"Todo el mundo la tiene, pero nadie puede perderla. ¿Qué es, Stiles?"

Mis ojos se abrieron de golpe.

-Una sombra, una sombra -susurraba aceleradamente. El techo de aquella habitación que no reconocía tenía pequeños puntitos que me ponian aún más nervioso.

Una sombra

"No es una sombra, Stiles. Intenta otra vez: Todo el mundo la tiene, pero nadie puede perderla"

Aquella voz desapareció poco a poco, dejando su rastro en mi mente. Me levanté despacio y apoyé mis hombros sobre la dura mesa en la que me encontraba. Alrededor habían un par de estantes, jaulas y un lavamanos.

¿Donde estaba?

Miré a mi derecha y noté una mesa exactamente igual a la que yo ocupaba. Sobre ella, Lydia yacía con sus hermosos ojos cerrados y la piel pálida. Tenía el mismo atuendo que, ¿ayer?, ¿unas horas antes?

Traté de levantarme y de ubicar el lugar en donde me encontraba. Al bajar de la mesa, golpeé mi zapatilla con esta y se produjo un estruendoso ruido. Escuché voces y pasos dirigiéndose a la habitación.

-¿Stiles? ¿Lydia?

Scott abrió la puerta y me miró fíjamente a los ojos. Se acercó dando pasos firmes y me abrazó.

-Todos pensamos lo peor.

Traté de devolverle el abrazo, pero no pude. Me sentía demasiado débil como para siquiera pensar, y mi dedo meñique izquierdo no paraba de palpitar.

-Scott... -dije antes de desplomarme sobre la mesa. Él me sostuvo para que no me golpeara con ella, acto seguido me tocó la frente.

-Tienes fiebre, Stiles. Será mejor que te quedes recostado. Iré por Deaton.

-¿Deaton? -pregunté confuso. ¿Por qué Scott iría por su jefe en una situación como esta? Luego de pensarlo un buen rato, lo entendí. Me encontraba en la Veterinaria de Beacon Hills, el lugar donde Scott trabajaba todos los días.

¿Por qué diablos estaba aquí?

Pero para entonces, Scott ya se había marchado de la habitación, dejándome cientos de preguntas en la boca. Me giré para ver a Lydia, quien todavía seguía en un sueño profundo.

Después de contar unos cuantos puntos del techo y notar que Scott nunca regresaba, me empeñé en dormir un rato. Fue bastante fácil, ya que estaba bastante débil y los ojos casi se me cerraban solos.

Justo cuando estaba alcanzando la tranquilidad, Scott abrió la puerta y arruinó todo mi esfuerzo.

-Deaton no estaba así que tuve que buscar los medicamentos para humanos en todas las cajas de su oficina. Ten, te sentirás mejor -dijo extendiéndome una pastilla.

Al verla, mi vista se nubló y ya no me encontraba en la Veterinaria, si no en la enfermeria de la escuela. Estaba sentado en una camilla con una mano en mi cabeza mientras trataba de respirar con normalidad. El ambiente sereno y silencioso se rompió cuando una pelirroja de ojos verdes detenidos entró a la enfermería tomándose el meñique izquierdo con la otra mano.

Lydia.

Levanté la cabeza y me quedé embobado con sus ojos. En una cosa de segundos, volví a ver la pastilla en la mano de Scott.

Miré a mi mejor amigo y negué con la cabeza. Me levanté como pude y le toqué la frente a Lydia, que estaba hirviendo al igual que la mia.

-Ella necesita la pastilla también -le dije a Scott.

Él me miro con el ceño fruncido.

-¿Desde cuando tan preocupado por la pelirroja?

-En realidad, su cabello es de un tono rubio frutilla -repuse.

-Eres demasiado dramático Stiles -dijo Scott mientras abría la puerta para salir-. Y para que sepas, hay más pastillas en la oficina de Deaton.

Luego de la salida de Scott, la sala quedó en completo silencio. Casi podía escuchar mi propia respiración, y estaba completamente seguro de que los latidos que sentía en mis oídos eran los del corazón de Lydia. Me acerqué a ella y suspiré.

-Hola, Lydia.

No recordaba haberla llamado por su nombre alguna vez. Amaba los apodos, lo admitía, pero nunca me había tomado uno tan seriamente como "Pelirroja", aunque supiera que su cabello no era exactamente así. Me permití tomar sus frías manos.

Repentinamente, los párpados de Lydia empezaron a temblar y sus ojos se abrieron lentamente.

-Una sombra. Una sombra.

Le apreté la mano con fuerza y susurré.

-Yo también creí que era una sombra.

Sonreí de lado.

-¿Stiles? -preguntó ella mientras se levantaba con cuidado de la mesa- ¿Tú...también escuchaste eso?

Asentí.

-Oh... -suspiró Lydia- ¿Qué nos está pasanso, Idiota? ¿Por qué sentimos las mismas cosas?

-Eso es lo que yo también quiero descubrir.

