Holaaa!!! siento los meses y meses de retraso xo es k apenas tengo tiempo pa escribir y cuando tengo tiempo no me apetece escribir!!XD por eso he decidido publicar toda los capitulos k faltan y asi acabar la historia. Llevo una semana (des de que acabe los examenes) escribiendo los capitulos que faltan y ayer los acabe. Por eso los publico todos a la vez y ya hasta verano no volvere hacer una historia larga pk para dejarla abandonada x falta de tiempo, mejor no hago nada... Bueno espero k os guste el desenlace. El final no es improvisado lo tenia pensado des de que comence la historia.
VIII. Atesorando momentos
Hermione se miraba al espejo mientras peinaba su desenredado cabello. Era un baño magnífico y tenía una gran ducha, pero lo que más le gustaba era el grandísimo espejo que estaba enfrente de ella. De repente vio el reflejo de otra persona: Harry. Se acercó a ella y apartó el cabello del hombro y empezó a besar con ternura su suave cuello mientras la abrazaba por la espalda. Hermione le agradaba eso así, que, con su mano izquierda, masajeaba el cabello moreno del que ahora era su amante.
- ¿Qué te parece una ducha juntos?- le preguntó Harry con una voz seductora mientras acariciaba el cabello de Hermione con ternura. Harry iba en ropa interior mientras que Hermione estaba ya vestida.
- Me encantaría.- respondió Hermione.- Pero no puedo, Ron debe de estar a punto de terminar la misión y volver a casa.- informó Hermione con fastidio.
- La próxima vez enviaré más lejos a Ron para que no vuelva tan pronto.- bromeó Harry, aunque en el fondo hablaba en serio.
- Ya sabes que no me gusta que juegues con Ron de esta manera.- le replicó Hermione. A Harry le hizo gracia porque le hacía recordar a la niña que siempre les estaba riñendo en Howgarts.
- Cariño, creo que a este juego jugamos los dos ¿no?- dijo Harry sarcásticamente. Hermione le miró por unos segundos y pretendió marcharse del cuarto de baño. Estaba enojada por el comentario de Harry.- No espera, lo siento…- se disculpó Harry abrazándola con necesidad.- No quiero que nos peleemos ¿vale? Eres demasiado importante para mí y quiero que estemos juntos siempre.
- Yo también quiero estar siempre contigo, Harry.- contestó Hermione respondiendo al abrazo de su amante.- Pero sabes que me siento mal por dañar a Ron y hasta que no le diga que estoy contigo no voy a descansar tranquila.
- Se lo diremos los dos ¿vale?- dijo Harry tiernamente.- Cuando estés lista.
- Me tengo que ir ya.- dijo Hermione entristecida por tener que verse a escondidas con Harry. Se separó de Harry, pero este la volvió atraer a él.
- No se como he podido vivir todo este tiempo sin ti.- susurró antes de besarla tiernamente. Hermione no se pudo resistir cuando Harry la besaba perdía todos los sentidos y se entregaba a él. Finalmente, se separaron con el aliento entrecortado.
- Vivir no es solo respirar, Harry.- contestó escuetamente Hermione dejando a Harry intrigado por esa contestación un tanto filosófica.
Después de eso Hermione se marchó. En realidad, eran felices aunque solo a medias, pero estar juntos ya era un regalo y solo notaban esta melancolía cuando se tenían que despedir y se daban cuenta de que tenían que volver a la vida real.
Los días pasaban, el día de la boda se acercaba y todo seguía igual. Hermione y Harry se seguían viendo a escondidas, Ron seguía sin sospechar nada y esta mezcla de felicidad y melancolía era cada vez más patente en los dos. Era una situación insostenible y la boda era en menos de dos meses. Harry intentaba ocultar esta intranquilidad delante de Hermione y no quería presionarla para que se lo dijese a Ron, pero cada día que tachaba en el calendario el corazón se le encogía más. Ese día se encontraba en su despacho escribiéndole una bonita carta a su amante para citarla en el lago de los patos, como hacían casi todos los días, para comer.
Buenos días, amor:
Hoy me he despertado y he sentido tu aroma, pero tú no
estabas y el desespero se ha apoderado de mí
cuando me he dado cuenta de que no puedo vivir sin ti.
Espero que te haya gustado esta pequeña poesía improvisada
te espero en el lago a la misma hora de siempre.
Te quiero.
Harry satisfecho con el resultado de la carta, la releyó un par de veces y se la dio a Hedwig. Le susurró unas cuantas palabras cariñosas a su magnífica lechuza y la envió sabiendo que cumpliría su misión. En ese mismo momento entró Ron al despacho. Últimamente Harry había intentado recuperar la amistad de Ron, más que nada para que no sospechase nada y también porque se sentía culpable.
