LA CASA DEL TERROR
PARTE 8
—Athena nos conto que tuvo unas visiones que les mostro el camino donde estaría la estatuilla del demonio Apolion, en ese momento apareció Igniz y se la llevo –le conto Terry.
—Entonces donde este ese demonio esta ella, tenemos que darnos prisa. –comenzó a caminar rápidamente, estaba preocupado aunque no lo mostraba, no deseaba que le pasara nada y quería acabar con Igniz de una vez.
Mientras tanto...
— ¿Ahora por donde? –le ordeno Igniz a ella amenazándola con el arma, Athena cerro sus ojos viendo nuevamente esas visiones.
—Por ahí.. –le indico ella entrando a un túnel secreto que estaba debajo del sótano.
Ambos bajaron por una escalera toda oxidada, el olor era nauseabundo y el ambiente era húmedo y a la vez cálido, cada vez más cálido, no había aire en ese lugar. Athena paro dentro de una puerta antigua de madera gruesa.
—Detrás de ese cerrojo, el esta descansando.
Igniz de una patada abrió la puerta y ambos entraron, ahí estaba la famosa estatuilla de oro solido brillando, era sostenido por la estatua de una mujer, la misma "Princesa Athena" lo tenía en su mano. Debajo en una lapida decía en griego antiguo.
—Solo la sangre podrá liberarlo. –leyó Athena.
—Entonces ¡Que esperas! –la empujo ante la estatua. — ¡Tómalo!
Athena siendo amenazada acerco sus manos hacia la estatuilla cerrando sus ojos y lo tomo sosteniéndolo en sus manos y al mismo tiempo, un temblor fuerte comenzó a desmoronarse el lugar, Igniz cayo al suelo perdiendo su arma.
— ¡Athena! –exclamo Iori llegando con Terry y aprovechando los tres salieron corriendo del túnel.
— ¡Malditos! –grito Igniz también escapando del derrumbe.
Los tres corrían por los pasillos a toda prisa.
— ¿Dónde vamos? –le pregunto Terry a su lado.
— ¡Al desagüe! –exclamo ella y los tres entraron a una especie de lavandería abandonada.
Escucharon agua correr y comenzaron a correr los lavarropas antiguos, buscando y vieron, el desagüe debajo de ellos.
— ¡Larguémonos de aquí! –Iori quiso levantar la alcantarilla.
— ¡No tan rápido Yagami!-Exclamo Igniz respirando agitado y muy enojado. —Dame la estatuilla. –le exigió el a la psíquica.
—No. –respondió firmemente ella.
— ¿Qué harás ahora Nests? Ya no tienes tu arma. –le recordó Iori con una sonrisa maligna.
—Es cierto, pero aun soy más fuerte que todos ustedes. –contesto confiado el.
—Voy a poner a prueba eso. –el pelirrojo se acerco a el apretando sus puños.
Y corrió hacia Igniz estampándolo contra la pared y comenzaron a darse de golpes, en ese momento aparecieron la enfermera rubia y el director del hospital al lado de Athena quien tomo con fuerza la estatuilla.
—Apolion debe prevalecer aquí. –escucho decir al director antes de ser arrastrada por el aire y azotada contra el suelo, ella grito del dolor, se había roto una pierna y dolía, el fantasma solo la miraba con una sonrisa siniestra.
— ¡Athena! –exclamo Terry cuando una rubia enfermera se interpuso golpeándolo en el rostro.
—Apolion debe prevalecer aquí.. Apolion debe prevalecer aquí... –repetían ambos fantasmas llamando la atención de Iori y Nests mientras acorralaban a Athena y Terry.
— ¿Lo quieren? –le enseño la psíquica la estatuilla a los fantasma. — ¡Vayan por el!
Lanzo la estatuilla por el aire y rápidamente Igniz salto y la tomo en sus manos.
—Al fin mi deseo será cumplido. –los ojos de Nests brillaron ambiciosamente cuando escucho.
"Apolion debe prevalecer aquí.. Apolion debe prevalecer aquí..."
Estaba siendo rodeado por ambos fantasmas y el director lo tomo con una mano del cuello mientras que la enfermera sacaba de su uniforme una cuchilla filosa y de un parpadeo se lo clavo en el pecho cortándolo a su paso hacia abajo, Igniz pego un grito ahogado mientras que sus órganos caían al suelo, la sangre, tripas, todos desparramados sobre el piso, Athena miro hacia otro lado sintiendo arcadas, era asqueroso. Luego el director lo arrojo contra una ventana y si no fuera por el sello de fierro que estaba detrás hubiera caído afuera, los vidrios se esparcieron por todas partes.
