CAPITULO VIII
PROPUESTA EXTRAÑA
El comandante Andrew volvió al edificio que albergaba el escuadrón especial SWAT, en aquel precinto… con la conversación que había escuchado aun rondándole la cabeza… en ese momento uno de sus oficiales se acerca, un guapo pelicastaño claro casi rubio, con un cuerpo tan atlético como el de su jefe… era el teniente Archibald Cornwell.
-¿Consiguió lo que quería, jefe?
-Mas o menos… aun estamos en el estira y afloja. Ya eligieron al equipo de telefonistas que tendremos…a la teniente Ewing no le gustó mucho el arreglo… porque le estamos birlando a sus mejores unidades… pero, qué remedio.
-¿Sabe quiénes son?
-Viene la chica que te encanta ver…Esmeralda Estefanía Saavedra
-¡Bien! Al menos tendré oportunidad de acercarme… esa morenaza me encanta… ¿y usted?
-Mi interés es Adelina… por lo que te comenté cuando nos reunimos con Mc Murphy… que también tiene interés en Esmeralda creo que es la primera hermana…
-Siempre los jefes me ganan la mano. ¿Qué logró en limpio?
-Bueno- dijo sentándose en la silla presidencial que tenía en el despacho…a ella no le agrado mucho el arreglo… y hasta me confrontó. No sabía que tenía ese temperamento, pero bien, así me gustan. Me dio a entender que a ella no le interesaba para nada mi cuñado… que no quería ser una más en la larga lista de conquistas que él tenía,
-¿Lo confrontó?- dijo el hombre con gesto incrédulo- Me hubiera gustado verla.
-Créeme, es sincera, sabe enfrentar las cosas y llamarlas por su nombre… valiente para decir lo que piensa y siente. Y sobre todo, piensa que tengo una larga fila de mujeres…- río- que querrían ser algo más que una amiga en mi vida… si supiera…
-No se subestime, jefe… usted tortura corazones femeninos, solo que usted los espanta, siendo tan serio y tan formal. Y si no, pregunte, cuando sube a Contabilidad a buscar los cheques quincenales, como lo miran las chicas…
-No me he dado cuenta, francamente… pero si tú lo dices, hay que creerte. No, aunque mi hermana Pauna hubiese querido que yo entrara a esa jaula de víboras que es Hollywood, por que según ella tengo estampa de artista de cine, lo mío era la Ley y el orden. Por algo fui miembro de Fuerzas Especiales… No, el cine no es mi fuerte, aunque me gusten las películas que tengan algún mensaje… no cualquier rollo comercial venido a menos. Una película que, además de entretenerme me enseñe algo. Además hay algo, que puedo capitalizar en mi favor… le gusto, aunque ella no se lo admita.
-Por algo se empieza, jefe… cualquier cosa es buena por rescatarla de ese Casanova trasnochado que es su cuñado.
-Yo rescato a Adelina de esas garras, así tenga que usar todos mis métodos… si lo que le pedí al Comisionado, se da, hare lo que tenga que hacer para que me haga caso… ella no va a ser para él, como tantas otras que ha dejado engañadas… esta es mía.
ENTRETANTO… EN LA MANSION ANDREW BROWER…
El teléfono que está en la sala de jacuzzis, suena… allí se encuentra Anthony, días después de haber finalizado la filmación de la película CONSTANTINOPLA…
-Oigo.
-Hola, mi amor… acabo de llegar de Inglaterra… -se dejo escuchar una sensual voz de mujer… que él reconoció… era Eliza Legan.
-Hola… ¿cómo fue tu viaje?
-Maravilloso, he regresado renovada… lista para volver a empezar a buscar una nueva película… ¿y tú, me imagino que aburrido, con la insípida de Rosemary…?
-Si… por cierto, ella está ahora mismo de viaje por las Bahamas… por qué no vienes a hacerme compañía…
-Iré en cinco minutos… ¿te parece bien?
