El regreso
Durante todo el camino de vuelta se había mantenido ajeno a las conversaciones de sus parientes, con los ojos clavados fuera de la ventana del carromato que los transportaba, fijos en una distancia infinita, tratando de ver lo que estaba más allá de las fronteras del mundo. Y mientras viajaba su mente se empeñaba en acomodar sus pensamientos.
Sabía que su viaje a Casa Brandi tenía que ver con el mandato de su dama, había decidido obedecer a sus insinuaciones imaginando que comprendería cuando el momento así lo dispusiera.
Ahora, allí sentado, descubría que todo estaba claro. Al menos entendía que la existencia de Frodo estaba unida a la suya por más de un motivo. Las palabras de su amigo en La Perca Dorada le volvían una y otra vez a la mente y las repetía dentro de su cabeza. Entendía que su vida había dado un vuelco desde su viaje, que había adquirido un conocimiento del mundo que lo había alejado de su antiguo mundo para siempre. Ya no encajaba en él, aunque tal vez nunca lo había hecho lo suficiente como para sentirse parte, ahora definitivamente no parecía ser su mundo. El sentido de comprensión que había adquirido era enorme, sabia de la existencia de cosas que otros ignoraban, pero que estaban ahí y sabía que todo eso había tenido un sentido. Tal vez, Había sido preparado para algo más grande de lo que podía imaginar.
Una llovizna persistente golpeaba el carromato y el viento le acariciaba las mejillas.
No sabía hacia donde lo dirigirían sus pasos y sabía que debía andar con cuidado, pero que su camino ya estaba trazado, sobre eso, no tenía dudas.
Para cuando el carro llegó a las puertas de Casa Brandi su decisión había sido tomada, solo le quedaba pensar en el modo de llevar a cabo su cometido.
No bien puso sus pies sobre la tierra miró hacia el cielo y vio que el sol había dejado atrás la lluvia y que se asomaba entre las nubes antes de perderse tras el horizonte para darle paso al insinuante anochecer.
Entró a la casa con aire decidido, ellos no podían ser un obstáculo en su camino.
Encontró a Dora en la cocina acomodando algunos estantes para hacerle lugar a la mercadería que había acabado de llegar.
-Oh Bilbo aquí estas!
Le dijo con el cabello arrebatado y las manos envueltas en un repasador
El Hobbit apenas sonrió. No podia darle lugar a las palabras porque sus pensamientos seguían arremolinándose dentro de su cabeza y no encontraba el modo de comenzar una conversación que le resultaba bastante engorrosa.
Pero Dora adivinó su ausencia y dejando el repasador sobre la mesa se acercó hasta donde él se había sentado y sentándose a su lado lo miró dubitativamente
-¿Estas bien Bilbo?
A lo que él respondió con un leve movimiento de su cabeza pero aún sin palabras.
Y después de varios segundos repletos de incertidumbre, se animó a hablar.
-Veras Dora...sé que Frodo es hijo de tu hermano y que el lazo sanguíneo es inamovible y yo...no pretendo hacerme con un derecho que te pertenece auténticamente pero...
La Hobbit se acomodó en su silla y esperó antes de pronunciar palabra
-El caso es Dora que...he visto lo que sucede aquí y estoy al tanto de los problemas que me han confesado les acarrea la crianza del niño...por otra parte es una gran casa llena de gente y tal vez no sea el ambiente mas propicio para que, en su estado de pérdida, Frodo deba permanecer...así que...
Y miro a la mujer tomando aliento
-El punto es que me gustaría...llevar a Frodo a vivir conmigo...
Dora no respondió inmediatamente, al menos no con palabras, solo cubrió su boca con su mano y por un momento sus ojos se iluminaron y se llenaron de lágrimas
-Tengo una casa enorme y mi situación financiera digamos que es bastante buena así que me permitiría educarlo como es debido...Podrían visitarlo cuando ustedes quisieran...estoy consciente de que deberás hablarlo con los demás y...
