DC Comics y sus personajes no me pertenecen.

Capitulo 8

-Anica Vreeland-

Parte I

Parte de ser un caballero implica que a veces debemos hacer como si no tenemos memoria para ciertas cosas y situaciones de la vida.

En parte, esa regla me ha sido muy beneficiosa siendo yo un mayordomo inglés que ha debido observar ciertas cosas en determinados momentos por parte de mis amos que de seguro avergonzarían así como también aterrorizarían a más de alguna persona al punto de tomar acciones extremas si es que alguna vez presenciarán algunos de sus actos nocturnos: Quizá Arkham o una prisión de alta seguridad diseñada por Lex Luthor, como mínimo…. De seguro eso calmaría a las personas normales que desde los inicios han protestado por las acciones de mis amos…Pero seamos honestos, ¿Qué es ser normal? ¿Quién era lo suficientemente normal en estos días?

Solo había que ver las noticias para darse cuenta.

Sin embargo, volviendo al hilo que nos interesa, puede que yo sea el testigo silencioso más grande desde que toda esta historia comenzó, así como también soy el pilar que mantiene constantemente unido grandes fuerzas que por lo general tienden a caer cuando la moralidad y la conciencia propia no se hacen suficiente para seguir adelante con la misión que se ha jurado proteger a toda costa.

Espero no estar pecando de vanidad, no es la intención, pero fuera de las paredes del trabajo, existe un mundo más personal donde también me he convertido en un pilar que sostiene mucho más que un ideal de justicia.

A veces, soy solo un amigo.

-Creí que teníamos claro que quedarse sentado no era una opción….-

Desde que las crisis nos golpean un poco más seguido que otras veces, siempre terminamos en la cueva haciendo posibles planes para resolver el problema en cuestión, como siempre lo hemos hecho, pero está vez todo era diferente:

Estando recargado en el marco de la puerta, con mis brazos cruzados y con una mirada escrutiñadora en el rostro solo me hacía darme cuenta que por primera vez en mucho tiempo me sentí como si de pronto, el hombre a quien le había enseñado a caminar volvía a tener catorce años, y parecía desesperado por gritar y romper algo en su habitación, donde de hecho, nos encontrábamos en esos momentos.

Tuve también la impresión de que al igual de que ante mis ojos el amo Bruce se hacía joven, yo también lo estaba haciendo, y como todo joven, me sentí un hombre primerizo inexperto que no sabía tratar con adolescentes en ese tiempo, y que por lo tanto no sabía que decirle para hacerlo sentir mejor. Da lo mejor de ti, Pennyworth, pensé, dándome ánimos.

Él estaba sentado en el suelo, su espalda pegada en la pared, mientras su cabeza descansaba en sus rodillas, y ambas manos sangraban en los nudillos mientras la pared del otro lado de la habitación sufría de múltiples hoyos que tendríamos que tapar con cemento para reparar la estructura.

Habían pasado cuatro horas desde que el amo Bruce abandono el hospital donde la señorita Brown había soltado la gran noticia, y nadie se había atrevido a seguirlo, todos sabiendo que la expresión en su rostro clamaba a gritos que a donde sea que él fuera no sería dueño de sí mismo por un rato.

-Vete, Alfred.-Dijo con una voz ahogada por estar escondida entre sus rodillas.-

-No puedo dejarle aquí, señor. Si muere, todos siempre le echarán la culpa al mayordomo.-Respondí mientras me dirigía a su lado y me sentaba con él.-

-Estoy seguro de que si alguien pudiera acabarme, ese serías tú.-Dijo en voz baja al tiempo que levantaba la mirada y me observaba con un rostro que no había visto hace años, el de la completa desorientación.- Este podría ser un buen momento para hacerlo.

Fruncí el ceño, pero me alegraba ver que no se resistía al hablar.

-¿Qué pensarían los chicos? El amo Damian me desollaría vivo.

Bruce suspiró mientras sus manos iban a parar hacía su nuca.

-Mi chico….-Dijo mientras volvía a abrazar sus rodillas y dejaba su mentón entre ellas.- Todo estaba yendo tan bien…-Había lamento en su voz. No lo culpaba.-

-Lo sé, señor.-Dije mientras palmeaba su hombro, casi como instinto.-

-Me sentía feliz, Alfred.-Dijo mientras comenzaba a hablar un poco más alto, y me miraba a los ojos. Eso era una buena señal.- ¿Hace cuántos años que no me sentía feliz de verdad?

