Capítulo 8
Su primer beso generó un momento bastante incómodo, pero también reflejó a la perfección sus inquietudes, sus dudas, sus miedos y su torpeza.
Hinata lavaba los platos luego de una agradable tarde con Sasuke y sus amigos. Habían decidido reunirse casualmente de vez en cuando, turnándose para alojarse allí, gracias a la insistente sugerencia de Naruto. Todos se habían ido excepto el Uchiha, quien se ofreció a ayudarla. La morena sospechaba que sus amigas se percataron de su atracción por Sasuke .
Sakura no estaba segura de dejarlos solos ya que había notado su acercamiento y no le gustaba para nada y te nía miedo , pero después se acordó lo tímida que es Hinata y cobarde y se fue tranquila dejándolos solo.
Se encontraba recolectando copas vacías, recordando aquello y el hecho de que el muchacho no había intentado apartarla, cuando un gato corrió entre sus piernas, haciéndola tropezar. Sus reflejos la ayudaron a salvar la vajilla, pero acabó cayendo de bruces y siendo atrapada por Sasuke, quien se había movido demasiado rápido y por consiguiente ambos colapsaron en el suelo, con sus extremidades enredadas y sus labios unidos.
Hinata enrojeció por completo. Su corazón golpeaba sin piedad su caja torácica. Al cabo de unos instantes, se las ingenió para incorporarse con sus brazos, evadiendo la mirada del Uchiha y tartamudeando una serie de disculpas; sin embargo, una mano la sostuvo de la nuca y tiró de ella hacia abajo, de manera que sus senos se presionaron sobre el pecho de Sasuke, y su cara terminó contra el cuello de éste.
"¿Sa-Sasuke?" Indagó, sin aliento.
La joven movió su cabeza a un lado. Su cabello se deslizaba como agua entre los dedos del Uchiha, el cual la sostenía con firmeza. Hinata se encontró con unos ojos oscuros que la observaban con cautela y… ¿miedo? Estaban demasiado cerca y la calidez de sus respiraciones casi los incitaba a seguir adelante. Ambos continuaban mirándose, como si no pudieran creer que su pareja aprobara la situación actual. La muchacha fue la primera en romper la distancia y darle otro beso, el cual fue profundizado por su acompañante.
Se habían besado algunas veces más, llegando a intensificar sus acciones, hasta que alguien tocó la puerta y los hizo separarse como si los hubiesen descubierto con las manos en la masa. Era nada menos que Naruto, quien había olvidado unos papeles importantes. Entre balbuceos y sonrisas tontas, el rubio recogió los archivos, ignorando totalmente lo que acababa de interrumpir. La pareja no pudo evitar reírse al respecto una vez que se marchó.
Su relación no había cambiado demasiado, salvo por alguno que otro beso robado. Las personas comenzaban a notar que algo ocurría, principalmente porque Sasuke impedía que los pretendientes de Hinata se les acercasen, fulminándolos con la mirada antes de que siquiera se les ocurriese intentar algo. Los dos se la pasaban juntos, mas no sabían qué hacer o cómo actuar. La Hyuuga nunca había tenido un novio en su vida, ya que Naruto siempre fue el único para ella. Y el Uchiha no era un experto interactuando con las personas, incluso habiendo tenido citas en el pasado. Todo se limitaba a noches de diversión con mujeres.
Sasuke hizo una leve inclinación ante los guardias del clan Hyuuga -ahora acostumbrados a sus visitas- y entró en la residencia con pasos lentos. Estaba muy oscuro, pues ya era más de medianoche. Los guardias se preguntaron qué sucedía, pero no dijeron nada. A fin de cuentas, se trataba del líder Anbu llevando su máscara de erizo.
Hinata, usando sólo una larga camiseta y pantalones finos, abrió la puerta y se asombró un poco, para después dejarlo pasar. Tan pronto como la puerta se serró Sasuke se acercó más a Hinata.
Ambos terminaron a un suspiro del otro, congelados en sus puestos. Estuvieron a punto de besarse por la escasa distancia entre sus labios. La luz era tenue y le daba al lugar una peculiar atmósfera de peligro, misterio y romance. Hinata podía admirar el pálido rostro del Uchiha, enmarcado por su oscuro cabello, que resaltaba aún más sus pupilas ónix.
