Touga, el hermano menor de la bestia comandante, regresó de su exilió para buscar a su hermano y la familia de este; con el único propósito de vengarse

Izayoi se siente culpable por sentir cariño por Inu no Taisho, ahora que está conciente que este está casado y con un hijo


-Touga…- susurró Irasue con desprecio, haciendo que el yokai gruñera y comenzara a transformarse en su figura humanoide

Dejando de ser un perro gigante para dar lugar a un hombre alto y moreno, con el cabello largo plateado, sujetado con media coleta, uno de sus ojos era de igual color que los de la familia Inu-Yokai: ámbar, su otro ojo estaba completamente blanco con una enorme cicatriz a la mitad de este, las marcas en sus costados eran de color magenta, portaba un kimono masculino con detalles en naranja y una enorme armadura sujetada por un obi color verde

-¿Qué sucede Irasue? ¿Es así como recibes después de tanto tiempo a tu querido cuñado?- dijo aquel yokai de manera burlesca y con una sarcástica sonrisa que hiso que tanto Irasue como Sesshoumaru gruñeran con furia…

-No tienes ningún derecho de estar aquí, eres un desterrado, una vergüenza… - gruñó Irasue con fiereza

-¿No estás exagerando Irasue?- se defendió Touga –Después de todo mi padre murió ya hace años, y yo tengo cuentas que saldar con mi querido hermano…

-¿No has escuchado? Eres un desterrado, lárgate de aquí si no quieres que te mate…- le amenazó Sesshoumaru llamando la atención de Touga quien lo estudió con la mirada

-Vaya vaya pero si es Sesshoumaru, el único hijo y heredero de Inu no Taisho, no te había visto desde que me acompañaste a la montaña del infierno- dijo Touga en un tono burlesco

-Estúpido- Sesshoumaru endureció su mirada –En aquel entonces te aprovechaste de que yo era un niño indefenso, pero si hoy intentaras hacerme algo te mataría sin problemas inclusive antes de que me pusieras una asquerosa mano encima…

-Tan arrogante como lo son tus padres, vaya que no me sorprende…- bufó Touga

-Por el simple hecho de haber puesto un pie en este territorio debería aniquilarte, así que vete mientras esté dispuesto a perdonarte la vida- contestó Sesshoumaru notablemente más irritado

-No quiero ni necesito tu compasión Sesshoumaru, he venido aquí para hablar con mi hermano- dijo Touga firme de sus palabras

-Pierdes tu tiempo Touga; Inu no Taisho no está aquí- respondió Irasue

-Así que no está donde tiene el deber de estar, con su mujer y su hijo, ¿Podrías decirme en donde entonces?- preguntó Touga a sabiendas del carácter celoso y posesivo de Irasue

-Como si yo fuera a responderte eso…- respondió Irasue endureciendo su mirada, ni siquiera ella sabía dónde estaba su esposo y eso realmente le irritaba

- Dime ¿No será que el poderoso Inu no Taisho, se le está saliendo de las manos a la majestuosa Irasue?- continuó el hermano de la bestia comandante provocando a su cuñada

-Será mejor que te vayas…si no quieres que te saque el único ojo que te queda- habló Sesshoumaru defendiendo a su madre

-Tus intimidaciones no son más que palabras, tú aún no heredas estas tierras y yo me encargaré de que nunca lo hagas- se burló el Youkai desterrado –Cuando vean a mi hermano díganle que lo esperaré donde siempre- concluyó mientras se convertía de nuevo en un perro gigante y se marchaba del castillo

Ambos Dai-youkais vieron al desterrado alejándose del lugar, Irasue soltó un quejido molesto

-Touga debió haber estado muerto desde hace años- afirmó Irasue sentándose de nuevo tratando de controlar el enojo

-Ese cobarde en cuanto ve en peligro su vida escapa, igual que las ratas

–Está utilizando el principio de la familia a su favor; los de la estirpe, la misma sangre, deben ayudarse…no aniquilarse…

-Con ese parásito no debería aplicarse ese principio…- complementó Sesshoumaru mientras entraba de regreso al palacio

-Busca a tu padre- le ordenó Irasue pero el youkai no le contesto continuó alejándose por el largo pasillo –Si tienes que deshacerte de cualquier distracción de tu padre, quiero que lo hagas…

-No es el momento para tus caprichos…madre- contestó Sesshoumaru alejándose por el pasillo

…en el lujoso castillo propiedad de los padres de Izayoi, estos se encontraban desayunado en completo silencio en una de las habitaciones

-Quiero a nuestra hija de regreso…

-Sabes que eso no es posible mujer es muy arriesgado, pronto cumplirá 18 años y debemos buscarle marido pronto, uno con el que mis tierras estén aseguradas- respondió con desgana bebiendo una taza de té

-¿Quieres decir que ella sólo regresará cuando sea el momento de casarse?

