Notas: Rayos, según para estas fechas ya tendría que haber terminado de publicar el material hasta donde llevamos el rol, pero por una cosa u otra no he podido continuar la edición de los capítulos xD
En fin, todavía faltan varios por ser publicados y para estar al corriente, espero la próxima semana actualizar. Saludos y que el Spidoki esté con ustedes ;)
Unespected VII
Como si tuviera miedo de perder a Loki, que ahora ocupaba plenamente la parte de su corazón que debía pertenecerle a esa "persona especial", en toda la noche su cuerpo no se movió, aferrándose a lo que aún le costaba creer que fuera realidad, pero con lo que estaba conforme y satisfecho.
De cierta forma se sentía liberado, más ligero y mucho más tranquilo. Como su tía May se lo había dicho varias veces, él estaba cargando con culpas y penas innecesarias que lo ataban a un pasado oscuro en lugar de quedarse con lo bueno que le había dado la vida.
Una vez más, el destino o la suerte le ponían en frente una oportunidad, una especie de bendición que le daría fuerza para afrontar el futuro incierto, una esperanza... ¿A caso no representaba tal virtud el color verde? Verde como sus hermosas esmeraldas que relucían con brillo especial, enmarcadas por unas largas pestañas que cualquiera envidiaría.
La noche transcurrió tranquila. Peter no pudo haber dormido mejor que aquella noche, lleno de paz y con un calor que le llenaba el pecho. Abrió los ojos por los molestos rayos de sol que se adentraban en la habitación ya en lo alto... Normal si pasaba poco más de medio día.
—Rayos, ¿pues cuánto he dormido? —murmuró aún somnoliento.
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Dormir con Peter se estaba transformando en algo tan normal y cotidiano, como si fueran más de tres noches las que pasara envuelto en la seguridad de sus brazos, sintiendo la calidez de su cuerpo y su respiración acompasada en sincronía con la suya. El roce de su piel como una caricia delicada, un suspiro correspondido en medio de la inconsciencia, un sueño compartido y anhelos vivos que los unían cada vez más fuerte.
¿En qué momento las cosas dieron ese giro tan radical? Era una muy buena pregunta, pero realmente no importaba cuándo ni cómo, lo único que Loki necesitaba saber era que ambos se habían acoplado de un modo perfecto, casi imposible de creer verdad... Pero lo era. Aquello que sí importaba, era el hecho de saberse en paz porque no sentía más ese vacío por la falta de "algo". Ahora tenía un nuevo panorama delante, un nuevo destino, una esperanza que brillaba como ninguna otra en todo el universo. Y no la soltaría, se aferraría con todas sus fuerzas porque era lo que deseaba.
Pronto llegó el amanecer, aunque Loki no abrió los ojos hasta un par de horas después. Lentamente fue siendo consciente de su entorno, y al percibir los brazos de Peter aun abrazándolo sonrió como si hubiera creído que se iría durante la noche. Enfocó el rostro del castaño encontrándolo todavía dormido. Se veía tan relajado y apacible, con un aire inocente que iluminaba su cara casi con un halo angelical. Moría por robarle un beso de buenos días, pero no quería arruinarle tan pronto el sueño, así que prefirió solo mirarlo en silencio, grabando cada rasgo de su calma expresión.
De pronto se encontró divagando, recordando cuando era más niño y hacía enfadar a Peter con sus travesuras, o al contrario, él lo sacaba de quicio. Desde entonces había algo que los unía de un modo especial, y ahora cobraba sentido... Si hubiera aceptado morir por el viejo Loki, hubiera renunciado sin saberlo a esos momentos que ahora compartía con el arácnido. Pensarlo le encogió el corazón, y por reflejo se abrazó más al mayor, buscando rozar muy despacio la punta de su nariz con la ajena.
Nunca estuvo más seguro de haber hecho lo correcto al negarse a sucumbir a los deseos de un alma condenada.
Pasado un rato empezó a dormitar de nuevo, más no quedó profundamente dormido, pues abrió sus esmeraldas al sentir el removerse de Peter y queja por los rayos del sol que ya entraban de lleno por la ventana.
—Como una eternidad, supongo. —mencionó con una sonrisa, mirando los gestos que el otro hacía tratando de acostumbrarse a la luz.
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—¿De verdad? —parecía desubicado, como arrancado de un sueño, aunque esbozó una sonrisa al encontrarse con el rostro de Loki pese a estar medio encandilado por los rayos que le estaban dando de frente.
—Entonces creo que esa eternidad fue muy corta. Además, el destino nunca me la deja tan fácil en tiempos de tranquilidad. —acercó su rostro al de Loki y le miró en silencio con una sonrisa algo estúpida en la cara.
¿Qué tanto le veía? Simplemente le admiraba. Veía ese rostro tierno que había madurado con el tiempo haciéndolo tan atractivo... Y esos ojos, reflejo de su interior soñador. Claro, tampoco podían faltar esos labios que enmarcaban y creaban las más traviesas sonrisas, con el reciente "plus" de volverse peligrosos a la hora de enfrentarse a otros.
Habían compartido alegrías desde hace algunos años atrás, pero esa era una completamente diferente y especial. Peter incluso se atrevería a admitir que era mayor esa felicidad a la que había tenido en tiempos pasados.
Como si el sol estuviera celoso, e insistente en que le prestarán atención a él, se elevó un poco más, haciendo de verdad insoportable la luz en plenos ojos.
—Tal vez sea tiempo de levantarnos... El sol lo pide a gritos. —tanto el sol como su propia rutina diaria le impedían quedarse más tiempo así, enredado en los brazos del hechicero, pero él por sus ganas se quedaría así todo el día si pudiera.
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—Lo sé… A veces el destino es un troll insensible. —contestó en el mismo tono bromista, dedicándose a ver ese par de avellanas que le miraban curiosos y alegres, haciendo juego con esa sonrisa tan viva.
Ese momento fue como si se vieran por primera vez. Y es que de cierto modo tal vez así era, porque finalmente se conocían más allá de la piel o una mirada. Se habían visto en lo profundo de sus almas y habían descubierto los porqués de estar ahí, juntos. Precisamente por ello, Loki caía en cuenta que eso que estaba sintiendo no se le parecía en nada a lo que pudo sentir antes por alguien.
Ante el llamado a levantarse no pudo evitar hacer un puchero. Estaba tan cómodo y a gusto que de verdad quisiera quedarse en la cama todo el día, y mejor si era con Peter.
—Pues que siga gritando, es domingo... —se cubrió la cabeza con la sábana, como un niño pequeño tratando de convencer a su madre para que no le haga ir a la escuela.
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Bueno, al menos no tenía ya la luz en sus ojos. La sábana los cubría perfectamente bien y engañaban al cuerpo para que siguiera dormitando.
—Con mayor razón, hay muchas cosas que podríamos hacer... Incluso dentro de la casa, si es que no quieres salir. —¿Estaba escuchando bien? Ya hasta hablaba como si de verdad vivieran juntos y ese par de días fueran meses o incluso años.
—Podemos hacernos un rico desayuno, ducharnos, ver más películas o... No sé, hay muchas posibilidades. —su boca y pensamientos inconscientemente le habían traicionado. Por suerte se dio cuenta a tiempo y disimuló un poco el doble sentido a lo que realmente quería decir.
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El modo en que Peter comenzó a darle opciones sobre lo que podrían hacer para aprovechar el tiempo le hizo mirarlo entre curioso y atento. Alcanzó a notar al final que trataba de encubrir ese peculiar tono al expresar ideas, como si fuesen una pareja de tiempo y no reciente. Aquello le agradó más que darle gracia, y es que, el que de alguna forma comenzaran a planear cosas juntos le emocionaba.
—No quisiera decirlo, pero tienes razón. Sobre todo, con eso de la ducha, ya sabes... Hicimos un completo desastre anoche. —una queda risilla no se hizo esperar al ver la cara de vergüenza del castaño. —¿Qué? Pude haberlo dicho de un modo más escandaloso, por ejemplo... —pero una mano en su boca le silenció, haciéndole reír otro poco.
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—Por favor, no insistas con eso. —alcanzó a decirle mientras le cubría la boca con la mano y le daba una mirada suplicante. —No hagas que me arrepienta. —jamás podría arrepentirse de lo sucedido la noche pasada, pero de alguna manera tenía que detener sus comentarios pícaros, aunque estos no decían nada que no fuera verdad. Tal vez eso era lo que más le avergonzaba al castaño.
—Bueno, creo que pediré la ducha primero. —le sonrió algo arrepentido por su último comentario a Loki, quien pareció tomárselo muy en serio. Giró un poco su cuerpo para quedar sobre el ojiverde y darle un tierno beso, antes de salir debajo de las sábanas y de la cama.
—Yo te... Quiero… —en su intento por disculparse se le declaró de manera un poco más abierta. Estuvo tentado a decir "te amo", pero aún era demasiado pronto... Pero si las cosas iban tan bien como hasta ese día las palabras saldrían naturalmente sin siquiera pensarlo.
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Su aire travieso se desvaneció al escucharlo decir que podría arrepentirse si continuaba jugando con el tema. Se quedó mudo, inmóvil y con sus esmeraldas apagándose mientras apartaba la mirada. ¿Hasta cuándo aprendería a ser prudente? Si no dejaba de ser tan "niño" lo iba a terminar arruinando, si no es que ya estaba empezando.
Asintió a la petición del castaño, dándose valor para mirarlo con naturalidad, aunque realmente estaba un poco angustiado pese a verle esa sonrisa tranquila. Y de no ser porque Peter le buscó los labios en ese dulce contacto, se habría levantado pensando que era un completo idiota y que no merecía estar con él. Pero al parecer no todo estaba tan mal como creía.
"Yo te... Quiero…"
Loki se le quedó mirando con ojos abiertos, bailando sus esmeraldas en las avellanas, mientras su expresión reflejaba una mezcla de sorpresa con ilusión y un poco de incredulidad. La respiración se le había cortado y su corazón empezó a latir con un ritmo vivo que casi le atraviesa el pecho. De pronto, una sonrisa nerviosa curvó sus labios al asimilar lo que acababa de escuchar, siendo respaldado por la mirada fija de Peter que le decía silenciosamente que era cierto.
—También te quiero, Peter... —correspondió la declaración, echándole los brazos al cuello para abrazarlo. Ahora más que nunca estaba dispuesto a poner todo de su parte para que funcionara. Lo quería y haría cualquier cosa por vivir lo que tenían al máximo, y quien sabe, tal vez después ese afecto llegaría al siguiente nivel.
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La duda estaba presente en sus ojos, temiendo ser engañados de nuevo, y lo único que se podía hacer en esos casos era darle confianza de la misma manera, manteniéndose tranquilo.
El arácnido se sintió aliviado de poder tener la confianza de su ser amado. Perderlo por unas pocas palabras estúpidas habría aumentado su larga lista de estupideces en las que el destino no había metido mano. Soltando un quedo suspiro, dejó escapar una risilla más relajada y comenzó a besar la porción de blanca piel del hombro izquierdo que Loki le ofrecía en medio de ese tierno abrazo.
—Anda, mejor nos bañamos juntos... Hay que ahorrar agua después de todo, ¿no? —dijo estando seguro de que todo marchaba bien entre ellos nuevamente y comenzando a levantarse de la cama, aún con Loki aferrado a su cuello.
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Los besos en su hombro le hicieron suspirar reconfortado. En verdad no sabía cómo explicar ese momento tan lleno de emociones, era mágico, casi un cuento de hadas, pero sin la malvada bruja que quisiera separarlos. Y aunque la hubiera, no permitiría que lograra su cometido.
—Vaya, una araña ecológica... ¿Dónde se habrá visto tal cosa? —decía con una sonrisa ligera, más no burlona, sin soltarse del cuello de Peter. —¿Qué desayunamos cuando acabemos? Creo que se me antoja una ración de Hot Cakes y omelette con tocino frito. —iba diciendo mientras el castaño se ponía de pie y lo cargaba. Por su parte, enroscó sus piernas alrededor de su cintura.
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—En ninguna otra parte, eres afortunado de tener a la única bajo tu encanto. —le siguió el juego poniéndose en camino al baño. Sus manos fueron por debajo del trasero de Loki para darle más apoyo, sin ninguna doble intención... Por el momento.
—Estaba pensando solo en Hot Cakes... Pero el omelette no suena nada mal. Podríamos acompañarlo con malteada de... ¿Fresa, está bien?