-Desde la muerte de Jason, señor.-

-Sí…. –Asintió para reafirmar esa convicción hacía sí mismo- ¿Sabes? Pienso en él de vez en cuando: En si estará comiendo bien, si no está en problemas serios, o si se sentirá solo… A veces en sí todavía está vivo, pero solo cuando es un mal día.

No pude evitar recordar la última vez que tuvimos contacto con él…

-Se le llama instinto paterno, amo Bruce.-Dije luego de recordar una imagen de un hombre entregando la armadura de Wingman a Bruce mientras tomaba una maleta que había dejado en el marco de la entrada de la mansión.-

-Lo sé.-Respondió mientras soltaba un suspiro profundo.- Pero al parecer nunca supe desarrollarlo bien. Nunca tuve a un bebé que necesitará de mí para sobrevivir y que me enseñara lo que es ser padre a tiempo completo.

-Pero tuvo a dos niños que dependieron de usted.-Objete.- Y que no hubieran sobrevivido sin usted durante su crecimiento. No veo la diferencia.

-Es diferente, créeme.-Respondió.- Cuando Dick llego a mi vida, yo venía recién intentando recuperarme de la perdida de mi hijo cuando Talia me dijo que había sufrido un aborto (1). Esa fue la primera vez que me había planteado ser padre, pero cuando todas mis ilusiones se fueron a la basura cuando ella me dejo… Decidí entonces que era muy joven para serlo, después de todo tenía 26 años y siempre vi a Dick como mi hermanito pequeño. (2)

-Pero eso cambio con el tiempo, ambos lo sabemos.-Dije, mientras me encogía de hombros.-… ¿Qué hay de Jason?

Él puso una cara de consternación.

-Hice todo mal con él.

-No se castigue así, señor….

-Estaba tan afectado de mi distanciamiento con Dick, que temí que mantenerme cerca de él provocaría que sucediera lo mismo que con Dick: que termináramos peleando por invadir su espacio en varios aspectos de su vida. No fue hasta que fue en busca de su madre (3) que me di cuenta que él de veras me necesitaba en su vida como una figura más presente, pero fue demasiado tarde entonces.

Como cada vez que tocábamos este tema, mantuvimos un minuto de silencio en espera de librarnos de los escalofríos al recordar los horrores de esa época oscura.

-Escucharlo hablar así me hace preguntarme si aprendió algo con el amo Tim o tal vez con la señorita Casandra.

-Ellos ya eran adolescentes cuando los adopte, y tenían su propia cuota de dolor en cuanto a padres. Antes de mí, ellos conocieron otra vida, o por lo menos Tim lo hizo. Aprendí mucho con ellos, pero no fui yo quien los crio y los ayudo en sus primeros años.

-Eso no implica que no les enseño nada, señor. Usted tiene mucho que ver en sus maneras de pensar. En la de todos los chicos, en realidad. Eso me hace querer preguntarle, ¿A dónde quiere llegar con esta charla señor?

Me miro una vez más y pude ver inseguridad.

-Alfred… ¿Crees que estoy capacitado para traer a un niño al mundo?

Me tomo unos segundos antes de poder dar mi respuesta y entender la consternación de mi amo al mismo tiempo. De pronto me di cuenta que había terminado con pasarle un brazo a través de los hombros, mientras una sensación de que había una pequeña sonrisa de comprensión en mi rostro aparecía.

-Nadie sabe cómo criar a un niño, señor. Se aprende, y usted ha tenido prácticas anteriores más que suficientes. Yo mismo tuve mis dudas respecto a usted, señor, sin embargo, creo que usted me oculta otra preocupación más, ¿Me equívoco?

-No…-Agacho la cabeza.- Lo que pasa es que….

-¿Sí?

-Me da miedo perder, otra vez… A mi hijo.

-¿Al amo Damian?

-No, al… bebé.-Lo alenté a que continuara, parecía que se había trabado unos momentos cuando pronuncio esa oración.- Cuando Damian vino por primera vez a la casa, me enfurecí tanto conmigo mismo durante esa época…. Mi propio hijo había crecido sin mí. No lo había visto nacer, no pude verlo llorar los primero días, y no pude entregarle el cariño que se debe dar en esos primeros años, y que Talia ni se molestó en darle, porque no sabía siquiera que él existía.

