CAPITULO 8:
El tiempo pasaba y sin darse cuenta medio año se fue volando, paso, y ahora eran alumnos de segundo, Len había formado un banda y tenían conciertos de vez en cuanto en algunos locales hasta una que otra agencia quiso reclutarlos en especial a Len pero ninguno del grupo quería ser conocido ya que para ellos solo era un hobby que los sacaba de su mundo además que algunas veces Mikuo lo ayudaba con el bajo.
Lo de Mikuo era los libros, le gustaba más estar en la biblioteca escribiendo sus obras, ya habían publicado algunas de ellas pero por el momento tampoco quería debutar como escritor era lo que pensaba.
Mientras que Rin se esforzaba en los deportes, era siempre pedida por todos los clubes deportivos y hasta querían que fuera su entrenadora o presidenta pero ella se negaba, en cuanto a Miku, ella se concentraba en sus estudios, este año querían postularla para presidenta pero también se negaba.
Ya que para los cuatro había algo mucho más importante, y era pasar más tiempo juntos, disfrutando su día a día.
En clases…
-Miku Soma por favor preséntate en el comité estudiantil después de clases! –
Era un miembro del comité estudiantil.
-Ya dije que no iré, no me interesa – dijo Miku ya harta de contestar las mismas palabras una y otra vez
-Por favor! – no se iba a rendir
En eso Mikuo apareció y se la abrazo.
-Lo siento pero Miku tiene una cita conmigo después de clase – dijo con una sonrisa
-Eh?! –
-Verdad Miku? –
-Si… -
El chico del comité estudiantil se fue corriendo.
-Ya déjense de cursilería que asustan a todos – dijo Rin sentada sobre las piernas de Len
-Mírate antes de decir esas cosas – dijo Miku
-Lo siento – Mikuo si se disculpo
-Se están volviendo más pesados que antes – Len estaba leyendo una revista de música
-Si – Miku suspiro
-Mikuo tampoco se queda atrás – rio Len
-No me lo recuerdes, estoy llegando a mi límite los de la editorial son el diablo encarnado, tengo más de 20 mensajes por día – hasta tenía que apagar el celular
-Y que me digas apareció otra agencia para promocionar a la banda –
Seguían lamentando sus tristes vidas siendo presionados por otro cuando Rin iba a decir algo su celular sonó.
-Lo siento chicos los dejo un momento – Rin salió del salón al ver el numero
-Sera algo importante? –
-Eso me pregunto –
Miku se quedó viendo a Rin como conversaba con alguien, por sus expresiones parecía algo molesta así que cuando termino fue hasta ella.
-Quién era? –
-No importa –
-Dime – su expresión cambio a una seria
-Vale… es el abuelo… - no podía esconderlo para siempre
-El abuelo? Pero que quiere ahora? – esto no era nada bueno
-Lo de siempre –
-No sé cansa de eso? Aunque ya ha pasado un año desde que lo vimos –
-Si… pero no pienso volver así deje de darnos dinero –
-Yo tampoco –
Terminaron su plática y entraron al salón ya que el profesor había llegado.
Len y Mikuo se preguntaban de qué habían conversado, no era la primera vez que alguna de ellas recibía una llamada y terminaban conversando de algo alejadas de ellos como si no quisiera que supieran quisieron preguntar muchas veces pero aunque querían saberlo algo les decía que por el momento este asunto no se podía tratar, lo mejor era que conversaran ambos.
Terminaron las clases y cada uno se fue a sus respectivas actividades.
Len se fue a ensayar con la banda y Rin a un club que había pedido su ayuda, Mikuo y Miku se fueron a la biblioteca a estudiar un poco.
Sus relaciones se habían mantenido todo ese tiempo, de vez en cuando había alguien que quería que rompieran pero nunca funcionaba el lazo que formaron era demasiado fuerte.
-Ya terminaste con tus deberes? – pregunto Mikuo cerrando un libro
-Si – guardaba sus cuadernos
-Vamos a comprar algo para que cocinemos juntos? Seguro ambos rubios se alegraran – propuso Mikuo
-Sera una buena idea –
Como todos los días desde que empezaron a salir se tomaron de las manos y se iban por las calles a casa recibiendo miles de miradas que podían esperar de dos jóvenes enamorados con lo apuestos que eran. Chicas envidiaban a Miku y chicos envidiaban a Mikuo.
