Capítulo 8: Más que listos
–¿Por qué? ¿Por qué? ¡Pone la hora y luego tenemos que esperarlo por horas!
Yukiko se encogió ligeramente mientras Sakura gritaba con rabia a su lado y Naruto concordaba con la chica de rojo. Una vez más, el equipo 7 se encontraba en su lugar de reunión habitual en el puente y como siempre, Sakura y Naruto se quejaban, aunque a un nivel diferente.
Sakura continuó.
–¡Tenía tanta prisa que no tuve tiempo de secarme el cabello!
–¡Sí,sí! – Naruto levantó su puño. –¡Y yo no tuve tiempo de lavarme la boca o cambiarme los calzones!
Yukiko se encogió de nuevo mirando a Naruto, tratando de ocultar su expresión de disgusto.
–Eso es asqueroso, Naruto. – Sakura expresó involuntariamente los pensamientos de Yukiko.
–Tan temprano y estos dos ya me están volviendo loco. –pensó el Uchiha, apoyado en la baranda del puente. Su mirada aburrida se posó en la chica de cabellos naranjas que observaba a los otros dos. – ¿Y a esta que le pasa?, no está chillando y brincando como siempre. Algo le pasa. – siguió mirando a Yukiko y esta bostezó.
Kakashi apareció de la nada, como de costumbre.
–Lamento el retraso. Me temo que me perdí en el sendero de la vida. – se excusó.
–¡Sí, claro!
El sensei de un salto se puso frente a sus alumnos.
–Sé que esto es algo repentino, pero los recomendé para los exámenes chunin. Estas son las solicitudes. – Él les entregó los papeles.
Kakashi les explicó brevemente sobre dónde y cuándo tendrían que entregarlas y luego se despidió, dejándolos solos.
Yukiko observó por donde se había ido Kakashi y miró a sus compañeros con una sonrisa amable.
–Bueno amigos, entonces, que tengan un buen día. – inclinó la cabeza ligeramente y suspirando suavemente, caminó para ir a casa.
La idea de ir a entrenar paso por su cabeza, pero la idea de entrenar sola no le agradaba mucho. Ella llegó justo al final del puente, pero antes de seguir alguien la detuvo.
–¡Yukiko-chan! – llamó Naruto.
–¿Qué pasa? – ella preguntó con curiosidad cuando el ninja rubio estuvo cerca observándola con una gran sonrisa y un brillo travieso en los ojos.
Él rió.
–¿Me puedes ayudar con algo?
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–Naruto, no estoy segura de esto. – Yukiko hizo una mueca.
El rubio apenas le hizo caso, eso hizo aumentar el disgusto de la Kazahana. Naruto la había arrastrado hasta una tienda en busca de un balde de pegamento y un saco de plumas.
–Prometiste ayudarme en mi próxima broma, no es momento de acobardarse. –le recordó.
Yukiko suspiró vencida y siguió al rubio hasta un tejado de una tienda. Naruto se inclinó en el borde del techo con una gran sonrisa en el rostro.
–¿Y ahora? – preguntó la muchacha.
–Ellos son nuestro objetivo. –señaló.
Yukiko se inclinó al borde del tejado para ver quiénes eran el objetivo de Naruto.
–¡Esos son jounin, Naruto! No po…– pero ya era demasiado tarde. Naruto ya había volteado el balde, dejando caer su contenido.
Dejó caer el cubo y miró a su amiga.
–¡Las plumas!
Ella abrió la boca para protestar, pero el rubio impaciente agarró la bolsa de las manos de Yukiko y las dejo caer.
Hubo un gran silencio como los jounin tomaron un momento en darse cuenta de lo que estaba sucediendo. Entonces los dos miraron hacia arriba, todas miradas duras y llenas de rabia.
–¡Tú, la del pelo naranja!
Yukiko casi palideció cuando se dio cuenta que la estaban apuntando a ella y miró hacia la izquierda.
–Naru…
¡Ese bastardo!
Él se había ido, dejándola sola con el problema.