Llevaba consigo a Loki sin el mayor esfuerzo, realmente no representaba mayor problema en cargar. Al llegar al baño, abrió la llave del agua caliente para empezar a regular el agua a una temperatura agradable. Quitarse la ropa... Bueno, en ese paso ya se habían adelantado desde la noche pasada.
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—Eso de ser privilegiado me agrada. —mencionó fingiendo altivez. —No es por nada, pero el omelette es mi especialidad. Y… Sí, podemos acompañar con malteada de fresa. —le guiñó un ojo sutilmente.
Ya dentro del baño Peter lo bajó, y mientras el castaño regulaba la temperatura del agua que caía por la regadera empezando a condensar el ambiente, Loki fue en busca de la esponja, shampoo y jabón para dejarlos a la mano.
Nada de aquello lo sentía nuevo. De hecho, parecía muy natural compartir la ducha con Peter. Incluso le echó una mirada por sobre el hombro, y de alguna manera creería que llevaban el tiempo suficiente juntos como para considerar que era una relación estable. Una sonrisa se le escapó, eso de la estabilidad no sonaba nada mal.
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—Pues mi especialidad son los Hot Cakes y las malteadas. —se defendió de las habilidades de Loki. Por un momento le dio la espalda para regular el agua, ni muy fría ni muy caliente. —Bien, creo que está bien así. Ven... —se había metido primero bajo el chorro de agua caliente y jaló con suavidad a Loki junto a él para darle un beso.
Seguía sorprendiéndose de lo natural que estaba resultando todo. Le agradaba bastante, y aunque sintiera algo de temor por lo "nuevo" dejaría que las cosas fluyeran, pues hasta ahora era lo más lindo que había tenido, sin escoger alguna de sus "identidades", y eso ya era bastante ganancia.
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—De acuerdo, entonces tú haces la malteada y los Hot Cakes y yo el omelette. —declaró sonriente, al tiempo que se dejaba guiar dentro de la regadera. La visión de Peter bajo el agua vaya que era atrayente, invitaba a imaginarse muchas cosas nada inocentes… Volvió a pasarle los brazos alrededor del cuello, saboreando sus labios con parsimonia.
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Sus besos se volvían cada vez más atrevidos conforme sus manos se deslizaban por su cuerpo, dando incluso unas suaves mordidas en sus labios y riendo travieso, incitándole con la mirada.
Así como los brazos del hechicero se iban acomodando sobre sus hombros, sus propias manos sostuvieron un momento su cintura, deslizándolas poco a poco alrededor de ella para acariciar con suavidad su espalda, bajar de nueva cuenta y finalmente terminar en su espalda baja. Era algo inevitable estar frente ese cuerpo desnudo y no tocarlo para disfrutar de su perfección.
En la verde mirada de Loki podía identificar cierta malicia reflejada y con la pregunta obvia "¿A caso quieres jugar?", a lo que Peter respondía en un destello "Contigo siempre"...
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Pronto las caricias se unieron a esos besos que habían tomado forma y una dinámica más sugerente. Loki sonreía en total complicidad con el castaño, percibiendo sus manos deslizarse lentamente por su espalda, provocando que su piel húmeda se erizara y el calor aumentara.
Así como Peter jugaba mordiendo sus labios, él buscaba rozar su lengua con los ajenos al succionar despacio, mientras sus manos le recorrían por detrás de la espalda subiendo hacia la nuca y perdiéndose entre su cabello mojado. Eso de bañarse juntos iba a terminar en algo más que "ahorrar agua", y de hecho la estaban desperdiciando, pero al estar así de cerca, tocándose la piel y bebiendo de sus labios aquella miel compartida, era inevitable que se dejaran llevar por el deseo del momento, que impulsado por el vapor del agua caliente aumentaba de nivel con cada roce y cada suspiro.
De vez en cuando sus miradas se encontraban, y en cada vez el hechicero se aseguraba de tener una charla silenciosa, pero lo bastante reveladora con el arácnido. Sus esmeraldas brillaban en un sutil jugueteo lascivo, queriendo incitar a Peter a entrar en el juego. Ver que su respuesta era la que buscaba le hizo morderse el labio inferior, al tiempo que iba acorralando despacio al castaño contra la pared donde acercó sus labios como queriendo besarlo y apartándose, solo dejando que su aliento chocara con el otro.
Sonrió con el gruñido insatisfecho de su "amigo", y halando suavemente su labio inferior entre sus dientes profundizó un beso colando su lengua, mientras le tomaba del cuello con las manos y una de sus piernas se colocaba estratégica y discretamente en medio de las de Peter para tener un contacto más íntimo entre sus cuerpos.
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Tal vez no fue buena idea darle rienda suelta a su libido... Más con el agua cayendo constantemente sobre ellos, pero hacía del encuentro algo diferente a lo sucedido unas cuantas horas atrás. El agua que caía recorría sus cuerpos, y al menos para Peter era como si los dedos de Loki le recorrieran todo el cuerpo, pero las caricias más lascivas eran hechas con más cuidado y detalle.
Los besos que recibía del azabache cada vez eran más adictivos, y no solo sus besos, también su sabor y esa forma tan suya, tan traviesa que le estaban sorprendiendo de una o de otra manera. Esa vez, quien jugó con él y su deseo fue su lengua cálida, húmeda, y tenía que admitir, bastante hábil.
No estuvo consciente en qué momento fue acorralado, despertando de su pequeño ensimismamiento con el frío de las losetas de la pared. No importaba si esos labios de nuevo le pertenecían, pero... ¡Se estaban alejando!
—Gnrr... —no le había gustado esa jugarreta, y sin proponérselo hizo un puchero que Loki aprovechó para tirar de su labio y darle por fin ese beso que tanto deseaba el castaño, un beso más apasionado que parecía que literalmente ambos se estaban devorando.
—Loki... —alcanzó a susurrar entre sus besos, removiéndose entre la pared helada y el contrastante cuerpo caliente del azabache. Tal vez era momento de dejar que él tomara las riendas sin detenerse a pensar en ello y continuar con su deleite con aquel cuerpo y ese par de glúteos.
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Los besos hambrientos comenzaban a humedecer sus labios con la saliva de ambos, algo que mezclado con el roce de sus cuerpos goteantes iba estimulando el deseo por continuar. Y luego de escuchar aquel susurro llamándole entre suspiros, Loki no pensaba en otra cosa más que seguir.
—Me encanta cuando dices mi nombre de esa forma... —susurró contra sus labios, al tiempo que sus manos bajaban por los pectorales del castaño y más abajo hasta llegar a su pelvis. Lo miró con una mezcla de ingenuidad y astucia, sonriendo de lado mientras su mano derecha se deslizaba hasta alcanzar su miembro que empezaba a despertar. Ya que Peter se entretenía con su trasero, era justo que él buscara su propia "diversión".
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El cuerpo del castaño se estremeció nuevamente, mientras respondía con una sonrisa a medias pues se mordía el labio inferior por el roce con su mano.
Mirando de reojo hacia abajo notó que no era el único que despertaba, el miembro de Loki también estaba dando señales de excitación.
—Es que es la única manera de llamar tu atención... —le susurró en broma al oído, al recargar su cabeza sobre el hombro contrario, haciendo un poco más cercano su contacto. Después comenzó a besarle los hombros y el cuello de manera muy lenta, dejando escapar un ligero chasquido entre beso y beso, efecto producido por el agua que recorría aquella deliciosa piel. Mientras tanto, su corazón latía con fuerza sintiendo las habilidades de Loki sobre su miembro cada vez más excitado.
Pero él no se quedaría atrás, continuaba con su masajeo en los glúteos contrarios, deslizando ocasionalmente sus dedos entre ambos.
—Tengo que limpiar aquí... Porque ayer dejé un poco de mí... —susurraba con tono travieso entre suaves jadeos.
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Le complació percibir aquel estremecimiento en el cuerpo de Peter, algo que al mismo Loki le provocó una intensa oleada de calor que se acumuló en su entrepierna. Se dedicó a envolver esa erección en su mano, acariciándola despacio, llegando hasta los testículos y subiendo hasta rozar el glande, sintiendo como poco a poco se iba endureciendo más entre sus dedos.
—Te aseguro que no es la única manera... —le contestó en el mismo tono bromista, pero con tintes sugerentes.
Al estar más juntos, su propia erección se rozaba contra el muslo del castaño, trayéndole un dulce escalofrío que le subió por la espina dorsal. Pronto, los labios de Peter comenzaron a viajar por su piel haciéndole suspirar en medio del vapor y la improvisada lluvia, que con su erótico toque los incitaba a dejar que sus fantasías guiaran cada movimiento.
—Ahh... —ahora fue el hechicero quien tembló entre jadeos ante las osadas caricias en su entrada. —No un poco... Mucho, diría yo... —mencionó con una sonrisa que se transformó en una mueca placentera. —Peter... —clamó su nombre sofocado por la sensibilidad, sujetándose de su hombro con la mano libre y juntando más su pelvis por reflejo, comenzando a frotarse suavemente contra la húmeda y caliente piel del arácnido.
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Sus dedos se fueron adentrando más entre ambos glúteos para acercarse y acariciar con delicadeza el pequeño orificio.
—Creo que entiendo por qué te gusta escuchar tu nombre de "esa" forma... —dejó escapar una risa baja, insistiendo en acariciarle en esa zona tan sensible. Pero Peter no salía "ileso" de aquel encuentro. Su cuerpo se estremecía con el roce del miembro cálido y a medio despertar de Loki. Su entusiasmo se notaba claramente en su erección que no mentía en su placer por las manos ajenas.
—¿Está sería otra manera de llamar tu atención? —poco a poco fue intentando meter uno de sus dedos, aprovechando la lubricación que el agua ofrecía.
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Respondió con una sonrisa ante la referencia de lo erótico que resultaba llamarse mutuamente en medio del jugueteo pasional. Ninguno estaba hecho de roca, era natural que su libido despertara y les hiciera disfrutar más al escuchar cuan deseados eran el uno por el otro.
Se dedicó a seguir masajeando la erección del castaño, subiendo hasta la punta para rozarle con el pulgar haciendo círculos. Notó un respingo en el cuerpo de Peter, con lo que relamió sus labios sin dejar de mirarlo. Aunque pronto, él mismo fue quien se estremeció gratamente, exhalando un jadeo al sentir aquel dedo introduciéndose en su interior.
—Podría ser... —mencionó con el ceño fruncido y las mejillas encendidas, al tiempo que separaba un poco las piernas.
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—Si lo es me gustaría hacerlo más seguido... Tu rostro se ve muy lindo… —siguió con las bromas, pero su voz había cambiado un poco. Ahora era más grave y un poco ronca.
Poco a poco fue estimulando su entrada, repartiendo besos por su cuello y unos pocos a sus labios. Loki no era el único que podía jugar a tentar al otro y terminar sin el contacto. Respiraba su aliento y escuchaba los suaves quejidos en su oído, ignorando el constante ruido del agua al caer.
—¿Eres mío? —se atrevió a preguntar, deteniendo un momento sus besos para mirar fijo las esmeraldas contrarias, aunque su cuerpo le reclamara las caricias de Loki que también se detuvieron un momento ante tal pregunta. No quería admitirse error alguno ante lo que ya se estaba contrayendo entre ambos, pero el destello del recuerdo del hermano mayor se hizo presente e hicieron temblar esos cimientos.
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El tono en que Peter bromeaba le sacó una sonrisa cómplice, pero al mismo tiempo hizo que su piel se erizara pues su voz ya comenzaba a escucharse matizada por la excitación.
—No tengo... Problema con eso... —suspiró profundamente al sentir las suaves embestidas con que ese dedo lo estimulaba.
Cada vez le gustaba más la forma en que ambos parecían intuir lo que el otro quería, como si pudieran leerse plenamente sin margen de error. Y le fascinaba más todavía que Peter le mostrara ese lado suyo tan sugerente, jugando a tentarlo entre besos y roces como él se lo hacía.
Cerró los ojos un instante, percibiendo las placenteras sensaciones que iban en aumento y liberando uno que otro gemido bajo con sus labios cerca del oído de Peter. Mientras tanto seguía dándole un poco más de atención al glande del miembro contrario, atrapándolo entre su mano y bombeando con sutileza, un movimiento delicado sin llegar a ser una completa masturbación sobre todo el miembro. Escuchó al castaño, quien también delataba el placer que le provocaba entre jadeos, aunque no fue lo único que salió de sus labios.
