¡Hola mi queridos nakamas!
Aquí llego con otro capitulo de esta extraña historia, no quiero sonar repetitiva, pero me disculpo por el tiempo que tardo en subir los episodios, todos los que han escrito, deben saber lo difícil que es actualizar pronto, los que aún no suben una historia ¿Qué esperan? Es gratificante y educativo, además de hacer grandes amigos y de entender lo que digo con lo de actualizar pronto ¡Je, je!
Este capitulo tiene un poco mas de groserías y uno que otro tema religioso, ya lo había mencionado antes, no me gusta hacer propaganda, pero dado el tema, es necesario. Espero que este número sea de su agrado y…
Que comience el show.
Capitulo 8.
- ¡ ¿Qué diablos dijiste?-
- Lo que oíste…no pienso volver al equipo.- Rafael no daba crédito a lo que oía por parte de Leonardo, ¡Él nunca abandonaría al grupo! ¿Qué le estaba pasando? El ninja de rojo tardó unos segundos en poner orden a sus ideas y tratar de convencerlo de lo contrario.
- ¡¿Pero por qué no? Digo, pronto te recuperaras por completo y volveremos a trabajar como antes, bueno…no como antes, ya no nos distraeremos en las misiones, ni nada parecido y todo saldrá como debe ser o mas bien, como debió ser…bueno…tú entiendes.- Leo miró a su hermano con incredulidad y contestó con total sarcasmo.
- ¡Aja! ¿Y…ese cuento me lo trago solo o con…pay de piña?- comprendiendo a donde iba Leonardo, Rafael contestó…
- Bien, es justo, lo reconozco, es lógico que pienses así, ya que no te hemos dado razones para no hacerlo.- con estas palabras, el guerrero de bandana roja atrajo la atención de su hermano.- Sé que no hemos quedado en nada desde aquel día que hablamos, es normal que no confíes en nosotros ya que nos hemos portado como unos niños en las misiones y que tú tenías que trabajar el doble…como líder y como niñera.- Leo le miró con seriedad en busca de algún dejo de burla en su "Nueva" actitud, pero no, el chico hablaba en serio.- Siempre diste la cara por todos frente a Splinter sin que lo mereciéramos…ya es hora de trabajar en equipo y eso lo haremos todos juntos, se acabaron las niñerías y los juegos.- al principio Leonardo escuchaba con interés a Rafael, pero después, su semblante poco a poco se fue volviendo escéptico y desinteresado.
- Cambiar para bien de la familia ¡Vaya! Por poco y me lo creo, Rafa…por poco y me lo creo…- al oírlo, Rafael de inmediato se molestó.
- ¿Qué sucede? ¿Acaso no crees en mis palabras?-
- No…ya no creo en más mentiras.- el temperamental quelonio quedó boquiabierto al oírlo hablar así, no podía creer que ahora que se estaba sincerando, fuera a ser recibido de semejante manera ¿Cómo se atrevía a tratarlo de esa forma? ¿Cómo era posible que lo tachara de mentiroso? Haciendo uso de la poca paciencia que le quedaba en su musculoso cuerpo, gritó…
- ¡¿De qué carajos estás hablando? ¡Yo no te diría mentiras! Se supone que me conoces perfectamente ¿No es así?- en un tono que dejaba claro, que no quería pelear, Leonardo dilucidó las dudas de su exaltado hermano.
- No me lo tomes a mal Rafael…no estoy en tu contra…pero es precisamente porque conozco a todos los de esta casa, que te digo que ya no creo en lo que me dicen…- Rafa miraba desconcertado a Leonardo en busca de una buena explicación, la cual el chico de azul no tardó en ofrecer.- Es solo que… ya estoy cansado de que me digan palabras bonitas y que me hagan promesas que al final siempre terminan siendo mentiras, ya no puedo más con esto Rafael…ya no lo toleraré.-
- Y ¿De dónde sacas que son mentiras? ¿Eh? ¿Cómo sabes que esta vez no será diferente?-
- Por qué no lo será...- luego de unos segundos, los suficientes para cambiar de postura frente a la pequeña mesa (muy al estilo japonés) donde estaba trabajando la tinta, mira ahora de frente a su compañero.- ¡Aahh! ¿Sabes cuantas veces ayudé a Miguel Ángel en sus lecciones después de una clase, bajo promesa de que prestaría más atención la próxima vez? ¿En cuántas ocasiones Donatello me dio su palabra de que trabajaría más en las prácticas? ¿Cada cuando Splinter me dio largas en…? y tu…sabes perfectamente sobre cada promesa que me hiciste y que nunca cumpliste...- el guerrero de rojo giró a un lado la mirada realmente arrepentido, al reconocer la verdad en las palabras de su hermano, pero igual trató una vez más de convencerle de su cambio.
- Sé que hemos fallado, que constantemente pusimos a prueba tu paciencia y que es justo que hayas explotado…es lógico, pero solo te pido que nos des una oportunidad más y te aseguro que no volveremos a defraudarte ¿Qué dices? Solo una…- Leonardo no deseaba continuar con este asunto, pero Rafael se veía animado y no dejaba en paz el tema, de una manera u otra, buscaba traerlo de vuelta a la rutina, misma que ya no podía ni quería soportar y así se lo hizo saber.
- Pero yo… ya no puedo ser el líder del grupo, ya no tengo la fuerza para levantarme y trabajar como antes, de continuar con los deberes, ya no me consiento a poder llevarlos y traerlos de las calles a la casa, mucho menos a tolerar las criticas de Splinter cuando algo salga mal en las misiones…ya no puedo fingir que todo esta bien…ya no…-
- ¡Ya no tienes que fingir nada!- el ninja de bandana azul levantó la vista para prestar atención.- Es bueno que hayas dicho lo que sientes, de eso se trata tu recuperación, acepta tus limitaciones y permite que te ayudemos.- Leo no lo sabía, pero Rafa se había pasado los días leyendo y buscando todo tipo de información sobre el problema de Leo y era así como expresaba lo aprendido, para sorpresa del primogénito.- Deja que te demostremos que también nosotros hemos cambiado para bien propio y del clan…¡¿Qué dices? Incluso el mismo Splinter notará nuestra transformación y no tendrá de que quejarse.-
- Claro que se quejara…dirá que cambiaron por que me tuvieron lástima y no porque yo sea el excelente líder que se ganó su confianza…el ser perfecto que desea que yo sea…- refutó Leo cansado, Rafa contestó.
- Pues si Splinter no está de acuerdo con nuestro trato, que se vaya a la chingada y se atasque de mierda.- los ojos de Leonardo nunca antes se habían abierto tanto como en esa ocasión en la que su hermano hacía gala de su mal vocabulario.
- ¡Rafael! Es de tú padre de quien hablas, debes tener más respeto.- el chico de rojo guardó silencio al escuchar su nombre en labios de Leo, debía admitirlo…ya extrañaba ser reprendido por éste.
- Está bien.- luego del llamado de atención, el guerrero de azul preguntó.
- ¿Y de qué trato estabas hablando? Nosotros jamás hemos dicho nada sobre un trato.-
- El trato que apenas vamos a hacer…- Leo se le queda viendo, tratando de entender a que se refiere.- Si tu regresas como nuestro líder, nosotros nos comportaremos, respetaremos y apoyaremos como se debe, bueno, como debió ser, de lo contrario, le haremos la vida imposible al que siga en la línea de mando, hasta que renuncie ¿Qué dices?- Leonardo se le quedó mirando como si éste no comprendiera de lo que estaba hablando.
