Aquí les dejo el siguiente capitulo, el libro es de Michelle Patrice titulado el Sabor de la Venganza y los personajes son de Stephenie Meyer yo solamente juegos con ellos
CAPÍTULO 8
El sonido distinto del chasquido de una bala siendo cargada en su recámara hizo que Marco estuviera rápidamente despierto. Él clavó los ojos en el arma semiautomática a menos de un milímetro de su nariz y luego encontró la furiosa mirada de Emmett.
Ignorando el arma pegada a su cara, Marco tocó el exuberante trasero de Yvonne, queriendo saber que ella estaba a salvo. Ella se despertó, aturdida y excitante, tirando su largo cabello rubio sobre su hombro.
— ¿Qué? —dijo ella con voz soñolienta.
— Es hora de que te vayas a casa —le dijo Emmett en tono práctico.
Yvonne agarró las sabanas para cubrir sus pechos desnudos cuando vio el arma en la mano de Emmett.
— Vete. Ahora —dijo Ia una vez más y eso fue todo lo que necesitó. Ella se largó de la cama, agarró su ropa, y se marchó antes de que él incluso pudiera decir ¡adiós!
Marco estrechó su mirada en Emmett una vez que Yvonne hubo salido del cuarto.— ¿No solamente fuerzas la entrada en mi casa, además perturbas mi sueño, y echas a mi compañera de cama?
Emmett levantó su pie calzado con botas de cazador levantando las verdes sabanas de algodón egipcio.— Tú no tienes ningún problema en interferir en mi vida. ¿Por qué no debería yo devolverte el favor?
La sonrisa sin humor de Emmett le dijo a Marco que el Híbrido1 sabía exactamente lo que él había estado haciendo.
Marco dejó su mirada deslizarse de la embarrada bota izquierda de Emmett a sus sábanas, arriba por los pantalones caquis de Emmett y el cuello vuelto negro, a su cara de manera lenta, llena de significado. Cuando su mirada encontró la de Emmettn otra vez, él colocó una mano invisible alrededor del cuello del vampiro y estrujó. Una sonrisa de satisfacción curvó sus labios cuando él notó el cuerpo de Emmett tensándose. Marco usó sus poderes para alcanzar dentro del cuerpo del vampiro y agarrar su corazón.
No pienses que no te pegare un tiro a quemarropa antes de que detengas mi corazón, dijo Emmett en un tono imperturbable que impresionó muchísimo a Marco que consideraba que el vampiro debería tener un dolor considerable.
Él soltó su agarre y le dio a Emmett una mirada indiferente. Encogiéndose, dijo— La señorita Markson merece vengar la muerte de su padre.
Emmettn resopló.— Déjame traducirlo para ti. Tú quieres que Rose me gane en cazar a James parra que salga mal parado como nuevo líder Bruen.
Marco no pudo evitar la sonrisa que jugó en sus labios.— Astuto como un perro mestizo.
Emmett entrecerró sus ojos.— ¿Y eso es de lo que va realmente todo esto? ¿Mi status híbrido?
Marco frunció sus labios por el desdén. — Sólo un Sangre Pura debería dirigir a un clan.
— Puro automáticamente no significa digno —lanzó Emmet de regreso.
Se quedaron mirándose el uno al otro, midiendo la valía del otro. El hombre había logrado superar su seguridad y sus lobos. Además, el híbrido podía haberle matado en cualquier punto durante su conversación. El respeto de Marco por Mordoor aumentó.
— Concedo tu punto. Laurent obviamente provino de mala sangre y James igualmente.
Emmett se rió, arqueando su ceja— Y de pura sangre los dos, imagina eso.
Marco se encontró la firme mirada dorada de Emmett— Está Bien. No le suministraré a la señorita Markson ninguna pista más. —Cuando Emmett le dio un brusco saludo con la cabeza y empezó a salir, Marco no pudo evitar una última pulla— Y puede que gane el mejor hombre o mujer.
Rose deslizó su Land Rover con un frenazo delante de las puertas de la finca Wellington y presionó el botón remoto de su visera. Las puertas no se movieron y agriaron su humor más aún. ¿Qué diablos pasaba con Emmett? ¿Por qué había estado tan enfadado con ella? Salió del coche e introdujo el código de seguridad de las puertas. Una vez que se abrieron se subió al coche y condujo a través de ellas.
