Disclaimer: los personajes pertenecen a un tipo asiatico de por ahí, la historia es mia
Capítulo 7
A la mañana siguiente, los rayos del sol se colaban por la ventana de la habitación de la joven ojiperla haciéndola despertar, aun algo adormilada se medio incorporó sobre sus brazos, aun estaba algo atontada por lo que había sucedido ayer, sobre todo lo acontecido en la noche, el solo hecho de que se le haya cruzado por la mente la hizo desperezarse y sonrojar. Por Dios, se sentía como toda una pervertida, respiró profundamente un par de veces para ver si podía relajarse, si se mostraba así de turbada ante su familia de seguro empezarían con las preguntas y en ese momento no poseía la suficiente lucidez mental como para decir alguna respuesta convincente.
Después de varios minutos de ejercicios de relajación y autoconvencerse de que una reacción así para un… estimulo como ese era completamente natural, recordó su nueva resolución de por fin intentar dignarse a decirle sus sentimientos al atolondrado rubio que también hacía las veces de su mejor amigo. Minutos pasaron y ella aun pesaba en como hacerlo, hasta ahora la única conclusión razonable era que iba a ser por demás difícil, frustrada hizo un pequeña rabieta poniéndose boca abajo y escondiendo su cabeza con una almohada, raro en ella, pero las manías de cierto ojiazul se le habían pegado, aunque no sabía que estaba siendo observada.
-No pensé que a su edad aun pudiera hacer berrinches Hinata-sama- dijo un joven de ojos perlados y cabello castaño parado en el marco de la puerta.
-N-Ne-Neji-niisan… ¿q-qué haces aquí?- preguntó nerviosa y sonrojada de verse descubierta.
-Venía a avisarle que el desayuno pronto estará servido- contestó de manera neutral, pero muy en el fondo sentía ganas de reírse un poco de su protegida.
-¿Y por qué no tocaste la puerta?- preguntó con cierta molestia ya con un tono menor de rubor en sus mejillas.
-Lo hice pero usted no respondía, ¿se puede saber en qué estaba pensando?- inquirió mirándola inquisitivamente, para él era obvio que algo perturbaba la mente de la ojiperla y como su guardián era su deber saberlo.
-B-Bueno e-es que yo… etto…- balbuceaba nerviosa sin saber que decir, en momentos como ese desearía que Neji no fuera tan perceptivo- es que aun no puedo perfeccionar un jutsu y-y eso me frustra un poco- mintió diciendo lo primero que se le había venido a la mente.
-Ya veo- musitó el genio Hyûga- aunque creo que no es para tanto- dijo no creyendo mucho lo que le había dicho la pelinegro azulado.
-Supongo que tienes razón- dijo sintiéndose algo acorralada- creo que no se lo creyó- pensó con una gota de nerviosismo escurriéndole por la nuca.
Luego de ese vergonzoso episodio para la ojiperla, esta se encontraba desayunando con su familia en un silencio tan típico en la casa Hyûga, que solo era interrumpido por algún comentario ocasional de uno de lo que estaban sentados a la mesa, la pelinegra azulado suspiró, no es que le molestara… mucho la formalidad casi exagerada de su clan, pero cuando un remolino llamado Naruto Uzumaki se sentaba a tú mesa, ese formalismo era por demás aburrido, de nuevo sus pensamientos se desviaron en su rubio amigo y en el como revelarle aquel secreto que guardaba tan celosamente para si misma, tanto que ni siquiera se dio cuenta de que hablaban de ella.
-Por cierto Hinata, ¿aun no tienes algún pretendiente, o al menos estas interesada en alguien?- preguntó el líder del clan, detrás de un periódico tipo tabloide que siempre leía después del desayuno.
La ojiperla, que en ese momento probaba un bocado de sus alimentos ausentemente, fue traída a al realidad tan repentinamente que se atragantó y comenzó a asfixiarse al punto de que su rostro se puso de un tono parecido al de su cabello, por suerte logró hacerse de un vaso con agua y lograr pasar el trozo de comida.
- ¿Hinata?- se asomó Hiashi tras el periódico al no recibir respuesta.
