Re-editado 14/07/2016


.

|8|

.

El centro del Universo

.

.

I.

[Normal]

.

Café por la mañana era lo que Sasuke necesitaba para despabilarse y leer por lo menos unas veinte páginas del libro tedioso de historia -que no había siquiera abierto por cierto- antes de ir al trabajo. Con premura cruzó la puerta hacia el baño del pasillo el cual tenía que compartir con Itachi ahora dado que su privacidad se había acabado desde el momento en que al mayor se le ocurrió extender su estadía.

No hubo aviso solo se quedó ahi, la noche de ayer, riéndose cuando le hubo cuestionado sobre cuándo se iría. Era obvio que no lo haría.

Se lavó la cara y se aseó en menos de quince minutos, tropezándose un poco con el bote de basura y tirando uno que otro bote de loción con sus acalambrosas manos. Miró hacia los estantes del baño donde se hallaban una serie de utensilios muy peculiares. Cremas para el cabello, peines, pasadores y lociones. Cosas que Sasuke no solía meter en su carrito de compras por dos sencillas razones.

Uno. Las cosas de higiene personal eran ridículamente más caras que incluso la comida y siendo él un estudiante de universidad sabía lo que la palabra administrar significaba.

Dos. No era, sencillamente, Itachi.

Todas esas botellas estaban en un completo desorden similar a los vestigios de un tornado.

"Este maldito" —pensó, maldiciéndolo al mismo tiempo que le comenzaba a palpitar el ojo. Itachi y su gusto impecable por arreglarse empedernidamente ocupaban todas sus repisas del baño. A lo mucho Sasuke solo conservaba el dentífrico y un poco de jabón para lavarse la cara. Con una mirada venenosa miró el cesto de ropa sucia. Toda su paciencia se quedó atorada en su garganta al percatarse de cierta prenda femenina, de color azul con encajes, sobresalir del resto¿P-Pero qué demonios…?se permitió decir esta vez. Se asomó a revisar la ducha, que se notaba que recién había sido usada, topándose con una silueta marcada para nada sana en el empañado cristal.

Sí. Iba a matar a alguien.

Con la rabieta incipiente cogió la prenda y a zancadas caminó hasta la habitación de huéspedes. Al abrir la puerta no solo se lamentó el haberlo hecho sino que de verse encolerizado se pudo imaginar viendo tan pálido como una hoja en pleno invierno.

—¿Hn? Ah, Sasuke…¡Buenos días! —Saludó, asomando la cabeza entre las sábanas, lno mientras alzaba una mano, cubriéndose con la sábana para no destapar su desnudez.

"¡Que descaro!" —pensó al borde de la histeria. Itachi, por su parte, asomó la cabeza desde el armario revelando su desnudez sin pudor mientras parecía buscar unos jeans—. ¡Tú!

—Ah, hola, hermanito —Sasuke cogió un cojín que había en el piso, junto a varias ropas esparcidas, y se lo aventó al mayor con tremenda fuerza quién solo alcanzó a cogerlo al caer encima de su— ¡Hey! ¿Qué haces?

—¡Tienes cinco minutos, no, tres minutos, para dejar el baño impecable antes de que yo regrese de la tienda!

—¿Estás de broma, verdad? Estaba pensando echarme un polvo con Ino antes de acompañarla a su casa y... —esta vez no fue un cojín suave, sino la lámpara de la mesilla más cercana a él, la cual casi estampa directo en la cara de Itachi— ¡Oye!

—¡Ya dije! —vociferó mirando a Ino, sonrojándose de la vergüenza mientras se llevaba una mano a la casa— ¡Y tú, por favor, ten algo de pudor y ponte algo de ropa!

Y tras cerrar la puerta y haberse esperado varios minutos en el departamento debatiéndose si irse o quedarse a cerciorarse que no comenzaran a procrear de nuevo como una pareja de conejos, finalmente se decidió a salir a comprar los filtros -que Itachi se había terminado de gastar, además- para un café supremo a cualquier tienda de conveniencia.

—Son 68 yens —Sasuke revisó sus bolsillos, cundiéndose del horror. Solo cerró los ojos y quiso estrellar su cabeza en el mostrador.

Por la prisa, ante el enojo que Itachi le había hecho pasar, había olvidado si quiera tomar su billetera. Solo había cogido las llaves del departamento.

Estaba maldito.

—"Mierda ¿Y ahora que se supone que haga?" —pensó, fastidiado.

Regresar y volver con dinero era su única opción; miró su reloj, estaba atrasado, y por alguna razón estaba muy ansioso de llegar a la mansión Aoyama.

Sacudió la cabeza viendo como lentamente la imagen de la pelirrosa aparecía en su mente inesperadamente. No. Era por su jefe. Sí. Se propuso pensar que lo que menos quería era sentir la furia del hermano mayor de la chica. Con eso en mente soltó un suspiro más en resignación.

—Son 68 yens. ¿Que no me escuchó? —repitió el encargado del mostrador.

—Esto...olvidé mi billetera.

—Chico, yo olvidé salir a colgar los calzones de mi abuela. ¿Entiendes? Largo—expresó el chico con un ácido sarcasmo. Con la mirada tan aburrida que tenía cualquiera pensaría que odiaba estar ahí. Sasuke maldijo por lo bajo, retrocediendo un poco. Era demasiado temprano y la vida ya lo estaba jodiendo.

—¿Pasa algo? —irrumpió un chico de aparentemente la misma edad que ellos. De cabellos rubios y complexión maciza. En sus manos cargaba varios paquetes de ramen instantáneo. El muchacho pareció analizar la situación, o más bien dedujo cual era el problema, al ver las manos del de cabellos negros buscar dinero en sus bolsillos desesperadamente mientras él hablaba—. Venga, Shikamaru, sé bueno por esta vez.

