Siento la demora pero... Viaje de estudio. Si, fui al viaje de estudio y bueno es una de las principales razones de la demora... la otra era que no tenía idea como empezar el capitulo. Pero bueno acá esta
Enjoy~~
Führer *
30 de Enero de 1933
Desperté agitado y sudado, de golpe me senté. Traté de acompasar el ritmo de mi respiración y relajarme, cerré mis ojos y puse una de mis manos encima de ellos. Nuevamente soñé con los deseos de mi pueblo y recuerdos de la Gran Guerra ajenos a mí, después de todo, las únicas campañas que me permitió participar mi hermano fueron las localizadas en Italia.
El clima esta tenso. Después de la Gran Guerra aun se puede sentir las rivalidades entre los países, especialmente en el mío que ansia venganza. Puedo llegar a sentir la sed y disconformidad de mi pueblo de lo fuerte que es, ya está afectando mis acciones y ni siquiera me deja tranquilo en mis sueños. Al parecer esos tratados de paz no son más que simple papeles sin importancia alguna porque no son muy respetados. Para empeorar las cosas lo injustos que son hace que haya un constante cuestionamiento de ellos.
Mi salud como persona está siendo afectada inmensamente porque mi territorio ha sido reducido drásticamente y perdí gran cantidad de habitantes. Además mi economía iba de mal en peor con los gastos de la guerra, después el Tratado de Versalles y la pesada deuda que tenía por ser el responsable de la Gran Guerra. Prusia a la vez se vio afectada porque con el paso de los años y sin que nosotros nos diéramos cuenta no éramos pueblos independientes, sino pueblos que sin el otro nos desmoronaríamos.
Ludwig... tranquilo... – sentí como se movía la cama, debí haberlo despertado. Su mano se poso en mi espalda mostrándome su apoyo y su voz era dulce y tranquilizante. – No te preocupes, recuerda que esos pensamientos no son tuyos.
Siento haberte despertado... – me acosté y respiré profundo. Odio cuando pasa esto. Lo peor de todo es que también afecta a Gilbert.
No pasa nada. De todos modos no podía dormir. – Sus brazos me rodearon protectoramente y me atrajo a su pecho. Sus manos juguetearon con mi cabello como siempre lo hacía. Le miré y encontré una sonrisa afligida, ojeras no tan marcadas en la piel blanca y cansancio. En ese instante supe que debí haber hecho algo mientras dormía. Ahora me sentía más culpable que antes.
Lo siento... ¿Qué fue esta vez? – me hundí en su pecho tratando de esconderme, de esconderme de mi mismo. De moró en responderme, titubeaba.
No parabas de quejarte... y no podía hacer nada para que te tranquilizaras. – me dijo con cierta impotencia. No me gusta escucharlo de esa forma. Tan desanimado y preocupado. - 'Asique has estado tratando de calmarme... y yo no pude hacerlo'
Lo siento realmente... –silencio, los pensamientos de siempre me invadieron y la única solución posible escapo de mis labios nuevamente. - Brüther... insisto... creo que ya es hora de que al menos empieces a dormir en otra pieza. - Se tenso pero no se separó de mí.
No, ya discutimos esto. No voy a dejarte en esto momentos tan difíciles. Y sabes que lo que te afecta a mí también me afecta asique aunque quisiera no podría separarme, Mein Gott Ludwig, prácticamente somos un solo país ya. Tú ya sabes – lo corté.
Compartimos todo. Si yo entro en guerra tú también, si mi economía es buena la tuya también lo será, si es mala la tuya igual, si mi gente está conforme la tuya también, si estoy feliz tú también, si estoy triste tú también, si yo sufro tú también... y si muero tú también. Lo se... pero si duermes en otra parte al menos podrías descansar más. Gilbert... estas agotado.
Y yo te repito que no y punto final. Ya tuvimos esta discusión varias veces para sigamos con el mismo tema Ludwig.
Está bien... – Me rendí. La verdad es que ya no tenía sentido seguir discutiendo esto cuando Prusia estaba decidido a no dar brazo a torcer.