Abrió de nuevo sus esmeraldas y se quedó quieto con la pregunta. Miró directo a sus avellanas con aire agitado y el corazón vuelto loco. Pudo ver un claro destello inquieto en esa mirada, como si en el fondo temiera que aquello que ahora tenían no fuera real o simplemente se tratara de algo pasajero y sin sentido... Antes su corazón latía por alguien que jamás le dio su lugar, ¿seguiría atado a un recuerdo que le trajo más sufrimiento que alegría?
—Lo soy... —afirmó con verdad y reforzó sus palabras con un beso lento pero profundo, tomando el rostro de Peter entre sus manos… La respuesta a su propia pregunta era "No". No necesitaba mirar al pasado para volver a sentirse completo pues, aun así, algo siempre le faltó. Peter era su presente y deseaba que fuera su futuro.
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Una sonrisa más relajada se dibujó en el rostro goteante de Peter, quien cerró sus avellanas para recibir el beso que confirmaba las palabras del hechicero. No era su culpa, aún le costaba creer tan buena suerte de encontrarse con su media... Manzana dorada.
Unos ligeros chasquidos provocados por sus besos, en los que sus lenguas se reconocían y disfrutaban del sabor ajeno, se mezclaban entre los sonidos húmedos que resonaban en las paredes del baño. Esos pequeños jugueteos hacían del encuentro más entretenido.
—Gracias… —dijo el castaño en un breve respiro. —Aún me siento en un sueño... —se excusó sin separarse demasiado de su ahora pareja (porque lo eran, ¿o no?), paseando la punta de su nariz por las mejillas del ojiverde.
—Necesitaba saberlo para poder reclamarte... —había vuelto su lujurioso deseo, ahora más encendido que antes, sintiéndose libre de poder marcar aquel cuerpo que podría compararse a cualquier escultura griega.
De un rápido movimiento cambió la posición, siendo él quien acorralaba ahora a Loki contra la pared e inclinaba su cabeza para empezar a succionar y chupar parte de su cuello hasta dejar una marca rojiza, que con las horas se tornaría más oscura.
Sus manos dejaron en paz el trasero de Loki por un momento para cargarlo y sostenerle de su estrecha cintura, y hacer que este le rodeara nuevamente las caderas con sus piernas.
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La sonrisa que vio en los labios de Peter antes de adueñarse de ellos le llenó el alma, y entre besos acuosos iba recalcando que era suyo y de nadie más. Su cuerpo, su mente y alma le pertenecían porque supo llegar al centro de su corazón del modo más inesperado pero certero.
Y todo comenzó como un juego, un reto para ver quién de los dos resistía más, incluso pudiera haber sido solo una clase de "terapia" para sus males y nada más. Pero el destino era caprichoso, o tal vez era sabio.
Entre suspiros y labios húmedos por el agua y la saliva de ambos, el beso fue agotándose despacio hasta que hubo un momento de tregua para respirar, y en donde Loki escuchó aquellas palabras del castaño que le hicieron mirarle con ternura.
—Te aseguro que no es un sueño... —respondió con suavidad, aunque al notar ese cambio en la tonalidad de voz del arácnido su cuerpo reaccionó estremeciéndose y su corazón se aceleró en milésimas. —Ahora ya lo sabes... —el momento retomó su intensidad, incluso el vapor parecía volverse más caliente... ¿O era él quien se calentaba de más con la referencia de lo que Peter haría?
No tuvo tiempo de elegir una opción, pues de pronto su espalda ya contactaba el frío mosaico que le sacó un jadeo por el contraste de temperatura, más no fue el único motivo por el que comenzaba a quejarse. Los labios del castaño se encargaban de marcar su piel, derritiéndole entre mordidas y succiones que le hacían alzar la cabeza para darle espacio y gimotear con placenteros tonos, mientras una de sus manos se perdía entre su cabello húmedo y la otra le recorría parte de la espalda media, como arañando, pero sin llegar a lastimar.
Pero su deseo aumentó al ser alzado para quedar sobre las caderas del arácnido. Enredó sus largas piernas en torno a él y con sus manos se aferró de sus hombros, mirándolo con hambre en sus esmeraldas y una gota de agua colgando de su labio inferior.
—Te quiero, Peter... —las palabras brotaron de sus labios con esa naturalidad que todo ser proclama a otro cuando lo que siente es sincero.
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El simple tacto de las delgadas y finas manos de Loki sobre su piel o entre su cabellera húmeda hacían que la pasión que sentía por dentro aumentara, que su pulso se acelerará y que su hambre creciera notándose en el entusiasmo que ponía en hacer aquella marca de propiedad.
Al separarse se encontró con esos destellantes ojos que lo devoraban. —Yo también te quiero... —su corazón había dado un vuelco, escucharlo de su propia boca y con su voz le daba completa seguridad, reconfortándolo de sus miedos y temores.
Sonrió de lado al ver sus goteantes labios, tan deliciosos... No esperó más y comenzó a besarle nuevamente, con más hambre de las deliciosas mieles que podía emanar. Al ir prolongando el beso, acompañado de una exquisita danza entre ambas lenguas que se rozaban con ansias puras, su miembro que había sido abandonado encontró un lugar bastante agradable en donde posarse y seguir con las atenciones que le habían sido retiradas.
Sí, se había acomodado entre los glúteos del hechicero. Claro, no era lo mismo, pero estaba más cerca de aquel lugar en donde le había gustado estar la noche pasada. Peter comenzó a mover lentamente su pelvis, frotando su miembro contra el trasero de su "querido".
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Correspondió el beso apasionado sin pensarlo, abriendo sus labios y acoplándose a los ajenos en busca de un contacto más fuerte al entrelazar sus lenguas que se reconocían en cada roce.
Suaves jadeos acompañaban el contacto, igual que chasquidos y suspiros ruidosos por la intensidad con que se devoraban. Todo aquello los estaba llevando al mismo escenario de la noche anterior, y sería mentir si Loki dijera que no lo ansiaba. Volver a unirse con Peter de esa forma era lo que más deseaba en ese instante.
Cuando el castaño empezó a frotarse despacio contra su entrada liberó un quedo ronroneo y contestó con un apenas perceptiblemente sutil movimiento de caderas, sujetándose del cuello de Peter para tener un poco de balance y poder incitarlo, al tiempo que él mismo buscaba friccionar su erección contra el abdomen marcado que le brindaba una sensación bastante placentera.
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—Yo solo quería... Una ducha normal... —se quejó el chico arácnido entre risas y fuertes jadeos que denotaban su deseo carnal.
El calor no solo se acumulaba entre sus piernas y el redondo trasero de Loki, también lo hacía en su abdomen en dónde el ojiverde se frotaba con sutileza, aunque podía sentir perfectamente bien sus movimientos y la fricción de sus pieles.
—Loki... ¿Puedo hacerlo? —fácilmente pudo sostener al ojiverde con un brazo, mientras su mano derecha se deslizaba por las blancas y firmes piernas en su cadera para ir al punto en donde había dejado estimulaciones pendientes.
Pese a que se denotara en Loki el deseo, sentía la necesidad de pedir permiso. Aunque se mostrara una faceta poco conocida de Peter aún conservaba algo de pudor.
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—No fui yo quien... Empezó... —regresó en el mismo tono divertido, pero notablemente sofocado por la excitación que lo tenía con el deseo a flor de piel, transpirando por cada poro y encendiendo sus esmeraldas cristalinas.
El contacto entre sus cuerpos se volvía cada vez más necesario, ambos se buscaban entre roces sugerentes y gestos que invitaban a continuar, y al parecer pronto avanzarían... Miró a Peter con un deje de sonrisa, pero no tardó en tornar su expresión anhelante, más aún, sintiendo el toque de su mano sobre la piel de sus muslos que llevaba una trayectoria hasta su entrada.
Jadeó despacio, el vaho que salió de su boca se mezcló con el vapor que los cobijaba.
—Me molestaré mucho... Si no lo haces... —trató de que sonara a broma, pero la excitación hizo que su voz sonara más como un "te necesito".
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La manera en cómo había obtenido la respuesta le sorprendió por un momento, pero al obtener una afirmación sonrió ligeramente a causa de la gracia y la ternura que le había producido. Le dirigió una sonrisa confiada y divertida antes de darle un beso rápido.
—Gracias... —sin esperar otro poco introdujo un dedo y comenzó a estimular aquella entrada. La necesidad de unir nuevamente sus cuerpos le hizo actuar rápido y pronto se unió un segundo a la tarea.
El calor aumentaba entre ambos cuerpos. Podía sentir que el cuerpo de Loki se estremecía ligeramente al tiempo que soltaba suaves jadeos que lo provocaban y excitaban más y más.
Sentía que si no se unían pronto estallaría en locura. Sus dedos, mientras tanto, hicieron un movimiento como el de un par de tijeras para intentar dilatar el pequeño orificio y en cuanto pudo, como si supiera exactamente a dónde dirigirse, su miembro se colocó entre sus dedos que abrían un poco más la entrada y fue introduciéndose apenas un poco.
—Si te hago daño... Solo házmelo saber para... Detenerme... —tal vez la noche anterior la advertencia hubiera sido de más, pero ahora era un poco diferente pues no se había tomado su tiempo para dilatar lo suficiente aquella entrada tan estrecha, pero su organismo ya lo demandaba.
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Correspondió esa sonrisa para reafirmar que su respuesta era un "si", seguido de aquel contacto breve entre sus labios. Asintió a su agradecimiento, que en el fondo le daba cierta curiosidad porque tuviera que pedírselo cuando ya lo habían hecho, pero más que molestarle, ese detalle le hizo quererlo un poco más.
Pronto sintió un dedo entrando y sus manos se aferraron de los hombros contrarios, conteniendo un poco el aliento, pero soltándolo en un jadeo al empezar los estímulos. La mirada se le nublaba y sentía el calor aumentando, sonrojando sus mejillas y perlando su cuerpo entre las gotas de agua. No perdió contacto con esas avellanas un solo instante, acariciándole el rostro con sus manos, aunque un gemido sorpresivo atravesó su garganta y frunció su ceño cuando un segundo intruso se colara.
Relamió sus labios, aferrándose del cuello de Peter, sintiendo su cuerpo estremeciéndose. Sus jadeos se iban transformando en quedos gemidos por la forma en que el castaño movía sus dedos adentro, encendiendo más su deseo por volver a tenerlo en su interior, fundiéndose como uno solo. Y al parecer no era el único que lo ansiaba, pues no tardó en sentir el glande rozándose en su entrada y haciendo presión de modo suave hasta quedar insertado.
Tembló un poco, incluso su respiración se cortó y su entrecejo se frunció de modo más marcado, clavando los dedos en los hombros del arácnido.
—Espera... —pidió respirando agitado y mirándolo incierto. Un poco de miedo le invadió por la premura, no lo detendría totalmente, pero necesitaba un momento para relajarse. Concentró su atención en su entrada, y apelando a su factor curativo fue compensando la falta de preparación para alojar aquel miembro endurecido.
—Sigue... —le dijo en un susurro y Peter volvió a empujar despacio, pero sin pausa. Loki pegó cabeza y espalda en la pared, aun aferrándose del castaño, cerrando los ojos y respirando profundo.
En cuanto el miembro erecto de Peter quedó por completo dentro volvió a pedirle que esperara un poco, y mientras acostumbraba a su cuerpo, llevó la mano derecha a su propia erección para masturbarse y así ayudarse a entrar de nuevo en "calor".
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Peter aún se sentía inexperto, pero por todas las respuestas que obtenía de los gestos y gemidos bajos de Loki sabía que estaba haciendo las cosas bien. Una vez excitado no creía ser capaz de sentir su miembro más erecto, pero con cada gemido que escuchaba y cada vez que las manos contrarias se aferraban a su cuerpo sentía que su excitación aumentaba.
Esa fue la primera vez en que Loki le pedía algo de tiempo. Tal vez sí se había precipitado en insertar su miembro, y si quería que el hechicero no "sufriera" por mucho tiempo tendría que acelerar su proceso de llegar al clímax, pues conociendo a Loki, y después de unas pocas experiencias juntos, sabía que no dejaría las cosas "a medias".