—Calla, Naruto. Me meteré en problemas si dejo ir a este chico —indicó el de peinado como una piña mirando a ambos. El rubio, de ridículos ojos azules, con ojos amables le pidió permiso a Sasuke para dejar en el mostrador todo lo que traía junto a la compra del pelinegro.

—Haz una excepción —Sasuke aún lo veía sin comprender. ¿Le estaba ayudando?—. ¿Tienes prisa? —le preguntó esta vez, mirándolo a los ojos.

—Mucha —contestó Matsuoka mirando nuevamente su reloj de mano. El muchacho del ramen volvió la vista al de mirada aburrida con ojos pispiretos y cizañeros.

—Shikamaru —siguió insistiendo.

—Sería problemático ¿entiendes? —el rubio frunció los labios. Viendo la situación no habría manera de convencer a su amigo así que finalmente se resignó.

—Bien, entonces cóbramelo a mí. Yo lo pagaré.

—Espera…no es…—quiso interceder Sasuke sin éxito.

Y tras varios minutos trascurridos de más, ahora ambos se encontraban caminando codo a codo con una bolsa de plástico cada uno. Había ganado la batalla de los filtros de café, al parecer. .

—Oye —lo llamó Sasuke teniendo claro que no conocía su nombre—. Eso no era necesario —confesó. Si bien le había sacado de un apuro era meramente un desconocido.

El rubio lo miró inocente mientras continuaba bebiendo su jugo de uva desde una pajilla muy colorida que había alcanzado a coger del mostrador de la tienda de Shikamaru. Al parecer esas eran gratis. Sasuke esperó a que su mirada inquisidora fuera suficiente para que él entendiera. Finalmente el de ojos azules soltó una risa.

—Soy Naruto —se presentó, desorientándolo. No le había preguntado su nombre y sin embargo le había extendido la mano de donde en su codo colgaba su bolsa de plástico con su ramen. El de ojos negros encarnó una ceja, incómodo. Odiaba presentarse, odiaba socializar; no era muy bueno en eso.

.

Eres un agrio, Teme. Hasta un loro sería más simpático que tú.

.

Sasuke se detuvo, asintiendo a la voz que acababa de escuchar. Volteó a mirar hacia atrás. A todos lados y finalmente clavó su mirada al rubio. Su voz era muy similar en tono a la que había creído escuchar hace unos segundos.

—¿Dijiste algo? —le preguntó Sasuke.

—¿Algo como qué? —Matsuoka negó antes de que pudiera obtener una respuesta de él. Seguramente estaba tan cansando que ya comenzaba a imaginar cosas—. ¿Estás bien...? —El rubio alargó lo último dándole por entendido que no sabía como referirse a él sin un nombre fijo.

—Matsuoka. Matsuoka Sasuke —soltó el pelinegro finalmente.

—Ah, Sasu-chan —Al muchacho de los filtros de café le comenzó a palpitar el ojo—. ¿Eres de por aquí? Nunca te había visto.

—Vivo a un par de cuadras —contestó por educación simplemente, sin tono en especial. No iba a emprender una discusión sobre el -chan que le había puesto a su nombre. Ya había tenido suficiente con el suceso de la mañana. Revisó nuevamente la hora. Estaba retrasado; apenas y le daría tiempo para regresar al departamento y alistarse. Suplicaba, por la buena María, para que Ino ya no estuviese ahí, o al menos que tanto ella como su hermano no estuvieran jugando como conejos en su sala—. Te pagaré.

—Ah, descuida. No hay problema —expresó el rubio con una sonrisa inmensa—. ¿Tienes prisa? —Sasuke asintió— ¿es por una chica? —e irremediablemente casi se ahogó con su propia saliva luego de eso.

—¿¡Qu-qué...!? ¿¡Cómo..., tú...!?

—¿Es linda?

—¿¡Ah!? ¡Ella es...! ¡En realidad es… —la imagen de Sakura parecía no tener piedad con él y su mente pues en cuestión de nada ya la tenía clara. Berreando, chillando, frunciendo el ceño, asustándole, molestándolo. Sonrió a penas sin que pudiese evitarlo —. Es una especia de niña molesta.

—Dios, hermano, ¿te gustan menores que tú?

—¿¡Qu-qué!? ¡Dios, no! ¡No es lo que quise decir!

Su suerte estaba maldita.

Era un maldito pedófilo.

.

II.

.

Sakura no tenía consideración. Y por ello entendía que las irritaciones que sentía todos los días quizá estaban justificadas. Pero no la de éste día. Hoy no creía merecer la que ahora estaba sintiendo.

Si la puerta de la entrada tuviera vida y pudiese fingir una sonrisa, seguramente a la pelirrosa no le importaría mientras siguiera lacerándola con la mirada. Esperando y esperando. Fastidiada y molesta, desesperada también.

Miraba cada tanto tiempo el reloj que estaba empotrado en la pared que conducía hacia la sala. Se obligó a sentarse al pie de las escaleras solo para tener un mejor visual a la hora que su presa atravesara esas dos puertas. Porque sí, Sakura era un cazador y estaba deseosa de destrozar el cuello de cierto muchacho tan pronto se apareciera.

—¿Por qué tarda tanto? —vociferó sin perder cuidado en si era escuchada por la servidumbre o no.

Matsuoka Sasuke era el motivo de su enfado actual.

No era emoción o porque le cayera bien (según ella). Ni siquiera porque quisiera verlo, era porque al no estar él en el jardín ella no podría salir. Luego de que a Sasori se le hubiese ocurrido la maravillosa idea de que solo podría hacerlo bajo la supervisión de él, a Sakura no le quedó más remedio que aceptar.

Y ahí estaba ella ahora, con cuarenta y cinco adorables minutos de retraso, cuarenta y cinco minutos de diversión que ella no recuperaría. Estaba cual dragón echando humo por todos lados.

—De seguro tuvo un imprevisto —opinó Shion, queriendo calmar a la muchacha.

—Ojalá haya caído en un bache lleno de lodo. O mejor, que le haya caído un árbol encima —expresó la pelirrosa sus buenos deseos.

