Advertencias: Universo alterno.
Disclaimer: Digimon no me pertenece, los personajes son utilizados con fines de mero entretenimiento.
Capítulo 8
Había pasado la peor noche del año. Llevaba una semana en ese lugar, todo lo que quería era ver a TK, saber si él se encontraba bien.
Aún me dolía la cabeza, la herida que me hizo uno de esos hombres al atacarme en casa no había sido curada. Esperaba no contraer una infección.
Si mi memoria no fallaba ese día era domingo, ¿qué estaría haciendo mi familia? ¿Les habrá dicho TK lo que me pasó? Tenía mil preguntas.
Polilla y el otro hombre a quien varias veces escuché era llamado "el Negro" no habían llegado aún, supuse. Me daban de comer dos veces al día pero no dejando pasar cada oportunidad para tocarme. Los odiaba con toda mi alma, jamás había sentido tanto asco porque un hombre me tocara.
Un estruendoso ruido al abrirse la puerta me sobresaltó. Eran ellos.
-Buenos días, bonita.- saludó Polilla, traía un plato con pan tostado, huevo y una taza de café.- me contuve mucho para no echarme a llorar, cada vez que me veían así se aprovechaban de mí.
-¿Cómo dormiste?- preguntó el otro. No respondí. Polilla dejó la comida sobre una sucia mesa que había ahí.- Con que no quieres hablar, ¿eh?- se acercó a mí, me puse a temblar y sin poder evitarlo más, comencé a llorar.- Deja de lloriquear, muñeca...- deslizó su mano por mi blusa y ésta vez, dentro de mi sostén.- … yo puedo darte consuelo.
-¡Negro!- gritó Polilla.- ¡Recuerda lo que dijo el jefe!- vi cómo el hombre que me manoseaba lo miró con desprecio y salió de aquella habitación azotando la puerta.- Vamos Kari, tienes que comer.- Polilla se acercó a mí y acercó el pan para que le diera una mordida.
-¿Cuánto tiempo más estaré aquí?- pregunté. El hombre siguió alimentándome en silencio.- ¿Han hablado con mi esposo? ¡Por favor di algo!
-Ya hemos hablado con él.- me pasó el café, la taza tenía un popote para poder tomar.
-¿Qué ha dicho?- sus ojos se posaron en los míos, pude ver el arrepentimiento y la tristeza que emanaban.
-La transacción será dentro de dos días.
Seguí comiendo en sin decir más. ¿Entonces TK había aceptado entregarse por mí?
-¿Por qué su jefe quiere a TK? ¿Quién es su jefe?
-Mucha información, bonita.- sonrió.- Al menos siéntete feliz de que saldrás de aquí.
-¡Estás loco! ¿Y TK? De ninguna manera, no dejaré que le hagan daño, si tengo que quedarme una eternidad aquí para que él esté a salvo, lo haré.
Polilla se echó a reír.
-¿Qué es tan gracioso?
-Me parece curioso que él ha dicho casi lo mismo: "si tengo que entregarme por una eternidad para que ella esté a salvo, lo haré".
Takeru no había dejado de darle vueltas al asunto. Era obvio que se entregaría por su amada pero la pregunta que ahora lo agobiaba era: ¿por qué? Usualmente en un secuestro lo que se pide es dinero no la vida de alguien más al menos que... quien estuviera detrás de todo aquello fuera alguien que lo odiara. Pero, ¿quién podía ser?
Aún no daban las 7:00am cuando tocaron la puerta.
-¿Ryo?- se sorprendió al ver al compañero de su esposa ahí. TK aún andaba en pijama.
-¿Has sabido algo de Kari?- preguntó ansioso.
-No, pasa.- abrió más la puerta. Ryo caminó hasta la cocina.- ¿Quieres un café?
-No gracias.- ambos se sentaron, TK siguió bebiendo el suyo en silencio.
-¿Dónde crees que pueda estar?- finalmente habló Ryo. El rubio se encogió de hombros.
-Donde sea, no lo sé.- se llevó una mano por el cabello despeinándolo aún más. Unas terribles ojeras enmarcaban sus ojos que ya de por sí se encontraban rojos e hinchados.- La extraño tanto.- una punzada de celos golpeó el estómago de Ryo.
-Creo...- Takeru levantó la vista, el otro estaba como perdido viendo a la nada, se sacudió la cabeza antes de seguir.- ¿Vas a entregarte?