- …Rafa…¡Tú eres el que sigue en la línea de mando! ¿Cómo piensas hacerte la vida imposible a ti mismo?…Se supone que aprovecharías la ocasión y te postularías para el puesto de líder de equipo, siempre quisiste la oportunidad ¿No es así?- Rafa levantó una ceja en señal de estar de acuerdo con sus palabras, pero luego hizo un movimiento de cabeza en forma negativa.
- Sé que todos esperan que tome tu lugar en el puesto de mando, ahora que estás indispuesto.- Leo inclinó ligeramente la cabeza hacia la derecha al escuchar la forma tan elegante en que se refirió a su "Auto-encierro".- Pero no seré líder de esta manera… yo siempre quise demostrarle a Splinter y a todos los demás, que podía vencerte y ser el jefe, pero así, no sería…honorable…tomar tu lugar solo porque te fastidié la existencia con mis niñerías, no sería correcto para mi honor de guerrero.- las palabras de Rafa no fueron tan mal recibidas por Leonardo, al contrario, pareció agradarle.
- Todo eso suena…bien, Rafa, pero, yo no puedo seguir como su líder…no ahora…ya te lo dije… y tú… nunca quisiste el puesto del segundo al mando así que... ¿Cómo resolvemos esto?- Rafael finge buscar una solución, pues en realidad ya la tiene, luego de un momento de silencio da su respuesta.
- ¡Ya lo tengo todo resuelto! escucha mi plan.- Leo prestó atención interesado.- Admito que nunca me gustó la idea de ser el segundo al mando, pero cada equipo debe tener uno, así que seré el coronel por ahora.- esto último llamó la atención del ninja de azul.- Mientras te recuperas por completo, yo como tu mano derecha, me encargaré de los otros dos sonsos, después, cuando ya te hayas reincorporado por completo y yo esté listo para retarte por el puesto de intrépido líder, lucharemos… y al obtenerlo, tomarás el lugar del segundo a bordo y obedecerás todas mis ordenes ¿Qué te parece?- el chico estaba pasmado.
- ¡ ¿Quee? ¡ ¿Ese es tu plan?-
- Sip… ¿Qué opinas?-
- ¡Que estás loco! ¿Cómo crees que puedes quitarme el puesto de líder tan fácilmente? Además llamaste sonsos a tus compañeros de equipo, eso no es correcto, y también…- lo había logrado, pensaba el temperamental quelonio, ya había llamado la atención del guerrero azul, ya lo había sacudido, ahora debía procurar que fuera permanente y convencerlo de volver a ellos.
- ¿En qué estabas pensando cuando ideaste tu famoso plan?- continuó alegando Leonardo, sin saber lo que tramaba su hermano.
- Para serte sincero…en nada…solo te aviso que desde hoy comenzaré a dedicarle más tiempo a mis entrenamientos y listo, para cuando regreses ya estaré preparado para vencerte.- este exceso de confianza encendió más al joven líder, el cual se puso de pie sin notarlo para encarar a su presumido hermanito.
- ¡Debes estar bromeando! Todo lo que practiques desde ahora, no se comparará con todo lo que yo he hecho en todos estos años...mientras tú vagabas con Casey, yo estaba perfeccionando cada kata, siempre que te entretenías golpeando el saco y levantando pesas, yo estaba estudiando cada movimiento para poder aplicarlo en diferentes situaciones…necesitaras al menos varios años de intenso entrenamiento para poder llegar a mi nivel…y aún veríamos si podrías vencerme.- el tono utilizado por Leonardo, sonaba diferente al que usaba al principio de la conversación, ahora parecía estar decidido a no dejarse vencer, por su supuesto adversario.
- ¡¿Pero por qué te pones en ese plan? Tú dijiste que no querías volver desde un principio, además, de hacerlo, llevas bastante tiempo aquí encerrado y quizás aún tardes más en salir, mientras tanto, yo estaré adelantándome por mi cuenta.- Leo iba a reclamar todo lo anterior, cuando las últimas palabras de Rafa lo frenaron.
- ¿Por tu cuenta? ¿Acaso no le pedirás a Splinter que te ayude, como lo hice yo?-
- ¡Claro que no!… yo no tengo la misma paciencia que tú para tolerarlo…al primer desplante de superioridad que tuviera conmigo, ya lo estaría bañando en aceite hirviendo como vulgar pollo del Kentucky.- confesaba sin vergüenza el chico, por su parte, Leo sonrío con estas palabras, ya que la imagen mental de esos dos peleando alrededor de una freidora era simpática. Basándose en las declaraciones de su hermano, Leo dijo…
- Entonces no podrás ganarme si piensas así, Rafael…si no hay alguien que te de más material, no podrás llegar a mi nivel.- con estas palabras, Rafa se puso muy pensativo y con una seriedad extraña en él, reflexionando en voz alta, comentó…
- Mmm es verdad, sin más técnicas no podré retarte para el puesto.- Leo afirmó este descubrimiento con ligeros movimientos de cabeza, luego Rafa continuó…
- Entonces necesitaré del sensei para alcanzarte.- una vez más el joven líder estuvo de acuerdo con esta reflexión.- Ni modo…tendré que pedírselo…- el chico de bandana azul se sorprendió al escuchar que pediría instrucción al maestro, pues significaba que todo lo anterior iba en serio y que realmente buscaba derrotarlo.
- …Leo…- llamó Rafael en el mismo tono formal.
- Mmm… ¿Sí?- contestó extrañado el primogénito.
- ¿Me ayudarías a entrenar para retarte por el puesto de líder? ¡No será para siempre! Solo hasta que te venza ¿Qué dices?-
- ¡ ¿Queee?- el rostro de Leonardo lo decía todo, tenía los ojos y la boca totalmente abiertos, estaba confundido y dividido entre haber y no haber entendido, Rafael por su parte, "Sonreía" como niño bueno en espera de una respuesta afirmativa, pues ¿Quién era capaz de rechazar a alguien con una "Bella" sonrisa en su rostro? Ya más recuperado y con el show que daba su hermano de buen niño, Leo le reclamó divertido…
- ¡Eres un sinvergüenza! Rafael ¡¿Cómo te atreves a pedirme que te entrene para después retarme? ¡Eres un desvergonzado! ¡Descarado!- Leo no tenía idea de como reclamarle, un pequeño y tímido ataque de risa, el cual poco a poco se volvió más perceptible, le impedía decirle sus verdades, al oírlo, Rafa también rió y se unió al agradable momento, Luego de esto, ambos hermanos se sentaron en la cama, uno al lado del otro y continuaron con la conversación.
- Entonces… ¿Qué dices? ¿Volverás al equipo?- preguntó Rafa a su compañero que se veía aún muy distante sobre el tema.
- No lo sé…no quiero volver a la misma rutina…no…-
- Pero ya no será la misma de antes.- Leo no creyó en sus palabras y solo movió la cabeza en negación, Rafael continuó.- ¡Bueno! La verdad es que todo a la larga se convierte en una rutina, es natural, así sea algo nuevo, al final se volverá una práctica diaria, pero esta vez será diferente a la anterior, ahora no te verás obligado a ir detrás de nosotros y tendrás tiempo para cumplir ese sueño tuyo que mencionaste en el que Splinter no te ha ayudado, mmm…por cierto… ¿De qué se trata ese sueño?- una vez más, el rostro de Leonardo se tornó triste, no quería hablar sobre el tema, pero Rafael insistió.