-Cuando te desmayaste en el Loft de los Hale sentí que mi corazón se detuvo, ¿sabes? -hizo una pausa y tragó saliva- Luego de eso, caí al suelo también.

Abrí la boca para responder, pero Lydia se abalanzó sobre mi tratando de mantener el equilibrio.

-Stiles, me duele la cabeza.

Tomé la pastilla que me había dado Scott y se la enseñé. Lydia se quedó mirandola por un largo rato hasta que guió su mirada hacia mis ojos.

-Tú...tú eras el chico de la enfermería.

Asentí y solté una carcajada. Nunca pensé que este momento llegaría, en que por fin me diera cuenta por qué soñaba con los ojos de Lydia. Aunque todavía faltan varias preguntas por responder.

¿Por qué no recordaba haber estado en la enfermería?

-Y tú eres la chica de los ojos verdes desteñidos que aparecen en mis sueños -le acaricié la mano y sus mejillas se volvieron rojas.

-Yo... -empezó Lydia, pero fue interrumpida por el ruido de la puerta abriéndose. Scott, como era de esperarse, entró a la habitación seguido de Allison y Deaton, que se acercaron a nosotros.

-Lyds -saludó Allison- ¿Cómo te encuentras?

-Ahora mejor -suspiró Lydia.

-Es un gusto verte también Allison -dije sarcástico.

-Casi creí haber extrañado tu estupideces, Stilinski -respondió ella-. Casi.

Deaton miró a Scott como diciéndole "¿Así se llevan todo el tiempo?"

Me quedé observandolos, divertido, hasta que Scott lanzó una mirada hacia la mano de Lydia y luego me miró. Me puse totalmente rojo y quité mi mano de la de ella. Lydia ni siquiera inmutó.

Nudos se amarran, nudos se sueltan.

Scott se dirigió hacia la puerta e hizo una seña.

Sin antes poder entender la situación, Malia entró por la puerta y se abalanzó sobre mi.

-¿Te sientes bien ahora? -me susurró al oído

No tuve las ganas de devolverle el abrazo. Si lo pensaba, no había visto a Malia en todo ¿un día? Me dí cuenta del horrible novio que era.

Giré mi cabeza para ver a Lydia. Esperaba que ella estuviera charlando tranquilamente con Allison, pero la pelirroja solo estaba con los brazos cruzados mirando el piso.

Cuando levantó su cabeza para mirarme, se me comprimió el corazón.

Decidí matar el tiempo.

-Malia, ¿Cuanto tiempo estuve dormido?

-Dos días -respondió ella al mismo tiempo que se separaba.

¿Dos días?

¿Dos días dormido y solo un minuto de sueños?

¿Dos días dormido y solo un estúpido acertijo?

-Oh, lo siento -dijo Malia cuando estaba apunto de responder. Ser acercó a Lydia y Allison y se presento- No me he presentado, soy Malia.

Allison sonrió y la estrechó la mano a Malia.

-Allison.

La chica de pelo castaño ahora se giró hacia Lydia.

-Y tú eres Lydia, ¿cierto? -Lydia asintió sin expresar nada en su rostro- Creo que estoy contigo en Matemáticas.

Malia se volvió a acercar y me dió un beso en la mejilla.

-No sabía que tenias tantos amigos.

-Creo que estoy dejando de lado mi inpopularidad -respondí mordiendome el labio.


El café con leche siempre es una buena combinación.

Abrí mi laptop y tomé un sorbo. La habitación del sótano estaba vacia, así que mientras esperaba decidí revisar un rato los archivos que Deaton nos envió ayer. Estaba concentradamente leyendo uno cuando Lydia abrió la puerta y se sentó a mi lado.

-¿Café con Leche?

-Yep -sonreí y cerré mi .

-Hola - contestó, dejando un montón de papeles en la mesa. La miré extrañado.

-¿Y eso?

-Oh, son los archivos que Deaton nos envió. Creí que sería más fácil revisarlos asi.

Malia me sonrió. Después de estar en silencio un rato ella al parecer recordó algo y miró su reloj.

-Stiles, tengo que irme. Luego te llamo -me dió un beso que no me dió la calidez que antes me daba. Se despidió con la mano de los otros y se marchó.

-Entonces...¿Cuando le dirás? -dijo Lydia.

-¿Decirle qué?

-Que su vida no es lo que parece y tiene un padre psicópata.

Me toqué la frente y suspiré. Lydia levantó una ceja, se dirigió a la puerta y salió de la habitación.

-Vaya... -suspiró Scott.

-Entonces... -empezó Allison- Deaton, ¿De qué nos hablabas en la recepción?

Me senté en la mesa y observé con interés a Deaton.

- Oh, lo que les mencionaba era que esta situación definitivamente no era una coincidencia. La caída de Stiles y Lydia, el corte de luz en el Loft...

- Además Lydia y yo tuvimos exactamente el mismo sueño -agregué.

Deaton asintió.