-Te estaré esperando…
Al cerrar el teléfono, el se arrellano mas dentro del redondel de espuma… y evoco la última vez que estuvo con ella… era desinhibida sexualmente hablando, tal como a él le agradaba…
ENTRETANTO EN THREE ACRES…
Tom Stevens llego a la barriada para ver la escena del crimen de los Brownlow… reviso toda la escena… las paredes aun estaban salpicadas de sangre…y fue a las habitaciones…
-Algo han pasado por alto… pero… ¿qué?
De repente vio unos papeles en el suelo… una foto de una mujer en avanzado estado de embarazo… por decirlo así, de una adolescente…y un contrato… lo había firmado una M. Stone y un doctor L. Logan.
-Esto puede ser la clave de todo… -dijo tomando un par de guantes...
Recogió otros papeles, reviso los escritorios y en el del señor Brownlow, encontró una carpeta con varios cheques y estados de cuenta del banco… eran por cantidades sumamente fuertes…
-Esto también puede servir… -dijo metiendo aquella carpeta en un sobre plástico… cuidando de no dañar la evidencia…
Y se dirigió a hablar con los vecinos… todos coincidían, era violento, cruel, y malvado sobre todo con los más indefensos…
-No hablaba con nadie… siempre parecía estar enojado…
-Lo sacaron de varias escuelas, por fomentar riñas… y por molestar a los más pequeños… incluso casi le saco un ojo a un niño más chico que él…
-Armaba unos berrinches cuando no le daban algo o no le dejaban hacer lo que él quería, ya más grande, rompía lo que encontrara, vidrios, sillas, lo que fuera, era muy violento e irritable.
Con las declaraciones de los vecinos… Tom regresó para darle los informes a Terry.
-Y eso fue lo que me dijeron…
-Bueno… hay que continuar… este hombre debe estar en alguna parte… no puede habérselo tragado la tierra…
Terry se acercó a la ventana… "Esta ciudad no es tan grande para que te pierdas en el tumulto de gente… en algún momento tendrás que salir de tu escondite… y te voy a estar esperando"
EN LA HABITACION DEL MOTEL… TODD SE MEDIA LA ROPA DEL REVERENDO… COMO AMBOS TENIAN LA MISMA CONTEXTURA FISICA, LE QUEDABA A LA PERFECCION… Y DEJO TODOS SUS DOCUMENTOS VERDADEROS EN LA HABITACION… Y LA ROPA ENSANGRENTADA FUE INCINERADA… EN EL INCINERADOR DE BASURA… SOLO QUE HUBO ALGO QUE SE LE QUEDO OLVIDADO…
En el fondo de la bolsa que dejo abandonada había un suéter manchado de sangre…de sus padres y otra pieza que estaba manchada de sangre del reverendo asesinado.
Al terminar de asearse… salió de la habitación y como había pagado adelantado… se dirigió a la venta de autos usados… allí compro un Nissan del año noventa… y pago con el efectivo que encontró en la cartera del reverendo, todo lo demás lo tiro al cesto de la basura…
-No será difícil llegar a Hollywood, cuando esté allá veré como me las arreglo… estoy cerca de mi venganza…
Y así era… pero las pistas serian tan evidentes...que solo era cuestión de tiempo… los documentos serian hallados por los investigadores…
EN LA MANSION ANDREW BROWER… UNA ESCENA MUY EROTICA SE ESTABA DANDO… EN ESE MOMENTO UNA MUJER PELIRROJA ENTRABA A LA MANSION POR LA PUERTA TRASERA… ANTHONY LE HABIA DADO EL DIA LIBRE A LOS EMPLEADOS, POR ESO LA MANSION ESTABA SOLA.
