Holaa! sii volví depsues de taanto tiempo, no me tiren tomatazos aunque seque me lo meresco por desaparecer asi pero es que mi cabeza esta a punto de estallar y no puedo escribir ni una frase pero aquí les dejo el capítulo que no es genial pero tampoco eta muy mal , se los dejo a su criterio, yo ya me esforce todo lo que mis neuronas estresadas me lo permitieron.. jeje

Gracias para todos aquellos uqe continuan pendiente de la historia apesar de mi desaparicion. les agradesco mucho fueron los que me hicieron ponerme las piletas jeje. sobre todo por su mensaje! me hizo despertar parte de mi bloqueo mental

bueno los dejo leer...

espero que lo disfruten! =D


Me paré súbitamente.

Había algo detrás de un árbol, a sólo unos metros del auto. Podía escucharlo, podía sentirlo. Estaba ahí. Oía sus pasos, su presencia… y no era un animal pequeño, era algo más.

Mis ojos se abrieron desmesuradamente de terror.

Mi corazón se detuvo.

Se acercaba, escuchaba las ramas romperse bajo su peso.

Comencé a dar lentos y silenciosos pasos hacia atrás. Pero mi torpeza no ayudaba, hacía mucho ruido. Sabía que me podía escuchar. No tenía escapatoria.

No podía correr, no podía gritar, ni siquiera podía respirar.

Seguí caminando hacia atrás sin despegar mi vista de donde provenían los ruidos. Si iba a morir, prefería ver venir a mi atacante a esperarlo de espaldas. Pisé tanteando con el talón el borde de la ruta, trastabillé, pero logré mantener el equilibrio, por primera vez en mi vida.

Un ruido ensordecedor invadió mi mente, mientras que una luz cegaba mis ojos. El sonido, que tan familiar me parecía, fue haciéndose cada vez más intenso.

Mi cerebro reaccionó justo a tiempo, obligando a mi cuerpo a dar un paso hacia adelante segundos antes de que un vehículo pasara a toda velocidad por donde estaba.

Podía escuchar como mi corazón latía al ritmo de mi fuerte respiración.

Había estado a punto de ser atropellada pero otra vez había vuelto a quedar en manos de mi depredador. El universo se estaba regodeando en mi mala suerte y en mi sufrimiento. Odiaba hacerme la mártir pero no podía dar pie al positivismo. Era el colmo. Al tratar de arreglar mi pasado en ese viaje, moría trágicamente en una lúgubre ruta. Eso claramente arruinaba mi presente y ni hablar de mi futuro.

Di un salto al oír un ruido aún más fuerte y más cerca.

Había estado tan concentrada en mis penas que había perdido la atención sobre mis sentidos.

Un golpe seco contra el costado opuesto de mi auto…

Un golpe seco al cerrarse una puerta de otro coche…

Con el corazón en la boca y sin prestar oídos a mi razón, giré mi rostro hacia mi izquierda.

Me paralicé.

Una figura alta estaba parada al lado del auto que casi me había atropellado segundos antes. Había estacionado a solo veinte metros del mío.

Tranquila Bella. Respira – susurró una voz aterciopelada en mi mente. Claro, quizás solo paró para ver si estaba bien. No tiene porque ser un violador despiadado - le conteste a través de mis pensamientos.

Incluso a pesar de la oscuridad, sabía que era un hombre. Uno muy alto y delgado pero musculoso. Comenzó a caminar hacia mí sigilosamente, como una pantera. Di un paso atrás y me pegué a mi auto. Ya lo había decidido prefería la muerte en las garras de un animal salvaje. Por lo menos moriría con mi dignidad. El hombre seguía caminando. La luz de los faroles de mi auto lo alcanzó e iluminaron su rostro.

Comencé a correr con toda mi fuerza.

Me lancé a sus brazos haciéndolo perder el equilibrio. Sentí como estos rodeaban mi cintura apretándome contra su pecho.

No importaban las imágenes, ni los escrúpulos. En ese momento no importaba nada.

- ¡Edward! – sollocé contra su cuello.

Me abracé a él como si mi vida dependiera de ello. Así lo sentía.

Las lágrimas que había estado evitando, corrieron libremente por mi rostro.

