La Sala Incognoscible
Hey! Como están? Espero que muy bien. Los comentarios de hoy son LARGOS y ABURRIDOS, pero tenía ganas de hacerlos. Recomiendo que los salteen directo al cuerpo del fic jaja.
Bueno, primero que nada quería presentarme apropiadamente (¿Después de siete capítulos? Bueno, no importa) Me llamo Pablo, soy de Argentina (¿y por qué hablo todo con "Tú"? No sé) y siempre he amado Harry Potter. ¿Cuál es el punto? Cuando empecé el fic pensaba ligarlo a PM, el libro que estoy leyendo actualmente (cuando no tengo miles de cosas aburridas que hacer para la universidad), pero sólo puse algunos datos sueltos aquí y allí, sin corroborar que se correspondieran. Ahora le puse más atención al asunto y como ya llegué en la lectura a la parte del libro donde pasa todo esto (más o menos por Abril, digamos), me sorprendió ver que algunos de los datos que dejé por ahí (muchos pensando que serían absurdos, entre ellos la clase de "repaso" de Encantamientos, lo que fue bastante absurdo) eran correctos, y dije WOW! ¡Voy a compartir esto en un comentario del fic, para que la gente vea que intuitivo que soy! Y aquí estoy :P
Bueno en realidad no fue TANTO, me sorprendió comprobar que Snape, en contra de lo que pensé al escribirlo, SI les estaba mandando a estudiar los maleficios imperdonables en ese momento de PM (primavera, según aclaré que era la época, en el primer cap, y después se me ocurrió repetirlo en algún otro), de hecho, más o menos en la fecha temporal en que ubiqué el fic, entre Marzo y Abril, acabo de leer hace unas horas en PM que Snape les manda a leer sobre el maleficio Cruciatus y ya les había pedido un informe sobre el Imperius. La verdad no me esperaba que eso coincidiera con el fic en absoluto. También algunas cosas más obvias pero que no estaba seguro por no haber leído el libro hacía largo tiempo, como que Harry en ese momento no había aún usado el Felix Felicis. Y, bueno, es sólo eso, en todo lo demás le erré terriblemente. Jajaj. Bueno, no necesariamente. Algunas cosas si, otras no, pero no viene al caso. El punto es que me emocioné porque mi fic no fuera un fraude :')
Y ahora los dejo con los resultados de mi exhaustiva labor de vinculación de Obra (HP6) e Intento de Fanfiction romántico…
Repasemos:
Hasta ahora, Harry inicia su sexto año en Hogwarts en un ambiente ambiguo: Por un lado, la batalla con Voldemort que crece y crece (como ya todos sabemos), su obsesión por aquello que trama Malfoy, etc. Ahora vamos al lado del tema que nos interesa: Ron se puso a salir con Lavender, lo que despertó la ira de una Hermione hacia la cual Ron empezaba a demostrar signos de romance visibles. Los dos mejores amigos de Harry estuvieron peleados un tiempo, hasta que Ron regresó de la enfermería tras ser contaminado con veneno y se reconciliaron. Luego Ron terminó con Lavender, Hermione empezó a coquetear en la sala común tanto con Ron como con Harry, y, antes que se dieran cuenta, los tres estaban teniendo sexo día y noche como animales.
La historia sigue: Como sabrán, luego del último partido de Quidditch (Aquel contra Hufflepuff en el que Harry fue golpeado por Cormac McLaggen con una bludger, que le fracturó el cráneo (y si no recordaban aquello quiere decir que han sentido muy poca lástima por el cráneo del pobre Harry)), bueno, luego de ese partido Harry envió a sus elfos domésticos a perseguir a Malfoy, y Ron dijo que ahora que Luna Lovegood había comentado el partido la chica le caía mejor, más simpática, por lo que no es sorpresa que unos días después ambos hubieran estado teniendo sexo en un pasadizo, entre Harry y Hermione, ¿verdad? Todos imaginamos que pasaría… Al mismo tiempo, Harry sospecha sobre Snape, pero no puede quejarse luego de que lograran meter al profesor en Azkaban, aunque sea sólo por un mes, así que vuelve a concentrarse en Malfoy. Y, por si fuera poco, Harry todavía tiene que obtener aquel recuerdo de Slughorn que Dumbledore le pidió, aunque ya lo intentó después de clases y el profesor no cedió (en este punto del relato Harry aún no dio con la idea de utilizar Felix Felicis), y por ende Dumbledore le pidió encarecidamente que se apurara o lo molería a golpes… Bueno, no así exactamente, pero le dijo que se apure.
