Hola a todos! hoy tocan dos o tres capítulos ya que la semana que viene no creo que pueda actualizar. Personalmanete son de los capítulos publicados, los que más me gustan. El 8 que es el que nos ocupa, nos descubre a un personaje muy relevante. Solo viendo el título me imagino que os imagináis quién es... aunque os encontraréis alguna sorpresilla.

Por otro lado, veo en las estadísticas que muchísima gente lee esta historia así que GRACIAS a todos, espero que sigáis disfrutando con la lectura!


8. CAPITOL ENTERPRISES

Sin apenas tiempo para pasar por el apartamento a ducharme y cambiarme de ropa vuelvo a la oficina. Esta vez sin embargo, presto más atención a mi atuendo ya que no quiero volver a sentir el bochorno de anoche en el museo. Estoy convencida de que la secretaria de prensa se pasará hoy por nuestra oficina, perfecta hasta en el más último detalle y no quiero que me mire con el mismo desdén de ayer. Así que me pongo mi mejor traje de chaqueta negro, con una falda de tubo y unas sandalias con cuña.

Como todas las mañanas, hacemos un sumario rápido de la situación. Annie y Thresh de la unidad de conducta, nos comentan que aún no pueden determinar el perfil completo, pero lo que sí nos pueden asegurar es que la persona, casi seguro hombre, que está detrás de esto, tiene una gran seguridad en sí misma, es organizada y ejerce un gran control.

Effie entra acelerada en la sala de reuniones pidiendo disculpas.

- Lo siento Boggs, pero Glimmer está en la entrada exigiendo ver al Director Abernathy, pero Haymitch aún no ha llegado – dice con un tono sospechoso- así que creo que lo mejor será que salgas tú. Le he pedido que espere en el vestíbulo, ya que no puede entrar mientras hay un caso abierto, pero…. No se lo ha tomado muy bien.

- Delly, acompáñame por favor. A estas horas voy a ser incapaz de lidiar con ella.

Y los tres salen con pasos pesados, mientras se escuchan gritos indignados al fondo del pasillo

Me alegro muchísimo de no ser la encargada de comunicación de la unidad, no sé cómo lo hace Delly, yo la habría hecho callar de una forma poco elegante y que posiblemente no fuera del todo legal. Viendo la cara que pone Johanna, creo que está pensando lo mismo. Cuando me mira, me guiña un ojo y me confirma lo que pensaba. Cada vez me gusta más la agente Mason. Es lista, rápida y descarada.

Me siento bien en esta unidad, y el hecho de que nuestro asesor sea Peeta Mellark, no me desagrada del todo, aunque al principio no supiera qué pensar.

Una vez que vuelven, tras tratar con Glimmer, Boggs no parece de muy buen humor. Nos divide las tareas, y me vuelvo a ver emparejada con Madge camino de Panem Lim. Se encuentra situada en un moderno edificio en Manhattan, sede de Capitol Enterprises. Por lo que Beete nos ha podido contar, las distintas empresas que componen Capitol están todas en el mismo edificio. Son propiedad de Eugene Snow, un conocido hombre de negocios, aunque algo misterioso ya que hay pocas entradas a su nombre en los registros. Capitol es una empresa muy compleja, con muchas subsidiarias.

Entramos en el vestíbulo, y tras presentar nuestras credenciales, nos indica que debemos subir por el ascensor que está a nuestra derecha hasta el décimo piso. Todo en el edificio está radiante y nuevo. Los suelos de mármol, tan pulidos que parecen un espejo. Los ascensores son de cristal lo que no me hace mucha gracia, prefiero mantener la ignorancia cuando a las alturas se refiere.

Llegamos, después de unos segundos que se hacen eternos a la planta 10. Cuando salimos del ascensor nos espera una secretaria en la puerta que nos indica que el Director Seneca Crane nos está esperando en su despacho. Nada más entrar nos encontramos con un hombre de mediana edad, con una barba muy pulida. Todo en él, y en su despacho, me resulta artificioso. Una suave moqueta color crema cubre el suelo, y las paredes están empapeladas con unas cenefas en todos marrones.

