyo lentamente sus labios en los de ella, eran suaves y daban ganas de morderlos, cosa que termino haciendo, sabía que se estaba aprovechando de ella, pero no le importó, lamio sus labios y sonrió triunfante. Se separó de ella y se sonrojo, Lucy abrió lentamente los ojos, y sonrió, levanto sus manos y acaricio el rostro del pelirosado lentamente lo fue bajando para besarle. Natsu no se negó, si no que siguió con lo que había comenzado. Las sensaciones del mordisco anterior seguían allí, solo que habían intentado ocultarlas, pero no podían, eran fuertes, Lucy se dejó llevar por los besos de Natsu, por sus caricias y los sentimientos que fluían en su interior. El acaricio la espalda de la rubia bajando lentamente la cremallera del vestido, se sorprendió al ver que Lucy no llevaba sostén, ya que aquel vestido traía uno incluido, acaricio su espalda deseoso, las mangas finas del vestido se deslizaron en sus sedosos hombros, ella paso su mano debajo de la camiseta de Natsu, su piel bajaba de temperatura o mejor dicho la de ella subía, sus cuerpos estaban tan juntos, pero aun así ella lo sentía distante, el beso el cuello de Lucy, sus hombros, mordió una oreja de ella y le susurro.

-si tu deseas esto yo lo are, are todo para complacerte, Lucy, me importas demasiado- ella se sorprendió y reacciono, empujo a Natsu y se apartó a un lado de la cama sujetando su vestido, temblaba, Natsu aparto su mirada y se levantó, una rara sensación lo invadió, camino hasta la puerta.

-N-Natsu, l-lo siento…- dijo casi sin aliento Lucy, estaba avergonzada de sus acciones.

-no es mi culpa yo… no sé lo que me paso- la miro de reojo, su garganta volvió a arder, un dolor insoportable.

-tengo sed…- murmuro con voz temblorosa.

-Lucy necesitas sangre, no has tomado la cantidad que deberías- le susurro Natsu, Lucy se abrazaba a sí misma y estaba sentada en la cama temblando.

-estoy bien no te preocupes, solo mantén cierta distancia entre nosotros- Natsu negó con la cabeza, se le acercó lentamente.

-Lucy, tienes que tomar sangre-le insistió, su garganta ardía, pero se negaba a tomar sangre.

-Natsu estoy bien, te preocupas por todo-se quejó. Él se volvió a sentar a lado y le toco el hombro.

-es porque me importas demasiado...-susurro, Lucy se sorprendió y sonrojo, el la miraba con ojos cálidos y cariñosos.

-si te importo entonces créeme, estoy...- no pudo terminar la frase, sintió que su garganta se quemaba, agarro su garganta con ambas manos y se quejó de dolor, natsu rodeo sus hombros con su mano y la atrajo asía sí.

-Lucy por no tomar sangre te estás haciendo daño a ti misma- los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas, miro a Natsu, retiro sus manos de su garganta y poco a poco las fue acercando a la bufanda de Natsu.

-perdóname, por favor perdóname, Natsu- susurro, su voz era áspera e irreconocible, poco a poco fue sacándole la bufanda a Natsu.

-hazlo, si es lo que deseas, ya lo he dicho are todo lo que esté a mi alcance para satisfacer tus deseos- Los ojos de Lucy se tornaron rojos, pero aun así no perdían la ternura, separo sus labios y saco sus colmillos.

