Autor POV
Después de que los Cullen le consiguieran a Charlie una casa a bajo costo para arrendar en la ciudad de Vancouver, él y Sue se mudaron momentáneamente por el tema de ser apoderados de Bella y Nessie, y también por unas merecidas vacaciones lejos de Forks. Después de todo, Charlie se había jubilado hacía apenas un año, y un cambio de aires era justo lo que necesitaba. Leah y Seth por su parte decidieron no acompañarlos, primero por ser parte de la manada y sentir la conexión con La Push; y segundo, y no menos importante, Leah había construido con la ayuda de los chicos, una bastante acogedora cabaña cerca de la playa, y fue su hermano Seth quien le pidió alojo cuando su madre se casó con el jefe de policía de Forks.
Por su parte, Nessie, quien había discutido por horas con sus padres sobre irse a vivir con Jacob, sólo logró la negativa ante ésta petición, claramente, pero pidió irse una temporada con su abuelo, a sabiendas de que él iba a dejarla verse con su novio sin restricción de horarios, y quien sabe, repetir la rutina que su madre Bella había hecho con Edward. Pero éste, con la leve sospecha de que eso podía pasar, se fue a parar cada noche bajo la ventana de su hija para vigilar la entrada.
Todo parecía ser como unas tranquilas vacaciones merecidas para la pareja, nieta incluída y más con Billy tan cerca viviendo en la casa de su hijo Jacob. Cada fin de semana se visitaban, como los viejos tiempos; pero no todo fue color de rosa.
Tanto a Billy como a Charlie les llegó una notificación de parte del instituto, citándolos en una exclusiva reunión con el director de dicho establecimiento para tratar un tema en particular: La disciplina de sus alumnos en clases.
Por su parte, los patriarcas Cullen recibieron su notificación por igual, específicamente por el comportamiento de Emmett y Edward. ¡¿Edward? –Se preguntaron Esme y Carlisle al ver el nombre del más tranquilo de sus hijos.
-Me pregunto qué habrá hecho. –Esme miró con dudas a Carlisle.
-Yo me pregunto si Emmett tiene que ver en eso. –Él respondió con una risa camuflada entre la seriedad de sus palabras.
-Por Emmett deben habernos citado gracias a sus fotos en internet. Recuerdas que nos etiquetó en una foto…
-Oh, sí. Recuerdo. –Carlisle nuevamente no contuvo su risa.
Lo curioso fue que todos los padres, llámense, Billy, Charlie y Sue, Carlisle y Esme, fueron citados para el mismo día, en distintos horarios pero continuados. Los llamados eran exclusivamente por Bella, Jacob, Edward y Emmett, y los cuatro restantes, Jasper, Renesmee, Rosalie y Alice parecían librarse del castigo, pero no por mucho tiempo.
Sólo eran necesarios dos días de buena conducta, de una disciplina intachable, para que las dos hermanas Cullen se contuvieran de actos dignos de una citación al apoderado, y aún así no fueron capaces de lograrlo.
Fue un jueves en la mañana cuando Alice fue descubierta en su pequeño "tráfico ilegal de ropa", en una inspección de sus pertenencias. Ni su don fue capaz de salvarla cuando una persona anónima la acusó de ganar dinero con la venta de sus diseños, a pesar de que no cobraba caro pues dinero era lo que menos necesitaba. Ella sólo tenía la necesidad de vestir bien a quienes la rodeaban y hacer un "bien a la comunidad", como solía decir.
Y no todo terminó allí. Esa misma tarde, Rosalie había perdido su paciencia, que no era mucha, pero la perdió de todas formas.
El sonido de sus tacones en el piso dejó de hacer eco cuando frenó en seco al ver a su hombre, y recalco, "su", conversando con una chica a la cual ella sólo conocía como su pareja de trabajo. Estaban a cierta distancia, por ende ni Emmett ni la tímida humana notaron la presencia de la rubia, y quizás ese fue el problema. De haberlo notado, quizás la pobre chica enamorada del más grandote de los Cullen, no lo habría besado de sorpresa, colorada como un tomate, con su corazón palpitando tan fuerte como un híbrido, pero aún así con las agallas suficientes.
Rosalie sostenía un lápiz en su mano, el cual terminó siendo un puñado de metal y tinta que fue a parar al suelo. Emmett detuvo el beso de su enamorada y sonrojada humana, sin sospechar si quiera que tuviera público, y no precisamente con aplausos. El timbre sonó, dejando a la muchedumbre de alumnos en los pasillos, pero de entre la gente ella logró escabullirse para enfrentar a la pobre humana.
