Increíble.

Incluso yo estoy impresionada. ¡He subido un capitulo a tiempo!

La verdad es que ayer ya lo tenía listo, pero tuve unos problemas con la página y no pude subirlo

En fin, espero que les guste.

Los personajes no son míos, son propiedad de Hiro Mashima.

Aclaración:

FLASHBACK- letra cursiva

Pensamientos -"holaaa"

Cambio de lugar o escena- …...

"Sabertooth"

P.O.V Lucy

Ante mi se encontraba el gremio de Sabertooth.

Apenas nos había llevado un par de minutos llegar desde la estación, a pesar de lo mucho que había intentado ralentizar el viaje. Con un último suspiro me enderecé. Por mucho que necesitara entrar al gremio, no iba a darles la satisfacción de mostrarme desesperada o intimidada.

-¿Estás lista?- Preguntó Rogue. Seguro que a estas alturas pensaba que iba a salir corriendo de un momento a otro.

-Por supuesto.- Contesté segura.

-Entonces vamos.

Con una última mirada, Rogue se dispuso a abrir la puerta.

…...

-¡Rogue!

"Genial". Sencillamente mi suerte no podía ser peor. Nada más abrir las puertas, Minerva se había lanzado a los brazos de Rogue hablando de Mavis sabe que cosas. Por culpa del choque, Rogue había retrocedido un par de pasos, consiguiendo que yo cayera al suelo.

-Minerva.- Dijo un inexpresivo Rogue. Parecía ser el único que se había dado cuenta de que estaba en el suelo.

-¿Sí?

-Apártate.-Asustada ante el todo frio de Rogue, Minerva se separó lentamente de él. Este la ignoró, se giró y me tendió la mano para ayudarme a levantarme.

-¿Estás bien?- volvió a preguntar.

-Si.-susurre

-Deja que hable yo. Ellos no saben porqué estas qui, y suelen ponerse agresivos con los extraños.- Habló lo suficientemente bajo para que solo le escuchara yo.

Simplemente asentí. No era capaz de articular ninguna palabra. Rogue se había dado la vuelta e forma que su cuerpo me tapaba. Aún no sabían quien era, pero solo era cuestión de tiempo que lo descubrieran.

Dando un último apretón a nuestras manos unidas, Rogue se giro permitiendo que todos pudieran observarme. La reacción no se hizo de esperar.

-¿¡Qué hace esa estúpida hada aquí!?- Grito Minerva.

Sin poder evitarlo me acerqué un poco más a Rogue. El recuerdo de lo sucedido en los Juegos Mágicos aún estaba fresco y no podía evitar intimidarme ante la mujer que casi me mata. Su mirada pareció taladrándome en cuanto me acerque a Rogue, logrando que comenzara a temblar.

El ceño de Rogue se fue frunciendo conforme aumentaba el sonido y la cantidad de murmullos. Definitivamente había sido una mala idea venir. Estaba calculando la posibilidad de salir de allí sin ser vista cuando la voz de Rogue me detuvo.

-Basta.- Esa simple palabra bastó para que todos en el salón guardaran silencio. Esta dragón no dejaba de asombrarme. Incluso en esta situación conseguía sonar totalmente calmado.

-Pero Rogue-kun... Esa es la estúpida hadita compañera de Salamander, la de los juegos Mágicos. No deberías perder el tiempo con ella.- Dijo Minerva al tiempo que acariciaba el brazo de Rogue.

-Yo decido con quien paso o no Minerva.- Le contestó fríamente. -Ahora si no te importa, aparta de mi camino.- Realmente, Rogue daba miedo cuando se enfadaba.

Sin esperar a que Minerva le contestara, Rogue se sacudió el brazo de la morena antes de encaminarse al piso superior.

Recorrimos todo el camino envueltos en el más absolutos de los silencios. Parecía que los magos de Sabelotodo no estaban acostumbrados a que Rogue defendiera a alguien. Una calidez se extendió por todo mi cuerpo al pensar que Rogue me trataba de forma especial. Sin pensarlo comencé a sonreír suavemente.

Una vez que atravesamos la sala principal del gremio y subimos las escaleras Rogue soltó mi mano.

-Lo siento.-Dijo sin girarse. Estábamos parados en mitad del pasillo.

-¿Por qué?

-Yo... no lo sé.- Dijo.- Pero no quiero que cambies de opinión sobre entrar al gremio por Minerva. Debería haber esperado a que no estuviera.

Sin poder evitarlo mi sonrisa se amplio.

-No es culpa tuya. Se que al principio me asusté, pero realmente no estaba lista para encontrármela tan pronto.

-Aún así yo...- Parecía realmente arrepentido. "Escomo un cachorito abandonado con hipotermia".Pensé. Simplemente adorable.

-¿Un cachorito con hipotermia?.- Preguntó Rogue confundido.

N-no es n-nada.- respondí rápidamente. Genial. Ahora también pesaba en voz alta.

-Si tu lo dices. Deberíamos darnos prisa e ir a hablar con el maestro.- Dijo Rogue cojiéndome la mano.

-Claro.- Si esto seguía así el rojo sería mi nuevo color natural. "Estúpido Dragón"

…...

Toc, Toc.

-Adelante.

