¡Hola a todos! Bueno, estoy viva, así que aqui me tienen actualizando después de... ¿Cuanto? Ni idea xD
Gracias a todos por esperar se agradece... Ba-bajen esas lanzas y antorchas D: ¡Por favor!
Agradecimientos especiales:
Thenotoriginalwriter.- Gracias por tu review del cap 2, que ya fue hace tiempo pero se agradece y me alegra que te gustara, espero que sigas por aqui leyendo y sino igual un saludo (Que en dado caso no verias pero igual te lo mando xD)
TheComentator.- Igual que el anterior comentario espero que sigas leyendo esta "pequeño" fanfic y me alegra de igual forma que te haya gustado.
Rene18.- Pues ahora creo que tuviste más espera para el cap, perdón por eso.
Me alegra que las escenas del capitulo te hayan gustado y bueno si, debo admitir que mi intensión era darles diabetes con la pequeña Nicolle, vamos que hasta yo adoro a esa pequeña granuja y las escenas que hago con ella son demasiado divertidas de hacer, en extremo divertidas xD
Y como buena pequeña inocente se le hizo facil robar las galletitas y el jugo para darles a sus queridos "tios" así que ten por seguro que a Nick casi le dio un infarto en ese momento(?
Jo jo jo obvio no les iba a dejar extra, el objetivo era hacerlos sufri...cof cof digo dejarlos en suspenso, al menos en este capitulo sus dudas quedaran resueltas y no me odiaran o tal vez me odies el doble c:
The Damned Nameless.- ¿Qué pasó? ¿Qué pasó? Lo primero lo niego rotundamente, lo segundo supongo que es cierto c:
Muy malvado de tu parte debo admitir, mira que hacer como que ignorabas mi fic... No, no muy mal(? Aunque igual no estabas forzado a leerlo, pero me alegro bastante leer tu review y como dices si fue toda una sorpresa.
Me alagas demasiado pero vaya, que es bueno saber que las escenas te han gustado y uy disfrute un monton esa cuando Stu golpeo al conejo baboso aquel, fue maravilloso de escribir aunque igual todo el asunto fue entretenido y nuevo de hacer. Nicolle creo que se esta robando los corazones de todos, más con el apego que tiene por Nick y Judy, así que espero que de verdad sea broma lo de que habra sangre...
Allison Doolin.- Awwww hermosa ;3; es muy dulce saber que tanto que gusta mi historia y de verdad perdon por lo mucho que tardo escribiendola entre que tristemente soy algo vaga y me cuesta un monton plasmar cada detalle que imagino el tiempo avanza a velocidades horribles.
Finnick seguramente se burlara un rato de él, pero ni esa bola de pelo enojada se resistira a Nicolle :b
Sangre, demanda, golpes... Uff que lindos son todos ustedes... Por ahora disfruta el cap y se feliz :b
Makarov Fox.- Shhh nunca es mal momento para ir a un hotel... Me alegra que el cap 6 te gustara y bueno sobre la rikura aun me da verguenza xD
Por cierto te odio por esas conti plis (?
Hay jovensito usted siempre quejandose(? cada quien ve zootopia diferente así que relax, relax, Judy solo come zanahorias y a veces zorro :v
Y bueno sobre esa pequeña llamado Nicolle... ¡La galleta es hermosa admirenla! Jajajaja no puedo evitar imaginarmela xD
Y shh Zootropoli es para no promocionar marcas que no es como que me pagen por darles publicidad(? xD
¡Suerte leyendo y averiguando que sucedera!
The Chronicler Fox.- Buf... Un viaje de 30hrs? Seguro te venias muriendo en el camino. Como dices despues de tantos años Judy se acostumbra a las mañas del zorro y siempre es bueno un poco de bullinyg entre parejas, más mirando lo santa que se quiere poner Judy cuando la noche pasada se divertio como nunca(?
Veo que todos pensaron que Nicolle se había enojado de verdad así que punto para mi(?
Ahora aparte de amenzasas me dicen engendro... Que amable de su parte c:
A ver como me va con este capitulo, que tal vez me quieran demasiado o me tiren al fuego ._.
¡Sin más que decir que disfruten el capitulo! -huye-
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Tropiezos 8
El ambiente que se respiraba en aquella pequeña habitación no era de lo mejor, ambas conejas se notaban tensas, tanto que si alguien entraba por la puerta, notaría de forma inmediata que algo no estaba marchando bien.
— ¿A qué te refieres? ¿Qué tipo de problema? —cuestionó la coneja, madre de la mamífera por la cual la conversación había iniciado. La expresión facial de Bonnie daba mucho que decir, pues ahora su rostro reflejaba un tremendo miedo.
