Montaña, Aldea, Subterráneo y Bosque

La Montaña Histórica:

"TAI, DAVIS Y KEN VS MERAMON, SALAMANDERMON Y LEOMON"

Tai: ¿Por qué esta montaña se me hace tan familiar?

Ken: Ésta es la montaña de la isla file. Esa que estuvo al principio de todo. Por eso se llama histórica. Está desde siempre, jamás creí que la vería con mis propios ojos, cuando yo llegue al digimundo, esta montaña estaba destruida

Davis: ¿Tu generación llegó a ver esta montaña cuando estaba entera, Tai?

Tai: Ahora que lo dicen, sí, pero está bastante diferente. Supongo que habrá quedado así de mal por todos los maltratos que dejó la curvatura de este mundo.

Ken: Es posible.

Tai: Oigan y… ¿Cómo encontraremos esa piedra?

Tai tenía en la mano la estatua de Idramon, el digimon caballo. Tallada en piedra, de un brillante color anaranjado, como el sol en el atardecer.

Davis se encogió de hombros y siguieron en la escalinata de la montaña, no había moros en la costa, todo estaba tranquilo y vació. Fue cuando llegaron a la cima, ya eran pasadas las siete de la tarde, que vieron el destello de unas rojas y anaranjadas flamas de fuego. Nada se incendiaba, si no que ese era su comité de bienvenida. Parados frente a la puerta de una inmensa y oscura cueva, estaban Salamandermon, un digimon idéntico a una salamandra de fuego, cubierto totalmente en llamas rojas; Leomon, un digimon humanoide similar a un león; y Meramon, un digimon cubierto en llamas rojas, naranjas y amarillas, de los pies a la cabeza. Los tres de aspecto terrible y amenazador.

Veemon y Wormmon hicieron su digievolución conjunto cambiando a Paildramon y Agumon digievolucionó a su última etapa, a WareGreymon.

Atacaban juntos, por separado, de arriba, de abajo y por la espalda, pero era inverosímil que ganaran, si seguían así quemarían todo el lugar, no podrían avanzar o quemarían la piedra de los deseos. Fuego contra fuego, tan solo aumentaba el fuego, no había otra opción más que escabullirse en medio de la pelea. Fue difícil, las esferas de energía de WareGreymon chamuscaban todo a su alrededor, Meramon lanzaba llamas a diestro y siniestro, pero al final, Tai consiguió entrar en la cueva.

Siguiendo la luz blanca de la piedra, colocó sin ningún problema la estatua de Idramon en su respectivo hueco y se alejó de todo, envuelto en la blancura del cuarto donde su alma diría el deseo más profundo que llevaba.

Tai no había pensado que desear, pero quería realmente que Kari y TK dejaran de llorar, y se sintieran bien. Pero algo diferente sucedió. La imagen del señor Gennai se hacía cada vez más grande a lo lejos, hasta que lo cubrió todo y Tai regresó a la cueva donde estaba la piedra.

¿Por qué su deseo era ver al señor Gennai? Eso era algo absurdo. Estar con el señor Gennai era algo muy parecido a estar con Nat.

Aldea de los Terriermons:

"JOE, IZZY Y CODY VS REDVEGGIEMON, CORONAMON Y TOBUCATMON"

Los Terriermons resultaron ser unos simpáticos digimons verdes, de pequeño tamaño corporal y enormes orejas largas, sus pequeños ojos negros los miraban curiosos, la mayoría de ellos, estaba muy sorprendido de ver personas humanas en su aldea, ellos en realidad creían que los humanos eran un mito. Al llegar los tres amigos y sus digimons, los Terriermons, se escondieron en la fortaleza subterránea creyendo que iban a ser atacados.

Cody: No les haremos ningún tipo de daño, pequeños, pueden confiar en nosotros.

Pero todos los digimons de la aldea habían desaparecido bajo las baldosas negras.

Tentomon: Es una lástima.

Izzy: (Apenado) Realmente me hubiera gustado hablar con ellos.

Joe: Nos tenían miedo, ¿Lo notaron? ¿Por qué? El ejército oscuro son digimons, ¿Por qué nos temen a nosotros que somos humanos?