-Maestro- dijo Rogue educadamente.

-¡Oh! Rogue eres tu.- Contestó una voz profunda.- Pasa, pasa.

Lo primero que vi al entrar en el despacho fue la enorme pila de papeles precariamente ubicados en la mesa oficina. La habitación era bastante cálida, con el suelo forrado de madera y las paredes de recubiertas de estanterías repletas de libros. Detrás del escritorio sentado en un enorme sillón rojo se encontraba el Maestro de Sabertooth: Jiemma

-¿Qué hace una hija de Makarov aquí?.- Preguntó bruscamente el maestro.- No necesito que el Consejo de Magos se invente otro motivo para acusarnos.

Rogue abrió la boca para contestarle, pero inesperadamente me adelante.

-Ya no soy un hada.- Afirme con decisión.- Tampoco llevo la marca del gremio.-Continué mientras le mostraba mi mano derecha.

Jiemma abrió los ojos sorprendido. En lugar de la marca rosa de Fairy tail que usualmente llevaba, ahora había una gran herida cicatrizando.

-¿Cómo ocurrió eso?- Preguntó el maestro impactado. Remover la marca de un miembro rara vez producía heridas, ni siquiera era doloroso. Quien la hubiera removido de lugar debía de buscar hacerle daño, sin ninguna duda.

-Me la arrancaron de la piel.- Repuse sin inmutarme. Al fin y al cabo no era lo peor que me habían echo.

-¿Qué?.- susurró Rogue en sock.

-No es posible.- Dijo el maestro igual de turbado que Rogue.- Makarov nunca haría algo así.

-El no se encontraba en el gremio cuando ocurrió.- Dije escuetamente. No quería hablar de eso. Con haberlo vivido una vez había sido suficiente.

-Entiendo.- Dijo Jiemma lentamente. -Después de esto creo saber el motivo por el que estás aquí. Lo que verdaderamente me intriga, es qué hace Rogue aquí.- Señaló el mago.

-Yo le ofrecí entrar al gremio.- Declaró Rogue.

-Vaya.- Dijo el maestro impactado. - No me esperaba esto de ti Rogue.

El susodicho se encogió levemente de hombros como respuesta. ¿Cómo debía de comportarse normalmente Rogue para que todos se sorprendieran de esa forma?. Tal vez si era un emo amargado después de todo...

-Entonces decidido.- dijo Jiemma. Parpadeé confundida por un segundo. "¿Qué?". Parece que me había perdido en mis divagaciones mientras los dos magos hablaban.

-Perdone pero... ¿ Podría repetírmelo?.- Pregunté abochornada. De reojo pude ver como Rogue trataba de contener la risa.

-Ji ji ji.- Rió el maestro.- Decíamos Lucy Heartfilia que tendrías que empezar haciendo misiones cortas para conseguir dinero, ya que necesitaras un piso. A no ser, claro, que prefieras instalarte en los dormitorios del gremio. Personalmente no te lo recomendaría, ya que ahí reside Minerva y podrían producirse altercados.

Espera. ¿Qué?. ¿Acaso el Maestro estaba insinuando lo que ella pensaba?. No era posible, eso significaría que ella...

-¿Puedo unirme al gremio?- Preguntó impactada. Ahora si que Rogue se reía abiertamente de mi.

-Por supuesto Lucy.- Dijo el mago tratando de contener la risa.- Eres una maga fuerte, inteligente y bella. Si a eso le añadimos el echo de que Rogue te ha propuesto para el puesto de maga clase S... Yo diría que la opción esta muy clara.

Impresionada me giré hacia Rogue.- ¿Me has propuesto para ser clase S?.- Con una última mirada divertida se encogió de hombros.

-Con tu poder actual no te será difícil conseguirlo. Aquí no hacemos exámenes para pasar de una clase a otra.- explicó.- Analizamos tu desempeño en las misiones, y si te consideramos preparada te proponemos para el nuevo nivel.

-El inconveniente.- continuó el maestro.- Es que igualmente que puedes obtener un rango más alto, también puedes ser degradada. Eso ayuda a nuestros magos a esforzarse más.- Finalizó el maestro sonriente.

-Increíble.- comentó Lucy. La verdad es que era un sistema muy bien pensado.

-Para terminar, solo queda que te ponga la marca del gremio. ¿Quieres que la ponga otra vez en la mano?.-Preguntó el Maestro.

-No.- Negué seria. Hoy empezaría una nueva vida. No quería que el pasado se interpusiera esta vez.- Me gustaría que la pusiera en el estómago por favor.

-¿ Por qué ahí?.- Preguntó Rogue, curioso.

-En homenaje a una gran amiga.-Sonreí tristemente.

-Bien, ahí voy.- Dijo Jiemma.

…...

-Deberías dejar de sonreír.- Habíamos salido del gremio y caminamos por las calles de Seyrun. Estaba realmente contenta. ¡Sería una maga de clase S!. Aún no me lo creía. Y ahora que había ingresado al gremio, podría pasar más tiempo con Rogue.

-Rogue.- Llame deteniéndome repentinamente.- ¿Dónde se supone que dormiré? Aún no tengo dinero ni casa.

Sonrió enigmáticamente antes de responder.- Conmigo por supuesto.