- Be… ¿Bella? – exclamó atónito. Yo sólo pude darle un lastimoso lloriqueo de respuesta. Su abrazo se hizo más fuerte. - ¡Bella!.. Bella. – se apartó sólo unos centímetros de mí para tomar mi rostro entre sus manos. - ¿que… qué haces aquí? ¿Qué pasó? – dijo mirándome a los ojos - ¿Por qué…? – se interrumpió al ver mi mirada.

Pero yo no quería hablar. Sentía como mi cuerpo se convulsionaba bajo los furiosos escalofríos que le recorrían. Había sido un susto de muerte y todavía no me recuperaba. Pero el estar entre sus brazos, me hacía sentir segura. Nada podía pasar mientras estuviera allí con Edward.

Logré zafarme de su mirada y volví a abrazarlo con todas mis fuerzas, retomando mi posición contra su cuello. Sólo negaba con mi cabeza. No quería hablar de lo que me había pasado. Las lágrimas no cesaban su recorrido por mi rostro. Debía estar hecha un asco. Sus brazos nuevamente me aprisionaron contra su cuerpo. Poco a poco fui recuperando el control pero no lo iba a soltar, no iba a permitir que se alejara de mi lado. Era lo único que me hacía sentir segura.

- Bella, por favor, dime qué te ha pasado. ¿Alguien te ha hecho algo? – todo su cuerpo se tensó al formular esa pregunta. Pero yo no podía hablar. – Bella – me llamó dándome un suave sacudón. – Por favor, dime, aunque sea algo. No te quedes así… por favor… - apoyó su frente contra la mía.

Sus ojos mostraban esa sincera preocupación que teñía su voz. Aun cuando mi cuerpo y mente todavía no reaccionaban ante el milagro que había ocurrido, no podía evitar el "click" en mi mente que me hacía el sólo el hecho de escuchar algo así de alguien que no fuera de mi familia. Alguien como Edward, ya que él no era simplemente un hombre. No sabía cómo pero con sólo unos pocos encuentros desastrosos se había vuelto a colar en mi mente y no lo podía quitar de allí. Aturdida por ese descubrimiento salí de mi estupor.

- Yo… yo… - tomé aire reuniendo fuerzas para hablar – yo fui a La Push y… - un sollozo desgarrador escapó de mis labios – y se me quedó el auto, no sé por qué, acá… en el medio de la nada. y sé que sonará una estupidez pero ya han pasado varias horas de eso, y mi celular no tiene señal... entonces no he podido pedir ayuda ni nada… y… y yo escuché muchos ruidos raros por ahí. Por el bosque. No quiero que me pasé nada. Oh, Edward, tengo mucho miedo. – dije todo muy rápido entre sollozos, como a borbotones.

No estaba segura si había entendido algo de lo que yo había dicho pero sin importarme terminé chocando nuevamente contra su cuerpo, para retomar mi escondite en su pecho. Edward sólo repetía "está todo bien" y "ya estoy aquí", mientras acariciaba mi cabello.

Todo mi ser se relajo por sus palabras y sus caricias. No sé cuánto tiempo estuvimos así, en el medio de la ruta, parados sobre la banquina entre nuestros autos, abrazados. Había perdido la noción de todo estando entre sus brazos. Pero con todo el dolor de mi alma me fui separando de él. A pesar de cómo me sentía de segura a su lado, era Edward, el amigo de mi hermano y de los Swans, el novio de la despampanante pelirroja. Acordarme de la realidad sólo pareció ser un balde de agua fría a mis ilusiones. Miré su perfecto rostro surcado por un gesto de preocupación y traté de esbozar una media sonrisa. A cambio, el me regaló la más bella sonrisa torcida.

- Ya está, hermosa, ya pasó lo peor… - dijo tomando mi rostro entres sus mano y acariciando mis mejillas. De a poquito, yo me iba derritiendo con el calor de sus manos y la ternura de su gesto. – ahora porque no vamos a ver si arranca ese bonito vehículo.

Sí, bonito pero bastante inservible, pedazo de chatarra costosa... ojala me hubiera alquilado un auto más seguro. Nunca más volvería a confiar en las grandes marcas. Antes preferiría tomarme un autobús.

Protestando un poco con un resoplido digno de un caballo y respirando con dificultad, di mi consentimiento. Pero con tristeza, porque quizás fuera mi única oportunidad de estar así con él, me separé completamente de Edward. Sin embargo, él tomó mi mano y me arrastró hasta mi auto.

