Yusuke comenzó a leer la carta:
Estas criaturas pertenecen al reino de la Estrella, siendo creadas por el Gran Mago Clow, y serán devueltas a su lugar de origen lo antes posible.
Su captura corresponde EXCLUSIVAMENTE a los Guerreros de Clow autorizados.
Toda interrupción de la tarea de los Guerreros así como todo intento de captura no autorizado será forzado inmediatamente a abandonar sus cometidos.
Serán reducidos y apercibidos inmediatamente.
- Pero qué rayos se creen?! - Es una invitación a que atrapemos esas cosas!
-Ese ser a el punto, Yusuke, de no ser por un pequeñísimo problema.
- ¿De qué estás hablando, Kurama?- preguntó Yusuke.
-Primero tenemos que hablar con Koenma. Si se trata de un reino y le declaramos la guerra a este reino, entraremos en conflicto con las leyes del Rey Enki.
-Y el Príncipe Koenma estará de su lado.- completó milagrosamente Kuwabara.
-Ahhh, rayos, odio la política- dijo Yusuke.
-Hn.
- ¿No podemos arreglarlo... -muestra su puño- por otro lado?
Hiei se dio media vuelta y dio algunos pasos en direccion opuesta.
- ¿A dónde crees que vas, enano?- dijo Kuwabara.
-Te vas a enterar más tarde, cara de idiota- dijo, burlón, y ni bien dijo eso desapareció por los árboles.
- Infeliz!- le gritó Kuwabara.
Kurama frunció el ceño. Las hojas de los arboles dibujaban enormes sombras donde de a ratos se filtraba la poca luz que estaba después de la intensa lluvia.
-Hiei irá tras el rastro de los perpetradores. -dijo el pelirrojo.
-Oh- dijo Kuwabara. - Entonces, tenemos que ir tras de él!
-Jhá -dijo Yusuke. -Bien por él, yo ya me iba a casa.
-Pero, de qué hablas, Urameshi?!- Kuwabara tomó a Yusuke por las solapas de su campera. Éste ni se inmutó.
-Bah, me da igual-soltó Yusuke.
-Pienso- dijo Kurama- que tenemos que adelantar esa visita a Koenma- Kuwabara soltó a Yusuke- Ustedes váyanse, y estén alerta por si ocurre algo más. Ahora tengo que ir a clases, ya ha pasado mucho tiempo.
- Es cierto- dijo Kuwabara.- Vámonos.
- Kuwabara seguía sorprendido de que su amigo no mostrara el más mínimo interés en estos sucesos, ni en haber quedado en ridículo y atrapados en un árbol.
-Ya vámonos- dijo Yusuke.
El cabeza de zanahoria se adelantó algunos pasos, separándose por lo menos metro y medio de Yusuke. Éste lo siguió y de golpe volteó hacia Kurama. Kurama ya estaba dado vuelta, como esperándolo. Éste le sonrió .
-Sabes que esto no quedará así - le dijo Yusuke.
El pelirrojo le dedicó una sonrisita cómplice. Y mentalmente le dijo:
"Mándale mis saludos a Genkai".
Yusuke lo miró sorprendido.
" Cómo supiste que...?".
"Estás siguiendo sus consejos, luego de lo que ocurrió en la mansión del artista."
Yusuke le dio la espalda y comenzó a apurarse para alcanzar a su amigo. Lo saludó estando de espaldas a él y estirando un brazo, ondeándolo, y Kurama se fue. Llevaba consigo la misteriosa cajita.
Motivado por la repentina sabiduría de su amigo al decidir visitar a la maestra Genkai, saltó la reja que separaba el campo de atletismo con su colegio.
Sabía que probablemente ella lo mataría por interrumpir sus vacaciones. Pero sonrió apenas.
Sentía que en el fondo algo andaba mal.