Nos quedamos así un rato en silencio. Esta posición siempre me recuerda nuestras diferencias. Me recuerda lo alto que soy, más alto que mi hermano. Me recuerda la musculatura que tengo por haberme empeñado en ser fuerte. No me gusta. No me gusta ser más alto que Gilbert, no me gusta ser de alguna forma más fuerte que él. Siento que ya no puede protegerme y me duele. Quiero volver a ser pequeño y sentirme totalmente protegido por su figura.
También me recuerda que nunca hemos llegado más lejos que simples besos y caricias. Nunca hemos tocado el tema ni ninguno ha dado el primer paso. No sabemos porque, solo sabemos que estamos esperando. Todo este tiempo hemos estado esperando en silencio. Aunque tampoco sabes que es lo que estamos esperando.
No sientes... que algo importante va a pasar hoy. – comentó Gilbert de la nada.
Sí... y no será bueno... – el asintió levemente.
Estoy de acuerdo. Solo espero que no tenga que ver con nuestras relaciones internacionales... ya están bastante frágiles y no quiero otra guerra más. Imagínate si hay otra... no me gustaría perderte. – su agarre fue más fuerte.
Tampoco es como si hubiera corrido bastante peligro en la anterior. Solo permitiste que fuera contra Italia... que no fue rival. – el rió muy bajo. Siempre reía de esa forma cuando mencionaba aquello y después cambiaba el tema.
Mejor vamos a tomar desayuno. Hay que estar listos pronto con nuestros uniformes. Recuerda que tenemos una ceremonia hoy en la mañana, tenemos un nuevo canciller y hay que estar presentables. – de un salto estuvo de pie. Le seguí con la mirada. – Escuche que es austriaco – dijo arisco – no entiendo cómo pueden nombrarlo canciller si ni siquiera es de nuestra sangre. – La luz aun era tenue, bañaba tímidamente el torso de mi hermano - '¿Por qué es tan perfecto?' – enseguida me sonrojé.
Vamos Lud. Ponte una camisa y levántate. Sabes que no avanzaré en nada si primero no tengo mi delicioso desayuno preparado por tus manos. – me sonrojé aun más mientras me miraba. Rápidamente me senté dándole la espalda en el borde de la cama, no quería que me viera así, es vergonzoso. Escuche sus pasos acercándose y después movimientos en la cama. Sus brazos rodearon mi cuello y su mano con gentileza acaricio mi rostro. Sentía su vista clavada en mí.
Mi rostro fue movido con delicadeza hacia el suyo y nuestros labios se unieron. Al principio, como solía ser, fue tierno... pero como ya mencione eso es solo el principio. Su mano libre bajo a mi abdomen y empezó a acariciarlo con sus dedos, haciendo círculos. Se separo por un instante.
Me encanta cuando te sonrojas – Ahora sí que mi cara ardía. Estaba seguro. Además Gilbert sonreía satisfecho con mi reacción.
No digas es- antes de que pudiera terminar nuestros labios se juntaron y se profundizo el beso. Sentía como mi boca nuevamente no poseía espacios sin haber sido recorridos por Gilbert. Se separo un momento. – Luddy, la idea es que tu también participes. – dijo, para mi gusto, muy feliz. Sin pensarlo dos veces obedecí.
Me perfile hacia él para permitirnos más movilidad y juré haber sentido a Gilbert sonreír. Sentí como empezó a jugar con mi cabello, realmente tiene algo con el porqué siempre hace lo mismo. Continuamos hasta aburrirnos, o al menos él, yo aun no sabía desenvolverme en esta área. Cuando nos separamos respire profundo con la necesidad de ingresar aire a mis pulmones, en cambio él empezó a invadir mi cuello.
Sonidos inundaron la habitación, lo más vergonzoso es que eran los míos. Mi piel ya estaba bastante sensible porque sentía cada acción. Lamer, morder, succionar, morder de nuevo y succionar nuevamente. Lo repitió sin parar hasta que al final termino.
Abrí mis ojos y me encontré con los rojos, eran tan intensos, tenía una sonrisa de satisfacción. Enseguida desvié mi mirada. Sus labios tocaron mi frente con cariño. – Ahora ya tienes mi marca.