Pero la frase del pobre Bilbo quedó trunca porque la Hobbit se levantó de la silla y le dio un abrazo cálido y sumamente sorpresivo.
Bilbo quedó perplejo y palmeó su espalda mientras la escuchaba sollozar . Después de unos momentos la mujer se incorporó y mirando de frente a Bilbo tomó su mano y la apretó entre las suyas
-Bendito seas Bilbo Baggins...
Y sollozando se alejó mientras se quitaba el delantal y secaba sus ojos con él.
El Hobbit la siguió con la mirada, hasta verla perderse tras la puerta, con las cejas en alto y sumamente sorprendido.
-¿Eso seria un si..?
Se preguntó con su ceño fruncido porque no podia comprender del todo su actitud, mas bien le pareció que su decision era algo que tal vez todos habían estado esperando desde un principio.
Se quedó allí sentado unos momentos y después salió de la casa esperando que el aire refrescara su acalorada cabeza y en la lejanía pudo divisar al pequeño bajo un árbol leyendo, como él alejado del mundo que lo rodeaba.
Sonrió y hacia él se encaminaron sus pasos y cuando estaba bastante cerca lo vio alzar su cabeza y sintió la calidez de sus ojos en los suyos.
-Has vuelto tío!
Le dijo queriendo ponerse de pie pero el se lo impidió
-Quédate sentado muchacho, no nos apresuremos para llegar a la casa, aun quedan unos destellos de la luz del dìa
Frodo obedeció y volvió a sentarse sobre la hierba y él lo imitó sentándose a su lado
-Pensé que te habías ido…
Le dijo con pena y algo de temor
-Cuando me levante esta mañana y pregunte por ti…me dijeron que no estabas y pensé en que tal vez te habías ido…porque mamá siempre me dacia como odiabas las despedidas…
Bilbo lo miro alzando sus cejas
-Bueno, es cierto eso que te decía tu mamá pero… ¿Cómo crees que podría irme sin decírtelo?
Frodo se alzo de hombros y después lo miró con una profundidad que hizo que el Hobbit se tambaleara en su interior
-No quiero que te vayas…es decir, se que te irás pero no quiero que lo hagas aun cuando se que es una tontería…
Bilbo lo miro y acaricio suavemente su mejilla
-No es una tontería Muchacho…y te agradezco que quieras que me quede…
Frodo suspiro aliviado porque al parecer aquella idea le pesaba en el corazón y pronto cambio el tono de su voz por uno más feliz
-¿Cómo ha estado el viaje?
Le preguntó
-Curiosamente bien…al menos para mí…
Y se rió recordando las caras de sus parientes mientras lo observaban en compañía de su amigo en la posada.
-Y tus parientes han tenido bastante de que hablar, te lo aseguro
-Son tus parientes también tío…
Bilbo resopló resignado
-Me temo que si…
Ambos rieron
-Pero a ver…no he venido a hablarte de ellos como imaginaras…
Frodo lo miro y entonces Bilbo supo que ambos tenían mucho en común, además e unos parientes latosos y su amor por los libros, ellos compartían historias de abandono y de pena, se sentían solos aun estando entre mucha gente y encontraban en esa soledad algo de calma, pero ambo sabían que el amor de los seres queridos era mucho más grande y hermoso que esa aparente quietud y lo buscaban desesperadamente. Se dio cuenta de que estando juntos las cosas se volvían mas afables, mirar en os ojos del niño era encontrarse él mismo en sus recuerdos, era volver a saberse amado. Podía ver en su mirada el espíritu de un Hobbit que luchaba por descubrir que había mas allá. Sentía que lo quería tanto como para convertir los mandatos del destino en un deseo voluntario, en un no poder hacer otra cosa que permanecer junto a él, en desear brindarle todo lo que había aprendido, en protegerlo, cuidar de su persona y de su alma, enseñarle las cosas que merecía aprender.
-¿Sabes Frodo..?