Crane nos señala las sillas que se encuentran tras su mesa de caoba, y Madge y yo nos sentamos. Antes de venir, acordé con Madge que yo llevaría esta entrevista. Así que me dispongo a comenzar.

- Señor Crane, permítame que me presente, yo soy la agente Everdeen y ella es la agente Undersee. Como podrá suponer, estamos aquí por lo sucedido ayer con uno de sus empleados y por los niños desaparecidos.

- Sí, sí claro. Estamos todos conmocionados con este suceso. ¡qué desagradable! Uno de nuestros empleados muerto y además el asunto de los niños.

- Queríamos pedirle si nos podría facilitar los datos del conductor, cuánto tiempo llevaba trabajando para ustedes, qué tipo de trabajo le encargaban, sí tenían información o referencias anteriores. Por lo que hemos podido saber se llamaba Brutus Heming.

- Agente Everdeen, nada más conocer lo acontecido, pedí el expediente del empleado, pero me temo, que era un empleado que contratábamos temporalmente cuando teníamos un evento de este tipo o nos faltaba uno de los conductores habituales. Así que disponemos de poca información. Aquí tiene sus datos, seguridad social, cuenta bancaria y dirección. A parte de eso, no podemos ayudarlas más.

- Muchas gracias, muy amable. Pero ¿le importaría que preguntáramos a sus otros empleados?

- Por supuesto que no, le pediré a Octavia que les haga llegar la lista de los que trabajaron en la gala de la fundación Mellark. Pero no creo que le cuenten nada más como le he dicho, hacía trabajos esporádicos y desde hace poco tiempo. Además somos una empresa grande, con bastante rotación de empleados.

Algo en el tono de Crane me indica que está a la defensiva. Miro a Madge que me hace un gesto apenas perceptible y toma la palabra para despedirnos.

- Gracias por su tiempo. Esperamos esos informes. Como comprenderá tendremos que hablar con todos ellos, así que nos vendría muy bien un cuadro con sus horarios.

En ese momento suena el teléfono de la oficina y Crane contesta. Parece sorprendido por lo que está escuchando. Cuando cuelga nos dice con petulancia

- Disculpen agentes, pero si tienen tiempo el Presidente Snow querría verlas. Es un gran honor que las reciba. Espero que sepan apreciar este gesto. Que pasen un buen día

Nos despedimos de él mientras Octavia entra para acompañarnos hasta la última planta, la planta noble. Esta vez en un ascensor distinto que no tiene botones. Octavia nos explica que se gestiona desde el centro de control, ya que es el ascensor privado de Snow. Cuando se abre, estamos directamente en un espacio diáfano. Los suelos son de mármol y las columnas de tipo jónico. Una de las paredes es una increíble biblioteca. También está decorado con ánforas griegas o romanas y hay varios jarrones, que también parecen valiosos con rosas blancas.

El estilo es completamente radical al pomposo despacho de Seneca Crane. Clásico, en el sentido más estricto de la palabra, no me extrañaría encontrarme con las cariátides recién salidas de Atenas o con la Venus de Milo o con algún busto de Trajano o Adriano. No estarían fuera de lugar en este entorno al menos. No soy una gran entendida en arte, supongo que Peeta estaría en su elemento aquí,al fin y al cabo tiene su propia ala en el MOMA.

Mientras esperamos a que aparezca el mismísimo presidente. Madge se sienta en uno de los divanes a repasar sus emails y yo me acerco a la biblioteca. Los libros siempre me han fascinado. Antes de la muerte de mi padre, era una de mis aficiones favoritas, junto con la caza. En los libros me podía adentrar en mundos nuevos, distintos,… soñar en definitiva. Sin embargo tras su fallecimiento, dejé de leer, pues ya no tenía tiempo para mí misma, tan ocupada como estaba por sobrevivir. La realidad me hizo poner los pies en el suelo y crecer antes de tiempo. Luego ya en la Universidad y en la academia, conseguía encontrar tranquilidad en la biblioteca cuando no podía ir a las Adirondack. Pero jamás volví a sentir que un libro me trasladara fuera de mi mundo. Eso fue otra de las cosas que me quitó la muerte de mi padre.