Cody: Somos desconocidos, y tengo que admitir que si yo viviera aquí en estos tiempos, sea quien sea, me escondería, ya que no tendría asegurado que mi visitante este o no poseído por el ejército oscuro. Es mejor prevenir que curar.

Joe: Tienes razón, yo también haría eso.

Izzy: ¿Por dónde creen que estará la roca?

Cody: Sigamos caminando, tal vez nos topemos con los digimons que la vigilan.

Joe: Sí. Mejor vamos por este lado.

Señaló el camino de la izquierda y los tres amigos y sus digimons caminaron en silencio por el terreno irregular. Las casas de los Terriermons, por alguna razón, no estaban destruidas, allí, la oscuridad no les había quitado energía ni provisiones, no les habían destrozados sus viviendas, pero aun así vivían bajo tierra y se ocultaban de los desconocidos.

Caminaron casi toda la aldea, y tal piedra no aparecía. Joe ya estaba cansado, ninguno de ellos había recordado llevar agua o comida y estaban tan hambrientos y sedientos que ya no podían seguir caminando.

Bajo los rayos del sol y con los pies llenos de ampollas de tan largo camino, los tres amigos se dejaron caer a un costado del camino. Por ahí no pasaría ningún auto que les facilitara la llegada al punto donde estaba la piedra, si no que debían descansar unos minutos y regresar a las andadas habiendo colocado la estatua en su lugar correspondiente. Ya no les quedaba mucho tiempo, debían ser rápidos y ágiles, pero con sus ánimos, no llegarían a ningún lado.

Joe: ¿Por qué a Nat no se le ocurrió abrirnos un pasadizo un poco más cerca de la piedra? ¿O darnos un mapa al menos?

Cody: El mapa no lo tenía ella. Estaba en la computadora de Izzy.

El rostro de Izzy cambió a una mueca de súplica mezclada con un intento de inocencia.

Izzy: Cuanto lo lamento, la he dejado sobre la mesa.

Joe: ¡¿Cómo puede ser que la hayas olvidado!? Quiero decir… tú no vives sin esa computadora y justo hoy no la tienes encima.

Izzy: (Encogiéndose de hombros con una sonrisa tímida) Creí que me daría mucho peso de más y que no nos serviría de nada traerla hoy.

Joe se golpeó la cabeza con la mano y Cody abrió los ojos como dos grandes monedas.

Entonces se oyó un ruido que ninguno creyó que escucharía allí, no había sido Tentomon, ni Armadillomon, ni Gomamon, ni ninguno de los niños. El sonido era el de una risa, una verdadera risa, de una persona humana. ¿Una risa humana? ¿Cómo era eso posible si ninguno de ellos se había reído? Joe se puso en pie y salió corriendo al lugar de donde venía la risita. Se asomó por una ventana entreabierta y observó la habitación con gran cautela, y nada. Pronto la risa se convirtió en un gritito ahogado y luego en otro que era el triple más alto, un grito desgarrador y aterrorizante. ¿Estaban atacando a esa niña? Joe, Izzy, Gomamon y Tentomon abrieron con un golpe seco la ventana y se metieron a la casa. Cody y Armadillomon acordaron rodear la casa por si el malo intentaba escapar, pero una nube de humo negro que salía de la casa lo cubrió todo y no les permitió ver nada. Se escuchó una explosión y las alas de un digimon enorme que salía volando.

Cuando la nube se dispersó, Cody y Armadillomon corrieron dentro de la casa a buscar a sus compañeros que habían sido atacados por sorpresa. Tosiendo, Izzy apareció tras Tentomon y Joe lo seguía pisándole los talones y con Gomamon en brazos, desmayado.

Tentomon les explicó lo sucedido: Al entrar en la casa, vieron a una chica que estaba siendo atacada por un digimon, no pudieron distinguir las caras de nadie, porque en ese momento el digimon maligno lanzó todo ese humo en sus rostros e hirió a Gomamon muy fuerte en la cabeza. Entonces el digimon de la chica digievolucionó e hizo un ataque que encendió el humo negro y se produjo la explosión. Al aclararse al lugar, ninguno de los tres desconocidos estaba presente.