Ahora, luego de todo lo transcurrido en el capítulo anterior, y para evitar volver a mencionar cosas que ya habrán leído más o menos en el 2006/2007, los elfos vuelven y le dicen a Harry que Draco se oculta en la Sala Multipropósito, y Harry deduce que Draco también habrá robado poción multijugos de Slughorn y la usaría con Crabbe y Goyle.
A la mañana siguiente de ocurridos todos estos hechos (la revelación de los elfos y la pelea con Ron), Harry baja a su período libre que tiene antes de Defensa, va hacia el pasillo del séptimo piso e intenta entrar en la Sala Multipropósito, sin éxito. Luego va hacia la clase, donde Ron evita su mirada y Dumbledore les encomienda leer sobre el maleficio Cruciatus. Ni bien abandonan la clase, Ron se marcha hecho una furia, sin mirar ni a Hermione ni a Harry, y la chica se vuelve hacia él.
-¿Y ahora qué? –preguntó con las cejas arqueadas.
-Está enojado… -se limitó a decir Harry, pese a que era obvio-. De nuevo.
-¿Y ahora por qué? –preguntó la chica, arrinconando a Harry contra una pared, cuando él intentó escaparse de ella.
-Qué se yo, Hermione. Si supiera los motivos de cada una de las veces que Ron se ofende…
-No estás siendo honesto –inquirió ella, y se detuvo a centímetros de Harry, que no tenía escapatoria.
-Está celoso porque ayer estuvimos juntos.
-¡SHHHHH! –la chica se llevó un dedo a los labios y miró alrededor, luego se apartó de él-. Bueno, eso pensé. Luego voy a hablar con él. Ahora me voy a Runas Antiguas.
Harry se apartó del camino y empezó a caminar hacia el baño de los chicos más cercano. Entonces se cruzó a Ginny, que venía caminando con Dean. Ambos parecían estar discutiendo. Harry los vio alejarse y sintió un rugido de satisfacción en su estómago al ver que Ginny se apartaba del lado del chico, enojada.
Mientras tanto, arriba, Hermione caminaba rápidamente hacia su clase, tan rápidamente que chocó con alguien que pasaba justo por allí, hacia unas escaleras que subían.
-Perdón –masculló la chica, alejándose del individuo. Entonces se dio cuenta de que era Draco Malfoy. El chico se quedó quieto en su lugar y continuó mirándola unos instantes. -¿Por qué me miras? –dijo ella algo enfadada; estaba llegando tarde a su clase y tenía en la cabeza la horrible perspectiva de tener que hablar con Ron para hacerlo entrar en razón sobre la extraña relación que tenían los tres jóvenes. Malfoy siguió sin decir nada, en cambio empezó a caminar hacia las escaleras y al cabo de un rato había desaparecido. Tras él iban dos niñas pequeñas, y (como Harry ya le había explicado todas sus sospechas y descubrimientos en clase) la chica frunció el entrecejo indignada al comprobar que debía tratarse de Crabbe y Goyle. Decidió volver a concentrarse en su retraso y caminó enérgicamente a su clase.
Una hora más tarde, Ron entró a la sala común y se dejó caer en una butaca junto a Seamus Finnigan.
-¿Cómo estás? –le preguntó, mientras el chico levantaba la mirada para ver quién se había sentado a su lado.
-Bien, ¿y tú? –dijo Seamus.