En la salida del instituto Len esperaba a Rin mientras escuchaba su reproductor de música con sus audífonos.
-Lo siento te hice esperar? – Rin apareció con una sonrisa
-No, yo también acabo de llegar – se quitó los audífonos
-Que escuchabas? –
-Lo de siempre, las prácticas y una que otra música de otras bandas –
-Yo también quisiera escuchar tus bandas favoritas –
-Te las pasare cuando quieras – se acomodó su mochila – nos vamos –
-Si! – tomo su mano
Las cosas entre los cuatro iban de maravilla siempre la pasaban divertido estando los cuatro o los dos o con sus compañeros de escuela, todo estaba tranquilo, pero siempre había algunas ocasiones que Rin y Miku se sentían inestables con su cuerpo.
El deseo de sentir algo por todo el cuerpo las atormentaba cada vez más, cada noche. Ya había pasado mucho tiempo desde que ellas no habían tenido relaciones con algún hombre y cuando pensaban en hacerlo con Len o Mikuo el miedo se apoderaba de sus cuerpos, de que ellos descubrieran sus verdaderos "yo".
-Me acaba de mandar un mensaje Miku… dice que vayamos a tú departamento que han hecho una cena riquísima – aviso Rin
-En serio súper! –
Llegaron y como decía el mensaje ambos ya estaban a punto de terminar de cocinar.
-Bienvenidos – dijo Miku
-Ya está la cenas? – pregunto Rin dejando su mochila en el sofá
-Ya estará en un momento – Mikuo probaba la comida
-Voy a irme a cambiar – Len se fue a su habitación
Cenaban juntos de vez en cuando sea en casa de los chicos o de las chicas, durante la cena siempre conversaban de lo que les había pasado y se quejaban de las insistencias de todos, luego Rin y Len recogían los cubiertos y lo lavaban juntos.
Se podía observar una paz muy tranquila y acogedora, ambas chicas deseaba que durara para siempre.
En el departamento de las chicas
-Hoy día fue divertido –
-Si… -
Estaban cambiándose cuando sonó el teléfono de la casa. Miku fue a contestar y se quedó muda cuando escucho la voz de quien hablaba.
-Miku-chan abre la puerta o la tirare abajo –
Miku no se lo pensó dos veces y se fue corriendo a abrir la puerta y Rin salió de su habitación sintiendo como Miku corría.
-Miku que pasa? –
Al estar abierta la puerta los ojos de Rin se abrieron más grandes de los que ya tenía solo con ver a las dos personas que entraban.
Eran dos chicos muy guapos. Uno de cabello largo hasta la cintura y el otro con el cabello cortó.
-Pero que… qué hacen aquí?! Kaito, Gakupo! – Rin exigía una respuesta y una respuesta ahora
-Rin-chan cuanto tiempo, creo que ha pasado un año, no? – dijo Gakupo con una sonrisa picara
-Buenas noches Rin-sama – dijo Kaito con una expresión monótona
-Por qué abriste Miku?! –
-Dijeron que iban a romper la puerta si no les abríamos… -
-Che – chasqueo los dientes – no me importa, váyanse ahora! –
Iba a botarlos pero sin darse cuenta Gakupo la sujeto cargándola entre sus brazos y se la llevo a la sala aun si era empujado y mordido para que la soltara, Kaito cerró la puerta y Miku camino hasta la sala.
Se sentaron y empezaron a conversar.