— Nos llegó una notificación de otro distrito y Nicolle guarda mucha similitud en el caso… —explicó, mientras tomaba un pequeño maletín negro, del cual sacaría una hoja de papel con varias cosas impresas, documento que le entregaría a la coneja— Una pareja de conejos, ya bastante viejos, reportaron hace poco que una de sus hijas había perdido a la única cría que había sobrevivido de su embarazo y que hasta hace poco se habían enterado de ello, según la pareja aquel bebé ahora tendría dos años. —Fue la explicación que la coneja había dado, pero para Bonnie todo lo que habían escuchado sus orejas sonaba lejano, como si hablaran a través de una lata.
Sus patas se movieron con falsa tranquilidad, mientras leía el papel que su amiga le había entregado, pues sí, Anne era su amiga, quien cuando ella había encontrado a Nicolle le había ayudado a que tramitara la adopción y que esta fuera rápida.
La notificación era clara y a la vez dolorosa para la coneja, Anne tenía todo el permiso para llevarse a Nicolle a la unidad de cuidado infantil de Zootopia, donde harían las investigaciones necesarias para saber si la pequeña tenía relación con el caso. Lo común, pruebas de ADN y demás chequeos rutinarios para comprobar la propia salud de la pequeña.
Bonnie voltearía a ver a la coneja, sus ojos estaban llorosos, casi al borde de las lágrimas, su nariz temblaba temerosa y sus orejas se encontraban caídas.
— P-pe…Pero… E-es mi pequeña… —El papel que tenía entre sus patas se arrugó una vez que Bonnie llevo sus extremidades al pecho, un agudo y fino hilo de voz salió del hocico de la coneja, quien parecía aguantarse con todas sus fuerzas no llorar— N-no te la puedes llevar… Somos su familia… —suplicó, en un banal intentó por que sus palabras fueran escuchadas y sobre todo obedecidas. Un pequeño sollozo fue capaz de escucharse en cuanto terminó su oración así como mientras dejaba sobre la mesa que tenía frente a ella los papeles que se le habían entregado. No lo podía creer, Nicolle era un miembro preciado para ella en su familia y no podía dejarla a cargo de animales extraños. Era su bebé.
— Lo sé Bonnie… Sabes que yo sé muy bien todo lo que luchaste por ella, pero aunque no me guste es mi trabajo… —Con el mayor tacto posible la coneja explicó, tomando suavemente la pata de su amiga en forma de apoyo— Aun no sabemos si la pequeña pertenece a esa familia, puede que sólo sea un error y que Nicolle no esté involucrada. —Sonrió, intentando demostrar el lado positivo en todo el asunto.
Aquel intento por tranquilizar a la coneja resultó inútil y vacío, su sentido de madre simplemente no podía pensar en el hecho de que la separarían para siempre de ella.
— Cuándo… ¿Cuándo te la tienes que llevar? —Aun si no deseaba aceptar el hecho de que su hija tendría que marcharse, la pregunta era importante, más que nada para hablar con toda la familia y explicarle a la pequeña lo que sucedía a grandes rasgos.
— El máximo que me dieron fueron 2 días. —respondió con tranquilidad, notándose que apretaba con fuerza el asa de su maletín.
Bonnie no era la única de las conejas que se encontraba tensa.
— ¿Tan pronto? —La voz de la granjera se quebró, siendo incapaz de mantener la calma, las lágrimas habían comenzado deslizarse lentamente por su pelaje, oscureciendo la zona por la cual aquel lamento transitaba.
— Sabes que no queda en mi criterio querida y que por mí Nicolle se quedaría a tu cuidado, tal y como lo acatamos cuando obtuve el permiso para que ella se quedara contigo. Pero el sistema por alguna razón que desconozco tomó esa decisión y no puedo hacer nada para ayudarte... —Todo aquello parecía tan solo es muy mal sueño, una pesadilla de la cual a la Sra. Hopps le hubiera gustado despertar y darse cuenta que las palabras que ahora escuchaba eran simplemente una ilusión, pero no. No era un sueño.
— ¿Crees que pueda ir con ella? —cuestionó, volteando a ver a la coneja que la acompañaba, las lágrimas habían parado pues nada lograría llorando y en sus principios llorar sólo expresaba debilidad, algo que ella no era.
— Si tú vas no tendrá que quedarse acogida en el orfanato de Zootopia, pero la condición que me dieron fue que los horarios a cumplir para los análisis deben ser cumplidos a la perfección al igual que el día de partida que se había estipulado con anterioridad. —Una vez finalizó su explicación, Anne abriría su maletín dejando ver por pocos instantes el interior del mismo antes de que sacara un folder con un par de hojas membretadas y con los sellos correspondientes de la institución— Se supone que tú no deberías ver esta hojas, mucho menos entregarte el formato original, pero creo que es importante que sepas con quienes vas a tratar hasta que todo el caso se aclare. —La mirada de quien era la asistente social se posó sobre la de Bonnie quien mostrando seriedad intentó tomar el documento que su amiga le ofrecía, cosa que fue retirada de sus manos antes de que pudiera agarrar los papeles con firmeza— Necesito que me prometas que esta información quedara entre tú y yo... Mi trabajo dependería de un hilo si se enterasen que te di la facilidad para leer esto.