Un susurro se deslizó hasta sus oídos animando a continuar y así lo hizo. Con ambas manos libres sujetó la cintura de Loki para empujar poco a poco, abriéndose camino en su estrechez para terminar rápido. Le preocupaba que solo fuera él quien estuviera complaciéndose a costa del contrario.
Pese a la imagen agitada que Loki le brindaba el castaño comenzaba a tener sus dudas en continuar. Estaba dispuesto incluso a detener todo, pero... Tal parecía que el ojiverde se había dado cuenta y no lo dejaría ir, pues sin prisa llevó su mano derecha a su miembro para comenzar a estimularse él mismo.
—Loki, Loki, Loki... —susurró su nombre entre risas como diciendo "tú no tienes remedio", como si hubiera entrado en su mente para leerle los pensamientos y hacer eso a propósito, aunque sólo se tratará de relajar y continuar con su apasionado encuentro.
Más seguro y después de un poco de tiempo comenzó a moverse dentro y fuera, sujetando la cintura del azabache.
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Aun en medio de la agitación, y el breve escozor, percibió las dudas de Peter. Sabía que si el temor a lastimarlo le dominaba entonces se detendría y no quería eso, quería continuar hasta el final. Su táctica pareció funcionar pues ahora escuchaba su nombre entre quedas risas, algo que le destensó y provocó que sonriera para el castaño sin dejar de tocarse.
No pronunció palabras con los labios, pero si con la mirada, diciéndole algo como "sabes que te gusta verme hacer esto". Fue entonces que luego de unos instantes las embestidas comenzaron suaves y consideradas. Loki ladeó el rostro con los ojos cerrados, inhalado profundo y ralentizando un poco el movimiento de su mano sobre su miembro. No era tortuoso, si lo fuera sabría que algo no estaba bien y le obligaría a salir, solo se trataba de la estrechez que iría cediendo conforme Peter lo penetrara.
Cuando su cuerpo empezó a soltarse y acostumbrarse, leves gemidos salieron de entre sus labios y dejó de masturbarse. El placer volvía erizándole la piel, aumentando su calor y alimentando su deseo que acrecentaba mientras más sentía la dureza de Peter marcándolo una vez más como suyo.
—Mngh... —alzó el rostro y onduló con sus caderas mientras se sujetaba de los hombros del castaño. —Peter... —lo llamó por su nombre, un clamo profundo, como una súplica desesperada por ser escuchada.
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Los gemidos del azabache se mezclaban en el aire con la respiración profunda y sonora del castaño, que disfrutaba la calidez interna que rodeaba su miembro.
"Peter", aquel llamado le hizo perder el control que lo mantenía a raya. Las estocadas comenzaron a acelerar su ritmo y a aumentar su profundidad gracias a la posición de ambos.
—Mgh... Ahh... A la próxima... Creo que no podré... Entrar... Estás cada vez más... Estrecho… —mencionó con burla, más para él que para Loki. Además, era obvio por sus fuertes jadeos y su agitación denotaba por completo lo que su cuerpo gozaba dentro de la estrecha entrada.
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Liberó un gemido que resonó por cada esquina del baño cuando Peter acelerara. Su espalda se curvó un instante sintiendo las embestidas más profundas, había provocado las ganas del castaño y eso le complacía.
—Entonces... Tal vez tengamos que... Ahh… Cambiar de... Roles... —le regresó la broma entre jadeos sofocados y un deje de risa.
Tomó su rostro entre sus manos, acercándose por un beso que se interrumpía con frecuencia por el movimiento, dejando que ambos respiraran el aliento del otro.
—Pero te gusta que... Mnnh… Sea estrecho... ¿No es así? —susurró a su oído, pasando su lengua por detrás del lóbulo y mordiéndolo después, buscando sus puntos débiles para incitarlo.
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—Tal vez... Mngh... —en medio de su delirio el castaño no dejaba de penetrar aquel cuerpo que pendía de él. La idea de intercambiar roles apenas y se le cruzó por la cabeza, dejándola escapar sin mucha importancia.
Las manos de Loki fueron a su rostro, le acariciaron brevemente y después busco sus labios, los cuales no le negó. Al contrario, también buscaba con hambre los labios contrarios, pero los besos no duraban mucho debido al constante movimiento. Otros tal vez se sintieran satisfechos de respirar el aliento del otro, pero ellos no, seguían buscándose para saborear las dulces mieles que tenían por ofrecer.
Por travesura o no, el ojiverde le susurró al oído provocando en Peter una nueva oleada de lujuria que le hizo actuar.
—Como no tienes idea... —respondió con cierta malicia en su voz ronca de placer. Sus manos soltaron un poco el cuerpo de Loki, dejando que la gravedad hiciera su parte al hacer caer un poco el cuerpo de su amante, profundizando así las penetraciones que ahora daba con más fuerza.
Peter, con el placer a flor de piel, se sorprendió incluso a sí mismo por las acciones que estaba tomando. Había tenido un par de relaciones con Gwen, pero nunca antes había llegado a actuar a tal punto. No le desagradaba la idea, al contrario, le alegraba, aunque estuviera un poco confundido, y más al ser Loki quien sacara ese estado suyo.
El baño ahora estaba nublado por el vapor de agua e inundado por los húmedos sonidos que hacían sus pieles al chocar una con otra y los gemidos que ambos dejaban salir de sus gargantas, haciendo aún más erótico el ambiente.
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Aquello de cambiar roles fue una idea más por molestar al castaño que en serio, por eso sonrió con tintes divertidos aun entre el placer, porque la forma en cómo había contestado era claramente vaga y sin prestar atención. Bien pudiera pensar en algo para ponerlo después contra las cuerdas al recordarle que hubo accedido a hacer tal o cual cosa mientras estaba perdido entre nubes de placer dentro de su cuerpo, pero lo cierto era que ni Loki pensaba con total coherencia en ese momento.
Aunque sí pudo reaccionar a lo demás al escuchar ese toque malicioso en la voz ronca de Peter. Jadeó por la fuerte oleada de calor que le sobrevino, su miembro incluso palpitó y se humedeció con pre seminal, pero terminó soltando un gemido agónico de puro placer al ser penetrado con esa profundidad que llegó a tocar el punto exacto donde el delirio se acrecentaba.
—¡AAHHH!... Nmgh... —el éxtasis de aquel momento apasionado impedía que silenciara el disfrute que Peter le hacía sentir.
Gotas de sudor mezcladas con agua resbalaban sobre su piel, su mirada nublada apenas podía mantener el contacto con esas avellanas de pupilas dilatadas, sus labios de un cereza encendido haciendo juego con sus mejillas sonrojadas y esas marcas de pertenencia que adornaban su cuello.
Por reflejo su mano derecha viajó de nuevo a su erección para masturbarla al ritmo de las embestidas, mientras con el brazo libre se abrazaba del arácnido y sus caderas buscaban aquel delicioso falo en su acalorado vaivén.
—Te quiero... —declaró con la respiración agitada, mordiendo la piel del cuello de Peter mientras ambos se acoplaban en esa euforia que los tenía tocando las puertas del mismo cielo.
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Al ver a Loki de aquella manera, sonrojado y con sus delgados y exquisitos labios haciéndole juego, compartiendo las delicias del acto de amor que siempre estaba rodeado de tabúes, comprendió que el ojiverde siempre había sido la puerta que se abría después de que otra se cerraba, que tuvieron que pasar unos años para poder verla como una opción y una decisión definitiva.
"Te quiero", fueron las palabras que resonaron en su cabeza. Un "te quiero" acompañado de un agarre firme a su cuerpo, tanto del brazo que le rodeaba la espalda como del interior de aquel cuerpo hermoso que parecía exigirle que se quedara más tiempo unido a él. Un "te quiero" cargado del más puro deseo, tan palpable como ellos mismos.
—También te quiero... Hmn... —respondió al tiempo que su rostro se deformada en una mueca por los dientes de Loki clavándose en su piel para dejar su propia marca.
Entre sus cuerpos podía sentir el constante movimiento de Loki al masturbarse y llevó una de sus manos sobre la del ojiverde para acompañarle en los movimientos de bombeo, mientras que la otra seguía sostenido el cuerpo amado.
—Tengo que hacerlo... —se excusó, refiriéndose a los estímulos que daba acompañando de su mano. —Es que estoy próximo a... ¡Ngh! ¿Por qué eres tan... Deseable?... —se quejó dejando escapar otras risas... Aunque parecían más gemidos que otra cosa.
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"También te quiero", escuchar la correspondencia en aquellas palabras matizadas por jadeos apasionados hizo que su corazón diera un vuelvo. Su frenético latir ya no era solo por el vigor del acto sino por la emoción que aquella frase representaba. No solo estaban desfogando sus ansias, los deseos truncados acumulados en sus cuerpos, era más que solo sexo, estaba seguro que el afecto que los unía iba más allá.
Dejó de succionar la piel del cuello para lamer con dedicación, justo cuando notó una mano colocándose sobre la suya que daba atención a su miembro. Sonrió con la excusa, intercalando suspiros y gemidos que chocaban contra el oído del castaño.
—Mngh… También yo... —del mismo modo que Peter, Loki ya sentía cercano el momento. Intencionalmente contrajo su interior buscando provocar al arácnido, y vaya que lo había logrado pues su voz resonaba ahogada entre gemidos que sin duda lo excitaron al punto de humedecerse considerablemente.
Exhaló extasiado, frotando el costado de su rostro contra el ajeno, más una baja risilla brotó con algo de ronquera en su garganta.
—No lo sé... Tal vez... Ahh... Sean... Las manzanas doradas... —respondió entre broma y malicia, reclamando esos carnosos labios en un beso fuerte y voraz, dejando que Peter se hiciera cargo de su erección para poder sostenerse de su rostro con ambas manos. Sus piernas se enredaron en su cintura con firmeza al sentir que pronto terminarían, pues esta vez la excitación de ambos pareciera estar coordinada en tiempo.
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Pese al húmedo ambiente que los rodeaba, y lo húmedo de sus cuerpos, el castaño podía sentir perfectamente el líquido pre seminal que brotaba del falo de Loki. Seguro estaba tan extasiado como él.
Su corazón latía fuertemente, así como también sentía palpitar su miembro en cada estocada que daba. Pronto llegaría, solo un poco más...
—¡Loki! Mgnhhh... —llamó a su pareja, incluso antes de que este terminara de decir su broma, en un tono anhelante que pareció entender a la perfección pues le tomó del rostro con ambas manos y le besó con hambre, como lo venían haciendo desde hace poco.
Estaba a nada de llegar a su clímax y no lo haría solo. Su éxtasis le hizo pegar el cuerpo de Loki contra la pared y dar sus últimas y fuertes estocadas para alcanzar aquel punto que volvía loco al hechicero, todo sin dejar de masturbar la erección que palpitaba en su mano con cada bombeo.
—¡NGHAH! —el pequeño cuarto de baño se llenó de un gemido sincronizado de ambos, liberando toda esa energía que habían acumulado a través de su blanca semilla.
Peter, con el cuerpo algo tembloroso, se sujetó en un abrazo a Loki que seguía aferrado a él con manos, piernas e incluso su insaciable interior, respirando a la par agitados y satisfechos de las delicias que aquel orgasmo compartido les brindaba.
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Devoraba los labios del castaño sin dar tregua, entre jadeos y fuertes respiraciones, gemidos ahogados y aliento húmedo por el roce apasionado de sus lenguas buscándose. No sabía si por el hecho de hacerlo una segunda vez era que ambos estaban tan excitados, o porque hacerlo en el baño, bajo el agua y con el vapor, lo volvía todo más erótico. Tal vez fuera un poco de ambas cosas, y la verdad no importaba mientras los dos estuvieran conectados de aquella forma, disfrutando y pidiendo más.
Al contactar su espalda contra la pared un gemido ansioso escapó de entre sus labios, y seguido a ese vinieron más uniéndose al coro de sonidos provocados por el creciente placer que experimentaban.
Ya no faltaba mucho, y Peter los acercaba cada vez más a ese glorioso momento de plenitud acalorada. Su cuerpo comenzó a estremecerse, los espasmos en su interior se volvían constantes, el fuego en su piel quemaba placenteramente, al igual que su miembro palpitaba sin dejar de emanar pre seminal.
—¡MNAGH! —fue entonces que se abrazó al castaño cuando una fuerte oleada placentera le atravesó como ráfaga, el momento justo donde gimiendo derramó su simiente en la mano ajena y por dentro atrapaba con fuerza aquel falo que lo llenó con calidez.