-Bien –dijo Ron, mirando con recelo al resto de la gente en la sala común-. Pensando…
-Ah –dijo Seamus, extrañado de aquel comentario. Ron no solía compartir pensamientos con él. Quizás sólo bromas, o comentarios básicos.
-Es increíble lo egoísta que es la gente –dijo Ron, claramente resentido, mirando con los brazos cruzados a las chicas y chicos de sexto que reían y se lanzaban bollos de pergamino mientras algunos otros intentaban estudiar. Seamus arrugó la frente y se quedó mirando a Ron. –Es decir, uno cree que están ahí, contigo, y luego viene el puñal por la espalda, ¿entiendes lo que te digo, Seamus?
Seamus no entendía nada. ¿Qué le pasaba a Ron? Por lo general ni siquiera se le acercaba fuera de la habitación o las clases en las que se sentaban cerca.
-Y entonces –continuó Ron-. Luego de que haces el amor con ellos, ¡ZAS! ¡Te dejan solo, como si todos esos momentos de sexo entre todos no significaran nada!
-Ron, ¿de qué carajo estás hablando? –preguntó Seamus con el entrecejo fruncido, confundido.
-¡Ron! –gritó Hermione, que se abría paso entre la gente, tomaba a Ron de la mano y lo apartaba de allí hasta una mesa vacía en el otro extremo de la sala-. ¿Por qué te enojaste? No seas estúpido.
-Basta, Hermione –Ron se pasó una mano por el largo y rojo cabello, despeinándose, y apartó la mirada de la de la chica-. No quiero hablar contigo, ¿sí? Ya me di cuenta a quién prefieres.
-No seas idiota –dijo ella, tratando de no levantar la voz-. Estás haciendo exactamente lo que temí que alguno de ustedes dos hiciera. Sabes cómo son las cosas, Ron, por favor no lo arruines.
-Oh, lo siento –dijo él, poniéndose de pie-. Lamento que por mi culpa ahora vayas a tener que contentarte con tener relaciones tradicionales de sólo dos personas.
Y se marchó hecho una furia, aunque no tanto como quedó hecha Hermione, que reprimió el deseo de pegarle un puñetazo a la mesa ante esas palabras.
Más tarde, luego de intentar sin éxito con la Sala Multipropósito un rato más, Harry bajó al almuerzo y se sentó junto a Hermione, que al verlo se puso de pie para alejarse.
-¡Hey! ¡¿Qué te pasa?! –preguntó él, desconcertado.
-¿Quieres saber qué me pasa? –le replicó ella en un susurro cargado de cólera. Harry decidió que no quería saber qué le pasaba, pero era demasiado tarde. –Me pasa que estoy harta de ustedes, los hombres. ¿Por qué no regresan una vez que ya hayan madurado, así no tengo que soportar todas sus estupideces infantiles?
Y se marchó a pasos largos hasta un asiento más lejano, donde se puso a comer sola.
Harry vio entonces a Ron, que se acercaba con Seamus (quien tenía el rostro aburrido, como deseando que Ron lo dejara en paz) y fue dando pasos largos hacia él.
-¡Eres un imbécil! –le dijo, una vez que llegó a su lado-. ¿No puedes hacer nada bien, no es así?
-Ya déjame en paz –dijo Ron-. Vete, Harry, no quiero hablar contigo.
-¡Tú vete! –le gritó Harry-. Pensé que esto había significado algo para ti, pero veo que… Veo que no te importa, Ron, prefieres echarlo todo a perder. Prefieres poner tu propio ego por encima de nuestra relación, ¡justo cuando teníamos algo tan maravilloso!
Seamus estaba tan confundido que se agarró la cabeza con ambas manos.
-Tú eres el traidor, Harry –dijo Ron fríamente-. Nunca debí haber accedido a lo nuestro en primer lugar. Desde el día en que estuvimos desnudos en mi cama, fue todo un error.
Y se marchó con un Seamus que miraba atónito a Ron y luego a Harry, y luego a Ron nuevamente, con la boca abierta.