— ¿Ni siquiera a Stu puedo decirle? —Aun si sabía la respuesta que obtendría decidió preguntar, notándose más que nada tranquila y sería.
— Sabes bien que tu esposo es todo menos discreto, querida. Sólo nosotras dos. —aclaró con amabilidad, esta vez ofreciéndole con cordialidad los papeles a Bonnie para que pudiera leerlos con calma.
Las hojas que la madre de la pequeña tomó contenían, a grandes rasgos, toda la información de quienes habían expedido la búsqueda e incluso se anexaban dos fotos de la pareja de quien se trataba, fotos las cuales se encontraban en blanco y negro así que no había demasiado para especificar de ellos.
"Naira y Carlos Hoffer, un matrimonio el cual ronda los 60 años de edad. Son residentes de un pueblo lejano conocido como Great Falls, un gran bosque en el cual sólo las familias más adineradas y de alta sociedad pueden permitirse vivir."
Fue uno de los párrafos que más llamó la atención de la coneja dueña de la casa en la que se encontraban, y aun si no se redactaba que tipo de trabajo poseían era más que claro que se trataba de una familia adinerada y sobre todo con poder sobre los más necesitados. En ese aspecto los Hopps no tenían demasiado para ofrecer pues vivían con lo necesario y con pocos lujos, siempre procurando que el cariño familiar fuera más importante que las cosas materiales. Aunque si en realidad los Hoffer resultaran ser la verdadera familia de la pequeña Nicolle era claro que tendría asegurada una buena educación y vida.
Un pesado suspiro salió de la boca de la coneja, no podía permitirse pensar de aquella forma Nicolle no estaría mejor con esos desconocidos quienes no sabían nada de ella. Ellos no habían estado en el hospital las 24hrs del día esperando que un rayo de esperanza los iluminara para simplemente escuchar que aquella pequeña conejita se encontraba estable. Frente a los ojos de Bonnie ellos jamás podrían hacerse merecedores de la gran fortuna que era tenerla en sus vidas, más que nada por el hecho de que durante dos años simplemente se habían rendido dando por muerta a la pequeña.
La lectura que continuó momentos después de la corta reflexión de la Sra. Hopps causo cierta intriga dentro de la coneja, optando por no quedarse callada y más que nada con la duda.
— ¿Por qué el documento sólo menciona a los abuelos? —cuestionó, frunciendo el ceño de forma en que su curiosidad se notará aún más.
— Según me comentaron la hija de los Hoffer falleció hace poco, no me dieron muchos detalles pero al parecer fue un accidente de auto en la ruta 64. En su lecho de muerte mientras viajaba en la ambulancia mencionó el hecho de que había abandonado a la única de sus pequeños que sobrevivió —terminó relatando la coneja, cruzando los brazos sin apartar la mirada de la de su acompañante, una mirada un tanto compasiva hacia la situación que había ocurrido.
— Ya veo... —Fue la única respuesta que la coneja daría, regresando de inmediato su vista al papel que sujetaba entre sus manos. No leía, solo mantenía fijos sus ojos, pensativa— ¿Tuvieron más hijos los Hoffer? —Sin apartar en ningún momento la vista del archivo menciono aquella pregunta.
— El matrimonio tuvo bastantes problemas para concebir así que Cassandra Hoffer era la única de sus hijas.
— Entonces... Si Nicolle resultara ser su... —Se detuvo de forma inmediata, valorando si se sentía capas de pronunciar aquellas palabras que deseaba que jamás fueran verdad. Aclaró con suavidad su garganta y continuó— Su nieta. ¿Ella sería la única familia que les quedaría? —Para Bonnie quien toda su vida había vivido rodeada por sus hermanos e incluso una vez que se había caso con Stu no tardaron mucho en formar su propia familia, toda aquella experiencia estando entre una gran multitud de mamíferos ocasionaba que su subconsciente chocara internamente al pensar que la aquel matrimonio había perdido a su única hija y la única esperanza que existía en ellos era que su pequeña, su linda Nicolle fuera esa conejita que había sido abandonada a su suerte por su madre tiempo atrás. Pero era su bebé, esa conejita a quien no deseaba renunciar por nada del mundo.
— Así es —afirmó tomando una gran bocanada de aire mientras observaba con firmeza a su amiga— Todo depende del resultado que den las pruebas de ADN y Bonnie, no quiero asustarte, pero el caso no tendrá un proceso nada fácil según escuché...
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— ¡Hedado! —una enérgica, dulce y torpe voz llamó la atención de todos los transeúntes obteniendo desde reacciones llenas de ternura, hasta miradas o gestos de molestia como si aquel pequeño grito afectara en gravedad la nula paz que había en el parque principal de los Burrows, donde conejitos y demás mamíferos característicos de la región paseaban, corrían, jugaban y reían.