Cody: ¡Qué curioso! ¿Por qué el digimon compañero de esa chica encendió el fuego?

Izzy: No creo que haya sido a propósito Cody, solo querían librarse del otro digimon que los estaba atacando.

Joe: ¿Quién lo diría? ¡Humanos! Al parecer somos más niños elegidos de lo que pensábamos.

Nadie entendía, pero decidieron dejar el tema por un tiempo y seguir caminando, Gomamon estaba débil, así que se turnaban para cargarlo.

De algún modo extraño se toparon con los guardias que vigilaban la piedra de los deseos y ya no había vuelta atrás, debían luchar hasta colocar la estatua de Kumbhiramon, el Deva rata, tallada en piedra de un brillante color marrón oscuro, en el hueco.

Eran RedVegiemon; Coronamon, un digimon parecido a un pequeño e indefenso león humanoide, que al enfadarse se envuelve en llamas y deja su aspecto tranquilo e inocente; y Tobucatmon, un digimon en forma de gato gris con alas.

Armadillomon: Armadillomon digivol a… Ankylomon.

Tentomon: Tentomon war digivol a… HerculesKabuterimon.

Ankylomon: ¡Martillo de Cola!

Ankylomon golpeó con su larga y puntiaguda cola a Tobucatmon

Cody: ¡No puede ser! ¡No funcionó!

Izzy: ¿Cómo puede ser que no funcionen nuestros ataques más poderosos si estos digimons no son muy fuertes?

Joe: Deben de estar siendo controlados por Deamon, la oscuridad debió haberlos vuelto más resistentes.

Izzy: No perdamos más tiempo entonces. Joe… coloca la estatua, corre, llévate a Gomamon.

Joe rodeó la piedra tanteándola para encontrar el hueco. No le costó nada de tiempo.

"Desearía conocer a esa humana y su digimon, saber su historia y poder ayudarla." Pensó él. Pero en ese sitio blanco la imagen que apareció no fue la de la chica, si no la de Gomamon, desmayado en sus brazos; una luz se desprendió de él y una imagen diferente apareció en el aire, seguía siendo él, pero digievolucionado.

Al regresar al lugar de la batalla, Joe se quedó mirando boquiabierto la nueva digievolución de Gomamon, ahora llamada, Vikemon.

Vikemon tenía el tamaño de un oso polar parado en sus dos patas trasera, era blanco como la nieve y llevaba negros guantes de goma, su gruesa piel le daba inmunidad al frió.

El digimon atacó a RedVegiemon, Tobucatmon y Coronamon al mismo tiempo y los tumbó con gran facilidad, como si hubieran estado hechos de papel.

El Subterráneo:

"SORA Y MATT VS RAREMON Y BAKEMON"

Sora: ¿De verdad crees que TK y Kari están mejor en la fortaleza, los dos solos y tristes?

Matt: Sí. De verdad lo creo.

Sora suspiró, ella estaba muy preocupada por Kari y por TK, desde siempre ellos han sido como los hermanos menores que nunca tuvo y se sentía muy mal por dejarlos cuando podrían estar necesitando algún apoyo de sus amigos.

Matt: Conozco a mi hermano, sé lo que él prefiere cuando esta triste, sé lo que tengo que hacer cuando llora ¿Entiendes? Sé que él necesita pensar, aclararse las ideas, y luego hablara y se sentirá mejor.

Sora: Sí. Lo sé. Es que…

La chica sonrió tristemente y Matt la rodeó con sus brazos.

Matt: Deja de preocuparte, Sora, por favor.

Siguieron su trayecto en silencio, el subterráneo era oscuro, no era como los túneles que solían recorrer, este lugar, no pertenecía a la fortaleza, no tenía esos divertidos hongos-lámpara de colores, ni tenía esa tierra irregular. Allí era todo de piedra, lisa como el vidrio y negra como el cielo nocturno, sin estrellas, exceptuando el techo, que tenía una mancha negra de aspecto asqueroso. Al final del pasillo, se encontraba la luminosa piedra de los deseos, pero los guardias no estaban allí. Sora tenía en sus manos la estatua de Caturamon, el Deva perro.

