Estos personajes son propiedad de J.K Rowling y la trama es propiedad de Sarah-Crish Cullen, yo solo me adjudico la adaptación.
Capítulo 7: Entre sedas y terciopelo
Nada más abrir la puerta del apartamento, un duendecillo revoltoso se tiró a mis brazos. La abracé fuerte, la había echado mucho de menos. Al separarnos del abrazo, por fin habló.
-Bienvenida de nuevo; es estupendo, ¡otra vez las tres juntas!- exclamó dando saltitos. Dibujé una sonrisa en mi mente, no podía entender cómo lo hacía para comportarse en los actos oficiales, aparecía siempre tan recatada y tan formal.
-Yo también me alegro de verte, te he echado de menos pequeña duende- la llamé por el apodo que le habíamos adjudicado Luna y yo.
A su lado, Blaise esperaba para saludarme y darme dos besos. Me dieron varios regalos de cumpleaños, que he de reconocer que me hicieron mucha ilusión. Una vez dejé mis maletas y me acomodé, salí hacia la cocina, dónde Luna y Pansy preparaban unos sandwiches.
-No sabía que sabías cocinar- le dije a Pansy sorprendida. Ésta me miró, rodando los ojos, mientras Blaise reía desde el salón, signo de que me había escuchado.
-Para tu información Mione, sé cocinar y otras muchas cosas. Mamá me enseñó, es muy buena cocinera, y le gusta ir de vez en cuando a la cocina con Padma- me explicaba.
-¿Quién es Padma?- preguntó Luna intrigada.
-Es la cocinera de palacio; mamá y ella se llevan muy bien- nos contó mientras sacaba las bebidas de la nevera.
Estábamos comiendo en el salón, hablando de cómo habíamos pasado las vacaciones. No quería hacerlo, pero la pregunta salió de mis labios.
-¿Y Draco?- pregunté fingiendo algo de desinterés.
Blaise esbozó una sonrisa divertida, aunque lo intentó disimular, mientras su novia empezó a contarme.
-Está en Brasil, ayer se fue. Hay unas conferencias sobre cooperación y desarrollo en Brasilia y van diferentes mandatarios europeos. Iba a ir mi padre, pero se ha puesto malo con gripe, así que le ha tocado a él. Después aprovechará para visitar Río de Janeiro, Sao Paulo y otras ciudades- me explicó amablemente
-Hay que mantener buenas relaciones diplomáticas- me dijo Blaise; rodé los ojos, mi carrera, fundamentalmente, iba enfocado a ese tema. El reía.
-Me lo imagino Blaise; estudio toda una carrera sólo de eso- le respondí divertida
-¿Por qué lo preguntas?- me interrogó Luna, inocentemente.
-Porque es mi compañero de clase... y me extraña no ver a Theo rondando por aquí- le respondí con sorna.
Luna se puso roja como un tomate, mientras el resto nos echábamos a reír.
De repente, Pansy habló de nuevo.
-¿Cómo pasaste tu cumpleaños?-.
-Pues bien, con mi familia; nada interesante- le respondí.
-Pues tengo una idea genial- dijo ella.
Gemí, cuándo Pansy se pone a planear te puede volver loca.
-El próximo fin de semana lo celebraremos nosotros- dijo ella muy resuelta.
-Me parece una idea genial- dijo Luna, que se apuntaba a todo.
-Bien, ¿en dónde?- pregunté, pensando en nuestra casa o en ir a cenar algo por ahí.
-En mi casa- dijo ella simplemente.
Luna y yo la miramos estupefactas.
-¿Has dicho lo qué creo que has dicho?- preguntó Luna.
-¿En tu casa?- volví a preguntar patidifusa.
-¿Qué tiene de malo?- preguntó con el ceño fruncido.
-Hum... pues déjame pensar... ¿tiene ver que el hecho de qué tu casa es el palacio de Buckingham?- le replicó Luna con un tono ácido.