-Así es…- respondió el esposo con total tranquilidad, la mujer suspiró resignada

-¿Qué pretendientes tienes en mente Akio?- preguntó la señora

-Hay un comerciante muy importante que me ofrece varios barcos y especias de occidente por la mano de Izayoi; Otro es el hijo heredero de un viejo amigo mío, él nos ofrece un importante número de hombres para nuestro ejército, también telas y especias

-No voy a permitir que cases a nuestra única hija con un viejo mercader o con un "noble" avaro y sin moral- reclamó la esposa

-Mi consejero me ha dicho que cualquiera de los dos es ideal y muy conveniente para nuestros intereses

-Ese consejero tuyo no es más que un tacaño convenenciero

-Pero Narumi…

-¡No venderás a Izayoi como si de un producto se tratase, no la casarás al mejor postor ¡

-¡¿Con quién quieres que la case entonces?¡, ¡¿Con Takemaru?- exclamó el señor feudal golpeando con furia la pequeña mesa para el té en donde estaba desayunando junto a su mujer

-¿Por qué no?, es fiel a nuestra familia, es el nuevo líder de tus ejércitos y, lo más importante para mí, siente afecto por Izayoi

El hombre se puso de pie y caminó hasta la puerta que daba hacia el pórtico para observar la mañan -A pesar de eso, es un guerrero muy joven sin mucha experiencia y, por lo tanto, no tiene grandes reconocimientos; sólo lo acepté por el respeto que su padre se ganó de mí

La mujer se puso de pie harta de alegar con su terco marido

-Takemaru es un gran guerrero samurái, además tú sabes que al terminar esta misión de proteger a Izayoi tendrá los suficientes méritos para pedirla como su esposa, ya de por sí ya contaba con ellos cuando regresó a esta casa…con esa intensión lo enviaste a él y no a un samurái más "experimentado" ¿no es así?, Tú también tienes esperanzas en que Takemaru sea el futuro esposo de nuestra hija

El hombre suspiró de manera pesada, sabía que su esposa no cambiaría de opinión

-Quiero ir a nuestra casa de verano, con mi hija, por favor Akio…- suplicó Narumi

-En estos momentos no es posible… la guerra está a punto de comenzar- respondió Akio y salió de la habitación dejando a su esposa sola

La fresca mañana hacía a los pájaros cantar con alegría, y el sol alumbraba el prado donde una pequeña cabaña se ubicaba, justo en frente de un lago, el sol se coló por la ventana iluminando el rostro de una joven mujer que se encontraba dormida, abrió los ojos parpadeando varias veces y cubriendo su rostro del sol, se levantó del sencillo futón en el que dormía, bostezo ligeramente y observó a su alrededor, todo lucía tan callado y tranquilo así que decidió levantarse y salir de la cabaña; Una vez afuera observó el lago, lucía tan fresco y brillante a esas horas de la mañana…

-Tengo que irme- le dijo una voz firme detrás de ella, la joven giró sobre sus talones y encaró al dueño de aquella voz –No estarás sola, mandé a Myoga a traer algunos sirvientes para ti- le aseguró

-Pero…yo… quisiera a mi amiga, Hikari…- dijo algo apenada por su petición

-Te prometí que iría por ella y lo haré, pero no ahora, así que te pido que seas paciente- contestó con voz inapelable, la mujer sólo respondió con un movimiento leve de su cabeza y bajó la mirada -¿Qué sucede Izayoi?

-Usted…regresará con su mujer y su hijo… ¿no es así?