Shion rió un poco, optando por acompañarla hasta que el muchacho apareciera, y como si hubiese sido llamado por arte de magia, tras abrir ambas puertas de la entrada de golpe, Sasuke apareció completamente agitado caminando torpemente hacia ellas como si hubiese corrido una maratón y todos sus músculos estuviese engarrotados.

—Oh, Matsuoka-kun, bienvenido —milagrosamente Shion se había hecho a un lado antes de que Sasuke se tropezara con ella y cayeran al suelo.

Aire.

Sasuke respiraba todo el que podía como si fuera la cosa más bendita del mundo a bocanadas inmensas y poco generosas. Al menos intentó disculparse con la rubia luego de haber recuperado un poco el aliento, reparando finalmente en la pelirrosa que no se veía para nada contenta. Tragó grueso.

—Lamento el retraso —dijo, agachando un poco la cabeza, aún con la voz irregular debido a la falta de aire—. Se me atravesó un…

—¡Tarde para variar! —vociferó Sakura.

Shion solo rió de lejos una vez que los hubiese dejado solos para ir a la cocina y continuar con los preparativos de la cena.

El desafortunado muchacho miró a la pelirrosa acercársele dando zancadas monumentales y turbulentas para una chica de delgada complexión. Tomo aire y adoptó una postura similar a la de un militar esperando ser reprendido por su superior de rango mayor.

—Escucha—carraspeó un poco, aclarándose la garganta—. Lo siento. En verdad, pero tuve un inconveniente con mi hermano y…

—¿Ahora vas a echarle la culpa a Itachi-san? —el pelinegro pestañeó con su ojo izquierdo. ¿Y ahora a que se debía esa nueva gratitud y elogio hacia las virtudes que su hermano mayor no tenía? Itachi era un fanfarrón, y como siempre, Sakura había quedado encantada con él como solía suceder siempre con cada persona a la que se lo presentaba. Rodó los ojos inconscientemente irritado—. Que hermano tan miserable eres —Sasuke emitió un quejido de disgusto.

—Bueno, usted no es precisamente una buena hermana —la chica hizo una mueca aun mirándolo con enfado pero no se propuso discutir con él. Ya había perdido demasiado tiempo en esperarlo.

—Como sea, he estado esperándote por casi una hora, cumple con tus obligaciones.

Sasuke pasó de ella, molesto. Toda la buena intención de explicar, incluso esa ridícula carrera por llegar a tiempo para verla, ella la había esfumado con su actitud, pensó. Solo se detuvo antes de ingresar por completo a la cocina para mirarla.

—¿Esperarme? ¿Acaso percibo que me extrañó, Señorita? —Sakura se sonrojó con violencia. Era más fastidio que vergüenza. Cogió una manzana del canasto de frutas de la barra que separaba la cocina del comedor, y se la aventó esperando que le diera en la cabeza. Lamentablemente eso no sucedió.

—Esto…—tosió Shion—, lo que la señorita quiere decir es que ella no pudo salir antes ya que su hermano dejó órdenes de que solo lo hiciera hasta que usted estuviera aquí —Sasuke detuvo su andar hacia la puerta que daba hacia el patio al recordar eso. Cerró los ojos a conciencia, sintiéndose, de pronto, algo culpable de haberlo olvidado.

—Órdenes estúpidas, por cierto —rezongó esta vez la de ojos esmeraldas para luego mirarlo de reojo. Se sintió aliviado en una parte. Sakura no parecía afectada— ¡¿A qué esperas?! ¡Quiero salir! ¡Vamos ya!

Diez minutos habían trascurrido aproximadamente y ambos ya estaban bajo las hojas del árbol más frondoso del jardín junto al sol de ese mediodía. Claro está, que Sasori había puesto un par de condiciones más para que Sakura pudiera salir, como estaba el hecho de haberle mandado a hacer un columpio techado a la pelirrosa para que pudiera sentar, luego de jugar, y así descansar siendo protegida ante el exceso de los rayos solares.

Sakura se había negado en un principio. No era como una hoja de papel que hasta la lluvia podría afectarle. Pero reglas eran reglas, y Sasori estaba consciente de que si accedía sería bajo las suyas.

Ahora se encontraba prestando atención a lo que Sasuke hacía pero la verdad es que estaba distraída dentro de su propio mundo. Sentada en medio del columpio, en el que cabían dos personas, se mecía hacia adelante y hacia atrás. Rió un poco al sentir cosquillas con cada toque en la hierba gracias a sus pies descalzos.

—No deberías hacer eso —sugirió Sasuke, sacándola de su ensoñación mientras se detenía en su tarea de arrear la tierra. Las gráciles facciones de Sakura se endurecieron al fruncir el ceño.

—Tú no deberías hablar en el trabajo —acomodó la queja en su boca, soltándosela sin más. Al muchacho le dio un tic.

Ella en verdad era increíble. No por el hecho de que estuvieran hablando, sino de que la personalidad de la pelirrosa era tan cambiante, tan voluble, que costaba a veces creer que fuera la misma chica frágil que vio por primera vez aquella tarde de lluvia.

Un día estaba triste, otro día enojada, otro día le sonreía, otro día lo ignoraba.

—¿Qué no es mi deber cuidarte?

—Y lo harías estupendamente si dejaras de hablar tanto —refutó ella sonriendo ante la victoria.

Sasuke bufó volviendo a lo suyo.

Era incómodo, al menos para él, ser observado mientras hacia su trabajo. Era como si ella estuviese calificándolo. Se sentía en el jardín de infantes, como cuando todos sus movimientos eran monitoreados por un docente para que evitara hacer travesuras con la diferencia de que la pelirrosa no era especialmente amable. Viéndola sentada, con esa expresión altiva, más bien parecía una dictadora valorando su desempeño.

Rodó los ojos. Suspiró, y decidió que la ignoraría, al menos hasta que terminara.