- No es su culpa, señor.

-Soy el detective más grande del mundo, pero nunca pude saber cuándo mi ex novia me mentía.-Continuo como si no me escuchará. Se tapó la cara con ambas manos y se golpeó la nuca en la pared, aunque está vez despacio, casi inconsciente.- ¿Qué pasará conmigo si es que no encuentro a Selina, Alfred? ¿Seré capaz de aceptar su ausencia como una pérdida más después de todo lo que hemos pasado? ¿Y si solo encuentro a uno de ellos….?

Hay veces en que las crisis nos golpean más fuertes, como un terremoto de caos que nos deja desorientados por las pérdidas de cosas preciadas que se rompen cuando el gran edificio que creíamos haber construido fuerte y sólido, se derrumba….Pero como dije antes, yo era un pilar que debe mantenerse firme cuando grandes fuerzas flaquean y su moralidad y conciencia ya no es suficiente para mantenerlos a flote.

-Creí que teníamos claro que quedarse sentado no era una opción.-Respondí, levantándome del suelo, y mirándolo directamente a los ojos.- Bruce, te he cuidado desde que tenías tres años y hasta el día de hoy sigo haciéndolo. Si algo he aprendido estos años contigo y los chicos es que uno da todo por ellos y se mantiene así hasta el día en que llegue la muerte, porque si no lo haces por ellos, entonces ¿Por quién más?

Tome cuidadosamente de sus antebrazos para ayudarlo a levantarse.

-Escúchame, tienes que ir por Selina y por tu hijo. Has todo lo que sea necesario, deja todo lo demás a otras personas y que está sea tu prioridad número uno.-Puse mi mano en sus hombros cuando estuvimos frente a frente, y parecía haber captado todas mis palabras.- Está será la misión de tu vida, la misión que pondrá a prueba todas tus habilidades y si todo sale bien… Será tu última misión. ¿Es necesario que volvamos a tener la charla de por qué?

Bruce agachó la cabeza, pero había visto el brillo de resolución en sus ojos cuando asintió silenciosamente.

-No.

Asentí con aprobación al tiempo que mi adolescente se volvía a convertir en el hombre a quien veía todos los días. Había más tranquilidad en sus ojos, pero la sensación de pérdida seguía ahí.

-Estaré en todo momento para usted, amo Bruce.

Una pequeña sonrisa de agradecimiento apareció en su rostro.

-Ni siquiera lo dude, Alfred. Gracias.

-Ahora, vamos a la cueva, tengo que curarle esos nudillos.

°….

Presente.

Había una cierta belleza en el camino que nos llevaba a casa que siempre me había gustado.

Incluso cuando mis padres todavía vivían y se quedaban una temporada en casa conmigo, aunque viera la ruta desde la ventana del auto, el bosque floreado junto a la carretera no perdía el encanto para los espectadores.

En parte, esos espectadores eran vecinos que vivían en la zona: Vecinos como Bruce, quien estaba conduciendo mientras yo bebía el café que habíamos comprado a la salida del aeropuerto.

-Así que, ¿Cómo te fue? ¿Te aceptaron? –Preguntó mi padre adoptivo, mientras bajaba el volumen de la música que sonaba en la radio.-

- Creo que fui bastante convincente.-Respondí mientras soltaba un bostezo de cansancio. El vuelo no había sido tan bueno.- Pero es difícil impresionarlos sin exponer más de lo que debería…

-La verdad, creo que con la alta tasa de criminales, lo que sería sorprendente es que no fueras tan buen detective allá como lo eres acá. Yo creo que te tendrán en mira, Tim.

-Siendo el mejor detective del mundo el que me lo dice, eso parece como que debería ir empacando mis cosas, Bruce.-Dije mientras sonreía de lado.

-Bueno, tu sabes que me gustaría que te quedarás aquí, la verdad.-Respondió mientras tomaba un sorbo de su propio café. Rodé mis ojos al ver hacía donde se dirigía la conversación. Otra vez.-

-Bruce, ya hemos hablado….

-Lo sé, lo sé.-Interrumpió, con la voz muy calmada.- El traslado a New York es una gran oportunidad para ti y solo por eso es que no he dicho más de lo que debería, pero…

-No te sientes cómodo con el tema del arma.-Complete, con un tono que delataba lo monótono que está conversación se estaba convirtiendo.-

Me erguí un poco en el asiento, mirándolo a pesar de que él tenía los ojos en la carretera.