Biyomon se encontraba inquieta y Gabumon gruñía, ¿Por qué lo hacían? En ese lugar no había nadie más que ellos cuatro y la gran mancha negra del techo. Sora no alcanzó a hacer dos pasos, que Matt la empujó a un costado recibiendo él mismo, el ataque sorpresivo. La mancha del techo, no era sólo una mancha, si no que era un feo digimon de contextura líquida que podía deformarse a sí mismo para poder ocultarse mejor, Raremon había sorprendido a los niños elegidos con un ataque sorpresa desde el techo y lastimó a Matt en el proceso de este.

Sora: Matt… estás sangrando.

Matt: Tú estás bien, así que no sangro en vano.

Sora: (Sonriendo) No seas estúpido. No debiste…

Matt: Sólo coloca la estatua, lo mío no es nada grave.

Sora sostuvo con fuerza la pequeña estatua del Deva Caturamon, tallada en piedra preciosa de color rojo.

Biyomon: Biyomon digivol a… Birdramon. Birdramon ultra digivol a…Garudamon.

Gabumon: Gabumon war digivol a… MetalGarurumon.

Garudamon: ¡Alas de espada!

El ataque de Garudamon duró muy pocos segundos, ya que Raremon volvió a formarse.

MetalGarurumon: ¡Aliento de lobo metálico! -MetalGarurumon logró congelar a Raremon, pero el ataque fue tan efectivo como lo había sido el de Garudamon. –nada sirve, él vuelve a formarse.

Garudamon: Ataquemos juntos, MetalGarurumon, así, Sora tendrá unos segundos más para acercarse a la piedra.

La idea era buena, pero en ese momento llegaron los Bekamons, unos digimon fantasmas que viven en los cementerios. Eran cinco. Y solos, Garudamon y MetalGarurumon no podían con todos ellos. Sora tuvo que ser muy rápida, corrió hacia la piedra y tanteó con agilidad hasta hallar el hueco, colocó la estatua del Deva perro y se trasladó al lugar blanco y amplio que Davis comentaba. Ella pensaba desear que Matt se recuperara, que TK y Kari dejaran de sufrir, que Angemon y Angewomon regresen a ser ellos mismos, que Izzy conociera a sus verdaderos padres, que Joe aprobara sus exámenes, que Mimi viera más seguido a Palmon, que Davis se consiguiera otra persona que le haga feliz, que Cody pueda saber más sobre su padre, que Yolei pase más tiempo con su familia, que Tai deje de preocuparse tanto, que Ken pueda olvidarse de esa parte de su pasado que tanto le atormenta, que Nat se hiciera comprender. Pero nada de lo que ella había pensado apareció en aquel lugar, si no, que Sora vio con sus propios ojos a Garudamon digievolucionando a una forma aún más avanzada.

Al volver al subterráneo Garudamon ya no estaba, en su lugar se hallaba, Hououmon, un enorme digimon, con cuatro alas brillante, color oro y dos anillos sagrados, uno en cada pata.

Hououmon hizo batir sus alas, una lluvia de oro macizo calló sobre los Bakemons y Raremon, entonces quedaron libres de la maldición de Daemon.

Bakemons: Te lo agradecemos mucho, sagrado Hououmon.

Hououmon: Como bestia sagrada de los digimon aves, es mi deber proteger a todo digimon que esté bajo el poder de la oscuridad.

Raremon: (A Matt) Lo siento tanto, niño rubio, si me hubiera podido controlar, jamás te hubiera lastimado.

Matt: (Gimiendo) No se preocupen por mí. Mejor regresemos Sora, se nos hace tarde y podrían preocuparse.

Sora: Y tenemos que sanar tus heridas.

Bosque Sur:

"MIMI, YOLEI Y NAT VS CHERRYMON, LOTOSMON Y LILAMON"

Mimi: ¡Ay! Ya me cansé, caminamos demasiado… Palmon, ¿No quieres digievolucionar a Togemon y me llevas?

Nat: Por favor, Mimi, Palmon debe guardar energías para la batalla.

Yolei: ¡Yo también me cansé! ¿Podemos esperar un momento? Creo que es mejor detenernos a descansar en la sombra que seguir caminando sin seguir un rumbo específico.