Dejo a un lado la preciada bufanda de Natsu y lo abraso, sabia las consecuencias que traería eso, ambos lo sabían, pero Lucy estaba sedienta, tendrían que hacerlo. Poco a poco acerco sus colmillos al cuello del pelirosado, primero le dio un suave y tierno beso, lentamente fue clavando sus colmillos en el cuello del pelirosado, y al clavarlos del todo empezó a succionar la dulce sangre de Natsu, cada sangre sabia de maneras diferentes, la que siempre tomaba Lucy sabia a vino de uvas convidando con ese sabor metálico típico de la sangre, pero no se comparaba en nada a la sangre de Natsu y sabia aún mejor mesclada con sus sentimientos. Eran tan cálidos tan hermosos, su corazones latían con fuerza, no sabían el por qué. Natsu sentía el temor de Lucy, la vergüenza y el cariño que le tenía. Ella sentía el deseo, la felicidad y otro sentimiento que ella no pudo descifrar, pero le pareció cálido, acogedor, que estaba acompañado de celos de que alguien se acercase a Natsu, su corazón latía con fuerza. El beso el cuello de Lucy. Ella separo sus dientes del cuello de Natsu y antes de terminar de limpiarle la herida lo beso sorprendiéndolo, no sabía el por qué, pero ese sentimiento crecía cada instante, el cariño que le sentía era aún más grande, sentía que sus corazones eran uno solo. Perdieron el equilibrio y cayeron acostados en el colchón, Lucy no se quería separar de el ni para respirar, ese sentimiento era hermoso, no quería que nunca se fuese. Natsu se preguntaba ¿Qué relación tendrían de ahora en más?, Lucy ya no era solo su mejor amiga, ni su "amiga con beneficio" como los había llamado Erza, el sentía algo por ella, pero no sabía que era. Tampoco era su pareja, pero quedaba otra opción, "Amantes", podría ser, nadie sabía lo que ellos estaban haciendo y lo de aquel beso, solo Gildarts quien creía que había sido el instinto de Lucy a la hora de seducir a alguien, pero Lucy estaba consciente de lo que hacía. Si eso debía ser, amantes, o eso creía Natsu, quien desde el primer momento en que Lucy cambio físicamente había decidido que sería solo suya. A Lucy no le importaba el papel que tuvieran, lo único que quería era estar alado de Natsu, sentirlo cerca, besarlo y acariciarlo. El la movió a un lado y se puso encima de ella, el deseo que sentía de que ella sea de él se fue haciendo cada vez más grande, beso el cuello de la rubia, ella gimió, Natsu le hacia cosquillas, el sonrió triunfante antes de besarla bruscamente en los labios, sus manos se deslizaron sacándole aquel vestido, ella luchaba para sacarle aquella remera, querían llegar más lejos que simples besos. Lucy empezó a besar el cuello de Natsu. Los besos, las caricias todo la excitaba, su corazón latía y latía, rasguño la espalda de Natsu con fuerza, el deslizo una mano por el vestido de la rubia y acariciaba su vientre.

Se separaron jadeantes, sus rostros quedaron a pocos centímetros, ella estaba sonrojada y lo miraba perdida en sus pensamientos, lo mismo le pasaba a Natsu, se apartaron y sentaron en su cama. No se dijeron nada, solo se miraron antes de pararse. Ella agarro su pijama y corrió hacia el baño para darse un relajante baño, Natsu miraba como se iba corriendo intentando que su vestido no se le caiga.

Él se acostó en la cama mirando hacia el techo, sonrió triunfante, los sentimientos de Lucy aún seguían allí, de alguna manera se sentía conectado hacia ella.

Lucy entro en el baño y se apoyó contra la puerta, su respiración era forzosa, tenía una sonrisa pícara y el rubor no se le iba. Se desvistió y entro a la ducha, cuanto más rápido se bañase mejor, estaba cansada y quería irse a dormir de una vez por todas. Se bañó y se cambió, se secó sus cabellos con la secadora, tardo un buen rato. Al salir Natsu estaba dormido en el sillón, Lucy arqueo una ceja, era raro verlo dormir en el sillón, usualmente ella era la que dormía allí para ahorrarse los gritos. Se le acercó y lo miro. Le beso la frente antes de irse a dormir.

Dormir. Eso era lo que necesitaba. Al día siguiente el maestro los llevaría a dar un paseo por un lago cerca de su antigua mansión, tenía miedo, ya que sería justo en el horario del eclipse, el maestro había dicho que no pasaría nada, pero Lucy tenía un mal presentimiento, bueno eso creía, en esos momentos tenía muchos sentimientos en pie. Se dio vuelta y observo a Natsu quien dormía muy comodo en el sillón, suspiro y decidió cerrar sus ojos.


La luna llena brillaba en el cielo nocturno. Minerva se encontraba de muy malhumor, si Natsu no se hubiese entrometido en esos momentos estarían viajado con la pura hacia el lago. El punto en donde dará el eclipse. Ellos podrían liberar el sello, hacer lo que su jefe quería, tomar su sangre y convertirse en puros. Parecía sencillo pero no lo era, si liberaban la sangre de Lucy estarían muertos.

-por poco- susurro Sting.

-no me lo digas- susurro Yukino.

-pero mañana irán por su cuenta al lago- les comento Rouge.

-si pero irán para liberar su sangre, ella se está muriendo de apoco, es muy débil- le contesto Minerva.

-ya lo he notado, necesita mucha sangre para vivir, más que la de los vampiros jóvenes- Yukino asintió lentamente.

-no tienes que recordárnoslo a cada momento- le contraataco Rouge.

