Albus:
Muy pocos, por decir escasos, se habían atrevido a enfrentarse a él, y ni que decir quedaba que quien lo había hecho, había desaparecido de la faz de la tierra, podían a ver tardado más o menos, pero al final, él siempre era el vencedor.
No se tomaba las cosas con prisa y mucho menos les dejaba un gran margen de huida.
Estudiaba a su presa hasta que llegaba el momento propicio de darle el golpe más letal de todos.
Se lo había demostrados a Granger y Jane, también a los Potter, esa pareja que creía que podían cazarlo a él.
Esos ilusos que de cazadores, habían pasado a ser cazados, la presa perfecta y sabrosa.
Nunca antes había disfrutado tanto drenando a nadie como disfrutó degustando hasta la más mínima gota de sangre del cuerpo de esos dos. Nadie le ayudo con eso, no, deseaba el poder de ambos para él.
Y ahora aparecía esa ridícula y neófita de no más de cincuenta años para enfrentarse a él. ¿acaso se creía que podía realmente hacerlo?
Sonrió, en cuanto apareciera le demostraría a esa perra su lugar y sobre todo la tomaría para demostrarle de una vez por todas a quién le pertenecía.
Hanna había hecho un gran trabajo, pero no era ella después de todo y cuando sintió como la tomaban y una presencia poderosa lo alejaba, se había enfurecido tanto que ella era quien lo había pagado.
—Acaba de llegar.
La voz de Pansy lo sacó de sus pensamientos, miró a su hija unos instantes y sonrió. Pansy era la que más disfrutaba estando con él, sabía que jamás lo dejaría y por supuesto odiaba a Hermione por ser su obsesión.
Cuando le dijo que deseaba castigarla no había hecho falta nada más, cuando supiera el castigo sería el momento en que se lamentaría.
—Hazla venir ahora mismo.
Pansy pegó un salto ante su voz y sin duda ante la furia que sintió salir de él. Ni siquiera le hizo la reverencia que solía hacerle cuando se marchaba, salió despavorida de su presencia.
No pasó ni un minuto cuando las puertas se abrieron de golpe, al girarse, se encontró con una visión que lo confundió.
Era perfecta, la perfecta reina de la noche, su belleza resaltaba sobre todo, sus ojos ámbares brillaban con una furia que lo excitaron en el acto, su cabello suelto y largo lo incitaba a cogerla y atraerla hacía él.
Sus deseos de posesión se habían incrementado al comprender que existía otra fuerza que ya la había poseído, una que aún en ese instante se notaba, ella entera estaba impregnada de él.
Eso fue lo que lo despertó de su visión, gruñó molesto ante la actitud tan prepotente de ella.
—¿Qué crees que haces?
—¿Yo?, ¿Qué crees que haces tú?, ¿Por qué mataste a mi madre?, ¿Es cierto que no soy hija tuya?
Así que ya lo había descubierto, bien, se acabó la farsa, ahora podía tomarla sin más. Las puertas que ella misma había abierto fueron cerradas en el acto, sin duda Pansy.
Ella ni se inmutó, no lo temía, eso lo excitaba aún más. Era sin duda la perfección. ¿Quién no podría desearla?
—¿Quién te lo dijo?
—Eso está fuera de lugar, quiero la verdad y la quiero ya.
La miró por unos instantes:
—¿Has olvidado quién manda aquí pequeña?
Le mandó una oleada de su poder y ella solo apretó ambos puños como único signo de que estaba recibiendo el calambre.
—Depende de la respuesta que me dé.
Eso no se lo esperaba, sin dudar un segundo ya se encontraba con el cuello de ella entre sus manos:
—¿Acaso crees que con esa actitud podrás salir con vida de aquí?
Ella fijó sus ojos ámbares en él, no había miedo en ellos, y en sus labios había una sonrisa de superioridad, ¿cómo era posible aquello?