— Esta pequeña granuja me dejará en bancarrota a este paso —reclamó en voz baja el zorro, quien veía como poco a poco el efectivo que llevaba en su billetera iba disminuyendo— De grande será una buena hembra aprovechadora del dinero de su pareja. —Riendo un poco por debajo se imaginó a la pequeña que tenía en frente ya mayor, tal y como como su tía Judy, quien a veces abusaba de su amabilidad como el buen y respetado zorro que era. Un pensamiento bastante sarcástico, pues pocas veces le invitaba cosas a su queridísima coneja— "Sólo es una salida Nick, no tienes que llevar tanto dinero que no vas a ocupar" —arremedó el mamífero poco después recordando como su prometida le había dicho aquellas palabras cuando se alistaban para salir de casa y aprovechando que Judy no se encontraba cerca no escatimó en los gestos y tono de voz que hacía.
— ¡Hedado! ¡Hedado! —cantaba con alegría la pequeña, avanzando mientras daba pequeños saltitos y movía sus brazos al compás en que avanzaba, totalmente inmersa en la emoción que sentía.
Una dulce y suave sonrisa apareció en el rostro del zorro después de todo, como alguien podría resistirse a cumplir los caprichos de la conejita si era toda una bola de pelos que derrochaba dulzura y amor.
Más algo cambio en la reacción de la pequeña quien una vez acercándose lo suficiente al carrito de helados se frenó intimidada y bajo en gran medida el tono de su voz. Sus patitas jugueteaban nerviosas mientras que se notaba que con fuerza abrazaba a su peluche favorito, sus largas orejas se encogieron al mismo tiempo que las demás reacciones, estaba nerviosa y con su mirada buscaba al único mamífero que conocía en ese extenso lugar, a su amado tío Nick, el cual había percibido todo el cambio en la reacción de la coneja.
— ¡Arriba Pelusa! —exclamó Nick tomándola de los hombros y elevándola hasta llevarla cerca de él— Si no eres valiente los demás se aprovecharan de esa debilidad y te trataran como si fueras una conejita más del montón —Los ojos ámbar de la pequeña se cruzaron con los del zorro, se mostraban confundidos ante lo que el vulpino intentaba decir— A veces olvido que tienes 2 años Pelusita. —Una sonrisa llena de melancolía aparecería en el rostro del zorro, quien aunque deseaba de todo corazón aconsejar a la pequeña esta aun no tenía el pleno conocimiento de lo que el quería darle a atender, pues para ella todo lo que Nick había dicho tenía un montón de palabras complicadas y desconocidas de significado, las cuales no podía relacionar con el delicioso helado que le iban a comprar.
Ante los ojos de la pequeña todo parecía como si su tío se hubiera enojado, así como su mamá cuando Nicolle se aventuraba en geniales aventuras por el centro comercial y corría por los enormes estantes alejándose de su madre, cosa que le era muy graciosa a la pequeña pues creía con toda certeza que Bonnie estaba jugando con ella a las atrapadas o las escondidillas. ¡Toda una diversión!
— Vamos por ese helado —mencionó sonriendo más relajado. Ya cuando ella creciera tendría tiempo para darle buenos consejos para que no dejara que ningún brabucón se metiera con ella y si era necesario le enseñaría a dar unos buenos derechazos.
— ¡Hedado! —gritó con fuerza dañando un poco el oído del zorro quien a pesar de la molestia continuaba sonriendo con alegría.
El dinero que gastaría en aquel simple y delicioso helado valdría completamente la pena con tal de ver esa inocente sonrisa en la carita de la pequeña. Al final lo sería, pues una vez que ambos se acercaron lo suficiente al carrito de helados y Nicolle pudo observar la variedad de colores que se mostraban ante ella, la emoción por poco la hacía saltar de los brazos de Nick directo al interior del carrito.
— ¿Qué sabor quieres Pelusa? —cuestionó el zorro volteando a ver a su bella acompañante, quien aunque feliz se mostraba tímida ante la presencia del conejo vendedor de la ansiada golosina que ella deseaba.
Intentando levantarse un poco sobre los brazos de quien la cargaba, la más pequeña de los Hopps se acercó lo suficiente a la oreja de su tan apreciado tío para susurrarle muy despacito su respuesta: "Rojo"
Aunque la respuesta no se trataba de un sabor como tal, los dos presentes habían entendido perfectamente a que se refería, pues por fortuna solo había un helado de aquel color.
— ¡Hasta que los encuentro! —Se escuchó decir detrás del zorro, mientras que el helado era servido en un pequeño vaso de papel— ¿Comprando helado? —preguntó con una sonrisa en el rostro que mostraba una mezcla de ternura con otra de burla, más porque sabía lo mucho que al zorro le gustaba consentir y hacer feliz a Nicolle.