Mientras subía por el largo camino de acceso, notó que las puertas no se cerraban detrás de ella y suspiró. Malditas puertas. Eran variables cuando se abrían con el código de seguridad. Ella tendría que cerrarlas usando el código una vez que llegara a la casa.
Caminando dentro ella introdujo a golpes el código de seguridad en el panel y llamó a su tío. Cuando no recibió respuesta, comprobó su oficina, la cocina, el estudio, su dormitorio. ¿Dónde podía estar él? Rose caminó de vuelta a su oficina y se fijó en una hoja de papel en su escritorio.
RoseNo se si estarás en casa hoy o no, pero por si acaso pensé en dejarte una nota. Demetri y yo vamos a recoger algunas nuevas armas que él examinó en su último viaje. Estaré de regreso alrededor de la hora de la cena.
Tu tió.
Hablando de armas. Rose se dio cuenta de que había dejado su bolso fuera en su coche en el camino de acceso. Mientras caminaba hacia la puerta principal, notó la luz roja parpadeando en el panel de seguridad. Raro, debería ser verde ahora que las puertas estaban cerradas.
Los sentidos de Rose golpearon altamente su mecanismo de alerta cuando ella levantó el marco de un retrato en la pared de la entrada y empujó un panel detrás de ello. Cuando el panel se deslizó a un lado, ella agarró el arma que sabía que su tío guardaba en el escondrijo. Sosteniendo el arma detrás de su espalda, abrió la puerta una rendija, su cuerpo tenso, listo para el ataque.
— Buenos días, señorita —le dijo un hombre desde el camino de acceso.
Rose metió el arma entre su columna y el cinturón de sus vaqueros, abrió la puerta del todo, y caminó hasta la entrada.— ¿Puedo ayudarle?
Un joven con una amistosa sonrisa cerró la puerta de su furgoneta de la florista. Él tocó su gorra de béisbol mientras andaba hacia ella con un ramo de rosas rojas de sangre en su mano.
— Espero que no te importe, pero la puerta estaba abierta.
— Creo que estas en la casa equivocada —dijo ella en tono entrecortado.
Él frunció el ceño y comprobó el portapapeles sujetó a su cintura.— Aquí dice entregar a la señorita Rosalie Markson en el número1424 de la calle Oak Lawn Drive. ¿Es usted la señorita Markson?
Ella asintió con la cabeza y bajo los escalones de la escalera.
Él le dio las flores.— Son para usted. Hay una tarjeta dentro.
Cuando Rose tiró la tarjeta de la agarradera, notó que el hombre miraba de reojo contra el sol. Los pelos de sus brazos se levantaron y su cuerpo comenzó a cosquillear.
Ella reaccionó al reflejo, lanzando el florero de cristal, con flores y todos, a él cuando sacó de un tirón su arma. Ella acababa de recuperar su arma cuando un repentino dolor golpeo en su cuello, seguido por un abrasador pinchazo.
— Hijo de puta —ella siseó. Agarrando la fuente del dolor, su mano encontró un pequeño dardo tranquilizante incrustado en su cuello. Sacándolo, ella volvió su mirada furiosa hacia el hombre que se mantenía a distancia a su derecha, apuntando el cañón de su arma sobre ella. Cuando su visión comenzó a enturbiarse, Rose levantó su brazo, el arma apuntada al delincuente, y cayó al suelo.
Cuando Rose se despertó completamente se dio cuenta de dos cosas: su boca parecía el Sahara y estaba atado en una posición incómoda. Ella sacudió su cabeza aturdida y parpadeó para aclarar su vista mientras examinaba los alrededores. Un aparador, una mesita de noche y una silla de madera eran los únicos muebles en el cuarto aparte de la cama de matrimonio debajo de ella. Ella echó una mirada hacia la ventana. La lluvia apedreaba el cristal, lanzando una luz tenue en el cuarto. ¿Qué hora sería? Se preguntó. ¿Cuánto tiempo había estado inconsciente? Estiró el cuello para ver el reloj sobre el aparador contra la pared. ¿Cuatro? Ella había estado inconsciente durante horas y nadie sabía dónde estaba ella.
Ella yació allí de costado, su boca amordazada, sus manos atadas detrás a su espalda y los tobillos atados igualmente. El pomo de la puerta hizo un ruido metálico como si alguien lo abriera y luego la puerta se abrió. Rose cerró sus ojos, fingiendo estar inconsciente.