Inu no Taisho exhaló algo cansado, había detectado el olor de su hijo Sesshoumaru rondando cerca, sabría donde podría encontrarlo y así evitar que se acercase demasiado

-Es mi deber- contestó firmemente

-Entonces ya no quiero estar aquí, lléveme de regreso a mi casa por favor- pidió la mujer alzando su mirada para encarar al youkai, el rostro de este permaneció firme y sereno

-Corres muchos peligros en tu palacio; y yo voy a protegerte de todos esos peligros

-Pero yo…

-No está en discusión Izayoi, Myoga regresará con los sirvientes para ti y, por mi parte, en cuanto tenga la oportunidad iré por tu amiga- dicho esto salió de la cabaña y caminó hasta alejarse lo suficiente, giró su mirada fugazmente para ver por última vez a la princesa ella le miraba desconcertada pero confiaba en que pronto se le pasaría –Volveré pronto…- dijo para después convertirse en la bola de luz a atravesar el cielo…

…Hikari se encontraba en la habitación de la princesa, guardó todos los finos kimonos de esta en los baúles y les retiró el polvo, suspiró pesadamente; no se preocupaba por la princesa, en el fondo sabía que se encontraba a salvo siendo protegida por Inu no Taisho

Escuchó la puerta corrediza abrirse y por ella entró Takemaru mirándola de una manera frívola, Hikari lo vio por unos segundos y después regresó su atención hacia los muebles de la princesa, estaba furiosa porque al despertar por la mañana Takemaru ya no se encontraba más en su habitación. Se sentía un poco tonta por eso, después de todo Takemaru sólo la usaba, pero aún así ella lo amaba.

-He ordenado que nadie salga del palacio, ni conteste una sola pregunta por parte de foráneos con respecto a la princesa- le comentó mientras se acercaba a paso relajado hacia la joven

-Supongo que quiere ganar tiempo…- susurró Hikari evitando su mirada

-Ayúdame a encontrar a Izayoi…- pidió Takemaru de manera tranquila

-Ya se lo dije, Takemaru-sama, ella está a salvo…

-¿Con que seguridad lo dices?, Ella podría estar en un grave peligro ahora mismo y a todos en este hogar nos esperará una eternidad en el calabozo y todo por tu necedad

-Tal vez algunos de nosotros mereceremos esa eternidad- Hikari aumentó su tono de voz haciendo referencia al samurái

-Y si yo hablo; a ti te cortaran la cabeza por solapar a una bestia- amenazó Takemaru endureciendo su mirada, Hikari sintió un escalofrío recorrer su espalda y su mirada indiferente se transformó en una horrorizada –Puedo decir que tu ayudaste a ese demonio a secuestrar a la princesa y que yo sólo fui una víctima más, eso seguramente me daría el indulto ¿No lo crees Hikari?..

-No…no lo harías…

-Sólo rétame querida amiga, y sin importar lo que digas para defenderte, tu palabra será menos que la mía…- sus miradas se fijaron, la de Takemaru demostraba una retorcida determinación mientras la de Hikari a pesar de querer aparentar valentía demostraba todo lo contrario, era una aterrada por su destino

Takemaru llevó su mano hasta el mentón femenino y lo sujeto con fuerza –Dinero, joyas, un buen marido… todo eso podrías ganarte tú, si me ayudas a cumplir con mi misión de proteger a la princesa, te convertirías en mi protegida- le susurró sin apartar su mirada de la de la muchacha –Sólo piénsalo…- susurró mientras soltaba el mentón de la chica

Hikari suspiró de manera cansada y bajó su mirada

-Lo…lo ayudaré Takemaru-sama…

Takemaru sonrió con malicia y besó la frente de Hikari

-Cuando éramos pequeños siempre te consideré una chica muy lista Hikari, no me equivoqué - dicho esto salió de la habitación, Hikari se dejó caer sobre sus muslos y su semblante aterrado pasó a ser uno completamente neutral.

Le acababa de terminar de vender su alma al mismo demonio y no parecía sentir culpa alguna, una sonrisa retorcida se dibujó en su rostro mientras pesadas lágrimas se resbalaban por su mejilla…

Inu no Taisho, por su parte, se alejó de la cabaña y se adentró en el bosque llegando a un pequeño claro iluminado por el radiante sol

-¿Me has estado buscando por encargo de tu madre?- Preguntó de manera tranquila y algo sarcástica al percibir la presencia de su hijo

-Me temo que es algo mucho más importante que eso- contestó Sesshoumaru colocándose de pie frente a su padre –Touga regresó a las tierras del oeste

Al escuchar esto Inu no Taisho abrió levemente los ojos del asombro –Eso es imposible, es un desterrado, con tan solo un pie que él pusiera en estas tierras yo debía percatarme

-Seguramente utilizó una de sus artimañas baratas, una de tantas que aprendió durante su destierro