-¿Y?- preguntó, alzando una ceja.
-Pansy, ¿podemos entrar allí cómo si tal cosa?; además, no creo que a tus padres les haga mucha gracia- le advertí.
-Por partes: uno, claro que pueden entrar, más que nada por qué las invito yo, la princesa Pansy Malfoy de Inglaterra- dijo ella con una sonrisilla traviesa, ya que nunca mencionaba su título de princesa -segundo: mis padres estarán encantados de conocerlas... así que no quiero réplicas de ningún tipo- acabó resuelta.
Luna y yo nos miramos, para después asentir.
-Está bien, sólo si nos aseguras que no tendrás problemas por nuestra culpa- le advertí.
-¡Guay!; además les haré un tour privado por el palacio, les enseñaré salas que no están abiertas al público- dijo ella entusiasmada.
Debo reconocer que esa idea no me disgustaba en absoluto, ya que me encantaba visitar palacios y monumentos. Después de sopesarlo otra vez, le dijimos que si, quedando el jueves de la próxima semana.
Después de seguir hablando durante un rato, me levanté para ir a la cocina a fregar los platos, ya que ellas habían cocinado. Pude oír risitas y cuchicheos... ¿qué estarían tramando?; decidí pasar del asunto, ya que suponía que no me iba a hacer ninguna gracia.
Una pregunta atravesó mi mente... ¿estaría Draco allí?; Pansy había comentado que el viaje sería largo, y que se marchó ayer, así que igual no lo veía hasta el comienzo de las clases.
Después de terminar mi tarea, me volví a reunir con ellos, hasta que entrada la noche se marcharon.
La semana pasó deprisa; estuvimos bastante atareadas formalizando la matrícula del segundo curso, y sin mucha cosa interesante para hacer. Y sin que nos diéramos cuenta, llegó el jueves; no lo admitíamos, pero Luna y yo estábamos hechas un flan; no todos los días tu amiga te invita a su casa, que resultaba ser uno de los palacios más famosos de Europa.
La noche anterior nos avisó de que Blaise vendría a recogernos, mientras ella preparaba todo. Bajamos con nuestros enseres, y mientras atravesábamos Londres, íbamos en animada conversación.
-¿Y Draco y Theo cuándo regresan?- preguntó Luna.
-Pues en principio el próximo martes, eso tengo entendido- respondió con amabilidad.
-Vaya- me salió en un suspiro de pena, a la vez que miraba por la ventana.
Ellos iban en los asientos delanteros, y parece ser que me oyeron, ya que se miraron con complicidad. Iba a protestar, pero al final decidí qué mejor estaba callada, y así permanecí.
Al de unos minutos, la impresionante fachada blanca apareció ante nuestras narices. Eran las once y veinte de la mañana, y había mucha gente apostada en la puerta, ya que en diez minutos era el famoso cambio de guardia.
Blaise giró por uno de los laterales, rodeando el palacio. Llegó a otra de las puertas, nada más aparecer el coche, la verja se abrió automáticamente, mientras él, muy amablemente, nos iba explicando todo.
-Hay cámaras y sensores de seguridad que reconocen las matrículas-.
Siguió por un pequeño camino, rodeado de árboles muy bien cuidados. Nos íbamos acercando al edificio. Paró el coche, y al bajarnos nos encontramos con una parte de los fantásticos jardines y la fachada interna del palacio.
Luna y yo mirábamos a nuestro alrededor, los jardines eran preciosos... y eso que no habíamos visto nada todavía.
Blaise nos condujo hasta una puerta de madera enorme, custodiada por dos oficiales. Uno de ellos al verle, lo saludó y abrió la puerta.
-Este es el ala oeste de palacio, hemos entrado por la puerta privada. Es la que utiliza la familia y el personal de servicio- nos explicó amablemente. Nos condujo por una escalinata de mármol, mucho más sencilla que la principal. Siguió explicándonos la historia.