—No me matarás, siento todo lo que me deseas, y poseerme una vez no te bastará, del mismo modo que preferirías tenerme sin que me resistiera.
—No creas que eso me importa demasiado.
Ella soltó una risilla:
—Es cierto, podría tomarme ahora mismo, pero no lo harás, apesto, ¿no es eso?, él me tiene atada y no podrías disfrutar todo lo que desearías.
—¿Quién te ató?, ¿quién te poseyó?
Ella sonrió y llevó una de sus manos hasta la muñeca de él:
—Tú quieres tus respuestas, yo las mías.
No pudo evitarla, sin duda era la indicada, incluso mejor de lo que lo fue su madre. Sonrió y apretó su agarre sobre el cuello de ella:
—También podría sacártelo de otra manera.
Antes de que ella dijera o hiciera nada la mordió. En cuanto la sangre de ella hizo contacto con su lengua una quemazón lo recorrió, se separó de ella furioso y la golpeó mandándola lejos.
—¿Quién?, ¿Con quién te has atado perra?
Ella lo miró desde el lugar donde había caído, su cabello ahora algo más revuelto le caía hacía un lado, tirada en el suelo, con una mano en su garganta y una sonrisa que lo estaba irritando, ella lo miraba divertida.
—Así que es cierto, lo sientes, puedes sentirlo.
Ella se sentía poderosa, ¿quién podía hacerla sentirse así?, ¿darle esa seguridad?, no existía nadie que pudiera enfrentarse a él.
Furioso se acercó una vez más a ella y la cogió de su melena, ella siseó de dolor:
—Dímelo.
No hubo respuesta por su parte, por lo que comenzó una serie de enfrentamiento de voluntades.
Mientras en la casa del Drante Hermione se enfrentaba a él deseosa de la verdad, Harry se las veía en casa de Sirius con este.
—¿Qué demonios te cogió para permitir que esa perra te mordiera?
Harry torció los labios y frunció el ceño mirando al frente, intentando por todos los medios controlar su temperamento, pero sobre todo calmarse a sí mismo. Tenía un mal presentimiento y estaba preocupado.
Se apretujó más contra el sillón molesto, ¿preocupado por una chupasangre?, esto estaba rayando en la locura, ¡maldita sea!, ¿qué le estaba pasando?
Era algo tan extraño, sentía a Hermione hasta en el más mínimo lugar de su cuerpo, como si ella y él fueran uno. Era tan extraño, había hecho exactamente lo mismo con Tonks, pero la conexión de ella y él no era la misma, ¿qué pasaba con exactitud?
Tonks era una sangre pura también, ¿por qué no sufría el mismo efecto en él? Aunque debía agradecerlo, no soportaría estar así por dos personas a la vez.
Había sabido el momento exacto en el que ella se había encontrado con el Drante, incluso el momento en que él había mordido a Hermione. Una corriente eléctrica lo había dejado mudo por unos instantes.
Y ahora que se sentía en medio trance no era capaz de saber que estaba pasando con ella, lo que conseguía que estuviese de los nervios a cada instante.
¿Podría haberla matado?, ¿cómo podía él saber que le sucedía?
—¿Me estás escuchando al menos?
Ni siquiera le contestó, esperando que eso fuese respuesta suficiente, y como realmente no lo estaba escuchando, tampoco notó que ya no estaban solos en la sala.
De eso se percató en el momento en que alguien le cruzó la cara, se quedó estático y sorprendido sin poder creérselo, cuando se recuperó de la sorpresa y miró a su agresor se encontró con McGonagall.
Al lado de ella había un hombre al que jamás había visto, pero que sin duda era algo de Abefort pues se parecían.
Cuando sus ojos y los del tipo se encontraron sintió un frío recorrerlo muy conocido por él, se levantó rápidamente de su asiento y lo encaró.
El tipo bajó un poco su cabeza y sonrió, incluso sus ojos brillaban, sintió un escalofrío. Ese hombre no le agradaba, bueno hombre:
—Sirius, Minerva abandonar esta estancia.