¿Qué? – lo miré de inmediato y él se lamio sus labios, una sonrisa maliciosa asomándose. Salí de la cama y corrí al baño donde estaba el espejo más cercano para ver aquello de lo cual estaba tan orgulloso mi hermano. Cuando lo vi el color volvió a mi rostro. - ¡Gilbert!
¿Pasa algo? – Desde aquel lugar podía identificar su tono de inocencia falsa.
¡¿Qué se supone que voy a hacer con esto? – grité.
No sé, arréglatelas tú. Después de todo fue tu culpa que tengas esa marca. – salí del baño irritado.
¿Cómo se supone que esto es mi culpa? – le hice notar mi molestia.
Eso pasa por sonrojarte tan fácilmente. Y si hubieras ido a preparar el desayuno como te dije nada de esto hubiera pasado. Oh... Y tampoco hagas parecer que no te haya gustado porque mis oídos fueron testigos de tu gozo.
Callé. Callé de vergüenza... lo peor de todo es que no podía decir nada para contradecirlo. Asique simplemente fui a la cocina a preparar el endemoniado desayuno. Estuve tentado de servirle comida en mal estado por todo lo que me hiso pasar esta mañana pero después recordé lo de la ceremonia... - 'Espera... ¡la ceremonia! ¡Que se supone que voy a decirles!' – De inmediato mi preocupación desapareció al saber la excusa perfecta.
Seguí cocinando tranquilamente hasta que unos brazos me asaltaron por la espalda y pegue un leve chillido. - ¡Gilbert! – Grite de inmediato. El solo me soltó y rió fuertemente.
¡Oh West! ¡Debiste haber visto tu cara! – le iba a mirar con la intención de lanzarle dagas por los ojos pero al verlo sonreí. Reía sin parar con ese uniforme azul que tanto le gustaba y se le veía tan bien, en el aquella cruz que ambos tanto apreciamos desde 1813**.
La risa cesó y se quedó mirándome extrañado ante mi silencio he de suponer. Arqueó una ceja. – ¿Pasa algo? – negué y seguí haciendo lo mío. - ¡oh! ¡Ya se! – Empezó a decir entusiasta – ¡Te apuesto a que quedaste sorprendido con lo apuesto que me veo! No te culpo, nadie puede resistirse a mi genialidad. – Suspiré – 'Típico de Prusia' – Nadie se ve tan bien en este traje como yo. – siguió mientras yo en silencio lo escucha.
Dijo una que otra cosa más respecto a su persona y, al contrario de lo que piensan otros, sus arranques de ego no me molestan. De hecho, me gusta su ánimo y confianza. Es una de las cosas que me faltan y nos diferencian. - ¡Alemania! – Dijo levemente molesto - ¿Acaso me estas escuchando?
Es imposible no escucharte. – con ello se abrazó desde atrás de nuevo, solo que con más cautela. Sonreí, no pude evitarlo.
Eso es una de las cosas que me gustan de ti – me beso la mejilla y posó su cabeza en mi hombre. Sentía sus ojos observando cada movimiento que hacía. - No comprendo en qué momento aprendiste a cocinar de esa forma, con tanta habilidad. Y lo mejor de todo es que queda delicioso.
Ya te lo he dicho... Cuando estuve con Francis aprendí bastante de él y las cocineras. – supe que hiso el típico movimiento circular con sus ojos, siempre lo hace o cuando está molesto, le recrimino ciertas actitudes o le dicen cosas que ya sabe.
Cierto – dijo con desgana – pero tu cocinas mejor que él. Y, cambiando de tema ¿Qué me tienes preparado para hoy?
Nada especial... estoy haciendo el Omelet, las tostadas están listas, hay fruta fresca en el refrigerador y ya sabes el resto. – Me soltó y supuse que preparo lo que faltaba.
Cierto que tus desayunos 'Nada especiales' son así de elaborados. – rió levemente – yo hago el resto... por cierto ¿hay agua caliente?
