¡Buenos días/noches! La cuarta parte ya esta aqui :D En el capítulo anterior, Yellow y Blue lograron robar una nave y escapar del Planeta Hogar, cosa que no fue nada fácil. Su objetivo, encontrar a la Perla renegada, y juntas planear una rebelión como Dios manda (aunque la gemas no tienen religión :P) ¿Lograran dicho objetivo?
Parte 4: Brillar
Capitulo 1
Yellow no quería admitirlo, pero su descenso a la Tierra fue más una colisión controlada que un aterrizaje apropiado. Habían expuesto a la capsula de escape a mucho más de lo que fue fabricada para soportar, y ella sólo estaba satisfecha con haber llegado a la Tierra.
Ella identificó la ubicación donde había estado la Perla renegada según el archivo y, cuando estuvieron lo suficientemente cerca, las envió en esa dirección general, esperando que no tuvieran que buscar mucho. Sólo tenía un conocimiento mínimo sobre los habitantes del planeta, y probablemente era mejor evitarlos si era posible.
En cualquier caso, su aterrizaje no fue terriblemente discordante, y ella y Blue estaban amarradas bastante bien como para evitar ser zarandeadas. Estaban en tierra, por suerte, en la cima de una especie de colina pequeña, aunque podía ver el océano en el horizonte.
—¿Estas bien?—, preguntó Blue inmediatamente después de detenerse por completo.
—Sí, ¿tú?—, Yellow desabrochó sus cinturones y trató de realizar un diagnóstico de la capsula de escape. No pudo siquiera empezar, por lo tanto creyó que era muy probable que ya no fuera utilizable.
—Estoy bien—, ella se levantó y se estiró un poco. —¿Adónde vamos ahora? ¿Los mapas todavía funcionan?
Yellow movió sus dedos sobre una pantalla diferente, y una proyección de la Tierra apareció allí, un pequeño punto amarillo indicaba su localización. —Así parece—. Ella frunció el ceño, luego proyectó la imagen del archivo de su gema, comparando las dos. —Estamos en la región correcta, por lo menos.
—Espero que realmente este sea el lugar donde está su base—, dijo Blue con preocupación. —De lo contrario no sé cómo podremos rastrearlas.
—Debemos salir y echar un vistazo—, Yellow abrió la puerta y por un momento ambas quedaron encantadas por lo verde que era el planeta.
Blue recorrió el camino hacia el exterior y giró lentamente, observando cada centímetro de la Tierra que podía ver. —Es tan hermoso.
Ella murmuró su aprobación, sus ojos trataban de catalogar todo lo que estaba enfrente de ella. Era abrumador. Casi extrañaba el sentido práctico disperso del Planeta Hogar.
Se volvió para mirar su pequeña nave maltrecha, dándose cuenta que el daño parecía mucho más sustancial ahora que lo estaba viendo desde el exterior. Ella dijo un "gracias" silencioso a la maquinaria que había soportado el tiempo suficiente para llegar aquí con seguridad y luego miró a Blue.
—Vamos a…explorar el área—, sugirió Yellow con incertidumbre. —La nave puede ser nuestra base hasta que tomemos contacto con las Gemas de Cristal.
Blue asintió, se colocó de rodillas para tocar las plantas verdes y los pequeños pétalos de colores en el suelo. Le gustaba la forma en que la luz caía sobre ellas, y miró hacia arriba, de inmediato cautivada por el sol del planeta y el cielo azul, muy azul. Todo parecía mucho más orgánico y vivo aquí, incluso los colores a los que estaba acostumbrada. —¿Por dónde?
Yellow se encogió de hombros. —¿Por allí?—, sugirió, señalando a las estructuras construidas por el hombre, ya que eso sin duda daría lugar a interacciones que no podían predecir de ninguna forma.
—Suena bien—. No había dudas en cuanto a si debían permanecer juntas o no, ambas sabían que sería tonto separarse. Blue se puso de pie otra vez y se dirigió hacia los árboles, una mano cerrada sobre su gema y la otra agarrando su muñeca. —¿Crees…Crees que la encontraremos?
—Eso espero—, respondió Yellow, su boca era una línea firme. Si no encontraban a la renegada aquí, si no encontraban a ninguna gema aquí, muy probablemente estaban varadas. No estaba segura de si sería capaz de poner en marcha la cápsula de escape otra vez, incluso si tuviera todos los suministros necesarios, y no los tenía. La Tierra era, en el futuro previsible, su única opción.
Ambas recorrieron el camino entre los árboles, distraídas por los colores vivos y la vida que las rodeaba, pero no deambulaban por mucho tiempo. Tenían trabajo por hacer. Había Perlas que contaban con ellas, esperándolas.