No hubo palabras, solo una absoluta obediencia, ¿cómo era eso posible?, ¿cómo podían obedecerle?
En cuanto la puerta fue cerrada sintió el poder de este, su respiración se aceleró y sintió que le faltaba el aire:
—¿Qué estás….?
—No queremos escuchas, no los necesitamos. Ya sabes lo que soy muchacho, y no puedo permitir que los otros lo sepan.
—¿Cómo es posible que…?
—Siempre ha sido así muchacho. ¿Acaso creías que los cazadores, simples humanos, ¿podían enfrentarse ellos solos a una raza tan superior como es la nuestra?
—Eres un Drante, eres un…
—Es cierto, lo soy, pero no soy como el resto.
—Pero…
—Te voy a contar una historia chico, y quiero que la escuches atentamente, hay algunas cosas que debemos tratar de cierta importancia y antes de ello preciso estar seguro de que no me delatarás al resto de cazadores.
—¿Ninguno…?
—Nadie, bueno, casi nadie. Minerva lo sabe y Hagrid también. Minerva es mi contenedor y Hagrid mi guardián.
—¿Contenedor?
—Eso será otra explicación, siéntate.
No pudo replicar, solo obedeció, no comprendía nada de nada, ¿cómo era posible que Sirius obedeciera a un Drante?, más importante, ¿no era que solo existía un Drante?
Bueno dos con el que estaba despertando y que él debía localizar.
—Verás hace bastante tiempo, cuando yo era el Drante, nació otro, uno que no era nada comparado a los anteriores. Sus ideas eran bastante macabras, demasiado para mi gusto.
Durante siglos hemos sido discretos y cuidado de que nadie nos descubriese, pero con él las cosas comenzaron a cambiar.
Empezando por la persecución de los Killar, a los cuales se les dio una libertad absoluta. Los más allegados a ese Drante se descontrolaron, incluso intentaron matarme, yo les hice creer que lo habían conseguido.
Durante mucho tiempo pude huir de ellos y mantenerme oculto, me desentendí de todo, no me gustaban sus métodos y quise obviar las cosas, sería un solitario más. Pero conocí a Minerva.
Me enamoré de ella como si no hubiese existido nunca en este mundo nadie más preciada que ella para mí. No obstante ella era humana. ¿Cómo estar con ella?
No podía, sin embargo ella se enamoró de mí también, sabiendo que era algo imposible y que no podría poseerla me alejé de ella, no deseaba sentenciarla a esta vida mía.
Pero ella me siguió, con el paso del tiempo me encontró en una noche bastante mala para mí, me había topado con nos cuantos rastreadores del nuevo Drante, me creyeron un renegado e intentaron matarme.
Llevaba mucho sin comer, pues has de saber que intento alimentarme lo menos posible, era una de nuestras estrategias para no ser detectados y vivir tranquilamente. El nuevo Drante prefirió establecer otras reglas y aparecieron los siervos.
Como iba diciendo, cuando Minerva me encontró, estaba al borde de morir, ella sabiendo lo que yo era me proporcionó sangre, su sangre.
Se expuso a mí y me dejó beber de ella.
Has de saber que si mordemos a un humano normal y corriente, no se transforma, y yo no bebí de ella tanto como para matarla. Desde ese momento ya no se separó de mí, descubrí que podía alimentarme de ella y que podía seguir adelante, cuando ella no es suficiente busco otras fuentes.
Con el tiempo nos dimos cuenta, de que si bien no se transformaba, Minerva no envejecía tan rápido como el resto de los humanos, el que yo la mordiera había producido que su longevidad fuese mucho mayor.
La siguiente sorpresa llegó cuando ella quedó embarazada.
Temí lo que eso podría significar, ¿una criatura de un vampiro y un humano?, ¿qué podía salir de ahí?
Tú madre fue lo que salió.