Como respuesta a la interrogante que Judy había hecho la pequeña confirmó con su cabeza así como un sonidito vocal — ¡Hedado lojo! —habló feliz, olvidando por completo el temor que momentos atrás había sentido.
— ¿Hedado lojo? —repitió la coneja observando intrigada, pues aun no meditaba correctamente las palabras que su hermana estaba utilizando y con tal de no hacer sentir mal a la pequeña el zorro con simplemente buenas gesticulaciones de lo que ella quería decir, después de todo aún estaba en proceso de aprender a hablar— ¡Oh! Helado rojo, que torpe soy.
— ¡Torpe! —gritó feliz elevando al cielo sus pequeños bracitos, observando con una sonrisa a su divertida "tía", causando una risa burlona del zorro y un gesto de preocupación por parte de Judy.
— Claro esas cosas sí las pronuncias bien... —susurro un tanto molesta, molestia que no demostró hacía la pequeña. Antes de que su prometido preguntara que tanto reprochaba por debajo aclaró su garganta y continúo su conversación— ¿A qué sabe el helado rojo? —preguntó simpática sonriendo a quienes se encontraban frente a ella.
— ¡Rico! —fue la única respuesta que dio, sin percatarse de que Nick ya tenía en una de sus patas el helado que le había comprado. Y no fue hasta que el zorro sopló detrás de una de las orejas de la conejita que ella se percató— ¡Hedado! —Una gran sonrisa así como un intenso brillo en los bellos ojos color ámbar de la joven coneja se hicieron presentes, quien en ningún momento dejo de observar el delicioso helado que su querido zorrito le había comprado.
— Ten mini Zanahorias —entrego Nick a Nicolle quien una vez tuvo el delicioso y adorado helado le dio a quien la cargaba su más preciado peluche, todo con tal de que ella pudiera sostener el vaso y usar aquella tan pequeña y complicada cuchara de plástico— Pelusa... —El repentino llamado provocó que ambas conejas voltearan a ver al zorro, quien no pudo evitar reír a sus adentros por lo coordinados que eran sus movimientos— Pelusa mayor. ¿Puedes sacar mi cartera y pagar el helado? Mis patas están un poco ocupadas —pidió dando una vista rápida hacía el bolsillo derecho de su pantalón.
No tardó demasiado la coneja en seguir las indicaciones que su prometido y pagar la simple golosina que había hecho increíblemente feliz a la más joven de su familia.
Nicolle no era muy pesada de cargar pero por comodidad la pareja había decidido sentarse en una de las bancas más alejadas de las zonas concurridas del parque donde podrían descansar y sobre todo estar más cómodos ante las vistas curiosas de los residentes de Bunny Burrows. Miradas las cuales aunque ya no eran tantas y llenas de desprecio como cuando comenzaron a salir seguían incomodando bastante.
El lugar que habían decidido era una cómoda banca a un lado del largo sendero que conducía a una vieja estructura de vigilancia donde Judy varias veces había ido a jugar a ser oficial de policía, toda una diversión para ella mientras que su madre no la descubriera.
— ¡Ahh! —llamó la pequeña levantándose de la banca y acercando una cuchara de helado a la boca del zorro, quien no pudo evitar llevarse una sorpresa. Una pequeña e infantil risita salió de los labios de la pequeña a quien le emocionaba darle de comer como si fuera un bebé.
Aunque una cara de gran desagrado deseaba aparecer en el rostro de Nick, este se mantuvo tranquilo acompañado de una sonrisa apretada.
"Es de cereza" Pensó el zorro quien realmente odiaba aquel sabor de fruta e incluso el hecho de no escupir el helado había sido un esfuerzo extremo de su parte. Judy lo sabía, era imposible fingir sus reacciones con ella, más cuando conocía las cosas que más odiaba comer. Después de todo no por nada le decía zorro mañoso.
— ¡Qué rico! —exclamó, mintiéndole a la pequeña pues para él quien en su sano juicio haría un gesto de desagrado frente a un niño pequeño que con toda la alegría del mundo había compartido de su helado.
— ¿Más? — preguntó una tierna voz, pudiéndose ver como la pequeña intentaba tomar una porción de helado más grande con su cuchara.
— No gracias Pelusita, con eso es suficiente —No hubo una mala reacción por parte de ella sino que al contrario, despreocupada de la vida continuó comiendo no sin antes ofrecerle helado a su hermana la cual al contrario del Nick aceptó con todo el gusto del mundo.
El tiempo pasó y aquella porción enorme de helado "rojo" terminó volviéndose líquido en el vaso, Nicolle por supuesto ya no continuó comiendo una vez que no pudo sujetar con la cuchara el agua que quedaba, provocado que su poca habilidad terminara ocasionando que la pequeña manchara su playera verde, como la de su tío Nick, palabras que habían salido de ella al momento de elegir su conjunto, pues aunque era pequeña Bonnie de vez en cuando la dejaba seleccionar las ropas que utilizaría más que nada para fortalecer la autonomía de sus hijos. No hacía falta enumerar todas las veces que Nicolle vistió de formas estrafalarias. ¿O sí?