- ¡Anda dime! ¿En qué consiste? Quizás nosotros podamos ayudarte a hacerlo realidad.-
- Nada se vuelve realidad en esta vida, Rafael…al menos no en la mía… mejor cambiemos el tema ¿Quieres?- estas palabras desconcertaron al chico de rojo, esta no era la forma de hablar de su hermano, pensaba Rafa, pues este siempre se caracterizaba por ser el optimista del grupo, siempre dándoles ánimos cuando algo les salía mal y ahora…era todo lo contrario, pesimista, negativo…no entendía.
- No, no quiero cambiar de tema ¿Por qué dices que nada se hace realidad? Eso no era lo que nos decías siempre…antes, todo lo que te proponías lo conseguías fácilmente, constantemente eras el primero en completar con éxito cualquier actividad, ahora no veo porque no puedas hacerlo de nuevo.- sin cambiar su actitud contradictoria, Leo contestó aburrido.
- Por que en realidad no logré nada, Rafael.- el joven de rojo seguía sin comprender.- La verdad es que todo lo anterior no resultó como yo esperaba…- sin más remedio, ante la insistente mirada de Rafa por una explicación, Leonardo se levantó de la cama y se dirigió hasta el frente de la pared llena de armas.- Día y noche, por años, me preparé física y mentalmente para ser el mejor estudiante, el mejor guerrero y el mejor jefe de familia que el clan Hamato haya tenido jamás, abandoné prácticamente todo para perfeccionar mi técnica y así cumplir con el contrato que Splinter y yo pactamos cuando apenas iniciábamos nuestras lecciones.-
- ¿Contrato? ¿Qué contrato?- preguntó interesado Rafael, en un suspiro Leo respondió ya sin pensar en las consecuencias.
- ¡Aahh! Se supone que yo, como el hijo mayor y futura cabeza de la familia, me encargaría de mantener vivo el legado de Hamato Yoshi, que el clan siguiera adelante y que su arte ninja jamás muriera…por su parte, Splinter, me ayudaría a…ser…- Rafa se le quedó viendo con curiosidad, hasta que por fin este contestó.- Yo quería…estudiar música…aprender a tocarla y a escribirla…quería tener en mis manos un instrumento de cada uno de los que se han creado y saber como usarlo y cantar… y como ves, eso jamás se hizo realidad…- indicó un punto cualquiera de su cuarto, el cual por supuesto estaba vacío de instrumentos musicales y de cualquier otro mueble importante.
Un par de minutos pasaron en total silencio entre ambos muchachos, Rafael seguía repasando la conversación en su mente, mientras Leonardo evitaba el contacto visual con su compañero y se entretenía mirando las espadas y kunais que tenía en el muro, las ideas en la cabeza de Rafa estaban hechas un completo caos, descubrir la verdadera vocación de su hermano le había parecido impresionante, era algo que jamás se hubiera imaginado, pensó en muchas cosas, pero…música… ¡Nunca! con algunas palabras listas para continuar en la interesante plática, el chico agregó.
- Y… ¿Por qué no estudias música ahora?-
- ¿Eh?- Leo se giró a verlo.
- ¡Siii!- continuó Rafa más animado.- ¿Por qué no inicias ahora que tienes más tiempo? Nunca es tarde para comenzar ¿No dicen?- con esto, esperaba que el chico de azul se animara a intentarlo, pero...
- ¡Claro que no!-
- ¡¿Por qué?-
- Porque no funcionará, como siempre.-
- ¿De qué estás hablando?-
- ¡De lo mismo que te he dicho miles de veces y te niegas a creer, Rafael! De cómo echo a perder todo lo que toco o todo lo que inicio.- Rafa no quiso darle crédito a sus palabras y continuó con su tarea de convencimiento.
- Vamos, solo estás exagerando, un pequeño error no…-
- ¡ ¿Quién está hablando de un error?- Leo sonaba alterado y molesto, por lo que Rafael guardó silencio y escuchó lo que este tenía que decir.- Ya te he dicho como me ha ido cuando salíamos a misiones y con las tareas de Splinter…aún ahora trato de hacer algo bueno por esta familia y no lo consigo.- el temperamental quelonio no entendió a que se refería Leo, por lo que este tuvo que aclararle más las cosas.
- ¡Me refiero al sujeto que vi en el baño y que está perturbando la casa!- Rafa hizo un gesto de haber caído en la cuenta y de no aceptarlo a la vez.- Trabajo en vano para sacar esa cosa de aquí y no consigo nada…- termina pateando la mesita con la tinta y los pergaminos. Así que era eso, pensó Rafael, este no podía comprender, por que Leonardo se aferraba a decir que todo evento extraño era a causa de la mala experiencia en la vieja casona, quizás de ahí radicaba el problema principal.
- Leo…no puedes expulsar a ninguna presencia de la guarida, por que no hay nada que echar de aquí, comprende que lo ocurrido en el baño y que algunas cosas se pierdan, tienen una explicación lógica.-
- ¡ ¿Qué explicación lógica puedes darle a todo lo que he visto, Rafael? ¡ ¿A todo lo qué ha pasado en esta casa?- el niño de bandana roja iba a decir algo que tratara de eliminar las locas ideas de fantasmas que tenía Leo, pero como tardaba en encontrar las palabras correctas, el joven líder se le adelantó con varias preguntas.- A ver dime ¿Cómo explicas los mismos olores fétidos que habían en esa casa?-
- Vivimos en una alcantarilla.- respondió a la primera.
- Pero nunca antes habíamos tenido un problema similar a pesar de ello.- ahí Leo tenía un punto a favor.- Y ¿Cómo explicas que se muevan o pierdan las cosas de su lugar?-
- Miguel Ángel pierde y rompe todo lo que toca, seguro que fue él, el que las tomó.-
- Miguel Ángel no puede ser responsable de todo siempre.- en este punto no hubo un ganador.- ¿Cómo explicas que las televisiones de la sala y los aparatos de la cocina se enciendan o apaguen solos?-
- Un problema en el sistema eléctrico.-
- Donatello es muy cuidadoso con eso.- punto a favor de Leo.- ¿Y que hay del hecho de que varios muebles incluida mi cama, tiemblen?-
- ¿Algún camión pesado…que estuviera pasando arriba de nosotros?- esto sonó más a una pregunta que a una respuesta, por lo que Leo se vio con otro tanto a favor, ya que ambos saben que están muy abajo en el subterráneo y sería casi imposible que pudieran sentir algo así.
- ¡ ¿Por qué te empeñas en creer que no pasa nada, después de todo lo que vivimos en esa casa? ¡ ¿Por qué no haces caso a todos los hechos? ¡Es obvio que eso está aquí!-
- ¡Eso no está aquí! Lo dejamos en la carretera, no nos metimos con él adrede, no tiene por que molestarnos ¡Es simple Leonardo! Deja de ver monstruos donde no los hay.- todo esto disgustó enormemente al primogénito, el cual descargó toda su furia y frustración contra Rafael, ya que claramente, este no sería su aliado.
- ¡Eres un imbécil! ¡ ¿Y así quieres llegar a ser el líder? ¡ ¿Ignorando todo aquello que amenace a tu familia? ¡Eres un estúpido!- jamás habría imaginado siquiera que Leonardo Hamato alguna vez lo llamara a él o a cualquier otro de sus hermanos, de semejante manera, reaccionando igual, el chico de rojo se defendió.
