Disclaimer: Los personajes son la maravillosa Stephenie Meyer, solo yo juego con ellos junto a mi imaginación. La historia si me pertenece.
Summary: El sentimiento de pérdida está latente en la vida de Bella Swan, quien lucha día a día para darle lo mejor a su pequeño hijo siendo la secretaria del solitario y ermitaño Edward Cullen, quien no quiere ni confía en nadie, ¿Será que se necesitarán mutuamente para ser los que eran antes y dejar de lado sus dolorosos pasados?
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Solo necesito a alguien como tú.
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Capítulo 7
POV BELLA
—Thomas vamos a dormir, es muy tarde y mañana tenemos que madrugar —repetí como un disco rayado a mi hijo por… ya ni recuerdo cuantas veces se lo dije.
—Pero quiedo jugad más tiempo con mi auto —refunfuñó sentado en el piso haciendo andar su juguete nuevo.
Mi nuevo jefe —porque eso realmente era ya que no lo reconocía— le regaló a Tommy un auto de juguete de su personaje favorito que, seguro, costaba la mitad de mi sueldo. Estaba muy sorprendida por su gesto hacia Thomas, pero mi pequeño era más que feliz con su coche nuevo.
—Mañana sigues jugando con ese juguete, pero ahora vamos a dormir. —Hizo un puchero—. Ven, esa carita no me convencerá esta vez —sin quitar su tierno puchero, guardó el auto en su caja y vino a la cama junto a mí.
—Pométeme que mañana puedo juegad ota vez. —Dijo serio, colocando los brazos en su pequeña cintura.
—Lo prometo —contesté solemne elevando mi palma derecha al aire con una sonrisa en los labios.
—Mami… —comenzó enderezando su postura solo un poco.
—¿Qué sucede?
—¿Edwad es padecido a mi papi? —preguntó con su dulce voz.
No sabía que responder, me había quedado estática en mi lugar con un fuerte nudo en la garganta.
—¿Por qué preguntas eso?
—Yo no nozco a papi, solo lo vi por las fotos que tienes guadada —agachó su cabecita—. ¿El no me quiede, pod eso se fue?
—Cariño, no digas eso —rápidamente lo abracé y lo resguardé en mis brazos—. El te quiere mucho corazón, solo que nos cuida desde el cielo. ¿Te acuerdas lo que te dije? —pregunté secando las lagrimitas que lograron salir por sus ojitos.
—Que él siempre va a vivid aquí —afirmó llevándose una mano al corazón.
vAsí es Tommy, el siempre va a estar en nuestros corazones —respondí abrazándolo más fuerte y tragándome todas las lagrimas que amenazaban con caer.
Cuando logré que se calmara un poco, le leí un cuento como todas las noches y cayó rendido en poco tiempo. Thomas era un niño muy inteligente para su corta edad y se daba cuenta de todo muy rápido, cuando entendió porque su papa no estaba con nosotros fue un día muy duro para mí.
Flashback
Estábamos en la cocina terminando de cenar, cuando Thomas me hizo la pregunta más difícil para responder.
—Mami… ¿Pod qué yo no tengo un papi? —Preguntó curioso—. Mis amigos del jadín tienen a su papi y yo no.
Este era el momento adecuado para contarle la verdad a Tommy. Rose apretó mi mano dándome aliento y Emmett asintió con la cabeza. Ambos salieron del lugar dejándome sola con mi pequeño.
Saqué a Tommy de su sillita y lo senté en mi regazo. Solté un profundo suspiro y busqué las palabras necesarias para comenzar.
—Amor, tu si tienes un papá. Solo que él no está con nosotros —dije sintiendo como mis lágrimas se agolpaban en mis ojos.
—¿En dónde está? ¿Tabajando? —prosiguió.
—No corazón, él vive en el cielo junto con tus abuelitos —respondí y una lágrima descendió por mi mejilla, sin que pudiera evitarlo.
—No llores mamita —estiró su manito y secó que la solitaria lágrima que cayó—. ¿Entonces si me quiede?
—Por supuesto que sí, el siempre va a estar aquí contigo —coloqué mi mano en su pecho, señalando su corazón.
—Te quiero mucho, mami —dijo abrazándome, enterrando su cabecita entre mi hombro y cabeza.
—Yo te quiero aún más, mi chiquitín —respondí utilizando el sobrenombre que usaba su padre desde que estaba en mi vientre abrazándolo más fuerte.
