Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen.
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¡Hola a todos! Espero que les haya gustado el capítulo anterior, acá les traigo la continuación de este ShikaIno (a decir verdad ya me estoy volviendo adicta a esta pareja y tengo otro fic en camino, para el que le interese, les voy a avisar cuando lo publique. Todo a su tiempo, ahora seguimos con este P) Bueno primero que nada quería agradecerles a todos los que me dejaron su opinión y pedirles que no dejen de hacerme saber lo que piensan. De corregirme porque me equivoque y me sirve mucho que me lo señales. Saben que toda crítica u opinión es bien recibida ¡Y con mucho gusto! Sabrán algunos de ustedes ya que tomé sus consejos y por ejemplo cambié lo de los diálogos, y se que me queda mucho por aprender asíque no lo duden. También quería decirle ¡Gracias! A todos los que se molestan en leer, me hace muy feliz saber que la historia de alguna forma interesa. Espero que este capítulo les guste... (Perdón por ser tan pesada )) ¡¡Muchos saluditos!!
Sentimientos silentes
VIII
"En tus ojos"
(Negación)
Ambos salieron y al atravesar las puertas del estadio sintieron la fresca brisa de la noche azotar con suavidad sus rostros. En contraste con el calor del interior del lugar aquella era una sensación agradable, sobre todo para Shikamaru quien sentía sofocarse por dentro.
Una vez afuera el moreno se apoyó contra una de las paredes y la chica se sentó junto a él en un pequeño cantero lleno de coloridas flores. Sacó de la pequeña caja un cigarrillo y lo encendió, necesitaba fumar con desesperación, sentir la nicotina llenándolo, invadiendo cada rincón de sus pulmones, cada lugar recóndito de su ser. Necesitaba de esa placentera sensación que sólo el fumar le proporcionaba. Atrapó con su boca uno de los extremos del cigarrillo y le dio una larga y tendida pitada. El efecto fue instantáneo y la urgente necesidad de nicotina desapareció. Ahora se sentía por completo tranquilo y simplemente fumaba por el placer de hacerlo. Ino lo miró con el ceño fruncido.
—Sabes que no debes fumar —lo observó detenidamente, su expresión como siempre; seria y cansina. De sus delgados labios emanaba aquel tóxico humo que tanto odiaba Ino, pero Shikamaru parecía disfrutar de aquel particular momento.
—Ino, no empieces. Tú quisiste acompañarme y yo te dije claramente que iba a fumar.
—Lo sé —pero aún así no quería que siguiera con aquel desagradable vicio. Simplemente odiaba el olor que dejaba el cigarrillo en el ambiente, impregnándose en ella, en él, en sus ropas. Manchando todo con aquel hedor asfixiante. Nublando el ambiente. Destruyendo lentamente a su amigo.
—¿Qué sucede? —la notó demasiado silenciosa. Aquella no resultaba muy propio de ella.
—Nada, me preguntaba… ¿Volviste a tener pesadillas?
Ladeó levemente la cabeza para observarla mientras volvía a llevar con parsimonia el cigarrillo a su boca, encendiendo el fuego entre las cenizas. Su mirada seria, su expresión serena a pesar de la curiosidad que la pregunta de la chica le suscitaba en él.
—Sí, pero anoche pude dormir tranquilo —aquello era verdad. Por alguna razón la noche anterior no había sido presa de aquellas pesadillas que tanto perturbaban su descanso.
—¿Sabes? Una vez escuché que los sueños tienen significados —comentó alegre mientras mecía hacia delante y hacia atrás sus pies, que colgaban por la altura del cantero— Quizá, si tú descubres el del tuyo ya no vuelvas a soñarlo.
—Qué tontería ¿Qué puede significar? Simplemente me ahogo en un mar sin fondo —se encogió de hombros, por más que quisiera aquellas imágenes oníricas no tenían sentido alguno para él. Al menos no uno racional. Entonces la voz de ella lo sacó de sus cavilaciones.
—Al menos inténtalo ¿En que te hace pensar el mar? —su pupila se contrajo ante el cruce de miradas con la chica. Algo se encendió en su interior.