-Tuviste el mismo problema con Dick en su tiempo, y te voy a decir lo mismo que él: No soy un desquiciado que va a apuntar con ella a todo el que se le cruce por el medio.

-Sí, pero…

-Además, me enseñaste todo lo que sabes para detener a un criminal sin tener que usar una…

-Pero los métodos que te enseñe son demasiado extravagantes para haberlos aprendido en la academia.

-Soy discreto y no estoy todo el tiempo en la línea de fuego. Nada saldrá mal, ya lo verás.

Bruce movió una de las comisuras de la boca hacía arriba.

-Bueno, siempre podrás volver a Wayne Tech.

Una vez más puse los ojos en blanco y sonreía mientras me acomodaba mejor en mi asiento.

-Eso si Damian no convence a la junta de sacarme.-Respondí, aliviado de ver que mi punto había sido aclarado.-

-Creí que se llevaban mejor.

Parte de ser un Wayne, es que todo el mundo creía que yo me haría cargo de la mega empresa que dirigía mi filántropo padre el día en que este se retirara.

Yo también lo creí por un momento, pero luego de un tiempo me di cuenta que estar detrás de un escritorio nunca había sido mi plan de vida, y tampoco mi pasión…

Es por eso que ha todo el mundo le sorprendió cuando se filtró en las redes de comunicación que el afamado Tim Wayne llevaba tres meses cumpliendo con el entrenamiento en la Academia de Policía, deseando algún día convertirse en detective de la fuerza.

Y obviamente a Bruce no le sentó bien al principio cuando le comente mi decisión.

Pero por suerte, tenía la fortuna de que ya habíamos pasado por esta clase de situación hace mucho tiempo, cuando Dick aún estaba en la fuerza de Blüdhaven, pero había tenido que dejarla cuando Amy, su superior, se había dado cuenta de la doble vida de mi hermano.

Muchas veces me pregunte por que no volvió, y cuando se lo pregunte (Una semana antes de dar el examen de ingreso a la academia), él me dijo que llego un momento en que su vida se había convertido en algo tan activo que debía renunciar a una de las dos cosas, y que en ese momento, la ciudad necesitaba más a Nightwing que al oficial Richard Grayson.

Cuando conté mi decisión de unirme al cuerpo de policía, él fue el único que apoyo mi decisión desde el primer momento, a pesar de que eso le costó que Bruce no le hablará por dos semanas. Luego, cuando las cosas se calmaron un poco, Alfred pidió una tregua y buscar una solución, y a pesar de que Bruce tenía ganas de ahorcarme en ese momento, fui yo quien dejo la última palabra.

-Creo que sería un aporte a una institución que al momento en que se vaya Gordon, todo lo que hemos construido se irá al infierno. Podría abrirme paso para inspirar a los nuevos, o al menos darles algo en lo que pensar.

-¿Y cómo lo harás con el resto de tu vida, Tim? ¿Pretendes morir de cansancio? Incluso yo duermo cuatro horas, tu no tendrás tanto tiempo.-Objeto él, mientras Dick me asentía, incitándome a continuar.-

A tener un poco de valor, en realidad, ya que me tiritaba la mano bajo la mesa.

-Entonces tendré que renunciar a cosas, y una de esas será a Red Robin.

-¿Qué? –Exclamo Damian quien había estado observando la conversación en silencio. Parecía sorprendido, al igual que Bruce, pero este no lo manifestó en voz alta.-

Me limite a mirar al adulto.

-Te dije desde el día uno que nunca tuve interés en ser Batman, ¿Te acuerdas? –Él asintió, comprendiendo hacía donde iba.- Yo siempre quise que Batman y Robin estuvieran juntos.

-Batman necesita a Robin, eso nadie lo cuestionará nunca….-Dijo Dick.-

-…Pero yo ya no soy Robin.-Continué.- Sin embargo, no puedo hacer oídos sordos a todo lo que hemos logrado durante años como un equipo y empezar a hacer mi vida como si nada hubiera pasado. Una vez, dejaste que Dick buscará su propio camino, y Nightwing nació. Es mi turno ahora, y elijo hacerlo lejos de las máscaras.