Luego de tener esa charla, fui hasta mi cajón de los recuerdos y comencé a mostrarle todas las fotos a Thomas que tenia de su padre. Sentía que de ese modo, él se iba a sentir más cerca de él.
Que difícil que era la vida.
Fin flashback
No había pasado tanto tiempo desde que tuvimos esa charla, pero Tommy logró sobrellevarlo de la mejor manera. Además, desde que se dio cuenta que llevaba parte del nombre de su papá estuvo completamente feliz. Y si él lo era, yo también.
Mis pensamientos comenzaron a divagar en el momento que decidimos como iba a llamarse el fruto del amor que nos teníamos y que aún está presente en mi.
Flashback
—Que rápido que creces chiquitín —dijo Benja acariciando mi vientre recibiendo una patadita en respuesta—. Dentro de poco lo tendremos con nosotros, amor —añadió mirándome ahora a mí.
—Solo faltan dos meses —contesté acariciándole la mejilla.
—¿Qué nombre le pondremos? —preguntó, luego de unos momentos.
—Ummm… no lo había pensado.
—Me gusta Thomas —sonrió dulcemente.
—Mi madre me contó que cuando estuvo embarazada de mí, todos pensaban que sería un niño y mis padres pensaron en llamarme Thomas —contesté recordando la hermosa sonrisa de mi madre.
—Agradezco que no hayas sido niño —contestó burlón y yo rodé los ojos—. ¿Lo llamamos Thomas?
—Me gusta, Thomas Benjamín —dije y vi la brillante sonrisa de mi novio cuando dije el segundo nombre y sentí como me pateaba nuestro pequeño en respuesta—. Parece que también le gusta a él.
—Por supuesto que sí —acarició mi vientre, justo donde Thomas había pateado—. No te das una idea de lo agradecido que estoy. Es el regalo más hermoso que me dieron jamás —acercó su rostro al mío.
—Por más que haya sido una sorpresa, ya no concibo la vida sin ustedes.
—Te amo —dijo y otra vez mi pequeño pateador se hizo presente—. Los amo —corrigió con una sonrisa y sellamos el momento con un beso cargado de amor.
Fin flashback
Traté de volver a la realidad alejando esos hermosos recuerdos que me mantenían conectada con él. Por más que Benjamín no estuviera aquí, me había dejado el regalo más hermoso que existía.
Alejé el pasado doloroso y me dispuse a dormir abrazada a lo más importante que tenia.
Thomas.
…
Si tan solo pudiera volver el tiempo atrás y cambiar tantas cosas, mi vida seria perfecta, pero no hay reloj que de vuelta hacia atrás y tenía que enfrentarme a la triste realidad.
—Mami… ¿puedo tomar jugo? —preguntó mi pequeño.
—Claro cielo —vertí un poco de la bebida en el vaso decorado con su personaje favorito.
—Ve, Bella —dijo mi hermana agarrándome la mano—. Sé que hoy es un día muy especial para ti, no te preocupes por Thomas, yo lo cuido.
—Gracias Rose —erguí mi postura y fui a abrazarla.
—No tienes por qué agradecerme. Ya cambia la cara que no hay mal que por bien no venga —murmuro en mi oído mientras me estrechaba a su cuerpo.
—Pórtate bien y hazle caso a tu tía, enano—me dirigí a Tommy y besé su frente.
—Pod supuesto, mamita —espondió con una sonrisa.
—¡Terminen de preparar lo que falta para tu cumple! —grité yendo hacia la puerta.
Cuando dejé el edificio los últimos rayos del sol alumbraban la acera. Fui caminando a paso lento hacia mi lugar especial de toda la cuidad.
El único lugar cercano en que lo tenía a él.
Me senté en un banquito frente al hermoso río de la cuidad. Sentir el viento en mi rostro me hizo sentir extrañamente feliz.
Esta era la parte más melancólica del día, el crepúsculo —en mi opinión—. Frente a mi estaba el paisaje más lindo que haya visto en mucho tiempo. El sol se escondía en el horizonte hasta desaparecer lentamente por la infinidad del horizonte.
Este había sido el único lugar en el cual vine con Benjamín, la única vez que vinimos a visitar a Rosalie. Era muy difícil para mí estar aquí, pero lo hacía en cada aniversario desde que pasó la tragedia que me arrancó de su lado.