- ¡A mí no me hables en ese tono, hermanito! ¡Yo no tengo la culpa de que seas tan paranoico y veas pendejadas en todos los rincones! De eso reclámale a Splinter, ya mucho hago no diciéndote lo que te mereces y tratando entenderte, tolero tus rarezas, me quedo en casa y procuro ayudar a mis hermanos, en lo que tú sales de tu refugio.- lejos de sentirse mal, Leonardo contestó.
- ¡Ah! mira, se ve que si estás trabajando para ser el líder…pues eso es exactamente lo que yo he hecho desde hace años y nunca me había quejado, hasta ahora… - Rafa le miró impresionado.- Nunca te he dicho lo que realmente te mereces por tu falta de principios y por salirte de vago con Casey, dejando sola la guarida, a merced de cualquiera…siempre me quedo en casa y resuelvo todos los problemas que se les presentan, tanto a ti, como a los muchachos, incluso con Splinter… sirvo de enfermero, mesero y mensajero cada vez que se enferman y cuando se pelean hago de réferi…- el coraje de Rafael fue disminuyendo, al ver que el de Leonardo iba en aumento.- Cuando se meten en un lío, ahí estoy yo para servirles de tapadera y cuando necesitan estratega, soldado y chivo expiatorio para el final de las batallas, todos giran a verme a mí.-
El ninja de rojo ya no tuvo palabras para continuar con la pelea, por una parte era la falta de argumentos, la otra era la fuerte impresión sufrida al ver al tranquilo y controlado líder, en total estado de ira, algo nunca antes visto hacia alguien que no fuera su enemigo. Antes de que algo malo sucediera, Rafael tomó camino rumbo a la salida de la habitación, no sin antes decirle algo a su compañero.
- Leo…admito que te cargamos la mano en muchas ocasiones, los enanos y yo reconocemos nuestra culpa y tratamos de enmendarlo, pero….- el joven de bandana azul, lo miró en silencio y claramente disgustado, luego de una par de segundos, Rafa dijo.- Debes admitir que tienes problemas y estando aquí encerrado, no solucionarás nada.- dicho esto, el guerrero de bandana escarlata, dejó el lugar y a su compañero, sumergido en sus propios pensamientos, al verse solo, el joven líder cambio su semblante de disgustado a confundido y se preguntó a sí mismo una y otra vez…
- ¿Qué me está pasando?...este no soy yo…este no soy yo…- nadie lo había notado, ninguno de los dos muchachos lo había detectado, pero en el fondo de la habitación, varias sombras con forma extraña, les habían observado con gran interés.
Mientras recorría todo el camino que lleva al laboratorio de Donatello, Rafael no paraba de renegar por lo ocurrido en el cuarto de Leonardo, dentro de su mente, un sin fin de teorías y sus respectivas respuestas se creaban para resolver los diversos problemas de la casa, entiéndanse Leo, Splinter y demás deterioros domésticos, solo faltaba un poco de apoyo por parte de su hermano el genio, para iniciar la faena.
- ¡Donatello! ¡Donatello! ¡Esa pinche medicina tuya no sirve para nada! Tenemos que hacer algo más drástico.- la joven técnotortuga se encontraba a gatas, debajo de una de sus mesas, en busca de un destornillador, cuando la fastidiosa voz de su segundo hermano mayor, llamó su atención con la misma cantaleta sobre el medicamento.
- ¿Ya vas a empezar otra vez? Ya habíamos hablado al respecto y te expliqué que el tratamiento tarda días o semanas para presentar avances.- dice sin dejar de buscar su herramienta, Rafa que ya se encuentra detrás de él, agrega.
- Pero algo más debemos hacer, hace rato pasó de estar medianamente alegre a furioso...así, en casi nada.-
- Ya te había hablado de los cambios de humor…debemos darle tiempo para que se adapte, aún es muy pronto… ¿Dónde diablos está ese destornillador?- susurra para sí esto último.
- Pero algo debemos hacer para apoyar el medicamento entonces…no sé…quizás, baños de agua helada o…electroshock.- Donatello iba a contestar al seudo tratamiento de Rafael, pero no pudo hacerlo, pues de inmediato un fuerte golpe contra la pared trasera del vagón que Don utiliza como laboratorio, los sacó de concentración.
- ¿Qué carajos fue eso?-
- Seguro fue Migue que azotó la pelota contra la pared otra vez.- responde Don a su compañero.
- ¡Miguel Ángel! Deja de estar molestando.- listo, con ese punto resuelto, Rafa continúa su charla médica con Donny.- Como te decía, en los manicomios…- ¡Zas! Una vez más se escuchó que golpearon la pared trasera del vagón y no solo con una pelota…parecía que esta vez, habían usado los puños.
- ¡Miguel Ángel! Ya te dije que…- ¡Trash! Una y otra y otra vez seguidas se escucharon los puñetazos al muro de metal del laboratorio, enfureciendo a ambos quelonios.
- ¡Tú te lo buscaste enano!- gritó furioso el temperamental guerrero, al salir corriendo a destrozar la tierna carne del menor de los ninjas, detrás de este, iba también Donatello, pero no para detenerle, si no para ver que porción de Miguel Ángel le tocaba despedazar a él, pero…nada…en la parte trasera del laboratorio, no había nadie.
- ¿Qué carajos está pasando?- pregunta Rafael al encontrarse con el lugar vacío.
- No lo sé…quizás quiso jugarnos una broma.- sin tener que pensarlo mucho, ambos gritaron al unísono.
- ¡MIGUEL ÁNGEL!- los dos guerreros prestaron atención a los alrededores para descubrir el escondite de su pícaro compañero, pero para mayor sorpresa de los presentes, el chico les gritó desde las alturas…
- ¡ ¿Qué quieren?-
Ambos guerreros alzaron la vista, para encontrarse con el menor del grupo saliendo del baño, llevaba puesto una gorra con varios sellos de los que Leonardo había creado, pegados en toda la prenda con cinta adhesiva, al igual que en el cinturón, eran tantos que parecía llevar un conjunto hawaiano, además que también usaba sus audífonos al máximo, por lo que no había podido escuchar a Rafa gritarle.
- ¿Qué carajos llevas puesto?- preguntó Rafael desconcertado.
- Protecciones…no quiero arriesgarme en el baño…ni en ningún otro lado…- ambos hermanos entendieron que se refería a la supuesta aparición del hombre gris. Luego de eso Don le cuestionó.
- Migue ¿Tú golpeaste hace rato la pared del vagón?-
- ¿Yo? No…he estado ocupado cambiando los focos que se fundieron en el segundo piso ¿Por qué?- ambos hermanos se quedaron viendo uno al otro como si conversaran por medio de la mirada, luego Don volvió a preguntar.
- Entonces ¿No bajaste a molestarme hace rato al laboratorio?-
- ¡Claro que no!- la cara de Donatello, dejaba muy en claro el desconcierto por el que estaba pasando, curioso Rafael se adelanta a Mickey preguntando.
- ¿Qué sucede Don?-
- Es que…antes de que tú llegaras, estaba por comenzar a reparar la tostadora, cuando…claramente sentí como me jalaban la cinta de la bandana hacía atrás, con mucha fuerza.- los tres hermanos guardaron silencio mientras meditaban lo ocurrido, cada uno con una idea al respecto, pero sin decirse nada por temor a ser juzgados.
Desde el interior de su alcoba, Leonardo prestaba atención a la conversación de sus compañeros, como llamaban con tanta insistencia a Miguel Ángel, era imposible no escucharles. A diferencia de ellos, él no temía decir lo que pensaba y en algo tenía razón Rafael, encerrado como estaba, jamás lograría sacar a esa cosa de su hogar, así que tomando manos a la obra, se dedicó a buscar ayuda en el único lugar en el que no había buscado antes…la Internet.
