Capitulo 7
Signum odiaba ser la Enforcer principal, lo odiaba por muchas razones, más trabajo, menos tiempo libre, más problemas, pero sobretodo lo odiaba por ser un puesto que ella no podría ocupar, porque era el puesto de Fate y ella era incapaz de sentirse bien quitandole el puesto a una compañera.
Como si ella pudiera enfadarse contigo por eso, Signum.
Suspiro, era un promebla que su propia cabeza tuviera que recordarle que Fate ya no formaba parte de sus vidas, que ella se había ido siendo una heroina y salvando las vidas de todos los que una vez fueron sus compañeros.
Si solo hubieran tenido tiempo de hacerle entender lo equivocados que estaban sobre ella, si solo hubiesen podía disculparse como debían haber hecho.
-Signum, estamos llegando al valle.
La voz de Teanna, ahora su segunda al mando, la saco de sus pensamientos al mismo tiempo que miraba el valle que estaban sobre volando, era una preciosa extensión de montañas y bosque donde se habían registrado las irregularidades de las que Kaito les había hablado.
Algo que tenía que ver con Al-Hazard.
-Esta bien, vamos a aterrizar.
Bajo la nave lentamente sobre el claro del bosque donde debían empezar a buscar, Hayate había sido muy explicita sobre su misión, encontrar la irregularidad, nada más, no debían actuar ni debían hacer nada que pudiera ponerlas en peligro.
Su ama se había vuelto demasiado protectora durante los últimos meses y ella ni siquiera podía quejarse, estaba segura que después de lo de Fate, Hayate perdería la cordura si perdía a más amigos.
-Vaya...es hermoso...-susurro Teanna.
Signum miro a su alrededor, los arboles continuaban hasta perderse de su vista y podía escuchar la cascada de agua que caía no muy lejos de donde ellas estaban.
-Vamos, Lanster, tenemos que apresurarnos.-le dijo Signum.
-Si, vamos.
Comenzarón a encaminarse buscando con los aparatos de Shari el punto caliente, como Hayate lo llamaba, de donde salía la mayor cantidad de energía, podían escuchar los cantos de los pajaros y el sol brillaba intensamente dandoles la sensación de paraiso que parecía ser aquel lugar.
Por lo menos, hasta que escucharon aquel gruñido.
-Lanster...-susurro Signum.
-Lo he oído.-dijo Teanna.
Mirando a traves de los árboles, vieron la sombra más grande que cualquiera de las dos pudiera haberse imaginado jamás.
Ya no me parece tan bonito.
En eso pensaba Teanna cuando la bestia que había gruñido se abrió paso entre los árboles para dejarse ver delante de ellas.
Era grande, muy grande, con garras de oso, mirada felina y un cuerpo comparable al de un dinosaurio, era...era...
Era un monstruo.
-¡Lanster!-grito Signum.
Aparto el miedo de su mente cuando se dio cuenta de que aquella bestia iba a por ella y recordo lo que, primero su hermano y luego Fate, siempre le habían dicho.
Nunca des nada por perdido hasta que se acabe, Tia.
Su cara se volvió seria con la concentración y sus pistolas se prepararon para actuar en el momento justo, cuando más podría hacer daño.
Apartate.-le dijo Tiida en su mente.
Ella se movió casi al instante que el animal la embestía, echandose a su derecha rodando levemente para colocarse a un lado con una rodilla en el suelo y la mirada fija en su enemigo mientras ajustaba sus armas.
Ataca, ahora.-le dijo Fate.
Y ella sonrió, sabiendo que había ganado.
-¡Cross Fire Shoot!-gritó.
De repente, miles de esferas magicas aparecieron y golpearon la bestia que comenzó a aullar y rugir mientras caía al suelo.
-¡Signum! ¡Acabalo!-grito Teanna.
Signum miro entre la sorpresa y la alegría como Teanna debilitaba a la bestia que parecía no querer rendirse y supo que era su momento de actuar.
-¡Flying Dragon Flash!-grito Signum.
Cuando su ataque golpeó a la bestia, supo que estaba fuera de combate y ya no les daría más problemas, entonces bajó a la tierra y miro como Teanna sonreía mirando su victoria.
Bien hecho, Lanster.
Y se acordó entonces, de las veces que había discutido con Fate por las habilidades de Teanna.
Flashback
-Testarossa aceptemoslo, porque Takamachi la haya entrenado no quiere decir que vaya a ser buena.-decía Signum por quinta vez.
Pero como las otras veces, Fate ni la miraba, solo tomaba su café y miraba por la ventana el entrenamiento que Nanoha estaba realizando sobre los chicos, entre ellos la persona de la que estaban hablando.