—¿Por qué nos dejaste amor? —pregunté en un murmullo al cielo sintiendo como mis ojos ardían —. Sea dónde sea que estés, quiero que sepas que estamos bien. Thomas es un niño muy saludable y perspicaz. ¿Sabes?, por más que se parezca físicamente a mí, tiene tu carácter. —Añadí y no pude evitar echarme a llorar—. Como te extraño Benny. ¿Te acuerdas que así te llamaba? —Seguí preguntando en un murmullo con la mirada perdida en las pequeñas corrientes del río—. Por más que intento ser fuerte no puedo serlo, te necesito tanto. ¿Cómo hago para seguir?... Si tan solo si me pudieras aconsejar o mandarme alguna señal —continué llorando con la cabeza gacha.
Sentí como el viento me seguía golpeando la cara y como el sol cada vez se ocultaba más. De pronto una sombra se hizo presente y levanté la cabeza alertada.
—Me gusta más verte sonreír que ver esas lágrimas en tu rostro —dijo la voz inconfundible de Edward mientras me pasaba un pañuelo y se sentaba al lado mío.
—Gracias —acepté el pañuelo tratando de calmarme.
—¿Te molesto si me quedo aquí? —negué rápidamente—. ¿Sucedió algo con Thomas? —su rostro se alertó.
Nuevamente meneé mi cabeza al instante.
—No, no le sucede nada a él —contesté.
—¿Puedo preguntar por qué lloras?
—¿No lo estás haciendo ya? —pregunté con una sonrisa.
—Al menos pude hacerte sonreír. —Comentó acomodando un mechón de mi cabello detrás de mi oreja. Me quede mirándolo a los ojos y, si antes me había percatado que tenía los ojos hermosos, hoy lo podía corroborar, sus ojos eran de un precioso verde esmeralda con un brillo especial, nada parecido a esas miradas frías que en más de una oportunidad fueron dirigidas hacia mí.
—Gracias Edward —dije sinceramente.
—No hay nada que agradecer —contestó—. Ésta es mi parte preferida del día: el crepúsculo, indica el final del día y el comienzo de la noche, recordándonos que necesitamos un poco de oscuridad para ver las estrellas. Es muy lindo el paisaje ¿no crees?
—También es mi parte favorita del día —sonreí—. ¿Puedo preguntarte algo?
—¿No lo estás haciendo ya? —Utilizó la pregunta que le hice antes, decorando su rostro con una brillante sonrisa.
—Supongo que sí —encogí mis hombros, divertida—. ¿Qué haces aquí?
—Tenía ganas de caminar y terminé aquí. —Llevó una mano a sus cabellos y los revolvió—. ¿Tú?
—Solo vine a recordar — contesté.
Nos entretuvimos hablando unos instantes, la verdad que no tenía la noción del tiempo hasta que me fijé en mi reloj y ya marcaban mas de las ocho de la noche; la luz solar había fue reemplaza por la oscuridad del cielo nocturno y la aparición de algunas estrellas.
—Se hizo tardísimo, tengo que volver a mi casa Edward —avisé levantándome.
—No voy a dejar que vayas sola a estas horas, yo te llevo —ofreció imitando mis pasos.
—No hace falta, vivo solo a pocas calles…
—Que no se hable más —me cortó—. Vamos, el auto lo tengo aparcado allí —señaló una fila de autos.
—Tú ganas. —Me di por vencida echando una última mirada al oscuro rio.
«Adiós Benny», dije en mi consciencia.
Me subí al asiento del copiloto, no sin antes que Edward me abriera la puerta muy caballerosamente, sorprendiéndome con el gesto. Él se subió en el lado del conductor y arrancó el coche camino hacia el departamento.
No tardamos en llegar, estábamos a poca distancia.
—Gracias por traerme —dije, una vez que llegamos a mi destino.
—Basta de agradecer, no fue ninguna molestia —contestó desabrochándose su cinturón de seguridad, yo hice lo mismo dispuesta a bajar, pero la mano de Edward fue mas rápida e impidió que abriera la puerta. Cuando salí de mi confusión, mi jefe estaba esperando a que salga con mi puerta ya abierta. Enarqué una ceja—. Es una costumbre que parece que volvió —frunció el ceño.
