Autor Original: pikaace
ID: 2858667
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Capitulo 8: Al fin en casa
"¡Alfred!" gritaron los gatitos mientras corrían hacia Alfred.
Los ojos de Alfred se abrieron mucho al reconocer a los gatos corriendo hacia él "¿Los micro gatos? ¿Qué estáis haciendo aquí?" preguntó. Entonces vio venir a Britain hacia él "¿Britain también? ¿Qué está pasando?" preguntó.
América y los gatos callejeros parecían bastante confundidos con todo esto. ¿Cómo es que Alfred conocía a Britain y los gatitos? "Uh… ¿Britain? ¿Conoces a Alfred?" preguntó América.
"Si, le lleva el correo a nuestro dueño, Arthur, todos los días" respondió Britain "¿Cómo es que le conoces?" preguntó.
"Es mi dueño" respondió América.
"¡¿Dueño?!" exclamaron Britain y los gatitos con sorpresa. Entonces Britain recordó que Alfred mencionó que tenía un gato. Recordaba que fue el día antes de que fuesen secuestrados:
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~ Flashback ~
"Bueno, creo que tengo algo por los gatos. La verdad es que tengo uno" dijo Alfred.
Los ojos de Arthur se abrieron ligeramente "¿De verdad? Bueno, quizás algún día debas traerlo contigo. Estoy seguro de que a Britain y a los gatitos no les importaría un nuevo compañero de juegos" sugirió pero Alfred resopló "¿Mi gato? No puede ser. Es un vagabundo. Solamente vuelve por las noches de Dios sabe dónde. Es una especie de solitario"
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"¡Así que tú eres el gato del que hablaba Alfred!" dijo Wy mientras que para ella y sus hermanos todo tenía sentido.
Alfred (el cual no podía entender una palabra de esto, por cierto) se dio cuenta de cómo América y Britain parecían conocerse el uno al otro "¿Le conoces, América?" preguntó Alfred.
América maulló y se frotó contra Britain para mostrar que era un amigo. Alfred sonrió "¿Los encontraste y los trajiste aquí?" preguntó Alfred y América asintió y los gatitos maullaron felizmente.
"¡Ese es mi heroico gato!" dijo Alfred acariciando a América "No os preocupéis. Os llevaré a casa a primera hora de la mañana. Arthur ha estado muy preocupado por vosotros" dijo Alfred.
Britain y los gatitos pasaron a tener expresiones sombrías, pero Alfred los acarició para tranquilizarlos "Al menos ahora puedo dormir sabiendo que Arthur no estará preocupado durante mucho más. Es mejor que durmáis algo, es súper tarde" dijo.
Los gatos sonrieron mientras Alfred salía para prepararse para dormir. Todos los gatos se despidieron de Prusia y la banda, mientras que América llevaba a Britain y los gatitos a la habitación de invitados dónde solía dormir. Britain acostó a los gatitos que se durmieron al momento, cansado por el largo viaje y la noche de jazz.
Britain saltó sobre el alfeizar de la ventaba mientras América observaba a los gatitos dormir "Están apagados como las luces" dijo.
"Apenas podían mantener los ojos abiertos. Han tenido un día muy agotador" Britain concordó mientras seguía a América a la azotea donde un la luna llena estaba brillando sobre la ciudad "¿Sabes? No esperaba que tus amigos fuesen tan educados. Sobre todo con gatos como yo y los niños" dijo Britain.
América asintió "Si, quizás parezca rudos pero tienen grandes corazones. Siempre están aquí cuando les necesitas" dijo.
'Igual que tú estabas ahí cuando te necesitábamos' pensó Britain y suspiró "Escucha… Nunca te he agradecido realmente por todo lo que has hecho por nosotros" dijo y se sentó. América le miró mientras continuaba "Por ayudarnos a llegar a casa, por cuidar de los niños…" Britain se sonrojó y alejó la mirada "Por ayudarme en el puente… sinceramente, no sé qué habríamos hecho si no hubieses aparecido… así que gracias" dijo.
América sonrió suavemente "Vamos, no fue nada. Un héroe siempre ayuda a los gatos inocentes que lo necesitan" dijo.
Los ojos de los gatos se encontraron y los ojos de América se ampliaron "Wow…" dejó salir el aire "Tus ojos… son como esmeraldas" dijo. Britain se sonrojó más mientras miraba los ojos azul zafiro como el cielo sin fin de América.
América se sentía a su lado y cambió de tema "¿Sabes? Alfred habla mucho sobre un chico llamado Arthur. ¿Quién habría pensado que era tu propietario?" dijo.
"Creo que fue solo suerte que resultases ser el gato de Alfred. Me siento muy tranquilo por ver a alguien que conocemos" dijo Britain "¿Crees que nos veremos de nuevo?" preguntó.
América se encogió de hombros "No sé. Normalmente me encuentro como en casa al aire libre… pero realmente estoy empezando a sentirme unido a esos niños…y a ti" dijo.
Britain bajó un poco la cabeza "Debo admitir que cuando te conocimos, pensé que no ibas a ser más que problemas… Pensaba que los gatos callejeros no eran nada más que eso…pero viendo ahora cuanto nos has ayudado y cómo te aman los niños… veo lo equivocado que estaba, ahora… encuentro el ir a casa bastante difícil" dijo.