-Ya me dejaste otra marca Rin-chan – dijo Gakupo viendo la mordida de su brazo
-El abuelo les dijo que vinieran, verdad?! – Rin estaba muy molesta
-Así es… dice que no quieren volver a la mansión – contesto Kaito
-Y que les importa si volvemos o no, es nuestro asunto, váyanse! –
-No podemos hacer eso gatita linda, recuerden que son las únicas mujeres de la familia Soma –
-Eso lo sabemos, pero de igual manera que hacen aquí? El abuelo que planea? – Miku empezaba a molestarse también
-No lo sabemos solo nos dijo que viniéramos a verlas… y ha saciar ese deseo – de nuevo contesto Kaito
-No lo necesitamos – bajo la mirada
-No sé hagan chicas, hace cuánto? Un mes? Dos? –
-No le importa! Lárguense! – Rin se levantó
Rin estaba muy furiosa, no quería estar ni un momento más con ellos, ya que sabía que esto no terminaría en nada bueno si se quedaban.
Fue cuando Miku se dio cuenta de la sonrisa descarada de Gakupo y se levantó y cogió de la cintura a Rin.
-Qué planeas? –
-Sabes bien… -
-No –
Se la llevo a la fuerza a su habitación, Miku quiso ayudarla pero Kaito la detuvo.
-Lo siento pero estas también son órdenes – la sujeto de la mano
-Suéltame – el cuerpo de Miku empezaba a temblar
-No lo hare –
Se acercó más al cuerpo de Miku y la empezó a tocar, su tacto hacia que ella se estremeciera y a la vez sintiera repugnancia.
-Suéltame… déjame… - seguía temblando
Kaito bajaba sus labios por la curva del cuello de Miku haciendo a un lado sus largos cabellos y con las manos la acariciaba por todo el cuerpo, se la cargo modo princesa y se la llevo a su habitación, Miku estaba temblando pero su cuerpo no respondía a sus órdenes, ya era más de medio año desde que sentía esa sensación por todo el cuerpo.
El sentir los besos de Kaito por su cuello la excitaban demasiado.
Él era también parte de la familia Soma pero no estaba relacionado sanguíneamente ya que el abuelo fue quien lo trajo un día.
Lo recordaba muy bien ese día fue la lluvia caía y ella estaba en su habitación sentada en el suelo leyendo algunos libros cuando su abuelo entro con un niño de cabellos azules a su habitación y le dijo…
"Él será tu nuevo acompañante así que has lo que quieras con él"
Eso fue lo único que le dijo y se retiró, ella aún tenía cinco año y él tenía siete años, durante un año completo tuvieron una relación como si fueran los mejores amigos pero todo cambio cuando cumplía los seis años, Kaito comenzó a comportarse distinto y sucedió lo que cambio todo mi mundo, fue la primera vez que besaban y sentía el tacto de un chico por todo su cuerpo… y también fue la primera vez en acostarme con alguien, tuvo mucho miedo después de ese acto pero desde ese día empeoraron las cosas y seguidamente se acostaba con Kaito, en ese momento - no sabía que lo que hacíamos estaba mal – pero su cuerpo se acostumbro al pasar el tiempo y lo terrible fue cuando cumplió los ocho años, un hombre que no conocía apareció en su habitación y se aprovechó de ella cuando Kaito no estuvo, la repugnancia después de ser abusada por aquel hombre duro durante un mes y de ahí el abuelo vino a verla y le dijo…
"Tú naciste para dar placer a los hombres de la familia Soma y dar a luz al heredero de la familia Soma, solo para eso naciste"
Esas palabras quedaron grabadas en mis memorias, mi mundo se había desmoronado y ya no quería vivir si ese era mi motivo de vivir pero fue cuando conocí a Rin, ella también había pasado por lo mismo que yo, pero creo que peor… fuimos forzadas a acostarnos con muchos hombres aun siendo unas niñas pero por alguna razón no quedábamos embarazadas, el abuelo se hacía más viejo al pasar del tiempo y esa fue nuestra carta de triunfa, Rin persuadió al abuelo y nos dejó ir, no sé hasta ahora que trato había hecho con el abuelo pero por eso hicimos una promesa… "No nos enamoremos"
Para olvidar todo eso Rin y yo cambiamos completamente, quisimos sonreír pero no pudimos hacerlo verdaderamente. Así que no nos quedó de otra que fingir y tratar de cambiar. Aunque había un problema más… nuestros cuerpos… ellos ya se habían acostumbrado al sexo y no podíamos vivir sin hacerlo.
-Qué estás pensando? – Kaito se iba quitando la polera