-Eso era bastante probable. Según el bestiario de la familia Argent, hay una variedad de criaturas con distintos tipos de conexiones. Pero justamente en esa categoría, hay dos hojas perdidas en el antiguo diario. Creemos que la respuesta puede estar en ellas.

Deaton siguió hablando mientras Scott y Allison lo escuchaban atentamente. Yo, por mi parte, no podía dejar de pensar en que si de verdad Lydia y yo teníamos una conexión. Y si la tuvieramos, tal vez eso tendría algunas consecuencias. Me preguntaba por qué Lydia se había ido de la habitación...

-¿Estás bien, Stiles? -Deaton se había acercado y me miraba a los ojos- Te pregunté si podía enviarte algunos archivos sobre los síntomas que Lydia y tú están padeciendo.

- Si, si claro -respondí-. Claro que si.

Miré los papeles sobre la mesa y luego a Lydia.

-Genial. Podríamos empezar a leerlos, ya que quedamos en punto muerto con el caso de los asesinatos -le dije.

-Tienes razón. Mira, tenía pensado que...

-Lydia, ¿puedo hacerte una pregunta? -la interrumpí.

Ella me miró y soltó los papeles que estaba organizando.

-Claro que sí, Idiota.

Ella sonrió y yo le devolví la sonrisa. Sus ojos estaban brillantes, a la espera de mi pregunta.

-¿Por qué te fuiste de la Veterinaria el otro día?

Lydia me miró un momento y luego bajó su mirada hacia el piso.

-No lo sé -se encogió de hombros-. Mujeres. Somos complicadas.

Tomé las hojas que Lydia había impreso y las empecé a leer rápidamente.

-Si crees que esa es una buena excusa, tienes serios problemas -dije sin levantar la vista para mirarla.

-Pues lo siento, no tengo tiempo para pensar en excusas para chicos que conozco desde hace menos de una semana.

-No nos conocemos desde hace una semana -dije, recordando nuestro encuentro en la enfermería.

Ella bajó la vista justo cuando yo la levanté. Sus ojos verdes estaban preciosos, como siempre.

Lydia se acercó a mi y estiró su mano para tomar los papeles que estaba revisando, tratando de no mirarme. Yo, por mi parte, la miraba como si el mundo se fuera a acabar. Solté los papeles, y gracias a esta acción, ella me miró.

Estabamos tan cerca que casi podía sentir su nariz chocar con la mia. Empecé a respirar con dificultad.

Mi mente se nubló y no podía pensar con claridad. Los nudos se tensaban y desamarraban al compás de mi corazón, mientras Lydia se mantenía firme.

"Tienes que hablar con ella", me susurró una voz. Apreté los ojos para tratar de espantarla, sin ningún resultado.

"¿Con quién?" articulé en mi cabeza.

No obtuve una respuesta.

Pero estaba seguro de que tendría que hablar, tarde o temprano, con Malia.


-Te esperamos -me dijo una chica después de entregarme un pequeño folleto para una fiesta de Halloween que se realizaría cerca de mi casa. Al parecer, esta fiesta estaba ganando bastante popularidad entre la gente de Beacon Hills, y todos estaban olvidando poco a poco la fiesta anual de la escuela.

Aún así, seguía odiando Halloween, pero esta fiesta me parecía bastante atractiva por alguna razón.

Guardé aquel folleto mientras caminaba hacia mi casa. El vecindario era tranquilo y nunca ocurría nada importante. Los vecinos tenían una buena convivencia y su césped en excelente estado.

Pasé unas cuantas casas más y me detuve en la que compartía con mi padre. Subí los cuatro escalones de la entrada y entré directamente hacia las escaleras para subir a mi habitación. Mi padre no estaba, como era de esperar.

Al entrar a mi cuarto, tiré mi mochila hacia una esquina y me quité mi chaqueta, siguiendo la rutina diaria. Levanté mi vista para mirar el tablón donde recientemente estaba actualizando los descubrimientos sobre el caso de los cadáveres. No había notado la presencia de Malia, que miraba las fotografías fíjamente.

-¿Cuando me lo ibas a contar? -pronunció ella sin dejar de mirar las fotos.

"¿Cuál de todas las cosas?" susurré en mi mente.

-No se de lo que hablas.

Ella se giró y yo me acerqué. Malia dió un paso atrás, como si quisiera alejarse lo más posible de mi. Soltó una risa sarcástica.

-Ya lo sé, Stiles. Ya sé que mi padre es Peter Hale.


¿Quién le dijo a Malia? Estoy segura de que es la última persona en la que pensarían.

Ahora, los reviews.

Jorge4: Hola! Primero que todo, gracias por leer mi historia. Y opino exactamente lo mismo, adoro Stydia y esa pareja tiene demasiado potencial. Posiblemente podrían hacer una temporada completa con la conexión que ambos comparten.

VioletStydia5SOS: Gracias! Yo también adoro mucho a Stiles, es imposible no amarlo.

Los espero en el próximo capitulo.

Moii