— Deja te limpio Nicolle —mencionó Judy tomando una de las servilletas que les había dado el heladero y retirándole el vaso a Nicolle para entregárselo a Nick quien lo tomó sin rechistar. Una vez sus patas estaban libres se acercó a su hermana para limpiar parte de su pelaje así como su ropa— Listo como nueva —mintió de forma inocente y feliz, pues por más que limpiara con aquel papel no quitaría la mancha roja que adornaba su ropa.
Un saltito hacia abajo fue suficiente para que la joven coneja pudiera bajarse de la banca donde se encontraba tomando su helado, para después señalar una estructura con juegos que se encontraba cerca de donde estaban ellos.
— ¿Jugar? —preguntó ella inocentemente sin apartar sus enormes ojos de la vista de sus acompañantes. Como buena niña era experta en el arte de la manipulación por medio de causar infinita ternura.
Judy rio, más que nada al ver la cara de preocupación que tenía su prometido— Está bien, sólo no te vayas muy lejos. ¿Si? —Una sonrisa apareció en su rostro y la pequeña no esperó más para salir corriendo torpemente directo a jugar.
Mientras tanto cierto zorro aún mantenía la preocupación en su rostro— ¿Estará bien ella sola? ¿Y si se cae? Otro niño podría golpearla… —habló para sí mismo en voz alta expresando sus preocupaciones a su prometida.
— Estará bien Nick… —un delicado tono de voz y el cálido toque en la pata de su compañero fue suficiente para calmar sus nervios— Nicolle se verá pequeña pero no olvides que es una Hopps y nosotros nunca nos dejamos ganar —relató Judy guiñándole un ojo a su amado y sonriendo llena de confianza.
— Supongo… —suspiró, sin quitarle en ningún momento su vista a la pequeña, quien subía las escaleras de la resbaladilla. Ante los ojos del zorro parecía el resbaladero más alto y peligroso que hubiera visto. "¿Cómo pueden hacer juegos con horillas filosas y alturas tan peligrosas? ¿Qué no piensan en los niños?" pensamiento bastante sobreprotector del zorro que por nada del mundo diría en voz alta.
— ¿Quieres ir? —Para Judy era claro que su novio jamás se quedaría tranquilo cuidando a su hermana desde lejos. Un simple y suave movimiento de cabeza fue suficiente entender la respuesta de Nick, quien de un momento a otro ya se encontraba al lado de Nicolle tomándola de la cadera para que no fuera a caerse subiendo las escaleras.
Un suspiro salió de la boca de la coneja quien aún apartada de los demás desviaba su mirada hacía su celular, un mensaje le había llegado hacía ya bastantes minutos atrás. Observó con seriedad cada una de las teclas de su celular paseando sus dedos por encima de ellas, sin tocar en ningún momento la pantalla táctil.
Un par de risas se escucharon al fondo distrayendo la atención de la coneja, quien volteó hacia el frente encontrándose a sus acompañantes metidos en una caja de arena armando pequeños castillos mal hechos y con hojas secas del árbol como banderas.
Tan únicos los dos.
— Sí que son todos unos personajes… —habló en voz baja sonriendo con melancolía para después guardar su celular, en algún otro momento respondería, primero tendría que obtener más información. Se levantó de su lugar no sin antes tomar el peluche de Nicolle y el vaso donde antes había helado, este último siendo tirado en el bote de basura más cercano.
— ¡Nicolle! —Judy llamó desde lejos a la pequeña elevando en el aire a su peluche— Mary dice que ya tomó mucha siesta y quiere jugar contigo —gritó mimetizando con el peluche como si este moviera la cabeza y brazos.
La joven coneja simplemente corrió hasta donde su "tía" para que le entregaran a su mejor amiga de juegos. Todo para al final volver corriendo hasta donde jugaban ella y Nick.
Un par de niños más habían llegado acompañados por sus padres quienes los observaban desde lejos y miraban momentáneamente a la pareja. Al menos sólo eran miradas curiosas y no de desprecio.
— ¡Yo sé hacer castillos más grandes! —presumió un pequeño león el cual aparentaba un par de años más que Nicolle.
— No —mencionó la pequeña frunciendo el ceño y haciendo un puchero.
— ¡Que sí! ¡Mira! —sin medir su fuerza el león se hincó a un lado de la coneja empujándola para lo que él era delicadeza, delicadeza que había provocado que la niña cayera de lado hacía la arena. La furia de Nick fue inminente, mas su reacción fue retenida por Judy quien no dudaba que su amado se lanzara a rescatar a su damita en peligro.