La joven notó que su corazón latía con frenesí sobre sus costillas, casi como si se tratara de un ave desesperada por entrar a la caja torácica del moreno. La respiración de éste rozaba sus labios secos y Hinata sintió un nudo en la garganta, experimentando una mezcla de sorpresa, miedo y anticipación. El tiempo hacía de las suyas, convirtiendo los segundos en horas eternas. Sus ojos blancos se cruzaron con los de Sasuke. Esos ojos que podían matar, pero que en realidad eran amables, tranquilizadores y lograban derretirla.
Él sonrió con cierto sigilo, como si el hecho de mostrar muchos dientes lo hiciera lucir como un depredador y eso la ahuyentara. Lentamente, sus manos se posaron sobre las mejillas de su compañera. El calor se apoderó de Hinata, haciendo que un cosquilleo surgiera en donde se hallaban los dedos del muchacho. Todo su ser sólo podía enfocarse en esa parte de su cuerpo y la agradable sensación que la albergaba. Era muy diferente a cuando intentaba calentar sus manos sobre una taza de té.
El corazón de la Hyuuga dio un brinco en cuanto un pulgar empezó a acariciar suavemente su mejilla, enviándole una oleada de escalofríos en el proceso. Sasuke dejó de sonreír, pero sus ojos continuaban despidiendo esa gentileza y protección que lograban tranquilizarla.
Después, eliminó los centímetros que se interponían entre ellos. Fue algo puro, nada en especial. Sólo piel sobre piel, pero realmente significaba demasiado para los dos. Hinata se estremeció, y sus manos se desplazaron hasta llegar al pecho de Sasuke, aferrándose a él como si su vida dependiera de aquello. Era como si deseara asegurarse de que no estaba soñando o que él no la apartaría de repente y le dijera que todo había sido un error.
En vez de eso, detectó humedad en su boca. Se trataba de una tímida lengua pidiéndole permiso para entrar. Ella jadeó, separando ligeramente sus labios. La mano de Sasuke que no la acariciaba descendió hacia su barbilla, y su lengua invadió su boca con lentitud, enredándose con su gemela y explorando hábilmente cada rincón de su cavidad.
Los dedos de Hinata se enterraron en la camisa del moreno, acercándolo más. Él la estaba besando y se sentía increíblemente maravilloso. Al separarse, la chica se percató de que había cerrado los ojos. Parpadeó un par de veces, sólo para volverlos a cerrar apenas Sasuke la besó de nuevo. Esa vez fue más demandante. El moreno la presionó contra sí, de manera que los senos de la joven chocaron deliciosamente sobre su pecho. Las manos del Uchiha ahora se hallaban sobre la melena de Hinata, haciéndola temblar un poco. Después de apartarse otra vez, Sasuke envolvió su delicada cintura con uno de sus firmes brazos, dejándola sin aire y con un fuerte sonrojo en sus facciones.
Quizás deberían hablar, pero era como si las palabras fuesen a romper el encantador momento, ocultaran sus sentimientos a flor de piel y los hiciera formularse preguntas innecesarias. Analizar lo que estaba sucediendo habría espantado sin duda a la morena. O más bien, lo que estaba por ocurrir… La Hyuuga agradeció que sus pensamientos se encontraran nublados y confió en que Sasuke la guiaría.
Hinata no protestó –incluso aunque su corazón latiera de tal forma que le hizo preguntarse si la quemaría- cuando Sasuke la apoyó sobre su regazo. La besó fugazmente en los labios y luego en la comisura de su boca, obligándola a entrecerrar los ojos. Las manos de la muchacha se enredaron en los hombros de Sasuke, sujetándolo con firmeza mientras él mordisqueaba su cuello. La joven gimió y se congeló ante aquel sonido, avergonzada, hasta que él también emitió un gruñido de placer, como si tratara de indicarle que podía hacer lo mismo.
