El pequeño despertó sobre un lecho de musgo. Las dos aprendizas de pelaje amarillo lo miraban. Una con curiosidad, y la otra con odio.
-Hey, visitante- maulló la de rayas marrones.-Un consejo; A mi padre le encantan los desafíos. Y a Estrella Dorada le gustan los gorriones. Dejando de lado eso...Soy Zarpa Solar. Mielcilla ya me dijo tu nombre, no vuelvas a Solar sonrió con amabilidad.
ó Frisk.-¿Por qué está tan callada Mielcilla?
-Porque Estrella Dorada no me hizo guerrera, ¡aún cuando yo estaba con Nina_xd de Fuego y Garra Tormentosa! dio una sonrisa forzada al resaltar el "yo", mientras trataba de estar calmada.
-Tranquila, Mielcilla...
-Todo porque encontramos a un tonto visitante, ¿¡No podías haber llegado un poco más temprano!?-. gritó. Luego suspiró.-Perdona mi ira. Garra Tormentosa y yo juramos de cachorros que estaríamos juntos. No sé si él aún lo recuerde. Y Nina_xd y yo llegamos juntas al Clan, a ella la habían abandonado y mis padres...-dijo algo triste, aunque no terminó su oración.-Mejor te llevo con Estrella Dorada, se quedó dormido y no te despertó.
La gata de rayas naranjas comenzó a salir de la guarida, pero un gato completamente blanco y alto chocó contra ella, haciendo que ambos cayeran.
-¿¡Pero qué te pasa, cerebro de ratón!? ¿No sabes usar tus ojos para ver en dónde caminas?-. Chilló Mielcilla con ira.
-LO SIENTO-. El gato blanco bajó sus orejas.
-Más te vale no volver a hacerlo, Zarpa Huesuda-. Los ojos anaranjados de Zarpa Huesuda se clavaron en los de la gata amarilla, quién bufó. -Vamos, minino.
El gato marrón comenzó a seguirla hasta fuera del campamento, dónde un gato gris azulado y Estrella Dorada los esperaban comiendo una paloma. Voltearon para ver a los gatos, y los más pequeños se les acercaron.
-Yo ya te lo traje, Estrella Dorada. Me voy-. Mielcilla desapareció entre los arbustos.
-Pues bien, minino, lo que harás será responder a un par de preguntas. Luego vamos a darte unas tareas, ¿Entendido?-. Al ver que el pequeño asintió, Colmillo de Pez siguió hablando.- Estrella Dorada te hará las preguntas, y yo te daré las tareas. Puedes elegir qué hacer primero.
-Yo quiero las preguntas-. Respondió el de pelaje marrón con ánimo.
-Voy por Zarpa Huesuda-. Antes de que el gato lleno de cicatrices se fuera, el de pelaje blanco lo interrumpió.
-Zarpa Huesuda es casi un guerrero. Trae a Zarpa de Piedra y a Zarpa Solar-. Al oír el segundo nombre, el lugarteniente hizo una mueca. Zarpa Solar era su hija, y tal vez tendría que luchar con el visitante. Luego, Estrella Dorada y Frisk se quedaron solos.
Hubo un largo silencio, cómo si el líder hubiera olvidado qué preguntar.
-¿Qué harías si un zorro se encontrara en el territorio?-. Preguntó al fin. El más pequeño sonrió; Toriel y Sapo lo habían preparado para las preguntas.
-Trataría de que no me viera ni oliera, y correría a decirte. Pero si me ve, pelearía con él-. Respondió. El mayor lo miró sin expresiones, y prosiguió.
-¿Matarías a tus compañeros de Clan, si ellos te molestaran o a tus amigos?
-¡Ni pensarlo! Aunque podría pensar en eso si nos lastimaran...
-¿Alimentarías a un gato ajeno a tu Clan, sólo porque esté hambriento?-. Esta pregunta sorprendió al de pelaje marrón. Sapo no le había preguntado nada parecido.
-Pues sí, ¡El gato estaría muy hambriento para poder cazar! Debo ayudar.
-No; Debes ayudar a los gatos de tu Clan.
Frisk abrió sus ojos como platos. ¿Los gatos de Clan podrían dejar que un gato ajeno pasara hambre?
Eso le recordó a su estómago que no había comido en toda el alba. Y rugió. Bajó sus orejas, mirando a sus zarpas. Sentía vergüenza de su respuesta. El mayor sólo suspiró.
-Ahora sólo debemos esperar a Colmillo de Pez y los aprendices.
Esperaron un rato. Era curioso, el campamento no estaba lejos. Los arbustos se movieron bruscamente, y un enorme gato rojizo oscuro salió de ellos con un cachorro blanco de rayas negras. Apenas pudieron verlo, pues corría a una velocidad rapidísima. Zarpa de Roca salió detrás de él, pero sus heridas le hicieron parar.
-¡Granizo!-. Chilló con tristeza. Vio al visitante y a su líder, y bufó.- ¡No hicieron nada para que no se llevaran a mi hermano!
-Ese gato corría demasiado rápido, Zarpa de Roca-. Afirmó el felino de rayas doradas.
-¡El campamento es atacado por proscritos, y ustedes aquí perdiendo el tiempo!
-No puedes hablarme así.
-¡Canto Profundo, Zarpa de Piedra y Pasos de Araña murieron! ¡Y se llevaron a mi hermano!-. Gritó el aprendiz antes de desaparecer. Colmillo de Pez llegó unos minutos después, con varias heridas nuevas en los costados.
-Caza algo, y luego pelea con Zarpa Solar. Sin garras...-. Bufó.
Traía un gran ratón entre sus fauces, y todos los gatos se le quedaron viendo cuando entró al campamento. Algunos con ira, otros con tristeza y una con odio. Pero luego, siguieron con lo suyo. Estaban acurrucados frente a tres gatas, en pequeños grupos.
Vio un montón de carne fresca, y allí dejó a su presa. Zarpa Solar se le acercó. En vez de saludarlo, lo embistió.
Él perdió el equilibrio, pero luego le dio un golpe con su pata. Colmillo de Pez dijo que la pelea iba a ser sin garras.
La aprendiza esquivó la pata del visitante, y saltó sobre el lomo del más pequeño, quien la empujó haciendo que se caiga. El pelaje de ambos estaba completamente erizado. Frisk no lo entendía, pero... Tenía sed. Sed de sangre. Su cuerpo empezó a moverse sólo, quedando sobre la aprendiza. Ella estaba completamente inmovilizada, él le quería clavar mil y un veces sus colmillos. Pero antes de que pudiera hacerlo, la de rayas marrones lo empujó con sus patas.
Comenzaron a darse fuertes golpes con las patas, hasta que Colmillo de Pez los separó.
-¡Suficiente!-. Gruñó. -Ya has demostrado poder ser guerrero, y tu personalidad es neutra según Estrella Dorada. Ya eres un aprendiz, Frisk. Mañana será tu nombramiento. Zarpa Solar, ve a ver a tu madre. Has peleado bien hoy, y te han hecho un par de heridas.
El gato marrón atigrado obedeció al lugarteniente. La sed de sangre había desaparecido de un momento a otro, pero ¿Por qué...?