Harry decidió que no quería almorzar y se marchó hacia la torre oeste, donde sabía que estaba la sala común de Ravenclaw. Buscó en el mapa del merodeador mientras iba caminando hasta encontrar aquel puntito con la inscripción que deseaba, y fue hacia allí; el puntito en cuestión caminaba hacia la entrada de la sala común, así que debía apurarse para que no se le escapara.
-¡Hola, Luna! –gritó el chico, saliendo de detrás de un tapiz de un mago horrendo enseñando a unos duendes a bailar el tap dance-. ¿Cómo estás?
-¡Harry! –dijo ella emocionada. Venía jugando con lo que parecía ser un tubérculo. -¿Qué estás haciendo por…?
-¡Ven! –dijo Harry tirando de la mano de la chica con firmeza, hacia detrás del tapiz, mientras chequeaba que nadie los mirara. Una vez estuvieron dentro del pasadizo, llevó a luna contra una pared de piedra y empezó a besarla, sin decir más.
-¡Harry! –repitió ella, apartándose un poco de él y mirándolo de arriba abajo-. ¡No soy tu prostituta, Harry, no puedes venir cuando quieras a agarrarme! –pero lo decía con un tono divertido en la voz, y no pudo contener su sonrisa.
-Vamos, Luna, no tienes que hacerte la difícil –Harry volvió a besarla y entonces ella lo abrazó y lo besó tiernamente, tomando su cara con dos delicadas manos y cerrando los ojos. Harry la tomó con ambas manos del trasero y presionó la pelvis contra ella suavemente, sintiendo su propia erección contra Luna. Entonces escucharon unos pasos bajo ellos, lo que indicaba que alguien subía por la parte inferior de aquellas escaleras.
-Rápido, por aquí –dijo Luna, dándole la mano a Harry y apartando el tapiz. Los dos chicos salieron del pasadizo y caminaron por el pasillo hasta llegar a una escalera espiral, por la que subieron. Una vez Luna le respondió el acertijo al águila de la puerta sin picaporte, entraron y atravesaron la sala común en dos o tres zancadas hasta el dormitorio de Luna.
-Hola, Luna, mira ahí te he dejado… -era una de sus compañeras de cuarto, que se detuvo al ver a Harry-. ¡Oh! ¿Pero qué está haciendo aquí Harry Potter?
-¿Te marcharías un segundo? –le pidió Luna. La chica tomó un par de cosas y se marchó, sonriéndole a Harry al pasar. Luna cerró la puerta y Harry inmediatamente le lanzó el maleficio que solían poner en su propia habitación para que la gente no entrara, y también un Muffliato, por las dudas.
Luna retrocedió hasta llegar a su cama adoselada y le hizo señas a Harry de que no avanzara.
-¿Qué te pasa? –le preguntó él, con una sonrisa. Luna se había metido en la cama y corrido las cortinas para que Harry no la viera. Entonces el chico escuchó que ella revolvía dentro de su baúl. Espero unos instantes y las cortinas volvieron a abrirse.
Tuvo que taparse la boca para no reír: Luna se había quitado toda la ropa y se había puesto el vestido erótico más extraño de la historia, consistente en un traje de dos piezas de una tela de piel de algún tipo de animal lleno de protuberancias y aquellas cosas circulares que sobresalen de los tentáculos de algunos animales marinos.
-Estás hermosa –mintió Harry, y se acercó a ella, que se dejó caer encima de la colcha. Luego de unos besos trató de quitarle el traje (le causaba asco el contacto con la piel de tentáculo) pero aquella piel de animal era babosa y pegajosa, y le estaba dando un trabajo descomunal.
-Es piel de Blibbering Humdinger –dijo Luna en un susurro al oído de Harry, como si aquello fuera lo más sexy del mundo.
-Genial –dijo Harry, tratando de contener la risa nuevamente-. ¿Puedes quitártela?
