Mi cabeza me va a matar. Había oído hablar de la resaca, pero como nunca bebí, no creía que fuese para tanto. Ahora entiendo a Anya y Luna cuando están muertas los viernes, no es nada bonito tener el estómago revuelto y que la habitación no se esté quieta. Recuerdo leer en algún sitio que beber mucha agua es bueno, así que es lo primero que hago al despertar.

Muy bien, hablando de recordar, ¿qué pasó ayer?

Fue jueves, uno de los pocos que decidí salir y la primera vez que bebí alcohol. Sinceramente no me arrepiento de nada, pues a pesar de que sigue sin gustarme, ahora entiendo por qué todo el mundo bebe. Tal como dijo Luna, hace que todos tus problemas sean insignificantes, y sólo vives el presente sin importar nada ni nadie. Lo pasamos muy bien: bailamos, jugamos al "yo nunca", seguimos bailando, paseamos, fuimos a comprar un bocadillo, y volvimos a bailar. Supongo que por eso me duelen los pies, pues sorprendentemente no todas las canciones eran reggaetón, y las que sí lo eran, eran pegadizas estando borracha.

Sin embargo, hay un tramo de la noche, específicamente el que queda entre bailar por segunda vez y pasear, que está muy borroso. No le daría mayor importancia si no fuese porque en ese tramo nos encontramos con Octavia, Raven y por supuesto, Clarke. Me paso los siguientes veinte minutos intentando acordarme, hasta que por fin todo viene de golpe, un golpe bastante relevante y por qué no decirlo, increíble.

*Jueves por la noche*

-Mirad quién está allí. –Anya nos dice a Luna y a mí, viendo hacia el parque al que nos acercamos.

- ¿En dónde? –Pregunta Luna. Todo se mueve demasiado como para enfocar algo a lo lejos. ¿Además, para qué enfocar nada cuando hay unas flores preciosas a un lado del jardín? Me pregunto cómo se llamarán. Y si serán comestibles, empiezo a tener hambre.

-Allí, en el banco –Ahora siento pena por las flores, no debería estar pensando en comérmelas. Lo siento, flores, mañana vendré a visitaros y os regaré un poco como muestra de mi cariño.

-Ah, ya las veo. ¿Vamos a hablar con Raven? - ¿raven? ¿Por qué Luna habla en inglés? Creo que raven era cuervo, pero no veo ninguno por aquí. De hecho, no hay ningún pájaro, estarán durmiendo. Yo también debería estar durmiendo. La verdad es que siempre le he tenido un poco de envidia a los pájaros, ¿por qué ellos pueden volar y yo no?

- ¿Sólo con Raven? Octavia y Clarke también están allí. - ¿Clarke? Clarke es un amor, siempre dispuesta a ayudar y con una sonrisa preciosa. Y unos ojos preciosos. Y unos dientes preciosos. Y un lunar sobre el labio también precioso, que menudos labios, por cierto. Podría perderme en ellos, y no me importaría.

-Bueno, con ellas también, claro. - Espera, ¿ha dicho que Clarke está aquí?

- ¡Vamos a hablar con Clarke! –La veo al fondo, su pelo rubio es inconfundible. Está con las otras dos morenas en un banco, y voy directa hacia ella. Anya y Luna me siguen de cerca, y en nada ya estamos saludándonos todas como viejas amigas. Luna y Raven empezaron a hablar de sus cosas, y Anya y Octavia las siguieron, así que eso me deja un momento a solas con Clarke.

-Hola, Lexa. ¿Qué tal estás? –Me sonríe mientras me saluda, y no puedo dejar de mirarle los labios. Oh no, se va a dar cuenta. Disimula, Lexa, disimula. Mírala a los ojos, que no paran de ver los tuyos. Casi me puedo ver en ellos de lo claros que son.

-Bien, muy bien. ¿Y tú? – Eso es Lexa, buen trabajo.