—Nos vemos mañana en la empresa —dije cuando salí del auto y quedé parada en frente de él.
—Claro, hasta mañana —saludó en respuesta.
Me elevé en mis puntitas de pie y lo saludé con un beso en la mejilla. Al darme cuenta de mi ataque de confianza me fue corriendo —literalmente— hacia adentro.
Aunque solo fueron unos segundos mis labios picaban debido al roce con su mejilla. El aroma que desprendía su cercanía era exquisito. Llegué aturdida al departamento y estaban todos en la sala mirando dibujitos, aunque se notaba que le prestaba más atención Emmett que mi hijo al programa.
—¡Estoy de vuelta! —exclamé sobresaltando a todos con mi saludo.
—¡Mami! —Emitió mi pequeño corriendo hacia mis brazos—. Etamos midando "La casa de Mickey Mouse" con los tíos.
—Quédate mirando la televisión con tu tío Emm, cariño —pidió amablemente Rosalie y Thomas fue corriendo al regazo de Emmett—. Vamos a la cocina —tomó mi mano y prácticamente me arrastró hasta allí.
Me serví un vaso de agua y miré a mi hermana.
—¿Estás mejor? —preguntó, luego de unos minutos en silencio.
—Mucho mejor —respondí sincera.
—Se nota —una sonrisa apareció en sus labios—. Escucha… sé que hoy no es un día fácil para ti Bella, pero quiero recordarte que yo estoy para ti cuando me necesites.
—Lo sé Rose, tú sabes que yo también estoy para ti —tomé sus manos por encima de la mesa.
—Hay algo que me gustaría decirte…
—Dime — alenté.
—No quiero que grites o hagas barullo, nadie sabe esto… —Asentí—. C-Creo… que puedo estar… embarazada —soltó.
Llevé mis manos a la boca, incrédula por la noticia. Me levanté de mi lugar y fui a abrazar a mi única hermana. Estaba muy feliz por ella, siempre le gustaron los niños y también su deseo era formar su propia familia.
—Rose… ¡Woow! Felicidades. —Mi sonrisa se ensanchó—. ¿Pero como que crees? —Pregunté, enarcando una ceja.
—Tengo un retraso de dos meses y bueno… ya sabes con Emmett decidimos empezar a buscar un hijo. —Su rostro de fue sonrojando a medida que decía la oración.
—Tienes que sacarte la duda, vamos a un médico para que te examine.
—Ya saque turno para la semana que viene —informó—. ¿Piensas que se lo tengo que decir ahora a Emmett o cuando tenga los resultados?
—Esto es de pareja Rose, creo que se lo tienes que hacer saber lo antes posible, vayan juntos a la consulta. —Propuse.
—Tienes razón, gracias Bell's —dijo abrazándome.
Cuando terminamos de charlar y ella me contó todos los síntomas que estaba padeciendo, cenamos y nos fuimos a dormir. Estaba mucho mas aliviada y feliz por el supuesto embarazo de mi hermana.
Luego de hacer dormir a Thomas, yo caí rendida con él pensando en el hermoso color verde esmeralda.
…
—¿Estás segura que te dijo que tenía fecha? —pregunté enrollando el cable del teléfono en mis dedos.
—Claro que si Bella, ya basta de hacerme esa pregunta. —Contestó Rosalie desde el otro lado de la línea.
—Lo siento, es que queda poco tiempo.
—Tenemos todo el día todavía. ¿Hablaste con tu jefe? —suspiré
—Dentro de un rato, no sé qué va a responder —respondí dubitativa.
—Si no le preguntas no vas a saber —dijo con simpleza.
—Tengo que colgar, avísame cualquier cosa —pedí.
—Claro Bella. Hasta la tarde —nos despedimos y colgué.
Vaya que el tiempo pasa volando, pareciera que fue ayer cuando tuve en brazos por primera vez a mi hijo y hoy ya estábamos a solo un día del tercer cumpleaños de Thomas y eso implicaba correr de un lado para otro con los preparativos a toda hora.
Con los ahorros que junté pude alquilar un lugar más espacioso y con un gran pelotero para que los niños se diviertan. Tommy estaba feliz porque por fin podía hacerle la fiesta que siempre quiso. Rosalie me estaba dando una gran ayuda junto con Emmett, eran los encargados de abastecer con alimento a todos los invitados, aunque quisimos hacer algo más tranquilo y solo con los más allegados.