Cierto era que había dicho que no tenía un aparato para perderse por horas y hacer amigos, pero había mentido, bueno, en partes, era verdad que no lo tenía en uso diario, pero físicamente, si poseía una laptop, como el resto de sus hermanos, Donatello les había dado una, apenas se hizo de los materiales necesarios, pues bien, ya era hora de usarla y sacarle provecho en beneficio familiar.
Caminando con total decisión hasta la mesa de noche junto a su cama, el joven ninja, sacó del mueble el pequeño aparato, ahora solo faltaba recordar… ¿Cómo rayos le había dicho Donny que se encendía esta cosa?…con el aparato sobre la cama y él sentado en el piso, Leo se dedicó a buscar en cada botón de la máquina, algo que dijera encendido, ya que hubo ubicado el interruptor, lo accionó…sin éxito alguno…
- ¿Qué rayos…?- el muchacho apretó todas las teclas a su alcance, una y otra vez incluido el encendido, sin que nada pasara, hasta que una simple idea le trajo luz a todas sus dudas…- ¡Pero claro! ¡Está descargada!-
Volviendo al mueble de a lado, el chico de bandana azul, sacó los cables del aparato y le conectó tanto a la corriente como al modem, logrando esta vez, que la pequeña computadora funcionara… Bien…pensaba, ahora debo ir a inicio…buscar el explorador ese…y luego…Internet…repasaba cada paso aprendido de Donatello, en voz baja, ya con la página de Google abierta, era solo cuestión de saber que investigar, tomando unos segundos para meditarlo, escribió en el buscador…
"Como sacar un fantasma de la casa."
Varias páginas ofrecían ayuda en la primera lista que dio la búsqueda, en la gran mayoría, los consejos iban desde hacer una limpieza con diversas yerbas, traer un sacerdote para bendecir la propiedad, hasta gritarles groserías y rezar todo el día. El chico de azul no vio en ninguna de ellas una buena alternativa, pues ya había intentado la oración, no podía traer a un cura y mucho menos gritar malas palabras, ya que no se sabía muchas y francamente no le gustaba nada la idea, de inmediato escribió una nueva pregunta en el buscador, para obtener más opciones, ahora escribió…
"Como limpiar de fantasmas la casa."
Esta vez encontró una página que ofrecía ayuda para saber si en realidad había fantasmas o no en la casa y de haberlos, identificarlos y como sacarlos, según la web, el fantasma es el espíritu de una persona fallecida, atrapada en el lugar o aferrada a la tierra y que aparece por lo regular solo de noche…no…ese no parecía ser el caso, pensó Leo. El siguiente era el poltergeist, palabra alemana que significa "Espíritu ruidoso," estos se manifiestan haciendo ruidos estrepitosos, golpes secos, mueven objetos y se aparecen a realizar sus diabluras todo el día, generalmente se concentran alrededor de una persona y no de un lugar, pueden llegar a durar desde unos días, hasta años, una teoría sobre estos espíritus dice que se crean de la incontrolable energía emanada de algunas personas con asuntos pendientes en su vida, emociones reprimidas como los deseos sexuales en los adolescentes.
Leo leyó y releyó el artículo sin saber que pensar al respecto, el poltergeist encajaba con la mayoría de lo ocurrido en la guarida, pero no estaba de acuerdo en lo que respecta a la energía sexual…bueno, si hay muchos adolescentes en casa, pero que uno de ellos, en base a sus hormonas, haga aparecer hombres muertos… ¡Era absurdo! Y si…había algunas emociones reprimidas, pero… ¿Mover objetos solo por eso?...Apenas terminó de pensarlo, varios murmullos se alcanzaron a escuchar detrás de él, especulando sobre la posible presencia de sus hermanos o su sensei, cerró la laptop y se giró a recibirles…encontrando la habitación completamente vacía.
Leonardo buscó en todo el cuarto con la mirada, a aquellos que conversaban en voz tan baja, pero se encontraba solo… sin pensar más al respecto, el niño regresó a la computadora y siguió buscando más información, algo que se pudiera adaptar más a sus posibilidades. A más preguntas, más páginas y más opiniones aparecían ante la pobre tortuga, hasta que ya cansado, leyó en un blog de tantos, que una mujer tan asustada como él, escribía su experiencia en busca de ayuda, la historia que Leo leyó era esta…
¡Alguien ayúdeme, por favor!
Soy madre soltera, de dos lindas gemelas de 12 años y su hermano menor de 7, soy maestra de historia a nivel universidad, me ofrecieron un trabajo en Nueva York y desde Florida, mi pequeña familia y yo nos mudamos, pues las prestaciones eran excelentes. Con ayuda de mi primo George, nos mudamos a un bello apartamento cerca de mi trabajo, por alguna extraña razón la renta era accesible y se adaptaba a mis posibilidades, el lugar tenía tres recamaras y un baño, sala comedor y cocina, en el sótano se ubicaba la lavandería, era uno de esos edificios antiguos que salen seguido en la tele. La primera noche fue agradable, había algunos ruidos y el lugar era más caluroso que en nuestra tierra natal, pero pensamos que se trataba de la época del año y a lo viejo del lugar, pues se escuchaban el crujir de las lozas y el rechinar de las puertas a diversas horas del día.
Una noche, mi hijo menor, llegó corriendo a mi recamara, muy asustado, me decía que la puerta de su closet se había abierto y se escuchaban varias voces platicando a la vez, yo pensé que había tenido un mal sueño y le permití dormir conmigo, pero ese no fue el único día, el hecho se repitió varias noches y luego mis dos hijas me alegaban que se sentían observadas a toda hora y no estaban a gusto, yo prometí que todo se resolvería conforme nos acostumbráramos al ritmo de vida de la gran ciudad, desgraciadamente no fue así…
Una tarde, mis tres hijos salieron con George y su familia a ver una película infantil, yo no pude asistir por una junta en el trabajo, pero los esperaría en casa con la cena lista, cuando llegue, comencé a realizar algunas tareas del hogar, preparé la comida y lleve la ropa a lavar, una hora después, cuando regresé, todo lo que preparé estaba regado en el piso de la sala, los platos de la mesa rotos y la despensa tirada por toda la cocina, de inmediato pensé que nos habían asaltado, pero a simple vista no faltaba nada electrónico, cuando comencé a recoger, vi a un hombre vestido de negro que me observaba de pie en el umbral de mi recamara, el grito que di fue tan fuerte que varios vecinos vinieron a ayudarme, encontrando el lugar vacío cuando entraron a buscarlo…
Esa misma noche fui atacada en mi cama, fue algo que aún no me explicó, eran más de las doce y para distraerme veía la televisión, luego me dispuse a dormir y la apague, cuando me recosté, esta se prendió sola…yo no entendía, la volví a apagar y de nuevo se encendió sin ayuda…cuando me levanté para apagarla directamente, una fuerza descomunal me tiró a la cama y trató de estrangularme…no sabía que hacer, no podía pensar en nada, la luz del aparato no mostraba a nadie encima de mi y no podía liberarme, creyendo que me mataría, comencé a rogar por mi vida y de pronto me soltó, dejando sus manos claramente marcadas en mi cuello. Esa noche saqué a mi familia de ese maldito lugar y no hemos vuelto por nada.