Bruce suspiro, mientras se restregaba las manos por el rostro.

-De todas formas lo harás sin que yo esté de acuerdo….

No podía mostrar emoción ahora, estaba a punto de ganar esta batalla.

-Tienes toda la razón.

Volvió a suspirar, mientras se masajeaba las sienes.

-Bien, hazlo.

-¡Sí! –Exclamo Dick, sonriendo mientras se levantaba de la mesa.-

-Gracias, papá.-Sonreí mientras lo abrazaba, aliviado de ver su aprobación, y un poco de orgullo también….-

-Solo ten cuidado, hijo.

-Tt.-

Bueno, así era como más o menos lo recordaba.

Mire el reloj del auto cuando comencé a vislumbrar el cartel que dejaba entrever cuantos kilómetros faltaban para llegar a los terrenos de la mansión, fue en ese momento en que me di cuenta que me había sumido mucho tiempo en mis pensamientos. El sol comenzaba a ponerse en el mar de árboles a nuestro alrededor, y fue entonces cuando me di cuenta que Bruce comenzaba a detener poco a poco el auto.

Al principio no entendía su acción, pero luego note como dos figuras delante de nosotros corrían por la carretera, y a pesar de que la primera estaba un poco más alta desde la última vez que la vi, sonreí al reconocerla.

Bruce detuvo el auto de forma en que mi ventana se encontrara con Damian, quien al vernos detuvo su carrera y jalaba la correa de Titus con un poco más de fuerza de la necesaria al tiempo que se quitaba sus audífonos de Ipod de los oídos.

Estaba completamente transpirado y jadeaba un poco.

-Hey.-Saludé mientras bajaba mi vidrio.-

-Volviste pronto, Tim.-Dijo cuándo recupero un poco el aliento, y tomaba un poco de su agua embotellada.- Hola, papá.

-¿Te llevamos? –preguntó Bruce, sonriéndole amablemente.-

-Estoy asqueroso, ¿No te importa?-Dijo señalando los sillones de cuero del elegante Audi.- También lo está Titus.-

-¡Rauf! -Ladró amigablemente el gran danés.-

Bruce lo inspecciono unos momentos antes de encogerse de hombros.

-Solo no toquen la caja, es el pastel de Dick y Alfred me matará si le pasa algo.-

Cuando ambos estuvieron dentro, Bruce arranco enseguida, mirando un poco la hora y en el camino frunciendo el ceño cuando recibió un mensaje de Alfred, diciendo que adelantara su regreso a la mansión, cosa que estábamos haciendo de todos modos.

-¿Cómo está Emily? –Le pregunte a mi pequeño hermano, mientras bebía un poco más de su botella.-

La imagen de una bonita morena de ojos verdes y encantadora sonrisa se me vino a la mente.

-Terminamos ayer.-Informo el chico de 14 años al tiempo que Bruce y yo lo mirábamos sorprendidos ante la noticia.-

Lo decía tan sereno que me dejo descolocado, y cuando mire a mi padre, este también parecía estarlo.

-¿Y no estás….dolido o algo por el estilo? –

-Ella se lo busco por celosa.-Respondió sin realmente responder a mi pregunta.-

-¿Qué hiciste para enojarla? –Preguntó Bruce, mirando por el espejo retrovisor.-

-Le invite una soda a Tanya para agradecerle que me ayudara a redactar un trabajo de la escuela y una amiga de ella que nos vio pensó que teníamos una cita a sus espaldas.-Dijo encogiéndose de hombros aunque se notaba que estaba un poco molesto al recordar el momento.- Al día siguiente me gritó frente a todo el mundo y luego me lanzó su jugo de naranja en la cara.-

Parte de mi tuvo recuerdos de la secundaria.

-Mujeres.-Dije yo, negando con la cabeza.- Nunca escuchan, solo asumen lo que ven.

-Lo mismo dijo Matt.-Dijo Damian, dejando que su mejilla se recargara en el marco de la ventana del auto, mientras Titus recargaba su cabeza en su regazo.- debería saber que solo tengo ojos para ella…

Lo susurró inconscientemente pero cuando se dio cuenta se ruborizo al tiempo que yo escondía una sonrisa divertida. No dije nada, no quería enemistarme con él hoy a pesar de que nuestra relación había sufrido un salto en estos últimos años.

Bruce se limitó a mirar por la carretera con una pequeña curvatura en la comisura de los labios.