La mujer llegó y fue directamente donde estaba Anthony… que estaba dentro del jacuzzi…
-Hola… mi amor…
El abrió los ojos y vio a Eliza… un beso sensual y apasionado cubrió su boca… luego, la mujer se quito el costoso abrigo de pieles que llevaba, debajo estaba completamente desnuda… una sonrisa de lascivia y complacencia se dibujo en el masculino rostro…
ENTRETANTO… EN LA UNIVERSIDAD CATOLICA…
Adelina había pasado mala noche, desde su entrevista con el comandante Andrew…
-No dormiste anoche…no me digas que el "galán del equipo SWAT te robo el sueño…"
-No inventes… Esmeralda… no estoy para bromas.
-No me dijiste que fue lo que hablaron.
-Me dijo del interés que tiene su cuñado por mí y le dije que no me interesaba… que para ser una más en la fila de sus conquistas prefería mi soledad… que mi corazón y mi cuerpo no estaban en venta… y que el que lo quisiera, tendría que ganarlo primero. Y me toco escuchar algo, que de ser verdad, me da hasta miedo.
-¿Y eso?
-Por que me dijo que su interés en mi no es solo prevenirme de su cuñado, sino… conquistar mi corazón.
-Ya sabía yo que nadie da el tabaco sin ir por las pavesas… -dijo una chica colombiana que trabajaba con ellas.
-Pues sí, Claudia María. El comandante Andrew también anda tras mis huesos… y me da miedo, porque es demasiado macho para que yo pueda manejarlo… a los otros los he tenido a raya, pero a este… me temo que o le digo que si, y me atengo a lo que pueda suceder o me voy huyendo antes de que cuente tres.
-Y tu idea no es huir, bien lo sé, tu enfrentas las cosas…- comento Isis Alejandra.
-No se actuar de otro modo, así me enseño mi madre y Maryland, a encarar la vida de frente… sin miedo.
-¿Y si fuera sincero?
-Mira, es un hombre con el que cualquier jovencita soñaría, guapo, maduro, con experiencia, con dinero… sofisticado… sexy… tentador para quien no ha visto mucho mundo… el que sea o no sincero… eso está en él.
-Lo trataste muy ruda ayer, a la salida de la oficina del comisionado.
-Quería que supiera a qué atenerse conmigo…
-No parece intimidado… Adelina, estás jugando un juego peligroso, el comandante Andrew no es precisamente un chiquillo con el que puedas jugar…
-No pienso jugar con él… bien sé que me lleva varios años….No es hombre con el que se pueda jugar…
-Y yo que creía que tenía problemas… tu sabes que a mi Mc Murphy me puso el ojo desde que llegué.
-Así es… y Yari, que cada día está más triste... lo del tal Miller le dio duro…
-Ese tipo y el playboy Brower están parejos… todas querían acostarse con él… Yaricris es demasiado mujer para él… al menos, eso pienso yo- dijo Adelina- Cuando salimos de Pensacola, estaban en el juicio por la muerte de Jerry Neville… que andaba con la tal Helen Ainsley… No creas que esa mujer no le dio risa saber que Yari estaba enamorada de su… marido… por no decir otra palabra más fea.
-Yari siempre fue muy intensa… ojala vuelva a sonreír… Me preocupa verla tan triste…
-Por ahí le oí decir que piensa averiguar si…hay vacantes para ir al aspirantado de las Hijas de María Auxiliadora… o sea, en español, quiere tomar los hábitos…
-Entonces lo de Miller le dio más duro, de lo que pensé…-dijo Adelina…
-Exactamente… Yari no es para esa vida… ella no tiene vocación para ser monja… definitivamente, todos los hombres son iguales.- dijo Adelina con gesto de desdén y rebeldía…
Pero, se engañaba… al recordar los azules ojos y la sonrisa seductora del comandante, no podía evitar sentir un metálico estremecimiento en todo su cuerpo…
ESA NOCHE EN EL BAR CERCANO AL PRECINTO…
Estaban reunidos en un bar de Marina del Rey, cercano al precinto policiaco, Frank, Charlie, Mark y Paul tomándose un par de tragos. El tema obligado, las chicas que ingresarían al grupo.