Todo lo anterior pasó hace apenas una semana atrás y no sé que hacer, mis hijos tienen mucho miedo ya que en la casa de George, donde nos estamos hospedando momentáneamente, ya suenan de nuevo el rechinar de puertas y el crujir de los pisos ¡Qué hago? ¿Por todo lo que ustedes quieran, ayúdenme!
Fin de historia.
Leo se sintió tan identificado con esta amarga experiencia, que casi quería llorar… ¡Había alguien más que sabía de lo que hablaba! ¡Allá afuera otros sufrían del mismo mal que él! Se sentía tan aliviado ¡Eso significaba que no estaba loco! luego de meditar al respecto, vio que debajo del texto, habían varios samaritanos que le escribieron un sin fin de posibles soluciones, en busca de una que también a él le pudiera ayudar leyó cada una de las que estaban expuestas, estás fueron las que más le convencieron…
Querida maestra:
Me temo que lo que vio fue un ente maligno, mejor conocido como demonio, solo así se explica que la haya podido atacar, le aconsejo que busque ayuda en alguna parroquia y haga oración con el salmo 91, el cual es para exorcismo, esta oración es muy poderosa y seguro le ayudará a protegerse, rezaré por usted.
Atte: Santa macarena.
Maestra:
No le va a servir de nada cambiarse de domicilio, pues usted pudo ver a ese ser oscuro y por ello, él la seguirá a donde vaya, le recomiendo que consiga discos de música religiosa para armonizar el lugar y enójese, enfurézcase con esa cosa y échelo de su casa, pues esos seres se alimentan de su miedo y al molestarse lo debilita. También rece, haga oración con todas sus fuerzas, de preferencia que sean oraciones católicas, lea la Biblia y nunca esté sola, si es posible lleve un sacerdote y nunca se muestre débil ante ese ser, pues al enfrentarlo con miedo, podría ser peor el remedio, ya que "Eso" la atacó, le recomiendo busqué ayuda de algún cura o estudioso en lo paranormal, tengo amigos con los cuales estudiamos este tipo de cosas, si gusta escríbame y de alguna manera trataremos de ayudarle, no se rinda y no pierda el contacto, me interesa saber más sobre usted…
Atentamente su amiga: Magia negra.
Leo leyó una y otra vez, el correo de Magia negra, le parecía muy atrevido de su parte escribirle, ya que ella había ofrecido ayuda a otra persona, pero si también estudiaba estos casos, quizás de esa manera, ambos podrían salir beneficiados, luego de pensarla mucho, decidió contactarla…después de descubrir la manera de cómo hacerlo, el chico de bandana azul comenzó a escribir una breve carta con la poca información que tenía desde que despertara en la vieja casona y lo que sus compañeros le contaran al salir, esto escribió…
Para Magia negra:
Disculpe que le moleste, aprovechando el ofrecimiento de ayuda que dio para la maestra de historia, pero tengo un problema muy parecido al de ella y nadie en mi casa me quiere creer…
Mi nombre es Leonardo y soy el mayor de cuatro hermanos, un día volvíamos de unas "Vacaciones" en el campo, a las afueras de Nueva York, era tarde y llovía, al poco tiempo de ir en carretera, una mujer se atravesó en el camino, sacándonos de este, para refugiarnos del mal clima y ya que yo estaba enfermo, nos refugiamos en una vieja casona, a la que llaman "La casa embrujada."
Dentro de ella, mi familia, escuchó ruidos extraños y percibió olores fétidos, yo no estoy del todo consciente, pero afirman que me comporte como otra persona, un amigo de la familia y mi padre dicen haberme liberado de una "Extraña" presencia, esa energía nos atacó y sacó de la casa…bueno, pasaron muchas más cosas, pero no las cuento ya que no quiero que crea que me estoy burlando de usted. Con dificultades llegamos a casa y ahora aquí pasan cosas raras…ruidos, aparatos que se encienden solos, olores putrefactos y sombras extrañas por doquier, entre otras más.
Una tarde vi en el baño a un hombre alto de piel gris que trató de tocarme, nadie me cree, a pesar de que dicen haber visto una cosa extraña saliendo de esa casa, cuando escapamos y nadie me quiere creer…lo más que recuerdo de esa experiencia, era una voz cavernosa que me decía "Eres perfecto" ¿Perfecto para que? No lo entiendo ¿Por qué mi familia se niega a creer? ¿Estoy loco o sí hay algo raro en mi hogar? Por favor ayúdeme.
En todo caso, de no poder auxiliarme, le agradezco su atención y solo me queda decirle que en mí persona tiene usted un amigo, gracias, atentamente…Leonardo.
Fin de email.
Ahora solo debía esperar, no sabía cuanto tardaban estas cosas, por lo que prefirió dejar cargando la máquina, no sin antes buscar diversas oraciones católicas y canciones para armonizar la guarida…que ironía, pensaba el chico…las primeras notas musicales que escucharía completas por su cuenta, serían de música cristiana…que suerte la mía.
Esa noche fue como las anteriores en la guarida, ruidosa y fría, los muchachos seguían hospedándose en la habitación de Leonardo, por diversas razones…para atenderle, por el clima frío…y por miedo, aunque no lo admitieran, pues ya en varias ocasiones, los malos recuerdos de la vieja casona volvían a sus sueños, convirtiéndolos en pesadillas, en esa ocasión, tocó el turno a Rafael, quien volvía a escapar de esa cosa en la carretera, llevando al tiempo, la responsabilidad de rescatar a toda la familia, lo peor de todo, era que la camioneta apenas si podía correr, sus compañeros estaban inconscientes y ese ser muerto estaba a punto de abrir la puerta. Al ver la inquietud que el joven de bandana roja tenía al dormir, Leonardo comenzó a moverle para despertarlo.
- ¿Rafa? Rafael…despierta…-
- ¿Eh? ¿Qué? ¿Qué sucede?- reaccionó de golpe el muchacho al escuchar la voz de su hermano.
- ¿Estás bien?-
- Sí…sí, no pasa nada, nada…- ocultó avergonzado el atrevido quelonio.
- Está bien.- sin esperar a que dijera la verdad, Leo volvió a su lugar en el cuarto…un rincón en el piso cerca de la puerta.
Ya más despabilado y tomando asiento en su lecho, pues mientras el mayor seguía ocupando su cama, los demás se recostaban sobre colchonetas, el chico de rojo vio donde estaba sentado su hermano y el decorado que tenía la habitación, el cual era totalmente diferente al que vio antes de dormir. El lugar estaba iluminado, habían al menos diez o veinte velas encendidas en diversas áreas, solo faltaban las imágenes religiosas y las flores para que realmente pareciera una pequeña capilla o un velatorio con los chicos acostados en el centro…y eso no era lo más sorprendente…lo que más impresionó al temperamental quelonio, fue ver a su hermano mayor, usando la laptop.
- ¡ ¿Pero qué carajos es todo esto? ¿Por qué encendiste todas esas velas…de dónde sacaste tantas?... ¿Y por qué estás usando la computadora? ¿No se supone que te distrae y no sé qué más tarugadas?- levantando la vista de la pantalla y cansado de lo mismo, Leo contesta a su compañero.
- No seas grosero Rafa, las velas son para ahuyentar a la sombra, cada caja tiene veinte, siempre tengo dos en mi recamara…- Rafael suspira fastidiado al escuchar nuevamente de la famosa sombra, la cual solo Leonardo veía.