Las fuertes pisadas se acercaron a la cama. Un hombre. Él se detuvo delante de ella y su cuerpo entero vibró por su presencia. Un vampiro. James. Ella no tenía que ver al bastardo para saber que él estaba de pie ante ella.
— Abre tus ojos, Rose. Sé que estas despierta.
Rose se rehusó a complacerlo. Ella mantuvo sus ojos cerrados y su cuerpo perfectamente relajado como si estuviera durmiendo.
Cuando su gran mano sujetó fuertemente sus senos, directamente en sus pezones bajo su camisa, sus ojos se abrieron repentinamente y trató de retorcerse hacia atrás mientras su mirada disparaba puñales al vampiro. Su risa, siniestra y totalmente malvada logró que un hilo de miedo corriera hacía abajo por su columna vertebral.
Él agarró su nalga para impedirle moverse lejos cuando su otra mano se deslizó sobre sus pechos y su cintura hasta que él alcanzó la hebilla de cinturón.
— Esperó que te guste el dolor, Rose. —Sus oscuros ojos recurrieron su cuerpo, con evidente lujuria en su mirada.— Me gusta infligir dolor cuando follo a un humano débil.
Para demostrar su punto él pellizcó su pezón con fuerza, ocasionando que se formasen lágrimas en sus ojos. Pero ella rechazó dejarle saber cuánto la había lastimado. En cambio le lanzó improperios a través de la tela de la amordaza.
— ¿Qué fue eso? —una malévola sonrisa se extendió a través de su cara cuando él le arrancó con fuerza la mordaza.
— Tú hijo de puta. Cuando haya terminado contigo, me rogaras que ponga fin a tu malvada excusa de vida.
James se rió de sus amenazas. La diversión se notaba cuando su mirada encontró la de ella otra vez.— Tu total osadía realmente me atrae, Rose. —Él se inclinó hasta que su boca tocó su oreja.— Y voy a disfrutar hasta la última lección de domesticarte, mi pequeña e indigna humana.
— Tú no pondrás la mano encima de mí, James. Te lo garantizo —dijo ella mientras la cólera hervía a fuego lento hasta la superficie por su aprieto.
Antes de que ella pudiera apartarse, él aseguró sus dientes sobre su cuello. Manteniéndola quieta, con la amenaza de sus incisivos de deslizarse dentro de su piel, él habló en su mente, Oh, pero ya lo he hecho y lo haré cuando quiera y como quiera. No cometas ningún error, eres mí juguete, Rosalie Markson.
Jamese conservó su boca en su cuello mientras deslizaba su mano hacia arriba por su muslo.
¡No! gritó su mente.
Un fuerte golpe en la puerta seguido de la voz preocupada de un hombre interrumpió el reconocimiento de su mano.— James, los lobos aúllan. Otro vampiro está cerca.
— ¡Joder! —dijo James después de liberar su cuello. Enderezándose, él pegó la mordaza sobre su boca.— ¿No te asomes o tendré que castigarte más tarde, entendido?
Rose simplemente lo fulminó con la mirada. James agarró su pelo, palillos y todos, y tiró bruscamente su cabeza hacia atrás.— ¿Está claro? —exigió él.
El dolor ardió a través de su cráneo cuando él tiró su cuello hasta que ella sintió que podía romperse. Finalmente ella parpadeó y trató de asentir con la cabeza.
Una sonrisa satisfecha tocó sus labios— Veo, que aprendes enseguida
James soltó su pelo y caminó hacia la puerta. Abriéndola de un tirón, dijo a alguien del otro lado— Entra y mantenla vigilada. Llevaré un par de hombres y comprobaré fuera.
Antes de que el guarda entrara en el cuarto Rose arqueó su espalda y deslizó sus pies a través de sus brazos atados. Dolió como el demonio retorcer su cuerpo tan rápidamente, pero ella tenía que estar lista antes de que el tipo viera lo que había hecho.
Cuando el hombre entró, ametralladora en mano, Rose se dio vuelta, dándole la espalda esperando que el guarda pensase que lo rechazaba en un esfuerzo para desairar a sus captores. Ella le oyó gruñir e instalarse en la silla. Con movimientos lentos, levantó sus manos hasta su boca, separó la mordaza y comenzó a morder los nudos que ataban sus manos juntas.