Sasuke alcanzó el inicio de la camisa de la morena, mordiendo y lamiendo delicadamente su clavícula. Hinata se estremeció, arqueándose bajo su tacto, a medida que las manos de éste recorrían sus costados y la acariciaban por debajo de la tela. En otras circunstancias eso le habría producido cosquillas, más en ese instante sólo la hacía temblar y acelerar su respiración. La muchacha se apoyó contra él, mientras Sasuke le masajeaba la espalda sin dejar de besar su cuello. Hinata no había notado el modo en que su camisa fue subida, dejando a la vista más de su cremosa piel.
El Uchiha estaba besándola otra vez, pero se separó para terminar de deshacerse de esa estorbosa prenda. La Hyuuga alzó los brazos por su cuenta para permitirle desnudarla, quedando únicamente en pantalones y su ropa interior. Él no la miró; en lugar de eso la besó en un hombro, masajeándole la espalda, brazos, costados y caderas. La morena agradeció esto, ya que de haberse sentido observada, hubiese recuperado la consciencia de sus actos.
Invadida por la incertidumbre, Hinata acercó sus dedos a la camisa de Sasuke, abriendo los botones con suma torpeza y sus mejillas completamente rojas. Poco le faltó para arrancar un botón al sentir las manos del Uchiha sobre sus senos, apretándolos con suavidad. Sus miradas se unieron. Esos profundos ojos negros y hambrientos le causaron un escalofrío a la muchacha. Sasuke podría romperla como si fuera una simple rama y, ahí estaba, forzando una dulce sonrisa para apaciguar sus nervios. No le importaba deshacerse su típica actitud fiera para evitar que su acompañante se asustara y disfrutara de lo que sucedía.
Hinata podía apreciar el calor en su cara y se mordió el labio inferior. Sasuke la besó y consiguió que la tensión de la chica desapareciera, inclusive cuando empezó a masajearla a través del sujetador. La respiración de la morena se entrecortaba considerablemente y se obligó a abrir la boca. Cada vez que los dedos del moreno se frotaban sobre sus pezones, Hinata jadeaba de placer y su cuerpo se volvía aún más sensible. El Uchiha aumentaba la presión de sus caricias con lentitud y ella recostó su cabeza en el hombro de éste, recobrando el aliento y atreviéndose a besarlo en el cuello –todavía cubierto, pues no había terminado de desabrochar su camisa-, depositándole pequeños besos y mordidas.
Sasuke gruñó y ella ni siquiera se dio cuenta de que su sujetador fue removido. No obstante, no tardó en hacerlo cuando los dedos del moreno hallaron su piel desnuda, trazando un sendero de fuego en cada fibra de su ser. La muchacha aferró su agarre, apoyando su cara contra el cuello del Uchiha y sintiendo una oleada de calor en su vientre. Era como si miles de mariposas revolotearan por doquier y eso no le disgustaba en lo más mínimo. Fue entonces que se percató de que había comenzado a moverse, presionando sus senos sobre las manos de Sasuke y restregándose contra él para saciar un apetito que desconocía.
Hinata gimió al percibir que el moreno mordisqueaba el lóbulo de su oreja y otro escalofrío surcó su espalda. Pronto condujo sus manos tras la cabeza del moreno, apoyándolo hacia ella y despeinándolo con ansiedad. Él suspiró y ella jadeó, arqueándose una vez más para dejarle apreciar mejor su cuerpo. Era una sensación magnífica y por eso no paraba de temblar durante su abrazo. Hinata yacía tan sumida en ese mar de emociones, que no notó que Sasuke dejaba de masajear sus senos para enseguida quitarse la camisa y lanzarla en el piso.
La morena volvió a enterrar su cara en el cuello de éste, después de haber sido atraída contra su pecho desnudo. Aquel contacto tan intenso la hizo ruborizarse, pero sintió que los labios de Sasuke se posaban sobre los suyos para mantener su mente distraída. Hinata se movió hacia arriba, -estremeciéndose al frotar sus pechos sobre él- para poder aferrarse al cuello del Uchiha, quien empezaba a recostarla encima de la alfombra de felpa.