Sakura se removía inquieta en su lugar, quería apartarse de ahí y correr un poco pero desde que le habían inyectado el nuevo medicamento los efectos secundarios, como debilidad, se habían apoderado de sus piernas. Sin contar que también estaba aburrida.

Dispuesta a recostarse, su mirada encontró algo interesante muy cerca de ella. La mochila de Sasuke.

Miró con prudencia al muchacho antes de hacer un movimiento. Éste le daba la espalda mientras se mecía con el rastrillo sobre la tierra. Sonrió con malicia para luego tomar una de las correas de la mochila y tirar de ella hasta que la tuvo en su regazo, con la libertad para poder hurgar en ella.

Una barra de desodorante. Una libreta con notas. Su billetera. Un teléfono celular.

"Aburrido" —expresó con ojos modorros. Registró más y notó unos libros de tapa dura. Reconoció el primero; era el que él había estado sacando de vez en cuando en los descansos que se tomaba, y que siempre se ponía a leer. Leyó el título; ni siquiera le llamó la atención. Optó por el segundo— "Quizá es igual de aburrido que el primero" —pensó, esperando otro libro sin chiste hasta que notó de que trataba— ¿Ninjas? —revisó el nombre— Una historia más: Ninjas —pasó la primera hoja, al parecer no tenía el nombre del autor, ni editorial, ni fecha de edición. Nada— "Que raro" —continuó y se pudo dar cuenta de eran de ese tipo de libros que parecía autobiografías con la diferencia que este era de contenido histórico/informativo, como si hubiese sido escrito a puño y letra por una persona común hace mucho, mucho tiempo.

Sasuke estaba entretenido, era eso o es que simplemente no quería voltear y ver el rostro de Sakura, sin embargo, se estaba muriendo de sed.

"Ah, cierto, traje una botella de agua y…" —para cuando buscó su mochila con la mirada, no la encontró. Entonces tuvo la grandiosa idea de preguntarle a ella si no la había movido de lugar. Y entonces la vio — ¡O-Oye! —Sakura lo ignoró; seguía pasando las páginas con curiosidad, deleitándose con la historia que había en ellas tanto que sus ojos comenzaron a engrandecerse de manera gradual. Como si algo hubiese llamado bastante su atención.

Pasaba las páginas con rapidez así que no podía leer con precisión pero era como una sensación placentera con solo ver el tipo de caligrafía y las ilustraciones antiguas que contenían.

Contaban una historia. Letra tras letra. Estaba fascinada.

Era algo a lo que, cotidianamente, no estaba acostumbrada a leer. La textura de las hojas era de papel de arroz. Tan suave que tenía miedo de pasar hoja por hoja con fuerza.

Estaba tan sumergida en esa extraña sensación que no notó la presencia de Sasuke hasta que lo tuvo en frente.

—¿Eh?—frunció el ceño viendo cómo se oscurecía la parte que estaba leyendo por la sombra de alguien obstruyéndole el sol. Alzó la mirada y se topó con un par de ojos negros aparentemente molestos.

—Eso es mío —Gruñó él, arrebatándole el libro para después cerrarlo y coger su mochila. Sus mejillas estaban teñidas de vergüenza, quizá porque no estaba enfadado al ciento por ciento con ella por tomar sus cosas, sino porque que le daba pena que ella descubriera su lado inmaduro al tener en su poder un libro de ese tipo— ¿Qué no te enseñaron que es de mala educación tomar lo que no es tuyo? —Sakura no lo enfrentó, quizá porque se había esmerado en recordar cosas tristes tras oír esas palabras. Como el hecho de que sus padres ocupaban casi todo su tiempo en buscar una cura a su enfermedad que olvidaban pasar tiempo con ella. Muy distintos a Sasori que siempre procuraba jugar a la que hora que fuera. Y no fue hasta entonces que Sasuke, al verla cabizbaja y callada, supo que la había herido—. ¿Qué pasa...?

Sakura permaneció en silencio, ausente mientras continuaba con la mirada en el césped. Entreteniéndose en ver como el color de su piel, ya no tan rosado como recordaba, se perdía en el intenso mar verde. Sonrió tristemente.

—Mis padres pasaban más tiempo afuera que dentro de casa —rió y lo miró, con un semblante de poca importancia que a Sasuke le preocupó—. Lamento decepcionarlo, Matsuoka-kun, pero nadie me enseñó a ser una niña buena —A pesar de que se sentía culpable, el pelinegro no pudo sentirse triste por ella. Se estaba reteniendo y aquello era lo peor que podía hacer. Guardarse sus dolores.

—No fue… —tragó grueso—. No era mi intención. Yo...

.

Recuerdo que en ese momento, cuando una gran cantidad de nieve cayó de aquel árbol, solo hizo que me sintiera peor.

Porque ya no había familia con la cual reír o pasar el rato, o simplemente mirar algo.

.

Era el último que quedaba. El sobreviviente. El último del Clan.

Me preguntaba cuál era mi propósito al regresar a la aldea si no había una madre que me pudiese recibir con una sonrisa,

un padre que me reprendiera o se enorgulleciera, un hermano que me quisiera.

Nadie.

.

Por favor…no hagas eso…

.

Como si su imagen fuera cortada y solo se mostrara la parte de los labios de Sakura, omitiendo sus ojos, notando únicamente una sombra en su lugar.

.

¿Hacer qué…?

.

Le pregunté y sin embargo ella parecía triste y lo siguiente que me dijo fue…

.

Sasuke se acercó escuchando persistentes voces. Bajo el forro que cubría el columpio terraza, se inclinó hacia ella y acercó su mano a sus ojos.

.

Por favor, no llores, Sasuke-kun. Todo está bien.

.

—¿Q-Qué…? —Apenas pronunció ella. Sasuke secó cada una de sus lágrimas.