Cuándo una mano aterrizó en su hombro, Jax se dio la vuelta preparada. Sus muñecas completamente libres, se balanceó duramente solamente para tener sus puños atrapados en una mano mucho más grande. Rose clavó su mirada totalmente en shock en Emmett que estaba de pie al otro lado de la cama. Él inmediatamente sujetó una mano sobre su boca y negó con la cabeza, diciéndole que no hablase.
Ella asintió con la cabeza comprensiva e Emmett retiró su mano para desatar las cuerdas de sus tobillos. Cuando Rose se incorporó, miró al hombre que había sido su guarda. Él se deslizaba en su silla como si estuviese durmiendo, pero ella sabía que no era así. Su cabeza colgada en un ángulo extraño. Ella notó la ventana abierta y la lluvia entrando a raudales. ¿Era por ahí por donde había entrando Emmett? Tenía que ser. Su pelo se veía húmedo.
Emmett sacó la pistola de la pistolera atada con correa al cuerpo del guarda muerto y se la dio. Entonces él recogió la Uzi del hombre del suelo y le hizo señas para que lo siguiera. Echando una ojeada hacia fuera por la puerta, él despacio abrió el resto del camino y caminó por el pasillo. Rose lo seguía de cerca por detrás.
Avanzaron lentamente hacia abajo por el pasillo, rumbo hacia la parte trasera de la casa. Una puerta se cerró de golpe en la distancia cerca del frente de la casa y ella oyó el bramido de James— Encuentra al hijo de puta, Mordoor esta aquí en alguna parte. Lo huelo.
Emmett puso su brazo detrás de él, empujándola contra la pared. Aun mojado, el calor de su piel la reconfortó. Cuando él separó su brazo, Rose frunció el ceño. ¿Su piel? Pero él llevaba puesto un grueso suéter, negro cable. ¿Cómo sentía ella su piel?
Su cuerpo entero se tensó mientras él estaba equilibrado, esperando. Él pasó rápidamente su mirada de regreso hacia abajo por el pasillo detrás de ella y luego regresó su línea de visión hacia el frente de la casa.
Cuando las voces vinieron de una dirección detrás de ellos, su ritmo cardíaco tomó velocidad. Enfrente y por detrás, de cualquier forma enfrentarían vampiros. Rose enderezó su columna, levantó su arma, y volvió la espalda a Emmett para afrontar a sus enemigos detrás de ellos. Emmett agarró su brazo y dijo— No, Rose.
Bien en el mismo momento en que él dijo su nombre, Emmett la sacudió poniéndola de lado mientras un cuchillo se incrustaba en la pared cerca de su cabeza. El ritmo cardíaco de Rose se cuadruplicó mientras la adrenalina bombeada a través de sus venas por la visita del espacio cerrado.
Entonces los gritos comenzaron.— ¡James, están en el pasillo!
Emmett tiró bruscamente del cuchillo de la pared y con veloces, precisos movimientos, arrojó el cuchillo hacia sus perseguidores. Tan pronto como el cuchillo dejó su mano, él corrió al medio de pelea mientras giraba sobre un eje y daba la vuelta a su Uzi hacia el frente del vestíbulo. Deslizando a Rose detrás de él, fue directamente hacia la parte delantera de la casa mientras mantenía sujeto el gatillo, la metralleta acribillando su camino mientras salieron del pasillo y entraron en el vestíbulo principal.
Procurando evitar los disparos, los transers y los vampiros igualmente se arrojaron a la izquierda y directamente de los sofás y el mobiliario del comedor. Sólo James quedó de pie. Y él se quedó parado en pleno centro del vestíbulo entre ellos y la puerta principal, bloqueando su salida.
— ¿Vais alguna parte? —preguntó él, con la metralleta preparada sobre Ian.
Emmett tiró a Rose detrás de él, diciendo con tranquila y mesurada voz— Sí, gracias por la breve visita, pero estamos completamente exhaustos y listos para irnos a casa. —Rose resopló y trató de moverse al lado de él, pero Emmett rechinó, Quieta, Rose. El hecho de que él simplemente hubiera dicho esas palabras en su mente dejó tan estupefacta a Rose que se quedó inmóvil.
No le gustó el hecho de no poder ver a James, pero el tono de las palabras de Emmett le dijo que no era una petición.
— Seguramente no piensas que te dejaré salir de aquí con mi humana ¿verdad? —James pronunció lenta y pesadamente.