-Esa que llegó con Maryland es un boccato di cardinale, Frank.
-Es más linda que tu exesposa. Pero, tiene una expresión tan amarga en los ojos.
-No creas que no lo noté. –dijo Paul sorbiendo un trago de whisky en las rocas. –Kiria tiene la misma característica.
-Yo lo noté también, -dijo Gunzer bebiendo un daiquirí. –Isis tiene el tipo de la muchacha rebelde... mejor dicho, es un ángel rebelde... –rió.
-Una rebelde que te mueve el piso... – dijo Mark con mirada pícara.
-No has dicho nada de la tuya, y esperamos tu opinión.
-A pesar de que me gustan los cuerpos voluptuosos, es una diferencia agradable... tiene un cuerpecito delicado y pequeño que no deja de tener su voluptuosidad...
-¿Te gusta?
-Como no me va a gustar. La mujer latina siempre ha tenido una belleza exótica y diferente.
-Recuerden lo que nos dijo Maryland, ya traen el corazón bastante roto, no acabemos nosotros de romperlo más.
-Esmeralda me intriga, tiene algo que no sé definir. Es misteriosa y a pesar de su sencillez tiene algo que me impulsa a conquistar su corazón.-dijo Frank bebiendo un whisky en las rocas.
-Has tenido tus cosas más o menos serias, pero nunca te vi tan interesado. Cuidado y te casas otra vez.
Frank sonrió, pensaba en Esmeralda Emperatriz, tenía la impresión de que esta chica sería importante en su vida. ¿Qué saldría de la unión entre una muchacha llena de resabios, enferma de soledad y hambrienta de cariño y un hombre hastiado de aventuras intrascendentes, sediento de compañía y cariño y dispuesto aponer a sus pies toda su vida? Desde que la vio por primera vez, le había encantado la chica.
En ese momento salían de su turno tres de los olímpicos, Archibald Cornwell, rubio de 1.85 de estatura, ojos azules, ex coronel de la fuerza aérea, era admirado por todo el elemento femenino del precinto, y manejaba sus atractivos como un esclavo a su antojo. Era sumamente experimentado y las pocas conquistas que se le conocían no lo olvidaban así como así.
Pero, ninguno de los tres hombres se imaginaba que sus corazones quedarían prendidos en los ojos de tres de las chicas de Frecuencia Catorce. Con el iban su hermano menor Alistair Cornwell y Drew Carter, un moreno de igual estatura y complexión.
-Primera vez que veo tan preocupado a William.
-También lo he observado. La visita que recibió hace un par de semanas lo tiene preocupadísimo. Maryland Ainsworth es casi la madre de las chicas de A al cuadrado.
- Es una mujer muy guapa, difícilmente pasa inadvertida.
-¿Qué vino a hacer aquí?
-Escuché que ella tenía un grupo de chicas que combatieron duramente a Noriega. Los Cascos Alados, que tenían por misión proteger a los que prestaban ayuda a la Cruzada Civilista desde fuera. Al ocurrir la invasión muchas de ellas perdieron a sus familias. La mayoría de esas muchachas son de extracción humilde y según las malas lenguas, todas son universitarias. Parece que las incluyeron en el programa Acción Afirmativa, de ayuda a las minorías sobre todo a los hispanos.
-Estás muy bien informado, Stear.
-Sí. No sé cuando las traerán, pero sé que eso se dará en cualquier momento. Tendremos una frecuencia de radio independiente de la central de despachos.
-¿Has visto a alguna?
-No, pero dicen que son muy lindas, y bastante sencillas por lo que cuentan los compañeros de los precintos incluidos en el programa de Acción Afirmativa.
-Bueno, si son así, será un placer verlas. –dijo Archie, sonriendo.