Si. Sakura lloraba sin que ella lo supiera. Era una de esas raras veces en que no lo podía evitar y ni siquiera lo podía percibir. ¿Se estaba haciendo insensible al mundo?

—Por favor, no llores… —con una voz cargada de tristeza pero cálida, él se suplicó.

.

Me sorprendí mucho después de escuchar la manera temblorosa en que me lo había dicho.

Supongo que en ese momento mis ojos amenazaban con llorar.

.

III

.

— ¿Quieres hablar? —la pelirrosa rezongó un poco en tono bromista apático.

No deseaba ser la lástima de los demás, quizá por eso no prefería hablar con nadie desde la muerte de sus padres. Ni siquiera con Sasori. Desde hace mucho tiempo había preferido callar, y hasta cierto punto era tolerable pero ahora ver los ojos intensos de Sasuke por querer saber y así ayudarla podían más que su renuente deseo por encerrarse en sus penas.

—¿Serviría? —preguntó en tono quedo, como si no creyera que ayudara a su alma en algo el hablar con él. Al contrario, quizá le dolería más.

—Mucho —Y sin embargo él le sonreía. A pesar de que ese día habían comenzado con el pie izquierdo. Él estaba ahí, deteniendo el trabajo por el que Sasori le daría un sueldo, viéndola con sinceridad como diciendo "Estoy aquí. Déjame secar tus lágrimas"—. No se puede vivir con tanto dolor en el corazón —ella rió casi con burla por instinto.

—Yo lo he hecho —hizo una pausa—. Lo he estado haciendo cada día.

—Pero no se siente bien ¿verdad? —Sakura detuvo su malaventuranza de golpe, borrando todo rastro de incipiente oscuridad en su corazón. Frunció el ceño involuntariamente, sintiendo unas incontrolables ganas de llorar pero se contuvo—. Sakura —la llamó.

Y ella volvió a reír.

Pero no con burla. Era un sentimiento extraño el que le recorría el cuerpo cada vez que oía su nombre en boca de él. No era para nada raro. Es decir, todos en la servidumbre de vez en cuando solían llamarla por su nombre. A ella nunca le molestó, pero era claro que prefería que solo Sasori la llamara así.

Llamar a alguien por su nombre ella entendía que era símbolo de que las personas se unían. Porque se volvían cercanas. Sakura no quería volver a estar relacionada con nadie salvo Sasori pues era su hermano. Relacionarse significaba, en algún punto, tener que decir adiós y ya había tenido suficiente con la partida de sus padres como para soportar otro abandono.

—Sakura.

¿Por qué la llamaba?

¿Por qué decía su nombre con dolor?

Alzó su rostro, mirándolo. Sasuke había colocado su mano encima de la de ella, apretándola.

La muchacha ya no estaba en su capacidad de soportar tanto así que finalmente terminó por llorar frente a él. Subiendo y bajando sus hombros desde la distancia que él la sujetaba; ella sentada en el columpio y él hincado frente a ella como si fuera su deidad más entrañable y valiosa. Con su mano libre Sakura quiso opacar sus propios gemidos de dolor. La otra seguía firmemente sujetada por él.

Sasuke se rindió ante sus impulsos.

Se levantó, aun sin soltar su mano, y atrajo a Sakura en un abrazo poco firme. De esos que no se planean y que son los mejores.

Las lágrimas que faltaban terminaron de caer por sí solas dada la gravedad ante la impresión de sus ojos al abrirlos de par en par. Pero no se opuso, al contrario, prefirió descansar, sin dejar de llorar, en el hombro de él. Y la mano que opacaba sus gemidos terminó por rodear la espalda de Sasuke, abrazándolo con la misma intensidad. En ese momento él parecía ser un pilar y Sakura estaba segura de querer tomarlo para no caer.

Casi se ahogó en su propio llanto, en uno que llevaba retenido por un largo tiempo. Porque mostrarse débil significaba que las personas nunca la tomarían enserio.

—¿Por qué…? ¿Por qué yo? —repetía con el rostro húmedo, cerca de su cuello.

¿Una vida injusta?

Sakura era de las pocas personas que realmente descuidaban su salud, y si en verdad estaba al tanto de los peligros a los que se exponía, entonces ¿por qué?

.

Porque alguien del cielo así lo quiso, no fue culpa ni de él, ni tuya, ni de terceras personas…

.

Sasuke cerró los ojos sintiendo un ligero pesar. Porque quizá Sakura era uno de esos pocos ángeles que alguien del arriba bajaba, cada cierto tiempo, para demostrar algo. ¿Pero qué? ¿A costa de qué? ¿Una maldición o una prueba?

—No lo sé, pero… —la apretó más a su cuerpo— deja de hacer eso…

—¿D-De que hablas? —preguntó ella, separándose. Sasuke la hizo que lo viera a los ojos.

—Deja de guardarte todo ese dolor para ti sola, solo estás haciéndote mucho más daño —Sakura gimoteó, restregándose la nariz, y ante ese gesto Sasuke no pudo competir—. Está bien llorar de vez en cuando, ¿sabes?

—No quiero —espetó ella con un puchero. Él rió—. No quiero tener la lástima de nadie.

—De acuerdo, entonces hagamos una cosa —Sasuke se volvió a acercar a ella con las manos en sus rodillas mientras se apoyaba para quedar a su altura—. Comparte parte de tu dolor con el mundo, no te lo guardes, así será menos la carga, ¿no crees? —ella pareció meditarlo.

—No quiero compartirlo con nadie.

—¿Ni siquiera conmigo? —Sakura se azoró, sintiéndose avergonzada. Se sentía inestable e idiota, porque a cada sandez que él le decía, junto a esa sonrisa tonta, ella no podía evitar sonrojarse.

—¿E-Eres bobo o qué? —Sasuke fingió sentirse ofendido mientras reía.

—Anda, puedes empezar a cambiar contándole a alguien como te sientes.

—¿Y por qué tiene que ser exactamente contigo?