-Muy bien también. Estábamos cansadas de tanto bailar, así que decidimos dar un paseo. –Mierda, otra vez sus labios. Lo mejor sería dejar de mirarla, pero sería un delito tenerla delante y no hacerlo.

- ¡Nosotras también! O eso íbamos, las veo muy bien sentadas en el banco.

-Eso parece. –Nos reímos, y la rubia no puede ser más guapa cuando lo hace. Extrañamente me encanta que se ría, y mucho más si es gracias a mí. - ¿Qué te parece si damos nosotras el paseo? - ¿Un paseo a solas con Clarke? ¿De noche? ¿Sólo ella y yo?

-Claro, me parece genial. –Muy genial.

-Pues vamos. Chicas, vamos a dar un paseo, ahora volvemos –Me coge de la mano y nos dirige por el sendero al lado de las flores.

- ¡No hagáis nada que yo no haría! –Oigo de lejos a Raven, y algo como "si tú haces de todo" seguido de un "auch". O eso creo, no le hago mucho caso, porque todas mis neuronas están gritando y corriendo de aquí para allá, sin saber qué hacer. Clarke aún no me ha devuelto la mano, y de repente este paseo se ha vuelto mucho más íntimo de lo que parecía en un principio.

- ¿Y qué tal te lo estás pasando? –Muy bien Lexa, sabías que este momento iba a llegar. Claramente no ibais a estar todo el paseo sin hablar, así que concéntrate y pon un poco de orden en tu mente. O inténtalo, porque la mano de Clarke parece que ha sido hecha para estar junto a la mía, como dos piezas de un puzzle perfecto.

-La verdad es que mejor de lo que creía en un principio. Y la noche mejora por momentos. –Wow, ¿Acabo de decir eso? No era a esto a lo que me refería con el "céntrate Lexa", pero no lo pude evitar. Aun así, nada de ilusiones, ni siquiera sé si a Clarke le gustan las mujeres, y si es el caso no sé si le gusto yo.

- Eso espero. –Buf, sus sonrisas en estos momentos hacen que mi corazón vaya a juego con mis neuronas, y la forma en que me mira no ayuda. ¿Son imaginaciones mías o me acaba de mirar los labios? –Dime Lexa, ¿te gustan las flores?

-Sí, la verdad es que siempre me han parecido preciosas. A pesar de ser muy vulnerables eso no hace que sean menos bonitas, de hecho, todo lo contrario. Su vulnerabilidad las hace más atractivas. Justo lo contrario que en los humanos.

-Supongo que tienes razón. Pero los humanos podemos superar nuestras debilidades, mientras que las flores serán vulnerables siempre.

-Es bastante triste si lo pones así. Para las flores, me refiero.

-Pues sí, pobres flores. Al menos no tienen tantos problemas como los humanos.

- ¿Has tenido algún problema últimamente? –Clarke no debería tener ninguno, no se los merece.

-Bueno, tampoco es un problema en sí. Es más bien una situación un poco incómoda con una de mi clase. –Parece un poco avergonzada, lo cual me intriga más.

-Puedes contarme lo que quieras, no voy a juzgar nada.

-Pues… A ver. Hay una compañera de mi clase con la que me mandaron hacer un trabajo. Se llama Niylah. El caso es que esta semana quedamos todos los días para acabarlo pronto, y era muy maja conmigo, pero ayer cuando casi lo habíamos acabado me besó y me dijo que estaba enamorada de mí. Y bueno, a mi ella no me gusta, pero en ese momento no sabía cómo actuar porque me chocó mucho que dijese lo de enamorada con sólo conocerme de una semana. Así que prácticamente salí corriendo.

-Oh. Ya veo. ¿Quizás ella malinterpretó las cosas?

-No lo sé, igual vio señales donde no las había o igual está confundida, pero aún no acabamos el trabajo y no sé cómo volver a verla a la cara sin morirme de la vergüenza.