- Y-Yo… etto… p-pues l-la v-ve-verdad- comenzó a jugar con sus dedos, ¡por Dios!, jamás en toda su vida su familia se había entrometido en su vida amorosa, definitivamente sería un día digno de recordar- y-yo… etto s-sí- musitó roja como tomate de exportación y queriéndose morder la lengua por haber dicho algo tan imprudente.
¿En serio?- el patriarca del clan bajó el periódico notándose genianamente interesado aun bajo aquel manto de frivolidad que siempre exhibía- ¿y se puede saber quién es?- preguntó mirándose extrañamente receloso, o al menos eso le pareció por un segundo a su hija mayor.
-¿Qué hago? si le digo que es Naruto-kun no se que podría hacerle- pensaba desesperada, e imaginar a su padre persiguiendo con una katana a su amigo rubio, jurando caparlo por haber mancillado a su hija no era precisamente algo que la calmara.
-Vamos nee-san, no nos tengas en suspenso- urgió su hermana menor, Hinata le hubiera dirigido una mirada de circunstancias de no ser que su padre y su primo estaban frente a ella observándola.
-Yo…Yo b-bueno… etto…- no quería dejarse ver tan nerviosa pero tres pares de ojos perlados sobre su persona y que aparte la miraban tan intensamente no eran un buen estimulo para que tomara confianza.
-Hiashi-sama, algunos miembros del souke desean reunirse con usted- entró Ko interrumpiendo la tensión del momento, al menos para Hinata, que soltó un suspiro de alivio y le dirigió una mirada de agradecimiento total a su antiguo guardián sin que el mismo y su padre se dieran cuenta.
-Diles que pronto iré con ellos- dijo patriarca del clan de forma parsimoniosa- Hinata- su hija mayor se volvió a tensar- solo espero que hayas escogido a alguien digno de ti- dijo poniéndose de pie.
-Sí padre- respondió un tanto sorprendida por lo que dijo y es que a la manera de su padre eso significaba que le importaba más la felicidad de su hija que el prestigio del clan.
Una vez que el patriarca del clan Hyûga se retiró, Hinata por fin pudo respirar tranquila, o al menos eso pensó, ya que su hermana y su primo estaban mas que interesados en quien era ese en el la pelinegra azulado había puesto la mirada encima, aunque el castaño ya se hacía a la idea de quien era.
-Aun no te escapas nee-san, quiero saber quien es- dijo Hanabi mirando inquisitivamente su hermana mayor.
-¿Eh?- los colores de nuevo se le subieron a la ojiperla mayor, cuando su mente evocó de nuevo al rubio- n-no s-se de q-que me h-hablas- dijo a sabiendas de que su hermana menor insistiría en el tema y que de nuevo su nerviosismo no la convencería.
-Apuesto a que es Naruto-san- dijo la castaña casi ignorando a la pelinegra azulado, esta se puso mas roja, eso le dio la respuesta e hizo que se enojara.
Después de la guerra, Hanabi, que por su edad y rango quedó relegada de esta, había desarrollado una gran admiración por su hermana mayor al ser veterana de la misma y por "no haberlo hecho nada mal" según palabras de su padre, aunque lo realmente hizo que se despertara tal respeto fue lo bien que hablaron de ella otros miembros del clan, shinobi de otras aldeas y sobretodo la asombrosa historia que le había contado su primo, lo cual también se vio acompañado de un proteccionismo un tanto exagerado por parte de la hermana menor de la pelinegra azulado.
-Pues no te merece, es un baka- Hinata frunció el ceño ante ese comentario, olvidando rápidamente su timidez, Hanabi podría ser todo lo protectora que quisiera ser pero no por eso le daba derecho a insultar a su rubio… amigo.
-Cambiando de tema- dijo el Hyûga del bouke interviniendo en el nuevo momento tenso que se estaba dando- Hinata-sama si quieres puedo ayudarte a perfeccionar el jutsu que me mencionaste.
-¿Qué jutsu?- la ojiperla menor rápidamente olvidó su enfado y miró ahora sumamente interesada a su hermana.
-Etto… uno que estoy desarrollando- respondió la pelinegra azulado un poco sacada de balance por el súbito cambio de tema.