Las manos de la joven revolvían el cabello de Sasuke, a medida que éste delineaba un camino de besos sobre su nívea figura. Inició desde su barbilla, luego lamió su cuello y mordió cuidadosamente su clavícula. Hinata lo apoyaba contra sí, demostrando cuán fascinada se hallaba por sus acciones. No faltó mucho para que la boca de Sasuke descendiera. Por otra parte, sus manos vagaban libremente por los costados de su compañera, deteniéndose sobre todo en sus caderas bien formadas. Acto seguido, besó su seno derecho, segundos antes de lamerlo con una lentitud que enloquecería a cualquiera y que bastó para hacerla gritar. El moreno siguió en lo suyo, a la espera de que el pezón se hallara totalmente endurecido. Alternaba entre besos, chupetones y mordiscos, disfrutando de las reacciones de Hinata. Satisfecho, descansó su cabeza entre ambos senos, aspirando su esencia femenina y disponiéndose a ofrecerle el mismo tratamiento al otro pezón.
El cabello de éste rozaba la fina piel de la muchacha, haciéndola estremecer el doble. A medida que sus labios descendían por aquel plano estómago, Sasuke comenzó a despojarla de sus pantalones, aprovechando de admirar sus caderas y muslos, e inclusive tocándole las nalgas. Luego de deleitarse mordiendo su abdomen, succionó el extremo de su ombligo, causando que Hinata se encorvase un poco. El moreno volvió a regalarle una caricia fugaz en el trasero, para después subir a su cintura. Mientras tanto, su boca continuó bajando hasta morder uno de sus costados, al tiempo que se deshacía por completo de sus pantalones.
La Hyuuga le permitió explorar sus piernas –con el rostro ardiéndole a más no poder, ya que sólo le quedaban sus bragas-. Él se detuvo, masajeándole la mejilla con el dorso de su mano. Su mirada se paseó por la silueta de su acompañante, detallando la textura de su cremosa piel, la abundancia de sus senos, las curvas bien pronunciadas de su cintura y la redondez de sus caderas. El Uchiha parpadeó y rompió el contacto visual que sólo duro un segundo, permitiéndola recuperar el aliento.
Atrayendo una de sus blancas piernas hacia él, Sasuke le besó el tobillo. Su mano libre se encargaba de acariciar la otra pierna, dándole un leve apretón en la rodilla y luego en el muslo. Elevó su boca para besarle la otra rodilla, lamiendo y mordisqueando su piel sensible, antes de repetir el proceso en su muslo y soltarla delicadamente a un lado. Ahora se encontraba entre sus piernas, descubriendo que esa posición había surgido naturalmente.
Introdujo sus dedos por debajo de su ropa interior y sus ojos buscaron los de su compañera, quien permanecía en silencio y evadía su mirada. Sasuke empezó a quitarle la prenda, asegurándose de que sus dedos la consintiesen en toda ocasión, y después arrojó el estorboso objeto junto al resto de sus pertenencias. Esa vez prefirió no tomarse su tiempo para contemplarla, a sabiendas de que eso sería demasiado para la Hyuuga. Acto seguido, se inclinó hacia ella, posicionándose con ayuda de ambos brazos para no aplastarla, y la besó. Al igual que como solía ocurrir en el pasado, ese dulce roce fue cobrando mayor intensidad.
Hinata enredó nuevamente sus brazos alrededor de los hombros de su pareja, disfrutando de su amplitud y la dura sensación de aquellos músculos bajo sus dedos. La forma en que estos casi parecían vibrar le resultaba fascinante. Lo oyó desabrochándose el cinturón y de inmediato lo condujo hacia sí, besándolo, como si eso la ayudara a no pensar en lo que estaba por ocurrir. Los dos sabían que era su primera vez. Ella deseaba olvidarlo y él debía recordar eso. La morena absorbió una gran bocanada de aire cuando él extrajo algo de sus cosas. Hinata sabía lo que era y se encontraba agradecida por eso. Mientras Sasuke se lo ponía, la muchacha decidió no mirar, pues de lo contrario iba a alterarse.
Las manos del Uchiha no tardaron en regresar sobre el cuerpo de ésta, surcando su abdomen, caderas, el interior de sus muslos, y volviendo a subir a sus senos, los cuales frotó y estrujó con cuidado. Hinata gemía otra vez, aferrándose como podía a la espalda de Sasuke. Sin embargo, no pudo evitar tensarse al sentir un roce entre sus entrepiernas. Por su parte, él se entretenía lamiéndole el lóbulo, mientras sus manos hacían de las suyas a través del cuerpo de la joven.