- Ahí vas de nuevo con eso… ¿Cuántas veces tengo que decirte que esas cosas no existen?-
- Que tú no las veas o estas no se te aparezcan, no significa que no existan, Rafael.- el chico de temperamental carácter iba a reclamar lo dicho, cuando Leo le interrumpe.- Mejor deja de quejarte y haz algo bueno, a ver dime… ¿Cómo se bajan las canciones en esta cosa?- esto realmente confundía al quelonio de ropas rojas, por lo que respondió sin prestar atención.
- Pues abres Ares, escribes lo que quieres en el buscador y luego das clic con el botón derecho del ratón sobre el titulo y aprietas descargar.-
- Ares ¿En todos los programas, verdad?-
- Si…digo… ¡ ¿Qué chingaos estás haciendo? ¿Y por qué no estás metido en la cama? ¡Son las tres y media de la mañana y tú en Internet! ¿Acaso no eras tú el que nos reclamaba por desvelarnos con la compu? ¡Y mírate!- Leo le miró de nuevo sobre la pantalla y le sonrió en tono de burla.
- ¿Acaso así me ponía yo con ustedes?-
- Más dramático, paternalista y menos guapo en comparación conmigo, pero…como sea ¿Qué diablos haces despierto? ¿Por qué no estás metido en tu cama?-
- No puedo…mi cama tiembla…y por favor no digas malas palabras ni te enojes conmigo ¿Quieres? eso afecta la energía.-
- ¡ ¿Quuee? ¿Pero de qué fregaderas me estás hablando?- reclama al tiempo que cierra la tapadera de la laptop sobre los dedos de Leo, con el fin de arrebatársela y de que este le preste toda su atención.
- ¡Auch! ¡Rafael! Devuélveme eso ahora.-
- No si no me dices que está pasando ¿Desde cuando la usas y para qué? ¿Acaso ya te decidiste a estudiar música?-
- No es eso.-
- Entonces ¿Qué buscas en Ares?- al abrir el aparato, Rafa se pudo dar cuenta con horror, del titulo de algunas canciones que se estaban descargando y de las páginas que Leo estaba estudiando.- ¿Pero que demonios…?-
El nombre de algunos títulos musicales eran sobre alabanzas a dios, cantemos hermanos, despertemos llega cristo y blogs que hablan sobre entidades oscuras, como combatirlas y la Biblia en línea, Rafael estaba impactado ¿Y ahora que se le metió a este quelonio en la cabeza? Pensaba… mientras este estaba confundido, Leo toma el aparato y lo arrebata para traerlo a donde se encuentra, pero para su mala fortuna, Rafa alcanza a reaccionar y lo sostiene, comenzando así la eterna e infantil lucha sobre la propiedad de los objetos.
- ¡Dámela!-
- ¡No!-
- ¡Es mía!-
- ¡No! hasta que entiendas que eso no sirve para nada.-
- ¡Si no quieres ayudar, no estorbes!-
- ¿Ayudar en qué?- así seguían ambos peleando, hasta que Leo ganó su computadora, tomó asiento y revisó que nada se hubiera borrado.- ¿Para que lees esas cosas?-
- Para deshacernos de esa sombra ¿Qué más podría ser?-
- Lo que tú necesitas es dormir y un par de guamazos en la cabezota, a ver si así te compones.-
- Si claro ¿Y quien me los va a dar, tú?-
- Si tú insistes.-
- Sigue soñando.- Rafael iba a contestarle, cuando alcanzó a ver las pantorrillas y brazos de Leo, por la manga del pijama.
- Leo… ¿Qué diablos te ha pasado? ¿Volviste a cortarte tú mismo? ¿Por qué carajos? Pensé que ya no lo hacías.- habían varios arañazos por toda la piel de las extremidades antes mencionadas, el chico de azul ante tal acusación solo dijo…
- Yo no fui…fue esa cosa en la cama, no la vi, pero estoy seguro de que fueron ellos.-
- ¿Esa cosa…ellos, Leo qué…?-
- ¡Por todos los cielos Rafael! Te digo la verdad, hay algo en esta casa, un demonio…y viene acompañado, eso me molesta por las noches, mueve mi cama, me araña, incluso me ha…tocado…ya no lo aguanto, no quiero que los lastime y estoy buscando como eliminarlo.- las explicaciones dadas, no fueron suficientes para eliminar las dudas de Rafa, al contrario, el chico de bandana escarlata, continuó su interrogatorio.
- ¿Demonio…acompañado…tocado? Leonardo ¿Estás volviéndote loco? ¿De dónde carajos…?- el niño guardó silencio de inmediato, pues una pesada mirada se posó sobre su cuerpo, incomodándolo por completo, extrañado por su abrupto silencio, Leo buscó lo que tanto interés había despertado en Rafael, encontrándolo de pie en el umbral de la puerta.
- ¿Splinter?-
- No lo creo.- contestó Leo.
La figura que los observaba con gran fascinación, era el doble de alto que su sensei y llevaba al parecer una túnica de monje puesta, con una capucha que ocultaba su aspecto de los niños, su rostro, más no sus ojos, los cuales eran rojos y brillaban como carbones encendidos dentro de las cuencas, fijos sobre los dos críos. Cerca de la puerta, una de cada lado, había una vela encendida, esa pequeña luz fue la que permitió la descripción del ente o lo que fuera que se encontraba afuera y que por extraño que parezca, la iluminación no le permitía la entrada al cuarto.
Rafael no daba crédito a lo que sus ojos veían, eso, lo que sea, estaba frente a él, completo, flotando, sin pies, el miedo que experimentó era intenso, todo su ser se paralizó por completo, la temperatura le bajo junto con la presión y un incontrolable temblor se hizo notar por todo su cuerpo, por el contrario a su compañero, Leonardo ya había visto al intruso mas seguido, por lo que pudo controlarse un poco más que su hermano, a pesar de estar temblando, Leo logró ponerse de pie con cuidado y sacando fuerzas más del hecho de tener a sus compañeros a un lado, que de cualquier otra cosa, dijo a ese ser en la puerta…
- ¡…Ve…vete de aquí…!- al principio sonó dudoso, pero luego de que Rafael, inconscientemente, le tomara de la mano, Leo obtuvo la fuerza necesaria y ordenó con autoridad a esa cosa.- ¡Vete de esta casa! Aquí no eres bienvenido…¡Lárgate!- sorprendentemente funcionó, ese ente dio media vuelta y flotó al final del pasillo, para no volverse a saber de él…al menos por el resto de la noche.
Al ver que aparentemente estaban a salvo, Leo se dejó caer junto a su hermano, pues sus piernas no lo podían sostener por más tiempo, sentado a su lado y sin quitar la vista de la puerta, boquiabierto y con una palidez claramente perceptible, Rafa preguntó en voz a penas audible.
- Leo ¿Qué…que fue…eso…? Leo ¿Qué fue…eso?-
- No lo sé, Rafa…no lo sé…- contestó abrazando a su hermano.
El resto de la noche, ninguno de los dos pudo dormir tranquilamente, vaya, ninguno pudo dormir hasta casi el amanecer, a pesar de que Leonardo le aseguraba que él estaría cuidando, Rafa no quiso irse a la cama, no podía dejarlo solo y la verdad no podría conciliar el sueño, miles de preguntas se formaban en su cabeza con respecto a la identidad de esa aparición…la idea de un intruso era ridícula, pues nadie vivo podría pasar por todas las alarmas de Donatello sin ser detectado, que se tratara de Splinter tampoco era opción, pues este de inmediato les habría reclamado por estar despiertos y por las demás rarezas en la habitación…y Casey o Abril…ninguno de ellos se aparecería en la madrugada a pegarles un susto, solo por que sí, no había ninguna duda…algo raro estaba pasando y él no podía seguir negándolo.