°…

-Te lo digo enserio, Cassie, no creo poder soportar otra incursión en el mundo de los manteles y pensar que todos son una obra de arte.-Se quejaba Stephanie al tiempo que comenzaba a frenar frente al gran portón negro de la casa Wayne.

-Créeme, preferiría eso que otra reunión de "té" con las amigas de Ashley.-Dije rodando los ojos, mientras sacaba un pequeño aparato de mando a distancia de mi bolso y apuntaba hacía la reja, haciendo que está se abriera automáticamente.-

-Déjame adivinar, ¿Otra vez se emborracharon e intentaron entrar en tu vida sexual? –Soltó una risita, al tiempo que me ruborizaba.-

-No, está vez no.-

-¿Entonces?

-…Es que me da pena decírtelo.-Dije al tiempo que comenzaba a reír a lágrima viva por el recuerdo, haciendo que ella alzara una ceja, curiosa.-

-¡Vamos, dime! –Decía ella, zarandeando mi brazo, mientras comenzaba a ahogar mis risas descontroladas. Ella sonrió al tiempo que la ansiedad de no saber le ganaba.- ¡Cassie, por favor! ¡Dime! ¡Dime!

-Está bien, está bien, pero ten cuidado con el jardín de Alfred.-La alerté al tiempo que estacionábamos al lado de un deportivo negro.

Por un momento me distraje al pensar que Dick había llegado a casa tan temprano, pero eso fue olvidado rápidamente. Steph apago el motor, y nos quedamos sentadas.

-Ashley quería la opinión de nosotras para un vídeo que le estaba haciendo a Peter.-No pude evitarlo, tuve que ahogar mis carcajadas una vez más.- Según ella era un video erótico, pero era tan divertido verla hablar de esa forma tan… ¡Parecía que no sabía qué hacer para incitarlo!

Seguí riendo, al tiempo que ella soltaba una pequeña risita. En parte lo entendía, había que haber estado ahí para entenderlo, realmente.

-Si Peter la quiere, le aceptara cualquier cosa.-Razono mi castaña amiga mientras se arreglaba un poco su corto cabello detrás de las orejas en el espejo retrovisor.- Y para serte sincera, si yo tuviera que hacer eso para semejante bombón, seguramente yo también no sabría qué hacer.

La mire unos segundos, con ambas cejas alzadas.

-¿Te gusta? -Intente ignorar un pequeño revoltijo en mi estómago que de pronto había cortado toda gana de reír-.

-Es muy atractivo si quiere mi opinión, ¿Crees que este labial me sienta bien? –Dijo mostrando un tono café que la hacía parecer un poco más lejos de sus 23 años.-

-Sí, pero si quieres ser más Steph que Anica está noche, usa un tono más natural.-Respondí al tiempo que le entregaba un tono más rosa y más suave.-

-Sí, tienes razón este me sienta mejor.-Dijo al tiempo que suspiraba en el espejo y removía los lentes de contacto que ocultaban el azul de sus ojos bajo falsas esmeraldas verdes.- Ah, mucho mejor.

La mire unos segundos, inspeccionándola.

-¿Está mal que extrañe tu cabello rubio?

-Nah, yo también lo extraño.-Dijo ella, al tiempo que tomaba el paquete que estaba en los asientos de atrás y suspiraba.- Mejor salgamos ya, Alfred debe estar preguntándose porque aún no llegamos a la puerta.-

En cuanto nos bajamos del auto, notamos como las rejas negras volvían abrirse para mostrar un auto negro aproximándose, uno que reconocí como el de Bruce.

-¡Tim! –Exclame al ver como el primero en bajarse en cuanto el auto se estaciono se acercaba a nosotras con una sonrisa en la cara.-

-Hola, Cassie.-Dijo al tiempo que me abrazaba.-

-Te esperaba por lo menos para dentro de dos horas.-Dije en cuanto nos separamos.- ¿Cómo te fue? ¿Te aceptaron?

-Aún no lo sé.-Dijo encogiéndose de hombros.-

Luego su mirada se posó en la chica detrás de mí.

-Hey.-Saludó al tiempo que depositaba un beso en su mejilla y la quedaba mirando con las manos en los antebrazos de ella.