Luna se quitó el traje entre risas y se colocó en la cama boca abajo, levantando el trasero mientras Harry se ponía de rodillas tras ella y la tomaba de la cintura…
El siguiente sábado, Ron y Hermione tenían clases adicionales de Aparición en Hogsmeade. Si bien ninguno de los tres hablaba mucho entre sí, Hermione pasó por delante de Harry antes de marcharse y le murmuró que debía dejar de tontear y ponerse a buscar el recuerdo de Slughorn. Harry, que en ese momento miraba hacia la mesa de Ravenclaw en busca de la cabellera rubia de Luna para indicarle con señas que se quedara por allí, asintió ante los comentarios de Hermione y le preguntó si ya se le había pasado el enojo, a lo que la chica respondió marchándose.
Cuando todos se fueron, Harry decidió que su amiga tenía razón y debía preocuparse por sus otros asuntos. Así que tomó la capa para hacerse invisible y volvió al séptimo piso a intentarlo en la Sala Multipropósito. Una vez allí, echó a Crabbe, que se hacía pasar por niña, y empezó a pasearse tratando de entrar. Al ver que no lo lograba, le dio una patada al muro de piedra, la capa se le deslizó, y una voz gritó "¡Harry!", a lo que el chico se dio vuelta y tropezó, para luego encontrarse cara a cara con Tonks.
-¡Tonks! –dijo él, poniéndose de pie-. ¿Qué haces aquí?
-Vine a ver a Dumbledore –dijo la bruja, que tenía aspecto mortecino y el pelo oscuro y sin brillo-. Pero se ha marchado del castillo de nuevo.
-¿Sabes a dónde va…?
-No, no tengo idea –dijo Tonks, pasándose una mano por el oscuro cabello y mirando al suelo. Harry pensó que se veía triste. -¿Te has hablado con algún miembro de la Orden?
-No –le dijo Harry-. Nadie me escribe desde que Sirius…
Los ojos de Tonks se anegaron en lágrimas. La bruja quiso mirar hacia otro lado, pero Harry se acercó y le dio unas palmaditas en la espalda, comprensivamente. Entonces Tonks lanzó un sollozo y abrazó fuertemente a Harry.
-Tranquila –le dijo él, pasándole una mano por el cabello, mientras Tonks lloraba despacio sobre su hombro-. Yo también lo extraño, ¿sabes?
-Yo lo admiraba mucho, Harry –dijo Tonks, separándose y mirando a Harry a los ojos. Harry le devolvió la mirada y vio que la bruja tenía un aspecto más deplorable que nunca. –Él era tan valiente… Creo que tú eres la única persona que conozco que tiene algunas de sus cualidades, la única que puede recordarme un poco…
Harry vio que la bruja lo miraba con cariño, y entonces levantaba una mano y le acariciaba una mejilla. Harry tragó saliva y tomó la mano de Tonks.
-Dumbledore quería ponerme a hacer cosas más importantes –continuó la que insistir para que me dejara estar por aquí, o Hogsmeade, vigilándote…
Harry avanzó un paso hacia Tonks, la rodeó despacio en brazos y apoyó sus labios sobre los de ella. La bruja cerró los ojos, como sintiendo aquel momento con todo su cuerpo. Se quedaron así un instante que parecía no terminar, y luego estaban allí de pie, besándose en medio del pasillo. No se dieron cuenta de que la puerta de la Sala Multipropósito se abría y Malfoy salía de ella sigilosamente, mirándolos a ambos con cara de asco antes de alejarse. Harry tomó a Tonks contra él y caminaron despacio hasta llegar frente al muro de piedra.
"Necesito un lugar para estar con Tonks" Pensó Harry, mientras besaba a la bruja. "Necesito un lugar para estar con Tonks", "necesito un lugar para estar con Tonks".
El muro de piedra se convirtió en una puerta, que Harry abrió de inmediato. Tanto él como la bruja se detuvieron un momento al entrar, mirando lo que acababa de aparecer ante ellos: Una sala enorme repleta de camas, varios jacuzzis, bares llenos de bebidas exóticas, música romántica emergiendo de las paredes, y todo bajo una tenue iluminación que frecuentemente cambiaba en diferentes colores.