Como el cumpleaños se daba en día de semana yo tenía que trabajar todo el día, así que me iba a armar de valor y pedir el día libre para poder pasar todo el día junto con mi hijo. Era una fecha muy importante para él y quería estar a su lado a todo momento. Para mi suerte la relación que teníamos con mi jefe era muy buena, se podría decir que hasta teníamos más confianza, no éramos amigos pero tampoco faltaba mucho para serlo.
Toc, toc… toqué la puerta y esperé el "adelante" del otro lado para ingresar a la oficina del dueño de la empresa.
—Dime Bella. ¿Qué sucede? —preguntó Edward mirándome, dejando de lado lo que hacía.
Me sorprendí al escucharlo llamarme Bella, no es que me molestara… claro que no, solo que todavía me parecía extraño el giro que había dado nuestro trato en pocos días.
—Yo… quiero pedirle… algo… —comencé a hablar entre balbuceos, mordiéndome el labio y jugando con mis dedos.
—Dime — me alentó entrelazando sus manos.
—Yo jamás falté, ni me ausenté desde que comencé a trabajar aquí. —Empecé a darle vueltas a la idea y Edward me miró confundido—. Tampoco le pido nada, nunca —añadí y el asintió.
—Ya al grano Bella, dime que necesitas.
—Necesito tomarme todo el día de mañana —solté y Edward abrió los ojos.
—¿Todo el día? —preguntó remarcando el «todo», yo solo asentí—. Bella, sabes que se me hace imposible trabajar sin ti, y mucho más ahora que estamos por cerrar el nuevo proyecto —sonaba como si se disculpase.
—Lo sé, pero si no fuera tan importante ni siquiera se lo diría – trate de justificarme.
—¿Qué es tan importante? —Arrugó el ceño—. Si se puede saber…
—Es el cumpleaños de Thomas y le prometí que iba a hacer lo posible para estar junto a él todo el día. —Dije tratando de convencerlo.
Edward se quedó pensando unos momentos y luego apareció la sonrisa que se hizo mi favorita en estos últimos días, la de lado.
—Así que… mañana es el cumpleaños de Tommy —afirmó y sonrió—. ¿Por qué no me lo habías dicho antes? –Preguntó levantándose de su silla yendo hacia mi lado.
—No lo sé —encogí mis hombros.
—No te preocupes, puedes tomarte el día mañana —respondió.
—¿De verdad? —pregunté sonriendo de oreja a oreja.
—¡Claro! O… ¿Piensas que soy un ogro? —comentó burlón haciendo referencia al último apodo que se le puso en la empresa.
—¡Gracias, gracias, gracias! —repetí una y otra vez y en un ataque de efusividad me acerqué hasta él y lo abracé. Él se quedo rígido pero luego me estrechó contra su cuerpo, fuertemente. Mi cuerpo sufrió miles de descargas eléctricas y una sensación de protección, su delicioso aroma quedó impregnado en mi nariz.
Como si me quemara me separe de él.
—Lo siento —dije con la cabeza gacha y mis mejillas al rojo vivo.
—No te preocupes —contestó, sacudiendo su cabeza—. Puedes retirarte, nos vemos —añadió confundido y se sentó en su silla revisando su computadora, sin volver a mirarme.
—Claro —dije tímidamente y luego recordé algo—. ¡Oh! Antes que me olvide; Thomas te manda esto —dejé la tarjeta de cumpleaños que mi pequeño me obligó a entregársela—. Hasta luego —saludé y junté mis cosas para volver a mi hogar.
Hice la misma rutina de todos los días, salí del trabajo y fui a buscar a Thomas al jardín de niños y nos fuimos hacia el departamento luego de pasar por el modesto salón, en donde íbamos a festejarle el cumpleaños a Tommy, para terminar de pagarle lo que le debía.
Cuando llegamos al departamento estaba todo lleno de comida. Mi hermana se estaba preparando para alimentar a un regimiento.
—¿No es demasiado? —pregunté viendo el sinfín de bandejas que habían sobre la mesa.
—No, estamos bien con la cantidad —contestó concentrada—. ¿Cómo está mi sobrino más hermoso del mundo? —preguntó saludando a Thomas.
—Muy bien tía, mañana voy a sed gaanndee —respondió exagerando la última palabra.
—Claro chiquito, ¿Estás contento? —volvió a preguntar mi hermana.