Me fijo en que hay obras clásicas sobre todo, algunos de los libros, incluso, parecen tan antiguos que no me atrevo a tocarlos. Veo escritos de Platón, Sócrates y Santo Tomás de Aquino, varios ensayos sobre mitología e incluso, lo que entiendo que será una copia, de "Los doce trabajos de Hercules".

- ¿Le gusta? – dice una voz fría y educada a mi espalda – Mi biblioteca me refiero.

Cuando me giro me encuentro a un hombre de unos 70 años, con porte distinguido. Pelo y barba blanca inmaculada, que hace honor a su apellido. Sus ojos me dan escalofríos, son azules, pero no como los de Peeta que recuerdan a la calidez del mar un día de verano, sino como el azul del hielo, de un glaciar o de un lago de alta montaña. Viste con un traje de chaqueta negro, con corbata azul y una rosa blanca, como la de los jarrones, en la solapa.

- ¡Oh sí! Es una colección maravillosa. Justamente estaba viendo éste – digo, mientras señalo los doce trabajos de Hercules

- Veo que tiene usted buen ojo Agente…

- Perdón Everdeen, soy la agente Katniss Everdeen. Ella es mi compañera la agente Undersee.

Madge se ha unido a nosotros al darse cuenta que el sujeto de nuestra reunión ya está con nosotras. Snow, nos da la mano. Su piel está fría también, y su tacto es fino. Sin que se note, quito la mano lo más rápidamente que puedo, porque algo en el cercanía de este hombre hace que se me erice el vello.

- Como le decía, tiene muy buen ojo. Ese libro es un incunable del siglo XV, castellano para más señas. Pero vayamos a sentarnos más tranquilamente. ¿Les puedo ofrecer una taza de té?

Antes de que digamos nada, entra una chica joven pelirroja, vestida de blanco con una bandeja cargada de tazas, una tetera y unos deliciosos bizcochos.

- Puedes dejarlo aquí, Avox – dice.

Sin mediar palabra, la camarera deja en la mesita el contenido de la bandeja y haciendo una reverencia abandona la sala. Snow empieza con una charla amena, sobre su compañía, empleados, sedes que tienen alrededor del mundo… cuando se pone serio y ataca de lleno el centro de la cuestión:

- Ahora por favor, permítanme que les diga lo afectados que estamos. Espero que puedan llegar al fondo de este desdichado asunto. Pero estoy convencido de que nadie en Capitol Enterprises o Panem Lim tiene nada que ver en la desaparición de los niños. Nosotros, como han podido ver también somos víctimas y hemos sufrido una pérdida. No es agradable enterarse de que han pegado un tiro en la sien a uno de tus empleados, aunque fuera un empleado temporal, aquí considero a todos los que trabajan aquí, parte de mi familia.

- ¿Cómo sabe que le dispararon en la sien? No es un dato que sea público.

- Agente Everdeen, un hombre como yo tiene sus recursos y – continúa tras una pausa – amigos muy influyentes, como el alcalde. Comprenderá que esté informado. Espero que no haya despertado sus recelos

Sin más explicaciones, se levanta y nos acompaña hasta el ascensor. Muy gentilmente nos tiende la mano a forma de despedida. Madge ya ha entrado cuando Presidente Snow me coge del brazo y me dice

- Creo que podemos llegar al acuerdo de no mentirnos Katniss,….

Asiento con la cabeza y entro en el ascensor con Madge

- ¿Qué te ha dicho? ¿Ahora cuándo te despedías de él?

- Hmmmm nada, que gracias por la visita – miento.

Si he mentido a mi compañera es porque no estoy muy segura de sus últimas palabras. Sin saber por qué, más que una despedida, me ha parecido una amenaza.