La Perla renegada, o alguna señal de su presencia, no se encontraban por ninguna parte. Ninguna de ellas estaba muy sorprendida, pero luego de buscar por bastante tiempo, aún era muy desalentador. Caminaron en un amplio arco alrededor de su nave, y luego hicieron círculos concéntricos hacia adentro, regresando justo cuando el sol parecía estar deslizándose fuera de la línea del horizonte.
Blue hizo lo posible para parecer optimista mientras se sentaban en el suelo y trataban de formular un plan mejor. Yellow sugirió que observaran a los humanos, tal vez ir de incógnito para preguntarles sobre la renegada. Blue estaba un poco desconcertada por el pensamiento, por la perspectiva de una mentira tan frágil y la idea de interactuar con los humanos que la renegada había protegido con tanta intensidad. ¿Cómo eran ellos? No sabría cómo hablar con ellos e, incluso con práctica, alguien seguramente notaria que ellas no pertenecen aquí.
Juntas, observaron al cielo oscurecerse, con la ausencia de luz y la llegada de nubes allí arriba. Yellow fue la primera en notar las pequeñas gotas que comenzaron a caer del cielo y se levantó de un salto, tomando el brazo de Blue y arrastrándola al interior de la capsula de escape descompuesta.
—¿Qué es eso?—, preguntó, nerviosa.
—No estoy segura—, Blue se sintió atraída hacia la puerta. —¿Es…es agua?
—¿Cómo podría saberlo? ¡No la toques!
La otra Perla la ignoró, extendió un pie afuera y movió la hierba húmeda con los dedos de los pies. —No parece peligroso.
—Y las Perlas no parecen rebeldes—, resopló Yellow. —Vuelve aquí antes que algo malo suceda.
Blue vaciló, luego dio un paso completo al exterior, las manos colocadas de manera protectora sobre su gema mientras levantaba la cabeza para mirar las nubes. Las gotas se deslizaron sobre ella, fluían por sus brazos y piernas y humedecían su cabello. Sonrió levemente, apartando el flequillo mojado a ambos lados de su cara para poder ver mejor. —Es seguro—, ella la llamó. —Ven a ver.
—Prefiero no hacerlo.
Blue se encogió de hombros y la ignoró, caminando un poco más lejos entre la lluvia. Se arrodilló en la hierba humeada y miró a las nubes otra vez, sonreía mientras las gotas caían sobre su rostro. Una parte de ella se sentía con deseos de llorar desde que aterrizaron (de alivio, de miedo, de anticipación) pero la Tierra estaba haciendo eso por ella. El agua fluía sobre ella, relajante y simple y limpia. Esto no era el Planeta Hogar. Lo lograron.
Parecía que habían pasado años antes que Yellow se uniera a ella, dando pasos tentativos y luego corriendo hacia Blue. Sus piernas se doblaron mientras se sentaba, sus manos se cerraron con fuerza en los extremos de su falda. Se perdió en sus pensamientos mirando la lluvia, lo suficiente para asustarse cuando Blue extendió su mano para tomar la suya.
—Lo siento—, murmuró, juntando sus hombros como solían hacerlo cuando compartían las proyecciones en secreto. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde eso? Los recuerdos parecen próximos y lejanos a la vez aquí.
—Está bien—. Yellow apretó la suya en respuesta de forma tranquilizadora, y luego ambas observaron a la lluvia en silencio.
Incluso cuando estaba demasiado oscuro para ver, incluso cuando sus cabellos comenzaron a colgar en hebras húmedas y sueltas que goteaban agua sobre sus cuellos y hombros, incluso cuando las nubes parecían haber reservado toda la lluvia que pudieron, ellas se sentaron y observaron.
El cielo nocturno era diferente también, y Yellow podía trazar un mapa de todas las estrellas. No estaba segura si eso le gustaba, una parte de ella pensó que prefería la maravilla evidente de Blue ante la vista en lugar de sus propios ojos calculadores. La luna era brillante, casi completamente iluminada por el sol ahora ausente. Hay una base allí, pensó. Eso podría ser importante después. Muchas cosas podrían ser importantes, en una rebelión.
Ella no podía evitar sentir que todo este plan era tan frágil que ellas sólo estaban haciéndose ilusiones con pensamientos de una rebelión, una revolución, algo real. Pero aquí estaban, en la Tierra, y eso era tener la mitad de la batalla ganada. Si pudieron hacer eso, entonces encontrar a la renegada estaba dentro de la posibilidad.
Sólo esperaba que no les llevara mucho tiempo.
Ambas se retiraron a la cápsula de escape en medio de la noche, Blue escurrió su cabello antes de entrar y sacudiéndolo otra vez. Ella deseaba que permaneciera fuera de su rostro, pero estaba diseñado para caer hacia adelante, imitando a su ex Diamante, y necesitaba conservar sus energías para cosas más importantes que cambiar de forma.
