eh, muchísimas gracias por los reviews!!!

Y sí, ya sé que el capítulo fue muy triste, confieso que hasta a mí se me saltan algunas lágrimas cada vez que lo leo, pero que conste que ya os lo advertí, :-P

Bueno, aquí tenéis otro capítulo, espero que os guste ;-)


CAPÍTULO 8

En el Jeffersonian, Booth regresaba a la plataforma con los chicos, después de haber hablado por teléfono con sus padres y Rebeca.

- ¡Por fin! – dijo Ángela, que ya empezaba a desesperarse - ¿Y bien? ¿Tampoco informaron a tus padres?

- Esto es inconcebible – dijo Booth -. Mis padres y Rebeca sí sabían la verdad, se la dijeron el mismo día que me visitaron los de Seguridad Nacional.

- ¿Pero entonces cómo es que a Brennan no la informaron? – preguntó Cam.

- No lo sé, pero juro que esto no se va a quedar así – contestó Booth empezando a cabrearse -. Ahora mismo voy a preguntarle a Cullen a quién designaron para informar a las personas de mi lista, y juro que ese cabrón me las pagará.

- Agente Booth, no saque las cosas de quicio, seguramente haya sido todo un malentendido, seguro que esa persona no lo ha hecho a propósito – dijo el doctor Sweets intentando disimular su nerviosismo.

- ¿Un malentendido? ¡Esto no ha sido ningún malentendido, maldita sea! – gritó Booth furioso – Juro que en cuanto sepa de quién se trata me las pagará, y ten por seguro que jamás volverá a pisar el FBI en su vida.

- Booth, cálmate – dijo Ángela posando una de sus manos sobre un hombro del agente -. Ahora tenemos que centrarnos en encontrar a Brennan.

- Sí, la señorita Montenegro tiene razón – afirmó Sweets.

- ¿Pero cómo? – preguntó Booth a Ángela – No sabemos a dónde puede haber ido.

- Eh, vamos chicos, no os desaniméis – dijo Hodgins -. Con suerte tal vez no haya salido aún de la ciudad.

- Sí, Hodgins tiene razón – dijo Cam.

- Sí, pero aún no sabemos dónde puede estar – dijo Booth desesperanzado.

- Si no recuerdo mal – intervino Sweets -, Ángela nos dijo que en la carta que le dejó la doctora Brennan, ésta le decía que quería empezar una nueva vida en otro lugar.

- Sí, así es afirmó Ángela.

- Si Sweets, ya sé que ponía eso, tengo esa carta grabada aquí – dijo Booth señalándose con el dedo índice su sien - ¿pero de qué nos sirve eso, eh?

- Shhh, déjalo hablar Booth – le dijo Cam.

- Gracias doctora Saroyan. Como iba diciendo, la doctora Brennan pretende empezar una vida nueva. Cuando se quiere hacer esto lo primero que hay que hacer es romper con lo más importante de la vida que queremos olvidar. La doctora lo sabe, y por eso ha dejado la carta a Ángela y la dimisión a Cam.

- ¿Qué? Espero un momento, ¿qué es eso de la dimisión? – preguntó Booth.

- Es cierto, no te lo he dicho – le dijo Cam -. Mientras tú y Ángela estaban en casa de Brennan, encontré este sobre en mi mesa – dijo extendiéndole el sobre al agente -. Es su carta de dimisión.

Booth abrió el sobre, desdobló el papel que contenía y comenzó a leer. Efectivamente, se trataba de la dimisión de su compañera. Desesperado, se llevó las manos a la cabeza y comenzó a caminar de un lado a otro.

- No no, ¡No! ¡Esto no puede estar pasando! – gritó y con furia tiró el papel al suelo.

- Booth tío, tranquilízate – Hodgins intentaba animarlo -. La encontraremos, ya lo verás.

- ¡¿Es que no lo entendéis?! Ella adora su trabajo, adora este lugar, y al haber presentado su dimisión significa que ya jamás volverá. La hemos perdido, la he perdido para siempre – dijo Booth completamente destrozado.