Luego fueron a tomar la estatuilla que quedo en un rincón cuando Iori se lanzo contra el director empujándolo al suelo y cuando la enfermera se apuro para tomar la estatuilla Terry se abalanzo y le encesto un golpe en el rostro.
— ¡Ninguna fantasma golpea a Terry Bogard! –le informo el rubio y la fantasma lo miro furiosa.
Athena veía como sus amigos peleaban, pero sin sus poderes, eran inmunes, el director sostuvo al pelirrojo contra el suelo dándole de golpes en el rostro y Terry recibió un rasgón profundo en su brazo, ella debía hacer algo, debía detenerlos, escucho una voz: "Solo su sangre podrá liberarlo"
Iori escupió sangre y vio a Terry inconsciente en el piso y esa enfermera rubia se acercaba con la misma cuchilla a el, temió que fuera su fin.
—Apolion no debe prevalecer. –la voz de Athena llamo la atención de los tres, ella tenia la estatuilla en una mano y en la otra tenia un pedazo de vidrio y estaba chorreando sangre de su palma.
Los fantasmas se exaltaron y al tiempo Athena mancho con su sangre la estatuilla y lo arrojo por el desagüe que fue directo a parar al lago que estaba afuera de la casa. Los fantasmas gritaron tomándose de las cabezas, la maldición se había ido, las cortinas metálicas que encerraban la casa ascendieron dando la luz del nuevo día, rápidamente Athena fue a socorrer a Iori mientras que Terry comenzaba a despertar y vieron como los fantasmas entraban al lugar, Sakuno, Lily, Saiyú, la abuela de Mai y Kaoru, todos los fantasmas rodeaban al director del hospital y a la enfermera, con instrumentos de torturas, serios con sed de venganza.
La enfermera rubia como el director temblaron de miedo mientras que los demás comenzaron a torturarlos, Athena junto con Iori y Terry salieron discretos del cuarto hacia la sala principal donde entraron por primera vez, estaban cansados, lastimados y fueron muchas emociones juntas en una noche.
Los gritos de torturas ya no se escucharon y todos los fantasmas salieron y fueron a la sala donde Terry como Iori se preparaban para pelear si era necesario, pero les pareció extraño, ya no lucían igual que antes con aspectos diabólicos, estaban vestidos de blanco, normales como los conocieron alguna vez.
—Gracias Athena. –le dijo Kaoru con una linda sonrisa.
—Kaoru..-musito Athena con una débil sonrisa y todos comenzaron a brillar como luz blanca volando hacia el cielo, Lily se despidió de Terry también feliz como también la madre de Iori con una dulce sonrisa.
Los tres salieron de la casa, Iori sostenía a Athena de la cintura ayudándole a caminar y Terry sintió una hermosa brisa sobre su rostro volviendo a respirar, no lucían nada bien pero al fin después de todo lo que pasaron, solo ellos lograron sobrevivir.
Seis meces después...
Athena había terminado de cantar su última canción de la noche escuchando los gritos de sus fans emocionados gritando su nombre, ella saludo antes de salir del escenario y fue directo a su camarín.
—Estuviste bien. –le dijo una voz masculina detrás de ella mientras la tomaba de la cintura.
— ¿Solo bien? –cuestiono Athena a su novio, este sonrió y la beso lentamente tomándola de la mejilla.
—Deberían darte un grammy. –rio divertido, ella lo miro con reproche para luego acercarse a sus labios.
—Sigue asi Iori Yagami y esta noche dormirás afuera.-le aseguro con una sonrisa mientras tomaba sus cosas para cambiarse, Iori no dijo nada mas, solo la siguió diciéndole que solo fue broma y ella se hacia la enojada, como toda pareja.
Mientras tanto en China un niño rubio de ojos verdes jugando en la playa ve un objeto que brillaba en la arena y lo toma, se va corriendo hacia la casa.
— ¡Mama! ¡Mama! Mira lo que me encontré..
FIN
GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS, AL FIN TERMINE ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO AMIGOS.
¡SALUDOS!
¡ASHLEY!