"¿Sabes? No tienes que volver. Quiero decir, eres solo la mascota de Arthur, ¿no?" preguntó América y los ojos de Britain se abrieron ampliamente "¡Por supuesto que no! ¡Nosotros significamos mucho más para él que solo eso!" dijo Britain con enfado, antes de calmarse "Lo siento, América, pero simplemente tenemos que ir a casa mañana" dijo el gato con tristeza.
Las colas de América y Britain se enredaron lentamente la una con la otra "Si, bueno, creo que lo sabes mejor, pero realmente voy a extrañar a esos niños…y sobre todo voy a extrañarte" dijo América con tristeza.
Los dos gatos se sentaron juntos con las colas enredadas durante un tiempo, hasta que se dieron las buenas noches y se dirigieron a la cama, donde los gatitos estaban profundamente dormidos. Mientras América empezaba a caer dormido al lado de Britain, frunció el ceño ligeramente. En honor a la verdad, no quería que Britain y los niños fuesen a casa. Incluso si podía visitarles, no sería lo mismo. Sabía que Britain jamás dejaría a Arthur, y América nunca podría apartarse de Alfred.
Con el corazón cargado con las decisiones, América se quedó profundamente dormido. Su último pensamiento fue el color de los ojos de Britain.
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A la mañana siguiente, los gatos despertaron con el olor de la leche caliente siendo hervida. Entraron en la cocina mientras Alfred dejaba cinco tazones de leche para ellos. Después del desayuno, Alfred se puso el abrigo, sombrero y la bolsa de correo y salió con los gatos siguiéndole. Alfred intentó hacer las entregas antes de la casa de Arthur tan rápidamente como pudo para que los gatos llegasen a casa.
Después de un ato, llegaron al vecindario de Arthur y estaban frente a su puerta "Este es un buen lugar" dijo América "¿De verdad vivís aquí?"
Britain asintió "Si, es bueno estar de vuelta" dijo.
Alfred dio un vistazo a los gatitos mientras llamaba a la puerta "¡Hey, Artie! ¡El correo está aquí!" llamó.
"¡Adelante Alfred!" respondió una voz conocida pero tensa. Ni siquiera corrigió a Alfred por llamarlo Artir. Debía de estar mucho más molesto que antes. Alfred entreabrió la puerta y asomó la cabeza para ver a un Arthur despeinado ir hacia él. Sus ojos estaban enrojecidos de nuevo y tenía ojeras bajo los ojos. ¿Había estado despierto toda la noche llorando?
Alfred sonrió a pesar de que la apariencia de Arthur hacía que su corazón se estrechase "Tengo una pequeña sorpresa para ti" dijo. Abrió la puerta al completo para mostrar a Britain y los gatitos.
Los ojos de Arthur se abrieron ampliamente con incredulidad antes de llenarse de felicidad "¡Britain! ¡Gatitos!" gritó. Los gatos corrieron mientras Arthur caía de rodillas y les abrazaba, besándoles con lágrimas de pura alegría saliendo de sus ojos. América y Alfred entraron y sonrieron por la visión antes de que Alfred se arrodillase en frente de él.
"¿Dónde les encontraste?" preguntó Arthur.
"No sé dónde estaban, simplemente aparecieron anoche en mi apartamento" dijo Alfred mientras colocaba una mano en la cabeza de América "Mi gato, América, les trajo. ¡Está volviéndose un héroe real como yo!" dijo.
Arthur sonrió y acarició al nuevo gato "Así que este es el famoso solitario del que me hablaste, América" dijo y América ronroneó, feliz de saber que era conocido.
Sonrió a Alfred "Gracias por traerles de vuelta" dijo y miró al gato "Y gracias por encontrarles, América"
Alfred sonrió y se quitó el sombrero "Sin problemas, Artie. Es lo que hacen los héroes" dijo y América maulló de acuerdo. Mientras tanto, oculto al final del pasillo, Scott apretó los puños. Se coló por las escaleras y subió a su habitación donde sacó su pistola y salió fuera con unas pocas más. Iba a tener que encargarse de Arthur y de los gatos a la vez.
Spain observaba toda la reunión que tenía lugar con una gran sonrisa "Gracias a dios, ¡están a salvo! Debería decírselo a Bella, ¡estará tan feliz!" dijo y corrió hacia el establo.
Estaba a mitad de camino cuando vio a Scott ir hacia la nave de suministros donde guardaban las herramientas y materiales. Se dio cuenta de que el hombre parecía bastante enfadado así que le siguió para ver qué pasaba.
Scott entró al cobertizo murmurando para sí mismo "No puedo creerlo… dejas unos gatos domésticos fuera de la ciudad y, de algún modo, ¿encuentran el camino de vuelta? ¡Simplemente debería haberlos matad a ellos y a Arthur esa noche!" echaba humo mientras metía un par de rollos de cuerda en un gran saco del tamaño de una persona y cogía otras más pequeños también "Bueno, no importa ahora. La herencia de Walter será mía antes de que termine el día"
Los ojos de Spain se abrieron con horror. ¡Así que Scott estuvo detrás del secuestro todo el tiempo! Siguió a Scott de vuelta a la casa y a su oficina donde rápidamente escribió una carta a Roderich sobre la muerte 'accidental' de Arthur. Por la fecha que puso, planeaba enviarla mañana. ¡Spain sabía que tenía que advertir a Britain y a los gatitos antes de que fuese demasiado tarde!