El efecto intenso del orgasmo tardó algunos instantes en aplacarse, dejando al hechicero entumecido, temblando, agitado y apenas consciente de su entorno al escuchar vagamente el sonido del agua cayendo y contactando el suelo, junto con la respiración de ambos. Su corazón acelerado parecía estar a punto de estallar, pero estaba feliz. Se sentía pleno y amado, ¿qué más podría pedir si estaba con la persona correcta? Porque Peter era el correcto.
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Estando así, abrazados uno al otro, agitados y compartiendo las maravillas de su unión, Peter se sentía pleno, seguro y tranquilo. Nada podría perturbar su felicidad en esos momentos. Respiraba el vapor caliente de la ducha, pero también percibía el aroma de Loki. Un aroma que se volvería más que una adicción, sería una necesidad.
No estuvo muy consciente de cuánto tiempo habían durado en medio del orgasmo, pero el dolor de la rigidez en la que se había quedado el resto de su cuerpo le hicieron reaccionar, percibiendo nuevamente su entorno.
—Loki... ¿Estás bien? —preguntó moviéndose poco a poco, besando con delicadeza su cuello y apartando la espalda contraría de la pared, sujetando al ojiverde de las piernas —¿Sigues vivo? —terminó preguntando un poco más tranquilo y en son de broma después de haber recibido un suave quejido como respuesta.
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Prácticamente se quedó aferrado al cuerpo de Peter como un koala, en espera de regular su respiración y aplacar toda esa ola de sensaciones que lo habían dejado fuera de combate. Fue entonces que escuchó la pregunta del castaño, aunque casi le pareció haber sido un eco lo que oyó.
"Mhm", fue su breve respuesta. Tan agotado estaba que apenas pudo formular un quejido por lo bajo, más terminó emitiendo un deje de risa cansada, y removiéndose un poco quedó mirando a su pareja.
—Supongo que sí... —su tono de voz era ligeramente ronco por todo el "escándalo" que no pudo acallar. Pegó su frente a la otra, dejando escapar un suspiro largo y satisfecho. —Esto de ahorrar agua no está funcionando... —rió en complicidad con Peter. Ciertamente no aplicaba el ser ahorrativos cuando las hormonas se volvían locas.
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El estado casi sonámbulo de Loki le causó gracia y ternura. No recordaba algo similar en tiempos pasados, claro, sin ser necesario el sexo. Eso le hizo sonreír abiertamente al juntar sus frentes.
—Ok, tal vez ese fue mi error, pero... Puede que si haya funcionado un poco… —bajó su mirada para hacer notar que casi no había rastro del pasado éxtasis de Loki en sus cuerpos, pues el agua que caía en ellos se lo había llevado.
Después de intercambiar otras pocas risas cómplices Peter besó con ternura los labios del hechicero.
—Mi apetito ahora es mayor... Creo que deberás preparar doble omelette… —al decirlo recorrió las piernas enredadas alrededor de él sin malicia alguna, pues esta ya se había liberado. Era como una señal de que tenían que separarse, aunque ninguno de los dos quisiera hacerlo realmente.
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De nuevo las risas cómplices no se hicieron esperar ante la referencia de lo que el agua se había llevado consigo.
—Eso es algo bueno, entonces… —las bromas cesaron por unos instantes, pues un tierno beso no podía ser despreciado por ningún motivo, y menos después de haber consumado por segunda vez aquel afecto que cada vez se fortalecía un poco más. Mientras sus labios se tocaban no había jugueteos sugerentes pues ambos respiraban calma y sosiego, y su hambre ahora si se trataba solo de algo que podría saciarse con un buen desayuno a base de omelette, Hot Cakes y malteada de fresa.
—De acuerdo… Que sea doble para ambos... Y tú tendrás que preparar la mitad del paquete de Hot Cakes... —añadió sonriente, mirando esas brillantes avellanas y esa radiante expresión que mostraba el castaño.
Ante las caricias en sus piernas suspiró comprendiendo el trasfondo. Ya habían pasado un tiempo considerable sin separarse, y aunque no quisieran tenían que hacerlo.
—Será mejor si... —hizo una expresión de "salir" junto con un breve movimiento de cabeza, indicando que era hora. Se sujetó de los hombros del arácnido para que este pudiera tomarlo de la cintura y elevarlo despacio mientras se retraía poco a poco. Una vez libres, sus pies tocaron de nuevo el piso encharcado, y notó que por sus piernas corría no solo agua sino restos del semen de Peter, pero no hizo referencia a ese detalle para no abrumarlo.
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—Serán los mejores Hot Cakes que habrás probado en tu vida... Antes de que llegues a probar los de mi tía. —admitió con tranquilidad mientras tomaba a Loki de la cintura y lo elevaba para poder terminar aquella maravillosa unión.
Sin embargo, su miembro no fue lo único que sintió liberado de ese par de glúteos. De nueva cuenta había dejado parte de él, mucha parte de él, dentro de Loki, pero a diferencia de la vez pasada ninguno hizo referencia a eso, haciendo que Peter se sintiera un poco más relajado.
Por unos segundos se perdió en esas esmeraldas que desde tiempo atrás le intrigaban y que ahora, después de todo lo sucedido, podía darse esa libertad. Con el tiempo tal vez podría aprender más de ellos.
Soltó un suave suspiro, se acercó para besarle la frente y de paso alcanzar el shampoo.
—Te quiero como las arañas quieren a sus presas. —bromeó un poco, el agua comenzaba a sentirse fría y no estaban ahorrando precisamente... ¿Cuánto tiempo llevaban dentro?
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—Seguro que sí. Prueba de ello fue esa deliciosa lasaña, así que tendrás que esmerarte. —mencionó igual de tranquilo, pero con un ligero toque divertido, dándose el lujo de mirar a Peter unos instantes como este lo hacía con él.
Le gustaba mucho cuando se perdían ambos entre miradas, como queriendo descifrar cada pensamiento y aprender a leerse la mente. Cerró los ojos en medio de una sonrisa con ese beso en su frente, sintiéndose pleno y más que dichoso.
—¿Como las arañas quieren a sus presas? Es decir… ¿Envueltas con telaraña y bien resguardadas? —regresó la broma, y por su parte tomó la esponja para enjabonarla y hacer espuma.
El vapor de antes poco a poco iba desvaneciéndose pues el agua ya estaba perdiendo calor, esperaba que fuera suficiente para terminar de bañarse, no tanto por él sino por Peter, no quería que terminara resfriándose. Pero por si acaso cerró la llave del agua fría, así al menos estaría templada.
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—Por supuesto que sí. Te quiero en mi telaraña, en donde pueda mirar cada movimiento que haces y... Comerte en el momento que yo quiera.
Había echado un poco de shampoo en sus manos para tallar la cabeza contraria, y para el momento en que dijo lo último estaba seguro que esos ojos no lo mirarían con ese brillo tan suyo de gracia con la espuma que había creado en pocos segundos.
Por su parte, Loki frotaba su cuerpo con la esponja jabonosa. Podía sentir en esos roces que lo hacía con íntimo cuidado y dedicación, causando en Peter un sentimiento inexplicable que le hacía latir el corazón con alegría.
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Soltó una risilla divertida con la respuesta del castaño, y de haber podido lo habría "atacado" con miradas juguetonas. —Uhm, bueno... Ser tu presa no suena tan mal si me "comes" tan bien. —regresó en tono travieso mientras sus manos dirigían cuidadosamente la esponja por el cuerpo de Peter.
El masaje en su cabeza era igual de suave y delicado. Se tomó un instante para percibir lo que sentía y era una calma tan rara, aunque no por ello menos hermosa. Ambos se tocaban, pero no era con deseo y lujuria sino algo más puro, casi inocente. Suspiró despacio ante tal descubrimiento, pues el que no solo fuera pasión desenfrenada lo único que los motivara a tocarse ya era muy prometedor.
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—Jajajaja, ¿de verdad? No quieras adularme. —rió tímido, no estaba acostumbrando a dichos comentarios, aunque tampoco era como si se la pasara de cama en cama.
El agua que caía entre ellos limpiaba rápidamente la espuma que cubría parte de su cuerpo y que abundaba en la cabeza de Loki. Peter seguía frotándola con suavidad para hacer que todo resto del shampoo desapareciera, y la tarea parecería fácil de no ser por ese par de esmeraldas que le miraban de nueva cuenta.
—¿Tengo arañas en la cara?... ¿O quieres lavarme también el cabello? —preguntó quitándole la esponja pues tenía todas las intenciones del mundo de frotar su cuerpo como él había hecho con el suyo.
Era curioso para el castaño que las cosas que jamás se le ocurrió hacer con su pasada pareja ahora se dieran de manera tan espontánea, sin pena ni vergüenza alguna. Todo era tan natural como respirar, y eso estaba bien, ¿no?
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—Hey, lo digo en serio. —respondió sonriente y mirando al castaño, una vez que la espuma en su cabeza desapareciera con el agua.
Sabía que Peter no había vuelto a estar con nadie más después de Gwen, porque al menos debieron hacerlo algunas veces, y además era la primera vez que se daba la oportunidad de meterse entre las sábanas con un chico, pero ciertamente Loki no tenía queja alguna sobre sus "habilidades" en la intimidad. ¿O sería tal vez que él jamás llegó a ese nivel con nadie? No lo creía así, Peter era especial y pudo sentirlo.
Ante la pregunta con tintes de sugerencia le miró con ojos entrecerrados y expresión como diciendo "¿qué estás pensando?", y más porque ahora le quitaba la esponja con claras intenciones de pasarla sobre su cuerpo. Claro, no le estaba insinuando nada fuera de las bromas, el apetito lujurioso de ambos quedó más que satisfecho, pero eso no quitaba el hecho de jugar sin dobles intenciones.
—Lo que tienes en la cara son dos hermosos ojos avellana que tendré que dejar de mirar un momento. —se acercó a darle un pico y tomó el shampoo para comenzar a lavar su cabello, en lo que sentía la esponja que Peter pasaba delicadamente sobre su cuerpo.
Y así, mientras su arácnido favorito tenía los ojos cerrados, se dedicó a masajear suavemente su cabeza mientras miraba su rostro. De pronto recordó las palabras de Verity, tenía que ser claro con sus sentimientos para no lastimarse mutuamente.
Suspiró despacio. Ya que ambos estaban prácticamente iniciando una relación, ahora más que nunca debía hablar con Peter sobre Thor. Era justo que supiera y tuviera seguridad de que eso había terminado... Pero no lo haría mientras terminaban de asearse.
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El rostro del castaño se tiñó de rojo ante su respuesta con la que se quedó sin palabra alguna. De cualquier forma, y como si realmente hubiera dicho algo, recibió un tierno beso que le hizo cerrar los ojos y seguido de eso el suave masajeo con shampoo para limpiar su cabello.
Aprovecho el momento para seguir reconociendo el cuerpo contrario con aquella esponja. El tiempo realmente había hecho justicia con el liviano cuerpo que antes le pertenecía a ese pequeño niño deseoso de aventura y... Sobre todo, del cariño y el reconocimiento de su hermano mayor.
Recordar los detalles simplemente le amargaban el dulce momento. Tarde o temprano, y si quería seguir con Loki en la manera en cómo se estaban conduciendo, tendrían que tocar el tema del rubio.
Soltó un suave suspiro cargado de sus más inestables pensamientos y continuó con el roce al cuerpo contrario. No permitiría que el dios se interpusiera entre ellos y menos en su forma etérea, producto de su mente.
—Listo. —abrió los ojos después de su breve momento de lucha interna y de aquellos suaves movimientos en su cabeza. —Ahora si hay que apresurarnos. Mira, nos estamos volviendo viejos aquí… —le hizo notar sus manos arrugadas por pasar tanto tiempo en el agua, además de que el hambre comenzaría a hacer estragos en su interior.
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Cuando hubo terminado de tallar el cabello del castaño y Peter acabara de enjabonar su cuerpo, dejaron que el agua se llevara la espuma, aunque también Loki aprovechó para que su breve inquietud se fuera por la coladera.
—Seremos un par de honorables y sensuales ancianos. —añadió con una risa divertida, al tiempo que cerraba las llaves con su magia. —Vamos... No sé tú, pero ya tengo hambre... —tomó a Peter de la mano y lo guio fuera de la regadera para tomar una toalla cada uno y secar sus cuerpos, yendo luego a la habitación para vestirse.