Era inútil. El excéntrico minicooper rojo había muerto y se rehusaba a encender su motor. Finalmente, y luego de varios intentos, Edward se dio por vencido y ya que como él no sabía mucho de coches, (como admitió muy apenado, se veía tan tierno) salió del auto resignado.

Aún estando con su compañía, no podía estar tranquila. Quería salir de allí y encontrarme en la seguridad que me brindaban las paredes de mi departamento. No volvería a salir sola por una ruta de noche, ni aunque me pagaran por ello. Nunca en mi vida. Estaba aterrorizada. Y ya había comenzado a escuchar los ruidos nuevamente. Estaba parada a metro y medio de mi auto mientras Edward seguía inspeccionando el minicooper, ese hombre jamás se rendía, cuando ese ruido seco retumbo nuevamente del otro lado del coche, salté unos centímetros alejándome de allí. Edward no parecía inmutarse. Comencé a temblar furiosamente. No, no, por favor, que se vaya. Que no le haga nada a Edward, a él no.

- Edwaard – lo llamé torpemente por el miedo. él me miró intrigado – eeescuchaste ese ruido…

- ¿Ruido? No ¿qué ruido?

Otra vez el sonido atemorizante del bosque.

- Eesee.

Edward se acercó lentamente a mí. Apoyo sus manos suavemente sobre mis brazos, que yacían inertes a mis costados, y miró a través de mis ojos.

- Bella, no te preocupes, debe ser algún animal del bosque, es normal, no creo que hagan nada. no te preocupes, yo te defiendo – dijo con una sonrisa torcida. Genial, me tomaba el pelo. Si no estuviera tan asustada se lo retrucaría, pero no tenía fuerzas ni para eso.

De nuevo el ruido, esta vez más cerca. Estaba a sólo unos pasos de donde nos encontrábamos. Salté literalmente y me escondí detrás de Edward. Él solo se rio suevamente. Asome mi cabeza por su costado pero asegurándome que mi cuerpo quedara bien oculto, así podía escuchar y anticipar por donde iba a salir. Seguramente sería alguna bestia salvaje, que nos mataría brutalmente. La expectativa ya faltaba poco. Sólo unos segundos más.

Grité.

Genial. Nadie lo callaría ahora. ¿Un alce? ¿Toda la molestia… por un alce?

Al vernos el animal se asustó más de lo que yo me había asustado por él, o quizás por las estruendosas carcajadas de Edward. Sin perder oportunidad, salió corriendo volviendo a internarse a las profundidades del bosque. Dejándonos solos y totalmente humillada.

- Bueno… - dije ruborizada. No podía creer esta vergüenza.

- Ahora sí no te preocupes, Bells. Seguramente el alce tenía algún intento asesino carnívoro y pensaba comerte. – dijo entre carcajadas, yo no le veía lo graciosos, o sí, pero estaba demasiada avergonzada para reír. – es normal.

- Es que tenía miedo. - dije cual niña pequeña mirando al suelo.

- Y eso nadie te lo discutiría. – dijo ahora serio levantando mi barbilla con sus dedos. Sólo con esos ojos llenos de comprensión bastó para dejarme sin aire y volver loco mi corazón.

De hiperventilar por miedo a hacerlo por un hombre que te tiene como loca desde pequeña. ¿Sería eso normal? Quizás necesitara retomar terapia.

- Y por el tema del auto… ya no se puede hacer nada. ciérralo bien y yo te levo a tu casa. Ni bien salgamos de esta infernal ruta llamamos a un remolque de confianza y listo. Él lo busca y te lo deja en la puerta de tu casa ¿Si? Yo me asegurare de que estés sana y salva, Bella.

- O...okk – torpe, torpe, torpe.

- Genial, agarra tus cosas y cierra bien el coche. Ya quiero marcharme de esta oscuridad.

Tratando de volver a pensar luego de haber escuchado esas palabras tan ordinarias que sin explicación habían logrado atontarme. Tomé mi bolso, el también inservible celular y mi campera del asiento del copiloto y cerré todas las puertas con llave para luego activar la alarma. Sin embargo, si fuera por mí lo hubiera dejado abierto a disposición de cualquiera que quisiera llevárselo. Suspirando cada dos segundos me dirigí hacia el auto del hombre de mis sueños. Calculando que quedaban fácil una hora de viaje a altas velocidades, si era así como manejaba.

