CAPITULO 8
Los rayos del sol se colaron por la ventana y despertaron a cierta chica con cabello color naranja que dormía profundamente. Se sentó en la cama y fue entonces cuando recordó todo lo que había pasado el día anterior, estaba sumergida en sus pensamientos cuando unos gritos la sacaron de ellos.
— ¡VUELVA! ¡YA LE DIJE QUE NO PUEDE ENTRAR SIN EL PERMISO DE LA SEÑORITA!
Se levanto de la cama rápidamente y se dirigió hacia la puerta, se estaba acercando a ella cuando esta se abrió repentinamente dejando pasar a una chica con cabello negro azulado y piel morena.
—¿Robin?—pregunto a su amiga con confusión— ¿Que haces aquí?
Antes de que la morena pudiera responder, una de las sirvientas que se encontraban ahí se apresuro a contestar por ella.
—Lo siento—se disculpo—le dije que no podía entrar, pero ni ella ni sus amigos me han hecho caso.
—Esta bien—se dirigió a la sirvienta—¿Amigos?—pregunto a Robin— ¿A quien mas has...
—Namiii...—fue interrumpida por alguien que salto y la abrazó—¿Porque ya no quieres navegar con nosotros?—pregunto mientras lloraba.
—Chopper... ¿Quien te dijo eso?—pregunto mientras también lo abrazaba.
—Luffy dijo que ya no serás mas nuestra navegante.—dijo con un tono triste.
— ¿Eso es cierto?—pregunto Usopp mientras entraba junto con Franky, Brook y Sanji.
—Algo… Si.
— ¿Qué quieres decir con eso Nami-san?—pregunto Sanji.
—Es que… No es tanto como que no quiera navegar mas con ustedes—dijo mientras bajaba a Chopper— lo que sucede es que… Bueno, supongo que Luffy ya les dijo.
—Si—contesto Robin.
—Entonces… ¿Es definitivo que te quedaras aquí?—pregunto Usopp.
—Si—respondió mientras bajaba la mirada—Por cierto… ¿Donde esta Zoro?—pregunto con curiosidad.
—Se quedo hablado con Luffy, así que dijo que te despidiéramos por el. —dijo Franky con un tono triste.
Nami se dio cuenta de que ninguno de sus amigos estaba feliz con el hecho de que ella se quedara en esa isla, pero aún así ya era tarde, había tomado la decisión de quedarse en donde estaba desde que discutió de esa manera con Luffy, pero aún así, estaba cociente de que si las cosas estaban mal con él, ninguno de los demás tenían la culpa. Todos se despidieron de su amiga con un abrazo y tratado de disimular su tristeza, excepto por Chopper y Sanji, los cuales lloraban y no se querían despegar de ella, hasta que Franky, Usopp y Brook los sacaron a rastras. Fue así como Nami se quedo sola con Robin, la cual también estaba muy triste.
— Nami antes de que viniéramos aquí… Los chicos y yo estuvimos hablado y decidimos que estaba bien darte esto.—dijo mientras le entregaba un Den Den Mushi.
—Amm…Gracias…Pero… ¿Por qué me das esto?—le pregunto con curiosidad.
—No nos importa si las cosas entre tu y Luffy están mal, lo que importa es que tu eres nuestra amiga, y te ayudaremos si necesitas algo ¿Si?
Al escuchar eso Nami no pudo evitar el considerar regresarse con ellos, ya que una vez mas había confirmado que sus amigos la querían de verdad. Sitio como sus ojos se cristalizaban por las lágrimas que querían salir, así que simplemente decidió sonreír.
—No tienen idea de lo mucho que los voy a extrañar.
—Claro que la tenemos, también te extrañaremos.—dijo mientras caminaba hacia la puerta—Antes de irme… Quiero preguntarte algo… ¿Puedo?
—Claro—le respondió de inmediato.
—¿Qué va a pasar con tu sueño de dibujar un mapa del mundo?
—Yo… No había pensado en eso.
—Zoro y Luffy deben de estarnos esperado para iros, así que me voy. Cuídate mucho Nami.—dijo para después salir de la habitación.
Después de que sus amigos se fueron, Nami comenzó a recordar que una de las principales razones por las que estaba viajando por el Grand Line era para cumplir su sueño de dibujar un mapa de todo el mundo pero… ¿Cómo iba a dibujarlo si ya no viajaba? Se dejo caer e la cama y se tapo la cara con las manos, hacia mucho tiempo que no se sentía tan frustrada como en ese momento, y no conforme con eso, también estaba triste. Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos y a resbalar por sus mejillas mientras recordaba lo feliz que había sido en todo el tiempo que había estado viajando. Escucho que alguien toco la puerta, así que se levanto de la cama, se limpio las lagrimas y abrió.
—Señorita su madre desea verla en este momento, acaba de llegar del pueblo.
—Claro—dijo mientras se limpiaba bien los resto de lagrimas de la cara—¿Donde esta?
—En la sala.
—Gracias por avisarme, iré a verla de inmediato.
Después de salir de la habitación recorrió el pasillo, mientras lo hacia trato de tranquilizarse un poco y parecer feliz, o quería que su madre se sintiera culpable de lo que le estaba pasando, al contrario, quería pasar tiempo con ella y que estuviera muy contenta. Al entrar en la sala encontró a su madre sentada en uno de los cómodos sillones, la cual al verla se paro rápidamente y la abrazó.
—Hola Nami ¿Dormiste bien?—pregunto cariñosamente.
—Si…—mintió.
—¿Has estado llorado verdad?
—Claro que no, estoy muy contenta estando aquí…—dijo mientras los ojos se le llenaban de lagrimas de nuevo —no tengo motivos para llorar.
—¿Qué te sucede?—pregunto mientras la abrazada—¿Por qué estas triste?
—Mis amigos vinieron y se despidieron de mi—las lagrimas salieron de sus ojos de nuevo—se fueron de la isla hace un rato.
—Hija… Si los quieres tanto ¿Por qué no te fuiste con ellos?
—Quiero ir con ellos pero también quiero quedarme contigo. Además… Aun que quiera… No puedo, Luffy me odia—lloro mas.
—¿¡TU QUE ESTAS HACIENDO AQUÍ!—tercio una chica muy enojada.