En su lugar, ella se concentró en catalogar todos los elementos que tenían en la nave, tomando uno de los desestabilizadores que habían robado y sujetándolo a su cintura de forma segura con el cinturón estándar que venía con él. Estaba muy flojo, no servía para una gema de su estatura, pero cuando ella lo apretó tan fuerte como era posible, colgó de forma segura en sus caderas, el peso pesado era reconfortante.
Ella ofreció uno a Yellow también, y ella tomó un segundo cinturón, ignorando su uso previsto y envolviéndolo dos veces alrededor de su cintura, así era más cómodo. Ambas sabían que los desestabilizadores servirían de muy poco para protegerlas aquí, pero era algo, habían llegado demasiado lejos sin encontrarse con algo para dejar pasar esta pequeña oportunidad de auto-defensa.
A continuación, revisaron todos los archivos a los que podían acceder en la capsula… La mayoría fueron corrompidos en la transferencia inicial de datos o en la colisión y eran inútiles, pero memorizaron todo lo posible sobre su nuevo entorno. Había muy poco acerca de cualquier cosa en el planeta más allá de las estructuras básicas de tierra y los océanos, pero era de esperarse. La Tierra estaba destinada a ser una colonia, y los diseños del proyecto finalizado dejaban en claro que ninguna gema había tenido necesidad de preocuparse por cosas triviales como los cambios ambientales y las formas de vida de las especies nativas.
Cuando el sol salió por la mañana, ambas acordaron reiniciar su búsqueda. Esta vez, se aventuraron a alejarse mucho más en una dirección, hacia el océano. Siguieron caminando hasta que los árboles dieron paso a una playa de arena desierta. Los granos bajo los pies de Blue le hicieron pensar en pequeñas cosas rotas, como los restos de Perlas que mantenía en su interior, acumulándose año tras año tras año.
Yellow pareció notar su indecisión de ir más lejos, así que ambas se quedaron merodeando junto a la arena, sus pies sucios de barro le recordaba a la lluvia de la otra noche y era reconfortante la forma en que se adhería a todo.
—Bueno, no están aquí—, dijo Yellow por fin, con los brazos cruzados resueltamente. —Debemos regresar y probar una ruta diferente.
—Tienes razón—, aprobó Blue en voz baja. Se asomó a la playa, deseando que apareciera algún signo de vida allí, que alguna pista las guiara en la dirección correcta. No había nada. —Podríamos caminar lejos del sol—, sugirió. —Hacia la ciudad.
Yellow asintió de mala gana, en realidad ninguna de ellas quería correr el riesgo, pero no querían perder su tiempo tampoco. Tal vez alguien allí sabría si había otras gemas.
Con esta decisión, hicieron su camino de regreso en otra dirección. Fue un viaje largo y repetitivo, y su interés inicial y entusiasmo por la Tierra estaba comenzando a disminuir. El sol estaba alto en el cielo ahora, impaciente con su falta de progreso. Pronto tuvieron que regresar a su base.
Los ojos de Yellow examinaron el claro, como si hubiera algo diferente a pesar de su aparente vacío. Se frotó los hombros, uno a la vez, de la forma que había comenzado a hacer en la nave cuando estaba nerviosa. Blue habría preguntado al respecto, pero se sentía nerviosa también, como si algo fuera a pasar o debería pasar o…
—¡Hola!
Blue jadeo y se dio la vuelta para ver de dónde provenía la voz, posicionándose de forma automática frente a Yellow, no es que pudiera hacer mucho. Tomó el desestabilizador que estaba atado a su cintura, pero se paralizó cuando vio quién era.
Una gema pequeña, un poco más de la mitad de su altura, de pie junto a una Perla. Él se dio la vuelta y gritó por encima de su hombro. —¡Por aquí! ¡Las encontramos!—. Volviendo a mirarlas, preguntó. —¿Están bien, chicas?
Blue no podía escuchar las palabras, no podía moverse, sus ojos fijos en la Perla y sintiendo una oleada de emoción que le era imposible describir. Ella está aquí.
La mano de Yellow estaba en su muñeca y la apretaba con demasiada fuerza, pero apenas lo notaba.
La encontraron. Contra todo pronóstico, luego de tantos años de sólo imaginar, ella estaba ahí, delante de ellas. Ella era real.
La Perla renegada.
Sip, yo tampoco me esperaba que la encontraran tan rápido. Pero qué importa eso. ¡Por fin, el tan ansiado encuentro! :D Las amigas Perlas hicieron su sueño, sus ilusiones realidad. ¿Pero cual sera la reaccion de Perla, de todas las Gemas de Cristal? A esperar el proximo cap
¡Saludos!