-Deberías quedar con ella para hablar y explicarle todo como me lo has explicado a mí. –Aunque me preocupa un poco el hecho de que no le guste, no porque quiera que lo haga, sino porque la cuestión es: ¿no le gusta porque es una chica y ella es hetero, o simplemente, no le gusta ella?

-Sí, no me quedará más remedio que hacer eso. Bueno, ¿y tú qué tal? ¿Algún pretendiente a la vista?

-Jajaja, que va. Ninguno, y espero que siga así.

- ¿Ninguno? ¿Segura? Eso es muy raro, si tú…- ¿Si yo qué? No me dejes así, Clarke.

- ¿Si yo…?

-Bueno, siendo clara, me pareces muy atractiva. Y no sólo el físico, seguro que alguien más se debe de haber dado cuenta. – ¿Está diciendo que le gusto? ¿O simplemente me está haciendo un cumplido? ¿Por qué es todo tan difícil, en vez de una señal clara que diga "quiero algo contigo"?

-Nop, supongo que nadie más. –Ahora es cuando yo le devuelvo el cumplido, ¿no? Mejor primero tanteo el terreno. –Y en caso de que lo hubiese, preferiría que fuese "alguna" en vez de "alguien".

- ¿De verdad? Bueno, en ese caso ya somos dos. –No me lo puedo creer, ¡le gustan las mujeres! Mis neuronas ahora están haciendo una gran fiesta, y cómo no mi corazón no podía quedarse de lado.

- ¿Eres lesbiana? –Necesito una confirmación directa.

-Bisexual. –Me sirve, claro que sí. –Aunque en este momento sólo me interesan las mujeres. ¿Y tú?

-A mí también. Es decir, que sólo me interesan las mujeres, en este momento y siempre.

-Genial. –Algún día le sacaré una foto a esa sonrisa, aunque se ha quedado grabada en mi retina, y no será posible olvidarla.

-Empieza a hacer un poco de frío, ¿no? –No quería cambiar de tema, pero de verdad se sentía más frío que antes.

- ¿Quieres volver ya?

-La verdad es que no.

-Ni yo. –No puedo evitar sonreír al escucharla. -Ten, ponte mi chaqueta.

-No, no hace falta.

-En serio, póntela.

-Pero entonces te vas a congelar.

-No te preocupes por mí, aguanto muy bien el frío.

- ¿Por eso fuiste a comprar guantes y gorro?

- ¿Siempre tienes respuesta para todo? Si no te la pones por las buenas, te la acabaré poniendo yo por las malas.

-Vale, vale, me la pongo. Pero no te separes de mí.

-Eso no será un problema. –Y después me guiña el ojo. ¡Me ha guiñado el ojo!

Seguramente no podría estar más roja ahora, y con los nervios no soy capaz de ponerme bien su cazadora, por lo que ella tiene que ayudarme, quedando sorprendentemente cerca. Lo siguiente que pasa lo hace muy despacio, aunque para mí pasó todo demasiado rápido. Nos quedamos de frente, Clarke con sus manos en el cuello de su chaqueta y con sus ojos fijos en los míos. Nos sonreímos a la vez, ella seguramente pensando en lo patosa que soy y yo simplemente porque me ha sonreído y, ¿no he dicho antes lo mucho que me encantan sus sonrisas? El cambio ha sido que esta vez es ella la primera que mira mis labios, y ahora estoy segura de que no fueron imaginaciones mías. Yo no puedo evitar fijarme en los suyos, y posar mis manos en su cadera. Las suyas han viajado una hasta mi nuca, y la otra a mi mejilla; acercándonos cada vez más hasta que nos miramos una última vez a los ojos y nos fundimos en un beso lento y suave. Un beso lleno de palabras no dichas, pero que no hace falta decirlas, porque no hay señal que diga "quiero algo contigo" más clara.

...

Feliz Navidad ;)