Mimi no lo pensó dos veces y se sentó en un tronco caído invitando a sus compañeras a acompañarla. Nat puso los ojos en blanco, pero no se negó a un poco de sombra, le compartió agua a Etsumon y le dio diversos paquetes de comida a Yolei y Mimi. Era agradable descansar después de tan larga caminata bajo el radiante sol. Yolei tenía razón, no sabían en qué lugar exacto estaba la piedra y no estaban ahorrando fuerzas caminando por caminar.

Hawkmon: ¿Qué te sucede Yolei?

Yolei estaba distraída, miraba la copa de los árboles con expresión pensativa, algo parecía molestarle, pero cuando Hawkmon le pregunto, cambió de inmediato su expresión por una sonrisa que dejaba algo oculto.

Yolei: Nada. Es solo que... me preguntaba si… ¿Por qué nadie ha podido pedir el deseo que deseaba pedir?

Mimi se encogió de hombros, y Nat negó con la cabeza.

Nat: Lo siento pero solo tengo suposiciones, no lo sé con certeza. -Yolei hizo una mueca de disgusto susurrando "me lo suponía"- Solo sé que Desear y querer son cosas diferentes. Tal vez tú querías pedir una cosa, pero en el momento del deseo necesitabas otra, y por eso tu alma prefirió darte otro deseo que te ayudaría mucho. Es un tema complicado, no lo entiendo muy bien.

Yolei asintió aún más pensativa.

En ese momento dos pequeñas lucecitas de acercaron volando, parecían jugar. Giraban, se torcían, subían y bajaban haciendo una especie de divertido baile. Palmon se cubrió el rostro quejándose de las lucecitas, como se le hiciera mal verlas allí.

Palmon: Son Tinkermon y Petermon. –resopló. – ¡Como detesto a esos dos digimon-hadas!

Yolei y Mimi rieron, pero a Nat no le causó ninguna gracia. Ella se había topado con esos dos en una ocasión, y compartía el sentimiento de Palmon, eran dos seres odiosos y malvados por naturaleza, Deamon no tendría que poseerlos para que se comportaran de esa forma.

Tinkermon era un hada pequeña con vestidura verde de cazadora y botas marrones de montaña, con púa de Chrome Digizoid, rojo en punta y guantes de cartero. Estaba armada con un largo arpón rojo. Petermon es del mismo tamaño que Tinkermon, pero lleva un traje de pirata, verde, botas marrones, guantes color blanco y sombrero verde con una larga pluma roja. Esta armado con una espada, ya que es un excelente espadachín.

Petermon: Mira a esas Tinkermon, están algo cansadas. –observó.

Tinkermon: (Riendo) Deberíamos ir allí para despertarlas y que se agilicen un poco.

Palmon: ¡Corran!

Tardaron un poco en reaccionar, pero al ver a los dos digimon-hadas volar tan rápido hacia ellas, no lo dudaron ni un segundo más y corrieron lejos de ellos, topándose en el trayecto con los vigilantes de la piedra de los deseos: Cherrymon es un digimon similar a un gran árbol de cereza; Lotosmon es un digimon-hada que toma forma de flor de loto, lleva un bastón con una punta en forma de flor colorida y otra vara que en la punta tiene dos serpientes y un par de alas doradas; Lilamon digimon que comparte rasgos similares a las flores o las plantas, no posee ni pies ni manos ya que al final de sus extremidades tiene flores y utiliza la flor de su espalda como alas.

Hawkmon: Hawkmon digivol a… Aquilamon.

Palmon: Palmon digivol a… Togemon. Togemon ultra digimon a… Lilimon.

Aquilamon embestía contra Cherrymon, Lilimon atacaba a Lilamon y Etsumon combatía a Lotosmon sin piedad. Haces de luces blancas, esferas de energía tornasoladas, lluvias de polen y pétalos corrían de un lado para el otro con intenciones asesinas. Mimi tenía en su poder la estatua color verde oscuro tallada en piedra de Antylamon, el Deva en forma de conejo. La aferraba a su cuerpo como si fuera lo único que ella podía proteger, pero no quería correr el riego de acercarse a la piedra y colocarla. Primero, porque no quería ser atacada, segundo porque estaba muy preocupada por Lilimon, ya que ella estaba luchando muy duro contra otra hada más fuerte que ella. Y tercero porque no tenía ni idea de que pedir, Nat, Davis, Yolei y Cody habían comentado que todo lo que querían pedir no se cumplía, por ese motivo ella no había pensado en nada, pero… ¿Qué pasaba si la colocaba y no tenía nada que pedir? ¿Pasaría algo si no pide un deseo?