—¡Siiii!, mis compañeros están súped contentos poque vamos a haced una fiesta —contestó alegremente.
—Bueno señor feliz, vamos a bañarnos que hoy estuviste jugando con la tierra plantando muchas plantas en la guardería —suspiré al ver el enchastre que tenía en su ropa.
—¡Ufa! —masculló.
—Que ufa ni que ufa, a la habitación —ordené "regañándolo".
—Es increíble todo lo creció —dijo mi hermana viendo como Thomas se iba arrastrando sus pies—. Pareciera que fue ayer que llegó todo chiquitito y su cuna le quedaba inmensa. ¿Te acuerdas?
—Como olvidarlo —sonreí nostálgicamente—. ¿Cómo te sientes?
—A la mañana horrible, las náuseas y los vómitos no me dejan vivir.
—Hasta los cuatro meses va a ser igual —avisé.
—Gracias por el consentimiento —dijo con fingida molestia. Me reí de la mueca que puso en su rostro.
Fui hasta el baño y comencé a bañar a Thomas.
—¿Sabes qué? —Preguntó cuando le pasaba el jabón por su pequeña espalda.
—¿Qué cielo?
—En el jadín vamos a haced una atuación —contó chapoteando en el agua.
—¿Si? ¿Y qué tipo de actuación? —pregunté, enjuagándolo.
—Vamos a depesentad a la familia.
—Qué bien. ¿Y cuándo es?
—No sé, estamos pacticando —agregó feliz.
Terminé de bañarlo y fuimos al comedor para comenzar a cenar, tendría que entretener a Thomas para que aguante hasta las doce para poder decirle feliz cumpleaños.
—¿Cuánto falta? —preguntó ansioso.
—Solo diez minutos —contesté con una sonrisa.
Seguíamos todos sentados en el comedor saboreando un rico helado que, gracias a Rosalie, estábamos disfrutando todos. Todavía no le había dado la noticia a Emmett, iba a esperar a que termine la fiesta de Tommy para decirle que posiblemente iban a ser padres. Estaba más que segura que mi hermana estaba embarazadísima. Primero por todos los síntomas que tenía y segundo porque no paraba de comer.
—¿Ahora? —volvió a preguntar mi ansioso hijo.
—¡Dos minutos! —Exclamó Emmett.
Todos estábamos pendientes del reloj, mirando los minutos pasar para que finalmente lleguen las doce de la noche.
—¡Tres, dos uno…! ¡FELIZ CUMPLEAÑOS! —exclamamos todos a la vez cuando dieron las doce y Tommy se puso a dar saltitos en su sillita.
—Feliz cumpleaños, cielito —lo alcé en mis brazos repartiendo millones besos en todo su rostro.
—Gacias mamita —respondió escondiendo su rostro en mi cuello.
Lo saludaron sus tíos y fuimos hacia la sala para darle sus regalos. Emmett y Rosalie le habían comprado un juego de sábanas y un hermoso acolchado para su nueva cama. Había decidido comprarle una cama para él —por más que lo extrañaría todas la noches en dormir conmigo—, ya era momento para que se acostumbrara a dormir solito, sabía que al principio iba a costar pero tenía que aprenderlo. Por suerte, acomodando y ordenando la habitación cabían las dos camas sin problemas, solo tuve que sacar un escritorio que lo llevamos hacia la sala.
—Entonces… ¿Hoy no voy al jadín? —Preguntó mi niño acostado en su nueva cama tapado con sus sábanas de Cars.
—Si hermoso, mañana vamos a estar todo el día, juntos —prometí—. Pero ahora a dormir.
—Hasta mañana mami, voy a edtañar dormid contigo, pedo ya soy gande y tengo que domid solito.
—Mi pequeño hombrecito —besé su frente—. Si pasa algo solo despiértame —asintió ya con los ojitos cerrados y quedó profundamente dormidito.
Me acosté en mi cama y yo tampoco tardé mucho en quedarme dormida.
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POV EDWARD
Sentía la necesidad de protegerla a cada minuto, sinceramente no sabía que me pasaba pero eso era lo que sentía. Cuando la vi llorar sentí un nudo en mi estómago por no poder hacer nada, por no poder abrazarla y consolarla como quería.