-pero si es verdad, si ella muere nunca podremos tomar su tan preciada sangre- Minerva suspiro, tendrían que hacer las cosas rápido.


-¡Lucy así no se hace!- se quejaba Gildarts por quien sabe cuánta vez. Ella estaba parada y tenía unos tres libros sobre su cabeza, tenía que caminar con ellos sin que se le caiga y teniendo en cuenta su postura.

-¿te crees que es tan fácil hacer esto? y sobre todo teniendo un vestido como este- se quejaba la rubia, llevaba un vestido idéntico a los que usaba en su antigua mansión, solamente que este era de color celeste.

-Lucy, endereza la espalda, levanta la barbilla y no hables, solo camina, ambas manos en ambos costados de tu cuerpo- le ordenaba.

Al llegar al gremio esa misma mañana, Gildarts la había obligado a cambiarse con aquellas ropas y la había llenado de tareas, primero le había enseñado unos cuantos modales, luego le enseño las ramas principales de los impuros, le enseño algo de esgrima y francés, ahora el la estaba molestando con que aprenda a como caminar. Tantas cosas y apenas era mediodía. Desde esa mañana ella y Natsu se hablaban muy poco, se sentían avergonzados por lo de la noche anterior, el corazón de Lucy latía cada vez más fuerte cuando lo veía, se ponía nerviosa y se sonrojaba por cualquier cosa, no lo entendía, aquellos sentimientos eran acogedores pero a la vez tan cálidos. Intento mantener el equilibrio mientras caminaba, sintió que alguien más la miraba, desvió su mirada, Natsu estaba sentado en una silla con los pies sobre la mesa, la miraba pensativo y serio, se le corto la respiración, piso su vestido y cayó al suelo golpeándose muy fuerte la cabeza.

-¡Lucy!- grito Gildarts mientras corría hacia ella junto con Michelle.

-Nee-san, ¿estás bien?- le pregunto ayudándole a pararse.

-eso creo…- murmuro Lucy mientras frotaba su mano en donde había sido el golpe.

-creo que deberías descansar, toda la mañana te he tenido de un lado hacia el otro con tu educación, además ya es casi hora del eclipse- dijo Gildarts mientras levantaba pesadamente los libros, Michelle ayudo a Lucy a levantarse.

-está bien- susurro Lucy antes de irse a cambiar.

Natsu miraba perdido a la rubia, pensaba en lo que había sucedido el día anterior, se sentía muy cansado y apenas tenía ganas de moverse, toda la mañana se seguía preguntando si Lucy y el eran amantes o algo más que amigos, tanto el como ella no lo sabían. Un raro y cálido sentimiento recorría su cuerpo cuando la miraba o escuchaba hablar. No sabía si era su vista o la sangre, pero veía a Lucy aún más hermosa de lo que ya era. Apenas se pudo parar y comenzar a caminar hasta la estación junto con sus compañeros, lo único que él quería era dormir, nada más, estaba cansado, acompañaba a Erza y Gray hacia la estación de trenes para sacar los boletos. Lucy se había cambiado lo más rápido posible, se había puesto un shorts de cuero negro, unas zapatillas largas hasta las rodillas, una remera corta que dejaba su ombligo al descubierto, era negra y de cuero, sin mangas, tenía un guante sin dedos negro en ambas manos y un cinturón morado, llevaba la sombrilla en la mano y su osito-mochila e iba acompañada de Wendy y Michelle, quienes corrían a su lado y se reían. El maestro estaba junto a Gildarts y Natsu en la estación, antes de entrar al tren, Lucy guardo su sombrilla y se colocó un sombrero. Natsu hasta el momento en que el tren arranco no había reaccionado, cuando lo hiso ya era tarde, se mareo tanto que casi vomitaba. Lucy y Wendy charlaban sobre un libro de medicina mágica, Lucy se lo recomendaba a Wendy junto con unos cuantos más, y la pequeña peliazul se lo agradecía. Wendy veía a Lucy y Erza como sus dos hermanas mayores, y le encantaba platicar con ellas, Erza se unió a la charla cambiando el tema, molestaba a Wendy con el pequeño de Romeo, ella se avergonzó.

-Erza-san, esto es muy vergonzoso, por favor…- tartamudeo, Lucy y Erza rieron.

-Ya Wendy, solo era una broma- le contesto Erza, Lucy la miro de reojo.

-hablando de eso… ¿Erza tu no me dijiste que estabas enamorada de Jelall?- le tomó por sorpresa, su rostro se volvió aún más rojo que su cabello, y negó rápidamente.