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Peter no dejaba de sorprenderse por el ingenio siempre despierto de Loki. Era divertida la idea de ser viejitos... Pero no resultaba nada tentadora.
Sonriendo siguió de cerca al azabache, tomó una toalla para secarse parte del cuerpo y salir a la habitación para cambiarse de ropas, nada fuera de lo ordinario y mucho más relajado que las prendas que había usado la noche anterior, más atrevidas a lo que su personalidad revelaba.
De vez en cuando echaba una ojeada a Loki del otro lado de la habitación, ya fuera por el rabillo del ojo o por el reflejo de la ventana. Eso demostraba lo mucho que le importaba y el gran espacio que estaba tomando dentro de su corazón.
—Te espero en la cocina, ¡lento! —al dejar los juegos atrás, Peter había retomado el ritmo habitual de sus actos, haciendo las cosas de manera algo acelerada. Era ya un hábito.
Ya en la cocina no fue tan difícil encontrar los materiales y los utensilios necesarios para sus Hot Cakes. La malteada la dejaría al final, quería que quedara espumosa y para ello era necesario servirla al momento.
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Ya en la habitación, mientras Peter hurgaba dentro de su mochila por la ropa que había llevado para cambiarse, Loki hizo lo propio en los cajones de su armario. Podía percibir las miradas discretas que el castaño le lanzaba, cosa que le hacía sonreír, y claro, elevar su ego por sentirse importante para él. Aunque pretendía que no se daba cuenta, no quería que Peter se sintiera cohibido y saliera corriendo con la ropa a medio poner o simplemente dejara de mirarlo.
Realmente todo parecía haber tomado su lugar en el tiempo y el espacio, todo encajaba sin tener que presionar o forzar, como una pieza de un rompecabezas que por más que se intente no es posible amoldar porque simplemente no corresponde a ese lugar. En cambio, con ellos era totalmente distinto. Ambos eran piezas que encajaban perfectamente, ni muy justo, ni muy flojo, la medida correcta. En eso pensaba cuando Peter le avisó que se adelantaría.
—¡No hagas destrozos, insecto! —le regresó en el mismo tono bromista, aventándole la toalla que tenía sobre los hombros, aunque terminó golpeando la puerta. Luego suspiró sintiéndose pleno y muy feliz. De hecho, la sonrisa no se le borró del rostro mientras terminaba de cambiarse, ni tampoco menguó el sonrojo en sus mejillas.
Al quedar listo se miró en el espejo para desordenar un poco su cabello y entonces alcanzó a Peter en la cocina. Desde el pasillo ya se olía ese delicioso aroma de la mantequilla que lo guiaba como un chiquillo antojadizo hasta el lugar de donde provenía, con la esperanza de encontrar un manjar para devorar a sus anchas.
—Uhm, eso huele bien. —se acercó por la espalda del castaño para ver sobre su hombro y depositar un cálido beso en su mejilla.
Entonces fue al refrigerador para sacar los huevos, queso, tocino y algo de pimiento morrón verde. Colocó las cosas en la mesa y luego fue a buscar un bowl en la alacena para mezclar los huevos. Aunque ni siquiera recordó cierta fotografía que debería estar guardada en la esquina de aquel sitio.
—¿Te gusta con pimiento? ¿O lo prefieres solo con tocino y el queso? —preguntó al cerrar la puertecilla de la alacena y dejar el bowl en la mesa, junto con un cuchillo y una tabla de madera.
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Peter quería poner empeño en la preparación del desayuno y su forma de hacerlo era batir él mismo la harina con el resto de los ingredientes. Resultaría más fácil y rápido hacerlo en la licuadora o con la batidora, pero siempre había creído que de esa manera se perdía lo divertido y el encanto de los panecillos.
No tardó en homogeneizar todo, siendo la mantequilla la única faltante. Mientras la derretía escuchó los pasos ligeros de Loki en su dirección.
—Tan solo espera a probarlos. —respondió entre risas sin poder regresar el beso que le había dado. —Agrégale el pimiento para que tenga un sabor más fresco... ¿Cómo lo prefieres tú? — preguntó al verter la mezcla para hacer el primer Hot Cake.
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—Espero hacerlo, chef. —devolvió como retándolo, pero jugando al mismo tiempo, llevando el pimiento al fregadero para lavarlo, habiendo escuchado a Peter con el visto bueno para añadirlo a la preparación del omelette.
—Bueno, usualmente hago una mezcolanza de muchas cosas. —decía entre sonrisas, escurriendo el exceso de agua del vegetal y regresando a la mesa para empezar a cortarlo. —A veces le pongo champiñones, peperoni, tocino, pimiento, queso extra y algo de cebolla. —miró al castaño a un lado que parecía tener una expresión de "¿en serio todo eso?". —¿Qué? Soy un chico en pleno desarrollo. —le guiñó un ojo, terminando de picar el pimiento que vació en un refractario y siguió con el tocino, desmenuzó el queso y luego rompió los huevos para batirlos en el bowl.
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Quedó incrédulo ante los ingredientes que el ojiverde ponía a su omelette. A su parecer era un exceso y el huevo prácticamente desaparecía entre tantas cosas cuando era el ingrediente principal.
Por mirar ingenuo a Loki e imaginar aquella preparación se le olvidó por un momento el Hot Cake que terminó por quemarse de un lado. Al darse cuenta el castaño le dio vuelta, por lo menos para terminar de cocer el primer panqueque.
—Solo te faltó la salsa de tomate y pasta para pizza debajo de todo eso. —replicó al sacar de la sartén al pobre y chamuscado pan y verter más mezcla para los próximos Hot Cakes. Ese era el detalle con esas delicias del demonio, que se le quemaban con facilidad.
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—Eso no suena mal. —fingió demencia entre quedas risas. Sí, también hubo probado una combinación así. Vivir solo era una experiencia bastante creativa a nivel culinario, podías darte el lujo de probar mezclas de todo tipo para ver "qué tal te iba" inventando cosas nuevas. Especialmente que fueran comestibles, claro.
Terminando de batir los huevos procedió a incorporar los demás ingredientes para poner la sartén a un lado del de los Hot Cakes. Notó que al voltear el primero a Peter se le había quemado un poco, pero no se burlaría, el día anterior el suyo quedó mucho peor luego de estar charlando con Verity sobre "juguetes" para mayores y demás cosas para hacer de la experiencia en intimidad algo más entretenido.
—Oye, ¿no crees que tía May estuvo muy rara cuando te dejé en casa? —se acordó de repente de las miradas curiosas que la mujer en mascarilla les dedicaba mientras charlaban.
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Hizo una mueca poco convencida, a él si le sonaba mal. Hasta cierto punto agradecía tener de cerca a su tía May que le preparaba la comida, aunque sólo fuera para calentar en el horno de microondas. Pero también había ocasiones en las que tenía que prepararse solo la comida por las salidas de su tía con su grupo de amigas.
Volteó el panecillo que tenía en el sartén, dejando a la vista un perfecto color dorado. Ya estaba agarrando el ritmo con los panecillos.
—¿Tía May? —sintió como si la hubiera invocado con tan solo pensarla. —Sí, ella es bastante suspicaz... Cuando se lo propone, en especial cuando se trata de mí y "mis emociones". —respondió soltando un suspiro. —Aunque fue obvio y notorio el cambio que tuve cuando apareciste de nuevo. —sacó el Hot Cake y empezó la preparación de uno nuevo. —Se preocupa de más y a veces me resulta difícil mentirle... A veces no sé cómo es que no ha descubierto que soy Spiderman.
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Escuchaba con atención, despegando cuidadosamente las orillas del omelette sin voltearlo, aun le faltaba un poco de cocción.
Ciertamente tía May no era una mujer común, la impresión que le dio a Loki era de ser muy inteligente, afectuosa, suspicaz como Peter se lo decía, y claro, como toda madre, o tía en este caso, debía tener desarrollado ese "sexto sentido" que le avisa de los cambios por los que pasan sus seres queridos, por mínimos que sean.
—Eso es porque quiere verte bien en todo sentido, es normal… Madre también ha actuado así algunas veces. —mencionó sin dejar de vigilar el omelette, aunque luego esbozó una suave sonrisa con la referencia a su retorno a la vida de Peter. —Bueno, supongo que eso explicaría porque nos miraba como si esperara que le dijéramos "algo". —su sonrisa traviesa se amplió, tal vez no eran tan discretos como pensaban.
Por fin despegó el omelette y con agilidad lo volteó con la espátula para no romperlo.
—Sé lo difícil que es para ti tener que hacer de cuenta que no conoces al sujeto detrás de la máscara y el traje, pero si un día lo supiera, estoy seguro que tía May lo entendería. Tal vez se molestaría al principio, pero sabría que lo hiciste por mantenerla lejos de cualquier daño. —trató de confortarlo con esas palabras, mirándolo un momento. —Siempre serás su pequeño Peter, sin importar que.
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Loki tenía razón. Ver aquellas miradas que les lanzaba su tía esperando ese "algo" le hizo estremecer un poco. Recordaba cómo se había puesto cuando por fin le anunció su noviazgo con Gwen, ahora no podía imaginar una reacción poco eufórica de su parte pues Loki había logrado sacarlo del abismo del recuerdo y el remordimiento.
—En algún momento se lo diré... Diremos. —si moriría de vergüenza al aceptar ante su ser más querido aquella nueva relación al menos no "moriría" solo.
Peter escuchaba las palabras de Loki mientras cuidaba de su propio sartén, hasta que se le escapó una suave risilla burlona.
—Mira quién habla de ser "pequeño". —le causó algo de ironía aquello, aunque tenía razón... Aun así, él no conocía por completo a su tía. Si se enteraba seguramente haría lo posible por protegerlo, a él y solo a él.
Entendía ese sentimiento pues su tía era la única persona que tenía en ese mundo, como ella lo tenía a él, y se entendía que tuvieran mutuo egoísmo por mantener a salvo a esa única persona.
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—Descuida, será en el momento adecuado, no te sientas presionado por eso. Mientras tía May te vea tranquilo, supongo que le bastará solo la sospecha hasta que le demos la noticia. —mencionó retirando el primer omelette para colocarlo en un platón extendido y cubrirlo con una tapa de vidrio para que guardara el calor.
Acompañó la risa del castaño con la suya pues tenía razón, "el burro hablando de orejas". —Ser pequeño no está peleado con la sabiduría. Soy un prodigio, qué puedo decir más que eso. —fingió ser altanero, pero conservando su expresión risueña.
Tenía claro que tía May era todo para Peter y viceversa. No había nada que uno no hiciera por el otro, incluso si eso representara poner en riesgo su propia vida. Estaba seguro que Peter adoptó esa forma de ser de su tía, y también del tío Ben. Sus valores, la moral, el sentido del deber siempre procurando mantener a salvo a las personas, no solo como Spiderman sino como el chico detrás de la máscara. Sobre todo, si eran personas que tenían un lugar importante en su corazón.
En realidad, ahora que tenían una relación más cercana, pensarlo corriendo peligros le preocupaba también. Quisiera o no, Peter tenía un poco de "desventaja" al seguir siendo mortal pese al poder y habilidades sobrehumanos que su condición le otorgaba. Aunque él también podía morir, solo era más resistente al daño por ser un dios. Sin embargo, Peter ya no estaba solo, y aunque sabía que prefería trabajar por su cuenta, no dudaría en darle apoyo cuando lo necesitara.
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Los Hot Cakes se hacían con rapidez, así que los mimos que Peter pudiera darle a Loki serían mínimos, como el suave beso que le brindó cuando estaba por echar a la sartén la segunda mezcla para el omelette.
—Solo no le sigas demasiado el juego... ¿De acuerdo? Y... Tampoco le des muchos detalles si te llegara a preguntar. —no es que desconfiara de Loki, pero su tía a veces leía entre líneas lo que a veces no quería revelar.
Su ligera charla continuó hasta que los platillos estuvieron listos. Había salido una buena cantidad de Hot Cakes y los omelettes tenían buen tamaño. Loki preparó la mesa mientras el castaño ahora se dedicaba a hacer la malteada.
—Listo... —sonriente acercó los vasos servidos con un poco de crema batida que por suerte encontró en el refrigerador. Todo lucia bastante bien.
