PRIMERA PARTE

30 de enero 2019

Disclaimer: Todos los personajes son propiedad de Capcom y hago uso de estos exclusivamente con fines de entrenamiento y sin lucro alguno. A excepción de los personajes que son de mi autoría y la historia original.

OCHO: NUEVA MISIÓN

—No Ada— repitió el hombre mirando seriamente a la mujer que se mantenía sentada en la cama.

—Leon, entiende si son datos sobre Simmons debo hacerlo— se levantó y dio sutiles pasos hacia él. —Si aún quedan documentos sobre mi podría poner en peligro a Scott

—Ada, entiende que no dejaré que vayas sola— la mujer se detuvo frente a él.

—Leon trabajé de espía mucho tiempo, sé cómo cuidarme— dijo cruzando sus brazos.

—Ada, ya no es lo mismo— la abrazó, la pelinegra dejó caer sus brazos a ambos lados y se dejó abrazar y Leon apoyó su mentón sobre el hombro. —Si hubiera sabido que existía Scott antes no te habría dejado ir, te habría buscado hasta el fin del mundo

—Leon, no te preocupes, iré a ver al señor de Mreks a un café en la ciudad para saber los detalles— explicó abrazando el torso del hombre.

—Te acompañaré— dijo tras unos breves segundos de silencio.

—Leon, no— intentó intervenir la espía ante las palabras de su prometido, pero el solamente se irguió nuevamente y volvió a mirarla con el ceño fruncido demostrando su seriedad.

—No seas terca, si algo sucede te ayudaré— dijo de manera seria.

—Como sea— dijo alejándose de él y dando algunos pasos hacia el baño dejando a un Leon con los brazos algo extendidos ante la separación de la mujer.

—¿A dónde vas? — preguntó mirándola algo desconcertado.

—A ducharme— respondió abriendo la puerta, Leon sonrió de una manera picara y dio grandes pasos hacia el baño, pero antes de que pudiera poner un pie adentro ella se volteó y puso su mano sobre el pecho de él deteniéndolo. —¿A dónde vas?

—A ducharme— respondió esta vez él.

—No, espera tu turno— dijo negándole con su dedo índice frente al rostro del hombre que impresionado abrió sus ojos ante la sorpresa de la negación de su amada.

—¿Qué?, pero Ada ayer dijiste que podíamos continuar…— dijo algo incrédulo ante la negación de la asiática.

—Seré en cualquier momento, excepto ahora— dijo sonriente ante la referencia a las palabras que Leon le dijo en su encuentro en esa región europea, palabras que fueron reconocidas por el emisor original quien sonrió de lado.

—Estás enojada conmigo, ¿verdad? — dijo manteniendo la sonrisa esbozada en sus labios produciendo que Ada frunciera su ceño —Te sienta bien

—Vete— dijo empujándolo levemente y cerrando la puerta.

—Mujeres— susurró el rubio y caminó de regreso a su cama en donde se recostó.

La noche fue algo… fría, Leon estaba sorprendido que aun Ada estuviera enojada por lo sucedido con Ángela, pero lo dejo pasar, Ada sabía que jamás sería superada y él se lo había dejado en claro más de alguna vez. Ya por la tarde del día posterior ambos estaban listos para salir, pero solamente algo los detenía… la insistencia de Scott.

—Por favor, baba, mamá, quiero ir— decía… o más bien exigía el pequeño mientras tiraba del pantalón de su padre quien miraba al pequeño y a su mujer una y otra vez, esperando la respuesta de la dama.

—Scott, es trabajo sabes que debes quedarte— dijo ya algo molesta por el comportamiento del pequeño y es que desde que vivían con Leon el niño era totalmente distinto a lo que ella recordaba.

—Baba— decía en un tono encantador a su progenitor quien luchaba consigo mismo para no caer en los juegos del pequeño que con brillitos en los ojos suplicaba mientras formaba un puchero en su boca.

—Ada, ¿no hay forma de qué? — intentó decir mirando a su amada quien lo miró seriamente.

—Leon— dijo evidenciando su desaprobación.

—Scott, tu mamá dijo que no— decía nervioso el ojiazul.

—Mamá— Ada miró a los pequeños ojos de símil tono que los jades humedecerse amenazando con derramar lágrimas ante la negativa de sus padres.

Ya en el auto iban ambos sobrevivientes algo… molestos, la mirada de Ada lo evidenciaba aún más mientras que Leon meditaba sobre lo que se avecinaba con el enojo de la mujer de rojo mientras que sonriente el pequeño se encontraba sentado en su sillita en la parte trasera del auto.

—Junto a la cafetería hay una pastelería, ve y cómprale algo o molestará durante todo el rato— dijo Ada mientras miraba los papeles que había tomado entre sus manos.

—Está bien, si ocurre algo— dijo mirando de reojo a la mujer.

—Lo sé, lo sé, nos iremos si o si hacia la central— dijo mirándolo de reojo al agente que solamente asintió mientras esbozaba una pequeña sonrisa.