-Quiero que verlo- exigió la Hyûga menor emocionada casi de manera infantil
Se dirigieron todos al patio, mas en concreto a una pequeña laguna que estaba ahí, Hinata camino hasta el medio de la misma, activando su línea sucesoria y usando una cantidad constante de de chacra combinándolo con su elemento afín que era el agua, creó una especie de látigo y de un violento giró lo lanzó contra una piedra dejando un agujero del tamaño de una mandarina, atravesando la piedra y un par de árboles que estaban atrás dejando impresionados a los ahí presentes (imagínense un agujero de ese tamaño en su pecho y ahora díganme si no los mata eso).
-Aun tengo que afinar algunos detalles, como conseguir agua cuando no esté cerca de alguna fuente natural- dijo Hinata con naturalidad, aunque su semblante mostraba que no estaba satisfecha aun con su técnica.
¿C-Cómo se te ocurrió eso?- por lo que parecía ser su primera vez en la vida, el genio Hyûga estaba desconcertado, por lo que sabía, ningún Hyûga tenía una afinidad tan desarrollada con ningún elemento.
-Etto… la idea me la dio Naruto-kun- explicó sonriendo y recordando algo.
Mini Flash back
El rubio estaba practicando el rasenshuriken usando un solo clon mientras era observado o mas bien admirado por la ojiperla, que movida por su curiosidad uso el byakugan y se sorprendió al ver que el rasengan y el juuken tenían los mismos principios básicos, dándole así la idea para su jutsu.
Fin del mini flash back
-Eres genial nee-san- chilló emocionada Hanabi, haciendo honor a su nombre al lanzarse encima de su hermana mayor, la mayor trastabilló y cayó al suelo junto con ella, intentando entre reclamos tímidos quitársela de encima pero pareciera que su hermana menor se aferraba mas a ella ni bien decía algo, al final decidió rendirse y dejarse ser.
-De verdad que Naruto ha hecho cambiar mucho a Hinata-sama…- razonó Neji mirando la escena y mostrando una mueca parecida a una sonrisa.
Ya había supuesto desde hace bastante que la ojiperla mayor miraba al rubio ojiazul con ojos que no eran precisamente de amistad, sin embargo ese no era un tema en el que él tuviese cabida, además de que confiaba que Hinata pronto daría el paso, no por nada se había mostrado tan dubitativa toda la mañana. Prefirió zanjar el tema y se dio la vuelta ignorando las suplicas de su protegida, no es que no pudiera ayudarla, el problema era que el día era bastante tranquilo por lo que le apetecía meditar un poco, y tener a Hanabi expresando a todo pulmón su enojo por separarla de su adorada nee-san podría arruinárselo.
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Mientras en el complejo Hyûga, Hinata rogaba ser rescatada por un príncipe rubio de ojos azules, en el departamento del mismo, Naruto apenas despertaba mostrando todos los síntomas de alguien con un dormir pesado, con toda la somnolencia del mundo y sin estar seguro si estaba despierto o no se levantó de su cama para ir a asearse un poco, lavándose la cara para quitar el sueño y luego ir a la cocina para prepararse un poco de ramen, estaba un tanto absorto en sus pensamientos y no era para menos sentía que se había quitado un gran peso de encima con lo que paso ayer con Hinata.
Sonrió casi de manera automática de solo recordar eso, definitivamente fijarse en Hinata como algo más que solo una compañera shinobi había sido uno de sus mejores aciertos, era bastante agradable tener a una amistad femenina que fuera normal para variar, a Ayame siempre la había considerado como una hermana mayor, además de que con lo que había pasado se había vuelto una relación por demás extraña, Ino parecía no poder evitar decir cualquier cantidad de indiscreciones por lo cual siempre se sentía incomodado y que le estuvieran soltado cualquier cantidad de capones como lo hacía Sakura no era una buena definición de amistad llevadera… bueno, debía admitir que en algún momento consideró a Hinata algo rara, por suerte conforme se fueron familiarizando su opinión de la ojiperla había cambiado… no mucho en realidad, para él aun era raro que se desmayara tan seguido, aun así había algo con la personalidad de la pelinegra que le facilitaba ser él mismo, si se ponía a tontear ella se reía, si se confundía con algo, incluso si para todos era algo simple, ella se lo explicaba con toda paciencia, eso y otras cosas eran las razones de porque Hinata fuera tan importante para él, en fin, la ojiperla era rara, pero era ese tipo de rareza que le agradaba.