-El palacio tiene tres alturas; la primera, a la altura de la calle, son las oficinas del personal que trabaja en palacio y los almacenes; la primera planta es la residencia de la familia y la segunda son pequeños departamentos para el personal que reside en palacio; Theo vive allí- nos explicó mientras accedíamos al primer piso.
Después de dejar de subir escaleras, llegamos a un pequeño rellano. El suelo era de mármol, y los techos muy altos. Una lámpara de cristal colgaba del techo, pintado exquisitamente con frescos bellísimos.
Allí se encontraba Pansy, que nada más llegar vino corriendo hacia nosotras.
-¡Por fin!- dijo emocionada, mientras le daba un tierno beso a Blaise.
-Esto es increíble- dijo Luna, mirando anonadada a su alrededor.
-Pues no han visto nada; vengan conmigo, les enseñaré sus habitaciones, y enseguida iremos a comer- nos explicó mientras nos guiaba por los pasillos.
El lujo que había en esas habitaciones era inimaginable. Paredes forradas de seda, de las que colgaban retratos de anteriores reyes y valiosas obras de arte, elegantes y antiquísimos muebles las adornaban. Estaba asombrada, mirando de un lado para otro.
Pansy giró en un pasillo, para acabar en otro largo, en dónde había varias puertas de madera.
-Esta es mi habitación- nos dijo abriendo la puerta e invitándonos a pasar.
Una sala de estar, amueblada muy coquetamente con elegantes muebles, daba paso al dormitorio, en el que había una cama enorme de madera clara con fina marquetería en ella, con una colcha diferentes tonos marrones y dorados. Al lado izquierdo de la cama había una puerta, que según nos contó, era el baño, y al lado derecho otra... su armario de ropa. También había un precioso tocador antiguo, a juego con la cama.
-¿Les gusta?- nos preguntó.
-Pansy, es increíble... es como un sueño- le dijo Luna, embobada, a lo que yo asentí, dándole la razón.
Nos guió fuera de su habitación, para pararse enfrente. Había varias habitaciones en el pasillo. La de Luna estaba enfrente de la de ella, y la mía tres puerta más allá. Eran más pequeñas que las de ella, pero aún así muy elegantes, al igual que todo el palacio, y las dos con su propio cuarto de baño. Nos dejó unos minutos para acomodar nuestras cosas y arreglarnos para comer. Metí mi ropa en el armario y en las cómodas. Me daba miedo tocar aquellos muebles, estaba aturdida con tanta elegancia.
Decidí cambiarme de ropa, poniéndome unos vaqueros negros ajustados, con unas bailarinas planas y una camiseta blanca. Cogí una rebeca negra, ya que estaba algo destemplada.
Una vez acabé, me reuní en el cuarto de Pansy, esperando a Luna. Mientras la esperábamos, salimos hacia el pasillo, que desembocaba en un pequeño salón, con unas vistas increíbles a los jardines.
-¿Qué te parece?- me preguntó con una sonrisa.
-Si te soy sincera, me siento aturdida... y casi fuera de lugar; no me malinterpretes, me encanta que nos hayas invitado... pero tanto lujo es apabullante- le dije en un suspiro.
-Te creo... pero tampoco es para tanto- me contestó, quitándole importancia.
Oímos la puerta de la habitación de Luna, que salía preparada para la comida. Nos guió por las diferentes habitaciones, hasta llegar a una habitación mucho más sencilla. Una mesa alargada, no muy grande, de madera oscura. Las paredes eran blancas, y de ellas colgaban pequeños cuadros de diferentes paisajes ingleses. El servicio de mesa era blanco y sencillo, nada ostentoso. Luna y yo nos sorprendimos, mientras observábamos a nuestro alrededor. Pansy sin querer, nos sacó de dudas.