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Dos días después del incidente donde pudo escapar con ayuda de sus clones de sombra, Yukiko estaba caminando por la aldea comprando víveres para el mes con el pequeño pago de las últimas misiones de rango D que habían tenido en la semana.
Esta manzana huele bien, pero esta tiene mejor color… ¿Cuál debería llevar?
Yukiko se debatía internamente, mientras miraba las frutas de aquella tienda.
–Deme todo su dinero. – escuchó.
La Kazahana volteó rápidamente, sus ojos se entrecerraron al ver un ninja con el protector de Amegakure amenazando a la pobre mujer del puesto. Yukiko dejó las manzanas lentamente y con una mano tomó la muñeca del ninja que se había detenido a su lado y lo alejó de la mujer.
–Largo. – lo dijo con voz calmada y mirando fijamente a los ojos del ninja con cara cubierta, consciente del sonido que había hecho la mano del sujeto al doblarla.
El ninja de la lluvia parpadeó en estado de shock antes de retirar su mano bruscamente, Yukiko le dio una sonrisa de cortesía y el hombre enmascarado se dio media vuelta.
Que extraño, sólo se fue.
Yukiko sonrió a la señora que lloraba y prometía darle descuentos si seguía visitando su puesto.
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Kakashi se sentó en el tejado de una casa frente a la luz de la luna, perezosamente inclinando su cabeza hacia adelante mientras leía su libro. Oyó un silbido desde atrás e inclinó ligeramente la cabeza para ver al ninja de Amegakure.
–¿Y? ¿Qué tal te fue? – preguntó con calma y volteó completamente para mirar al ninja.
Después de una nube de humo, apareció Iruka con una sonrisa triste.
–Tenías razón, todos ellos están listos para los exámenes chunin. Todos desarrollaron habilidades impresionantes. Estaba pensado en Yukiko…
Kakashi lo miró confundido.
–¿Qué hay con ella? – preguntó entrecerrando su ojo.
Iruka sonrió.
–Con solo mirarla a los ojos, pude ver que ella estaba lista. La conozco desde que tenía ocho años, ella siempre tuvo esa mirada triste hasta que se hizo amiga de Naruto, ella se volvió una niña feliz y hoy, lo que veo es una kunoichi decidida. Mira lo que me hizo. –dijo mostrando su muñeca amoratada. Las cejas de Kakashi se arquearon. – Lo hizo sin dudarlo un segundo, me miró a los ojos y dijo que me largara cuando trate de robar una tienda de comestibles.
–Se ve muy feo. –comentó Kakashi.
Iruka se rió.
–Sí, todos están listos.
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–Sakura-chan, Yukiko-chan, llegan tarde. – Naruto las miró un poco sorprendida, ellas siempre estaban a tiempo y hoy fueron las últimas en llegar.
Las dos chicas se miraron la una a la otra antes de volver a mirar a los chicos, Sakura saludó a Sasuke sin el entusiasmo de siempre y Yukiko apenas dijo un "hola" general.
Naruto y Sasuke se miraron el uno al otro y por una vez en sus vidas estuvieron de acuerdo en algo. Ellas estaban diferentes.
El equipo siete ingresó a la academia en busca del salón indicado. Ahí se encontraron con una multitud.
Yukiko dirigió su atención al genin que intentaba entrar a la habitación, solo para ser empujado violentamente por el chunin engreído que bloqueaba la puerta.
La muchacha con dos moños trató de intentar nuevamente, pero uno de los chunin la golpeó haciéndola caer. Yukiko parpadeó por la sorpresa y luego chasqueó la lengua.
–Los exámenes harán que esto parezca un día de campo. Algunos de ustedes no sobrevivirán al examen, otros quedaran truncados de por vida y unos se volverán locos. Para un chunin es vida o muerte.
–¿Creen que es una broma? Los chunin están calificados para liderar misiones, que significa poner la vida de sus equipos en sus manos. Así que mejor sean duros para poder tomar el riesgo, las niñitas delicadas no pertenecen a este lugar.