Al día siguiente, lo primero que escucharon Donatello y Miguel Ángel al despertar, fueron las notas de una curiosa canción, la cual provenía de la laptop de Leonardo. …
Cantemos hermanos un himno de amor.
Cantemos alegres a nuestro Señor.
Unidos comimos el Pan del altar,
Unidos cantemos al Rey celestial.
- ¿Y eso?- preguntó Mickey mirando el menú de la música, mientras Don observaba a sus dos hermanos mayores, dormitar sentados uno junto al otro, Leo recargado en la pared, cerca de la puerta y Rafa igual, pero usando el hombro de este como almohada, luego de que el chico de morado les tomara una foto con el celular, comenzó a despertar al mayor de los quelonios.
- … ¿Leo?...- susurró suavemente al oído de Leo, provocando que este de un solo salto, despertara gritando y dando manotazos.
- ¡Por los siglos de los siglos…!-
- ¡Amén!- contestó Rafael al sentir el movimiento de su compañero.
Los menores del grupo recibieron este doble acto a puras carcajadas, Miguel Ángel se retorcía dando grandes risotadas, mientras que Donatello un poco más controlado les preguntaba extrañado.
- ¡Ja, ja! ¿Pero…pero qué diablos les pasa a ustedes…?-
- ¡Ja, ja, ja! ¡Pero qué locos! ¡ ¿A qué hora repiten el show? ¡Jua, jua, jua!- como respuesta, Rafael soltó un gruñido furioso y de un solo salto cayó sobre el menor de los muchachos, dispuesto a hacerle pagar cada una de sus burlas.
- ¡Mondrigo quelonio bien descansado! ¡Te voy a dar para que tengas de que reírte! ¡Yo tan bueno y tan guapo, cuidándolos toda la pinche noche y tú roncando y babeando la almohada, como angelito! ¡Y tú tampoco te salvas Donatello! ¡Deja que termine con este mentecato y ya verás!- para evitar la batalla, Donny llegó hasta donde Leo se encontraba observando divertido la pelea y preguntó.
- Leo… ¿Qué sucedió, por que hay tantas velas? ¿Y la música…qué es lo que se trae Rafa?- antes de dar una respuesta a todas sus preguntas, Leo le miró muy contento y se soltó a reír como loco.
- ¿Leo…qué sucede…?-
- ¡Ja, ja, ja! ¡Al fin me creyó, Donny! ¡Rafa al fin me creyó! ¡Ja, ja, ja!-
Solo hubo necesidad de unos cuantos minutos, para que Leonardo y Rafael contaran su terrorífica experiencia nocturna, Don y Migue les miraban desconcertados, el primero atendía las heridas que el ninja escarlata observara anoche en Leo y el segundo se mordía las uñas en total estado de terror. Mientras esto pasaba, Rafa guardaba las velas y obligaba al menor del grupo a ayudarle a recoger las colchonetas.
- ¡Anda enano! Muévete.-
- Pero…pero…-
- Ya es de día Mickey, no creo que esa cosa se asome otra vez.-
- Pero ¿Qué haremos si eso pasa?- incrédulo aún a todo lo contado, Donny que no deja de limpiar los arañazos de su hermano, pregunta a los mayores.
- ¿Están seguros de que todo lo de anoche no fue cosa de una pesadilla o de estar medio dormidos?- el primero en contestarle fue Rafael, al tiempo que levantaba las almohadas.
- No estábamos dormidos Donny, estábamos despiertos y alegando, cuando esa cosa se asomó por la puerta y luego se fue rumbo al baño… ¡Y tú ya párate a ayudarme!-
- ¿Al baño? ¿Por qué siempre está metido en el baño?- preguntó con cara de puchero el ninja de bandana amarilla, siendo Leo quien le contestara primero, ya que los otros en realidad, no tenían idea del porque.
- Pues…creo que vi eso en alguna parte, se debe a que ese lugar esta conectado a los desechos, en Japón hacen mención a esto, separan la ducha del inodoro, porque una es para la limpieza y la otra… ya sabes.-
- ¡Ah!-
- Bien, todo esto es muy educativo, pero ¿Qué vamos a hacer? No podemos quedarnos encerrados y montar guardia todas las noches, hasta que esa cosa se le antoje retirarse.- agregó Rafael luego de dejar las almohadas en la cama y comenzar a jalar una de las colchonetas.
- Anoche me contestó Magia negra.- confiesa Leo al tiempo que se pone la chaqueta del pants que acaba de ponerse, por la limpieza de las heridas.- Me pidió más datos para ponernos en la lista de los que necesitan oraciones, y también me dijo que le gustaría chatear conmigo por más información, que ella siempre esta en la computadora, que la agregara y estaría lista para platicar cuando yo quiera.- los muchachos, al menos los menores no entendían mucho al respecto, pero Rafa animado preguntó.
- ¡Perfecto! ¿Y cuando la contactaras?- a esta pregunta, la primera respuesta fue un leve sonrojo de parte del mayor del grupo.
- ¿Qué sucede?- preguntó Migue, a un apenado Leonardo.
- No tengo correo y ni sé como sacar uno.- la clásica exclamación de sorpresa se dejó escuchar por toda la habitación, incomodando más al joven guerrero, como buena idea de parte del menor de ellos, Miguel Ángel propuso al resto.
- ¡Oigan! ¿Qué tal si vamos a desayunar y allá abajo sacamos el correo de Leo?-
- Mmm, esa es una buena idea enano, pero primero ayúdame o te saco de una patada.-
- Ok, ok de acuerdo, ya voy.- la idea no gustó del todo al mayor de ellos, pues no quería aún encontrarse con Splinter, notando su incomodidad, Rafa deja recogiendo las cosas a los otros dos niños y se acerca al primogénito.
- Ya es hora de salir de aquí, Leo.-
- No sé que decirle, cuando me reclame por todo lo que…-
- Si supiera lo que yo sé ahora, lo menos que haría el maestro Splinter, sería reclamarte…Leo…- el temperamental guerrero puso sobre el hombro de su compañero su mano y con total sinceridad, dijo…- Leo…lo siento...-
Las miradas de los tres ninjas se posaron sobre Rafael, quien aún se mantenía sobre la línea, se veía avergonzado, pero no por disculparse, sino por el hecho de haber dudado de la palabra de su hermano y de haberlo tratado como a un loco. Donatello y Miguel Ángel no lo podían creer, al parecer era verdad lo que habían contado, pues eso explicaría el que Rafael, con lo orgulloso que era, se disculpara con Leonardo.
- Lo lamento hermano, no pensé que fuera cierto lo que me decías, yo no quería creer que eso estuviera en casa, era más fácil tomarte por loco que pensar que estábamos infestados…lo lamento…no quería creer que hubiera un enemigo que yo no pudiera vencer…yo solo…- la respuesta de Leonardo fue abrazarlo, saldando así, todas las cuentas atrasadas. Pasando el conmovedor momento y con el cuarto recogido, Migue llamó la atención del grupo.
- Bueno ¡Vamos!-
- Pero…-
- Leo.- continuó Rafael.- Si no tienes el valor de enfrentarte a Splinter ¿Cómo lo harás con esa cosa? Además…anoche lo hiciste muy bien.- con este punto de vista, los cuatro guerreros salieron de la recamara, con rumbo a la cocina, para tomar el primer desayuno en familia, desde hace ya mucho tiempo.
Fin del capitulo 8.