Por lo menos, ella estaba hablando.
-Si eso es amor, no quiero sentirlo nunca.-murmuro Signum.
Fate la miro entonces, su sonrisa radiante mientras tomaba otro sorbo de café y dejaba la taza en su lugar.
-Algún día llegará y ni siquiera tu estarás a salvo.-sonrió Fate.
-No creo...-dijo Signum mirando a otro lado.
-Vamos Signum, ¿vas a decirme que lo que tienes con Shamal es un juego de la oca?-pregunto la Enforcer.
-¿La oca?-pregunto Signum.
-Ya sabes...de oca a oca y tiro porque me toca...-murmuro la rubia.
Signum pudo sentir la rojez en su rostro, pues nadie a parte de Hayate o Fate sabían lo que pasaba entre Shamal y ella y como muchas veces ella hacía, Fate aprovechaba cada segundo para reirse de ella.
-No estamos hablando de eso.-murmuro Signum.
-Ya, claro...-susurro Fate.
-¿Que pasa con ella? Esta demasiado perdida.-dijo Signum cambiando de tema.
Fate se detuvo, mirando una vez más a Nanoha y como daba instrucciones a Teanna y Subaru mientras Caro y Erio se sentaban a mirar como sus mayores hacian sus tareas, entonces miro la mirada concentrada de Teanna, la determinación y sonrió.
-Signum, mira a Teanna.-dijo la Enforcer.
Signum lo hizo y se dió cuenta de lo que Fate había visto en ella, determinación, fuerza, valentía, capacidad de actuar con rápidez.
-Interesante...-murmuro.
-Si, por eso la quiero conmigo, además mira el lado bueno, así podrás entrenarla también y seguro que te lo pasas en grande torturandola.-sonrió Fate.
-Ya veo, de acuerdo Testarossa, tu ganas.-dijo tomando un sorbo de su café.
-Bien...por cierto, Signum.-dijo de repente.
-¿Si?-pregunto ella.
Fate rió antes de levantarse y encaminarse a la puerta sin mirar a su compañera Enforcer.
-Procura que la proxima vez no se oigan tanto tus gritos, esta vez creo que te han oido hasta los cadetes de primer año.-rió la Enforcer antes de salir corriendo.
Signum se atragantó con su café antes de soltarlo y salir corriendo detrás de la rubia mientras gritaba fuera de si.
-¡Testarossa!
Fin Flashback
-¿Signum?-preguntó Teanna.
Ella la observo durante varios minutos antes de hacer algo totalmente inpropio de ella y sorprendiendo a Teanna por completo.
La abrazó, la tomo en sus brazos recordando aquellos momentos que ahora le encantaría volver a vivir, aunque no lo reconociera delante de nadie.
-¿Estas bien?-preguntó Teanna aún sorprendida.
-Si, vamos a movernos.-dijo Signum soltandola de repente.
Comenzó a caminar seguida de Teanna que todavía estaba intentando entender que pasaba cuando se detuvo de repente haciendo que la joven Enforcer casi chocara con ella.
-¿Lanster?
-¿Si?
Suspiró, no lo admitiría jamás, quizá solo ante Shamal, pero los recuerdos y el dolor se le hacían imposibles.
-Testarossa seguro se alegraría de ver lo que has crecido.-susurro.
Teanna se quedo en silencio mientras miraba a Signum caminar hacia delante, dejandola con aquellas palabras que le habían anudado la garganta.
¿Orgullosa? ¿Después de todo? No lo creía, pero que se lo dijera hizo que su determinación solo creciera y quisiera ser mejor, porque eso era lo que un día, su maestra había querido de ella.
-Lanster, ven aqui, creo que tengo algo.
Miro hacia donde había estado Signum y corrió en su dirección solo para toparse con una gran piedra y a Signum leyendo lo que en ella decía.
-¿Que es eso?-preguntó acercandose a ella.
La Enforcer de cabello rosado no tenía ni idea mientras lo leía, parecía una leyenda, algo que hablaba sobre Al-Hazard pero no sabía que era.
-Deberíamos llevar una foto a Hayate.-dijo Signum entonces.
Teanna hizo la foto mientras Signum no dejaba de leer, había algo allí demasiado raro, demasiado parecido.
Testarossa, echame una maldita mano desde ahí arriba.
Y entonces lo vio, un solo parrafo, algo que había pasado por alto, pero algo que ella estaba segura, hablaba de Fate.
Solo un ángel de cabello dorado,
Y fuerza incomparable,
Será capaz de dar toda su luz,
Para salvar a los desamparados.
Fue en aquel momento cuando Signum sintió que no todo estaba perdido.