- Bueno, no hay por qué perder la esperanza – advirtió el doctor Sweets al ver lo que había provocado.

- ¡¿Qué no hay que perder la esperanza?! – gritó Booth – Huesos se ha ido para siempre, rompiendo con lo más importante de su vida para empezar otra quién sabe en dónde, ¿Y ME DICES QUE NO PIERDA LA ESPERANZA? ¡Dime si no crees que es para perderla, niñato estúpido! ¿Por qué mejor no te regresar a tu cuarto a jugar con tus muñequitos?

- ¡Booth! ¡te estás pasando! – le reprendió Ángela -. Todos estamos tan preocupados como tú, pero el doctor Sweets no tiene la culpa, él solamente está intentando ayudar.

- Déjelo señorita Montenegro, déjelo que se desahogue - dijo el psicólogo -. El agente Booth tiene que liberar ese dolor que le consume por dentro, el dolor que causa el perder a la persona amada.

- Escúchame bien, mocoso – Booth se acercó al psicólogo, señalándole amenazante a la cara con su dedo índice -. Este no es momento para uno de tus jueguecitos infantiles, ¿me oyes?

- Bueno, ¡ya basta! – interrumpió Cam separándolos -. No es momento para peleas estúpidas, tenemos que encontrar a la doctora Brennan.

- Sí, Cam tiene razón – dijo Ángela -, así que dejad de pelearos como críos y Sweets, termina lo que nos estabas contando.

- Bueno, como os iba diciendo, la doctora Brennan está rompiendo con lo que más le importa en esta vida. Ya se ha despedido de sus amigos y de su trabajo, o bueno, al menos de parte de él.

- Sí, es cierto – dijo Hodgins que ya veía por dónde iba el psicólogo -. Recordad que Brennan no sólo se decía a la antropología forense, también es escritora. Aunque eso ella lo considere más bien como un hobbie, lo cierto es que también es un trabajo, y algo más que la ata a quedarse aquí.

- Exacto – dijo Sweets.

- Claro, Brennan debe haber ido a la editorial también a poner fin a su contrato con ellos – concluyó Cam.

- Así es – afirmó Sweets.

- Sí, pero ¿y si ya no está allí? – preguntó Ángela - ¿En qué otro lugar podría estar?

- Bien, los cuatro pilares básicos que hacen que una persona se sienta atada a un lugar son: familia, amigos, trabajo y amor. Vosotros además de ser sus amigos sois también como su familia, ella así os considera, incluso más que a su propio padre. Al haberse despedido de vosotros y de su trabajo, ya sólo le quedaría una cosa: despedirse de usted agente Booth – concluyó mirando al agente, quien no pareció darse cuenta de lo que quiso decir el psicólogo con eso, estaba demasiado centrado en saber el lugar donde podría encontrarse Temperance -. Así que si no está en la editorial es bastante probable que haya ido al cementerio, a su tumba.

- No, eso es imposible – dijo Booth -. Huesos no es de esas, ella no va al cementerio a "hablar con los muertos", le parece completamente irracional. De no ser por mí y por Ángela, no hubiera ido jamás a visitar la tumba de su madre.

- Eso es cierto – corroboró Ángela.

- Agente Booth, le sorprendería saber de lo que son capaces las personas cuando están desesperadas y dolidas. Por muy racional que sea la doctora, necesita despedirse de usted antes de marcharse, y para ella la única forma que tiene de hacerlo es ir a su tumba. Créame Booth, estoy completamente seguro de lo que estoy diciendo.

- No perdemos nada con intentarlo, Booth – sugirió Cam.

- Sí, puede que tengas razón, chaval -. Booth le dio un par de palmadas en el hombro del psicólogo de forma amistosa -. Perdóname por lo de antes.

- No tiene por qué disculparse Booth, comprendo que todo esto le está afectando mucho.

- Bueno, muy bonito chicos, pero Booth, creo que deberías salir corriendo ahora mismo en busca de mi amiga – dijo Ángela.

- Sí, como siempre, tienes toda la razón, Ángela. Vamos, tú también te vienes – dijo arrastrando consigo a la artista, como había hecho tantas veces con Temperance.