No sabía que le sucedía y eso me carcomía por dentro, a quien sea que le hacía daño tendría que vérsela conmigo, ni a Bella ni Thomas iba a dejar que hicieran sufrir.
Jamás me había pasado algo igual con alguna mujer, aunque claro… jamás vi a las mujeres como personas, porque ellas mismas no dejaban que se las trate como tal, ni tampoco me interesaba caerles bien.
Bella era distinta a las demás, no sé que tenía pero lograba atraerme sin siquiera darse cuenta.
—¿Qué es lo que tiene tan pensativo? —preguntó mi prima entrando a la sala.
—Hola Alice, ¿Cómo estás? —pregunté irónico. Ella me miró estupefacta y se llevó las manos cubriendo su boca—. ¿Qué te pasa? —enarqué una ceja.
—¿M-Me pre-preguntaste c-como estaba y me s-saludaste? —preguntó tartamudeando—. Pellízcame para no creer que sea un sueño.
—Ya basta Alice. ¿No puedo saber cómo esta acaso? —dije un poco molesto por su reacción.
—¡Oh claro, discúlpame señor bipolar! Hace seis años que no te interesa como estoy y que hoy me lo hayas preguntado es una sorpresa —contestó cabreada.
¿De verdad había llegado hasta ese punto?
Traté de rebobinar en mi mente los escasos encuentros que tuve con Alice. Había decidido cambiar cuando sucedió la tragedia de mis padres, con todo el mundo menos con Sue, pero últimamente eso estaba cambiando sin darme cuenta, pero no me molestaba, Alice siempre estuvo conmigo y fui yo el injusto con ella, ahora lo reconocía.
—Lo sé Alice y te pido disculpas —dije sinceramente.
—¿Quién eres tú y que has hecho con mi primo? —sus ojos estaban abiertos de par en par.
—Quizás ahora estoy más cerca de ser tu primo de antes —contesté, encogiéndome de hombros.
—¡Estaba segura que este día llegaría! —se acercó a mí dándome saltitos y me abrazó, yo sin dudarlo le respondí el abrazo.
—¡Qué feliz que me hacen! —profirió Sue entrando a la sala.
—Y a mí también, Sue —acotó Alice—. ¡Idiota, me hiciste sufrir! —agregó pegándome en el pecho con una sonrisa.
—Lo lamento Alice, pero sabes…
—Lo sé no digas nada —no me dejó terminar la frase.
—¿Edward? —preguntó mi tío Carlisle asomando su cabeza.
—Si tío —miré sus ojos azules, tan iguales a los de mi padre—. Vamos a mi despacho que necesito hablar contigo.
Ambos fuimos hasta el escritorio. Había decidido cambiar mi actitud para con la única familia que me quedaba. Entendí, de una vez por todas, que no importa las pruebas que te pone la vida, la familia es lo último que se pierde, y eso me lo enseñó una personita que se estaba haciendo muy importante para mí.
—Tú dirás… —murmuró mi tío.
—Hay algo que tengo que proponerte —rasqué mi nuca—. Debí hacerlo hace mucho tiempo, lamento haber sido tan orgulloso, terco y dejarlos a un lado como lo hice, ustedes no se merecían eso —dije empezando a disculparme.
—No te preocupes Edward, nosotros supimos entenderte —colocó una mano en mi hombro.
No me merecía toda su aceptación, había sido un cerdo con ellos.
—Quiero que seas el vicepresidente de la Corporación Cullen, ese es tu lugar y yo te lo quité, ahora te lo devuelvo. —Bajé mi cabeza—. Perdóname, de verdad lo siento enormemente, pero comprendí que necesito tener a mi única familia junto a mí, espero que no sea tarde.
—Tú no me quitaste nada y lo sabes. —Sonrió de manera tranquilizadora—. Por supuesto que puedes contar conmigo, no sabes lo feliz que estoy que mi sobrino haya vuelto. Si te vieran tus padres estarían orgullosos de ti —se acercó más a mí y me dio un abrazo, el cual rápidamente correspondí—. La parte buena de cometer un error es saber reconocerlo y pedir disculpas por ello. ¿Cuándo comienzo, socio? —preguntó formando esa sonrisa que tanto me hacía acordar a mi padre.
—Ya mismo… —dije, rápidamente. Él se sorprendió—. Sinceramente, necesito que empieces mañana; tengo algo importante que hacer a la tarde y no quiero que la empresa quede sola.