"Espera" Fue el susurro que se escuchó muy apenas a oídos del zorro el cual respiraba entrecortado, pues una vez escuchó el leve llanto de la pequeña su furia acrecentó.
El cachorro se quedó asustado, inmóvil mirando a la coneja que lloraba con pesar. No sabía que decir, no sabía qué hacer.
— Per...Perdón —aclamó comenzando a llorar en un tono de voz más bajo que el de quien pensaba que sería su compañera de juegos— ¡Sólo quería jugar! —continuó llorando esta vez incluso más fuerte que al principio, cosa que llamó completamente la atención de la pequeña.
— Ya, ya. ¿No pasó nada verdad Nicolle? —intervino Judy con dulzura colocando su pata sobre la cabeza del cachorro de león y con la otra ayudando a levantarse a su hermana— No lloren, fue un accidente y nadie se lastimó. ¿Jugamos todos juntos? —habló con calidez, sacudiendo la arena que se había atorado entre el pelaje de la pequeña así como en su ropa.
Ambos niños aceptaron moviendo sus cabezas con seriedad, deteniendo por completo sus llantos y comenzando a jugar entre ellos en silencio, reuniendo la máxima cantidad de arena en un solo lugar.
— ¡Espera! —Pidió el pequeño levantándose y sacudiendo la parte trasera de su pantalón para así comenzar a correr hasta donde la que parecía ser su madre y tomar una cubeta roja— ¡Mira! —gritó desde lejos feliz elevando la cubeta al aire bastante sonriente. La pequeña Hopps sin entender para que servía aquello se impresionó y espero gustosa a que su amigo llegara.
— No entiendo cómo puede jugar como si nada con ese... —gruñó en voz baja mirando con enojo y recelo al pequeño León.
— Oh, vamos. Son niños, lo que pasó fue solo un pequeño error y él también se sintió mal por hacerla llorar —explicó abrazando a su prometido y riendo por las palabras finales que se estaba guardando— ¿O qué? ¿Estás celoso de que tú pequeña princesa sea conquistada por un poderoso depredador? —su mirada jamás se desvió de la de su amado quien al escuchar las palabras que decía su gesto cambio por uno molesto.
— ¡Es una bebé! —gritó molesto y sino fuera porque Judy había bajado sus orejas se hubiera quedado sorda, pero la risa que tenía la coneja seguramente se hubiera escuchado hasta el otro lado del mundo. Los niños observaron sorprendidos más su atención no perduró demasiado en ellos pues el meter toda la arena en la cubeta con unas pequeñas palas de juguete era mucho más importante.
El juego simplemente se extendió desde construir un intentó de castillo con la cubeta, terminó en ambos corriendo de un lado a otro en los juegos, riéndose y uniéndose a lo que otros cachorros jugaban. Tanto que el tan querido tío Nick había pasado a segundo plano para Nicolle que aunque no era su intención había hecho sentir mal al zorro.
— Que zorro tan sentimental eres... —susurró abrazando a su prometido y besándolo en la mejilla, mientras este miraba a la pequeña corriendo torpemente escapando de ser la elegida de perseguir a los demás.
— No lo soy... —respondió Nick, volteándose hacía otro lado y cruzándose de brazos. El zorro quería aparentar como si no se encontrara observando a Nicolle pero le era imposible, no podía dejar de tener ese sentimiento de protección hacía ella.
El tiempo pasó y dejando todo de lado una exhausta Nicolle se acercó a los adultos que se encontraban a su cuidado, lenta, atontada y tallando continuamente sus ojos. Más no lloraba. Aquel andar simplemente era el resultado de haber estado jugando sin descanso por varias horas, tantas que hasta había olvidado tomar su siesta, aquella que por nada del mundo se perdía.
— Creo que mini Zanahorias tiene sueño —Nick acercándose a la pequeña y tomándola en brazos pudo ver como esta se acurrucaba cómodamente en los brazos del zorro, cerrando sus ojos y respirando con calma.
— Será mejor regresar —sugirió Judy acariciando una de las mejillas de Nicolle quien ya parecía estar durmiendo plácidamente. Los pequeños que habían estado jugando con ella seguían felices de la vida pues todo apuntaba que ella se había despedido a su manera de ellos.
Un andar suave y tranquilo fue el que tuvieron aquellos dos, mirando como la pequeña dormía con comodidad, por alguna extraña razón y aunque ninguno de los dos se atrevía a decirlo se sentían como si fueran una familia y no como el tipo de familia que eran, sino como madre, padre e hija.
Pero no, Nicolle simplemente era hermana adoptiva de Judy y por más cariño que tuvieran los dos les era cien por ciento imposible siquiera pensar en verla como algo más.
— Zanahorias. ¿Quieres escuchar un chiste? —preguntó el zorro mientras avanzaban por un sendero de tierra ya casi aproximándose a la casa de los Hopps.
— Depende. ¿Es tan malo como todos los que cuentas? —una sonrisa de sarcasmo apareció en el rostro de la coneja quien avanzaba al mismo paso que el del zorro.