-Este es nuestro comedor privado; el comedor de gala sólo se usa para cenas de estado, cuándo vienen visitas- nos explicó mientras Blaise entraba por la puerta. Un ruido nos sobresaltó, ya que el ruido otra puerta, enfrente de la que habíamos traspasado, nos hizo girarnos. Una mujer morena y bajita, muy delgada, con un uniforme blanco y un pequeño delantal apareció con una sonrisa.
Pansy le sonrió, mientras se acercaba a nosotros con una sonrisa.
-Hola pequeña, ¿no me presentas a tus amigas?- dijo volteándose para mirarnos.
-Ellas son Mione y Luna; Mione es compañera de clase de Draco, y Luna su compañera de piso; chicas, ella es Padma, la maravillosa mujer que se ocupa de que nos alimentemos bien en esta casa- nos explicó.
-No me hagas la pelota pequeña; bienvenidas chicas, un gusto conoceros, hemos oído hablar mucho de ustedes- nos dijo mientras nos daba un abrazo... y a mí me dirigía una mirada que no supe descifrar.
Estábamos conversando con ella, cuándo un hombre moreno y fuerte, tanto de cabello cómo de piel, se puso al lado de ella.
-Chicas, el es Dean Thomas, jefe de prensa y mi marido- nos presentó, mientras el hombre nos tendía la mano.
-Un placer conocerlas- nos dijo con voz fuerte, pero a la vez amable. Una señora mayor, de unos cincuenta y algunos años, entró también en el comedor. Nos miró mientras se presentaba.
-Susan Bones, pero llámenme Su; ustedes deben ser Luna y Mione-.
-Sí, un gusto conocerla- le contesté educadamente, mientras tomaba la mano que me tendía.
-Lo mismo digo- murmuró Luna.
-No me traten de usted queridas... ¡no soy tan mayor!- nos dijo con fingida molestia, a la vez que nos dedicaba una sonrisa simpática.
-Ella es la que organiza nuestros compromisos y viajes al extranjero- nos explicó Pansy.
-Yo y mi fiel equipo organiza a esta familia y su agenda- nos dijo guiñándonos un ojo.
-Estaríamos perdidos sin ti, Su- le dijo Pansy, mientras le daba un besito en la mejilla.
-¿Se quedan a comer con nosotros?- preguntó Blaise.
-Hemos comido ya; tus padres querían comer con ustedes y darles la bienvenida a palacio, pero llegan un poco tarde; nosotros debemos volver al trabajo; ha sido un placer conocerlas- le dijo Dean.
Se despidieron de nosotros, que seguíamos esperando a los padres de Pansy.
-Qué personas tan amables- murmuró Luna.
-Son las personas de confianza de mis padres; ellos suelen comer y cenar con nosotros normalmente- nos explicaba Pansy. Sentimos unos ligeros carraspeos a nuestras espaldas. Nuestra pequeña amiga se volvió, para después exclamar con alegría.
-¡Papá, mamá!-.
Luna y yo nos quedamos mudas mientras Pansy saludaba a sus padres. El rey nos miraba divertido, mientras la reina se acercaba a nosotras. Esa mirada amable y maternal que se veía en las fotos y en las revistas se acentuaba más en vivo todavía.
Estaba roja de vergüenza; por el rabillo del ojo miré a Luna, que estaba igual que yo. ¿Cómo te comportas delante de los reyes de Inglaterra, por muy padres de tu amiga que sean?; la situación era totalmente surrealista.
-Ustedes deben ser Hermione y Luna; por fin las conocemos. Hemos oído hablar mucho de ustedes durante todo este año. Ya era hora de que Pansy las trajera; espero que no las vuelva muy locas- nos dijo con una bella sonrisa.
-Es un placer conocerla... majestad- balbuceó Luna. Nos dejó fuera de combate cuándo de acercó de nosotras y nos dio un suave abrazo.
-El placer es todo nuestro, y por favor, no nos traten de usted ni de majestad, Cissy dice que le hace parecer vieja, ¿verdad querida?- nos dijo el rey, mientras rodeaba a su mujer por los hombros.