Nein ¿Podrías hacerlo tú? Esto ya está casi listo y no quiero dejarlo ni un instante.
kein Problem (1)
En unos minutos ya todo estuvo listo. Como siempre fui por el diario y mis lentes para tomar café mientras leía. Al regresar Gilbert no podía estar más feliz comiendo. Realmente una de sus actividades favoritas es comer. El me miró y sonrió pícaro. – Me encantan como se te ven esos lentes. – simplemente me senté aunque con el comentario me puse nervioso.
Siempre dices eso ¿Acaso no te aburres? – el negó enérgico.
Primero, es cierto lo que digo. Y segundo, me encanta verte sonrojar – '¿estoy rojo?' - rio levemente... tal vez ante mi expresión de sorpresa... o a la posibilidad de que me haya puesto aun más rojo que antes. Entonces fue que evadí su mirada con el diario, tratando de leer un poco. Al rato habló de nuevo – ¿Algo interesante que haya pasado? – Negué. – ¿No hay nada? ¿Enserio?
Gilbert, solo esta lo típico. Nada especial que decir. Solo hay una especie de biografía de nuestro nuevo canciller...
¡Aburridoooo! No entiendo como no pueden salir con algo más interesante. – alegó.
El diario no se supone que deba ser entretenido. Tiene que informar Gilbert... – el continuó diciendo porque no debería ser así hasta el final del desayuno. Enseguida me levanté y fui a cambiarme, pronto sería la ceremonia y aun no me he duchado. – Ohh Luddy~ - Me di vuelta y vi esa mirada juguetona de Prusia que me erizaba los pelos - ¿Quieres que te ayudo un poco? – dijo sugestivo.
¡Nein! – dije con rapidez. El me miró decepcionado.
¿Por qué no?
Porque crees tú. – Silencio... empecé a caminar a recoger mi ropa.
¡Por favor! Juró que no haré nada.
Considéralo un castigo por lo de esta mañana... – gruñí.
¿Y que se supone que haré ahora? – preguntó molesto.
No sé, alimentar a Gilbird, a los perros y a los caballos – escuche que refunfuño un poco pero de igual forma fue a hacerlo.
-.-
¡Brüther! Hay que irnos. - Salí de la casa al ver el auto que nos había pasado a buscar por la venta. En segundos se encontró conmigo y me observo de arriba abajo. Me avergoncé de sobre manera – 'realmente no tiene vergüenza' – me mordí el labio nervioso. El con total naturalidad se acercó a mí y fuimos juntos al vehículo. En el camino me comentó lo bien que me veía en él... lo que no me ayudo a tratar de controlar el rubor de mis mejillas. – Gilbert, ya basta – le dije entre dientes.
Que tiene de malo decir la verdad – sonrió con malicia.
El tiempo pasó rápidamente y pronto estuvimos saludando a nuestros superiores y gente de gran importancia para nuestras naciones. No fue la gran cosa, era lo normal. Saludo, preguntar por la vida del otro, hablar de algún tema trivial y después vas a otra persona, repitiendo el mismo proceso. Nada especial. Es lo que siempre se ha hecho desde que asisto a este tipo de eventos.
Pronto llego el momento del nombramiento del nuevo canciller, entre más se acercaba más decaía. De la nada me vino un inmenso dolor, algo me decía que esta persona no nos iba a hacer bien. Cuando lo miré por primera vez un escalofrió recorrió mi cuerpo, me sentía nauseabundo.
¿Alemania? ¿Te pasa algo? – Alemania. Así es como nos decíamos en público... – no es nada...
No me vengas con eso... Yo también puedo sentir aquello... pero tal parece que a ti te afecta más. Debe ser porque este asunto es propiamente tuyo...
Solo quiero que esto termine pronto. No sé cuanto más soportaré esta sensación Prusia. – El asintió.
El momento llego y le dieron el cargo. Las simples palabras provocaron un gran espasmo en mí. – 'Esto no me gusta' – Gilbert solo me brindo sus apoyo poniendo su mano en mi espalda, en público no podíamos hacer más que eso. Yo sonreí.