—Llegamos— dijo el rubio al estacionar frente a la pastelería de vivos colores, la pareja se bajó y Leon sacó al pequeño que tomó en brazos, Ada miró su reloj de muñeca y se arregló el abrigo de rojo color.

—Ya debo ir— dijo arreglando la chaqueta a su pequeño.

—Está bien, esperaré aquí con Scott.

Ada asintió y le dio un sutil beso sobre los labios, el agente entró con el pequeño a la pastelería y ella se dirigió hacia el restaurant, al entrar en este una camarera se acercó hacia ella.

—¿Busca mesa? — preguntó sonriente.

—Me espera al señor de Mreks— respondió mirando de reojo el lugar.

—Señorita Wong, si la esperan, acompáñeme— dijo, Ada solamente asintió y siguió a la joven que caminó entre algunas mesas en donde parejas y familias almorzaban hasta llegar a una mesa casi al final del local, ahí un hombre joven, alto, delgado, cabello negro y ojos azulados.

—Señorita Wong que bueno que haya decidido venir, me presento, soy Matt Grayson, la mano derecha del señor de Mreks— se presentó el hombre levantándose y extendiéndole la mano mientras sonría.

—¿Mano derecha? — preguntó mientras estrechaba la mano en forma de saludo.

—SI, bueno, tome asiento para explicarle— dijo invitándola a sentarse en la silla frente a él, ella lo hizo y miró atenta cada movimiento del hombre que tenía una expresión serena y sonriente. —Sírvame otro cappuccino y para la dama….

—Lo mismo— respondió mirando a la joven camarera que asintió y aun con la sonrisa esbozada se retiró.

—Bueno, primero que nada, el señor de Mreks espera que disculpe su ausencia, pero hubo algunos problemas por lo cual se tuvo que ausentar, pero yo le explicare todo— dijo sonriendo.

—Está bien— dijo de manera seria. El hombre levantó un maletín y lo abrió, sacó algunos unos papeles y los dejó sobre la mesa, volvió a dejar el maletín donde se encontraba antes y miró a Ada tomando los papeles y extendiéndoselos para que los tomara.

—La misión es fácil, destruir toda la información que aun quede almacenada en los computadores de Simmons, según los reportes dejó una base en el este de Baltimore en la cual se encuentran los datos sobre experimentación genética que realizó, envíe a un espía quien encontró su nombre entre los archivos, pero tras enviar el reporte fue asesinado.

—Ya veo— dijo ojeando los papeles.

—Sé que no suena convincente, pero los archivos tienen datos sobre su genética y los otros estudios que se le hicieron— dijo antes de la llegada de la mesera con los cafés.

—Gracias— dijeron en unisonó, la mesera asintió y se alejó nuevamente.

—¿Y ustedes como tienen esta información, de donde conocen a Simmons? — preguntó tomando un sorbo del café.

—El señor de Mreks trabajaba junto a Simmons hasta lo sucedido con Carla— respondió tranquilamente.

—Ya veo, iré, pero aquí mis exigencias— dijo apoyándose contra el respaldo del asiento y cruzando sus brazos mientras fruncía el ceño.

—Todo lo que pida se le dará— dijo a un sonriente sacando una libreta y un lápiz desde el bolsillo de su chaqueta.

—Iré dentro de dos días.

—No hay problema.

—Necesito transporte.

—Arreglado.

—Hospedaje.

—Las reservas ya están hechas.

—Y la paga.

—Una mitad antes de irse y la otra después de cumplida la misión, lo sabemos— dijo terminando de anotar todo —Entonces estaremos en contacto entonces.

—Así es— dijo dando otro sorbo degustando el café.

—Bueno, tengo otra reunión, le agradezco su tiempo y la cuenta ya está pagada— dijo sonriendo la mujer asintió y el hombre hizo una reverencia despidiéndose.

El hombre salió del local dejando a Ada sola, se dirigió hasta el auto que se encontraba al otro lado de la calle, bajó el chofer y abrió la puerta trasera, Matt se sentó y miró al hombre que se encontraba sentado junto a él.

—Vamos— dijo Grayson, a penas el chofer tomó asiento en su puesto.

—No, aun no— dijo el misterioso hombre mirando al chofer.

Fijó su mirada en la mujer que salía del restaurant con los papeles en sus manos y con una expresión seria por lo menos eso parecía hasta que dos personas salieron de la heladería que se encontraba junto al local, rápidamente reconoció al hombre rubio.

—Kennedy— susurró enojado.

Con enfado observó como el hombre se acercaba y besaba suavemente los labios, la ira lo estaba comenzando a controlar y es que nuevamente se hacía presente el agente estadounidense entre él y Ada. Pero los ojos del hombre se abrieron expresando su sorpresa, miró como el pequeño la llamaba como "mamá" y como le daba la mano, la sonriente Ada lo tomaba en brazos y se dirigía al auto.

—Me las pagarás Ada Wong— dijo completamente enojado. —Vámonos

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