Edward me esperaba junto a la puerta del copiloto. Me la abrió y yo pasé sin mirarlo. No podría… a pesar de que me había salvado había vuelto a ser "La Isabella" que lo tenía que detestar aunque no podía lo tenía que hacer. Ya todo estaba bien. No más miedo, no más nada.

Como yo suponía Edward conducía como un desquiciado por lo que mis cálculos eran certeros. Seguramente tardaríamos una hora aproximadamente en llegar a Seattle. Demasiados minutos para estar en un espacio tan reducido con la persona que más querías evitar. Pero le debía un gramo de simpatía al menos, por el hecho de que había salvado mi salud, tanto mental como física.

El viaje transcurrió entre una charla cordial pero carente de datos personales por ambas partes y el escuchar música. Ambos quedamos igualmente sorprendidos al descubrir el favoritismo que compartíamos por "Claro de luna" una pieza magistral del compositor Debussy. Luego de esa extraña coincidencia, nos sumergimos en nuestros pensamientos conducidos por los acordes de la melodía.

Al vislumbrar las primeras luces de la ciudad, comencé a revolver mi bolso en búsqueda de las llaves de mi apartamento. No me había detenido en ese detalle. Pero ya una vez segura de encontrarme en Seattle, comenzó a tomar importancia. Sin importar con cuanto ímpetu ponía en buscar las llaves, estas no aparecían.

- ¡mierda! – exclamé enojada con mi idiotez.

- ¿Qué sucede? – preguntó intrigado

En ese momento, recordé donde las había dejado, en la guantera de mi auto que se encontraba en el medio de la nada a kilómetros de Seattle. ¡Genial, lo que me faltaba! Si, esto ya era obvio el destino me odia… Todo para no escuchar el tintineo del metal al caminar. Pero, también, como para acordarme de ese pequeñísimo detalle con el momento de tensión que viví.

- Me olvidé las llaves de mi casa en el auto y no hay un guardia nocturno como para que me abra. Estoy frita.- con sólo decir eso me puse ilógicamente nerviosa – Me podrías llevar a un hotel…

- No, nada de eso. Te quedarás en mi casa hasta que traigan el auto. No te preocupes seguro será mañana a primer ahora. – Mi cara debía ser todo un espectáculo ya que agregó con una sonrisa torcida en su perfecto rostro – tranquila, Bells, yo no muerdo, la pasaremos muy bien..

Bueno, quizás el destino no me detestaba tanto, si me regalaba una noche con Edward Cullen por algo sería. Era una locura, debería ser mi enemigo, no tendría que sentirme así sólo con los significados que podrían adoptar sus palabras. Sin embargo, asentí con mi cabeza, en completo shock. Estaba dispuesta a ir al infierno si con tal de eso podía estar toda una noche con él a solas, y eso sería exactamente lo que me pasaría si mi familia se enteraba, pero no importaba. Fijé mi vista al frente y agradecí al universo por haberle quitado la señal a mi celular, ya que de lo contrario estaría escuchando los sermones de Felix en vez de estar en camino al departamento de Edward. Sonreí para mis adentros. Esta sería una noche inolvidable estaba segura. Después de todo, no a todas las personas se les concede la oportunidad de estar a solas con el dueño de su amor. ¿Qué podría salir mal?


yy? ¿que les pareció? ¿me odian mucho?

espero que no se hayan dado cuenta de que me costo horrores terminar este capitulo. y que no era el ideal que yo me había imaginado pero es lo mejor que pude hacer ya uqe no los queria hacer esperar más. para el prox. espero tener más chispas para escribir jejeje

Pero estoy en una encrucijada, haber si uds me pueden ayudar...¿que les gustaria que uqe pasara? ...estoy abierta a sugerencias porque mi mente esta en blanco.. digan lo que les gustaria

querrán que aparezca Tanya, que pase algo entre ellos, que se entere la familia de Bella. que les parece que sucedera de ahora en adelante... .. lo que sea, sólo haganmelo saber y ¡ayudanme! asi actualizo más rápido...

Gracias por seguir la historia! =D

nos estaremos leyendo

XOXO

xQx-abi-sara-xx