2. El Golpe de Estado del 15 de Octubre de 1979
Miembros de la Primera Junta Revolucionaria de Gobierno conformada por civiles y militares después del golpe de Estado al General Carlos Humberto Romero (octubre, 1979)
El Golpe de Estado de 1979 fue un intento por superar la crisis profunda en la que había entrado la estructura política y social del país, que no encontraba salida con el esquema de dominación establecido desde 1932.
El poder político fue ocupado por la Junta Revolucionaria de Gobierno (JRG) integrada por civiles y militares, entre ellos jóvenes militares, representantes de la empresa privada e izquierda moderada sin incluir los sectores radicalizados como la oligarquía y revolucionarios de izquierda popular. Se pretendió incorporar así mismo a otros sectores en cargos ministeriales como personas con representatividad universitaria y de organizaciones religiosas y civiles. Para algunos sectores moderados, consideraron que el golpe Estado del 79 era la última oportunidad para evitar una guerra civil.
Los objetivos explícitos de la JRG fueron planteados en la proclama de la Fuerza Armada como forma para resolver la situación conflictiva fueron los siguientes:
• Cese a la represión y la corrupción.
• Garantizar la vigencia de los derechos humanos.
• Adoptar medidas que conduzcan a una distribución equitativa de la riqueza nacional (reformas económico-sociales)
• Encauzar, en forma positiva, las relaciones externas del país.
Como se observa, los objetivos explícitos de la Proclama de la JRG, denotaban buenas intenciones de superar la crisis económico-social a través de reformas estructurales, garantizar el respeto de los derechos humanos y el derecho del pueblo a elegir libremente a sus gobernantes, sanear al Estado de la corrupción e instauración de una política exterior independiente. El elemento principal de las mencionadas reformas eran las de carácter económico-social y consistían en:
1. la reforma agraria, afectaba las tierras de la oligarquía,
2. la nacionalización del comercio exterior, especialmente de los principales productos de exportación del sector dominante del país como el café, el azúcar y el algodón y
3. la nacionalización de los bancos, necesario para canalizar el crédito para el sector reformado.
Si se analizan estas reformas económicas, el objetivo era disminuir el poder de la oligarquía agroexportadora (café, azúcar y algodón) y también tenía un objetivo político implícito: evitar la toma directa del poder político por las fuerzas revolucionarias radicalizadas, pues con las reformas, específicamente la agraria, supuestamente se iba a favorecer al sector campesino que por mucho tiempo había reclamado tierra para trabajar.
Pese a las buenas intenciones, pronto se vio la debilidad del movimiento golpista al no contar con la aprobación de los sectores oligárquicos, quienes en un primer momento se replegaron, y luego, comenzaron a boicotear las reformas especialmente las reformas económico-sociales porque afectaba la base de su poder económico. Además presionó a los militares de mayor graduación y antigüedad, propiciando la represión en contra de los campesinos y técnicos del sector reformado y del movimiento popular en general. Sus intenciones dieron sus frutos con la renuncia en diciembre de 1979 de los civiles que integraron la 1ª JRG, logrando recomponer la 2ª JRG con el pacto entre el Ejército y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) contando con el apoyo de los EE. UU.
Por su parte, los grupos político-militares de la izquierda popular también rechazaron el golpe, porque valoraban apresuradamente que podían tomar el poder con sus propias fuerzas en un tiempo relativamente corto; y por otro lado, vieron una amenaza en las reformas para su triunfo, pues les restaba apoyo popular. La verdad es que las organizaciones de izquierda tenían la razón, las reformas fueron introducidas como medidas de contrainsurgencia, porque al final no fueron de beneficio de los campesinos.
Un elemento importante en este proceso fue el aumento de la intervención norteamericana en el conflicto. Los Estados Unidos a principios de la década de los 80 iniciaban una contraofensiva a nivel mundial en contra del expansionismo soviético en Afganistán y del movimiento popular en Nicaragua con el triunfo del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en julio de 1979, que significaba una amenaza a su hegemonía mundial y continental. En realidad, la disminución de la hegemonía mundial de los Estados Unidos, había comenzado al inicio de la década de los 70 a raíz de su humillante derrota en Vietnam en 1973.
Además de los factores anteriores se podría mencionar los siguientes hechos: la crisis de los rehenes norteamericanos en la embajada de Estados Unidos en Irán, apresados por grupos islamistas revolucionarios; el triunfo de los socialistas en Francia, en 1981, con François
Mitterrand en la presidencia, cuyo gobierno brindo un decidido apoyo a la revolución cubana y a la reciente revolución sandinista en Nicaragua.
En Panamá bajo el mando del Gral. Omar Torrijos, jefe de la Guardia Nacional de su país, mantenía una posición nacionalista y anti norteamericana, especialmente respecto al problema de la soberanía del canal de Panamá. Igualmente en Perú encontrábamos gobiernos nacionalista, con Juan Francisco Velazco Alvarado, presidente del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del país.
Dentro de esta estrategia de contraofensiva norteamericana, la situación política y social de El Salvador se tornaba muy peligrosa para el dominio estadounidense en la región, por lo que había que hacer algo para establecer un límite a la expansión de los movimientos revolucionarios y populares. De esta manera el conflicto interno salvadoreño se enmarca dentro de la confrontación Este-Oeste. A partir del triunfo de Ronald Reagan, del partido republicano en 1980 en la presidencia de los EE. UU., se intensifica la ayuda militar y financiera al Ejército salvadoreño, con el fin de derrotar a la guerrilla, al grado que en 1981 el monto total de la ayuda sumaba 1,150 millones de dólares, casi 3.15 millones diarios, incrementándose en los siguientes años.
El desplazamiento de las fuerzas progresistas y la recuperación del poder por parte de la oligarquía desplazada en la 1ª. JRG, el aumento de la represión en contra del movimiento de masas, la intervención norteamericana (en ayuda militar, entrenamiento y financiamiento) y la agudización de la crisis económica, dieron como resultado la militarización del conflicto interno salvadoreño.
Los grupos armados de izquierda aglutinados en el FMLN, convencidos de lograr un triunfo a corto plazo, iniciaron una guerra revolucionaria que duraría doce años hasta la firma de los acuerdos de paz en 1992. El inicio de la guerra civil salvadoreña se sitúa el a principios de 1981 con el lanzamiento de la primera gran ofensiva de los grupos guerrilleros el 10 de enero de ese año, cuyo objetivo primario era claramente tomar el poder.
De igual manera, los EE. UU., el Ejército y la oligarquía estaban seguros de derrotar al FMLN, hasta que llegó el estancamiento producido por la llamada "ofensiva hasta el tope" el 11 noviembre de 1989 y que demostró la imposibilidad de una victoria militar de ambos bandos.