-¿No te han dicho que no debes tomar las cosas que no te pertenecen? –Rosalie llegó al lado de Emmett con cierta prepotencia, furiosa como ella misma, pero controlándose de no llegar a nada físico pues un solo movimiento sería causal de su muerte, y bien ella lo sabía.
-Yo…Yo—La chica no sabía dónde meterse ante el carácter autoritario de la rubia, tan hermosa que sabía perfectamente que no era competencia, ni siquiera digna de sacarle celos.
-Rose, cariño, cálmate. –Emmett tomó a Rosalie de la cintura con una mano, sólo en caso de que se saliera de control.
-¡No me voy a calmar! ¡¿Cómo se atrevió a besarte? –La rubia alzó su voz angelical, y fue cuando parte del colegio se percató de ello, formando un grupo de curiosos alrededor, quizás esperando la gran pelea.
-Perdón, yo no sabía que ustedes…
-¡Entonces no vayas por ahí dándole besos a cada tipo que encuentras! –Rosalie la atacaba, por el simple hecho de que nadie, en todos esos años, había besado a Emmett más que ella misma. Nadie. Siempre eran ellos dos, nadie pasaba por alto a la rubia y prácticamente el animoso Cullen era marca registrada "Rosalie".
-Señorita Hale, a mi oficina. –La voz del director calló los murmullos y sobre todo a la despampanante vampiresa.
Fue acusada y castigada por "bullying", y ni siquiera sus encantos pudieron librarla de llamar a su apoderado para el mismo día en que sus otros hermanos estaban citados. Finalmente Carlisle y Esme sólo podían estar orgullosos de Jasper y Renesmee, quienes habían salido libres de todo el revuelo que habían formado el resto de los chicos. De lo que no se iba a salvar Jasper fue de la golpiza que recibió de Emmett, cuando se enteró que estaba a tan sólo metros del momento en que la chica lo besó, bajo la influencia del don del sureño.
-¡No pensé que iba a hacerlo! ¡Quería poner a prueba mi don! –Jasper corría en la alejada casa de los Cullen, dónde podían usar sus habilidades libremente, cómo saltar desde un balcón del segundo piso; cosa que hizo Jasper, seguido del fortachón.
-¡¿Y tenías que hacerlo conmigo de prueba? –Emmett gritaba furioso.
-¡No lo probé contigo! ¡Fue con ella! –Jasper comenzó a dar vueltas alrededor de la casa, bajo los curiosos ojos de los Cullen en el balcón de la habitación de Esme y Carlisle.
-Se lo merece. –Rosalie apoyó la causa, ya que ella salió perjudicada en todo eso.
-No. –Alice hizo un puchero en contraparte. –Jasper no lo hizo con mala intención. Sólo quería divertirse.
Todos los espectadores, Esme, Edward, Bella y Rosalie, miraron a Alice al mismo tiempo, dejando en evidencia la poca credibilidad que tenían sus palabras.
-Está bien, se lo merece. –La pequeña Cullen suspiró resignada, sabiendo que tenían razón. Se apoyó en el barandal viendo como su querido caballero era atrapado por los enormes brazos de Emmett.
Aquella tarde todos presenciaron una inevitable pelea al estilo Emmett Cullen. Esme sufrió las consecuencias al ver su nuevo jardín destrozado y la puerta del garaje, metálica, con la silueta de una espalda bastante reconocible. No sabía si castigarlos por la pelea en sí, puesto que tenía razón en que Jasper se merecía un pequeño escarmiento, pero lamentaba los destrozos. Su sentencia fue que ellos mismos debían reparar aunque sea la puerta metálica, comprándola e instalándola. Aceptaron con gusto al saber que no tenían que restaurar el jardín, y pasarse las tardes plantando semillas y esas cosas. Esme al menos tenía el buen gusto que ninguno de los dos vampiros brutos tenía.
Una cosa si fue inevitable. Que llegara el día de la citación. Carlisle había pedido su mañana libre para éste evento que requeriría unas buenas horas seguramente. Charlie y Sue habían ido a por Billy para facilitarle el traslado, y por su parte los chicos, estaban todos expectantes sobre la famosa reunión que se llevaría a cabo en unas horas.
Después de todo, Renesmee fue la única libre de toda culpa, puesto que sus tíos, padres y novio, todos más "maduros" que ella, se habían visto envueltos en problemas dignos de un adolescente.
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¡Próximo capítulo la reunión! No olviden agregarme al facebook de mis novelas. El link lo pueden encontrar en mi perfil de Fanfiction. ^^