— Coneja amargada, mis chistes son los mejores en Zootopia —presumió su prometido irguiendo sus orejas con orgullo e inflando su pecho.
—Lástima que estamos en Bunnyburrows y aquí tus chistes son peor que Garraza haciendo ejercicio o que Bogo sonriendo —después de sentirse satisfecha con su comentario Judy se encogió de hombros. Tantos años con Nick le habían enseñado lo malos que eran sus chistes y que era mejor escapar de ellos.
— Sólo por eso te contare una extra especial... ¿Sabes qué tienen las jirafas que no tienen otros animales hembra? —ignorando los comentarios de su prometida lanzó su chiste.
— No Nick... ¿Qué tienen? —fingiendo interés respondió de la forma en la que el zorro deseaba que le contestaran. Claro que la mirada desinteresada de Judy decía lo contrario a como su tono de voz se expresaba.
— ¡Jirafitas! —agregó contento, satisfecho por el maravilloso chiste que había terminado de decir. Mas no hubo risas, sólo silencio. ¿Por qué Judy eran tan difícil para hacer reír con sus maravillosas obras maestras de comedia?
— Debo admitir que ese por poco y me da un poco de risa, pero no te creas la octava maravilla "querido" —enfatizó haciendo comillas al aire y sonriéndole a su querido pero bastante torpe zorro.
— Amargada... —susurró, volteando a ver a Nicolle quien se acurrucaba en los brazos del cálido zorro. Nick podía sentir como la suave respiración de la pequeña chocaba con su pelaje, causándole un poco de cosquilleo— Pelusita no seas igual de amargada que tu tía Judy... —bromeó dirigiéndose a conejita dormilona, broma que le costó un golpe en el hombro bastante fuerte.
— ¡No soy amargada! Y ya apúrate, va a llover —gritó la coneja, aumentando su paso y dejando atrás a su acompañante. En si el pronóstico que daba no era mentira pues se había informado de una tormenta al anochecer.
Una vez llegaron a la casa vieron a todos tranquilos, haciendo sus cosas y aunque saludaron no se desviaron demasiado de su objetivo principal, recostar a Nicolle en su cama.
Tan tranquila, tan dulce, tan inocente.
— Gracias Nick, si quieres yo me encargo de ponerle su pijama —agradeció Judy, una vez que la recostó en su pequeña y mullida cama. El zorro aceptó ayudando simplemente a buscar que ropa ponerle, después de todo ya era tarde y dudaba fielmente de que la pequeña despertara antes del amanecer.
Aunque a Nick se le hizo raro que la madre de Judy los recibiera y se encargara de Nicolle como siempre acostumbraba a hacer, no preguntó, su querida suegra seguramente estaría ocupada en otras de las mil cosas de las que siempre terminaba ocupándose.
Una vez terminaron recostar a la pequeña pudieron escuchar como afuera sonaban lo que parecían ser pequeñas gotas de agua. Habían llegado justo a tiempo.
La lluvia se intensificó momentos más tarde, volviéndose toda una tormenta e incluso de forma poco constante truenos y relámpagos hacían acto de presencia en el ambiente. Un clima excelente para charlar toda la familia en la comodidad de la sala en espera de que el sueño aparezca o, en el caso de Nick y Judy, pasar tiempo a solas mirando en Rawflix una serie policiaca... ¡Como si ser policía no fuera suficiente!
— Zanahorias... —el zorro bostezó dejando ver sus filosos dientes mientras sus orejas se contraían hacía atrás— ¿Dormimos? Anoche tuvimos una noche movidita —agregó el zorro abrazando a la coneja quien con seriedad veía su serie favorita en todo el mundo llamada "Más fuerte que las palabras"
— Espera ya casi se acaba el capítulo... —respondió sin concentrarse realmente en lo que decía fijando su vista en la laptop que habían llevado. La escena parecía simple, un secuestro.
Nick no tardó en quedarse dormido, volteado hacía el lado contrario de donde se encontraba la laptop que miraba Judy, quien una vez que terminó de ver el fatídico capítulo había apagado el aparato. No se encontraba en la habitación sin embargo, sino que se había metido al baño con su teléfono para hacer una llamada.
Una llamada que no deseaba que nadie se enterara que había hecho...
Al menos no hasta que tuviera suficiente información...
Ahora un pequeño mensaje publicitario de mi patrocinad... Es broma xD
Quiero a gradecer a ChroniclerFox por betear este capitulo y por los pequeños grandes consejos que me dio escribiendo, por cierto, la serie que Judy estaba mirando es un pequeño homenaje a su fanfic, por si gustan pasarse se llama "Louder than Words" incluso me pidio permiso para usar a Nicolle en un cap. si gustan y sin miedo pueden irle a dar mensajes de odio y de cariño, depende de que sientan al leer el fanfic xD