Yolei: Vamos Mimi, coloca la estatua, así podremos irnos de una vez. Es tu turno, Nat y yo ya hemos colocado una.

Mimi vaciló. Realmente ella quería irse de aquel feo lugar que lastimaba a su digimon, pero ¿Por qué pondría ella la estatua si no tenía nada que pedirle a la piedra? Además, ¿Porque tenía ella que colocar esa estatua? ¿No podía alguien más hacerlo en su lugar? ¿Por qué era "su turno"? ¿Por qué ella era una niña elegida, si no tenía el valor suficiente para hacer lo que se necesitaba? ¿Tenía miedo o esa extraña sensación era otra cosa? ¿Por qué ser una niña elegida traía tantas responsabilidades y tan malos momentos? ¿Por qué era ella la que debía decidir? Tantas preguntas se manifestaban en su cabeza y tan rápido que se paralizó por unos segundos, sus pies no le respondían.

Lilimon: Muévete Mimi, te lastimarán.

Lilimon fue atrapada en una rama de Cherrymon y no podía moverse, Aquilamon estaba débil y Etsumon no podía librarse de Lilamon que al volar tan deprisa era difícil que los ataques de Etsumon dieran en el blanco. ¿Cuándo habían intercambiado sus digimons de oponente? Lotosmon en ese momento volaba con agilidad hacia ella con su vara terminada en dos serpientes y un par de alas, apuntando a su cabeza. Mimi no reaccionaba. "Lotosmon es un hada muy bonita y muy poderosa, ¿Por qué hacia todo eso? ¿Por qué Lilimon no era tan poderosa como lo era Lotosmon? ¿Por qué Lilimon no podía digievolucionar? ¿Por qué había tanta oscuridad en todos esos digimons? ¿Qué necesidad había de que lo digimons no sean libres de elegir si ser malos o buenos? ¿Por qué Daemon era tan malo con los digimon que quería poseer? ¿Por qué?

Entonces encontró un deseo que pedir. El motivo por el que luchaban, pediría que la paz reine en el digimundo y que todo volviera a la normalidad. Lilimon lanzó un ataque contra Lotosmon que le quitó mucha energía, ya no tenía mucho tiempo, Mimi debía pedir su deseo y todo acabaría. La lluvia de polen le dio en el rostro a Lotosmon, distrayéndola, Mimi, entonces logró correr a la piedra de los deseos y colocó la estatua de Antylamon en su lugar. Al alejarse de todo y envolverse en la blancura de ese espacio tan amplio, la imagen de Lilimon atrapada en una de las ramas de Cherrymon, sufriendo apareció de la nada a lo lejos, más se acercaba, más grande se hacía la imagen y más lagrimas brotaban de los ojos color café de la muchacha. Entonces comprendió que aunque la paz sería algo grandioso, Lilimon la necesitaba aún más. Y su digimon digievolucionó.

Al regresar al campo de batalla, Mimi pudo observar la nueva forma de Palmon, su forma mega, Rosemon, un hada vestida de rojo, con largas botas negras y grandes alas, en su cabeza lleva una gran rosa roja y en sus manos un látigo con espinas.

Rosemon no se apiadó, peleó contra las demás hadas y Cherrymon. Cherrymon se vio a si mismo derrotado y se alejó de la batalla, y muy pronto Lilamon lo siguió por el bosque, pero, Lotosmon era muy fuerte, entonces las dos hadas notaron que eran rivales por naturaleza. En el mundo digital, Rosemon es la reina de todas las hadas flores, y Lotosmon era la reina de todas las hada en general, por lo que por naturaleza, siempre estaban en guerra. Al final lograron librarse de ella y corrieron de vuelta a los pasadizos secretos.


Espero que les agrade! Nos vemos con el siguiente capítulo :)