Era una humana como otra cualquiera, sabiendo que yo era perseguido y conmigo Minerva, abandonamos a tu madre en un colegio, si ella era cogida la podrían matar o incluso destruirla.
Con el tiempo descubrimos algo sorprendente, si bien un vampiro no puede tener hijos con otra vampira sí que podían tener hijos con humanos.
El resultado de esto, eran humanos con una vida más larga y una fuerza superior. Una evolución, lo más importante de todo, ellos no tenían ansia de sangre, no dependían de la misma para vivir.
Era a todas luces una raza muy superior.
Al ser conscientes de esto, no dudamos en ir a buscar a nuestra hija, Lilian Evans, cuando la localizamos tenía diecisiete años y era hermosa, como ninguna otra.
Era una muchacha inteligente y que sabía lo que quería, no tenía límites y siempre era decidida, el problema llegó cuando descubrimos que lo que ella quería era ni más ni menos que un sangre pura.
James Potter.
Yo conocía a los Potter, y sin duda eran una de las familias puras más antiguas y destacadas, sabía que los Potter y los Riddle tenían un fuerte enfrentamiento entre ellos, después de todo, los Potter habían contado con varios Drantes entre los suyos.
Yo, Riddle y quizás dos más no pertenecían a esa familia. Riddle temía que James Potter pudiera ser el siguiente, pero eso nunca pasó, James no despertó como Drante.
James Potter y George Granger, eran dos vampiros bastante curiosos, se habían enterado de la existencia de la mezcla de la sangre y estaban fascinados con ello.
Sirius Black y Remus Lupin, eran descendientes de vampiros que se habían unido con humanas. A través de Remus Lupin, James Potter fue consciente de las armas que el padre de este había creado, por lo visto, la madre de Remus fue asesinada por un vampiro y el padre de él, se decidió por encontrar algo con lo que destruir a su propia raza.
Poco a poco, James Potter, Sirius Black y Remus Lupin comenzaron a buscar a más como Sirius y Remus, querían conocer a todos los que existían cerca de ellos.
Llegaron a Longbottom, algo que a este lo dejó helado y temeroso, el abuelo de Neville no había revelado a nadie la existencia de su amante humana, sabedor de lo que le había sucedido a la de Lupin.
Tras localizar a todos los que había cerca se habían unido, Lupin que quien habló de las armas que su padre había estado creando, decidido a hacer la vendeta de su padre suya.
Y la hizo, cuando probaron por primera vez las armas descubrieron lo mortales que eran y sin un orden o control se dispusieron a ser los que hicieran justicia. Una justicia impartida con medida.
Después de todo había vampiros y vampiros.
Cada cual iba por libre y durante varios años fue así, tú madre, llegó a James Potter cuando este ya había comenzado a ser espía de los vampiros junto con George Granger.
Ambos estaban en contra de algunos de los decretos del actual Drante y no pensaban dejarse llevar.
Lilian lo conoció un día que salió de fiesta con sus amigas, por lo visto un vampiro decidió que la sangre de tu madre era muy apetecible y decidió que la deseaba para él.
James la salvó del vampiro, tú madre se enteró de la existencia de los vampiros y esa misma noche bautizó a tu padre como un cazador de los mismos.
Tu padre la dejó allí diciéndole que volviese a casa y se olvidase de todo.
El silencio se hizo por unos instantes en el lugar, Harry se sorprendió al ver una media sonrisa en el rostro de aquel hombre, aunque escuchando lo que estaba escuchando tampoco es que estuviese saliendo mucho de ese estado:
—Pero mi pequeña era persistente, hizo sus propias investigaciones y averiguaciones, se adentró en el mundo de la oscuridad demasiado profundamente y llegó incluso a la presencia de los vampiros, tuvimos suerte de que quien la conociera fuese Jane.
Ellas se hicieron amigas, Jane le contaba cosas sobre nuestro mundo, secretos del Drante y más, poco a poco, Lily se vio metida de lleno en la persecución del Drante hacía Jane, en su obsesión por ella.