"En tus ojos" Fue lo único que acudió a su mente y no pudo evitar paralizarse ante el extraño pensamiento ¿De donde había surgido aquello? Lo había tomado completamente por sorpresa.
Negación, no podía ser él quien había tenido semejante pensamiento. Confusión, pero entonces el sueño cobraba un sentido completamente distinto ¿Significaba que él se hundía en los ojos de Ino? ¿Qué se ahogaba en ella? Comprensión. Si aquello era verdad, que ciego había sido. Y el círculo vicioso volvía a cerrarse. Otra vez aparecía la negación como mecanismo de defensa de su conciencia ¿Cuánto más podría sostenerla?
—¿Y? —le urgió ella. Shikamaru respiró hondo, aquello era realmente problemático.
—Nada, no se me ocurre nada —mintió. Simplemente no podía decírselo, aquel sería un secreto que arrastraría consigo a la tumba. Intentaría reprimirlo y enterrarlo en lo más profundo de sus recuerdos. Pronto olvidaría aquel vergonzoso pensamiento y podría pretender que nada de aquello había pasado. Después de todo aquello no significaba nada ¿Entonces porqué había decidido callarlo? Temía que Ino lo tomara mal ¿Era eso?
—Oh —entonces la expresión de la rubia entristeció, quería hacerlo, debía decírselo. Ya había tenido la oportunidad de comentárselo a Chouji una vez pero sólo porque Ino podía ver al Akimichi más seguido que a Shikamaru.
—¿Y ahora qué? —la cuestionó al verla suspirar nostálgicamente.
—Shikamaru, siempre seremos amigos ¿No es así?
Abrió sus ojos desmesuradamente, Ino parecía triste ante la cuestión ¿A qué se debía aquello? No lo comprendía ¿Acaso ella había podido ver a través de él? ¿Por eso tenía la impresión errónea?
—¿Por qué lo preguntas?
—Pues, es sólo que últimamente he estado sintiéndome triste. Como si algo en mí estuviera vacío —explicó llevando las manos lentamente a su pecho—. Y es que cada uno de nosotros tres siguió su camino, eligió su vida. Cada vez siento que nos alejamos más, por eso es que insistía tanto en seguir entrenando y comiendo juntos. Pero haga lo que haga parece que no puedo evitar que crezcamos y sigamos sin el otro —lágrimas negras empezaban a rodar libres por sus mejillas dejando a su paso un oscuro sendero, producto del maquillaje corrido.
—¿Ino por qué lloras? —se agachó junto a ella e intentando calmarla colocó una de sus manos en el pequeño hombro de la chica. Se sentía tan frágil debajo de su tacto. Nunca la había visto tan triste.
—Extraño a Asuma-sensei —sollozó aún con más fuerzas— Mucho. Shikamaru, no quiero tener que extrañarlos a ustedes también.
—Ino, no llores.
—No te irás ¿Verdad? —lo cuestionó levantando su triste mirada hacia a su amigo, sus ojos cristalinos de tanto llorar y sus rosadas mejillas, ahora tintadas de negro.
—No, claro que no —volvió a mirarla, los ojos de ella reflejaban una profunda tristeza— ¿Por qué crees eso?
—Pues, se que esto sucedió hace mucho pero recuerdo que aquella fue la primera vez en que sentí que te perdía. Y desde entonces los siento cada vez más lejos a ti y a Chouji ¿Recuerdas aquella misión que nos enviaron a rescatar a esa chica; Matsuri, la alumna de Gaara?
—Ajá ¿Eso que tiene que ver?
—Déjame terminar. Me acuerdo que fuimos a ayudar a Temari, ella estaba luchando con una de los Shitenshōnin. Cuando llegamos ustedes dos empezaron a hablar y me sentí tan excluida. Tú y ella se veían tan bien juntos, su forma de luchar, todo. Y yo sólo pude observar, fui muy débil y no pude hacer nada. Recuerdo que me dijiste que me quedara en un lugar, atrás. Sentí que estorbaba.
—Ino, no era eso. No quería verte salir herida.
—Igual que lo sentí cuando decidimos vengar a Asuma, simplemente mis habilidades ninja no estaban a la altura de ustedes. Además del hecho de que cada vez era más obvia, al menos para mí, la separación del equipo 10.