-Hola.-Dijo ella, sonriéndole sin despegar la mirada de sus ojos.-

Decidí no mirar más en su dirección, me sentía como que estaba interrumpiendo un momento muy íntimo en cuanto esa burbuja se empezó a formar.

-Hola Damian.-Saludé al pequeño de la familia mientras este también parecía incómodo intentando no mirar la escena frente a él.-

-Hey.-Dijo él, esquivándome mientras se adelantaba a la casa.- Es mejor que no te acerques hasta que me dé una ducha.-

Sonreí de lado mientras me acercaba a Bruce, quien estaba sacando un paquete blanco de la parte trasera del auto.

- ¿Fue un buen día? –Pregunté al tiempo que lo ayudaba tomando el paquete mientras el cerraba la puerta del auto y volvía a recibirlo.-

-Un poco difícil sin mi secretaria, pero nada que no pudiera solucionar.- Respondió mi padre adoptivo mientras depositaba un beso en mi coronilla.- ¿Qué tal tú? ¿Encontraste el vestido?

-Sí, creo que te gustara.- Dije, mientras caminábamos juntos hacía la entrada.-

-Oigan ustedes dos, se resfriarán.- Dijo Bruce a los dos chicos que para ese entonces ya estaban quemándose las pestañas de tanto mirarse.-

Ambos rieron mientras caminaban juntos detrás de nosotros.

Cuando entramos, notamos en seguida que Damian estaba parado en las puertas del pasillo, recargado en una pared, y con el ceño fruncido mientras tenía su celular en la oreja.

-Hablo enserio, Emily, no quiero estar contigo si cada vez que peleamos es por tus celos.-Dijo enojado, pero en cuanto escucho la puerta cerrarse noto nuestra presencia y dejo de recargarse.- Tengo que colgar, hablábamos en la escuela.-

-¿Lío amoroso? –Preguntó Steph al tiempo que el chico se ruborizaba y gruñía.-

-No te incumbe.- Dijo mordaz, mientras se dirigía a las escaleras, pero no llevaba ni la mitad cuando Alfred apareció.-

-Los necesito a todos en el salón, ha ocurrido algo….Increíble.-Dijo sin más el viejo mayordomo.- Síganme.-

Bruce alzó una ceja en cuanto escucho eso, y todos seguimos al hombre en cuanto este salió tras Alfred. El salón no estaba tan lejos de la entrada como se esperaba, pero si estaba en una zona aislada donde se pueden tener conversaciones de volumen alto sin perturbar la tranquilidad de la casa ni la privacidad de las personas.

Ahí estaba Dick.

Él estaba en el sofá, con la cabeza mirando al suelo mientras sus manos estaban fuertemente tomando los cabellos de la nuca.

Tormento. Culpabilidad. Dolor. Ira.

Todo su cuerpo clamaba a gritos estas emociones, y en un principio no entendía por qué.

Hasta que me fije en la persona que estaba sentada en el sofá del lado, quien lloraba desconsoladamente con una mano en sus ojos.

Dolor, alivio. Dolor.

-¿Babs?

Continuara….

¡Espero que les haya gustado!

Miren, pensaba hacer este capítulo mucha más largo y no darme tantos rodeos con una segunda parte, pero el problema es que estoy de vacaciones en el sur de Chile y estoy sin internet.

Las buenas noticias es que ando con un Internet inalámbrico, y las malas es que no lo puedo usar siempre así que el próximo se demorará un poco, ¡Pero les prometo que no pasara mucho!

Volviendo al tema, ¿Qué les pareció el cap? Dejen reviews con sus opiniones y algunas sugerencias para la historia si es que se les ocurre alguna :P

Bueno, con esto me despido, pero a lo mejor los recompenso con algún capítulo doble por la espera.

¡Quedan cuatro días para el final de "Death in the family" por Scott Snyder!

Besos, Tinteii.

(1): Leer el arco "La hija del demonio", ahí se explica como Talia engaño a Bruce con un aborto falso.

(2): Bruce tenía 26 años y Dick tenía 9 años. No parece ser mucha diferencia de edad entre padre e hijo, pero Bruce estaba enfocado en consumar a Batman como un símbolo en esa época y nunca quiso reemplazar al padre de Dick. Leer "Robin, año 1"

(3): Leer "Muerte en la familia", Jason Todd va en busca de su verdadera madre, Sheyla Haywood, quien muere junto con él en una explosión provocada por el Joker.