-Lucy… pero que tonterías dices…- tartamudeo Erza, se le acerco y susurro- no lo digas en voz alta- Lucy sonrió malvadamente.

-ah entonces es cierto- le dijo en tono burlón por venganza de su peliazul amiga.

-ya Lucy… es lo mismo que te moleste con cierto pelirosado- Lucy se sonrojo, aun no se podía olvidar lo del otro día, y los sentimientos seguían allí, miró fijamente hacia la nada sonrojada, todos esos recuerdos y sensaciones la invadieron.

-¡No ha pasado nada, te lo juro no ha pasado nada!- dejo soltar nerviosa, Erza arqueo una ceja y miro a Wendy, Lucy había metido la pata.

-Lucy, te has metido en un gran problema- la rubia asintió nerviosa, lo sabía, lentamente y con miedo se levantó de su asiento.

-creo que…- susurro señalando hacia el asiento donde se encontraba Natsu junto al maestro y Gildarts- Natsu me necesita…- dijo antes de correr hasta ellos.

Gray estaba sumido en sus pensamientos, no sabía de cómo vengarse de Lucy, ya hacía varias semanas que venía planeando su venganza, pero nada. Lucy intentaba hacer sentir mejor a Natsu acariciándole la espalda mientras le ordenaba que apoye su cabeza en su regazo. Faltaba no mucho para llegar, pero para Natsu parecía una eternidad. Lucy sonrió cariñosamente, Natsu se quejaba, parecía un niño pequeño queriendo llegar ya a su destino, le acaricio sus cabellos rosados y jugueteaba enredando sus cabellos en sus dedos finos y largos, Happy estaba a un lado y los miraba picaronamente. Gray desvió la mirada hacia Lucy y Natsu, casi salta de su asiento, se le había ocurrido algo, al fin, algo que si funcionaria. Molestar de la misma manera a Lucy con Natsu, sabía que Natsu se enfadaría pero le daba lo mismo, con tan solo vengarse el aria todo, sonrió malvadamente, apenas Natsu se recuperase empezaría su plan. Ya estaba pensando en lo que le diría, estaba ansioso. Happy vio la sonrisa malvada de Gray, adivino instantáneamente lo que estaba pensando, y como si fuese poco, el minino decidió ayudarlo, tenía mucha información valiosa que darle, además se divertiría molestando a Lucy-como siempre-. El tren paro y poco a poco Natsu fue recuperándose, al ver que estaba sobre el regazo de Lucy se sonrojo, no se hablaron, ella lo ayudo a levantase, aún seguía sintiéndose mal, al salir del tren se dio cuenta de que la temperatura había aumentado, Asia mucho más calor, y para colmo no había ninguna nube en el cielo, el sol brillaba con fuerza, lo que hiso que Lucy y Gildarts se sintiesen cada vez más débiles y cansados, Lucy fue rápida y le extendió una sombrilla a Gildarts mientras sacaba la suya, el calor era insoportable, por suerte, Michelle le había aconsejado traer unas cuantas botellas de sangre, quien sabe que podría pasarle a Lucy estando en el lago. El maestro en todo el viaje no había dicho ni una sola palabra, estaba pensativo. Veía a Lucy sonreír cansadamente junto a Natsu –quien se había recuperado al instante y estaba animando a Lucy para que se olvidase del radiante sol que asía- y no podía creer que una muchacha tan joven, amable, cariñosa y bondadosa –sacando lo testaruda que podía ser y el sello que mantiene todos los sentimientos agudos de ella- tenga un lado oscuro y asesino. Se subieron a la carreta y Natsu volvía a estar acostado sobre el regazo de la rubia mareado y jurando que nunca más se subiría a un transporte –cosa que siempre lo dice- mientras los demás se reían de él.


-Yukino ya para, me estas mareando- se quejó Minerva mirando cansadamente a la peliblanca quien le estaba leyendo aquel libro que hablaba del sello de Lucy, tanta información en tan poco tiempo la había confundido.

-Minerva, ¿Cómo no puedes entender algo tan fácil?- se queja la peliblanca, Sting suspira.

-con este calor nadie se puede concentrar en nada, ni siquiera para entender algo- se quejó Sting abanicándose con una hoja.

-tu cállate- Yukino estaba realmente enfadada, el calor no la ponía de humor.

-oiga, ya llegan- Rouge corría hacia ellos lo más rápido posible, los tres miraron hacia el camino, divisaron la carreta.

-al bosque vamos- les dijo Minerva mientras se paraba pesadamente, con las pocas ganas que tenía, quería desquitarse de eso ya.