-¡Por supuesto! Ni aunque me pagaran con todo el oro del mundo dejaría a mi Kari en donde esté.- Ryo sonrió.
-TK... ¿y si es una trampa?- los azules ojos del Takaishi lo escudriñaron sin entender su punto.- ¿Y si ellos no te devuelven a Kari? ¿Has pensado en eso?
-¡Demonios, Ryo! ¡Claro que lo he pensado!- obvió.- Pero es un riesgo que debo correr, por ella.
El otro se levantó dispuesto a marcharse.
-Buena suerte, entonces.
Mañana sería el día establecido para salir de ahí. Contaba los minutos, no tenía idea de cuántas horas llevaba despierta y no me importaba, estaba ansiosa, desesperada por saber qué pasaría.
Polilla y Negro no habían querido tocar el tema de nuevo, lo único que me dijeron en la mañana era que no me llevarían comida esa noche y que debía prepararme para lo que viniera.
¿Cómo se supone que debía tomar esas palabras? Viniendo de un par de hombres que hasta cierto punto parecían amables.
Supe que ya había oscurecido. De pronto el motor de un coche se escuchó apagar. Alguien había llegado.
Pasos lentos fue lo que oí antes de que se abriera la puerta y me dejara ver al Negro, llevaba una botella de cerveza en la mano y por su porte supe que estaba ebrio. Sentí miedo, mucho miedo, Polilla no iba con él.
-Hola, primor.- dejó caer la botella haciéndose pedazos por el suelo.
-¿Qué quieres?- espeté seriamente.
-¡Uy, relájate! ¡He venido a divertirme!- pude ver la lujuria en sus ojos y mi cuerpo tembló de una manera impresionante.
El tipo se me acercó, sin desatarme las manos o pies, me tomó de los hombros y me aventó con fuerza en una vieja colchoneta que había ahí, me dolió el cuello al golpearme con la pared. Comenzó a besarme metiendo su lengua en mi boca y apretó con fuerza mis senos.
-¡Ayuda!- grité desesperada.
-Grita lo que quiera, sólo estamos tú y yo.
Rompió mi blusa al quitármela con fuerza, en un intento desesperado por alejarlo de mí mordí su labio pero todo lo que recibí fue una bofetada. Me ladee empezando a llorar. No podía estarme pasando eso a mí, ¡era injusto! TK siempre era quien me sacaba de cada apuro, quien corría a mí cuando me encontraba en problemas, ¿en dónde estaba ahora? ¡Lo necesitaba más que nunca!
Sentí las ásperas manos del hombre deslizarse por mi cintura y desabotonar mi pantalón, entré en pánico, ¿era esto mi final?
-¡Por favor!- supliqué llorando.- ¡No lo hagas, por favor!
Como respuesta sólo recibí una lujuriosa sonrisa. El hombre, bastante ebrio, arrancó mi sostén con fuerza; de inmediato se desabrochó el pantalón dejando ver que no llevaba ropa interior.
-¡Por favor!- rogué una vez más.
Sin piedad ni remordimiento, aquél hombre abusó de mí, de la peor forma en que creo se puede abusar de una mujer.
Awww les dejo esto, estoy tomando minutos que no me corresponden jajaja ya debería estar dormida que mañana será un día de jornada larga.
Empecé hoy a hacer prácticas en un centro de investigación, mi experiencia: LO MEJOR :D
Espero que les agrade el capítulo, quizás, quizás recibiré comentarios de: "¿Por qué dejaste que eso le pasara a Kari?" y no les guste y a lo mejor hasta me remueven de sus favoritos xDD (jajaja toda mi suposición) pero es que en la vida hay experiencias de todo tipo y ella tuvo su momento "rosa" al principio de la historia :p es parte del drama jajajaja...
¿Qué pasará luego de esto? ¿Cómo reaccionará TK cuando se entere? Jojo les dejo un adelanto:
-Jefe, no vale la pena.- el Negro se retorcía de dolor en el piso.- Podrá encargarse de él más tarde ahora... es tiempo de regresar a Kari.- dijo señalándome.
El hombre sólo asintió. Se acercó a mí poniéndose de cuclillas y me miró fijamente. Sentí miedo, mucho miedo pero a la vez una especie de alivio.