-Esto es nuevo –dijo Tonks, curiosa, y luego volvió a centrar su atención en los labios de Harry. El chico la llevó hasta una cama cercana y se dejó caer con ella sobre las colchas. Se besaron dos segundos más y Tonks llevó de inmediato su mano derecha a la entrepierna de Harry para acariciarlo. Harry comprendió que Nymphadora no era una bruja adolescente como las otras con las que él había estado, era una bruja madura con experiencia. Tonks pronto había recostado a Harry bajo ella y se había sentado con ambas piernas abiertas encima del chico, moviéndose lentamente, con la túnica aún puesta, mientras cerraba los ojos y disfrutaba. Sin embargo, la bruja seguía siendo algo torpe, y sin darse cuenta al querer moverse se resbaló de encima de él y cayó de la cama.
-¿Estás bien? –le preguntó Harry. La ayudó a levantarse y la acostó en la cama. Ahora él se puso sobre ella y le empezó a quitar la túnica. Tonks no tardó en tomar nuevamente el control: Puso ambas manos sobre el pecho de Harry, lo empujó contra la cama con suavidad y le empezó a besar el pecho desnudo con labios y lengua, recorriéndole todo el torso mientras Harry sentía que un escalofrío lo sacudía de arriba abajo. La bruja bajó más y más con la lengua, mientras lo estimulaba con la otra mano, y pronto estaba dándole placer con la boca mientras Harry miraba hacia el techo, a una particular araña de cristal que lanzaba tenues luces carmesí, especialmente hermosa.
Un rato más tarde Harry y Tonks se movían juntos en la cama, ambos agarrando fuerte al otro, y mirándose a los ojos. Tonks parecía obsesionada con mirarlo, acariciarle el pelo y la cara. Después de que terminaron, la bruja se levantó algo torpe y caminó hasta el jacuzzi más cercano, lo llenó con chorros de diversas aguas que salían algunas con espuma, otras con sales, y se metió adentro para relajarse. Harry fue con ella y le empezó a hacer masajes, deseando mientras lo hacía que aquel frío semblante volviera a ser el alegre de antes, y que el cabello de la bruja se volviera fucsia o rosado de pronto. Ninguna de las dos cosas pasaron, pero al cabo de un rato Tonks tiró de Harry haciéndolo caer dentro del jacuzzi, cruzó una pierna sobre él y se empujó a sí misma dentro de él, relamiéndose los labios, encantada.
Al volver del curso de Aparición, Hermione pasó resuelta junto a Ron (que le explicaba a Dean lo bien que había podido aparecerse) y siguió de largo, rumbo a la biblioteca. Una vez allí se metió en la sección prohibida y empezó a buscar el libro que necesitaba, hasta que se percató de que Malfoy estaba allí, y la miraba de vuelta con aquella extraña expresión. Ella no dijo nada y empezó a buscar su libro, mientras se imaginaba lo que diría Harry si lo viera allí, en la sección prohibida, rodeado de libros tenebrosos.
La chica sacó su libro del estante y empezó a alejarse. Entonces Malfoy la llamó.
-¿Qué quieres? –dijo ella, asomándose tras un estante.
-Granger, ¿me ayudas con una cosa? –pidió él, evaluándola con la mirada. Hermione desconfió.
-¿Qué cosa?
-Mira, necesito encontrar esto –el joven se acercó a ella con sus apuntes de clase y le señaló algo que aparecía allí-. Seguramente tú ya lo habrás encontrado. Estos deberes son de hace una semana.
-Y veo que de pronto te interesa mi ayuda –dijo ella, ceñuda, escudriñándolo de arriba abajo. Malfoy se sonrojó e intentó apartar la mirada para que la chica no se diera cuenta.