-Aunque, dicen que son tabú para aventuras amorosas. Y la mayoría tiene una tristeza en el fondo de los ojos. Como dijo Albert, tendremos que ser médicos, poetas, con vocación de misioneros y que realmente la chica nos guste. Y además estar dispuestos a casarnos, porque de otra forma, no hay trato.
-Eso no será problema, - dijo Stear, ex coronel de la marina. –Ya tengo 34 años y estoy cansado de las aventuras intrascendentes. Y si quiero aspirar a un ascenso dentro de la Policía tengo que casarme, pero no aspiro a casarme con cualquier mujer. Tendría que conocerla bien, ya llevo mis chascos a ese respecto. No deseo más sustos, ni más mujeres en tecnicolor que me hagan berrinchitos por qué no podemos salir si estoy de turno o porque no tengo plata para un caprichito caro.
-Concuerdo contigo en ese aspecto. Yo aspiro también a un ascenso en la fuerza, no pienso ser oficial SWAT toda la vida, además los años pesan. Y en este escuadrón el que no tiene preparación física, se las ve a gatas. Además, si son como dicen los que están incluidos en esos programas, como decía un rey francés, "París bien vale una misa".
-Pero, tendremos que esperar.
Stear Cornwell, Drew Carter, y Archibald Cornwell, habían estado en el ejército norteamericano en sus años juveniles y cosechados rangos y distinciones, retirándose del ejército cuando todavía eran jóvenes. Ya llevaban varios años en SWAT y deseaban sentar cabeza. Aunque cada uno en su tipo, eran muy apuestos, de los tres el que más sobresalía era Archie. Lo que ninguno imaginaba era que el corazón les quedaría enredado en las pestañas de las chicas de la futura Frecuencia Catorce.
En ese momento, en la Ciudadela Salesiana estaban cinco muchachas conversando en la rotonda de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas.
-Ya Maryland tiene trabajo para nosotras. Vamos para el precinto 1250, mejor conocido como el cuartel del escuadrón de Armas y Tácticas.
-Menos mal. La cosa es que tengamos trabajo y no gastemos el fideicomiso que nos dieron.
-Dices bien, María Cristina, nosotras tenemos que cuidar esos fondos, ya que forman parte del capital para tomar la maestría y el postgrado.
-Adelina, no dices nada...
-¿Qué puedo decir? No es que me guste esta opción, pero peor es que nos fleten para Panamá cuando allá no tenemos a nadie.
-¿Qué tal serán ellos?
-Aquí en Los Ángeles no he visto ningún feo. Hasta los chombitos son simpáticos.- respondió Minerva, la morena del grupo.
-¿Y tú qué dices, Cristal?
-No puedo opinar, ya que no los he visto.
-Como quiera que sea, ya Maryland nos buscó trabajo, así que tendremos que estudiar y trabajar.
Adelina, tenía veintiocho años y llevaba varios meses en Los Ángeles, llevaba un pasado de dolores y dirigía el grupo que estaba en la rotonda, estaba en tercer año, o sea en sexto semestre de Derecho, al igual que Esmeralda Emperatriz, y Minerva Melania y Yariela Cristina en segundo año, o sea en quinto semestre. Todas aspiraban a la maestría y el doctorado.
Adelina llevaba dos años y medio en Los Ángeles después de salir de Panamá, habiendo muerto sus familiares en la invasión. Tenía 26 años, y no había sido sino hasta ahora que la asignarían un puesto fijo entre las operadoras del 911, que estaban conectadas al escuadrón de Armas y Tácticas Especiales, mejor conocido como SWAT. La frecuencia que le asignarían a los Olímpicos, sería la Frecuencia 14. Iban a ser cinco operadoras, ella, Esmeralda Emperatriz, Minerva, Yariela Cristina, e Isis Alejandra. Un equipo que daría que hablar en su momento
HOLA: Este es el octavo capítulo del fic LA FUERZA DE LA SANGRE. Para tomatazos, reviews, felicitaciones y demás… escribir a Carla_regina33 . Gracias por leer… IURISANGEL.