- Hola Harry.- le saludó alegremente Ron. Por el contrario, Harry estaba nervioso, sabía que si hubiese entrado segundos antes habría tenido problemas.- ¿Cómo llevas el día?
- Pues ya ves, con lío como siempre.- respondió Harry mostrándose sereno.- ¿Has venido por algo en especial, Ron?- preguntó Harry.
- Sí, para entregarte los informes de la última misión.- respondió Ron pasándole una carpeta llena de papeles.
- Gracias, hiciste un buen trabajo.- dijo Harry mientras echaba un vistazo a los informes.
- Bueno, no era una misión muy complicada.- contestó Ron con una sonrisa.- Por cierto ¿dónde comes hoy?- esa pregunta heló la sangre de Harry.
- ¿A qué viene esa pregunta?- preguntó Harry sintiendo como los latidos del corazón aumentaban por el nerviosismo.
- Para que comamos juntos, hace tiempo que no vamos a comer juntos.- respondió Ron relajando a Harry.- Además Hermione tiene no se que reunión con un mago importante y no puedo comer con ella.- añadió Ron deprisa. Harry se quedó pensativo sin saber mucho que decir. Al final contestó.
- Lo siento Ron, yo tampoco puedo, como con un antiguo director de aurores que me invitó a comer hace tiempo.- mintió Harry con normalidad.
- Ah bueno… pues ya nos veremos, hermano.- se despidió Ron saliendo del despacho sonriente.
Sentía que traicionaba a un amigo. Harry se sentía un sucio traidor, no obstante llevaba tiempo sintiendo eso ya que hacía tiempo que había empezado a sentir algo por Hermione. Encima Ron había vuelto a confiar en él después de lo sucedido en el caso de los mortífagos, incluso había vuelto a llamarlo hermano y eso a Harry le dolía ¿por qué se tuvo que enamorar de la novia de su mejor amigo? Era la maldita pregunta que día sí, día también golpeaba la mente de Harry.
Finalmente llegó la hora de la comida y Harry salió, como últimamente hacía, a la misma hora de siempre y se dirigió al lago de los patos. Allí esperaba Hermione con la comida para ambos. La comida ya estaba lista sobre el mantel y Hermione le esperaba impaciente.
- Vaya pensaba que tendríamos que comernos yo y mi sombra toda la comida.- bromeó Hermione con una sonrisa.
- Lo siento, estaba demasiado ocupado esquivando a Ron.- contestó Harry con una sonrisa irónica.
- ¿A Ron¿Te ha dicho algo?- preguntó Hermione entre curiosa y preocupada.
- Me ha invitado a comer, yo le he dicho que tenía una comida con un director de aurores o algo así.- respondió Harry sentándose a comer.
- Siento mucho que tengas que pasar por esto.- informó entristecida Hermione.- Pero tengo una sorpresa para ti.
- ¿No será la nueva escoba Rayo de Fuego 3.X?- preguntó Harry ilusionado como un niño en Navidad.- No te tendrías que haberte molestado, pero muchas gracias, Mione.
- No seas payaso, Harry.- replicó entre risas Hermione. Harry sonrió al verla reir.- Es algo mejor: he citado a Ron en las Tres escobas mañana para decirle lo nuestro.
- ¿Enserio?- preguntó Harry. Eso sí que era una sorpresa. Hermione asintió sonriente.- Yo también voy, no quiero que vayas sola, es cosa de los dos así que yo también se lo voy a decir.
- No, Harry, enserio no hace falta.- repuso Hermione.
- Voy a ir, Mione.- dijo Harry convencido.
- ¿Qué pasa tienes miedo que me haga algo?- preguntó Hermione con una sonrisa por saber que Harry quería protegerla. Harry dudó unos segundos.
- La verdad es que sí.- respondió Harry casi en un susurro.- Ya te pegó una vez y no voy a permitir que lo haga otra vez.- Durante varios segundos estuvieron callados sin decirse nada. Finalmente, Hermione habló.
- Me encanta que intentes protegerme.- dijo Hermione con una sonrisa. Harry la miró serio, estaba preocupado por lo que Ron podía hacerle a Hermione.
De repente, Hermione dejó de comer, se abalanzó sobre Harry y comenzaron a rodar por el césped entre risas. Se besaban apasionadamente sin miedo a nada, sin miedo a ser vistos por nadie y sin miedo por lo que podía venir en el futuro. Solo existían ellos dos, como otras veces… pero esta vez estaban convencidos que todo iba a cambiar y que dentro de poco podrían besarse y abrazarse sin preocuparse de quien les miraba. Solo preocupándose de ser feliz juntos y atesorar momentos inolvidables.