—¿Quieres intentarlo con alguien más? —Cuando ella hubo notado las intenciones de él por alejarse y llamar a Shion o a Amaru, ella le sostuvo de la mano—. ¿Eh?

—E-está bien… —el muchacho no comprendía—. ¡D-Dije que está bien! ¡Hablaré contigo! —Sasuke sonrió, y mientras se acercaba peligrosamente a ella una vez más, esta vez acercó sus puños a ella para que los chocara en un gesto dulce—. ¿Y ahora qué quieres?

—Promesa —insistió él acercando intencionalmente sus puños a ella como si los fuera a chocar—. Anda, malhumorada —Sakura se frustró, tanto que estaba a punto de gritarle por su atrevimiento pero él parecía no querer persistir en la forma en que deseaba que sellaran ese pacto.

—E-Esto es estúpido… —Y aunque lo era ella terminó por chocar sus puños con los de él suavemente, evitando por supuesto mirar esa sonrisa radiante que tenía dibujada en el rostro.

—Listo. Es un trato entre usted y yo.

—Sakura —corrigió ella con vergüenza.

—¿Eh?

—Pu-puedes llamarme Sakura solamente —él asintió complacido.

—Soy Sasuke —bromeó él fingiendo presentarse por primera vez.

Ella solo lo evitó y aunque fingió fastidio, cuando se aseguró de que él estuviera más entretenido en sonreír con los ojos cerrados, ella también lo hizo.

Una pequeña mueca sana y feliz se asomó por sus labios.

.

IV.

.

Las incontables llamadas de Sasori con intenciones de saber que era lo que su hermana se encontraba haciendo fueron suficientes para Sakura ni para su apetito voraz Tan pronto el pelirrojo había realizado la última llamada para avisar que no llegaría para acompañarla en el almuerzo, la pelirrosa rezongó. Estaba acostumbrada a los contratiempos de último minuto de su hermano pero sinceramente esta vez no iba a esperarlo ni a reñir con él por teléfono.

En su lugar no había parado de reírse cada tanto que el de cabellos negros se humillaba a sí mismo por no saber la función de cada uno de los cubiertos de la extensa vajilla puesta sobre la mesa. Sasuke era una grana avergonzada y Sakura era el peor verdugo de esa tarde mientras se burlaba de él.

Amaru, Shion y Kakashi se turnaban al asomarse desde la puerta de la cocina escuchando los ya conocidos gritos de la pelirrosa con la diferencia de que parecía regañar a Sasuke ahora en cada uno de sus modales a la hora de comer.

—¿Terminaron? —preguntó la rubia tras acercarse para levantar los platos ya vacíos.

—¿Te refieres a mi sesión de la cocina del infierno? —Shion no pudo reprimir una pequeña risa—. Estuvo delicioso —agregó Sasuke, respondiendo propiamente a la pregunta anterior—. ¿Quien cocinó?

—Lee —contestó Sakura por la rubia con claras intensiones de indicarle con la mirada que se esfumara o al menos que midiera su distancia con Sasuke—. Su nombre es Rock Lee

—¿Es un chico? —la pelirrosa percibió el comentario de Sasuke como una oportunidad para seguir molestándolo así que con un gesto de burla, agregó

—¿Está celoso, joven Matsuoka? —Sasuke se tensó un poco. La pelirrosa suspiró. Pensándolo bien ya se había aburrido de molestarlo. Lo dejaría por la paz hasta mañana—. Descuida, no tiene tu atractivo —y ante eso Sakura quiso que un yunque le cayera encima. ¿Que había dicho? ¡Lo había elogiado por inercia! Sasuke se aprovechó de ello y rió.

—¿Piensas que soy atractivo? —la servilleta de la muchacha terminó siendo azotada sobre la mesa ante su desencanto con la pregunta formulada. Definitivamente era astuto.

—¡Sh-Shion! —la rubia atendió rápidamente cortando de un tajo sus risas—. ¡Quiero pastel, ahora!

—Enseguida —la rubia miró al pelinegro—. ¿Gusta un poco?

—Eh, no. Gracias.

Tan pronto Sakura había terminado su postre volteó la vista hacia la sala. No se había opuesto a que él continuara haciendo lo que quisiera estando con ella. No es como que fuera su niñera y siendo francos Sakura no era muy añorada sobre compartir su tiempo con alguien más. Además la había molestado por lo que el plan de cmer un pastel a solas siempre fue ese. Al menos hasta que se le bajara lo rojo de la cara como para idear una nueva treta en su contra.

Sasuke estaba ahí, leyendo su libro de historia sin muchas ganas en uno de los sofás de dos piezas. Mientras ella comía lo que le restaba de postre había alcanzado a escuchar una pequeña conversación entre él y alguien al teléfono. Supuso que era Itachi a juzgar por las muecas de Sasuke.

Había terminado con sus deberes y aunque le fastidiaba la idea que él fuera una especie de vigilante para ella eso ya no parecía ser indiferente para Matsuoka.

Suspiró ella caminando hacia uno de los sofá individuales, una vez que hubo terminado de comer, para sentarse sin saber realmente que hacer o decir. No le incomodaban los silencios pero estar en uno con ese chico le hacían querer parlotear por lo que fuera.

Quizá si hablaba demasiado lo molestaría un poco más.

Ese era su nuevo gran pasatiempo.

Al sentirse observado el pelinegro alzó la mirada.

—¿Terminaste? —preguntó él refiriéndose a su postre.

—Ajá —se limitó a decir ella mientras se acomodaba el vestido con las manos en las rodillas de una forma muy curiosa. Como si fuera una niña de la realeza— ¿Qué haces? —preguntó, como quién ha estado reteniendo las ganas de hacerlo.

—Ah, ¿Ésto? —Sasuke levantó el libro, ella asintió—. Estudio para un examen.

—¿Examen?