El equipo siete fue hacia adelante. Sasuke dio un paso frente al chunin con expresión molesta.
–Que buen discurso, ahora quítense y déjenme pasar. Mientras lo hacen, reviertan el genjutsu. Nosotros vamos al tercer piso. – Sasuke volteó a mirar a Sakura. –Diles Sakura, tú debiste haberlo notado antes que nadie. Tienes la mente más brillante de nuestro equipo, tú debiste haberlo sospechado un kilómetro atrás.
–¿Debí haberlo notado? – se dijo confundida, parpadeó y sonrió. – Claro que sí, este es el segundo piso.
–¡Claro! – Naruto estuvo de acuerdo.
Yukiko rió cubriéndose la boca, sabiendo que su amigo estaba muy desorientado.
Los chunin se miraron antes de sonreír y el cartel de 301 cambió a 201.
–Por lo visto son de los inteligentes, pudieron notar nuestra ilusión. ¡Ahora veamos como enfrentan esto!
Uno de los chunin saltó hacia adelante y levantó la pierna. Sasuke levantó la pierna, las dos piernas se quedaron a medio camino ya que habían sido detenidos por las manos del chico de traje verde y cejas gruesas.
Yukiko abrió los ojos sorprendida.
¿Ese chico no había sido golpeado hace un momento? , y ahora… apenas pude verlo, es muy rápido. ¡Él es sorprendentemente rápido!
El chico de ojos blancos se acercó junto a la chica de moños con notable molestia.
–¿Qué pasó con el plan? Tú dijiste que debíamos pasar inadvertidos y no dejar que nadie viera nuestro nivel de habilidades. – le dijo al cejas grandes.
El muchacho de verde se sonrojó.
–Lo sé, pero…
Él no miró discretamente a Sakura y se acercó a ella.
–Mi nombre es Rock Lee y quiero que seas mi novia. Yo te protegeré con mi vida.– sonrió guiñando un ojo y mostró su pulgar hacia arriba
Y muy valiente.
Yukiko no pude evitar sonreír.
Sakura lo miró sin comprender.
–Definitivamente no. – respondió.
La expresión feliz de Lee cayó.
–¿Por qué? –preguntó.
–Porque eres muy raro. – fue su respuesta contundente y Naruto dejó escapar una risa burlona poco después.
Yukiko suspiró con diversión y luego rodó los ojos cuando Sasuke fue detenido por el compañero de Lee, el chico de ojos blancos. Había exigido que Sasuke dijera su nombre. Eso hizo enojar a Naruto.
–¿Soy muy raro? – se lamentó Lee contra la pared.
–Nadie quiere saber mi nombre. – se quejó Naruto.
–Oigan, Yukiko, Naruto, Sasuke-kun. –llamó Sakura y rápidamente tomó las manos de Sasuke y Naruto, jalándolos por el pasillo para ir al tercer piso donde sería la primera parte del examen.
Yukiko se regresó a ver a los otros tres chicos.
–Lee-san, no creo que seas raro pero no seas tan lanzado. Algunas chicas solo se asustan y huyen.
–¿Yukiko-chan?– Naruto se detuvo al ver que su amiga se había quedado hablando con los otros chicos.–¿No vienes?
Yukiko miró a su equipo que se había detenido a esperarla y luego miró a Lee que la observaba con los ojos brillantes.
–Nos vemos luego, Lee-san y amigos de Lee-san. –sonrió amablemente y volteó para empezar a correr hacia su equipo que empezaba a avanzar. – Oigan, espérenme.
Naruto estiró su mano hacia ella. La mano de Yukiko se enredó en la de él y se sonrieron.
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Había pensado en los exámenes chunin los últimos cinco días. Los chicos de la arena se veían muy fuertes. No puedo negar que llegó a mi mente la idea de que mejor me presentaba el próximo año… pero sentí que si no lo hacía y no me atrevía, me arrepentiría toda la vida.
Estoy más que lista.