—Ino. Tú no eres débil. De hecho aunque ninguno de los dos quiso en un principio compartir equipo con el otro —en el rostro de ella se dibujó una mueca de descontento—, me sorprendí mucho al ver lo bien que trabajábamos juntos.
—¿Entonces no te molestaba?
—No, claro que no —agregó confundido, no sabía que ella se hubiera sentido así aquella vez. No había sido su intención menospreciarla pues él no dudaba de sus habilidades como Kunoichi.
—¿Lo prometes?
—Sí, te prometo que no me alejaré. Ni Chouji. Aunque ya no seamos el equipo 10, siempre seremos el trío Ino-Shika-Cho —¿Por qué sentía que le mentía?
—Gracias —susurró dibujando una leve sonrisa en sus labios, acto seguido lo abrazó (ante la sorpresa de él). Extrañamente una sensación de culpa lo invadió al inmediato contacto con su amiga.
—Ino —y, aún dudando, la envolvió con sus brazos. Aquello era agradable, sentir el calor del cuerpo de ella, su piel con la de él. La proximidad de ambos. La respiración de la muchacha en su cuello. Tenía que apartarse.
—Lo siento —murmuró apartándose y limpiando de su rostro cualquier rastro de llanto. Borrando de él la sal que había corrompido su sonrisa—. Por ser tan tonta —miró el dorso de su mano tras pasarlo por su mejilla, estaba manchada de negro—. Además, arruiné mi maquillaje.
El chico simplemente le sonrió. Así era Ino, problemática a más no poder. Entonces arrojó el cigarrillo ya consumido y pisándolo para apagar su fuego volvió a dirigirse a ella.
—¿Volvemos?
—Sí, ya empezaba a sentir frío —y poniéndose de pié entrelazó su brazo con el de él y comenzó a arrastrarlo hacia el interior de estadio, de regreso a la fiesta.
—Problemática —susurró.
El Akimichi se encontraba junto a una de las mesas, desde que su mejor amigo había salido con Ino todo había estado demasiado aburrido. Entonces la presencia de alguien junto a él lo distrajo de lo que estaba haciendo, e inmediatamente volvió a dejar el plato de comida en la mesa. Se giró.
—¿Dónde está Shikamaru? —preguntó Naruto escudriñando cada rincón del lugar con la mirada pero el moreno no parecía estar por ningún lado.
—Salió.
—¿Salió?
—Sí, con Ino. Están en la entrada —su tono de voz algo sugestivo. Quería ver si Naruto comprendía lo que Chouji insinuaba.
—Ah —exclamó desinteresado. El Akimichi negó con la cabeza, Naruto no tenía remedio. Entonces las facciones del rubio se contorsionaron hasta mostrar una clara expresión de sorpresa— ¿Estás juntos?
—No, no están juntos. Pero siempre pensé que a Shikamaru le gustaba Ino. Sólo que era muy perezoso para admitirlo —Naruto asintió, aquello le pareció muy propio de Shikamaru— ¿Y Temari?
—Oh. Ella es un tema aparte.
En ese momento los dos hicieron su aparición por la puerta y divisando a ambos muchachos se acercaron al lugar. Tanto Chouji como Naruto intercambiaron sospechosas miradas de complicidad.
—¿Qué? —preguntó el recién llegado al ver las expresiones de sus amigos. Ino ya se había marchado en busca de Sakura.
—Nada —respondieron al unísono, aún la malicia destellaba en sus ojos. Y ahora le dirigían miradas pícaras a Shikamaru.
—¡¿Qué?! —pero una voz familiar lo distrajo.
—¡Hola! —los tres se voltearon, frente a ellos se encontraba la Kunoichi de la Arena; Temari. Detrás de ella, sus hermanos, Kankuro y Gaara. Los dos saludaron cordialmente y sin decir más se alejaron del lugar, junto con Naruto y Chouji. Dejando a ambos jóvenes solos.
—Hola Temari —la saludó rascando la parte trasera de su nuca.
—Oí que te convertiste e Jounin, ya era hora.