-Ese maldito se vuelve cada vez peor que una plaga

-Más que los humanos, ¿No es así?- contestó Sesshoumaru con burla

Inu no Taisho le dedicó una mirada fría a su hijo para después desviarla –Los humanos viven en nuestras tierras, es nuestro deber mantener la paz

-Aún así no dejan de ser una maldita molestia- remató ganándose una mirada fría por parte de su padre, lo cual no lo doblegó ni un poco

-¿Dónde fue que viste a tu tío?- preguntó Inu no Taisho ignorando el comentario de su hijo

-Entró al palacio, amenazando y creyéndose el propietario de todo

-No me sorprende, siempre fue así; Seguramente irá a atacar alguna aldea ubicada en nuestras tierras sólo para provocar mi enojo

-Si mata uno o mil humanos me tiene sin cuidado, lo que quiero es cortarle la cabeza- Inu no Taisho no respondió ante el comentario de su hijo, alzó el vuelo con dirección a su palacio siendo seguido por Sesshoumaru…

…Se puso de pie y salió en silencio de aquella solitaria habitación; caminó tranquilamente por el pasillo de madera viendo sus pies cuando chocó contra alguien que la sostuvo con fuerza para no tirarla

-Yo…yo…lo siento, estaba distraída- se disculpó apresuradamente alzando su mirada, se encontró con unos tranquilos ojos verdes, los cuales le pertenecían a un hombre de cabello negro, alto y vestido con una sencilla armadura

-Tranquila, no hay problema- sonrió el joven, pero inmediatamente cambió su semblante por uno preocupado cuando miró con detalle el rostro de la chica, lucía pálida – ¿Te encuentras bien?

-S…sí, no se preocupe…- tartamudeó Hikari esquivando al muchacho para regresar a su camino pero este rápidamente se colocó frente suyo

-¡Espera!- le pidió sujetando su brazo – Tu eres la chica que siempre está con la princesa ¿Verdad?...

- Sí… soy yo…- respondió Hikari algo incomoda

-Ya sabía que te me hacías conocida, te vi el mismo día que llegó la princesa; y pues todos los sirvientes y guardias que estamos aquí todo el año nos conocemos, por eso no sé tu nombre…

-Me llamo Hikari….

-Es un lindo nombre, Hikari- sonrió de nuevo el joven haciendo que Hikari se sonrojara levemente –Oye… ¿Y tú sabes dónde se encuentra la princesa?- preguntó curioso logrando que Hikari lo mirara furiosa

-Por favor; dile a Takemaru que no mande a sus gazmoños a intentar sacarme cosas que ya le dije que no sé- contestó Hikari de manera altanera esquivando al misterioso muchacho, este se sorprendió por la respuesta y sin pensarlo mucho volvió a sujetar el brazo de la joven

-¡Espera!, ¿Por qué dices eso?- preguntó confundido, Hikari volteó a mirarlo molesta mientras jalaba su brazo para liberarse, lo cual consiguió

-Porque Takemaru, tu jefe, ha estado todo el día hostigándome para que le diga en dónde se encuentra la princesa

-Vaya…- respondió el joven llevando su mano derecha hasta su nuca –Escucha, Takemaru-sama no me mandó a hablar contigo, sólo me interesa conocerte un poco más; es cierto que es mi jefe pero él jamás se rebajaría a hablar con un simple soldado de un rango mucho menor que él, digo, él es el jefe de todo el ejercito; yo soy sólo una centésima parte de ese ejercito

-¿Por qué debería creerte?- preguntó Hikari siguiendo a la defensiva

El soldado soltó una risa divertida –Créeme, si él quisiera un favor tan delicado se lo pediría a uno de sus hombres de más altas confianza; no a un gazmoño como yo- respondió haciendo énfasis en la misma palabra que Hikari había utilizado antes para referirse a él

Hikari sintió sus mejillas arder por la pena y bajó la mirada avergonzada –Dis…discúlpeme…

-No importa, la verdad yo también me molestaría si estuvieran todo el día intentando hacerme confesar cosas que no sé- le afirmó sonriente logrando que Hikari alzara su mirada y sonriera también

-Me llamo Kanon- se presentó el joven soldado quitando su mano de su nuca –Y si necesitas algo sólo tienes que decírmelo

-Muchas gracias…y es un gusto conocerlo, Kanon-kun….