—Si, estoy a punto de reprobar cabe decir —confesó él con vergüenza mientras se reía—. Necesito una buena nota —Sakura permaneció en silencio luego de eso, como si quisiera continuar hablando con él pero sin tener un tema el cual desarrollar. Sasuke lo notó y atribuyó esa desconfianza hacia él al recordar que todos ahí le habían hablado sobre el poco interés de la pelirrosa en socializar desde su enfermedad. No confiaba y no dudaba que quizá no tenía amigos. Carraspeó un poco, sentándose con mejor postura, apartando el libro—. Tú también lees, ¿cierto? —el desaliento de la muchacha sufrió un cambio drástico tras mirarlo con desconcierto. Ella asintió con torpeza—. ¿Y te gusta mucho?

—A-Ah…bueno… —Sasuke se hundió en la imagen magnífica de sus manos apretujando su vestido mientras balbuceaba. Cuando no se lo proponía podía ser muy tierna. Una conversación de un tema que le gustaba, quizá era la primera vez que tenía una así—. Si, mucho.

—¿Has leído bastantes? —preguntó él, ya habiendo dejado el libro en la mesita de centro mientras se sentaba más al borde del sofá mostrando su interés.

—Todos los del estudio de Sasori —confesó Sakura como si estuviesen hablando de cuantas veces un humano parpadea. Naturalmente demasiadas. El pelinegro casi se atragantó con su saliva.

—¿T-Todos? —balbuceó y ella asintió como si fuera lo más cotidiano del mundo —.Ah , vaya, debo ser un principiante a comparación tuya —las mejillas de Sakura se entintaron de un suave carmín.

—¿Eh?

—Si, ya sabes. La mayoría de las chicas detesta leer, o eso creo —le sonrió —. Seguramente sabes más cosas que yo por la cantidad de libros que has leído—Sakura se cohibió un poco. Parecía que le daba a entender que leer demasiado era como ser un ser extraño en un planeta que no era para ella.

—¿E-Eso es bueno o malo?

—Es genial —aquél halago había sido el primero en mucho tiempo que había hecho a Sakura estremecer. No estaba acostumbrada a eso. Quien los recibía comúnmente era Sasori de las personas cercanas a sus padres pues era quien, en ese entonces, heredaría todo. Y tenía gran visión. En cambio Sakura solo había llegado a ese mundo gris sin ningún chiste. Eso era lo que pensaba. Por lo que escucharlo a él decirle eso había sido una revelación. Una que había provocado que se sonrojara—. ¿Dije algo malo?

—N-no…no es… —tosió—. "¿Q-que pasa contigo, Sakura?" —se reprendió a si misma, y mientras ella lidiaba con su yo interno, Sasuke también libraba una batalla con sus emociones mientras la miraba, como si estuviese fascinado con ese ligero cambio de actitud. La vio sonrojarse y balbucear y, ante eso, no pudo evitar sentir ese cosquilleo que usualmente tenía desde el día en que la vio por primera vez.

¿Había logrado un avance con ella?

—Si… —soltó sin ser consciente de haberlo hecho.

—¿Si, qué? —Sasuke se estremeció al sentir la pregunta directa. Pensar en ella lo descolocaba siempre y lo hacía perderse en pensamientos, abandonando cualquier hilo de conversación que hubiese tenido segundos antes.

—A-ah, nada… —a diferencia de que en verdad esperaba algo así como un insulto como "bobo" o "torpe", ella solo se limitó a emitir un sonido, como un murmullo dentro de su garganta mientras le restaba importancia. Estaba nervioso. Ser descubierto por ella en uno de sus tantos viajes al centro de su mente era frustrante, además de que luego de eso ya ninguno de los dos había dicho algo nuevo —. Oye… —ella lo miró—, hay algo que quiero preguntarte, claro, si no quieres lo entenderé.

—Habla.

—Esa vez cuando… —tosió esperando no recibir una respuesta negativa—. Cuando huiste bajo la lluvia, ¿Por qué llorabas? —la pelirrosa recibió la pregunta de golpe. Y todo el arrebol en sus mejillas se esfumó demasiado rápido como para que él pudiese seguir admirándolo. Cuando quiso regresar el tiempo y evitar preguntarle ya era muy tarde. Sakura se encontraba mirando hacia el ventanal. Una mirada melancólica. Llena de un anhelo que no podía explicar. Sasuke frunció el ceño con algo de tristeza y se siguió maldición por haber hablado —. Perdón, si no quieres hablar yo…

—¿Cómo eran? —el muchacho frunció las cejas, confundido—. Dime… ¿Cómo eran? — Sasuke no comprendió ni el sentido de su pregunta ni el tono tan triste al decírselo hasta que la vio llorar—. Mis lágrimas, ¿Cómo se veían?

Luego de eso, nada. Sasuke estaba en blanco. Ni que pensar. Ni que decir. Ni que sentir.

La impotencia quiso apoderarse de él pero antes de que pudiera hacerlo Sasuke dejó que fluyeran los recuerdos. Miedo, desesperación, fatiga, cansancio. Sakura tenía marcado en el rostro cada una de esas emociones en aquella ocasión.

—Eran… —de alguien herido— frías y tristes pero… —el placer de haberlas visto brotar de sus ojos fue algo que perduraría en su mente — venían del corazón —Sakura lo miró de reojo, indecisa de verlo correctamente mientras sentía su garganta arder. La estaba descubriendo parte por parte, sentimiento por sentimiento. Él estaba viendo a través de ella o quizá ella estaba reflejándose en él—. ¿Por qué llorabas?