-Pareciera que fuéramos- una media sonrisa se mostro e igual de rápido desapareció-… imposible- negó casi de inmediato, ellos solo eran buenos amigos… ¿cierto?
Últimamente ese pensamiento rondaba bastante por su por su cabeza, de hecho si lo ponía en retrospectiva siempre ahuyentaba a cualquier pobre ingrato que osara entablar platica con su amiga ojiperla, de hecho algunos pretendientes que se sintieron ofendidos al ser llamados poca cosa y después humillados personalmente por él, lo llamaron "el rabioso zorro guardián de la hermosa princesa Hyûga", por supuesto que cuando se enteró del nombrecito les recetó la paliza de sus vidas.
No era un secreto que la pelinegra azulado fuera su contraparte femenina en el tema de ser el soltero o en este caso soltera mas codiciados, era por demás obvio, además de ser una kunoichi bastante capaz y descender de una alta cuna como lo era el clan Hyûga, Hinata por si sola tenía muchos atributos que ofrecer, lo primero que se le vino a la mente fue su cocina, que podía decir, estaba hambriento en ese momento y no le caería nada mal algo casero en lugar del pote de ramen que ahora le parecía tan poco interesante, lo segundo era su maravillosa personalidad, ok, eso sonaba a cliché, pero era cierto, si Hinata fuera algún tipo de criatura mitología como los bijuu, sería la encargada de mitigar la ira de estos, su presencia le traía tanta serenidad que le podrían decir que Sasuke de nuevo volvía a su camino de venganza y a él bien podría importarle un reverendo pepino, está bien, estaba exagerando… solo un poco, pero si era un hecho que el carácter afable de la ojiperla mitigaba su hiperactividad, y eso ya era bastante.
Y que decir de su físico, no le gustaba mucho la idea de andar de mirón con su amiga, pero debía admitir que la pelinegra azulado no tenía que pedirle nada a nadie, además de que su cuerpo era de infarto, su forma de vestir eran bastante femenina sin llegar a ser demasiado atrevida, de hecho ahora se preguntaba como serían sus hijos si llegaran a casarse, la idea de un grupo de cabecitas rubias y negras azuladas correteando de aquí para allá comenzó a resultarle atrayente.
-Otra vez estas pensando idioteces Naruto- se reprendió dándose un par de palmadas en las mejillas, además de un coscorrón.
Comenzó mejor a desayunar, animándose al recordar que había decidido que hoy sería su día libre, no entrenamientos, no misiones, no molestas fans, un día de completa relajación y ocio, o al menos seria así hasta que recordó el desastre en que se había convertido su habitación la noche anterior.
Flash back
Era un poco tarde, el rubio estaba a punto ir a dormir cuando alguien toco a su puerta, camino un tanto fastidiado y se encontró con nada menos que Shizune que tenía la mirada baja.
-S-Shizune nee-chan- nombró sorprendido- ¿Qué haces tan tarde aquí?- cuando notó su actitud tímida un escalofrío lo recorrió pero su curiosidad de ver a la pelinegra hizo que lo ignorara.
-Anno… N-Naruto…- intentaba explicarse mientras levantaba la cara y darse cuenta de que el rubio no tenía camiseta, poniendo una cara muy extraña- quiero.
-¿Eh?- pero no dijo nada mas al ser derribado por una muy salvaje Shizune - ¡no otra vez!- se quejó mentalmente por ser atacado de nuevo.
Fin del flash back
-Ni siquiera me ayudó a ordenar- se quejó dando un suspiro, su habitación era un total desastre, el colchón estaba volcado, los muebles tirados igual y por alguna razón que contradecía a la física, las sabanas estaban pegadas al techo.
Pareciera que un tornado había atacado con su tormentosa furia el lugar, volvió a suspirar llevándose la mano al puente de la nariz, al parecer su día libre se había convertido en día de limpieza.
-Supongo que solo me queda lidiar con todo este desastre yo solo- pensó con desgano. Tomó… o más bien arrancó las sabanas para lavarlas, puso los muebles en su lugar y abrió la ventana para así ventilar el olor a sexo. Siguió limpiando cuando escuchó que tocaban la puerta, lo primero que pensó fue que sería su amiga de ojos perlas, eso lo alegró y lo puso nervioso, tendría que evitar que entrara a su cuarto.