Ven a mí, mi mascota, James murmuró en su mente, compeliéndola. En total acuerdo, los pies de Rose entraron en movimiento.
Ella notó la mirada de sorpresa en la cara de Emmett cuando se movió de atrás de él. No, Rose. Tú tienes todo lo que hay que tener para oponerte a él. ¡Hazlo! Emmett insistió en su mente.
Rose cerró su mandíbula, cerró sus ojos y apoyó su cabeza hacia atrás, oponiéndose a la fuerte voluntad que la llamaba al lado de James mientras su mente gritaba por la comprensión de que Rose no era quién ella pensaba que era. ¡No, él no podía ser un vampiro! Pero entonces ella sintió otra presencia manteniendo sus pies detenidos. La ayuda extra fue todo lo que necesitó.
Cuando recobró un grado de control ella abrió sus ojos y su mirada se concentró en la enorme araña de cristal que colgaba del techo. Rose sonrió cuando ella bajó su mirada y encontró lívido a James.
— Mira, puedo luchar… —Interrumpiendo sus propias palabras completamente para fulminar con la mirada a los vampiros que los rodeaban en el cuarto, Rose dijo mientras pistola en mano comenzó a levantarse— Bien, cuál de vosotras sanguijuelas esta jugando a las marionetas con mi cuerpo, —ella siguió en un tono indignado cuando su arma se elevó más alto en el aire— sabes, —continuó, fingiendo ponerse más lívida por segundos— realmente no aprecio ser tratada como una muñeca de vudú.
He conseguido sólo una oportunidad, Emmett, susurró en su mente y esperó que de alguna manera Emmett entendiera su estratagema.
— Basta —James frunció el ceño a los vampiros y a los transers que habían comenzado a levantarse alrededor de ellos, por lo visto creyéndola.
Entonces mejor deberías hacerte cargo, a chroí, sururró Emmett en su mente.
Rose tiró el gatillo y golpeó la cadena que sostenía la araña de luces directamente sobre James. Todo pasó tan rápido que no pudo creer lo que sus ojos vieron. Emmett se dio la vuelta y clavó a los vampiros que estaban de pie en el vestíbulo, tumbándolos con su metralleta.
Ella se dio la vuelta justo a tiempo para ver a un vampiro lanzarse hacia ella. Rose lo clavó, consiguiendo un tiro, directamente a su corazón mientras él volaba por el aire. Ella se quitó de en medio y lo dejó caer con fuerza sobre el suelo de mosaicos.
James soltó un rugido horroroso, se quitó de encima la araña de luces, y se lanzó por su arma caída.
— Hora de partir —dijo Emmett en un tono alegre cuando él la agarró de la cintura y literalmente saltó 4'5 metros sobre James, aterrizando cerca de la puerta de calle.
Una vez que aterrizaron y ella averiguo su localización se lanzó con fuerza a través del aire, Rose cambió de dirección y apuntó su pistola sobre James.— Ah, ah, ah —se burló apuntando su pistola a la cabeza de James mientras Emmett abría la puerta.
Al notar que los vampiros estaban parados alrededor del cuarto, sus armas ahora preparadas sobre ella, sus dientes rechinaron ya que ella no podría disparar a James sin convertirse en un queso suizo ella misma.— Pienso que nos iremos ahora. —Ella estrechó su mirada a su captor que se había quedado quieto en el proceso de recuperar su arma.— La próxima vez que nos encontremos, James, seré yo quien inflija el dolor.
Vamos, Rose. Salgamos de aquí. Necesitamos movernos.
Una vez que ella le siguió fuera, Emmett tiró la puerta cerrándola tras él y acuñó la metralleta entre el asidero curvado y el marco de la puerta, ganando escasos segundos de tiempo. Rose no necesitaba más apremio. Se acababa el tiempo de la tarde y estaba excesivamente nublado por la lluvia. Los vampiros los podrían seguir afuera en este punto sin temor a arder en llamas. Tan pronto como Emmett indicó dónde deberían ir, ella se arrojó a través de la lluvia, a través del patio, más allá de la furgoneta de reparto floral blanca hasta un camión negro estacionado al lado de esta.