Le dijo por fin suspirando
-A veces…el destino nos pone en situaciones incomprensibles y nos preguntamos por qué…nos enojamos debiendo seguir un camino que no estaba en nuestros `planes…
El niño agacho su cabeza al oírlo
-Pero después descubrimos que lo único que hacía era darnos un empujón, porque de otro modo jamás daríamos el paso y en realidad cuando lo damos entendemos que eso era lo que realmente buscábamos…pero jamás lo habríamos sabido de no haber sido obligados a hacerlo…hay recompensa en lo que nos parece injusto, aun en la pena más grande hay consuelo si sabemos qué camino tomar ¿entiendes lo que te digo?
Le preguntó y el niño alzo su rostro hacia él
-Creo que si…
Le respondió vacilante
-Pues `por eso muchacho, se que tus padres se han ido demasiado pronto…aunque te contare un secreto…
Y se acercó para susurrarle
-Siempre es demasiado pronto…
Y el niño asintió mientras sus ojitos se llenaban de lágrimas
-El dilema es como seguir…qué camino tomar de entre tantos…y para eso…
Y los señaló a ambos con su dedo índice
-Para eso están las señales que nos llegan a través de los demás…
Y Frodo volvió a asentir
-Por eso hoy me preguntaba…
Y lo miro antes de proseguir para tomarse un respiro ante lo que iba a proponerle y apara lo que aun no encontraba las palabras adecuadas
-¿Te acuerdas de Bag End verdad?
El pequeño asintió rápidamente mientras su manita secaba las lágrimas que se habían escapado de sus ojos
-¡Oh si que la recuerdo! Me acuerdo del lago y del camino empinado…del árbol y del aroma a pan caliente que había dentro de la casa…me acuerdo de los mapas sobre la mesa…y me acuerdo que no quería irme pero mamá me decía que regresaríamos…
Bilbo asintió sonriendo ante el ávido recuerdo del pequeño y entonces tomó valor y por fin se deicidio a decirle lo que había estado pensando
-Bueno pues…realmente es verdad eso de que debo irme y…había pensado en que fuera hoy mismo…
El pequeño frunció su ceño y lo miró y Bilbo pensó en que sus ojos habían atrapado de pronto toda la tristeza del mundo y la habían reflejado en aquella hermosa y cristalina mirada
-Extraño mi casa ¿sabes?
Y como en un grito silencioso y ahogado el pequeño asintió
Pero Bilbo continuó
-Pero…he hablado con tu tìa Dora y creo que ha estado de acuerdo con mi propuesta así que me animo a dártela a conocer...
Y carraspeó antes de proseguir
-Resulta que he estado pensando en que tu y yo cumplimos años el mismo día…
Frodo volvió a asentir
-Bueno pues y pensé en que tal vez, si tu quieres podrías venirte a vivir conmigo y así podríamos festejar nuestros cumpleaños cómodamente juntos…
Lo que sucedió después Bilbo jamás lo olvidaría, porque los ojos del niño se agrandaron lentamente y dejando atrás la tristeza mostraron tanta felicidad en un segundo que toda una vida no alcanzaría para tratar de describirla. Se lo quedo viendo como si no pudiera reaccionar, como si de pronto pensara que estaba siendo parte de un sueño y el silencio tal vez le impidiera despertar.
Así lo sintió Bilbo en aquel momento y así lo recordó por el resto de sus días.
-Bueno y ¿Qué me dices?
Frodo siguió mirándolo sin hablar y de pronto, como si esto fuera algo inevitable, se echó en sus brazos y lo apretó con todas sus fuerzas mientras el Hobbit oía sus sollozos por sobre su hombro y lo escuchaba repetir una y otra vez
-¡Oh si quiero ir a vivir contigo, si quiero ir!
Bilbo suspiro hondamente y sus ojos también se llenaron de lágrimas, y mientras pasaba sus brazos alrededor del cuerpecito del niño y frotaba su espalda, sentía una paz que hacía tiempo había perdido, sentía una felicidad olvidada y un alivio que sobrevenía a la opresión de la soledad.
Y así, sin moverse llevó los ojos al cielo y creyó ver un destello entre las nubes
Asintió sonriendo, estaba hecho.