Este Adolf Hitler dijo unas pocas palabras y cuando se dio por finalizada la ceremonia oficialmente de inmediato nos fuimos de aquel lugar, específicamente por petición de Gilbert. No me quiero imaginar mi rostro en este momento. Al llegar al vehículo el hombre nos miró extrañado.
Conduzca rápido. – Ordeno. El hombre hiso lo que pidió sin decir nada en el viaje mientras que Gilbert solo me brindaba palabras de apoyo. Se me hiso eterno. Además mi cabeza no paraba de formular preguntas. – '¿Por qué tengo esta sensación? ¿Por qué ahora? ¿Por qué se acentuó después de que lo nombraron canciller? ¿Qué es este mal presentimiento?' – eran preguntas que no paraban de acosarme.
Al fin, cuando llegamos a casa Gilbert me brindó soporte y me guio a la habitación donde me acostó.
Mein Gott Ludwig ¿qué demonios te ha pasado? – decía mientras me desvestía.
No sé... – me dolía hablar ya y estaba muy confundido.
Estas ardiendo... ¿Cómo rayos pasó esto? En la mañana estabas perfectamente...
No sé... – dije en un suspiro. – debe ser alguna recaída por la Gran Depresión. – Me miró escéptico.
Si fuera por eso yo estaría peor que ahora Lud. No es eso. – Me acostó con delicadeza. Miré el techo.
¿Crees que tenga que ver con el nuevo canciller? – pregunté casi inconscientemente.
Puede ser... – yo asentí y deje que mis ojos se cerraran. La mano de Gilbert sujetó la mía con fuerza brindándome su apoyo mientras me sumergía en el mundo de los sueños. De un momento a otro no recordé nada.
No sé en qué momento desperté, ni cuantas horas dormí. Lo único que sabía era que me sentía mejor y que Gilbert estaba en uno de los sillones frente a nuestra cama leyendo. Me senté con rapidez y un dolor inmenso de cabeza hiso que colapsara en la cama. Con rapidez Gilbert se acercó a mí. – En serio ten más cuidado. – dijo con preocupación. Yo asentí.
¿Qué hora es? – el miró el reloj.
Las 3 de la tarde... voy y vuelvo, te prepararé algo para comer. – Tan pronto como se fue volvió, o tal vez fue una simple ilusión porque aun estaba medio dormido. Regresó con algo simple, un plato de arroz con un poco de carne. Un jugo que no pude distinguir que era.
No puedo creer que esto te haya pasado así... de golpe. – comentó. Yo asentí e intente sentarme esta vez con más lentitud.
Estoy aun más confundido que tú. – dije. El asintió.
Solo esperemos que nada malo te pase.
...-...
kein Problem = No hay problema
-.-
*Führer es uno de los nombres "alternativos" de Hitler. Sabían que en verdad es austriaco y al principio era un artista. Es muy curioso el cambio.
** A pesar que la cruz de hierro siempre es atribuida a la Segunda Guerra Mundial fue creada en 1813, establecida (decretada) oficialmente el 17 de Marzo de ese año y entregada por primera vez un mes después. Inicialmente era completamente negra pero después le agregaron el borde. Es una medalla que solo se otorga en tiempos de guerra y normalmente como condecoración militar aunque se han dado casos donde se le ha otorgado la medalla a civiles. En la WWII habían 3 tipos: La Cruz de Caballero, la Cruz de Hierro y la Gran Cruz, que es la más alta. Posteriormente se creó una Cruz al Mérito para reemplazar la versión no combatiente de la Cruz de Hierro. La última fue entregada en 1945.
-.-
Capitulo corto en relación a los anteriores pero la verdad quería hacer una especie de introducción a la segunda parte. Ojala la haya logrado y que les haya gustado claro.
Como siempre y ya es tradición agradecer a todos los que han leído hasta esta parte, los que me han agregado a +fav y story alert y los que me han dejado revi! Especialmente a los últimos!
Ojala suba pronto el siguiente... pues eso~~~ ohh y antes de que se me olvide! Ojala que el beso les haya sido de su agrado, La verdad es que mientras escribía me tente a hacer un lemon pero eso es para más adelante xD
¿Les deje con las ganas de más?