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Correspondió el suave y corto beso que terminó en un leve chasquido, para luego verter la mezcla del segundo omelette mientras negaba con semblante relajado.
—No diré ni haré nada que pueda tomar como una afirmación, lo prometo. —aseguró mientras despegaba las orillas para que el omelette "respirara", le dio la vuelta, y una vez cocido lo colocó dentro del platón junto con el otro.
Así, en lo que Peter preparaba la malteada, él se encargó de colocar platos, cubiertos y vasos sobre la mesa, incluso metió unas cuantas flores de las que el castaño le llevó la noche anterior dentro de un vaso largo de cristal con agua y lo colocó al centro de la mesa. Luego sirvió los platos con el omelette, y también puso un envase de miel de maple y otro de mermelada de zarzamora para los Hot Cakes.
Al quedar todo servido no pudo evitar admirar lo bien que les había quedado ese primer desayuno juntos.
—Creo que tenemos futuro si ponemos un restaurante. Lo llamaríamos... "La Cueva de la Araña Mágica" —rió ante su propia idea, pasándole el índice sobre su vaso de malteada para recoger un poco de crema batida y llevarla a su boca.
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Al estar todo listo, Peter se sentó frente al hechicero. Las flores que tenían de centro de mesa no pasaron desapercibidas a los ojos del castaño, las reconocía y sabía que eran las mismas que había llevado la noche anterior. Ese pequeño gesto le inflamó el corazón y media sonrisa se posó en su rostro.
—¿La cueva?... Jaja suena algo... Tenebroso. —rió con la idea, aunque él mismo no tenía por el momento nada mejor.
[Evil Spidey]: ¡Ese chico te está tentando!
[Good Spidey]: No, él solo... Solo está jugando...
[Evil Spidey]: ¡Al diablo la malteada! —la pequeñita araña malvada estaba por echarse sobre Loki, pero su contraparte lo retuvo.
[Good Spidey]: ¿Cómo pretendes hacer algo con el estómago vacío? Serías una vergüenza, sabes.
Aquella parte buena solo se frenaba por el hambre y porque consideraba satisfecho el deseo "sensual" después de la noche acalorada. Además de que sentía que le había dado demasiada libertad a "Peter".
—Bueno, prueba los Hot Cakes y dime si te gustan. —animó el castaño al ojiverde mientras él hacía lo mismo, pero con el omelette. A su parecer, la malteada estaba bien... Aunque sólo hubiera probado la crema batida.
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—Uhm, entonces "La Telaraña Mágica". —corrigió entre risas, sentándose y acercando el plato que le tocaba de Hot Cakes. Destapó la mermelada de zarzamora, esparció un poco sobre el panecillo y cortó un trozo. —Si muero, dile a Verity que en realidad era mi hermana. —bromeó antes de llevarse el tenedor a la boca.
Comenzó a masticar despacio, degustando el sabor y la consistencia esponjosa, fingiendo concentrarse de modo quisquilloso. Percibió la mirada de Peter que parecía estar a la expectativa, entrecerró los ojos y sonrió juguetón pasando el bocado.
—Hmm… Tenías razón, son los mejores que he probado hasta ahora. —dejó las poses mañosas y volvió a cortar otro trozo del panecillo, esperando un poco ansioso que el castaño probara su omelette. —¿Y bien?
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—Es más amigable... —admitió mientras veía con detalle cada movimiento de Loki. —No podré mentirle y lo sabes. —volvió a reclamar mientras el azabache masticaba. Estaba tan absorto que incluso había dejado de preparar su bocado hasta que obtuvo el resultado a sus panecillos.
—¡Oh, cierto! —probó el bocado, imitando los gestos que anteriormente había hecho Loki. —Pues... Me gustó. El tocino está crujiente y me gusta el sabor dulzón que deja el pimiento. Yo diría que quedó perfecto.
Era necesario probarlo al natural, pues el huevo le gustaba más con cátsup. Fue así que poco a poco se fue devorando el omelette.
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Comió el siguiente bocado sin dejar de mirar la expresión dubitativa del arácnido, quien claramente imitaba su pose tipo jurado de concurso de cocina.
—Te dije que era mi especialidad. —añadió ufano, apareciendo un popote para su malteada y otro para el vaso de Peter, así no tendrían que embarrarse de crema batida al intentar beberla. Y al igual que los Hot Cakes, la malteada estaba deliciosa.
Así pasaron un rato entre que Peter terminaba su omelette y Loki daba fin a sus Hot Cakes, entonces comieron lo que faltaba que cada uno probara.
En eso, un viejo recuerdo cruzó la memoria del hechicero sin motivo que lo invocara, al menos la comida no fue la razón… Entre los dedos de su mano izquierda hizo aparecer un ticket del parque de diversiones.
—¿Recuerdas esto? —lo acercó despacio sobre la mesa hasta el lado de Peter. El castaño le miró intrigado, pero lo instó a ver el papel con una suave expresión. Era uno de los tickets que Gambit les dio aquella vez en su intento por acercarlos para hacerse amigos, en lugar de estarse peleando y molestando cada que se veían. O al menos la mayor parte del tiempo.
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Ambos habían presumido de sus especialidades y se les notaba la satisfacción de saber que al otro le había encantado, así como los sabores que probaban.
Rápidamente desapareció del plato de cada quién la ración del platillo que habían decidido comer primero e iban por el segundo. En el caso del arácnido estaba por comer de sus Hot Cakes con miel de maple y terminarlos con la malteada.
Estaba por empezar a comerlos cuando Loki le arrimaba sobre la mesa algo. ¿Era algún regalo?... No, no podía serlo a tan solo unas horas de... Aunque no fuera nada oficial, pero se sobre entendía que ya eran mucho más que amigos.
Al principio se quedó sin palabras, no entendía muy bien el por qué le acercaba aquel trozo de papel. Pero si se detenía a pensar un poco...
—Es una entrada al parque de diversiones. —lo tomó entre sus manos para poder examinarlo más de cerca. Algo le inquietaba, sabía que era importante pero no podía recordar.
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Bebía de su malteada sin apartar sus esmeraldas de curioso brillo. Peter parecía tratar de recordar, y realmente no lo culpaba, había pasado un largo tiempo desde aquella tarde, y además el ritmo de vida tan acelerado que llevaba el castaño seguramente le provocaba fugas en la memoria.
—De acuerdo, te daré una pista... —decidió ayudarlo un poco para que fuera más fácil. —Siempre que nos encontrábamos las cosas no terminaban muy bien, si no me molestabas yo lo hacía. Me sacabas mucho de mis casillas. —fingió reprocharle con una media sonrisa. —Creo que terminamos por hartar a Gambit, entonces... —señaló con la mirada y cejas alzadas el ticket. Había sido una pista casi detallada por completo, pero con eso debería refrescarle más la memoria.
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Antes de seguir en el intento comió un gran bocado. Necesitaba de energía azucarada para poder esforzarse en hacer memoria sin quitarle la vista de encima al ticket de entrada.
—No es que lo hayamos hartado. Él cuidaba de ti como a un hermano menor... —hizo una ligera mueca mientras dos de sus palabras resonaban en su cabeza, como si el mencionarlas le hicieran despertar del sueño que parecían estar viviendo. —Tal vez temía que nos pudiéramos hacer daño de verdad y quería una sana convivencia como en la Mansión X.
Recordaba esos detalles, pero aún no encontraba el hilo con el boleto hasta que toda una serie de flashbacks le hicieron reaccionar.
—¡Oh, CLARO! ¡Ahora recuerdo!... Dios, esto fue hace... AÑOS.
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Notó la forma en que Peter decía la frase "él cuidaba de ti como un hermano menor". Un gesto bastante revelador, ¿acaso estaba celoso? Pensarlo le emocionó, pero no tenía intenciones de delatarlo, prefirió guardarse esa sensación de ser especial para el arácnido, tanto que el viejo recuerdo de su "hermano mayor adoptivo" le causaba molestia por lo cercanos que eran.
—Lo sé… Para él era importante que nos lleváramos bien, sobre todo porque eras el único chico que rondaba mi edad y quería que tuviera más amigos. —mencionó cortando un poco de su omelette. —Fue bastante astuto al hacernos competir en esa carrera hasta llegar al parque, y después como castigo por llegar "últimos" obligarnos a pasar toda la tarde en el parque de diversiones. —negó con una sonrisa, vaya que eran recuerdos que le alegraban el corazón.
—Vamos, no exageres. Si acaso habrán pasado tres años, no son tantos. —rió mirándolo fugazmente. —Pero... Creo que al final no estuvo tan mal, ¿no crees?
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Dejó de nuevo el boleto sobre la mesa haciendo memoria de aquel día. Vaya que fue divertido seguir jugándole bromas a ese chiquillo que hacía rabietas cada que algo no le salía bien... No lo mostraba, pero sabía que por dentro las hacía.
—Sí, puedo recordar ese robo. —masculló entre dientes, seguía sin poder aceptar las derrotas, pero su poco, mucho, enfado se desvanecía con recordar lo siguiente, que fue el lento y cuidadoso florecimiento de su antigua amistad.
—Jajaja es que no recordaba el número de años. —se excusó riendo ante su exageración. —Salió mejor de lo que pudo haber esperado. —respondió lanzándole una mirada cómplice y tranquila antes de seguir con sus panecillos enmielados.
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Le daba toda la razón, aquello fue un vil robo pues Gambit se había ido por un atajo para llegar primero y automáticamente hacerlos perder con varios minutos de ventaja, mientras ellos sorteaban los obstáculos de toda la ciudad.
Y la verdad, aunque no hubieran pasado tantos años, estando en Asgard pareciera que el tiempo se duplicaba, gajes de vivir en otra dimensión donde el tiempo no corría igual que en la Tierra.
—Un robo que valió la pena, debo confesar. —añadió al tiempo que miraba ese par de avellanas cómplices, incluso sus mejillas se sonrojaron levemente antes de bajar sus esmeraldas para seguir degustando su omelette.
Qué tiempos aquellos donde se hubo plantado una semilla que recién comenzaba a germinar y dar frutos, cuando pudiera haberse dado por perdida en el transcurso del tiempo y tantas vivencias que ambos pasaron por separado.
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Ese sonrojo no pasó desapercibido a los ojos de Peter, aunque estos estuvieran fijos en sus encantadoras esmeraldas, provocando un enternecido calor en su pecho.
—Si quieres podemos ir el próximo fin de semana. —sugirió sin dejar de comer sus Hot Cakes que desaparecían con relativa velocidad.
Sería bueno darse una vuelta por ahí, recordar esos viejos tiempos mientras disfrutaban de su presente que pintaba para un futuro más que prometedor.
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—Eso me gustaría. —"mucho", prefirió mantener eso último en sus pensamientos, aunque una discreta sonrisa figuró en sus labios cereza antes de seguir comiendo su omelette.
El corazón le latía con viva ansiedad porque la semana pasara tan rápido como pudiera. Creía que sentirse así de emocionado por pasar tiempo con una persona especial tardaría en ocurrir de nuevo. Se había propuesto no pensar en otra cosa que no fuera cumplir con sus misiones, convivir con Verity, tal vez salir con alguien para distraerse, pero lo cierto era que aquel último "plan" no lo conseguía poner en marcha. Ni siquiera ante las sugerencias de su amiga por ir de nuevo a ese lugar de citas, lo consideraba, pero terminaba por no asistir.
Ahora sabía por qué. No estaba esperando algo "casual" y sin sentido... Bueno, tal vez con Peter fue un tanto casual, de alguna manera, pero no era sin sentido.
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—Está bien. —respondió, mirando de reojo a Loki con esa sutil sonrisa. Tendría que acomodar bien sus horarios si quería el fin de semana libre. Con Loki como pareja no resultaría tan difícil como había sido con Gwen, pues tendría la completa libertad de hacer sus asuntos, tanto como héroe como estudiante, sin tener que ocultar nada.
Terminó sus panecillos, pasándolos con algo de su malteada y soltando un largo suspiro de alivio.
—Estoy satisfecho... —sorbió el resto de su malteada hasta terminar con ella. —Dime, ¿tienes pensado algo para lo que resta del día?
"Lo que resta del día"... Sin haberse dado cuenta por el desvelo, los juegos en el baño y el "desayuno", pasaban de las dos de la tarde.