Kanon sonrió vagamente y se alejó caminando dejando a la chica sola en aquel largo pasillo…

…Izayoi permaneció en el interior de la cabaña, sentada en su habitación en completo silencio, se sentía muy sola y eso le disgustaba en gran parte; jamás había estado sola y mucho menos en un sitio que desconocía.

Se puso de pie y salió de su habitación; observó la puerta corrediza de la habitación que se encontraba frente a la suya y la abrió con cuidado sin entrar a la pieza. Esa habitación era igual de grande que la suya, se encontraba llena de polvo acumulado por los años, su protector no había dormido ahí, sino cerca del fuego en la estancia…

"Usted…regresará con su mujer y su hijo… ¿no es así?"

-Taisho-sama…- susurró con un poco de tristeza y volvió a cerrar la puerta de aquella habitación

"Es mi deber"

Llevó sus manos hasta el lado izquierdo de su pecho y presionó con fuerza; Sentía cómo dolía a pesar que sabía que no debía ser así…

-¡Izayoi-sama!- escuchó una voz que le llamó desde afuera sacándola de sus pensamientos, camino hacia la puerta de la entrada y vio a varios hanyuos que al verla hicieron una reverencia en señal de respeto, una de ellos con rasgos reptiles se acercó a la joven y volvió a inclinarse en una reverencia. Todos traían pesados baúles, jarrones y muebles varios

Hasta el hombro de aquella chica reptil saltó la pulga Myoga saludando de igual manera a la princesa

-Izayoi sama, aquí le traigo a sus sirvientes por encargo de mi amo Inu no Taisho- comentó la pequeña pulga a la confundida muchacha –sirvientes y de los más fuertes guardias…

-Todos ellos son hanyous ¿no es así?- preguntó la princesa asombrada por los rasgos fantásticos que presentaban aquellos jóvenes mitad humanos

-Así es, Inu no Taisho no los discrimina y les da empleo para que puedan tener una vida digna y tranquila

-Ya entiendo…- comentó Izayoi dirigiendo su mirada hacia la joven que estaba frente a ella, aparentaba tener su misma edad -¿Cuál es tu nombre?- preguntó sonriente

-Me llamo Ryuko, Izayoi sama- contesó la joven de manera tranquila

-Ryouko será la encargada de todos sus sirvientes, no está demás comentar que es de los elementos de más confianza del amo- agregó Myoga haciendo que Ryuko se sonrojara levemente

-Si Taisho-sama confía en ti, en ese caso, yo también; Un gusto conocerte linda- contesó Izayoi sonriendo

-El gusto es mío, señorita Izayoi- contestó la joven

Myoga bajó de un salto del hombro de Ryuko y se colocó frente al resto de los hanyous

-Muy bien, lleven todo eso haya adentro y acondicionen el lugar para que la princesa se sienta cómoda

Todos hicieron caso y se apresuraron a acatar las órdenes de Myoga…

…Sesshoumaru y su padre llegaron a una aldea en donde habían detectado la esencia de Touga, cuando llegaron encontraron todo en llamas y un fuerte olor a sangre

-Su olor volvió a desaparecer- confirmó Sesshoumaru adentrándose al destruido pueblo caminando entre los cadáveres sin ningún cuidado

Inu no Taisho observó el pequeño pueblo en ruinas –No dejó a nadie con vida…

-Seguramente intenta distraernos; además este olor me repugna- se quejó Sesshoumaru…

…Irasue se sintió fastidiada al encontrarse sola en aquel enorme palacio, así que decidió salir un rato. Llegó hasta un pequeño claro en el bosque, todo se encontraba tan silencioso y quieto que respiró profundo sintiéndose tranquila; lamentablemente esa tranquilidad no duró mucho, ya que sintió como alguien se posicionaba atrás de ella y le lanzaba una docena de cuchillas venenosas que ella esquivó con una agilidad impresionante, la youkai se dio la vuelta para encarar a su atacante

-Atacando por la espalda como siempre, maldito cobarde-le retó furiosa

-¿Sabes algo Irasue?; Ahora que tu hijo Sesshoumaru es mayor, tú te has convertido en la ente más vulnerable de todos aquellos a los que mi hermano protege y estima- se burló Touga lo cual enfureció de sobremanera a su cuñada


"Ahora las cosas comenzarán a complicarse, y para serte sincero, lo harán mucho más de lo que yo tenía pensado. Con la llegada de Touga también se avecinan nuevos peligros y amenazas; eso significa, más motivos para protegerte y mantenerte a mi lado Izayoi…"