—Por supuesto, ahí estaré. Tu tía va a estar muy orgullosa.
Le expliqué las cosas esenciales de la empresa y también el nuevo proyecto. Cuando papá falleció, había nombrado solo una semana antes en la vicepresidente a su hermano —o sea Carlisle—, pero él no había llegado a asumir su puesto.
Cuando sucedió la tragedia, yo me alejé tanto de ellos, llegando al punto de quitarle el puesto de trabajo a mi tío, ahora estaba muy arrepentido; pero Carlisle era tan pero tan parecido a mi padre que en ese momento no podía tenerlo cerca, no hubiese aguantado tanto dolor.
Había tardado muchísimo en darme cuenta que ellos en realidad me querían y se preocupaban por mí, y era por eso que el antiguo Edward había llegado para quedarse, al menos con ellos por mucho pero mucho tiempo.
¿Qué fue lo que hizo que abriera los ojos?
Fácil: la familia de Isabella, cuando traté con ellos la única vez que fui a su casa, me di cuenta que eran tan unidos y que se ayudaban unos con otros. Ese fue el detonante para abrir los ojos y darme cuenta cuan equivocado estaba.
Me pondría en campaña para hacer que la familia Cullen volviera a estar unida, como en los viejos tiempos.
—Ahora más que nunca quiero conocer a esa hermosa mujer, mi niño —dijo Sue y luego se fue hasta su habitación.
Me quedé reflexionando en mi alcoba, una vez que se hizo de noche. Quizás faltaba no faltaba mucho tiempo para que Sue conociera a Bella.
Con ese pensamiento me dormí en algún momento.
…
—¿Entonces esta va a ser mi oficina? —preguntó mi tío.
—Claro, te espera desde hace seis años tío —respondí cabizbajo.
—Lo importante es que estoy aquí, hijo. Ya no te aflijas —palmeó mi hombro dándome ánimos.
Absolutamente toda la mañana había estado explicándole a mi tío cómo funcionaban las cosas en la empresa. Hoy Isabella tenía el día el libre y tenía que hacer todo el trabajo yo, aunque no quisiera reconocerlo en voz alta, su ausencia se notaba mucho.
Cuando dieron las tres de la tarde, volví hacia mi hogar y pase a buscar a una Sue ya lista para ir al acontecimiento que teníamos hoy. Me cambié, y salimos rumbo a nuestro destino.
Íbamos recorriendo las humildes calles de la cuidad, al pasar por cada lugar las personas que vivían allí se sorprendían al ver el auto, pero yo no les daba importancia. Conduje hasta llegar a la dirección que detallaba la tarjeta de invitación y, cuando llegamos, descendimos del vehículo y fuimos hacia el modesto pero bonito salón con paredes pintadas de distintos dibujos infantiles.
Cuando ingresamos —luego que una muchacha desconocida nos abriera—, visualicé todo el lugar. Estaba todo perfectamente decorado y muchos niños corriendo de aquí para allá, siendo vigilados por sus padres sentados en mesas repletas de comida.
Una hermosa mirada chocolate y feliz me reconoció y vino corriendo hacia mí.
—¡Edwad viniste! —exclamó enganchándose en mis brazos haciendo que lo alzara.
—Claro que iba a venir, campeón —respondí y sentí como una mirada de lejos me veía confundida pero con una hermosa sonrisa en su rostro.
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¡Hola mis hermosas lectoras favoritas!
Uff, fue uno de los capítulos mas largos que me salieron. ¿Como estuvo? ¿Les gusto?
Oficialmente esta historia tiene el TEAM TOMMY, gracias a supattinsondecullen que fue la que origino el team :D
Ya hay bastantes miembros, Thomas se va a poner muy contento jajaja. No se ustedes pero a mi me dan ganas de comermelo a mordiscos, como dijiste tu Iga Emo - 12L xD
Bueno, Edward se esta ablandando y esta cada vez mas preocupado por Bella y Thomas. =D
Ya saben si quieren adelanto solo tienen que pedirlo.
Millones de gracias por los reviews que recibio el capitulo anterior, me ponen re feliz porque se que piensan y si tengo que mejorar o cambiar algo :). Gracias por las visitas, favoritos y alertas tambien.
Nos leemos en el proximo capitulo, un abrazo enorrrrrmeeeee para todas. Las quiero mucho :D
Alie ~