Los disparos tañeron alrededor de ellos mientras ella gateaba en el lado del pasajero a la vez que Emmett se subía en el otro. Rose se quedó mirando asombrada cuándo Emmett dirigió su mano sobre el encendido. Ninguna llave. Nada de nada y el motor rugió a la vida. Emmett machacó el camión y se tambalearon hacia adelante y hacia abajo por el camino de acceso.
El chaparrón enturbiaba el parabrisas y Rose se lanzó sobre el limpiaparabrisas.
— Ponte el cinturón de seguridad —ladró Emmett cuando él estabilizó las ruedas y se dirigió hacia la verja de hierro ahora a sólo cuatro metros y medio delante de ellos. Inclinándose sobre el, ella trató de ponerle el cinturón de seguridad primero a el.— Hazlo, Rose. ¡Ahora! —ordenó él. Rose se enderezó sobre su espalda y abrochó su cinturón de seguridad. Cuando dieron un bandazo hacia la cerca, ella cerró los ojos y susurró una pequeña plegaria.
El impacto sacudió el vehículo pero por el puro tamaño y la velocidad, el camión salió victorioso y las puertas se abrieron de golpe. Sus ojos se abrieron repentinamente por el impacto, pero cuando se alejaron velozmente calle abajo, Rose cerró sus ojos otra vez, esta vez en estado de shock.
En rápida sucesión, todas las pequeñas cosas acerca de Emmett, cosas que había preferido más bien ignorar le cruzaron la mente: El insistente zumbido de su cuerpo mientras él estaba alrededor, su fuerza, su sentido de la oportunidad, su velocidad, el hecho de que ella nunca le había visto comer y la misteriosa aura en torno a él. Ahora todo tenía sentido. Él era un vampiro, pero diferente por que él podía soportar luz del sol completamente.
¿Cómo podía haber sido tan un idiota? Demetri lo vio. ¿Por qué no ella? Porque tú no quisiste, idiota, se recriminó a sí misma.
Cuando habían conducido algunos kilómetros por la carretera, el humo comenzó a flotar fuera del radiador. Emmett detuvo el camión detrás de su Hummer diciendo— Al menos nos trajo.
Rose no dijo una sola palabra mientras bajaban del camión. Ella le pasó mientras él llegaba al frente del camión y luego giró de regreso a él diciendo— ¿Dónde están las llaves?
La lluvia fría caía a cántaros mientras Emmett le echaba una mirada cautelosa. Él dijo con aprobación— Están en el Hummer.
Rose se volvió hacia su vehículo y oyó a Emmett comenzar a seguirla. Ella le confrontó otra vez y levantó su pistola hacia él.— Guarda tu distancia, vampiro.
La lluvia diluviaba sobre su cara cuando Emmett se detuvo y entrecerró sus ojos. Ella ladeó su barbilla en una mueca.— Obedece tus instintos, no emplees aparatos —se burló ella.— Tú eres un vampiro. Usaste tus poderes.
Emmett apretó sus puños a los lados.— Soy medio vampiro, conocido como híbrido. Mi madre era humana al principio de su embarazo. Mis poderes no están próximos al de un vampiro pura sangre. Tengo que depender de mis habilidades humanas también.
— Oh, bravo, —dijo ella en tono sarcástico— con que puedes andar bajo la luz del día. Resulta útil. Debes tener a todos los otros vampiros temblando en sus botas.
Emmett dio un paso hacia ella y ella apretó el agarre de su pistola.— Guarda tu distancia. —Las emociones subieron al punto máximo. Ella había tenido sexo alucinante con un vampiro. Sabía que su cara reflejaba algunas de sus conflictivas emociones. Sus labios temblaron cuando dijo— No puede creer que yo…
— ¿Qué? ¿Hayas follado con un vampiro? —la cólera de Emmett emanó de él en poderosas, implacables corrientes. Su expresión dura como el granito, cuando continuo— Y fue la mejor maldita follada que alguna vez tuviste. Eso dijiste entonces.
— ¡No lo hice! —dijo ella con su voz elevándose por la indignación.
Emmett la fulminó con la mirada, sus ojos dorados brillando intensamente aun en la tenue luz.— Tu cuerpo me lo dijo, Rose, aunque tú no lo admitirás ante ti misma. —Él dio dos pasos más hacia ella, con expresión sombría.
Rose bajó el arma y apretó el gatillo.
ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO EL CAPITULO
ATTE
MISS MCKARTY
1 HÍBRIDO = Vampiro uno de cuyos progenitores es un Sangre Pura y el otro no.