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Luego de acordar esa visita al parque de diversiones, ambos se dedicaron a terminar lo que faltaba de sus respectivos alimentos. Le causaba un poco de gracia que Peter "devorara" lo suyo, pero si lo veía desde el punto en que era muy activo, en todos los sentidos, era normal que arrasara con todo en poco tiempo. Aunque pronto le dio alcance.
—Igual yo... Estuvo delicioso, fue uno de los mejores desayunos que he probado. —afirmó sorbiendo de su malteada, aún le faltaba un poco para terminarla.
Ante la pregunta del castaño, lo miró como preguntándose a sí mismo qué sería bueno hacer. Luego miró su reloj en la muñeca derecha y notó que faltaban veinte minutos para las tres... Domingo por la tarde, ¿en qué podrían gastar el tiempo restante? Loki aún no quería que Peter se fuera, y a decir por la pregunta de este, él parecía no tener prisa por irse.
—Uhm... No lo sé... —dijo pensativo, sacando el celular de su bolsillo del pantalón. ¿Ver más películas? No se le antojaba mucho. —Veamos...
Apoyó el codo izquierdo sobre la mesa y recargó su mentón sobre la mano, deslizando su pulgar derecho sobre la pantalla del celular.
—Hay una exposición en el museo de historia de la ciudad. Entrada libre al museo del horror y la tortura. Un festival medieval... Los Vengadores "El Musical", ¿en serio? —negó con cara de absurdo. —La pista de hielo, renta de motocicletas y caballos en un parque temático... El mirador. —siguió buscando haciendo un ademán a modo de "¿sugerencias?".
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Al verle sacar el celular, y sin más comida en los utensilios del azabache, decidió recoger la mesa, lavar los trastes y limpiar la cocina mientras escuchaba las múltiples sugerencias que le iba dando. Aunque quisiera quedarse sentado, sus padres le habían inculcado el ayudar en casas ajenas, más si estas le habían dado asilo... Aunque esa atención la aplicó casi exclusivamente en casa de sus tíos.
Fue analizando las opciones en su mente. El museo de historia no sonaba atractivo, el de horror podría ser en otra ocasión.
—Apuesto a que ese festival medieval no se compararía con alguna celebración asgardiana. —sonrió mientras enjuagaba los vasos y platos. —No creo que a Steve le guste ver eso. —rió al imaginar al Cap abrumado por la interpretación de su recatada persona, aunque detrás de esa risa ocultaba el siempre latente temor de Thor y lo que representaba para Loki. Más aún en la situación en la que se encontraba con el hechicero.
—Me agrada la idea de las motocicletas... ¿Sabías que el Capitán Parche me asignó una?... Aunque, bueno, casi no la uso y SHIELD la "resguarda". —se recargó sobre el fregadero, de frente al ojiverde, secándose las manos después de dejar los trastes limpios.
—¿Seguimos con nuestra "competencia"? —claramente eso era un reto y una insinuación.
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El ambiente seguía con el mismo ritmo hogareño, y mientras Loki revisaba y daba opciones, Peter se encargaba de levantar la mesa. Sin duda, alguien que los viera del otro lado de la puerta juraría que llevaban al menos un par de meses viviendo juntos.
—En realidad los festivales asgardianos y los que hacen aquí son muy similares. Competencias, justas, juegos de destreza, bufones... Claro que en Asgard son un poco más "extremos", por decirlo de algún modo. Te llevaré al siguiente que se realice. —mencionó igualmente con una ligera sonrisa, buscando algo más interesante en la cartelera dominical.
—¿De verdad no crees que le guste al Cap verse representado en un escenario, mientras canta sus grandes proezas salvando Nueva York al más puro estilo Shakespeare? —le siguió el juego a Peter, más hubo un ligero temblor en la risa divertida del castaño que lo hizo inquietarse.
De pronto el nombre de su hermano le vino a la mente, recordándole que debía hablar con Peter sobre eso. No estaba seguro de si él lo sabía o tuviera sospechas, después de todo siempre le había visto muy unido a Thor cuando niño, incluso le llegaba a hacer bromas en referencia a sus "celos de hermano pequeño".
Se mordió los labios pensando un momento, aunque la respuesta del arácnido le sacó del breve lapsus donde se había perdido. Así que antes de girarse en la silla recompuso su semblante animoso, guardando el celular en su bolsillo.
—¿En serio Fury te dio una? Eso sí que es noticia. —lo miró entre intrigado y presuntuoso. —Supongo que prefiere controlar el uso que le des. —se encogió de hombros pareciéndole normal el actuar del director de SHIELD. Incluso él sabía lo que era estar bajo el ojo escrutador de aquella organización, o mejor dicho, bajo el ojo de Coulson.
Ante la mención de la competencia su expresión se tornó astuta, notando la insinuación en la mirada avellana de su pareja.
—¿Estás seguro? Porque debes ser consciente que... —se levantó y fue hacia Peter, acercando despacio su rostro para susurrarle al oído. —Esta vez puedes perder.
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Después de haber visto un par de veces a Thor en una simple comida era suficiente para poder imaginar cómo es que se ponía en alguna celebración, y peor aún, que Thor estuviera rodeado de muchos más como él... Aunque le agradaba la idea de poder asistir a uno de esos festivales algún día. En cuanto a Cap, sabía que prefería hablar y "actuar" en público por cuestiones diplomáticas y no en busca de fama como Tony, aunque se tratara solo de un imitador suyo.
—Sí... Tal vez no debí emocionarme de más y usar la mayoría de los accesorios con los que cuenta. —mencionó apenado, haciendo memoria de parecer un niño en navidad cuando se la prestaron por primera vez.
El semblante relajado y despreocupado que había lucido Loki se transformó repentinamente, de regreso a su travieso y astuto ser. Seguramente ya tramaba algo en su mente, pues se había acercado lo suficiente como para tentar a Peter en aquel susurro peligroso y juguetón.
—Me gustan los retos, los desafíos y tentar a la suerte... —le respondió de igual manera, al oído y con un tono seguro. Después de todo, ¿qué podía perder?
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Por la forma de expresarse de Peter respecto a la motocicleta, comprendió que seguramente se hubo emocionado de más y por eso era que le tenían controlado el uso.
Fury era un apretado, pero a su modo trataba de mantener al castaño a salvo y con los pies en la tierra. Ahora se preguntaba qué haría o pensaría el "Capitán Parche" cuando supiera lo que tenía con Peter, porque siendo el director de SHIELD, y EL espía entre los espías, resultaba claro que lo sabría tarde o temprano. Tal vez se pusiera a darle un sermón al castaño sobre con quién se estaba metiendo y el riesgo que representaba.
El susurro a modo de respuesta de Peter le hizo sonreír y mirarlo con astucia.
—Entonces tenemos un trato, señor Parker. —añadió al tiempo que alzaba su meñique derecho para que el castaño lo sujetara con el suyo.
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No dudó en entrelazar su dedo meñique con el de Loki para cerrar el trato, aunque este aun estuviera inconcluso.
—¡Trato!... Pero, ¿cuál sería el premio al ganador y el castigo para el perdedor? —preguntó sin soltar todavía el dedo del ojiverde. Al menos tenía que saber a lo que se estaba arriesgando, incluso después de haber aceptado... Aún se le iban esos detalles que usualmente le terminaban metiendo en problemas.
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Sonrió de lado al tener entrelazado su meñique con el de Peter. Y ahora... Claro, el premio y el castigo, no había que olvidar esos detalles.
—Veamos... —entrecerró sus esmeraldas, frunciendo los labios mientras pensaba. —Yo pensé en el premio cuando estuvimos en la competencia de baile, sería justo que esta vez fuera tu idea. —alzó una ceja con expresión sugerente.
—Y ya que me toca idear el castigo, quizás pudiera ser... —hizo una pausa dramática, notando la intriga en ese par de avellanas. —Usarás otros colores en tu traje de Spiderman por un día. Le pondré un hechizo y este desaparecerá automáticamente cumplido el tiempo. Obviamente tendrás que dar tus rondines por la ciudad. En cuanto a mí... —volvió a una pose dubitativa. —Bien, ya que la ciudad aún no conoce mi nuevo yo, eso del traje no tendría mucha relevancia… Pero podría cambiarlo por hacerle una travesura al vengador que quieras, o a Fury. ¿Suena bien? —preguntó dándole opción de cambiarle el castigo por si tenía algo mejor en mente.
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—Uhm... Suena justo. —aceptó planear el premio y pensó en ello mientras escuchaba las ideas de Loki, nada mal.
—Jajajajajaja ya quisiera verte hacer una travesura a alguno de ellos... —sonó muy decidido y confiando en su victoria no asegurada. —Si llegas a cambiar los colores del traje, déjame decirte que el negro y el blanco me sientan muy bien. Solo un par de ocasiones había cambiado el color de su traje, por eso hacía mención de esos colores. Además de que éstos resaltaban aún más su figura.
—Bien, entonces te diré lo que se me ha ocurrido. El que gane recibirá... —miró a los ojos a Loki haciendo su pausa dramática y mordiendo ligeramente su labio inferior. —Recibirá... Una cena preparada por el perdedor, que además deberá servirla y atender al ganador vestido como un sirviente, maid o mayordomo... Eso lo decidirá quién gane.
Aquello sonaba más como un castigo que como una recompensa, pero el ganador tendría el deleite degustativo y visual. Doble premio, así como doble castigo para el perdedor.
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Teniendo el visto bueno de Peter, era un hecho que se iban a divertir bastante fuera quien fuera el perdedor. Ya solo faltaba saber lo que el ganador querría como premio.
—Bueno, si mal no recuerdo, una vez tomamos "prestado" el helicarrier. —alzó ambas cejas de modo divertido. —Claro que Fury no es precisamente un vengador y no cuenta, así que si quieres ver cómo saco de sus casillas a uno de ellos tendrás que esforzarte. —sentenció fingiendo altivez.
—¿Y quién dijo que tú elegirías los colores? —reprochó con una sonrisa. Aunque, realmente, imaginar la combinación de tonos en aquel traje tan ajustado al cuerpo del arácnido le resultaba demasiado atractivo.
Esperó pacientemente que Peter le dijera su idea para el premio. Ese par de avellanas fijas en sus esmeraldas y que se mordiera el labio inferior, ya le decían a Loki que lo que cruzaba por la mente del castaño debía ser algo que disfrutaba imaginar. Un leve golpecillo de ansia y curiosidad tocó su pecho, ¿que estaba pensando?
Pues la respuesta pronto salió a la luz, provocando que riera bajo y sutil, mirando a Peter con un deje de travesura.
—Eres bastante creativo... Me agrada. —susurró contra sus labios, apenas rozándolos con los suyos. Aquello sí que iba a ser una competencia más cerrada que con los simuladores donde existían trucos para ganar puntos y ventaja. Esto lo harían sin ayuda extra de un programa, sería un juego limpio, sin telaraña o magia de por medio.
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Que su idea le agradara a Loki le dio más confianza para en un futuro poder dar rienda suelta a su imaginación y creatividad, prometiendo la ejercitación de esta... Aunque nunca sería tan buena como la de su hechicero y ahora pareja.
—Hm... Tal vez... Solo un poco… —le respondió entre risas de la misma manera, susurrando sobre sus labios y terminando con un ligero pico que no permitiría que se le escapase después de haberlo tentado.
—Y bien, ¿qué estamos esperando? —preguntó emocionado y ansioso por ir a montar una moto y ganar aquel premio.
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—Claro, solo "un poco"... —añadió burlón antes de aquel breve contacto, que era lo que estaba buscando al haberse acercado tanto. —Bueno, yo estaba esperando que me besaras, así que ya podemos irnos. —declaró con aire travieso y entusiasta. Entrelazó su mano de los meñiques y lo jaló para irse rumbo a aquel parque temático.
—¿Viaje normal o exprés? —preguntó ya en el pasillo del edificio, yendo hacia las escaleras.
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—Entonces creo que tengo una muy buena intuición arácnida. —continuó la broma, aunque tal vez para el otro no lo fuera. Entrelazó sus dedos con los de Loki y siguió muy de cerca sus pasos.
—¿Sería mucho pedir un viaje exprés?
Con aquel simple comentario dejaba más que claro lo ansioso que estaba por aquella competencia y el resultado que esta tendría. Si perdía aceptaría con dignidad el... O los castigos. Después de todo, ¿qué tan malo sería cambiar los colores del traje por un día y servir una cena?