-Voy- gritó yendo a la puerta, solo esperaba que no se diera un momento incomodo si ella descubría lo que pasó anoche. Cuando llego a la puerta se sorprendió al ver a esa persona ahí parada- ¿Qué haces aquí?... ¿y qué haces con esa maleta?- preguntó el rubio confundido.
- No pensé en eso ¿Qué le digo qué le digo?- pensaba la persona parada en el umbral de la puerta- lo que pasa es que… me atrase con la renta de mi casa, sí eso, me atrase y pues me echaron a la calle- dijo golpeándose la cabeza ligeramente y sacando la lengua- y bueno… quería saber si podía quedarme contigo por este mes, claro si quieres.
-Sinceramente no creo que se buena idea Sakura… ¿eh?... ¿desde cuándo vives sola?- dijo un sorprendido rubio, olvidando de momento le tema de la charla.
-Creo que no te lo había dicho porque… bueno, tú sabes- se excusó poniendo una cara melancólica, aunque mirando de reojo al rubio para ver su reacción, era obvio que intentaba suavizarlo para que la dejara quedarse.
-Ya veo- su semblante cambio a uno de de culpa, aunque estuvieran distanciados la pelirrosa aun seguía siendo una parte importante de su vida- ¿y por qué mejor entonces no le pediste asilo a la oba-san?- preguntó para zanjar el tema y aunque no quisiera admitirlo, echarle el problema a alguien, mientras la Haruno siguiera insistiendo en querer algo mas que amistad con él su relación siempre sería así.
-B-Bueno lo que pasa es que… - la ojijade suspiró, no esperaba que se resistiera tanto, menos aun que fuera lo suficientemente perspicaz para meter a poner a su maestra de opción y que de hecho fuera más convincente.
-¡Mejor olvida todo ¿quieres?!- exclamó de repente el ojiazul con el ceño levemente fruncido.
-¿E-En serio? Naruto yo… perdóname, en serio no quise ser una molestia, pero es que no encontraba otra salida- admitió muy apenada pensando que había sido descubierta.
-Supongo que no tengo mas remedio- dijo poniendo una sonrisa de medio lado.
-¿Eh?- la ojijade se quedó viéndolo estupefacta sin entender de que hablaba el rubio.
-Lo que quiero decir es que si no hay otra solución, pues… bienvenida seas a mi muy humilde pocilga- sonrió de oreja a oreja esperando que así al menos la situación fuera menos incomoda.
La razón de de su súbito cambio de actitud en realidad de hecho no era tan irracional, si mandaba a la ojijade con la rubia de busto exuberante muy posiblemente terminaría en ciudades intensivos. Aparentemente, en las muy contadas veces en las que no semi-asaltaba al rubio, Tsunade había tomado partido a favor de él en el tema de que si deberían tener una relación mas allá de ser un equipo o tener amistad, jurando y perjurando así que le daría de capones a la pelirrosa hasta que entrara en razón si la llegaba a ver sola y sin nadie interrumpiera su "conversación" maestra/alumna.
-Gracias Naruto- retribuyó sonriéndole- que bueno que aun sigue siendo tan inocente- pensó dando un suspiro mental, sin saber el verdadero por qué.
-No tienes por que darlas- respondió amablemente- pero déjame ayudarte con tu maleta.
-No hace falta yo puedo con ellas- objetó quitándolo estrepitosamente del camino.
-Insisto- dijo el rubio, una de las cosas que aprendió de Hinata es que siempre debía ser amable con las visitas, fueran incomodas o no.
-¡QUE NO SHANNARO!- masculló golpeándolo para mandarlo a volar al otro lado de la pequeña sala- ¿Qué hice?- corrió a auxiliar al ojiazul que estaba medio inconsciente- lo siento ¿estas bien?- preguntaba preocupada y arrepentida.
-Si pero, ¿por qué reaccionas así?- le replicó- solo quería ser un buen anfitrión- murmuró adolorido incorporándose para quedar sentado.
-Lo siento- se disculpó golpeándose en la cabeza y sacando la lengua- es que tengo cosas ahí que de verdad no quiero que veas… tú sabes, cosas de chica- aclaró algo avergonzada.