—Porque estaba cansada de lo mismo —guardó silencio un momento —. Ese día estaba junto al médico y a mi hermano, los oía discutir en el pasillo de mi habitación— rió con desazón—. No era como que fuera nuevo para mí que mi situación de salud no hubiese mejorado en lo más mínimo —bajó la mirada a su regazo—. Yo…ya estaba a acostumbrada a las malas noticias desde que supe que estaba enferma, sabía que no podría llevar una vida normal a menos que me excediera en los cuidados —lo miró—. ¿Qué hay de normal en eso? Cuidarme hasta del aire ¿Cómo se supone que podría imaginar ser normal? Yo…desde mi habitación siempre se puede ver la calle y siempre acostumbraba oír risas del otro lado, autos yendo y viniendo, todos eran felices y me preguntaba si… —la garganta se le fue cerrando— si algún día yo volvería a salir de aquí, si recordaría el mundo y el mundo se acordaría de mi; entonces me desesperé tanto que solo quise escapar sin pensar en las consecuencias. Por eso grité, por eso corrí, quería irme lejos porque pensé que por una vez sería capaz de disfrutar el mundo aunque fuesen unos minutos —Sakura cayó y Sasuke no tuvo las palabras para hacerla sentir bien, solo siguió preguntando.

—Y cuando te encontré en el parque , ¿Por qué llorabas? —esta vez fue una risa absurda en los labios de ella la que lo tomó por sorpresa.

—Porque me di cuenta que Sasori tenía razón. De que el mundo de ahora es muy cruel.

—Te equivocas —A Sakura le asaltó la incertidumbre al oírlo como a él las ganas de demostrarle que se equivocaba—. Si. Quizá tengas razón y el mundo sea un poco cruel pero también es bello si te atreves a verlo con otros ojos.

—Claro que no… ¡Yo lo vi! ¡Vi que el mundo era cruel y…!

—¡Sakura! —la pelirrosa engrandeció sus ojos viéndolo acercarse a ella y tomarla de los hombros como el asombro de haberlo escuchado decir su nombre—. Escúchame. Hay todo un mundo allá afuera y te puedo jurar que tu solo viste una migaja de él —Sakura negó haciendo un esfuerzo por bajar la cabeza y no creerle—. Si, es cierto, hay toda clase de cosas; hay personas malas, cosas que seguramente te harían llorar pero hay muchas otras por las cuales podrías reír, muchas más. Hay niños jugando, personas como tú soñando, personas en la misma situación pero que no se han rendido. Por favor, no seas la primera en querer hacerlo —sus labios entre abiertos tentaron a Sasuke pero supo por ese gesto que sus palabras estaban tocando la razón y corazón de ella—. Hay todo un mundo allá afuera esperando a que tu lo descubras.

.

Es complicado, lo sé, pero no te derrumbes ante la tristeza…

.

—E-enséñame… —Sasuke se apartó un poco, bajando la cabeza para mirarla a los ojos. No había querido ser él precisamente quien le tuviera que decir eso pero había sido un impulso. No podía soportar un segundo más viendo como se desmoronaba. Dos veces en un día, Sasuke la había hecho llorar o es que quizá, ahora, sus palabras habían tocado su alma—. Enséñame...muéstrame que de verdad vale la pena… —el muchacho asintió, decidido y yendo contra todo lo que no, supuestamente, no se le estaba permitido hacer, fue más allá.

La abrazó con desmesurada fuerza y besó su mejilla como si eternamente quisiera protegerla.

.

Vuélvete el centro de universo, Sasuke-kun.

.

.

(FIN DEL CAPÍTULO)


Re-editato 14/07/2016

Si, me he tardaro horrores en editar pero bueno lo hice por una buena causa (?)

Ya estoy oficialmente graduada. Historia ya es(?)

Chao


Comentarios:

Nagi: Bueno, para que se besen aun falta ja ja ja Sakura es tan torpe que no sabe de relaciones amorosas y eso es lo que lo hará divertido. ¿La escuela es primero? ja ja no quiero ser la responsable de que te expulsen o algo, ¿a quien engaño? hazlo! ja ja saludos.

K-mila: La escena de Kamisama, desde que la vi se me hizo muy linda y ya luego de buscar que era cierto no me pude resistir las ganas ja ja. Su misma torpeza es la que los unirá más, por lo mismo que son como bebés descubriendo el mundo junto ja ja, saludos y gracias!

Ganzo: ¡Me mataste con lo del 'niñito Sasuke'! ¡Me hiciste reír mucho! Tú me haces reír y yo te sorprendo (?) ja ja, en realidad, Sin apariencias es mi tercer fic Sasusaku. Siempre suelo informarme de cosas antes de ponerlas ja ja quizá exagero un poco pero a la gente le gusta (?) ja ja, en fin, muchas gracias por tu comentario. Saludos :D

Romanika: Ya no lo extrañes tanto, ¡ya está aquí! ja ja saludos.

Notas:

Mi adorable retraso de dos semanas ya se está haciendo costumbre. Espero mejorar en cuanto a esto ahora que han finalizado mis horribles exámenes ja ja ja

En fin, espero que les haya gustado el capítulo. Ahora que Naruto ha aparecido, de que manera intervendrá en la vida de estos dos que no recuerdan nada? ja ja ja.

Sasuke y Sakura cada vez se 'entienden' más, y ahora que ella parece haberse dado la oportunidad de intentar, es cuando ambos comenzaran a sentir esos verdaderos sentimiento por el otro.

En el próximo capítulo: La leyenda del Tanabata

-Hanami

-Bueno, la próxima vez que allá uno iremos juntos ¿si?

-Ella no puede salir de casa, Itachi

-Ya me he acostumbrado...

...

-Tanabata

-¿Puedo pedirte un favor?

-El que sea

...

-Se enamoran ¿no?

-¿Te sabes la historia?

-No...

"Se dice que la reunión de ellos dos les provoca tanta felicidad que conceden deseos a todos aquellos quienes los pidan"

"Recuerda...Sasuke-kun"

...

No diré más ja ja sino le quitaría emoción a esto.

Agradezco sus comentarios, me inspiran, me hacen reír y me ponen feliz :), enseguida los respondo debidamente.

Nos vemos en una semana, espero, ja ja ja, casi siempre subo fin de semana así que ya mas o menos pueden checar por esos días.

¿Reviews?

JA NE!