-Bien… -siguió ella, bajando el tono de dureza en la voz-. Mira, tienes mal esto de aquí. Lo que teníamos que buscar no era esto…
Una sensación parecida a la que experimentara Harry cuando Tonks bajó lo suficiente con los labios fue la que invadió a Hermione mientras señalaba el pergamino delante de Draco. De pronto fue invadida por una serie de remotos recuerdos en los que ella besaba a Víctor Krum acaloradamente, cerca del barco de Durmstrang. Había sido la primera vez que la chica sintiera ese estremecimiento en todo el cuerpo, aquel que empieza en el cabello y baja abruptamente hasta la punta de los pies.
Se dio cuenta de que había cerrado los ojos, y los abrió para ver a Malfoy. El chico la miraba seriamente, esperando a que ella terminara de indicarle sus errores.
-Lo siento, debo irme –Hermione se dio vuelta y desapareció tan rápidamente que Draco no pudo decir nada más. Se quedó allí solo con la hoja de pergamino en la mano y una mirada melancólica.
-¡Vamos, Demelza! –era Ron, que estaba sentado almorzando junto a su compañera del equipo de Quidditch de Gryffindor y discutía unas jugadas-. Es mucho mejor como yo te digo, mira. Lo arrinconas hacia el lado izquierdo del campo mientras Ginny cruza con la Quaffle.
-No, Ron –decía ella, emocionada-. Sé lo que dices, pero no es así en la práctica. Mira, ¿tienes un minuto después del almuerzo? Iremos al campo y te lo mostraré en persona.
Media hora después, Ron estaba en el vestuario del campo de Quidditch besándose a Demelza Robins contra unos casilleros. Se besaron locamente unos minutos, luego Ron la dirigió entre besos a las duchas y empezó a quitarle la ropa.
En ese momento, Ginny caminaba con Dean hacia el mismo vestuario, tomados de la mano. Solían ir allí para practicar un poco y, casualmente, acababan besuqueándose en los mismos vestuarios en que estaba Ron en ese momento. Los dos entraron, escucharon los ruidos, y se asomaron a las duchas, donde el agua hirviendo corría y emergía vapor por todos lados.
-¡AHHHHH! –Ginny lanzó un grito y se apartó de allí de un salto. Ron se separó de Demelza y se tapó con ambas manos, mirando a Dean con sorpresa.
-Esa era… ¿Ginny? –le preguntó, horrorizado, pero la pelirroja ya se había marchado de allí.
Harry se despidió de Tonks y empezó a bajar las escaleras a toda prisa, hacia el Gran Salón. Estaba muerto de hambre, y deseaba que el almuerzo aún no hubiera terminado. Entonces, al llegar al Vestíbulo, vio cómo Ginny entraba a toda prisa al castillo tapándose la cara. La chica lo vio y se lanzó sobre él.
-¡Harry! –gritó, abrazándolo-. Ayúdame, Harry, me voy a volver loca.
Harry la abrazó con fuerza, preguntándose qué habría pasado, pero no se atrevió a preguntarlo por temor a que aquel momento terminara. De pronto, el monstruo en su estómago había revivido y aullaba acaloradamente.
-¡HARRY! –gritó alguien más, esta vez de pleno en el oído del chico. Harry se separó de Ginny asustadísimo, temiendo que fuera Ron, pero era Tonks, que estaba a su lado, con la misma expresión seria y monótona de antes: -Harry, no vas a creer lo que vi –dijo la bruja-. Perdón por asustarte, por cierto. Hermione estaba besándose con Draco Malfoy frente a la biblioteca cuando pasé recién por allí.
-¿Qué? –En ese momento, Hermione apareció en el vestíbulo riendo por lo bajo y se metió en la escalera que iba a las mazmorras. Momentos después, sospechosamente, apareció Draco, riendo también, y se dirigió al mismo lugar. Al pasar, se quedó mirando a Harry, se río más aún, de oreja a oreja, y asintió con la cabeza varias veces con expresión fanfarrona, mordiéndose el labio y señalando al lugar por el que había desaparecido Hermione, con triunfo. Le guiñó un ojo a Harry y desapareció escaleras abajo corriendo a los saltitos.
