Vale, Cae, esperemos que gane el mejor de los mejores mejorosos, pero por el momento, voy escribiendo. Ricky sigue sin aceptar mi oferta, así que de momento Jackson le pertenece.
El lugar está rodeado de monstruos asesinos decapitadores, pero los romanos no se amedentran tan fácilmente. La cuarta y la quinta intentan reducir a un grupo muy numeroso de lestrigones y perros del infierno, mientras Jason intenta subir a la cima, molesto con el fuego enemigo que no le permitía volar hasta arriba de forma segura y llegar justo al lugar donde Críos, el titán, está situado. Frank no deja de disparar flechas y más flechas para facilitar su subida, pero entonces un monstruo lo alcanza en el costado, hiriéndolo de gravedad. Dakota hundió entonces su pilum en el cuerpo del monstruo, evitando así la muerte inmediata de Frank. Este se levantó y desenvainó su arma, un gladius de oro imperial, el metal más duro e inestable del mundo. Si se llegara a partir, la explosión generaría una onda expansiva similar a una bomba termonuclear, sólo que sin lo nuclear de la palabra. Jason intentaba subir, mientras Reyna acuchillaba desde su pegaso y ordenaba a la legión.
—¡Legión, orbem formate! —gritó, y los legionarios formaron un círculo, con los arqueros en el centro de éste, proporcionándoles la protección que necesitaban. Frank aprovechó para tomar un poco de néctar, y enseguida se sintió mejor.
Reyna bajó hasta el lugar en el que se encontraba Jason. Este estaba lleno de cortes, en todo el cuerpo, y lo único que quedaba de su camisa eran unos cuantos jirones morados.
—Jason —le dijo—. Coge mi pegaso y encárgate de Críos, nos está perjudicando.
Y era verdad, el gigante estaba lanzado rocas del tamaño de autobuses directas a la legión. Muchos semidioses estaban pereciendo por culpa del titán. Jasón montó en el pegaso y alzó el vuelo. Entonces pudo contemplarlo todo con claridad: Aquello no era una batalla, era una masacre. La sangre y el polvo de monstruo bañaban el suelo, y miles de cuerpos, tanto de monstruos como de soldados, yacías en el suelo. Por suerte, pudo encontrar a Dakota y Gwen formando en el círculo, y a Hazel y Frank, en el centro disparando. Críos lanzó otra roca, y, de nuevo, tanto semidioses como monstruos quedaron sepultados bajo ésta. Ordenó al pegaso que subiera más rápido, llevando al límite sus músculos. Cuando éste, exhausto, alacanzó al fin la cima, se desplomó en el suelo.
—JASON GRACE —gritó el titán—. EL HIJO DE JÚPITER. QUÉ BIEN QUE HAYAS VENIDO A MORIR.
Con un grito de rabia, quizás desesperación, quizás pena, pero sobre todo, odio, Jason se lazó al ataque. El titán levantó su espada y asestó un mandoble. Jason lo paro con su espada, pero el golpe fue tan fuerte que le hundió los pies en la tierra. El hijo de Júpiter le lanzó un rayo, pese que al titán no paració importarle demasiado.
—ESTÚPIDO —dijo—. TE CREES QUE UN RAYO DE SEGUNDA ME HARÁ ALGO.
Jason no contestó, pero se deslizó por debajo del titán y le clavó el gladius de oro imperial en una pierna. Después, saltó por la espalda y le hizo un tajo en el brazo. El titán bramó de dolor, y le hizo un tajo profundo al hijo de Júpiter. Jason no podría aguantar mucho más, eso lo sabía, pero puso toda la carne en el asador. Se arrodilló en el suelo. Era consciente de que no sucedería. Un dios casi nunca se presenta ante su hijo, y menos si es uno de los tres grandes.
—No soy un hombre de plegarias —dijo, sonriendo—. Pero, si estás en el cielo, ¡ayúdame, Superman!
Saltó hacia el pecho del gigante, hundiendo su espada con fuerza. Entonces tiró bruscamente y la partió. En ese momento un rayo alcanzó su espada, y hubo una explosión enorme que lo tiró montaña abajo. Todos los monstruos perecieron automáticamente.
This is the end. A ver si alguien se da cuenta de dónde saqué la frase, XD.