-¡Lucius!- le reprendió, dándole un suave golpe en el brazo, a vez que todos reímos por la reacción.
-Muchas gracias por invitarnos- les agradecí con una pequeña sonrisa.
-Gracias a ustedes; no había visto a mis hijos tan felices en mucho tiempo. Por fin traen a sus amigos a casa- nos dijo Cissy.
-Nada de agradecer, están en su casa- nos dijo Lucius amablemente.
La comida transcurrió en animada conversación, preguntándonos sobre nuestras familias, sobre nuestros estudios y si nos gustaba Londres. Una vez terminamos de comer, Lucius nos preguntó amablemente.
-¿Qué planes tienen para esta tarde?- .
-Había pensado en enseñarles el palacio- dijo Pansy.
-Me gustaría acompañarlos- dijo la reina con una sonrisa, a lo que Luna y yo asentimos.
-Y a mí, pero el deber me llama, tengo trabajo en el despacho. Diviértanse y los veré por la noche- nos dijo Lucius, que se despidió de nosotras con una sonrisa.
-Yo me retiro también, quiero leer un poco; así que tienen tarde de chicas- nos dijo Blaise mientras salía detrás del rey.
Con los ojos como platos, recorrimos mil y una salas, a la cual más elegante y lujosa. Cissy y Pansy nos iban explicando la historia de las salas y explicando de quiénes eran los retratos que colgaban de las paredes, en su mayoría, los antecesores de Lucius.
-La dinastía Malfoy lleva en el trono casi cuatrocientos años- nos explicó Pansy.
Vimos el salón del trono, el comedor de gala y el salón de baile, que según nos contaron, sólo eran utilizados para cenas y visitas importantes. Pegado a éstos varias salas, para recibir audiencias privadas.
-Nuestras habitaciones privadas están al lado de los dormitorios y del comedor dónde hemos comido; ahí hacemos la vida de familia; esas habitaciones, obviamente, no están abiertas al público- nos explicaba la reina.
-El palacio se abre a los visitantes durante los meses de verano- añadió Pansy.
Pasamos por la biblioteca, dónde se conservaban auténticas piezas de museo. Mis manos tomaron un libro antiguo forrado con piel marrón. Al ver el título jadeé; era una edición de Cumbres Borrascosas, databa de 1847; era una maravilla.
También visitamos la capilla y el salón de música, una sala tapizada con seda de un suave color ocre, al igual que el sofá y las sillas y con un precioso piano en medio.
-Aquí viene mucho Draco a tocar- nos dijo Pansy, mirándome fijamente.
Me sonrojé levemente, mientras mi corazón se puso a palpitar de forma furiosa, y sólo con la mención de su nombre.
Pansy, Luna y Cissy se adelantaron, diciendo que iban a ver los jardines. Me excusé, diciendo que las alcanzaría en un rato.
Me quedé mirando el enorme piano y las fotografías que había encima de él. Había fotos en blanco en negro bastante antiguas, de Lucius y Narcissa, y de Pansy, con un traje negro hasta los pies y una tiara de brillantes adornando su cabeza. Mi vista se posó en una, en la que cierto chico de pelo despeinado estaba con un traje de gala azul marino. Una banda roja le cruzaba el pecho, y varias condecoraciones pendían de su uniforme. Le había visto así vestido varias veces en las revistas y en la televisión.
Una voz suave y dulce me sacó de mis cavilaciones.
-En esa foto no salgo muy favorecido-.
Hola! De nuevo yo como recompensa por haberme estado tardando tanto en actualizar :D, espero les guste este cap y no me maten por haberles dejado el cap hasta aquí :/, pero he de decirles que el suspenso me encanta y se que amaran el cap que sigue :D y prometo subirlo en la semana para no hacerlas sufrir tanto :D y bueno también agradecerles por cada uno de los reviews, de sus favoritos y alertas de verdad mil gracias ustedes me impulsan a seguir con esto :D y bueno nos vemos en el siguiente cap besos