Un día, Jane y ella estaban en la casa del Drante porque habían sido llevadas allí tras ser capturadas. Nadie se percató en ese instante de que Lilian no era una de ellos, la creyeron una sierva o algo por estilo de Jane.
Cuando el Drante las vio las golpeó a ambas, Lily salió disparada contra una de las puertas coincidiendo con que James y George salían en ese instante. Cuando ella cayó en brazos de George, James la reconoció.
Y ella a él, la sonrisa de suma alegría de ella deslumbró a James que me confesó más tarde que en ese instante supo que jamás la dejaría marchar.
Tu madre acababa de cumplir diecisiete años.
James y George salvaron a Jane y Lilian de las garras del Drante, ganándose así la enemistad de este y su odio.
Como ya sabes, Jane y George se enamoraron, George era hijo de Riddle, por lo que existía la posibilidad de que este pudiera tener hijos, y así fue, Hermione fue la que nació.
El Drante los localizó pese a que James y Lilian se habían desvivido por ocultarlos, estos aún no estaban juntos.
Cuando el Drante mató a Jane Lily se cegó en el odio y consagró el resto de sus días a la venganza, creó la organización y se dedicó en cuerpo y alma a buscar a más de los suyos, sin ser consciente realmente de que ella misma era uno de ellos.
No fui capaz en un principio de ponerme ante ella y decirle la verdad, algo que me salió un poco caro cuando al final lo hice.
El caso es que tu madre se cegó con la venganza, y James se desvivió en mantenerla con vida durante todo ese tiempo.
Tú madre ni siquiera se percató de lo enamorado que tu padre estaba de ella, solo veía el día que tendría en su poder al Drante y que conseguiría liberar a Hermione de las garras de este.
En una ocasión estuvo tan cerca de acabar con el Drante que este al fin la notó y eso significó el principio del fin de tus padres.
También el comienzo de su relación y de la mía con Lilian.
James la salvó cuando estaba casi a punto de perderse para siempre. Nunca se había dado el caso de que un vampiro y una cazadora se enamoraran. Lilian no era consciente de que James era un vampiro, lo descubrió esa noche que casi muere por salvarla a ella.
Cuando Sirius le reveló la condición de James, Lilian ni siquiera se inmutó, solo preguntó qué hacía falta para salvarlo, se le dijo que algo de sangre.
Ni corta ni perezosa ella se realizó un corte y le ofreció su sangre a James. Él se negó, no estaba dispuesto a ello, pero tras ser persuadido por Sirius, Remus y Lily misma lo hizo.
Ya nadie pudo separarlos uno del otro.
James no era un Drante, y Lilian no era una humana cualquiera, si era cierto que si los cazadores se unían entre sí, nacían más cazadores, incluso si se unían con una humana sin más, como en el caso de los Weasley, nacían también cazadores, no tan poderosos, pero con varias de las facultades precisas para ser un cazador.
Pero, ¿qué pasaba si una cazadora y un vampiro se unían?, James temía descubrirlo, Lily deseaba saberlo.
Una vez que supo que era mi hija, nos topamos con la sorpresa de que ella tenía una facultad de descubrir a los Drante. Creyó que yo era igual a Riddle y no dudó en atacarme, tengo una buena herida que me hará recordar siempre nuestro primer encuentro.
Cuando ella supo que yo no era como este y que era su padre se sorprendió horrores, pero ahora estaba aún más decidida a estar con James a como diera lugar.
Hay que decir que tu madre era persistente como ella sola, y que James no tenía una voluntad tan fuerte como él había creído en un principio. Consiguió tener a James y él tenerla a ella.
Pero cometieron un error, cuando Lily probó la sangre de James algo extraño pasó con ella.
Comenzó a cambiar, y James quedó atado a ella de una manera que jamás antes había visto. Su unión fue tal, que ambos podían sentir lo que el otro sentía a cada rato, cuando ella estaba en peligro o cuando él lo estaba.