La respiración de Sasuke se aceleraba más y más, a medida que se movía lentamente contra ella. Hinata era incapaz de contener sus escalofríos, percibiendo que el miedo se mezclaba con el placer y sus piernas se abrían para éste. Trataba de prepararse para el final, mientras él se deslizaba hacia su entrada y el punto que le concedería la mejor sensación de todas. Tras separar sus piernas, las dobló a los lados, invitándolo a aproximarse.
Ambos jadeaban y Sasuke simplemente lucía perfecto estando encima de ella, con sus firmes músculos bien formados y su piel bañada en sudor. Poseía algunas cortadas, rasgos de depredador y caderas estrechas. Sin duda era una figura que sólo se conseguía mediante duros entrenamientos. El muchacho la observó con hambre, pero a la vez con gentileza y afecto, pidiéndole permiso para dar el último paso. A Hinata le habría sido imposible negarse, ya que lo anhelaba y de verdad quería compartir ese momento con él; así que asintió, halándolo contra sí para besarlo y abrazarlo suavemente por el cuello.
Sasuke la penetró sin prisa y ella se tensó por el dolor. Las manos del Uchiha recorrían el cuerpo de la Hyuuga, en un vano intento por ayudarla a relajarse. Las uñas de ésta se enterraron fuertemente sobre su piel. Aquello dejaría infaltables marcas de luna creciente. Hinata abrió los ojos, que había cerrado por instinto al experimentar ese dolor, y su pareja depositaba una hilera de besos en su frente y mejillas. Estaba dentro de ella. Aún dolía, pero estaba dentro de ella y eso era lo único que tenía en mente; ahora era su mujer y se encontraban más unidos que nunca. No tardó en asentir de nuevo para indicarle que continuara.
Él se apartó cautelosamente y ella mordió sus labios. Después, volvió a adentrarse y aquello logró apaciguarla. Sasuke retomó lo que hacía, atrapando el lóbulo de la joven con su boca y acariciándole un seno. Esa vez sí pareció ayudarla. Hinata miró a su ahora amante, quien se veía demasiado concentrado y con el ceño algo fruncido, obviamente dando lo mejor de sí para respetar el ritmo de la Hyuuga. Ésta rozó tiernamente su espalda, avisándole que ya era libre de tranquilizarse.
Sasuke la besó, con cierta torpeza, mientras se movía con mayor confianza. El Uchiha gruñía por el esfuerzo y la satisfacción, penetrándola con las energías que le restaban. No faltó mucho para que ella se moviera junta a él, elevando sus piernas para brindarle acceso total. Hinata subía y bajaba sus temblorosas manos por la espalda de su pareja, rasguñándolo al ser consciente de que casi llegaba a su límite. Sasuke siguió besándola y consintiéndola lo mejor que podía, perdiendo gradualmente su lentitud inicial. Sus movimientos eran más impulsivos y su respiración, frenética.
La morena no disimuló sus gemidos, con la cabeza echada hacia atrás y sus entrecerrados ojos fijos en Sasuke. Ese hombre tan poderoso que la complacía en ese preciso momento. Sus gritos no hicieron más que aumentar en cuanto éste perdió el ritmo, moviéndose más rápido y besándola con urgencia. Finalmente, alcanzó el orgasmo, todavía en su interior. Pasados unos segundos, el Uchiha salió de ella, acunándola en sus brazos y cubriéndola de besos y mordidas tenues, hasta que la joven dejó escapar un pequeño suspiro de placer. También había llegado al clímax, pese a que hubiera sido de un modo menos intenso.
Sasuke se alejó brevemente para revolver un poco entre sus pertenencias, y luego se acomodó junto a la Hyuuga, masajeando sus mejillas y regalándole una profunda mirada. Hinata sonrió con timidez, haciéndolo recostarse sobre ella y viéndose rápidamente envuelta por sus fuertes brazos.
"Te amo". Susurró él, contra su oído.
Murmuró ella, entrelazando sus manos "TE AMO".