-Ya veo- cedió él- pero intenta no ser… tan bueno tu entiendes- agregó haciendo un puchero.
-¿POCO FEMENINA, MACHORRA?- gritó enojado….. quise decir enojada.
-En realidad iba a decir enojona pero…- hizo pausa cayendo en lo que había dicho la pelirrosa y dibujó una enorme sonrisa- creo que también eso- soltó para comenzar a reír a carcajeada limpia.
-¡¿QUÉ DIJISTE!?- rugió totalmente furiosa y con la mano hecha puño.
-C-Cálmate Sakura es solo una broma- musito el rubio intentando razonar con ella mientras varias gotas se formaban en su cabeza.
-Está bien- la ojijade pareció calmarse- ¡pero que no se repita!- dijo remarcándoselo de todos modos mostrándole al ojiazul su puño.
-Es una promesa- dijo el rubio sonriendo y riendo nerviosamente con aun mas gotas en su nuca.
-Por cierto Naruto ¿ya desayunaste?- preguntó la pelo chicle con una sonrisa medio forzada, ya que aun le molestaba la broma de la que fue victima (amargada).
-Sí, comí un poco de ramen- respondió el rubio con su típica sonrisa zorruna.
-¿Solo eso?- profirió aparentando indignación- como tu nueva inquilina no puedo dejar que te alimentes tan mal Naruto, así que en manera de agradecimiento déjame hacerte el desayuno- dijo sonriéndole sinceramente.
-E-En serio no es necesario- arguyó un poco azul al recordar las espantosas y vomitivas píldoras que la pelirrosa una vez le hizo y casi lo mataban en lugar de su entrenamiento.
-Tonterías, voy a hacerte de comer así que tú tranquilo- dijo para luego dirigirse estufa que estaba en la misma sala del departamento del rubio.
Pasaron los minutos, el rubio no sabía que hacer, estaba hecho un manojo de nervios, si escapaba y era encontrado por la ojijade sería su fin y si se quedaba también sería lo último que haría en su vida, lo único que le quedaba era rezar por que la comida fuera al menos comestible. Observaba como era preparada su sentencia de muerte por una joven que aparentemente estaba feliz por hacer de comer a "su" rubio, aunque, debido a su aparente felicidad, se distraía un poco y se descuidaba con lo que hacía, poniendo mas nervioso al ojiazul. Después de esos aterradores minutos que para Naruto que le fueron eternos, apareció un plato con unos huevos revueltos que tenían un aspecto de refritos con un poco de cátsup encima, junto con ellos un tazón de arroz por lo menos ahumado y un poco de jugo de naranja que era de un cartón que de casualidad tenía en su refrigerador y que el rubio le agradecía al cielo.
-Espero que te guste- dijo la pelo chicle al terminar de servir todo y sonriéndole aparentemente ignorando el mal aspecto de su comida.
-I-Itadakimasu- exclamó forzadamente- fue un gusto conocerme- pensó despidiéndose de si mismo.
Tomó los palillos y se preparó para dar el que posiblemente sería último bocado, cerró los ojos con la esperanza de que cuando los abriera estuviera reunido con el ero-sennin y sus padres… entonces se dio cuenta de algo, ¡la comida no lo había matado!, es más, no tenía tan mal sabor, el huevo solo estaba salado, probó el arroz y en efecto estaba ahumado, además de que estaba duro… pero era comestible, ¡por Dios ( y por las rastas de Bob Marley) era comestible!, no se estaba retorciendo en el suelo como epiléptico, no sabía si saltar de alegría o quebrarse y romper en llanto, y es que la situación no tenía precedentes, Madara Uchiha solo era el dueño el sharingan mas poderoso que jamás se haya visto, pero esto, ESTO podría matar a cualquiera sin importar que tan poderoso fuese, y él vivió para contarlo.
Nota del autor: creo que exageré ^_^u.