Sus peleas eran algo curioso, pues a cada cual le asaltaban los males del otro y peor se ponía la cosa, si en la intimidad sucedía lo mismo, bien, eso jamás lo compartieron.
Su relación era algo bastante curiosa para todo aquel que convivía con ellos, su forma de comunicarse era alabable.
Pero ella ahora también dependía un poco de la sangre de James, la necesitaba, no para vivir, pero sí para existir. Cuando James murió, ella fue como si muriera con él, así de fuerte era la unión de ellos.
Un año antes de sus muertes Lily te sintió en su interior, James enloqueció de miedo y ella misma no estaba muy segura de sí sentirse dichosa o con miedo. ¿Qué saldría de ello?
Eras toda una sorpresa, llevaban años juntos y nunca había sucedido, incluso se creía que como James era hijo, del hijo, del hijo de un Drante y ella mitad vampiro, no podría darse el caso de que existieses, pero ahí estabas.
¿Serías un vampiro o serías cazador?
¿Qué pasaría contigo?
Cuando naciste nos llegó la respuesta, eras un vampiro.
Si ya todo aquello lo había dejado en un estado un tanto perdido, aquella última declaración lo dejó helado y con la mirada fija en el hombre ante él, ¿un vampiro?, ¿qué demonios estaba diciendo?
Su reacción fue echarse a reír, sin duda ese hombre estaba loco de atar y ciego de paso.
—Puedes reírte muchacho, pero es la verdad, al nacer era sin duda más vampiro que cazador. James no sabía cómo actuar y Lilian solo sabía que te amaba más que a su vida misma.
—Eso es, yo no soy ningún vampiro.
—No eres un vampiro normal, eso sí es cierto. Pero sí que eres un vampiro. No tienes la sed que tenemos nosotros y puedes vivir alimentándote de comida normal, pero podrías vivir también solo alimentándote de sangre.
Tienes las facultades de tu madre, puedes atar a un sangre pura a ti y descubrir a un Drante.
Puedes vivir como un humano corriente, e incluso si jamás pruebas la sangre no pasará nada, pero en el momento en que la hayas probado, todo tú comenzará a despertar.
Eres todo un enigma, no sabemos cómo responderá tu organismo, ¿podrías convertirte en uno de los nuestros por completo si hicieses el intercambio en el momento justo?
"Si probaba sangre" sintió un cosquilleo en su interior, él ya la había probado, de Hermione y Tonks, ¿se convertiría en uno de ellos?, sintió que se mareaba de nauseas, no quería ser una sanguijuela que matara indiscriminadamente solo por alimento.
Pero él no había sentido deseos de otra sangre que no fuera la de Hermione. Recordó la conexión que decía él que existía entre su padre y su madre y sintió un escalofrío, ¿sería igual a la que él sentía con Hermione?
Al pensar en ella sintió un escalofrío recorrerlo, ¿cómo estaría ella?, ¿hacía un buen rato que no sentía nada que proviniera de ella?
¿Le habría pasado algo?
Respiró hondo e intentó centrarse en lo que le llegaba como un murmullo, se olvidó de Dumbledore y se centró en esa pequeña atadura que sentía en su interior.
De repente sintió una descarga, reconoció la misma sensación, era la misma presencia que la había reclamado como suya.
Su respiración se aceleró y se incorporó de donde estaba sentado, Dumbledore estuvo a su lado en el acto.
—Tranquilízate, resiste, céntrate.
Pero nada de eso le llegaba, solo tenía una sentimiento de furia que lo cegaba, la presencia de Hermione era un puntito demasiado diminuto para sentirla, mientras que ese ser la poseía casi en su totalidad, dominándola.
Rojo de ira miró a Dumbledore, este dio un paso atrás sorprendido:
—Ya lo has hecho, ¿has probado sangre?, ¿de quién?, ¿con quién has jugado?
10