Lucy bajo con la sombrilla en la mano, estaba asombrada, al frente de ellos se encontraba un gran lago, a los alrededores estaba un bosque, el sol estaba encima de aquel lago e iluminaba con fuerza, el agua de aquel lago era transparente. Una imagen paso por su cabeza: todo era rojo, el cielo, el pasto, todo, el lago estaba bañado en sangre y ella sonreía malvadamente, no estaba consiente, alrededor de ella había muchos cuerpos, tanto de puros como de impuros, una vez salidas sus alas de murciélago, nadie la había podido detener, perdió la cordura luego de ver a su madre morir. Se aterro de sí misma, su cuerpo tembló, y se tambaleo asía un lado, Natsu se percató de su actitud, le toco el hombro, ella lo miro aterrada. El maestro la miro de reojo, sus ojos poco a poco se estaban convirtiendo en rojos, primero bordos y luego rojo sangre, el eclipse estaba por comenzar y Lucy debería estar recordando lo que paso aquella noche. Erza sabía perfectamente lo que quería hacer el maestro, aunque eso significase arriesgar sus vidas, tenían que hacerlo o Lucy moriría. Poco a poco la rubia se fue acercando al lago, miraba directo hacia el sol, la sombrilla callo a un lado, sus ojos rojos brillaban, su piel pálida resplandecía a la los rayos del sol, que la quemaban, estaba hipnotizada por el sol, se paró en frente del lago.

-vaya, vaya, con que ya casi es la hora- resonó la voz de Minerva, Lucy no le hiso caso, siguió viendo aquel sol resplandeciente- Rouge, Sting, encárguense ustedes, no quiero desperdiciar energías, quien sabe si la necesitaremos para zafarnos de algún lio- ambos asintieron. Ambos alzaron sus manos y una luz dorada salió de aquella, haciendo que los compañeros de la rubia caigan al piso y no se pudiesen mover.

-¡Nee-san!-grito Michelle intentando sacarla de aquel transe.

-¡Lucy, escúchame!- le exigía Erza con voz dura y preocupada.

-¡Lucy-san, por favor escúchanos!- grito la peliazul intentando moverse, pero era imposible aquella magia era tan fuerte.

-¡Lucy por favor!- Gray extendió una mano pero callo bruscamente al suelo, su cuerpo le pesaba.

-¡Lucy reacciona por favor!- grito Natsu moviéndose, intentando que aquella magia se debilitase.

Al escuchar su voz los ojos de la rubia cambiaron, antes de que se pudiera dar vuelta, Yukino y Minerva le agarraron ambos brazos. Ella se movió inquieta, intentando que la soltasen, pero nada, la agarraron con tal fuerza que rompería incluso los huesos de un vampiro, cosa que es lo que asían de apoco. Lucy se quejó de dolor, Natsu no toleraba escuchar gritar a Lucy, quería hacer algo, no quería perder a Lucy. Minerva sonrió malvadamente, acerco una mano a la llave de la gargantilla de la rubia y se la quitó en el mismo momento que la luna se posicionaba enfrente del sol, luego todo se volvió rojo. Un destello salió del pecho de la rubia, ella pego un grito ahogado su piel ardía. Sus ojos se llenaron de lágrimas, una gran aura maligna se reunió a su alrededor, Minerva y Yukino fueron empujadas lejos de allí, una niebla cubrió todo. Lo único que se vieron fueron unos ojos rojos abrirse de repente en aquella neblina roja. Una perfecta silueta caminaba de manera atrevida, la neblina se dispersó enseguida y gracias a aquello pudieron verla. Sus colmillos estaban afuera, tan grandes y filosos, sus cabellos eran aún más largos, le llegaban hasta su cintura y formaban rulos en las puntas, su piel más pálida que un papel, sedosa, de porcelana, sus uñas eran largas, sus pechos resaltaban y su mirada era atrevida, demoniaca, sedienta y viva.

-¿Quién… me ha despertado?- pregunto con un tono suave, tierno pero a la vez, atrevido y desafiante.

-mierda- susurraron al unísono Yukino y Minerva.


Perdón por la tardanza! Pero estas semanas no pude ni respirar con la escuela xD si tenía poco tiempo o lo utilizaba para escribir o miraba un rato anime, casi todo lo escribí en el diario de mi celular, en los recreos de mi escuela. Bien espero que la espera hayavalido la pena y eso lo compense poniendo momentos NaLu. Espero que les guste... Gracias por leer. :D