Después de la aterradora experiencia, la pelirosa y el rubio hablaban de cualquier tipo de tema, siendo el principal lo que habían hecho en esos años en que ya no se frecuentaban tanto. Sakura le había reiterado varias veces que lamentaba mucho que por su encaprichamiento con él hiciera que se distanciaran pero que de ahora en adelante solo sería su amiga, siendo esto obviamente una mentira ya que seguía enamorada o mejor dicho obsesionada, pero haciendo uso de su fuerza de voluntad y por el bien del plan que había trazado maliciosamente era mejor hacer que volviera a verla como nada mas que una amiga para luego lanzarse (casi literalmente) a sus brazos. Seguían con la conversación hasta que llego el medio día, la ojijade insistió también en hacer el almuerzo mientras el rubio la miraba con una cara de resignación, por suerte para él antes de que Sakura se dedicara a la cocina se escuchó un suave golpeteo en la puerta.
-Voy- dijo la pelirosa adelantándose al rubio- ¿Qué haces aquí?- reclamó con molestia al abrir y ver a esa persona.
-Lo mismo quisiera saber- respondió con su usual tono suave de voz pero aun así sonando desafiante.
-Pues fíjate que estoy viviendo con Naruto ahora Hinata-"chan"- dio un tono sarcástico a la última palabra poniendo una pose altiva y arrogante.
A la ojiperla en otras circunstancias se le hubiera venido el mundo encima pero ahora no, si su memoria no le fallaba el mismo Naruto le había dicho que ya no le gustaba Sakura así que era imposible que fueran novios o algo por el estilo… pero ¿y si habían hecho algo? no eso no era posible, si bien había sido mas comprensiva de lo que separaba con en el hecho de que el ojiazul ya hubiese tenido relaciones con otras mujeres, el simple hecho de pensar si quiera que la… mujer frente a ella le pusiera un dedo encima le revolvía el estomago.
- ¿Quién es Sakura?- preguntó una voz masculina que sacó de inmediato de su ensimismamiento a la ojiperla- eres tú Hinata-chan- exclamó sonriendo de oreja a oreja un rubio que se asomaba detrás de la pelirrosa.
-H-Hola N-Naruto-kun- saludó sonrojándose, el recuerdo de su sueño, por demás erótico, aun seguía vigente.
Estuvieron a punto de hacer una de sus típicas escenas de nomás nosotros dos existimos pero son sacados del trance por la pelirosa.
-Perdona mis modales Hinata, pasa- dijo haciendo un ademán un tanto forzado y una sonrisa apretada para que pasara.
-Ah- la ojiperla dio un ligero salto al salir del trance- ¡cierto!, creo que se vería raro si nos quedamos aquí, con permiso.
Hinata en ese momento agradecía su herencia Hyûga al ser capaz de actuar con total naturalidad y no dar señas de su inmensa satisfacción al entorpecer lo que sea que estuviera planeando… esa.
-Espero no estar interrumpiendo nada- dijo sentándose, en acto de inconsciente posesividad, justo a un lado y muy cerca de donde estaba Naruto, y por su puesto, en medio de él y la ojijade.
-Para nada- dijo el rubio aun con su enorme sonrisa- Sakura se va a quedar unos días en lo que arregla su situación con su casero
-Además así matamos dos pájaros de un tiro, nos llevaremos bien y además volveremos a ser tan cercanos como siempre- comentó la pelirrosa insinuando un doble sentido en sus palabras.
-Solo espero que no tengan problemas con el acoso que sufre Naruto-kun, ya sabes lo mucho que le molesta que las persona se metan en su vida sin su permiso- respondió la ojiperla aun impasible pero aun así devolviendo la indirecta.
-Eso lo tengo muy en cuenta no te preocupes- respondió con una venita marcada en la frente y un marcado tic en la ceja, observando como la metida esa mantenía la misma expresión de damita que no rompe un plato, ¿de cuándo a la fecha la Hyûga podía ser tan segura de si misma?
Naruto las observaba nervioso, la ojiperla se le había acercado un poco mas y Sakura al parecer le molestó el comentario que hizo Hinata aunque para él sonó bastante casual, el ero-sennin y su ero-sensei habían sido muy claros en el sentido de que si terminaba en ese tipo de situación lo mejor era huir de la manera mas sutil posible ¡PERO ÉL ERA TODO MENOS SUTIL!, para su suerte, la tensión fue disuelta por el rugir de su estomago.
-Disculpen pero creo que es hora de almorzar- dijo el ojiazul, rascándose la nuca y sonriendo avergonzado.
-Tienes razón, con todo esto olvidé que te iba a hacer de comer- la pelirrosa se puso de pie.
-Si no les molesta yo puedo cocinar para los tres, claro, si estás de acuerdo N-Naruto-kun- dijo adelantándose a la pelirrosa- no me lo vas a quitar- pensó mirando desafiante a Sakura, no se lo iba a dejar tan fácil.
-Pero yo ya había prometido que como pago por su hospitalidad iba a cocinar- replicó la pelo chicle - es mío- pensó como leyendo el pensamiento de Hinata.
-Deja que Hinata-chan cocine Sakura- habló finalmente el rubio con la suficiente seriedad para dar a entender que él era el dueño del departamento- además su sazón es excelente- dicho eso su expresión cambio a su típica mueca zorruna.
-Está bien- farfulló haciendo un puchero la chica de ojos jade y sintiéndose derrotada.
- Te gané- pensó una pelinegra azulado sonriente y orgullosa de su victoria.
El almuerzo consistía en un típico plato japonés, ya servido, el rubio comía o mas bien devoraba todo haciendo una gala de expresiones que daban a entender que estaba encantado con la comida mientras la ojiperla lo veía con una expresión entre entretenida y feliz a un lado de él por ser la causa de tan graciosas expresiones, todo esto mientras la pelo chicle se moría de la envidia y lo celos.
-Hina-chan tu comida está deliciosa, se que siempre lo digo pero odiare al que se convierta en tu esposo- clamó luego de literalmente tragarse el último bocado.
-N-Na-Naruto-kun- le reclamó la ojiperla notoriamente ruborizada y jugando con sus dedos, siendo observados de cerca por una pelirrosa que estaba que echaba humo.
-Gracias por la comida- dijo secamente, levantándose llevando sus platos al fregadero y después saliendo del departamento.
-¿Qué le ocurre?- murmuró el rubio confundido con un trozo de comida cerca de la boca que le había robado a la ojiperla.
-Supongo que tengo algo que ver, tal vez deberías hablar con ella después de que me vaya- aconsejó la ojiperla, aunque sentía una enorme satisfacción, también se sentía algo culpable de haberle complicado las cosas a su rubio amigo.
-Será lo mejor…- Naruto suspiró mentalmente, solo esperaba que la pelirrosa no hiciera otra escena- ¿ya te vas?- preguntó cambiando de repente su seriedad por un infantil puchero.
-Por supuesto que no- sonrió divertida- solo te sugiero que hagas, puede que seas muy bueno en… eso- un color carmín se dibujó en sus mejillas- pero a veces eres… etto…
-¿A veces qué?- preguntó impaciente el rubio, la ojiperla aun buscaba que palabra decir en lugar de atolondrado.
-Eres un poco distraído- por fin dijo después de mucho pensárselo y riendo por lo bajo.
-Creo que tienes razón- admitió de nuevo con esa desvergonzada sonrisa zorruna.
Mejor cambiaron de tema, hablaban de cualquier cosa hasta llegar la noche, la pelirrosa llegó poco después siendo muy cortante todo el tiempo incluso se acostó antes con la excusa de que le dolía la cabeza entrando a un cuarto que el rubio usaba de almacén y que entre Hinata y él prepararon para que fuera mas acogedor. Poco después el rubio se despidió de la ojiperla, obviamente después de haberla encaminado a las puertas del complejo Hyûga.
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Horas después, Naruto miraba meditabundo el techo, Hinata-chan y Sakura eran diametralmente opuestas una de la otra, una era tan tierna y dulce que hasta daba la apariencia de ser frágil, mientras que la otra… suspiró, no las compararía, de hacerlo sabía muy bien que terminaría decantándose por la ojiperla lo hiciera conscientemente o no, si quería que ambas fueran sus amigas no podía poner a una sobre la otra. Mejor dejó el tema de lado y vería que hacer cuando llegara el momento de tomar cartas en él asunto, ese era su estilo y hasta ahora nunca le había fallado. Satisfecho con resolución mejor se dispuso a dormir… solo esperaba que Sakura no hiciera de nuevo el desayuno.
Fin del capitulo 7.
sinceramente no tengo mucho que decir de este capi, asi que ya sin mas nos leemos la que viene y si tienen tele... hay se ven ORALEEEEEEEEEEE
